CAMILLE REGRESA (Camille redouble, Francia, 2012)

Dirección. Noémie Lvovsky/ Guión. Noémie Lvovsky, Florence Syvos, Pierre Mattei y Maude Ameline/ Fotografía en color. Jean-Marc Fabre/ Música. Joseph Dahan y Gaëtan Roussel/ Edición. Annette Dutertre y Michel Klochender/ Diseño de Producción. Fred Lapierre y Fréderiqué Lapierre/ Diseño de arte. Elsa Amiel/ Vestuario. Madeline Fontaine/ Producción. Francia 2 Cinema, Philippe Carcassonne y Jean Louis Livi/ Con. Noémie Lvovsky (Camille Vaillant), Samir Guesmi (Éric), Judith Chemla (Josepha), India Hair (Alice), Julia Faure (Louise), Yolande Moreau (la madre de Camille), Michel Vuillermoz (el padre de Camille), Denys Podalydes (Alfonso Da Costa, el profesor de Física), Jean-Pierre Léaud (Señor Dupont, el relojero) Mathieu Amalric (el sádico profesor de francés)/ Duración. 115 mins.

SINOPSIS

Camille es una mujer de 40 años que se siente fracasada. Es actriz, trabaja en películas mediocres, es alcohólica y en breve divorciada, ya que Eric su marido la dejará por una mujer más joven. Al dirigirse a la fiesta de año nuevo el 31 de diciembre, acude con el viejo relojero el Sr. Dupont, para que le troce su anillo de casada y le ponga una pila a su viejo reloj de pulsera, regalo de sus padres cuando cumplió los 16 años. Segundos antes de que inicie el nuevo año, Camille se desmaya. Al despertar, debido a una situación insólita, fantástica e inexplicable, viaja en el tiempo y regresa a su adolescencia, justo a los 16 años cuando conoció al amor de su vida: Eric. Gracias a ello, vuelve a convivir con sus padres, sus amigas y su novio de la preparatoria. Dos cosas sucederán en torno a su 16 cumpleaños; el apasionado romance con Eric y el embarazo de su única hija que jamás pudo comunicárselo a su madre ya que esta muere de un derrame cerebral. Por supuesto, esto último quiere evitar que suceda y a su vez: ¿Huirá esta vez para intentar cambiar la vida de ella y su pareja?; incluso intenta hacer el amor con otros hombres para tratar de romper el hechizo de su historia romántica. ¿O lo amará de nuevo por mucho que le pese el final de su historia, que ya conoce? lo cual le lleva a pensar que ésta puede ser una gran oportunidad para corregir los errores del pasado y con ello, el rumbo de su vida.

Premios César a lo Mejor del Cine francés. 13 nominaciones, incluyendo Mejor película. Festival de Cannes: Premio SACD (Directors’ Fortnight). Festival de Locarno: Premio Variety Piazza Grande. Premios Lumiere, Francia: Mejor Directora y cuatro nominaciones. Premios Magrite, Bélgica. Mejor Actriz de Apoyo: Yolande Moreau.

 

Lvovsky está haciendo claramente un guiño a su público francés. Una irónica vuelta de tuerca a Volver al futuro o Peggy Sue su pasado le espera a la francesa. Una obra que resulta encantadora y emocionalmente atractiva sin esforzarse” –Stephen Dalton, The Hollywood Reporter-

 

¿Es posible cambiar el futuro, modificando el presente? ¿Existen los hoyos en el tiempo que conectan dimensiones paralelas? Si en Volver al futuro y secuelas construidas alrededor de paradojas como éstas con mundos alternos, el futuro inmediato podía arreglarse cambiando las imperfecciones del pasado, en Terminator I y II, el futuro no estaba prestablecido, un principio que servía para justificar la sobrevivencia futura del líder del año 2029, que nacería en 1984. A su vez, retomando algunas ideas de Peggy Sue, su pasado le espera, Freejack y Timecop, Desafío al tiempo, Predestination y Cuestión de tiempo entre otras, Camille regresa consigue crear una muy entretenida, emotiva y agridulce mezcla de comedia y drama con personajes atractivos y carismáticos, superando los baches de rigor a partir de un relato intrigante que se mueve en los límites de la verosimilitud, la fantasía y lo cotidiano.

 

Noémie Lvovsky, directora, guionista y actriz, nace en París, en 1964. Luego de estudiar Literatura, decide ingresar a la escuela de cine en La Fémis y en paralelo, lleva una brillante carrera como actriz (cuatro nominaciones en diez años al Cesar a la mejor actriz de reparto; entre ellas, en 2010 por Les beaux gosses. A su vez, ha aparecido en Copacabana, Casa de tolerancia, Actrices, MI gran boda judía, El skylab, Adiós a la reina y Señor Chocolate, entre otras. En 1988 escribe y dirige Dime que sí, dime que no, cinta con la que obtiene el Gran Premio del Festival Europeo de Cortometrajes de Brest. En 1994 dirige su primer largometraje, Ólvidame, seguidos de: Anuncios de arte (1997) y La vida no me asusta (1999), la cual le vale el Premio al Mejor Director del Año en el Festival de Cannes. En 2004 estrena Los sentimientos, recibida con entusiasmo por la crítica; además, recibió cuatro nominaciones a los premios César, un premio Louis-Delluc y vendió 1,2 millones de entradas en Francia con este filme. En 2007¡Vamos a bailar! Debido a los distintos galardones que ha recibido a lo largo de su trayectoria, Lvovsky está considerada como una pieza clave dentro del cine de autor francés contemporáneo.

 

Desde la primera escena; aquella en la que apreciamos a Camille colaborando como extra en un papel sin diálogos de una paupérrima y ridícula producción de una cinta de horror donde le rebanan la garganta, queda claro que la protagonista apenas sobrevive en trabajitos mediocres. Después, la propia secuencia de créditos y la escena con el viejo relojero (el mítico Jean Pierre Léaud, la estrella de Los 400 golpes y secuelas) quien le habla de las paradojas del tiempo: “Hay que adelantar un segundo el reloj para que a las 23 horas con 59 minutos y 59 segundos sea el nuevo año”. Y más tarde, el diálogo con el profesor de Física quien le explica que no es posible regresar al pasado porque éste ya no existe, y el encuentro con éste 25 años después, resulta evidente que la realizadora, guionista y protagonista, la carismática y simpática Noémie Lvovsky intenta jugar con la realidad y la fantasía en un intento inteligente por fusionar ambos elementos.

 

Por cierto, Las referencias a1985 año en que viaja al pasado, no son gratuitas, es el año en que se filma Volver al futuro de Robert Zemeckis. Lo que da pie a mostrar la moda y los temas musicales como: Walking of Sunshine interpretada por Katrina y The Waves o Venus con Bananarama y jugar así con el tema de la amistad femenina y los amores juveniles. Y lo mismo sucede con la novela de Stendhal: Rojo y negro para hablar de la veleidosa personalidad de Camille quien sabe a ciencia cierta las situaciones que sucederán con ella, sus padres, sus amigas y su enamorado. Camille regresa es un relato conmovedor, divertido y al mismo tiempo con elementos de enorme sensibilidad que le otorgan mucha emotividad a la trama como sucede con la escena del pastel de cumpleaños y la Pequeña cantata, así como ese bello, agridulce y eficaz final con un cierre de imagen no muy lejano de las obras del gran Charles Chaplin.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 25 de septiembre de 2017

Anuncios

EL DEMONIO DE NEÓN (The Neon Demon, Dinamarca-Francia-Estados Unidos, 2016)

Dirección. Nicolas Winding Refn/ Guión. Nicolas Winding Refn, Mary Laws, Polly Stenham/ Fotografía en color. Natasha Braier/ Música. Cliff Martínez/ Edición. Matthew Newman/ Diseño de Producción. Elliott Hosteter/ Diseño de arte. Austin Gorg/ Vestuario. Erin Benach/ Producción. Lene Borglum, Sidonie Dumas, K. Blaine Johnston, Vincent Maraval, Elexa Ruth/ Con. Elle Fanning (Jesse) Jena Malone (Ruby), Karl Glusman (Dean), Bella Heathcote (Gigi), Abbey Lee (Sarah), Keanu Reeves (Hank), Desmond Harrington (Jack), Christina Hendricks (Robert Hoffmann), Charles Baker (Mikey), Alessandro Nivola (el diseñador de moda)/ Duración. 118 mins.

