ANTES Y DESPUÉS

Before and After, Estados Unidos, 1996

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Dirección. Barbet Schroeder/ Guión. Ted Tally, inspirado en la novela de Rosellen Brown/ Fotografía en color. Luciano Tovoli/ Música. Howard Shore/ Edición. Lee Percy/ Diseño de Producción. Stuart Wurtzel/ Dirección de arte. Steve Saklad/ Vestuario. Ann Roth/ Producción. Susan Hoffman, Barbet Schroeder, Chris Brigham, Caravan Pictures, Hollywood Pictures/ Con. Liam Neeson (Ben Ryan), Meryl Streep (Carolyn Ryan), Edward Furlong (Jacob Ryan), Julia Weldon (Judith Ryan), Alfred Molina (Panos Demeris), John Heard (Wendel Bye), Allison Follan (Martha Taverner), Daniel von Bargen (Frank Cocklin), Ann Magnuson (Terry Taverner), Kailulani Lee (Fiscal Marian Raynor)/ Duración.108 mins.

SINOPSIS

Tras el escalofriante descubrimiento del cadáver de una jovencita, las sospechas de la policía recaen sobre su novio, el hijo de la respetada pediatra del pueblo… Para el matrimonio integrado por Carolyn y Ben Ryan habrá siempre un antes y un después luego de la muerte violenta de Martha Taverner la novia de Jacob, el hijo adolescente de la pareja. La desaparición del muchacho acrecienta la desconfianza sobre la autoría del crimen. Policía, abogados, medios de comunicación, no tienen dudas al respecto; pero los padres y la hermana pequeña Judith, se debaten torturados por el pensamiento de que Jacob pueda ser un asesino. Carcomidos por la duda deben decidir hasta dónde pueden llegar para salvar al muchacho de la justicia. Dos posiciones chocan: la defensa de Jacob que trata de liberarlo de la sospecha, aun si fuera culpable. Otra, la verdad desnuda: confiar en la inocencia del muchacho y en que se hará justicia (con información de aceprensa)

Antes y después era en ese momento, otro de los eficaces trabajos del cineasta suizo-iraní Barbet Schroeder en Hollywood como lo mostraba: Mariposa de bar, Mujer soltera busca, El beso de la muerte, Medidas desesperadas y Cálculo mortal. Un recorrido angustioso por temas cotidianos como la familia, la crisis adolescente, el crimen, la justicia y la verdad.

 

Nacido en Teherán en 1941, Barbet Schroeder, ex crítico de la afamada revista Cahiers du Cinema, filósofo de profesión y productor de realizadores como Eric Rohmer, Jacques Rivette, Marguerite Duras y Wim Wenders. Responsable desde sus inicio de un cine con claras intenciones documentales eligió los excesos de la droga en Más/More (1968); una suerte de filme experimental sobre la juventud, la delincuencia y la droga como antecedente de La virgen de los sicarios (2000), rodada en Medellín de manera independiente. Narraba la historia de amor obsesivo y destructivo entre un joven europeo y una jovencita estadunidense en París con música de Pink Floyd.

      En 1972 filma El valle con la atractiva Bulle Ogier como la esposa del embajador de Francia en Austria, quien se une a un grupo de hippies para explorar una utopía en un paradisíaco valle de Nueva Guinea con una increíble fotografía de Néstor Almendros. Más intrigante aún, resultó Idi Amin Dada (1974), donde explotó de manera escalofriante, la narcisista personalidad del sanguinario general y dictador ugandés. En 1975, Schroeder llevó ese estado de posesión a los entretelones del sexo masoquista en Maitresse (1975), sobre el encuentro entre un ladrón (un joven Gérard Depardieu  que venía de filmar Les Valseuses) y una misteriosa y experta en técnicas de perversión (Bulle Ogier).

       En Koko, el gorila que habla (1977) emprendió otro de sus intrigantes documentales a partir de las experiencias de Penny Paterson con sordomudos y Los tramposos/ Les Tricheurs (1983) de nuevo con Bulle Ogier, una comedia dramática ambientada en un casino con personajes obsesionados por el juego. Para 1987 se traslada a los Estados Unidos donde iniciaría una atractiva carrera generando inteligentes tratamientos a fórmulas y géneros probados en Hollywood, a partir de su intenso retrato sobre la personalidad marginal y extrema del escritor Charles Bukowski y su obra en Barfly/ Mariposa de bar, excepcionalmente protagonizada por Mickey Rourke y Faye Dunaway.

           La conciencia criminal a partir de una historia real, tema que seguirá explotando, es la base de su segunda película en Hollywood: El misterio Von Bulow (1990), con Jeremy Irons, como el aristócrata alemán acusado de asesinar a su mujer (Glenn Close), seguida de Mujer soltera busca 1992), en la que analizaba el desdoblamiento de personalidad a través de un thriller paranoico. En 1995 realiza el inquietante y sicótico remake de un clásico del cine negro: El beso de la muerte (Henry Hathaway, 1947), en el que relabora la visión desesperanzada del individuo enfrentado al sistema y arrojado a un mundo convulsionado del que parece imposible salir con David Caruso y Nicolas Cage.

         Seguido por Antes y después y el relato de suspenso psicópata Medidas desesperadas (1998) con Michael Keaton serial killer unido a un policía desesperado que encarna Andy García. Después de la exhaustiva experiencia de amor, muerte y narcotráfico, que significó La virgen de los sicarios, Barbet Schroeder regresó a Estados Unidos para filmar Cálculo mortal (2002), thriller policiaco, producido y protagonizado por Sandra Bullock, que exploraba otra faceta de sus temas preferidos: crimen y adolescencia, actualizando el añejo y terrible caso de Leopold y Loeb, mostrando como en toda su obra, un estilo sobrio, elegante y personal en el que ha evitado al máximo las fórmulas hollywoodenses.

 

 

En Antes y después, a partir de un intenso guión del oscareado Ted Tally (El silencio de los inocentes, 1990) y un sobrio trabajo histriónico de un elenco encabezado por las estrellas Liam Neeson y Meryl Streep, Barbet Schroeder consigue una inteligente y terrible reflexión sobre ese instante oscuro que trastoca el destino de un ser humano. Al hospital donde labora la Dra. Carolyn Ryan llega el cuerpo sin vida de Martha Taverner, una adolescente de la comunidad en un pueblo de Massachusetts, a quien le han destrozado la cara y las sospechas apuntan hacia el taciturno Jacob su hijo y de un artista plástico de la región que trabaja con desechos industriales.

    El hijo desaparece, la hermana menor ve a éste con temor y recelo, la madre teme por la vida de aquel y el padre se apresura a quemar las evidencias: un gato mecánico ensangrentado al igual que unos guantes ocultos en la cajuela de su auto. De pronto, el filme se convierte en una paráfrasis de El rapto (George Sluizer, 1993) -la pareja se dedica a llenar el pueblo de carteles con el rostro de su hijo-, sin embargo, una vuelta de tuerca aproxima el relato a Libertad en el corazón (Martin Bell, 1992) con el mismo Edward Furlong y Jeff Bridges para mostrar la difícil relación entre padre e hijo y lo complicado que suele ser la verdad.

         En breve, sale a relucir la historia de Martha, la golfa adolescente del pueblo, embarazada de otro joven y su acoso verbal contra Jacob -muy en deuda con la Laura Palmer (Sheryl Lee), de la exitosa serie de esos años noventa: Twin Peaks de David Lynch y Mark Fost-. A su vez, la amarga discusión y el fatal accidente entre Jacob y Martha que se convierte en un asesinato no premeditado y la madre decide entonces apostar por la verdad pese a la negativa del padre y del abogado griego que encarna con gran eficacia Alfred Molina.

      Como sucede en su fascinante El misterio Von Bulow y en El beso de la muerte, Schroeder se sumerge en la ambigüedad de la ética, la justicia y en ese imperceptible momento que puede desbaratar cualquier futuro. Tally, el guionista, más cerca de El silencio de los inocentes y muy alejado de su mediocre guión para La jurado (Brian Gibson, 1995), conduce a sus personajes por una ruta difícil y dolorosa para hacerles sufrir en carne propia los errores de la sociedad. Jacob Ryan es la víctima perfecta del sistema: el adolescente que pierde credibilidad y se convierte en el pequeño monstruo en un mundo convulsionado por la violencia.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

16 de julio 2021

LAZOS DE FAMILIA

(Sorry We Missed You, Gran Bretaña-Francia-Bélgica, 2019)

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Dirección. Ken Loach/ Guión. Paul Laverty/ Fotografía en color. Robbie Ryan/ Música. George Fenton/ Edición. Jonathan Morris/ Dirección de arte. Julie Ann Horan/ Vestuario. Jo Slater/ Diseño de Producción.Fergus Clegg/ Producción. Rebecca O´Brien, Sixteen Films, BBC Films, BE TV, Casa Kafka Pictures, Cineart, France 2, Le Films du Fleuve, Wild Bunch/Con. Kris Hitchen (Ricky), Debbie Honeywood (Abby), Rhys Stone (Seb), Katie Proctor (Liza Jane), Ross Brewster (Malone), Charlie Richmond (Henry), Julian Ions (Freddy), Sheila Dunkerley (Rosie), Maxie Peters (Robert), Christopher Jon Slater (Ben)  /Duración.

