DESPUÉS DE MEDIANOCHE (Dopo Mezzanotte, Italia, 2004)

Dirección. Davide Ferrario/ Guión: Davide Ferrario/ Fotografía en color. Dante Cecchin/ Música: Banda Ionica, Daniele Sepe, Fabio Barovero/ Edición: Claudio Cormio/ Dirección de arte: Luisa Iemma/ Diseño de Producción. Francesca Bocca/ Producción. David Ferrario y Ladis Zanini/ Con. Giorgio Pasotti (Martino), Francesca Inaudi (Amanda), Fabio Troiano (El Ángel de Falchera), Francesca Picozza (Barbara), Silvio Orlando (el narrador), Pietro Eandi (el abuelo de Martino), Andrea Romero (propietaria del puesto de comida rápida), Giampero Pierone (Bruno, el observador nocturno), Francesco D’Alessio (miembro de la pandilla de La Falchera), Gianni Talia (miembro de la pandilla de La Falchera)/ Duración 92 mins.

SINOPSIS

Martino es un joven callado y solitario. Trabaja como vigilante nocturno en el Museo del Cine de Turín; un lugar en el que puede dar rienda suelta a su gran pasión por el cine. Amanda trabaja en un local de comida rápida. Vive en La Falchera, a las afueras de la ciudad, y sueña con una vida mejor. Angelo su novio, roba coches y es líder de una pandilla en ese barrio de La Falchera. Una noche, huyendo de la policía, Amanda entra en el mundo de Martino, en el museo, situado en la espectacular Mole Antonelliana. Allí, la magia de las imágenes se entremezclan para tejer una singular historia de amor que enfrenta a los tres personajes. Un narrador omnipresente comenta como en los comienzos del cine interesaban más los lugares que los personajes, en un intento por atrapar la realidad y satisfacer la curiosidad del espectador. Habla a su vez de la comedia y el cine de entretenimiento, con figuras como Buster Keaton; así, el espectador asiste a toda una historia del cine y a la formación de su lenguaje con imágenes, hasta llegar a la nueva ola francesa.

 

La película de Ferrario, obtuvo el Premio David Di Donatello en lo Mejor del cine italiano en la categoría de Mejores Efectos Visuales.

 

 

“Después de Medianoche es una película tierna sobre un lugar muy peculiar. Es un acto de amor por el cine -y Buster Keaton en particular. Fue realizada con un pequeño equipo, en poco tiempo y con mucho entusiasmo. Probablemente, debido a esto, es una de mis películas más personales. No debería decir más. Sólo siéntense, abran los ojos y déjense llevar por la corriente de la historia. Las películas pueden hacer milagros” –Davide Ferrario. Lahiguera.com-

 

 

 

Ferrario originario de Turín (1956) se inició como crítico de cine y ensayista en varias revistas, escribió el primer libro italiano sobre R.W. Fassbinder (1982). SA fines de los setenta fundó una empresa de distribución con la que estrenó películas de Andrzej Wajda y Wim Wenders. Empezó a trabajar como agente para directores y productores independientes americanos como John Sayles o Jim Jarmusch, incluso aparece brevemente en Matewan de Sayles. Además de obras de ficción (Lontano da Roma, Tuggi giu per terra y más), ha realizado documentales como su trilogía sobre la guerra partisana en Correggio. En 1991 investigó, coprodujo, editó y dirigió American Supermarket, una serie para televisión de seis capítulos sobre la edad de oro del consumismo. En 1994 escribió Dissolvenza al nero/ Fundido a negro, novela en la que se combina la ficción con hechos históricos reales, creando una historia de suspense alrededor de la estancia de Orson Welles en Roma en 1948, llevada al cine por Oliver Parker en 2006.

Para el realizador Davide Ferrario, la historia del cine es la historia de otras vidas que contar. Relatos plasmados en más de cien años de películas de todas las formas y estilos que conforman la historia del cine y la obsesión del director. Pero no es una obsesión desde el punto de vista del cinéfilo, sino la de un contador de historias que lo hace a través de las imágenes y que además, el cine no sólo le sirve como un espejo sino como referente. Así en Después de medianoche, pueden encontrarse referencias no sólo a personajes del cine, sino a decenas de fascinantes historias de amor condenadas al fracaso que van de Sin aliento de Jean-Luc Godard a Ascensor para el cadalso de Louis Malle, a La calle de Federico Fellini o Laura de Otto Preminger.

La memoria de los espectadores está inundada de los recuerdos de decenas de obras y sus creadores y sus intérpretes. Como bien apunta el propio Ferrario, su película es una absoluta declaración de amor personal hacia el cine y hacia la memoria y las imágenes que vienen de ella. No obstante, para levantar un proyecto como éste era necesario una libertad creativa total y es por ello que su única opción fue autofinanciarse o, como aparece en los títulos de crédito, hacer la película sin ayudas gubernamentales. Así consiguió exactamente lo que se proponía: una película de bajo costo al estilo de aquellas obras Serie B, que no supusiera riesgos elevados, filmada entre amigos y con un reparto desconocido. Asimismo, el realizador decidió filmar en su propia ciudad para situar la historia repleta de recuerdos en la memoria del director.

 

 

Se trata de un filme romántico sobre la soledad, el placer del cine, y la seducción amorosa. El joven velador Martino adora las películas del cine silente y para mayor felicidad suya trabaja como empleado en la Mole Antonelliana, impactante construcción en Turín que alberga, desde hace unos años un museo dedicado al cine. Debido a su puesto como velador del lugar, Martino revisa películas silentes, particularmente comedias de Buster Keaton, aunque también cintas posteriores a la segunda guerra como de Francois Truffaut a Roberto Rossellini. Más que un cinéfilo aplicado, se trata de un hombre fascinado con la capacidad de las imágenes; imágenes que tienden a desaparecer si no son preservadas correctamente. Y no sólo ello, apoyado en una cámara de video personal se convierte a su vez en artesano también de películas caseras. No obstante, Martino, compartirá ese lugar fascinante con una hermosa prófuga de la justicia, Amanda; la ex empleada de un restaurante de comida rápida, y desde tiempo atrás objeto de deseo del joven velador, de quien resulta ahora, invitada y cautiva, aunque en medio de ellos se encuentra el amante de ella: el delincuente al que llama El Ángel del barrio de La Falchera, en un relato que se mueve entre la parodia al cine mismo, el homenaje emotivo y el encanto por las imágenes de la pantalla grande.

 

 

“Para Ferrario, Después de medianoche debía de ser una película en la que se volcaran sus obsesiones por el cine; una obsesión personal, pero también compartida con los amantes del séptimo arte a través de un siglo de imágenes. Sin embargo, en su película no abundan las referencias cinematográficas, más bien el film entero es un homenaje a una forma determinada de ver la realidad, la de aquellos autores y pioneros del cine que deleitaban al público contando historias proyectadas en una pantalla. Los ojos de Martino ante las imágenes del cinematógrafo, son los ojos del director. Las primeras películas mudas, en las que el movimiento era suficiente para emocionar a la audiencia, los primeros “documentales”, llenos de ingenuidad, o las películas de Buster Keaton, nos enseñan que el cine actual cada vez está más lejos de la magia de aquellas películas y de lo que, en definitiva, debería ser el cine: el placer de contar una historia”. –Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 octubre 2018

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