SINOPSIS

Jesse es una jovencita huérfana de 16 años aspirante a modelo. Como miles de chicas con ilusiones, abandona su pueblo y llega a Los Ángeles donde es reclutada por un magnate de la moda que la transformará en su musa. Luego de algunas pruebas con representantes y algún casting, se percata del impacto que tiene su aspecto físico. En uno de sus primeros trabajos para un importante fotógrafo, conoce a la maquilladora Ruby, fascinada con la necrofilia. Ruby se encargará de guiarla por ese universo inclemente y doloroso. Su ascenso fulgurante y su pureza suscitan celos y codicia. Al ingresar en la industria del modelaje en la ciudad, se encuentra con que su vitalidad y juventud son devorados por un grupo de mujeres obsesionadas con la belleza, las cuales van a utilizar cualquier medio para conseguir lo que tiene.

 

El demonio de neón está inspirada libremente en la leyenda de la húngara Elizabeth Bathory, llamada La condesa sangrienta, quien se bañaba en la sangre de sus víctimas para conservar su hermosura y juventud, ambientada en el terrible e inhóspito ambiente del modelaje.

 

El filme compitió en el Festival de Cannes y fue selección oficial en el Festival de cine fantástico de Sitges. Mejor banda sonora musical para Cliff Martínez en el Festival de Cannes y por el Círculo de críticos de cine de Atlanta. Premio de la crítica en Sitges.

 

“Hacía varios años que tenía ganas de hacer una película sobre la belleza porque esta está muy presente en mi vida”, explica Nicolas Winding Refn haciendo referencia a su mujer, la directora Liv Corfixen (My Life Directed By Nicolas Winding Refn) a sus dos hijas y probablemente a las actrices y modelos con que se ha encontrado al dirigir películas y publicidad para marcas como Gucci, YSL, H&M y Hennessy. “He podido observar que la belleza otorga a las mujeres cierto poder”… “¿Había una manera de responder a todos los códigos del género sin conformarse realmente? ¿Podía hacer una película de terror sin el terror? Con el fin de dar vida a los cuatro personajes femeninos de El demonio de Neón, quise trabajar con escritores noveles, preferentemente que tuvieran experiencia en teatro y dominasen el arte del diálogo. Encontré todas estas cualidades en Polly Stenham, célebre dramaturga británica, y Mary Laws, autora norteamericana en pleno auge. Fue maravilloso trabajar con ellas, ya que cada una tenía su propio enfoque y sus perspectivas me permitieron dar forma al guion de manera –La higuera.com-

 

 

La brutalidad y el derramamiento de sangre en épocas remotas o en futuros cercanos parece ser una manera de exorcizar la barbarie de los tiempos que corren. Era el caso de Sólo Dios perdona/ Only God Forgives del brillante cineasta danés Nicolas Winding Refn, responsable de Valhalla Rising y la hiper estilizada Drive, el escape. Como una suerte de continuación anímica de ésta y con el propio Ryan Gosling, narra la historia de un hombre oculto en Tailandia a lo largo de una década debido al homicidio de un policía. Sin embargo, su vida dará un nuevo giro cuando su hermano es asesinado luego de matar a una prostituta y entonces, la madre de ambos –la siempre extraordinaria Kristin Scott Thomas- se presenta en Bangkok para exigirle a su hijo que desate un infierno. Luego de estos descensos a los infiernos de la violencia, el realizador se sumerge en las pantanosas y no menos sanguinolentas aguas del universo de la moda y modelos.

 

 

De hecho, el mundo del modelaje en el cine ha dado pie a fábulas mordaces y despiadadas como lo serían: El diablo viste a la moda (Carl Frankel, 2006), biografías devastadoras: Gia (Michael Cristofer, 1998), la futilidad del ambiente: Caprichos de la moda (Robert Altman, 1994), o retratos de un realismo brutal y esquizofrénico: Modelos (Ulrich Seidl, 1999). No obstante, faltaba el estilizado ejercicio de necrofilia atroz y canibalismo literal y sanguinario sobre la belleza de lo vacuo y el narcicismo como estilo de vida, a cargo del talentoso y excesivo cineasta danés Nicolas Winding Refn, responsable de genialidades como: Bronson o Drive, el escape.

Desde la primera secuencia de El demonio de neón; aquella de la imagen de Jesse degollada en un solitario diván y con flashazos de cámara que parecen disparos, sabremos que el camino por recorrer será irracional y salvaje como los actos de ese puma que se cuela en la habitación del motel de la joven modelo.

 

“El papel principal que debía asignar era el de Jesse, la joven belleza, inocente en apariencia, originaria de Georgia, que se transforma a medida que su carrera de modelo despega. Elle Fanning me recuerda a las grandes estrellas del cine mudo, a pesar de ser una actriz realmente moderna. Posee una capacidad extraordinaria para transformarse. Y la cámara la adora. Pensé en ella de inmediato. Para preparar su papel, le hice descubrir toda una serie de películas (y no solo de terror), entre las que destacan LA VALLÉE DES POUPÉES de Mark Robson (1967) y BEYOND THE VALLEY OF THE DOLLS (ORGISSIMO) de Russ Meyer (1970). En cuanto a JENA MALONE, contribuyó en gran medida a la creación del personaje de Ruby, que, en la fase del guion, era aún más enigmático. Por lo tanto, necesitaba a alguien que pudiera transformarse en ella”. –La higuera.com-

 

La impactante perfección de las imágenes de la cinefotógrafa argentina Natasha Braier, la elegante y estilizada puesta en escena de Nicolas Winding Refn y el espectacular diseño sonoro aunado a la gélida belleza de sus protagonistas consiguen ocultar un relato de misoginia feroz y de ilusiones rotas insertado en un thriller de horror sicológico al estilo de Carrie (Brian DePalma, 1976) o el drama de misterio Sueños, secretos y misterios (David Lynch, 2001), cineastas a los que el realizador parece imitar.

 

“En el mismo momento en que se pronunció el nombre de KEANU REEVES, supe que era la mejor elección. Y para mí era una forma de cerrar el círculo, puesto que Keanu y yo nos conocimos hace diez años con motivo de mi primer gran contrato en Hollywood. Aquella película nunca se hizo pero siempre he esperado tener la oportunidad de trabajar con él. Pocos actores tienen su estatus de icono famoso, su talento y una verdadera aura de estrella. El intérprete del personaje de Jack era seguramente el más difícil de encontrar porque, en mi opinión, estaba más o menos definido. Entonces apareció DESMOND HARRINGTON (dos días antes de comenzar a rodar las escenas con este personaje, creo). De repente, aportó misterio a Jack, porque el propio Desmond tiene una personalidad muy enigmática. También quise recuperar a CHRISTINA HENDRICKS, que interpreta a Roberta Hoffman aquí, la directora de la agencia de modelos de Jesse. Fue el director GASPAR NOÉ quien me habló de KARL GLUSMAN. Había trabajado con él en LOVE. No le había prestado mucha atención y, más adelante, Karl se puso en contacto conmigo y ni siquiera le contesté. Sin embargo, nos empezaba a faltar tiempo y seguía sin encontrar el actor adecuado. Entonces, cuando Karl volvió de Francia, dije: De acuerdo, pedidle que venga y veamos qué ocurre. ELLE FANNING tenía que venir a hacer una interpretación. Cuando entró en la habitación, la química entre los dos fue evidente”. –La higuera.com-