100 mins.

SINOPSIS

Newcastle, Gran Bretaña, época contemporánea. Ricky, su mujer Abby y sus hijos: Liza de 11 y Seb de 15, han enfrentado con dificultades las deudas desde la crisis financiera del año 2008 a la fecha. Por fortuna, en apariencia, se presenta una gran oportunidad para tomarse un respiro y optar, incluso, por un poco de independencia si el negocio con una nueva furgoneta prospera. Ricky con el apoyo familiar decide crear una franquicia de entregas a domicilio como repartidor autónomo. Venden el automóvil de Abby, asistente de enfermos y personas de la tercera edad y ello no es algo que facilite la situación. Es un trabajo duro y se reducirán drásticamente los horarios de convivencia. Sin embargo, la familia se muestra decidida a mantenerse unida, sin importar las dificultades que van apareciendo en el camino y que harán tambalear su espíritu, sobre todo por la rebeldía propia de la edad de Seb que termina por confrontarlo con su padre.

 

 

A medio camino entre el drama familiar agridulce, el relato social de la clase trabajadora e incluso el suspenso y la tensión, Lazos de familia resulta una película emocionante, conmovedora y entretenida que mantiene al espectador al filo de la butaca. No en balde se hizo merecedora de múltiples galardones: Premio Gaudí a la Mejor Película Europea. A su vez, Mejor Guión y Actor, en los Premios del Cine Británico Independiente. Galardón del público en el Festival de San Sebastián. Mejor Guión Premios BAFTA escoceses, entre otros.

 

“Un crescendo emocional sostenido sobre una silenciosa devastación personal…Es un drama tan humano, tan empático y poderoso, que sus escenas acaban impidiéndote respirar…”  -David Rooney, The Hollywood Reporter

 

 

El cine de los noventa abrió la veta de la clase obrera como protagonista en el cine británico. Un planteamiento argumental que apostó por diversos registros y géneros: la comedia, la tragedia, el melodrama agridulce, el cine musical, el cine social. Así, por ejemplo, Alan Parker el mismo realizador de Pink Floyd The Wall y guionista de Melody, narra la historia de un atípico grupo musical de soul en Irlanda a través de la cinta Reyes del ritmo/The Commitments (1991). El propio Ken Loach filmó en esa década Riff-Raff (1991), centrada en la relación entre un joven obrero y una aspirante a cantante, Lluvia de piedras (1993) y Ladybird, Ladybird (1994), acerca de una mujer con varios hijos de diversos matrimonios que se involucra con un joven hispanoamericano, enfrentada a la burocracia de la asistencia social que intenta recuperar la custodia de sus vástagos.

        Asimismo, aparecieron en esos mismos años noventa una serie de comedias británicas que bajo un barniz de farsa social dejaban entrever la tragedia del desempleo y la marginación y su repercusión en el núcleo familiar como sucede en: Todo o nada/El Full Monty (1997) de Peter Cattaneo, La camioneta de Stephen Frears (1996) sobre un panadero desempleado con tres hijos que decide comprarse una camioneta con el dinero de su despido, para vender comida de manera ambulante, o Liam (1999) del mismo Frears sobre una familia en duros años de la depresión económica inglesa durante la década de los treinta. De hecho, Lazos de familia se conecta de manera directa con la citada La camioneta: en ambas, una furgoneta nueva en la de Loach y destartalada en la de Frears, aparece como símbolo de esperanza laboral y familiar y al mismo tiempo se trastoca en la pesadilla de un matrimonio y sus hijos como alegoría de toda la clase trabajadora británica; una sociedad neoliberal que sólo ve por el beneficio de los grandes capitalistas y las familias se convierten en esclavos del capital y sus vaivenes sociales y económicos.

 

Ken Loach (Nuneaton, Warwickshire, Reino Unido, 1936) estudio Derecho en la facultad St. Peter’s Hall de la Universidad de Oxford, al tiempo que empezó a trabajar en teatro y la BBC de Londres le contrató como director de telefilmes en 1963. Así Loach ingresa al cine bajo el cobijo estético y moral de ese revolucionario movimiento fílmico denominado Free Cinema que marcó definitivamente su obra, al debutar con la brillante Pobre vaca en 1967. De ahí, que se mantenido fiel a sus principios éticos y formales, insistiendo en historias de crítica social y filmando en locaciones auténticas en un registro muy cercano al documental, para hacer partícipe al espectador de la realidad de la historia: ya sean los relatos de la clase trabajadora o sus indagaciones sobre los frentes de batalla que se libran en Nicaragua, España, Los Ángeles, o Irlanda.

    Si en Tierra y libertad (1995), rescataba del olvido algunos aspectos de la guerra civil española, en La canción de Carla (1996), retrataba una historia de amor en plena revolución sandinista y en Pan y rosas (2000), elegía la sobrevivencia de inmigrantes mexicanos explotados en Estados Unidos. En Vientos de libertad (2006), por ejemplo, Loach se concentra en la lucha entre británicos e irlandeses hacia 1920 y el posterior enfrentamiento civil en Irlanda, bajo una metáfora algo obvia: la historia de dos hermanos que colaboran en el ejército republicano irlandés y más tarde se separan, cuando uno de ellos elige aceptar el tratado de paz con los ingleses y el otro prefiere continuar en la lucha armada. Loach, responsable de Yo, Daniel Blake (2016), ha sido ganador de dos Palmas de Oro en el Festival de Cannes.

        “Solo quiero que todo vuelva a ser como antes” clama el hijo rebelde en la escena final de Lazos de familia; es evidente que ama a su padre pese a la enorme capacidad que tiene para sacarlo de quicio como en la escena donde le dice que no desea ser como él o que lo trata como a otro de sus paquetes. Y es que los hijos se percatan de la perspectiva tan precaria que les espera en el mundo donde viven donde el padre apenas sobrevive matándose en su trabajo y ellos asienten a esa descomposición física y anímica del jefe de familia.

 

“Después de acabar Yo, Daniel Blake, pensamos que quizá había sido la última película. Pero cuando fuimos a los bancos de alimentos para documentarnos, descubrimos que muchos de los que iban por comida tenían trabajo – a tiempo parcial y con contratos que no especificaban un horario mínimo. Es un nuevo tipo de explotación. La llamada “economía gig”, los autónomos o trabajadores para agencias, los marginados del mercado laboral siguieron ocupando un espacio importante en las conversaciones que manteníamos Paul Laverty y yo. Poco a poco surgió la idea de que quizá merecía la pena hacer otra película. No se trataba de hacer algo complementario a Yo, Daniel Blake, sino algo relacionado…Creo que Paul no solo se fue dando cuenta del nivel de explotación al que está sometido el trabajador, sino de las consecuencias que esto tiene para su familia y cómo afecta…” –Ken Loach Lahiguera.com-

 

 

Nadie mejor que Loach y su guionista habitual Paul Laverty para mostrar de manera contundente y emotiva sin llegar al melodrama chantajista la fragilidad de un sistema social neo liberal donde el desempleo, la inestabilidad emocional familiar y la frustración crece tanto como las deudas económicas que echan por suelo los sueños de familias enteras. Algo que no sólo sucede en países tercermundistas como México, Brasil o Venezuela, sino en naciones en apariencia invulnerables económicamente como Gran Bretaña.

        Lo atractivo e inquietante de un relato como Lazos de familia es que no se concentra en lo obvio de la desigual lucha de clases sino en las emociones compartidas de una familia unida que está a punto de estallar, debido precisamente a esas desigualdades que les afectan de manera indirecta. Que se inician desde la misma secuencia de créditos donde el encargado de la agencia envuelve a Ricky con mentiras envueltas en mensajes de autoayuda: “Están los perdedores y los que luchan”; gerentes que saben que la mayoría de las ganancias serán para la empresa y las pérdidas las debe de asumir el trabajador que no tiene nada de seguridad en su labor que se extiende por lo general a 14 horas al día.