 

 

“Eres comida o sexo”, le increpa una espléndida Malone, maquillista sicótica y lesbiana a Jesse; esa aparente lolita virginal que sueña con la luna como un ojo que todo lo ve y termina engullida por un medio que se alimenta de la vanidad y la fragilidad emocional en un relato tan terrible como fascinante.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 14 de septiembre de 2017

EL REGALO (The Gift, Estados Unidos-Australia-China, 2015)

Dirección. Joel Edgerton/ Guión. Joel Edgerton/ Fotografía en color. Eduard Grau/ Música: Danny Bensi y Saunder Jurriaans/ Edición: Luke Doolan/ Dirección de arte: Lorin Flemming/ Diseño de Producción. Richard Sherman/ Vestuario. Terry Anderson/ Producción. Jason Blum, Phillip Dawe, Joel Edgerton

Rebecca Yeldham/ Con: Jason Bateman (Simon), Rebecca Haal (Robyn), Joel Edgerton (Gordon Gordo Mosley), Allison Tolman (Lucy), Tim Griffin (Kevin Keelor), Busy Phillips (Duffy), Wendell Pierce (Detective Mills), David Denman (Frank Dale), Susan May Pratt (Rhonda Ryan), P.J. Byrne (Danny)/ Duración. 108 mins.

SINOPSIS

Robyn atractiva diseñadora de interiores y Simon, su marido, ejecutivo y empresario, son un matrimonio joven en crecimiento a quienes todo parece funcionarles bien. Han abandonado Chicago y se han mudado a una hermosa y amplia residencia en un suburbio de Los Ángeles y ella va superando el trauma de un aborto de tiempo atrás. Recién instalados y con un buen trabajo en puerta con posibilidades de ascenso rápido, Simon se encuentra por casualidad con Gordon “Gordo” Mosley; ex compañero de la secundaria a quien no reconoce y con quien compartió varios años de escuela. Tímido, amable, con mirada triste, Gordo aprovechará la oportunidad para recuperar ¿la amistad? Empieza a dejarles una serie de regalos que van desde una botella de buen vino hasta peces exóticos. Gordo es muy atento con Robyn y constantemente se aparece en su casa donde ella trabaja a las horas que Simon no se encuentra. La pareja intenta socializar con él, pero resulta evidente que Simon no está interesado en dejarlo entrar en su vida. Y no sólo eso, Robyn descubre que existe una situación terrible entre Simon y Gordo, un recuerdo de abuso que no queda claro y entonces decide investigar por su cuenta, al tiempo que la pareja deja de ver a Gordo y el propio Simon se encarga de dejarle muy claro que no lo quiere cerca del matrimonio. Todo ello coincide con el ascenso de Simon en su trabajo y el embarazo de Robyn, justo cuando Gordo se presenta con un último regalo para la pareja.

 

 

“Para mí, El regalo empezó con una simple premisa: ¿Qué pasaría si un abusador de instituto se topara con su víctima unos quince años después? ¿Cuáles serían o podrían ser los efectos? ¿Cómo podría afectar el pasado sobre el presente? ¿De qué modo ese pasado silenciado o irresoluto podría quebrar la situación presente?” – Joel Edgerton.

 

Joel Edgerton obtuvo el Premio a Mejor Actor en el Festival de Sitges y en el Festival Fangoria. Asimismo, fue nominado por el Sindicato de Directores a Mejor Ópera Prima.

 

Reconocido por su larga carrera frente a las cámaras, Edgerton comenzó de hecho como cineasta en Australia al fundar el Film Collective Blue Tongue Films en 1996 junto con otras mentes creativas. El equipo, también integrado por los directores David Michôd y Nash Edgerton –su hermano-, escribió, dirigió y produjo cierto número de títulos prestigiosos, como Animal Kingdom, The Square, Wish You Were Here, Hesher y El cazador. Con ese equipo, Joel escribió y dirigió algunos de los cortos del sello, y escribió asimismo The Square y El cazador antes de hacer lo propio con El rastro del delito, dirigida por Matthew Saville, que también protagonizó y produjo.

 

No es raro que un actor de prestigio sienta la necesidad de dirigirse a sí mismo. Ejemplos sobran. Lo que sí es inusual, es que lo haga con gran soltura y eficacia y que además de ello, consiga romper los esquemas tradicionales de los géneros como ocurre con el afortunado debut como realizador y guionista del actor australiano Joel Edgerton (La última pelea, El gran Gatsby, La noche más oscura, Pacto criminal, Éxodo: Dioses y reyes). Para Edgerton, resultaba crucial debutar con un proyecto de personajes atractivos y creíbles y con un reparto sólido e inteligente, además de sustentar una trama que mantuviera al espectador interesado todo el tiempo. Admirador de hace mucho de las películas de género inteligentes, el intrincado argumento también resultaba reminiscente de los thrillers y filmes de suspense fundamentados en buenas interpretaciones que habían dejado huella en su adolescencia.

 

-El regalo comienza como una película de género y luego toma un camino completamente diferente. ¿Fue una decisión deliberada?-

“Sí, porque los thrillers suelen estar diseñados para mantener el misterio, generar suspense y lograr que la audiencia intente adivinar qué es lo que va a pasar. Pero muchas de las películas que respetan el género siguen un camino que puede resultar muy familiar. Mi sensación era que si no lograba arrojar por la borda las expectativas de la audiencia no estaba haciendo bien mi trabajo. Por eso intenté incorporar situaciones que pudieran resultar familiares pero tomando atajos que les tomaran desprevenidos” –Entrevista a Joel Edgerton. Gabriel Lerman La vanguardia-

 

En esa premisa en apariencia convencional; la historia de una pareja exitosa que dejan atrás una gran ciudad y un traumático aborto, para iniciar una nueva vida en otra gran urbe como Los Ángeles, con una bella casa y un atractivo contrato para él en una compañía en expansión. Y en la que se cruza en su camino Gordon Mosley o Gordo El Raro un antiguo compañero adolescente de Simon, quien los acosa con regalos, aparece una premisa inquietante: el pasado siempre regresa.

 

Así, al igual que los protagonistas de filmes como La niñera de William Friedkin, La mano que mece la cuna de Curtis Hanson, El inquilino de John Schlesinger o El rescate de Ron Howard, el universo perfecto del matrimonio se viene abajo con la intromisión del caos que amenaza a su familia y su status consumista. En efecto, la primera mitad de esta suerte de pieza de cámara a tres voces, pareciera, una variante más de esa suerte de subgénero que impondría sin proponérselo Perros de paja (Peckinpah, 1971): el de la paranoia yuppie; relatos de matrimonios con una vida perfecta en apariencia, a la espera de que un ominoso Mal ponga en peligro el frágil equilibrio de su relación. Un tópico puesto de moda en los ochenta-noventa con cintas como: Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987) o Influencia perversa (Curtis Hanson, 1990).

 

 

-En el film hay muchas referencias a Hitchcock. ¿Es algo deliberado? “No necesariamente. Hasta que entré a la escuela de teatro yo creía que toda película necesitaba de un Arnold Schwarzenegger o un Sylvester Stallone. Lo único que me atraía era el cine de acción. Pero cuando empecé a estudiar teatro conocí a gente que tenía otros gustos y empecé a descubrir el cine de otras épocas. Uno de mis grandes descubrimientos fueron las películas de Hitchcock. Me fascinaron. Así fue como conocí las películas de género con un elemento de misterio y un toque siniestro, con un contexto social, en las que nada es lo que parece….

….Hitchcock es un reflejo de la dieta cinematográfica que he consumido. Hay un montón de guiños y reverencias a ciertos filmes y directores, a El resplandor de Kubrick, a El bebe de Rosemary de Polanski, y muchos otros thrillers que me parecieron fabulosos. También soy un gran admirador de Michael Haneke. Yo creo que a lo largo de los años el cine de género se ha dejado llevar tanto por el comercio que terminó simplificándose, ha perdido su inteligencia, y yo soy un convencido que se pueden hacer las dos cosas. Uno puede disfrutar del placer que genera el cine de género sin necesidad de avergonzarse. Uno puede entretener a la audiencia y a la vez darle algo para pensar. Es un buen objetivo para cualquier director de cine” –Entrevista con Joel Edgerton. Gabriel Lerman. La vanguardia-

Lo más fascinante de El regalo es que consigue trastocarse en un thriller de horror cotidiano cuyo monstruo son las mentiras y los demonios del ayer. Ello, con una vuelta de tuerca que cambia la posición de víctima y victimario para plantear un dilema moral y una venganza con ecos de Seven (Fincher, 1995), Por el lado oscuro del camino (Lynch, 1997) y sobre todo Observador oculto (Haneke, 2005).

 

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa, 29 de agosto de 2017

EL PEQUEÑO BUDA (Little Buddha/ PIccolo Buddha, Italia-Francia-Gran Bretaña-Liechtenstein, 1993)

Dirección. Bernardo Bertolucci/ Guión. Bernardo Bertolucci, Rudy Wurlitzer, Mark Peploe/ Fotografía en color. Vittorio Storaro/ Música. Ryuichi Sakamoto/ Edición. Pietro Scalia/ Diseño de Producción. James Acheson/ Diseño de arte. Bruno Cesari y Manohar Shrestha/ Vestuario. James Acheson/ Producción. Jeremy Thomas/ Con. Keanu Reeves (Siddhartha), Bridget Fonda (Lisa Conrad); Ying Ruocheng (Lama Norbu), Geshe Tsultim Gyelsen (Lama Dorje), Chris Isaak (Dean Conrad), Alex Wiesendanger (Jesse Conrad), Raju Lal (Raju), Greishma Makar Singh (Gita), Sogyal Rinpoche (Kempo Tenzin), Jo Champa (María), Jigme Kunsang (Champa)/ Duración. 123 mins.

SINOPSIS

Un día de regreso a su casa del trabajo, el arquitecto de Seattle, Dean Conrad, se encuentra a dos hombres vestidos de monjes budistas sentado en su sala de estar hablando con su esposa Lisa. Guiados por una serie de sueños perturbadores, los monjes han viajado desde Nepal a Seattle porque creen que Jesse, el hijo de dos años de los Conrad, pudiera ser la reencarnación de un budista legendario místico. Según el monje Champa, tuvo un sueño en el que se le aparecía un lugar muy hermoso, en el que había una colina y en donde estaba el Lama Dorje. Cuando llegaron a la dirección donde estaba la colina, descubrieron que la casa de Jesse estaba situada en esa colina con la que él había soñado tantas veces. El matrimonio, en un inicio, escépticos, sobre todo cuando los monjes pretenden llevarse al niño a Bhután dudan, ello coincide con el suicidio del socio de Dean, quien tiene un despertar religioso y accede a que Jesse viaje con los monjes y el padre lo acompaña. Allá, el Norbu Lama ofrece a Jesse un libro para niños que narra la historia de Siddharta Buda, quien lleva una vida protegida y sin problemas, hasta que se encuentra con un par de mendigos que le llevan a recorrer una senda de pobreza y hambre. Después de esta revelación, Siddharta decide que ese es su destino para aliviar todos los seres humanos del dolor y el sufrimiento. Jesse ha crecido con la enseñanza del budismo al igual que otros dos niños: Raju y Gita, quienes a su vez, muestran signos de ser la reencarnación del budista místico. Luego de pasar varias pruebas, el Lama Norbu está cada vez más convencido de que los tres tienen algo que ver con el Lama Dorje y descubre que los tres niños son una parte del Lama Dorje: Jesse, la mente; Raju, el cuerpo y la niña india Gita, es el habla o el espíritu. El Lama Norbu después de meditar varios días, muere y sus cenizas son repartidas entre los tres niños para que sean esparcidas; cada uno lo hace en su lugar de origen y de una forma diferente: en el agua, el aire y la tierra. Al final los niños vuelven a sus hogares. Jesse vuelve a Seattle con su padre y se reúnen con su madre, que está esperando un bebé.

Por ésta película, el realizador italiano Bernardo Bertolucci obtuvo la Cámara de oro en Alemania. Y el cinefotógrafo Vittorio Storaro fue condecorado con el listón de plata que otorga el Sindicato de Periodistas Cinematográficos de Italia.

 

 

La fascinación por el Tibet y la filosofía budista que se desprende de esa suerte de paisaje imperturbable tanto físico como anímico, ha llevado a cineastas muy opuestos a realizar los más arriesgados actos de fe -pirotecnia visual incluida-, rayando incluso en los excesos como sucedió con Justicia roja (1997) de Jon Avnet. Tan sólo, un vehículo de lucimiento para Richard Gere; un estadunidense que se enfrenta a la brutalidad e intolerancia del gobierno chino como alegoría del acoso sufrido por el Dalai Lama y su pueblo.

Aún más objetable resulta Siete años en el Tibet (1997) de Jean-Jacques Annaud con Brad Pitt como impetuoso alpinista austriaco y simpatizante nazi que emprende el ascenso a los Himalayas. Llega al Tibet, conoce al mismísimo Dalai Lama niño y comparte con él siete años de fortalecimiento espiritual. Kundun por su parte, también de 1997, era el nuevo acercamiento a una cultura tan fascinante como compleja por parte de un realizador siempre dispuesto a correr riesgos como lo es Martin Scorsese. En efecto, se trata de un filme contemplativo y altamente religioso que intenta mantenerse imparcial ante las políticas tibetanas.

Curiosamente y a pesar de tratarse de una épica espectacular con actores desconocidos, el cineasta mantiene intacta su visión personal de brutalidad y redención sello de su filmografía, así como sus antihéroes, casi mártires, fieles a sus cerrados y complejos códigos de honor en las situaciones más apremiantes. De hecho, en palabras del propio cineasta se trata de un estudio sobre la naturaleza del hombre y uno de los conceptos más revolucionarios: la no violencia.

El filme arranca hacia 1937 cuando un niño proveniente de una empobrecida familia rural en el Tibet es reconocido como la decimocuarta reencarnación del Buda de la compasión; el Dalai Lama. A partir de entonces comienza la educación espiritual de un niño destinado a enfrentar la irracionalidad del gobierno chino bajo el mandato de un petulante Mao Tse Tung convencido de que “la religión es un veneno y el opio de los pueblos”. Prosigue con la resistencia pacífica del Dalai Lama solo en el escenario mundial hasta su exilio en 1959 en la frontera con la India.

En ese sentido, Kundun coincide con El pequeño Buda en un relato donde no faltan las imágenes exóticas, las fuertes dosis de orientalismo y el impactante cine-espectáculo que suele atrapar a todo tipo de audiencias. A diferencia del cineasta italiano, Scorsese deja de lado las recreaciones fantásticas y de algún modo consigue mostrar en imágenes el dilema sobre la búsqueda de la verdad y del espíritu y la renuncia al ego personal, a cambio de encontrar la felicidad en la nada, entre otros preceptos budistas.

Por su parte, Bertolucci, harto de la corrupción del gobierno italiano, abandonó su país para internarse en el oriente, de ahí, que algunos de sus trabajos, intenten extraer el misterio que aquellas lejanas tierras encierran. Motivado por la filosofía budista; la meditación y la observancia lógica del mundo, el cineasta dedicó todos sus esfuerzos en la realización de El pequeño Buda, un relato épico de gran producción, que pretende mostrar paradójicamente, una sencilla fábula de trascendencia espiritual.