 

        …No sólo eso, de  manera ingeniosa, Loach y su editor Jonathan Morris han montado el filme como si se tratara no tanto de un drama social, sino de un thriller, cuyo suspenso parte de las relaciones afectivas y de las situaciones sociales. De ahí las escapadas nocturnas de Seb, su pequeño hurto y la escena con el policía que lo interroga, la secuencia del asalto a Ricky, la del centro hospitalario de emergencias y sobre todo el enfrentamiento entre Ricky y su hijo por la discusión de las llaves, la discusión entre Ricky y Abby y la escena final que no es otra cosa que una metáfora de la dignidad del trabajador ante el marasmo capitalista que los constriñe y que ha puesto en crisis permanente la relación familiar: “Tengo que ir a trabajar: no tengo elección”…

         

      … “Todos los conductores en la película trabajan o trabajaban como mensajeros. Cuando rodamos las escenas, sabían de qué iba. Conocían el proceso, cómo funcionaba y la presión a la que están sometidos para entregar a la hora… Probablemente las largas horas necesarias para conseguir sacar un sueldo semidecente, y la inseguridad del trabajo. Son autónomos; en teoría, es su empresa. Si pasa algo, toda la responsabilidad es suya. El vehículo puede averiarse, puede ocurrir cualquier cosa, y les sancionarán si no hacen la entrega a tiempo. Pueden perder mucho dinero muy deprisa. Es parecido a lo que le ocurre a Abby en su trabajo: estará fuera de casa unas doce horas yendo de una casa a otra, pero solo le abonarán seis o siete horas al precio mínimo…” –Ken Loach Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

29 de junio 2021

BUTCH CASSIDY Y SUNDANCE KID

(Butch Cassidy and the Sundance Kid, Estados Unidos, 1969)(Hell or High Water, EU, 2016)

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Dirección. George Roy Hill/ Guión. William Goldman/ Fotografía en color. Conrad L. Hall/ Música. Burt Bacharach. Canción: Gotas de lluvia sobre mi  cabeza interpretada por BJ Thomas/ Edición. John C. Howard y Richard C. Meyer/ Dirección de arte. Philip M. Jefferies y Jack Martin Smith/ Vestuario. Edith Head/ Producción. John Foreman, Paul Monash, Paul Newman, Richard D. Zanuck/ Con. Paul Newman (Butch Cassidy), Robert Redford (Sundance Kid), Katharine Ross (Etta Place), Strother Martin (Percy Garris, responsable de la mina), Henry Jones (vendedor de bcicletas), Jeff Corey (alguacil Bledsoe), Cloris Leachman (Agnes), Ted Cassidy (Harvey Logan), Pancho Córdova (gerente del Banco), Enrique Lucero (guardia en el Banco boliviano), José Chávez Trowe (jefe de la policía en Bolivia), Jorge Russek (capitán del ejército boliviano)/ Duración.110 mins.

SINOPSIS

Un grupo de criminales cuya banda es apodada La Pandilla Salvaje o la Banda del hoyo en la roca, se dedican al robo de Bancos del Estado de Wyoming y del tren-correo de la Union Pacific. El jefe de la banda es el carismático Butch Cassidy y Sundance Kid es su inseparable compañero. Un día, después de un atraco, el grupo se disuelve. Será entonces cuando Butch, Sundance y Etta Place, una joven maestra de Denver, novia de éste último, integren un trío de románticos forajidos que, huyendo de la ley, dejan atrás Estados Unidos y llegan a Bolivia para asaltar Bancos de aquella región y en donde enfrentarán su destino final.

 

Butch Cassidy y Sundance Kid obtuvo 7 nominaciones al Oscar y ganó cuatro: Mejor Guión Original para William Goldman, Mejor Fotografía para Conrad L. Hall, Mejor banda sonora para Burt Bacharach y Mejor Canción Original Raindrops Keep Falling on My Head/ Gotas de lluvia sobre mi cabeza compuesta por Burt Bacharach, letra de Hal Davies e interpretación de BJ Thomas. Bacharach sería reconocido a su vez con el Globo de Oro y el Grammy. A su vez, la película ganaría la mayoría de los Premios Bafta británicos: Película, Director, Guión, Fotografía, Actuación (Robert Redford), Actriz (Katharine Ross), Edición, Música y Sonido. Y la Asociación de guionistas estadunidenses premió a Goldman. Asimismo obtuvo los Laureles de Oro que otorgaba la Asociación de Productores a: Mejor Película de Acción, Mejor Compositor musical y Mejor Actor en un filme de acción para Paul Newman. El filme se encuentra en la Lista de los 10 Mejores westerns del cine estadunidense. En 2003, Butch Cassidy y Sundance Kid fue elegida para ser preservada en el Registro Nacional Cinematográfico de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por considerarse un “Retrato, cultural, histórico y estéticamente significativo”…

 

 

El western evoca de inmediato la aventura, los caballos, los revólveres, el mito de las praderas y fundamentalmente el sueño americano materializado en la conquista del oeste; esas tierras más allá del Mississippi que atrajeron a los nuevos colonizadores. El salvaje oeste tenía que ser sometido y el cine no escapó a esa fascinación, a los relatos de pioneros y de familias enteras que surcaban las planicies en caravanas y carruajes atacados por salvajes indígenas como se aprecia en infinidad de cintas; algunas clásicas como El ocaso de los Cheyennes, Winchester 73, La caravana de la muerte o La diligencia.

          Hablar del western o cine del oeste, es referirse a la prehistoria del cine; el género por excelencia de la cinematografía estadunidense y el mito popular más arraigado. Desde el cortometraje de Edwin S. Porter, El gran asalto al tren (1903) inspirado en los verdaderos Butch Cassidy y Sundance Kid, cuyo final antológico, mostraba a un bandido en primer plano apuntando hacia la cámara –es decir, contra el público-. De hecho, hasta entrados los años sesenta, el western y sus películas del oeste, se convirtieron en uno de los máximos soportes fílmicos de Hollywood y en el espíritu de una nación.

         Surgían los primeros héroes: Daniel Boone, Búfalo Bill, Ojo de Halcón. Boone con el rostro de Fess Parker tuvo incluso su serial televisivo, al igual que El último de los mohicanos y el coronel William F. Cody, célebre por sus espectáculos circenses bajo el apodo de Búfalo Bill, fue personificado por Joel McCrea y Paul Newman en 1944 y 1976 respectivamente. Calamity Jane tuvo el rostro de Doris Day y Jean Arthur y el afamado comisario Wild Bill Hickok fue interpretado entre otros por Gary Cooper y Jeff Bridges, uno de los grandes héroes del western junto con Errol Flynn, John Wayne, Randolph Scott, Joel McCrea y Clint Eastwood, parodiado de manera notable por Michael J. Fox en la tercera saga de Volver al futuro. No obstante, nada tan atrayente y original como ese western moderno en su época y ahora legendario Butch Cassidy y Sundance Kid, cuyo rodaje finalizó en Tlayacapan, Morelos…

 

          ….Un breve artículo relacionado con la agencia der Detectives Pinkerton y algunos de sus casos fue el detonante para que desde 1959, William Goldman, empezara a investigar acerca de la vida criminal de Butch Cassidy y Sundance Kid ocurrida entre finales del siglo 19 e inicios del 20: sus espectaculares robos a instituciones bancarias y ferrocarrileras, el asedio que sufrieron por parte de los detectives de Pinkerton y su posterior huida a Bolivia.

         Como bien sabía Goldman, las películas de vaqueros tradicionales estaban a la zaga. Entendió que aquellos relatos a medio camino entre la leyenda y la realidad podrían contarse desde una perspectiva contemporánea sin perder su aura mítica e histórica. Las acciones de Robert LeRoy Parker y Harry Alonzo Longabaugh; es decir, de Butch y Sundance y sus seguidores: la afamada Pandilla salvaje o la Banda del agujero en la pared, eran vistas como las de asesinos brutales. En cambio, William Goldman les otorgó una personalidad carismática y encantadora: de villanos los trastocó en antihéroes simpáticos obligados a delinquir y a enfrentar a una justicia despiadada, mezclando el western con la buddy movie o película de amigos y/o compañeros.

          Por supuesto, a mitad de esa década de los sesenta eran todavía pocas las películas que estaban rompiendo esquemas tradicionales, por ello, una propuesta fílmica como la de William Goldman acerca de unos ladrones renegados, no era del todo bien recibida en ese momento. No obstante, en breve, el nuevo Hollywood sorprendería con obras icónicas que arrojaban una visión muy moderna a las fórmulas genéricas como lo sería: A sangre fría (Richard Brooks, 1967), El graduado (Mike Nichols, 1967), Bonnie y Clyde (Arthur Penn, 1968), El bebé de Rosemary (Roman Polanski, 1968), Perdidos en la noche/Vaquero de medianoche (John Schlesinger, 1969), Los bribones (Mark Rydell, 1969), Easy Rider (Dennis Hopper, 1969) y la propia Butch Cassidy…

          

            

        …Fueron justo los Estudios de la 20th Century Fox, quienes deciden comprar el guión de Goldman, cuyo título original era: The Sundance Kid and Butch Cassidy y no fue sino hasta que Paul Newman se quedara con el papel de Butch que se cambió el título. Lo curioso es que escribió el guión teniendo en mente a Jack Lemmon como Butch y a Paul Newman como Sundance, luego de ver a Lemmon en Cowboy (Delmer Daves, 1958) y a Newman en El zurdo (Arthur Penn, 1958) donde hacía el papel del proscrito Billy The Kid. Sin embargo el productor Richard Zanuck, quería a dos superestrellas y ofreció el papel de Butch a Steve McQueen y Sundance a Paul Newman y sugirió como realizador a George Roy Hill, director relativamente nuevo, quien había dirigido entre otras: Dos chicas y un seductor (1964) con Peter Sellers, Hawai (1966) y Millie (1967), ambas con Julie Andrews. Sin embargo, Roy Hill tenía una perspectiva diferente y veía a Newman como Butch. Después, cuando Steve McQueen rechazó el papel, Zanuck pensó entonces en Marlon Brando y en Warren Beatty, no obstante George Roy Hill y Newman abogaron por un joven actor que prometía: Robert Redford.

         …Asimismo, Katharine Ross en el papel de Etta Place improvisó muy bien sus escenas, sobre todo en la escena de la bicicleta. Cuando el director solicitó un toro para ese momento, le enviaron un toro manso propiedad de la 20th Century Fox a Utah, donde filmaban. El toro se llamaba Bill y debía emprenderla contra Newman, luego de que este choca con la cerca montado en la bicicleta. Para lograr que cargara contra el actor, utilizaban un atomizador con una loción que llaman highlife y se la rociaban al toro en los testículos, y este partía en la dirección que se encontraba.

           El viaje a Nueva York antes de llegar a Bolivia (Morelos, México, en realidad) fue otra de las escenas musicales que se rodaron como lo es la secuencia de la bicicleta. George Roy Hill quería filmarla en el Estudio, pero la 20th Century Fox había recreado ahí los escenarios de Hello Dolly (Gene Kelly, 1969) con Barbra Streisand y Walter Matthau que se filmaría en breve. Cómo Butch Cassidy… se estrenaría antes, el amo de la Fox, Darryl Francis Zanuck no quería que el decorado se viera. Entonces George Roy Hill decide filmar la secuencia con fotografías antiguas de Nueva York cercanas a 1890 e inserta fotografías fijas de: Butch, Sundance y Etta, en distintos puntos de los decorados de Hello Dolly en los propios Estudios de la Fox.

        

       …En 1970, George Roy Hill comentó para el especial documental Cómo se hizo Butch Cassidy y Sundance Kid de Robert Crawford Jr., sobre su experiencia en México a lo largo de esos meses de noviembre y parte de diciembre de 1968: “Filmamos las escenas de Bolivia en Tlayacapan, Morelos en México a 48 km al sur de Cuernavaca, pueblo que durante la época de la Colonia, fue la posta entre Acapulco y Ciudad de México. La primera escena que filmamos ahí, fue donde Etta enseña a Butch y Sundance, a hablar en español…”.

            Las escenas climáticas y por mucho, sin duda, las mejores secuencias de todo el filme, se rodaron en el área de las montañas en el valle de Tepoztlán y en la zona cercana al centro de Tlayacapan en la antigua cerería a un costado del convento en la calle Corregidora. La primera de ellas es la del tiroteo con los bandidos bolivianos, encabezado por el mexicanos José Torvay, que asesinan al pagador de las minas (el gran Strother Martin) y se enfrentan a sus pistoleros; es decir a los propios Butch y Sundance, que terminan contratados por aquel, debido a su habilidad con las armas…

           

        La secuencia final del Mercado, en efecto, fue quizá de las más difíciles y una de las tomas más complicadas fue la de conseguir que Newman cruzara la plaza protegido entre un caballo y una mula. El asunto es que se trataba de una situación peligrosa y es un riesgo no sólo para los actores, sino para la producción en su conjunto que una estrella como era Newman tuviera un percance, ya que un accidente puede detener el rodaje en su totalidad. Por supuesto se necesitaban primeros planos del actor en medio de la mula y el caballo y él se arriesgó a filmarlos.

         En esos planos generales o Long Shots, George Roy Hill utilizó al otro doble de Paul: James Arnett. Para que la mula cayera al suelo, realizaron una técnica prohibida y penada en Estados Unidos: se le atan las manos al doble con cuerdas que pasan por detrás de la montura, la mula corre, el doble jala de la cuerda y al tirar de ésta, la mula se cae de cabeza. Esa maniobra conlleva altas probabilidades de que el animal se rompa el cuello, por suerte eso no ocurrió en el rodaje. El otro asunto a resolver era el realismo de las escenas durante la escaramuza y el tiroteo entre los forajidos y el ejército…

       

             Según apunta William Goldman: “Lo que la transformó en una historia fabulosa es cuando los héroes se van a Sudámerica, porque eso era revelador y diferente y nuevo y ellos no se quedaron a luchar, sino que se escaparon. Hay una persecución de 27 minutos y está ahí para tratar de justificar porque se fueron. Deseaba que el público estuviera de acuerdo en que huyeran porque eso era radical. John Wayne no lo hace, Gary Cooper no huye, se queda y pelea con todo en contra, porque eso lo realizan los valientes. Y entonces quizá Butch hizo algo milagroso. En la vida real se sabe, que Harriman integró un pelotón para cazarlos, en realidad nunca los persiguieron, ya que en cuanto Butch supo quienes lo integraban, se fueron ya que no tenían ninguna oportunidad contra ellos. Sigo amando esa historia, los encuentro encantadores. No se sabe mucho sobre Sundance excepto que nació en Nueva Jersey y se llamaba Harry Longabauh y era un gran tirador. Y sabemos de Etta Place que era bella…”…

 

         …En México, Butch Cassidy y Sundance Kid se estrenaría el viernes 20 de marzo de 1970 en el Cinema Insurgentes 70 bajo el simple título de: Butch Cassidy. La película de George Roy Hill se mantuvo en el Insurgentes 70, con capacidad para 1657 espectadores, durante 38 exitosas semanas. De hecho, fue la película más taquillera del año en nuestro país. Ese mismo año, se estrenaría en México otro western desmitificador filmado a su vez en el Estado de Morelos, en sitios como Tlayacapan, Tepoztlán y Cocoyoc: Dos mulas para la hermana Sara (1969) de Don Siegel, protagonizada por Clint Eastwood, Shirley MacLaine y Manolo Fábregas.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de junio 2021

ENEMIGO DE TODOS/ COMANCHERÍA

(Hell or High Water, EU, 2016)

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Dirección. David Mackenzie/ Guión. Taylor Sheridan/ Fotografía en color. Giles Nuttgen/ Música. Nick Cave y Warren Ellis/ Edición. Jake Roberts/ Dirección de arte. Steve Cooper/ Vestuario. Malgosia Turzanska/ Diseño de Producción. Tom Duffield/ Producción. CBS Films, Sidney Kimmel, Odd Lot Entertainment, Film 44, LBI Entertainment, Carla Haken, Sidney Kimmel, Kathryn Dean, Mark Mikutowicz, Dylan Taranson, Julie Yorn/ Con. Jeff Bridges (Marcus Hamilton), Chris Pine (Toby Howard), Ben Foster (Tanner Howard), Gil Birmingham (Alberto Parker), Dale Dickey (Elsie), William Sterchi (Señor Clauson), Buck Taylor (el viejo), Marin Ireland (la ex esposa de Toby), Keith Meriweather (ranchero), Katy Mixon (Jenny Ann)/ Duración.102 mins.

SINOPSIS

En Texas, después de la muerte de su madre, Toby Howard, ex trabajador en una empresa de petróleo y gas, está a punto de perder el rancho familiar debido a que su propiedad está hipotecada al banco Texas Midlands Bank. Toby es divorciado y su ex esposa vive con sus dos hijos. Cuando su hermano Tanner es liberado de prisión, ambos, pese a tener personalidades opuestas, unen fuerzas para encarar la situación y tomar por cuenta propia lo que las empresas bursátiles les han arrebatado. Por ello, deciden robar algunas de las sucursales bancarias de Texas Midlands Bank en venganza. Ello, con el fin de juntar suficiente dinero para pagar el préstamo y así Toby pueda heredarles algo a sus hijos. Sin embargo, tendrán que hacerlo rápido, ya que Marcus Hamilton, un alguacil tejano a punto de jubilarse y su compañero Alberto Parker –de ascendencia indio-mexicana-, siguen sus movimientos.