Hijo de un matrimonio intelectual progresista, Bertolucci, encuentra en el cine, el medio idóneo para expresar su visión contestataria en contra de la burguesía italiana y sus prejuicios. Con un inicio que parece divagar entre Freud y Marx, Bertolucci abandona por fortuna su tono radical izquierdista y conecta con esa gran obra irónica y amarga, El último tango en París (1972). A partir de entonces, inicia una segunda etapa épica-intimista, hasta su rompimiento con La tragedia de un hombre ridículo (1981) y su triunfal regreso con El último emperador (1987).

El pequeño Buda, es un relato hasta cierto punto infantil, protagonizado por niños y jóvenes, que ilustra la leyenda de un joven Buda y de paso, el choque cultural de dos mundos opuestos. Moribundo, pero aún animoso, el Lama Norbu, recibe la noticia de la posible reencarnación de su viejo maestro, en Seattle. El monje tibetano, viaja a los Estados Unidos para conocer al pequeño Jesse Conrad, hijo de una pareja de yuppies que atraviesan por una crisis de valores y entrega al simpático niño, un libro ilustrado que contiene la vida del joven príncipe Siddharta, de la dinastía Gautama, quien rodeado de felicidad, descubre la pobreza y la vejez y decide abandonar su vida de riqueza para convertirse en Buda, el iluminado.

Con una fotografía del maestro Storaro que recupera el colorido de la India y los tonos azules posindustriales de una urbe fría y desolada como Seattle; un contraste que se nota en la banda sonora compuesta por el talentoso Ryuichi Sakamoto, que mezcla sonidos orientales con música electrónica new age, El pequeño Buda narra dos historias: la contemporánea, sobre el niño que termina en el Tibet al lado de su padre y la leyenda del joven Siddharta, protagonizado curiosamente, por Keanu Reeves.

Con una trama, que contó con la bendición del propio Dalai Lama, más cerca de la fábula infantil, Bertolucci consigue mostrar en imágenes el dilema sobre la búsqueda de la verdad y del espíritu, la religión sin dios y la renuncia al ego personal, a cambio de encontrar la felicidad en la nada. El pequeño Buda, no deja de ser un cuento didáctico para niños, pero a su vez, se trata de un espectáculo fascinante en escenarios exóticos e imágenes de leyenda épica.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 15 de agosto 2016

EL FARO/ EL EXTRAÑO (L’équipier, Francia, 2004)

Dirección. Philippe Lioret/ Guión. Philippe Lioret, Emmanuel Courcol y Christian Sinniger con la colaboración de Claude Faraldo, inspirado en un argumento de Gilles Legrand/ Fotografía en color. Patrick Blossier/ Música. Nicola Piovani/ Edición. Mireille Leroy/ Dirección de arte. Thierry Roussel/ Diseño de Producción. Yves Brover/ Vestuario. Pierre Bechir/ Producción. Christophe Rossignon, Philipe Boeffard/Con. Sandrine Bonnaire (Mabé Le Guen), Philippe Torreton (Yvon Le Guen), Grégori Derangère (Antoine Cassendi), Émilie Dequenne (Brigitte, hija del dueño de la taberna), Anne Consigny (Camille, hija de Mabé e Yvon hoy en día), Martine Sarcey (Jeanne en la actualidad), Nathalie Besançon (Jeanne en el pasado), Emmanuel Courcol (el cura), Thierry Lavat (Tinou), Béatrice Laout (Nicole), Christophe Kourotchkine (Lebras)/ Dur. 99 mins.

SINOPSIS

Época actual: Camille llega de París a la isla de Ouessant, comuna francesa de Bretaña, lugar en el que nació, para ocuparse de la venta de la casa de sus padres Mabé e Yvon, ambos ya fallecidos. Ahí se encuentra con su tía Jeanne, hermana de Mabé; sin embargo, esa misma noche y después de quedar con unos posibles compradores de la casa, descubre un secreto íntimo y familiar a través de un libro centrado en el faro de la isla llamado La Jument, enviado a su madre y escrito por un tal Antoine Cassendi. En 1963, un extraño (Antoine) llegó a la isla para unirse al grupo de fareros del que su padre era el jefe. Aquel hombre, Antoine había participado en la guerra de Argel y pronto encuentra el rechazo de los lugareños. De oficio relojero, Antoine se convierte en el blanco de burla y de la ira de los bretones de la isla. No obstante, de a poco, el ebanista y farero Yvon, empieza a brindarle su amistad y ambos se apoyan y ayudan en momentos complicados en el interior de La Jument. Sin embargo, la atracción y el amor entre Antoine y Mabé, crece hasta límites insospechados, Antoine sabe que no podrá permanecer ahí y por ello sólo se queda un par de meses; tiempo suficiente para trastornar el lugar y sus cerradas costumbres y a su vez, cambiar el curso de los acontecimientos y las vidas de los habitantes de la isla, en particular el matrimonio de Mabe e Yvon. En las páginas del libro, Camille descubre su verdadero origen y una historia de amor prohibido y de amistad incomprendida y decide no vender la casa familiar y quedarse con ella.

 

 

El faro, conocida a su vez como El extraño fue exhibida en el tour de cine francés en 2006. Recibió las nominaciones a Mejor Actor (Philippe Torreton), Mejor Música (Nicola Piovani) y Mejor Actriz Secundaria (Émilie Dequenne)

 

El realizador Philippe Lioret (París, 1955), se inició cómo ingeniero de sonido, trabajando en alrededor de treinta películas. En 1993, escribió y dirigió En Tránsito con Jean Rochefort y Marisa Paredes, con la que ganó el Premio del Festival de San Sebastián al Mejor Director. Autor de uno de los 12 episodios del filme comunitario Racismo cotidiano (1998), en 1997 dirige Tenue Correcte Exigee, con Jacques Gamblin, Elsa Zyberstein y Zabou Breitman. Su tercera película fue Mademoiselle/ El desliz (2001), protagonizada por Sandrine Bonnaire y Jacques Gamblin, seguida de El faro (2004) y de los filmes: Je vais bien, ne t’en fais pas (2006) con Mélanie Laurent, Welcome (2009) y Toutes nos envíes (2011) –ambas con Vincent Lindon- y Le fils de Jean (2016). A su vez, ha dirigido alrededor de sesenta anuncios publicitarios.

En México sólo se ha podido ver El faro y El desliz, al igual que aquella, un relato sobre el fracaso amoroso, la frustración erótica y los encuentros casuales, que narra el brevísimo encuentro romántico entre dos perfectos desconocidos que tienen que convivir juntos por varias horas, lo que le servía al ex sonidista Philippe Lioret para incidir en el tema de la frustración amorosa con personajes derrotados e insatisfechos.

Una mujer camina por los pasillos de un mercado, una de sus rutinas como ama de casa, sin embargo, al salir de éste y al toparse con el anuncio de una obra de teatro los recuerdos se agolpan repentinamente. Claire Cancelier (Bonnaire), exitosa visitadora médica, casada y con dos hijos asiste a la convención anual de la empresa donde labora. Ahí, conoce a un extraño mesero, Jean-Pierre (Jacques Gamblin), que arma un escándalo, se trata de una farsa improvisada a cargo de un trío de actores, “La compañía de la improvisación” que amenizan fiestas y reuniones. Claire pierde el tren y el autobús que la llevará a su hogar y además tiene que cargar con el regalo de un amigo que se ha jubilado: un pequeño faro marino. El trío se ofrece a llevarla hasta Lyon, pero en ese viaje, al lado de Jean-Pierre, su vida dará un giro inesperado: una revitalizadora aventura amorosa de una sola noche (“Hace mucho que no me llamaban Mademoiselle”), para regresar de nuevo a la rutina cotidiana.