 

 

Este western contemporáneo, recibió 4 nominaciones al Oscar y Globos de Oro: Mejor Película, Mejor Actor de Reparto (Jeff Bridges), Mejor Guión original y Mejor Edición. Premio Spirit a lo mejor del cine independiente: Mejor Actor Secundario (Ben Foster). Una de las diez películas más importantes del año para el American Film Institute. Premio Satélite para Jeff Bridges.

 

 

“Enemigo de todos, es un relato muy americano como dijiste. ¿Sintió que podría aportar un punto de vista diferente como cineasta escocés…?

…No quería hacer una película externa, en general creo que la cultura cinematográfica es internacional. Me sentí tan conectado con esa historia estadounidense como cualquiera, en cierto modo. Se siente universal. Pasé un poco de tiempo en el oeste de Texas unos años antes y pensé: “Dios, realmente me encantaría hacer una película en este lugar”. Cuando apareció el guión, eso fue algo en lo que sintonicé. El hecho de que soy británico es bastante irrelevante en cierto sentido. Estoy muy contento de que hayamos podido hacer una película sobre el oeste de Texas que la gente del oeste de Texas parece poder ver que los representa bien, lo cual es un honor. Estoy feliz por eso”.  -cinefila.mx/entrevista con David Mackenzie-

 

 

En 2017, durante la premiación de los Oscares, la extraordinaria Enemigo de todos pasó a un segundo plano, debido al impacto de otras películas de enorme corrección política que concursaban en ese momento. Es cierto sí que Hollywood es una maquinaria de entretenimiento y fórmulas probadas que se extienden incluso a temas de actualidad como la segregación racial, según lo ejemplificaba Talentos oscuros (tres nominaciones). Un filme eficaz con buena ambientación y una historia desconocida: las mentes brillantes de un grujo de jóvenes negras al inicio de los sesenta esenciales en la carrera espacial de la NASA. O el caso de la muy correcta y espectacular pero gélida Silencio de Martin Scorsese con hermosa fotografía del mexicano Rodrigo Prieto.

          Y es que coincidía a su vez, un cine estadunidense que invocaba lo mejor de la producción independiente y la tradición del género que la Academia ha reconocido de manera apabullante como sucedió con La La Land de Damien Chazelle y Hasta el último hombre; cine de acción bélica inspirado en un hecho real dirigida por Mel Gibson (seis nominaciones). Aunque en paralelo, perdura su incapacidad para aceptar otras adaptaciones que se sumergían en aguas oscuras y planteamientos morales potentes y pulsantes como ocurrió en Animales nocturnos de Tom Ford (una nominación).

        Tal vez las 14 nominaciones para el drama musical de Chazelle resultaran excesivas. No obstante, lo más trascendente de este aparente divertimento de nostalgia hollywoodense, radica en su habilidad para proponer una historia sobre la frustración romántica y la relatividad del éxito como lo hacía Woody Allen en Café Society desairada por la Academia debido a su tono amargo y melancólico similar al de La La Land. 

        Y en contraste con aquellas, Enemigo de todos de David Mackenzie representaba la gran sorpresa capaz de colarse por el traspatio del Oscar. El escritor y guionista Taylor Sheridan –nominado-, -responsable de Sicario de Dennis Villeneuve-, confirmaba su enorme talento y sensibilidad para trazar ésta feroz y vigorosa diatriba contra el poder económico; en este caso, los banqueros que arrasan con pueblos y familias enteras. Se trata de un neo western crepuscular en la línea de Sin lugar para los débiles (2007) o La última película (1971).

         El ocaso del territorio Malboro en medio de bombas de extracción petrolera y trenes como vestigios de aquellas otrora tierras de indígenas y cowboys. Dos hermanos planean una lúcida venganza contra la usura bancaria que llevó a la tumba a su madre, seguidos de cerca por un viejo policía tejano (Jeff Bridges notable y nominado); uno de los tantos votantes de Trump del sur profundo y racista estadunidense en una grandiosa película de hondas raíces sociales y familiares a lo John Steinbeck (Las viñas de la ira), de ritmo ascendente y montaje soberbio en una suerte de inquietante western marxista.

 

“Como realizador siempre me siento atraído por las historias que no son blanco o negro en términos de matices morales… así que uno de los elementos que me interesaban de esta película era esto que yo llamo ‘la criminalidad redentora’, donde la gente buena hace cosas malas por buenas razones. Creo que hay algo realmente interesante en ese equilibrio, y esto es definitivamente un área que me atrae como director de cine, y en particular en esta película que mezcla la comedia, el western de robos de bancos y el Road movie” –la higuera.com. Entrevista con David Mackenzie.

 

           Puede decirse que el origen de éste y en general los westerns y thrillers de atracos arrancan con el afamado cortometraje El gran robo al tren (Edwin S. Porter, 1903) y desde entonces, parece que cada generación reproduce sus propias visiones del género. No obstante, Enemigo de todos se encuentra muy cerca del espíritu de otro clásico legendario del Hollywood dorado: Jesse James/Tierra de audaces (Henry King, 1939), donde se narra la leyenda de los fugitivos Jesse James y Frank James, en las praderas del viejo Oeste. Se narra en ella, el dolor y las ansias de venganza de otro par de hermanos como Toby y Tanner Howard, interpretados por Tyrone Power y Henry Fonda.

          En concordancia con el filme de Mackenzie, un pequeño grupo de poderosos, ya no los banqueros, sino los dueños del negocio ferrocarrilero en plena expansión al término de la guerra civil estadunidense hacia 1867, pasan por encima de familias humildes a quienes les obligan a vender sus propiedades a precios exiguos para dar paso a la civilización representada en esos caballos de acero. Sin embargo, cuando la madre de los hermanos James (la insuperable Jane Darwell), fallece por culpa de uno de los más repulsivos esbirros de aquellos hombres sin alma que interpreta Brian Donlevy, Jesse y Frank se trastocan en violentos proscritos como los Howard.

“He sido pobre toda la vida. Mis padres lo fueron y también mis abuelos. ES como una especie de enfermedad que va infectando todo. Ya no más. NO quiero que se transmita a mis hijos…” –Toby Howard en Enemigo de todos-

 

         Personajes desesperados en medio de los páramos tejanos; lugar donde el ganado, los caballos y los vaqueros son suplidos por bombas extractoras de petróleo, en un ambiente de precariedad que abarca no sólo a los hermanos que deciden tomar la justicia por su propia mano, sino también a los ancianos, a las meseras o a los propios alguaciles. Humor y tensión se mezclan, dibujados por un extraordinario cuarteto de actores que dan vida a dos parejas de hombres comprometidos el uno con el otro hasta el final. Los hermanos que pese a tomar muy diferentes caminos, vuelven a unirse para arreglar las cosas. Y  ese par de Rangers de Texas, cuya carga de racismo se contradice con la profundidad de su conexión sin palabras, en esta carrera contra el destino entre perseguidores y perseguidos, haciendo eco del inquietante paisaje anímico y físico que Enemigo de todos propone y en el que los elementos míticos del western prevalecen: vaqueros y comanches modernos que coinciden en un casino, la topografía de valles, atardeceres y montañas donde se refugia Tanner el hermano impulsivo y auto destructivo y es acorralado como sucedía en Juntos hasta la muerte (Raoul Walsh, 1949) con Joel McCrea y Virginia Mayo, versión en clave de western del film noir Su último refugio (Raoul Walsh, 1941) con Humphrey Bogart e Ida Lupino. Al tiempo que la película explora temas como: la familia, la masculinidad, la lealtad y la forma en que un mundo materialista y codicioso contemporáneo de poder económico y sin un rostro visible del todo (Bancos, Casinos, Petroleras), choca contra los valores de ese legendario oeste individualista.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

25 mayo 2021

ORFEO NEGRO

(Orfeu negro/ Orfeo do Carnaval, Brasil-Francia-Italia, 1959) 

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Dirección. Marcel Camus/ Guion. Marcel Camus y Jacques Viot, inspirados en la obra Orfeu da Conceicao de Vinicius de Moraes/ Fotografía en color. Jean Bourgoin/ Música. Luiz Bonfá, Antonio Carlos Jobim/ Edición. André Feix/ Dirección de Arte. Loup Bonin/ Diseño de Producción. Pierre Guffroy/ Vestuario. Isabel Pons y Ketty Helene/ Producción. Sacha Gordine, Jacques Gibaut, Dispat Films, Gemma, Tupan Filmes/ Con. Marpessa Dawn (Eurídice), Breno Mello (Orfeo), Lourdes de Oliveira (Mira), Lea García (Serafina), Adhemar Ferreira da Silva (La Muerte), Waldemar de Sousa (Chico), Alexandro Constantino (Hermes), Jorge dos Santos (Benedito), Aurino Cassiano (Zeca)/ Duración. 107 mins.

SINOPSIS

En Rio de Janeiro, Orfeo se gana la vida como conductor de tranvías aunque su pasión es tocar la guitarra y componer canciones que cautivan a los vecinos de una favela. A su vez, Orfeo está a punto de casarse con su celosa novia Mira, y a su vez, Orfeo es deseado por varias mujeres. Durante la semana de carnaval, conoce a Eurídice, una jovencita que ha llegado a la ciudad en busca de su prima Serafina, huyendo de un acosador, y el flechazo amoroso entre Orfeo y Eurídice es inmediato, y para más, resulta que Serafina, es amiga de Orfeo y Mira y como todos viven en las favelas de Río de Janeiro, ambos no tardar en encontrarse de nuevo. Durante el carnaval, Serafina le cede su vestido y antifaz a Eurídice quien se acerca a Orfeo y Mira estalla en furia cuando descubre la identidad de ésta. No obstante, el acosador de la joven es La Muerte que sigue de cerca a Eurídice. Orfeo intenta salvarla al tiempo que se enfrenta a los celos de Mira; sin embargo, Eurídice terminará muriendo y Orfeo tendrá que descender a los inframundos de la morgue para rescatarla, incluyendo una visita a un culto religioso-pagano para recuperar a su amada y pese a ello, su final será dramático.

Orfeo negro es el traslado fascinante del mito griego de los amantes Orfeo y Eurídice al carnaval de Río de Janeiro, incluyendo su trágica historia de amor, en la que Orfeo desciende al inframundo en un intento por resucitar a su amada. Al igual que el Orfeo griego, capaz de calmar a las fieras y los peligros tocando su lira, el Orfeo de la película de Marcel Camus de 1959, logra hacer que salga el sol cuando toca su guitarra como se los muestra a sus pequeños seguidores, los niños Zeca y Benedito. Se trata de una  versión cinematográfica de la obra del brasileño Vinicius de Moraes, Orfeu da Conceicao estrenada en 1956 en la que participan en los diálogos y la música el propio Vinicius de Moraes, Roberto Paiva y Antonio Carlos Jobim. Célebres temas como: Mañana de carnaval y Samba de Orfeo, fueron compuestas por los jóvenes talentos Antonio Carlos Jobim y Luiz Bonfá para esta cinta ganadora de la Palma de Oro en Cannes, que a su vez, obtuvo el Oscar y el Globo de Oro a Mejor película de habla no inglesa, lanzando al mundo la riqueza de la música brasileña, en particular el bossa nova y el espectáculo impactante del carnaval de Brasil.

 

Como datos curiosos, Vinicius de Moraes entró en contacto con Jobim a partir de su obra Orfeu da Conceicao, iniciando una amistad y una colaboración que tiempo después, con la incorporación de João Gilberto daría lugar a un movimiento de renovación en la música brasileña. La bella actriz que interpreta a Eurídice, Marpessa Dawnn, nació en Pittsburgh, Pennsylvania y fue bautizada como Gitana Marpessa Dawn Menor. Más tarde viajó a Gran Bretaña y se convirtió en actriz de televisión y de ahí saltó a Francia donde conoció a Marcel Camus. Por su parte, Breno Mello abandonó su carrera como futbolista para dedicarse al cine luego del éxito de Orfeo negro… “Cuenta la leyenda que el papel le fue ofrecido cuando iba caminando por la calle cuando alguien lo invitó a participar en la película por su físico, Breno a pesar de creer era sólo un gancho de un homosexual para ligarlo, decidió darle un voto de confianza y tras vencer a cerca de 300 candidatos, se quedó con el papel, convirtiéndose en sex symbol…” –apunta Irving Torres Yllán-.

         Al final de su vida, Mello vivía en la pobreza absoluta y en 2005, fue rescatado por un par de documentalistas: René Letzgus y Bernard Tournois, quienes exhibieron en el Festival de Cannes su película En busca de Orfeo negro, que exploraba la repercusión social de Orfeo negro en Brasil desde su estreno hasta los años recientes, sobre todo en lo que respecta a la internacionalización del carnaval, la samba, la bossa nova y la obra de Vinicius de Moraes. En este documental, aparecen testimonios de figuras imprescindibles de la música y el cine de Brasil: Gilberto Gil, Milton Nascimento, Carlos Diegues quien filmara el espléndido remake de Orfeo negro, titulado Orfeo (2000) y el propio Breno Mello, que vivía en una humilde casa de Porto Alegre. De hecho fue llevado por los realizadores al Festival de Cannes, donde recibió un homenaje 46 años después de que la película obtuviera en ese festival la Palma de Oro. Tanto Mello como Dawn, fallecieron en 2008…

 

       …Violencia, marginalidad, drogas y delincuencia observadas a través de la mirada infantil, son algunos de los temas más explorados por el mejor y más contundente cine brasileño, desde el idílico Orfeo negro (1959) rodado en el carnaval de Río de Janeiro por el francés Marcel Camus, a la increíble y moderna versión del Orfeo/Orfeu (2000) de Carlos Diegues, pasando por la sensible Estación central (1998) de Walter Salles Jr. y sobre todo la polémica Pixote (1981) de Héctor Babenco. Ciudad de Dios (Cidade de Deus, Brasil, Brasil, 2002) de Fernando Meirelles (asistido por Katia Lund), reúne esos mismos tópicos y concibe una de las más descarnadas y fascinantes premisas sobre la desesperanza y la brutalidad cotidiana en una de las favelas míticas de la capital brasileña.

          Se trata sin duda, de los antecedentes y los notables resultados que aportó el cinema novo surgido en 1961 y cuyas principales precedentes se encuentra en el filme de Nelson Pereira Dos Santos, Río 40 grados (1955) y en parte en Orfeo negro de Camus. Fue éste, un movimiento de jóvenes cineastas brasileños provenientes del cine club y de la crítica de cine, interesados en demostrar que era posible realizar un cine alternativo, capaz de reflejar los problemas nacionales y latinoamericanos, mediante un presupuesto muy bajo y con un estilo de producción independiente tendiente a renovar el lenguaje fílmico.

          El carnaval, las favelas, la pobreza, la prostitución, el fútbol y la música popular dejaban de ser un simple folclorismo, para trastocarse en temas y testigos de una realidad imperante: la de un país en vías de la militarización. Dos Santos, Leon Hirzman, Ruy Guerra, Joaquín Pedro de Andrade, Carlos Diegues y Glauber Rocha, serían el pivote de una escuela de cine que no puede negar su parecido con la nueva ola francesa. De ellos, Diegues y Rocha se convertirían en líderes de un movimiento radical que alcanzaría la cúspide en la década de los sesenta para romper de manera drástica en los ochenta: años del llamado “milagro brasileño”.

           

          Orfeo negro, pareciera ser tan sólo una bella y a la vez trágica leyenda romántica como una suerte de espejismo europeo sobre el tercer mundo donde sus personajes viven en fiesta permanente como en el carnaval mismo, en un entorno de felicidad, música y baile. Y en particular, los temas de Bonfá y Jobim destacan los tonos de la trama y la alegría ante el carnaval o la melancolía amorosa. No obstante, a la distancia la película aparece como un retrato fiel del escapismo de la pobreza tal como lo dice una de las canciones principales: A Felicidade… “La tristeza no tiene fin. La felicidad sí. La felicidad es como una pluma que el viento mueve por el aire. Vuela ligero, pero tiene una vida corta y tiene que haber viento sin parar. La felicidad de los pobres, parece la gran ilusión del carnaval. Trabajamos todo el año, por un momento de sueño para hacer la fantasía: Rey o pirata o jardinero. Y todo termina el miércoles. La tristeza no tiene fin, la felicidad sí. La felicidad es como una gota de rocío sobre un pétalo de flor. Brilla tranquila después de ligeros cambios y cae como una lágrima de amor…”.