 

¿Toda la acción ocurre en esta diminuta isla?: -Sí, la Isla de Ouessant es un lugar sorprendente y el faro de La Jument es estremecedor. Fue difícil asegurarnos que los exteriores no dominaran la acción. Emmanuelle Courcol, mi co-guionista, y yo queríamos centrarnos en esta pequeña comunidad, que la gente pudiera identificarse con el grupo en su totalidad y con los individuos que pertenecen a él. Pero como telón de fondo estábamos buscando un lugar que fuera algo así como “el fin del mundo” y como el mar siempre me ha atraído, Ouessant era el lugar perfecto” -Entrevista con el realizador Philippe Lioret, http://www.labutaca.net/films/54/elextrano1.htm-

El faro es un filme que sin serlo ni plantearlo de esa manera, recuerda el tono y las fórmulas del western clásico: Un forastero ajeno totalmente a la isla aparece en alguna parte lejos de su camino y es recibido con hostilidad. Sin embargo, uno de los lugareños, jefe del faro de la isla rompe con esa situación. Trabajan juntos, empieza a conocer a este extraño y se hacen amigos. Después, una mujer se enamora del forastero, por desgracia, se trata de la esposa del farero.

Ello, en una trama que apuesta por una impecable sobriedad. Una elegancia sencilla y contundente en la que se inserta la delicada banda sonora del gran Nicola Piovani, la belleza y el encanto de Sandrinne Bonnaire, la estrella de La ceremonia y En el corazón de la mentira de Claude Chabrol, la impresionante belleza de la isla bretona y de ese enigmático faro que es como un personaje más; como lo es ese gatito Banco que habita en el faro y que se convierte en el elemento que une a esos dos hombres que viven bajo el dolor del pasado y la frustración, en un drama que mantiene el interés y el suspenso a lo largo de toda la película. Se trata de una obra de una enorme belleza visual que apuesta por una historia mínima, sobre los destinos cruzados y el azar y que incide con fortuna en la belleza plástica como se aprecia en el enorme trabajo fotográfico y de diseño de producción del filme. El faro es un relato muy bello y al mismo tiempo triste y melancólico a medio camino entre Breve encuentro (1946) de David Lean y las desesperanzadoras novelas románticas de Stefan Zweig en cuyas tramas la vida puede cambiar en unos cuantos minutos. Todo ello con referencias al horror de la guerra y los recuerdos de la bestialidad humana que los conflictos bélicos provocan como le sucede a Antoine, obligado a quebrar las manos de los lugareños en un pueblo argelino en un molino, acción que le es aplicada a él mismo por unos oficiales franceses cuando Antoine se niega a seguir realizando esa práctica de tortura.

“¿Estabas familiarizado con la isla? Todo lo contrario. Para evitar que resultara un documental, escribimos el guión sin poner un pie en Ouessant. Y lo mismo con respecto al faro. Nunca visitamos ningún faro. Queríamos contar la historia de dos hombres que se enamoran de la misma mujer. Viven y trabajan juntos, en este lugar remoto donde es difícil conocer a la gente y casi imposible escapar de ellos, pero lo que es verdad es que puede ocurrirle a cualquier persona y en cualquier lugar. Habiendo dicho esto, tengo que añadir que, por supuesto, investigamos y hablamos con fareros de Francia. Cuando llegué a Ouessant y fui a La Jument para empezar a rodar, tuve una especie de sentimiento de “déjàvu” como si todo me fuera familiar, aunque no hubiera estado nunca allí. De hecho, me encantó trabajar en Ouessant, con toda esa gente que no dicen mucho pero que verdaderamente salieron de su rutina para ayudarnos. Acabamos de hacer una proyección de la película para que ellos la vieran y su reacción ha sido maravillosa. Las condiciones para el rodaje deben haber sido muy difíciles. No esperábamos nada más. Partíamos cada mañana con una idea y casi siempre teníamos que cambiar a causa de la climatología o cualquier otra cosa” -Entrevista con el realizador Philippe Lioret, http://www.labutaca.net/films/54/elextrano1.htm-

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa, 25 de julio 2017

AMÉN (Amen, Francia-Alemania-Rumanía, 2002)

Dirección. Constantin Costa Gavras/ Guión. Constantin Costa Gavras y Jean Claude Grumberg, inspirada en la obra teatral de Rolf Hochhuth/ Fotografía en color. Patrick Blossier/ Música. Armand Amar/ Edición. Yannick Kergoat/ Dirección de arte. Emita Frigato y Maria Miu/ Diseño de Producción. Ari Hantke/ Vestuario. Edith Vesperini/ Producción. Claude Berri, Andrei Boncea, Dieter Meyer/ Con. Ulrich Tukur (Kurt Gerstein), Mathieu Kassovitz (Riccardo Fontana), Ulrich Mühe (Doctor en campo de concentración), Michel Duchaussoy (Cardenal), Ion Camaritriu (Conde Fontana), Friedicht von Thun (padre de Gerstein), Anje Schmidt (mujer de Gerstein), Marcel Iures (Papa), Hanss Zischler (Grawitz), Sebastian Koch (Hoss)/ Duración.132 mins.

SINOPSIS

Dos sistemas: por una parte, la maquinaria nazi y, por otra, la diplomacia del Vaticano y de los Aliados. Ahí, hombres luchan desde dentro. Uno de ellos es Kurt Gerstein (personaje que existió realmente), químico y miembro de las SS que se encarga de suministrar el gas Ziklon B a los campos de la muerte durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, cuando descubre que el gas letal se utiliza para exterminar judíos, ello no le impide denunciar los crímenes nazis a los aliados, al Papa e incluso a los miembros de la Iglesia alemana a la que pertenece, jugándose de este modo su vida y la de su familia. El otro es Riccardo Fontana, un joven sacerdote jesuita que representa a todos los sacerdotes que supieron oponerse a la barbarie, pagando muchas veces con su propia vida. Kurt Gerstein sabía lo que estaba ocurriendo y quería que el mundo entero también lo supiera. . Luego de presenciar las atrocidades en Treblinka, Gerstein contacta por casualidad al barón sueco Göran von Otter y le pide ayuda que no obtiene. Luego de sufrir varios rechazos llega a la propia Nunciatura Apostólica en Berlín, con el fin de que el Papa denuncie públicamente esta matanza, y aunque allí el Nuncio se niega a escucharlo, el joven jesuita Fontana se interesa por su relato. Fontana viajará al Vaticano, pero nadie, ni siquiera el propio Papa Pío XII parece interesarse por la suerte de los judíos. La película denuncia la indiferencia de todos aquellos que sabían lo que estaba pasando y decidieron callarse

 

Amén recibió siete nominaciones en los Premios César a lo Mejor del Cine Francés y se llevó el de Mejor Guión. El Globo de Oro al Mejor Filme Europeo por parte de la prensa italiana y el galardón de Mejor Película en los Premios Lumiere en Francia.

 

“El tema es el silencio. El silencio de las jerarquías espirituales en el ámbito político. Un silencio que aún hoy continúa frente a la miseria, la tragedia, el genocidio. En Ruanda, por ejemplo, ante un millón de muertos. El silencio continúa. Éste es para mí el tema principal de la película, una metáfora del silencio de hoy” – Constantin Costa Gavras

 

“Apasionante capítulo del silencio vaticano…Y sin hacer una obra maestra (Costa-Gavras suele estar como director por debajo de los magnífico y ambiciosos asuntos que filma) nos sitúa ante el rostro de esta herida sangrante…” -Ángel Fdez. Santos: Diario El País

 

 

Desde su clásico thriller político Z (69) hasta Amén (2002) y títulos posteriores como: Arcadia (2007) o El capital (2012), Constantin Costa-Gavras (Atenas, 1933), se ha mantenido fiel a sus convicciones políticas y cinematográficas. Su cine perfeccionista y de gran eficacia visual ha sido vehículo de denuncia civil, que igual se erige contra magistrados franceses corruptos (Sección especial, 1975), torturadores profesionales (Estado de sitio, 1973), organizaciones de extrema derecha como en Z o Traicionados (1988), o regímenes militares (Desaparecido, 1981). Así, a partir de ésta última, combinando con habilidad la crónica periodística y el thriller Costa-Gavras encontró en los Estados Unidos el lugar propicio para desarrollar sus historias bajo la fachada de un cine liberal hollywoodense que intentaba sacudir las raíces del estadunidense medio como en Mucho más que un crimen (1990), que denunciaba a colaboracionistas nazis, o El cuarto poder (1997), sobre la irresponsabilidad de la prensa y la televisión amarillista que alimentan a un público frívolo y consumista de la desgracia ajena.

Lo interesante de un cineasta con altibajos pero con una obra prestigiosa, particularmente la realizada en la década de los setenta, dueño de un oficio técnico y narrativo impecable, capaz de mantener el suspenso en películas muy dialogadas de pocas y asfixiantes locaciones, es que, ya sea cuestionando instituciones por excelencia (familia, iglesia, Estado), filmando en Francia, México, o Estados Unidos, o ambientado sus relatos en Grecia, Checoslovaquia, Uruguay, Chile o la Alemania de Hitler, su estilo y sus preocupaciones no varían.

Con estudios en el I.D.H.E.C de París y asistente de cineastas como, René Clair, Yves Allegret y Jacques Demy, Costa-Gavras debuta con un relato de suspenso, el género que va a marcar prácticamente toda su obra: Crimen en el coche cama (1965) con un equipo de actores básicos en su filmografía: Yves Montand, Simone Signoret y Jean-Louis Trintignant, drama que sucede a bordo del expreso Marsella-París donde se descubre el cadáver de una mujer. Seguida de Sobra un hombre (1967), ambientada en tiempos de la ocupación nazi, acerca de un grupo de la resistencia que libera a 13 prisioneros, uno de ellos, ajeno a sus convicciones políticas.

Su tercera cinta lo consagra de inmediato y le lleva incluso a ganar el Premio Especial del Jurado en Cannes y el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Z (1969) partía de un caso real: el asesinato del profesor de medicina y popular político griego Gregorios Lambrakis, de la Unión Izquierdista Democrática, ocurrido en 1963 con la complicidad del gobierno y su policía. Con un guión del propio Costa-Gavras y Jorge Semprún y una brillante partitura musical a cargo de su inseparable Mikis Theodorakis, conseguía encabalgar suspenso, acción y denuncia de los mecanismos fascistas.

Amén, polémico relato que escarba en los pecados de la iglesia católica en una tónica muy distinta a otro par de historias escandalosas como lo serían, Las hermanas Magdalenas y El crimen del Padre Amaro, centra su premisa en el papel jugado por la iglesia durante el nazismo y su orientación antisemita, a partir de la biografía de Kurt Gerstein, ingeniero, médico y oficial de la SS que intentó detener el genocidio de judíos cuando descubrió que su invento, el gas Ziklon B, no era utilizado para desparasitar campos de concentración, sino para aniquilar prisioneros.

Amén marcaba el regreso de Costa-Gavras a su cine comprometido, cuyo peso ideológico recae en el personaje ficticio del sacerdote jesuita interpretado por el actor y realizador Mathieu Kassovitz, violentado ante la pasividad o la complicidad del Vaticano en relación al genocidio perpetrado por los nazis y aquellos que levantaron su voz contra los métodos de Hitler como Gerstein, en un thriller de consecuencias morales donde pesan más los conflictos internos de sus protagonistas que la espectacularidad del holocausto y los campos de concentración, emparentándola en ese sentido, con El pianista (2002) de Roman Polanski y colocándose en el extremo de premisas comerciales no menos eficaces pero sí más cuestionables, como lo serían La lista de Schindler (1993) o La vida es bella (1997).

 

 

“Sólo intento plantear interrogantes sobre cuestiones humanas y de la sociedad, y no intento dar respuestas ni hacer juicios definitivos. No es el papel del arte ni de un director de cine’. Detesta el término cine político, aunque difícilmente puede quitarse de encima esta etiqueta. ‘Lo que llaman cine político cambia con el tiempo y con los temas. Los años setenta y ochenta fueron una época completamente diferente. Piense en una película como La confesión: sería absurdo hacerla hoy, porque sería un tema completamente superado, como hacer una película sobre el Imperio Romano. Si el cine consigue adelantarse a su tiempo y predecir acontecimientos, eso sí que tiene valor. Para mí hacer cine para contar cosas que todos sabemos y que ya son historia no tiene sentido” –Constantin Costa Gavras-

 

 

Desde las primeras imágenes que muestran a un grupo de monjas colaborando en el envío de discapacitados y enfermos mentales a los hornos crematorios, el filme inspirado en la obra teatral de Rolf Hochhuth, El vicario, deja en claro la tónica de denuncia de Amén, cuyo cartel promocional trastoca irónicamente la suástica nazi en una cruz cristiana. No hay duda que el guión enfatiza en la indiferencia de la iglesia, tanto católica como protestante, sin embargo, el eje de su relato recae en la trágica figura del ingeniero químico y oficial de la SS, Kurtz Gerstein encargado como se ha mencionado, de fabricar el gas Ziklon B para los campos de concentración, usado aparentemente para desparasitar las barracas.

La tragedia de Gerstein se inicia cuando descubre el uso de su invento al ser obligado a mirar desde una rendija donde las víctimas judías son gaseadas, en una secuencia en la que Costa Gavras decide distanciarse mostrando sólo el rostro horrorizado de su protagonista, todo ello, ante el cinismo de un militar nazi (Ulrich Mühe), que camaleónicamente se transforma en Doctor, Oficial y finalmente en Asesor, como alegoría de esa maquinaria del poder capaz de ocultar y al mismo tiempo de abonar en otros terrenos más propicios, su semilla de maldad.

Amoroso y justo padre de familia y hombre de probada conciencia cristiana, Gerstein empieza a preparar pruebas a la vez que fracasa en sus intentos por encontrar apoyo y una fuente de denuncia, primero en su comunidad protestante y más tarde en el Vaticano mismo. A diferencia del sadismo hollywoodense de La lista de Schindler, del horror trastocado en humor negro de La vida es bella, de las inclementes y brutales paradojas con las que Polanski recupera los acontecimientos del guetto de Varsovia en El pianista, o incluso de la distanciada frialdad, no menos terrible, de la obra de Claude Lanzmann sobre el tema (Shoah, Sobibor), Costa Gavras se interna por el conflicto moral de aquellos que rechazaban los métodos de Hitler o en su defecto, el silencio de la iglesia bajo el mandato de Pío XII.

A pesar de algunos momentos particularmente irónicos: los hebreos que son detenidos a unos pasos del Vaticano, el nuncio apostólico en Berlín que negocia impuestos con oficiales nazis mientras les sirve galletas, o la comilona de mariscos en el Vaticano mientras el joven padre Riccardo Fontana informa sobre los horrores del genocidio, Amén se convierte en un relato de expiación, cuyas culpas recaen en los únicos personajes que intentan detener el exterminio sin lograrlo: Gerstein y Fontana, quienes sólo encontraron el rechazo y el silencio de su comunidad.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa, julio 2017.