          No sólo eso, se trata del retrato de la marginación, la pobreza y la ignorancia (las macumbas religiosas) de un Brasil muy similar al México de aquellos años que ya había logrado su obra más importante nueve años atrás: Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), sin faltar claro, algunos momentos de enorme humor como ese encuentro erótico-gastronómico nocturno entre Serafina y Chico. Desde las primeras escenas se adivina la gran estatura fílmica de Camus y su fotógrafo Jean Bourgoin, donde se augura un entorno de peligro y tragedia como esa escena filmada desde una azotea que captura a una lejana Eurídice en calles solitarias rodeada de modernas edificaciones gigantescas y amenazadoras y por el encuadre se cruzan desde las alturas, algunas serpentinas –uno de los momentos más memorables del cine-. Como lo es también el descenso de Orfeo al inframundo; primero en ese edificio vacío repleto de basura y de papeles cuyo anciano mozo no podrá entender jamás por ser analfabeta. Después, en compañía de éste, Orfeo baja por las escaleras circulares como los propios círculos del Infierno y más tarde en el templo secreto que vigila el can Cervero como en el mito griego. Y por supuesto el trágico desenlace con el fondo de la bahía y el epílogo esperanzador de los dos pequeños amigos y la niña que bailan y tocan la guitarra de Orfeo mientras empieza a asomarse el astro rey.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

16 mayo 2021

El PADRE

(The Father, Gran Bretaña-Francia, 2020)

ElPadre1

Dirección. Florian Zeller/ Guión. Florian Zeller y Christopher Hampton, inspirados en la obra homónima de Florian Zeller/ Fotografía en color. Ben Smithard/ Música. Ludovico Einaudi/ Edición. Yorgos Lamprinos/ Dirección de arte. Amanda Dazely y Astrid Sieben/ Vestuario. Anna Robbins/ Diseño de Producción. Peter Francis/ Producción. Philippe Carcassone, Alice Dawson, Simon Friend, Jean Louis Livi, David Parffit, Christophe Spadone/Con. Anthony Hopkins (Anthony), Olivia Colman (Anne), Mark Gattis (el hombre), Olivia Williams (la mujer), Imogen Poots (Laura), Rufus Sewell (Paul), Ayesha Dharker (Dra. Sarai)/Duración. 97 mins.

SINOPSIS

Anthony un hombre de ochenta y tantos años, mordaz, en ocasiones divertido y empeñado en vivir solo, en su departamento en Londres, rechaza todos y cada uno de las cuidadoras que su hija Anne, intenta contratar para que le ayuden en casa. Anne se encuentra desesperada debido a que no puede visitarle a diario y siente que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad. Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida que la mente de éste se deteriora, aunque también se aferra al derecho a vivir su propia vida. Anne ha tomado la decisión de irse a vivir a París con un hombre que acaba de conocer. Entonces, ¿Quién es este extraño con el que Anthony se encuentra en su sala y que afirma haber estado casado con Anne durante más de diez años? ¿Y por qué dice con convicción que están en su hogar? ¿Anthony está perdiendo la cabeza? Sin embargo, reconoce el lugar: de hecho, es su apartamento, y justo el día anterior, Anne le recordó que se había divorciado. ¿Y no pensaba simplemente mudarse a París? Entonces, ¿Por qué ahora afirma que no? Algo se está tramando a su alrededor, como si el mundo, por momentos, hubiera dejado de ser lógico. ¿A menos que su hija y su nuevo compañero traten de hacerlo parecer que es loco? ¿Quizás tienen como objetivo quedarse con su departamento? ¿Quieren deshacerse de él? ¿Y dónde está Lucy, su otra hija? Perdido en un laberinto de preguntas sin respuesta, Anthony trata desesperadamente de averiguar qué sucede a su alrededor…

 

 

El padre relata la dolorosa trayectoria de un hombre cuya realidad poco a poco se desquebraja ante nuestros ojos. La película acaparó varias de las nominaciones principales del Oscar y otros Festivales: Anthony Hopkins se llevó el Oscar a Mejor Actor y la película obtuvo el Oscar a Mejor Adaptación: mismos galardones obtenidos en el BAFTA británico y en los premios a lo mejor del cine independiente inglés, incluyendo Mejor Edición. Premio del público en el Festival de San Sebastián. Goya a la Mejor cinta europea y una larga lista más.

 

El debut de la obra de teatro escrita por el francés Florian Zeller ocurrió en 2012 en París, donde ganó el Premio Molière a la Mejor Obra de Teatro. Christopher Hampton hizo la traducción al inglés y se estrenó en el West End de Londres en 2015, ganando el Premio Olivier al Mejor Actor para Kenneth Cranham. Frank Langella hizo de protagonista cuando la obra se presentó en Broadway y ganó el Premio Tony. En ese 2015 se realizó la película Florida de Philippe Le Guay que adaptaba libremente la obra teatral de Zeller. Finalmente, el propio Zeller decidió debutar como realizador adaptando su propia obra junto con Hampton y el resultado es un inquietante y conmovedor descenso a la mente de un octogenario que va perdiendo sus capacidades mentales debido a una demencia senil.

 

El director, ha insistido en relatar que durante su juventud convivió con el Alzheimer de su abuela y lo que intentó transmitir al espectador fue la desorientación espacial y mental de la realidad confusa y deformada donde se repiten acciones y cambian personajes de tal forma que te sientes como el propio enfermo. De ahí, el primer punto importante de ésta película: introducirte en una mente perdida y confundida lo que genera además confusión en el propio espectador hasta que de a poco va entendiendo la situación y al mismo tiempo un cierto suspenso ¿Lo que vemos es real…es imaginario?

 

“Quise hacer algo exigente y crudo, una experiencia”… “Tenía que encontrar una forma visual de hacerla cinematográfica y mi intuición fue que tenía que usar el espacio. Cuando adaptas una obra a una película, la primera idea que surge es el escribir nuevas escenas en exteriores para que todo se sienta más cinematográfico, pero eso es justamente lo que no hice. Tomé la decisión de permanecer en ese apartamento para que el lugar fuera como el espacio de la mente y usarlo así de manera adecuada para el cine…” -Florian Zeller-

 

Justo es lo que hace El padre como película: manipular el sentido de la orientación y la mente del espectador. Al filmar en un Estudio, Zeller y su equipo de ambientación escenográfico podían mover muros, cambiar las proporciones, los colores, los muebles. Desorientando con ello al espectador; es decir, el set del departamento se trastoca en un laberinto tal y como sucede en la mente del protagonista. Uno reconoce el espacio, pero al mismo tiempo, uno se da cuenta que parte del mobiliario desaparece o algunos de los colores cambian. Con ello, el realizador consigue sembrar la duda en el espectador para distinguir lo que es real de aquello que no lo es. A ello se suma el eficaz y sutil montaje que consigue colocar al espectador en distintos escenarios físicos o mentales.

        Por supuesto, para esto, se necesita rodearse de actores extraordinarios para que la eficacia del montaje, del escenario y de la trama, así como sus afilados diálogos, sean creíbles y funcionen. Sin un actor como Anthony Hopkins capaz de moldear hasta el más mínimo detalle, se perdería eficacia y los estados de ánimo por los que pasa el protagonista serían inverosímiles: impotencia, frustración, enojo, alegría, tristeza y llanto. Algo similar sucede con los actores periféricos de apoyo: Olivia Colman no necesita más que una mirada o una sonrisa para ofrecer un estado de ánimo devastador. Lo mismo ocurre con Rufus Sewell como el ex marido, Imogen Poots como la joven auxiliar que se parece a la otra hija de Anthony y la mujer (Olivia Williams) que de pronto aparece como la hija de éste o el hombre (Mark Gattis) que dice ser el marido y que resultan ser los enfermeros del hogar de retiro al que han llevado finalmente al protagonista, quien tiene por cierto instantes donde la sobreactuación amenaza con salir: la escena de los pasos de tap o el llanto al final.

 

      No sólo eso, la película juega también con algunas metáforas que pueden ser obvias pero que funcionan a la perfección: el reloj de muñeca que constantemente desaparece: es decir, el tiempo se acaba, se pierde, la maquinaria de éste como la maquinaria cerebral del protagonista. O la escultura aquella donde parte de la cabeza ha sido arrancada. Quizá El padre no tenga el impacto dramático y la fuerza de una obra como Amor (2012) de Michael Haneke que relata la historia de una pareja de ancianos cuando ella empieza a perder la cordura, no obstante, la originalidad de la propuesta le otorgan enormes posibilidades a la futura carrera como realizador al debutante Florian Zeller. 