PEQUEÑA VOZ/ VOCESITA (Little Voice, Gran Bretaña, 1998)

Dirección. Mark Herman/ Guión. Mark Herman, inspirado en la obra musical de Jim Catwiright/ Fotografía en color. Andy Collins/ Música. John Altman, canciones de Judy Garland, Frank Sinatra, Procol Harum, Elvis Presley, Shirley Bassey, Marilyn Monroe, Tom Jones y otras más, interpretadas por Jane Horrocks/ Edición. Michael Ellis/ Diseño de Producción. Don Taylor/ Dirección de arte. Jo Graysmark/ Vestuario. Lindy Hemming/ Producción. Laurie Borg, Elizabeth Karlsen, Scala Production, MIramax/ Con. Jane Horrocks (Laura Huff o LV/ Little Voice), Brenda Blethyn (Mari Hoff), Michael Caine (Ray Say), Jim Broadbent (Mr. Boo), Ewan McGregor (Billy), Phillip Jackson (George), Annette Badland (Sadie), Adam Fogerty (Bravucón), James Welsh (Bravucón 2), Karen Gregory (desnudista)/ Duración. 97 mins.

SINOPSIS

LV es una chica tímida y patética casi autista, con una madre vulgar, Mari Hoff, que la humilla y molesta día a día y no le presta demasiada atención. LV vive sumida en el silencio y encerrada en su propia burbuja: su habitación, lugar donde oye una y otra vez la enorme colección de discos LP que le heredó su difunto padre. Por las noches, sin embargo, cuando el fantasma de su padre la visita, LV interpreta covers perfectos de las canciones de las grandes divas como Judy Garland, Marilyn Monroe o Shirley Bassey. Una noche, LV es escuchada por uno de los amantes de su madre, un carismático y vulgar descubridor de estrellas efímeras, Ray Say, quien reconoce de inmediato su talento innato y se percata que esa jovencita pudiera ser su última gran oportunidad para hacerse rico y triunfar en el ambiente del espectáculo. Para ello, convence a su amigo Mr. Boo, dueño y presentador de un paupérrimo teatro local para que le ayude a que LV debute con sus imitaciones extraordinarias de distintas cantantes célebres. Todo ello, promete un gran negocio económico para todos, incluyendo a la enloquecida madre de LV y el sarcástico promotor de figuras. Sin embargo, nadie se da cuenta de la sensibilidad de esa triste muchachita a excepción de Billy, un joven que trabaja para la compañía telefónica al lado de su padre, dedicado a entrenar palomas. La noche del debut llega finalmente. Todo está preparado: una grandiosa orquesta, un teatro a reventar, incluso un importante agente que ha llegado desde Londres dispuesto a presenciar a esa chica maravilla, sin embargo ¿estará lista LV para esa gran noche?

 

 

Pequeña Voz, obtuvo la nominación al Oscar para Brenda Blethyn a Mejor Actriz Secundaria. Michael Caine ganó el Globo de Oro a Mejor Actor de Comedia y el filme obtuvo dos nominaciones más para Blethyn y Jane Horrocks. Asimismo, seis nominaciones en la entrega de premios a lo Mejor del Cine Británico: los BAFTA, incluyendo Mejor filme, Actor y Actriz. Tres nominaciones a los premios del Sindicato de Actores (SAG), incluyendo Mejor reparto. Michael Caine ganó el rubro de Mejor Actor que otorga el Círculo de críticos de Londres.

 

 

“De entrada, Pequeña voz, merece ya recomendarse por ofrecernos la mejor interpretación de la canción más amarga que uno recuerda en la historia del cine (la de un inmenso, impagable Michael Caine). Impresionante escena. Por lo demás, un gran retrato sobre la búsqueda de cariño a través de unos personajes con problemas que ven en la voz prodigiosa de una joven introvertida la solución a todos sus males” –Pablo Kurt, Filmafinity-

 

“Arrollador alarde de refinada escuela interpretativa, acaricia lo perfecto”

-Ángel Fdez. Santos: Diario El País-

 

“La película se inspira en la obra de teatro de 1992, The rise & fall of Little Voice, de Jim Cartwright. Mark Herman realizó el guion sin perder los momentos sustanciales de la obra, en especial la tensión que forma la relación entre Little Voice y su madre, Mari Hoff, quien a partir de su conservadurismo, reprende el talento de su hija. Mark Herman también es conocido por películas cómo: El niño con la pijama de rayas (2008) y Purely Belter (2000). Pequeña voz representa una etapa de su trabajo donde la música y los deseos de triunfar sirven cómo eje narrativo para llevarnos a través de una entretenida comedia británica”. –Cultura UNAM/TV UNAM-

 

 

 

El cine británico de finales del milenio parecía estar repleto de fábulas; algunas sórdidas como El niño carnicero de Neil Jordan; otras irónicas y desenfadadas como Full Monty/Todo o nada de Peter Cattaneo y algunas agridulces y conmovedoras como Lluvia de piedras de Ken Loach. Pequeña voz de Mark Herman, es otro relato que se mueve entre la magia y el realismo cotidiano sobre las posibilidades de la expresión. Una pequeña épica cotidiana sobre el encierro personal y de paso, un homenaje a los añejos discos de acetato como metáfora de un tiempo perdido e irrecuperable.

Inspirada en una exitosa obra teatral inglesa de Jim Cartwright para lucimiento de la privilegiada voz de Jane Horrocks, cuya ductilidad le permite imitar a talentos de la talla de Judy Garland, Ella Fitzgerald, Shiley Bassey y otras, Pequeña voz es una extensión del mundo claustrofóbico y musical de una frágil criatura apodada precisamente Little Voice (Vocesita). Horrocks es LV, la introvertida joven huérfana que vive recluida en su habitación en un apacible pueblo costero de Inglaterra, escuchando una y otra vez la magnífica colección de discos, herencia de su padre y único aliciente de su vida.

Pequeña voz es la historia de un sueño mágico por un día, animado únicamente por el recuerdo de un amor real y verdadero capaz de borrar la miseria moral y económica de una familia y de un país. Sin embargo, el perfecto universo de música y silencio en el que vive LV se desquebraja con la llegada de un embaucador protagonizado magistralmente por Michael Caine, el gran actor de Alfie o Archivo confidencial. Se trata de Ray Say un vulgar agente de artistas y amante ocasional de la no menos patética madre de LV –una extraordinaria Brenda Blethyn- adicta a los hombres y al alcohol.

En una búsqueda similar al cine de Ken Loach y Mike Leigh, el filme de Herman maneja a partes iguales la comedia con tintes de fábula y la descripción breve y tajante de fracaso y perdedores sociales que se aferran a fetiches y sueños ilusorios. Así, Mr. Boo (Broadbent) vive de sus ridículos y torpes chistes, mientras intenta mantener en pie su centro nocturno. Ray persigue el sueño de descubrir al gran talento. Mari, madre de LV se aferra a los desplantes de sexualidad irresponsable que le ofrece Ray. Y LV se escuda en el retrato de su padre y en las portadas de sus discos, de manera muy similar como lo hace Billy (McGregor), el retraído jovencito, ensimismado con sus palomas mensajeras.

No obstante, el principal atractivo de una cinta sobre una joven cuya gran timidez le impide hablar y sólo puede expresarse a través de las canciones, es precisamente la interpretación notable que hace Horrocks en la secuencia de su lanzamiento en el cabaret de Mr. Boo. A su vez, por encima de los homenajes vocales a Marilyn Monroe, Marlene Dietrich, Judy Garland, o de la increíble interpretación musical de Shirley Bassey entonando el tema de Goldfinger, destaca el gran trabajo interpretativo de Caine y Blethyn ambos, dueños indiscutible del filme, como en la graciosa secuencia en la que bailan un tema de Tom Jones.

Con algunas metáforas innecesarias –las palomas, el fuego purificador-, Pequeña voz es una pequeña joya sobre el triunfo de la dignidad, el fanatismo musical y la obsesión por la muerte en un relato original, divertido, y a la vez sórdido y conmovedor que consigue retomar de refilón el tema de la crisis económica y sus repercusiones en la vida familiar.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa, Junio 2017