         El personaje en el que se sumerge Hopkins resulta muy complejo; no obstante, lo que éste enorme actor consigue transmitir al espectador es lo que uno magina podría ser en realidad la enfermedad de Alzheimer y/o la demencia senil. Un tópico abordado en otras producciones importantes. Además de la citada Amor, se encuentra; Lejos de ella (2007) de Sarah Polley, en la que se construye una trama realista y melancólico sobre la memoria: los recuerdos imborrables que se trastocan en sufrimiento y como la perdida de esos instantes del pasado, terminan por redimir a una pareja madura, cuando, queda claro que Fiona (Julie Christie) padece Alzheimer. En el extremo opuesto de un melodrama romántico como Diario de una pasión (Nick Cassavetes, 2004), que relataba la historia de amor vertido en el cuaderno de una anciana con Alzheimer y cuya aparente cura se fincaba en la esperanza y la paciencia.  O aquellos primeros síntomas de un prematuro y raro Alzheimer que irá minando la vida de la entusiasta e inteligente mujer de sólo cincuenta años de edad que encarna Julianne Moore en: Siempre Alice (Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2014), así como la conmovedora cinta turca La caja de Pandora (Yesim Ustaoglu, 2008), que involucra a tres hermanos separados por sus diversas rutinas, que se ven en la necesidad de reunirse ante la enfermedad que va minando progresivamente a su nonagenaria madre.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

27 de abril 2021

LA DAMA DE ORO

(Woman in Gold, Gran Bretaña-Estados Unidos-Austria, 2015)

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Dirección. Simon Curtis/ Guion. Alexi Kaye Campbell, E. Randol Schoenbergy Maria Altmann/ Fotografía en color. Ross Emery/ Música. Martin Phipps y Hans Zimmer/ Edición. Peter Lambert/ Dirección de Arte. Andrew Ackland-Snow, Caty Maxey/ Diseño de Producción. Jim Clay/ Vestuario. Beatrix Aruna Pasztor/ Producción. David M. Thompson, Kris Tykhier, Joanie Blaikie, Peter Heslop, Origin Pictures, BBC Films/ Con. Helen Mirren (Maria Altmann), Ryan Reynolds (Randy Schoenberg), Daniel Brühl (Hubertus Czernin), Katie Holmes (Pam Schoenberg),

Tatiana Maslany (Maria Altmann joven), Max Irons (Fritz Altmann), Charles Dance (Sherman), Antje Traue (Adele Bloch-Bauer), Elizabeth McGovern (jueza Florence Cooper), Jonathan Pryce (presidente del tribunal supremo) / Duración. 109 mins.

SINOPSIS

Tras huir de Viena sesenta años atrás en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, una anciana judía llamada Maria Altmann, emprende hacia 1998, un viaje para reclamar las posesiones que los nazis robaron a su familia, entre ellas la célebre obra de Gustav Klimt: Retrato de Adele Bloch-Bauer I. El cuadro, un retrato de su tía Adele, se convirtió en un tesoro nacional austriaco, hasta el punto de que el país lo considera su Mona Lisa.

       Indagando entre las pertenencias de su difunta hermana, Maria descubre una carta que hace referencia a varios intentos infructuosos por recuperar cinco obras de Klimt. Los cuadros en cuestión pertenecieron en tiempos a su familia y por entonces estaban expuestos en la reconocida Galería Belvedere en Austria. Convencida de que las obras deben ser devueltas a su familia para rectificar las injusticias del pasado, Maria se pone en contacto con un joven abogado de procedencia austriaca: Randy Schoenberg.

        Randy acaba de estrenarse como padre y como licenciado en un importante bufete de abogados y, de entrada, este caso tan poco convencional le provoca dudas. No obstante, el encanto de las célebres obras y el deseo de honrar a sus antepasados le hacen cambiar de opinión. El joven abogado echa mano de la tenacidad para suplir su falta de experiencia y descubre que el gobierno austriaco lleva años intentando enterrar el caso y haciendo todo lo posible por evitar que los cuadros salgan del país, sin embargo, recibe la ayuda de Hubertus Czernin, un periodista que logra encontrar la pieza faltante.

        Maria y Randy se embarcan en una ardua batalla legal que los llevará hasta el corazón del gobierno austriaco y ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Por el camino, Maria revivirá los felices recuerdos de la familia que dejó en Viena, el dolor que sintió al perder lo que más quería y su estresante huida hacia Los Ángeles, California, junto con su marido Fritz. Randy encontrará la medida exacta a las disputas legales y conseguirá que Maria recupere los cuadros, una victoria agridulce en vista de todo lo que su familia perdió por el camino.

La dama de oro, es un thriller histórico, inspirado en una apasionante historia real: el de una mujer que superó múltiples obstáculos con la ayuda de un joven abogado y logró corregir un agravio ocurrido seis décadas atrás. Con ésta película, Helen Mirren obtuvo la nominación a la Mejor Actriz por parte del Sindicato de Actores/Actrices.

La verdadera historia de Maria Altmann

Maria Altmann, la menor de cinco hermanos, nació en Viena en 1916, nueve años después de que Gustav Klimt completara el retrato dorado de la hermana de su madre, Adele. Las hermanas Bauer se habían casado con los hermanos Ferdinand y Gustav Bloch, y los cuatro vivían en un apartamento señorial en una de las principales avenidas de la capital, Elisabethstrasse. Los Bloch-Bauer (sobre todo Adele y su marido Ferdinand) eran destacadas figuras de la floreciente comunidad judía vienesa y fueron grandes mecenas del arte. La propia Adele organizó una exposición en Viena que visitaron figuras de la talla de Gustav Mahler, Arthur Schnitzler y Gustav Klimt.

          Klimt fue uno de los alumnos aventajados de la escuela del Art Nouveau de Viena. Sus obras eran conocidas por su erotismo, y Adele Bloch-Bauer fue una de sus modelos favoritas. El retrato dorado convierte a la tía de Maria en una reina egipcia vestida con oro y joyas. Adele murió de meningitis en 1925, pero años después Maria recibió el collar que luce Adele en la obra como regalo de bodas de parte de su tío. Cuando tenía 21 años, Maria se casó con un cantante de ópera en ciernes llamado Fritz Altmann. Seis semanas más tarde, el 13 de marzo de 1938, la Alemania de Hitler anexionó Austria al Tercer Reich. Los nazis austriacos entraron a la fuerza en empresas y domicilios judíos, y los Bloch-Bauer lo perdieron todo. Después de que Fritz fuera detenido y pasara un corto periodo retenido en Dachau, uno de los primeros campos de concentración, él y Maria diseñaron un plan para huir de Viena. Su primer destino fue Inglaterra y de ahí, rumbo a Estados Unidos.

        El padre de Maria se quedó en Austria y murió al poco de marcharse ella. El apartamento de Elisabethstrasse se quedó vacío y los nazis lo saquearon. El collar de Adele, el regalo de Maria, acabó en posesión de Emmy, la mujer de Hermann Goering. En 1943, bajo el auspicio de los nazis austriacos, aquellas obras de Klimt se incluyeron en una exposición y fue entonces cuando el Retrato de Adele Bloch-Bauer I se convirtió en La dama de oro. Al llegar a Estados Unidos, Maria y Fritz se instalaron en California, donde tuvieron cuatro hijos. En su testamento, el tío de María legó todas sus pertenencias a las tres sobrinas que seguían con vida, pero el gobierno austriaco medió para que las herederas renunciaran a los cuadros de Klimt a cambio de recuperar las obras menores de la colección de Ferdinand. En 1998, Maria contactó a Randy Schoenberg, un joven abogado amigo de la familia (nieto de otro refugiado vienés, el compositor Arnold Schoenberg), y le pidió que montara un caso contra el gobierno austriaco para impugnar la apropiación indebida de la obra de Klimt. El origen de los cuadros fue motivo de gran polémica, puesto que la voluntad de Adele Bloch-Bauer había sido legar las obras a la Galería Nacional de Austria. Adele murió en 1925, años antes de la invasión nazi, y su marido Ferdinand redactó un nuevo testamento legal en el que nombraba como herederas a sus sobrinas. Cuando Austria rechazó la petición de Maria, ella y Schoenberg decidieron tramitar el caso a través del sistema judicial estadounidense, que permite a sus ciudadanos iniciar un proceso legal para llevar a juicio a un gobierno extranjero.

        Al ver que la sentencia favorecía a Altmann, Austria accedió a presentarse ante un panel de arbitraje compuesto por tres jueces austriacos. Todo parecía estar a favor de Austria, pero el 17 de enero de 2006 se anunció la sentencia: los cinco cuadros de Klimt debían ser devueltos a Maria Altmann y su familia. Ese mismo año, las obras se expusieron en Los Ángeles, la ciudad adoptiva de Maria, antes de ir a subasta y venderse a colecciones privadas. El magnate de la cosmética Ronald Lauder compró el Retrato de Adele Bloch-Bauer I por 135 millones de dólares para exponerlo en la Neue Galerie, su galería de Nueva York. Maria murió en 2011 a los 94 años.

Coincidieron en el año 2015, algunas películas que proponían nuevas aristas al tema del nazismo y el holocausto. En este caso, el robo de piezas artísticas llevado a cabo por los nazis durante la Segunda Guerra. Así lo muestra Mortdecai (David Koepp, 2015), sobre una pintura de Goya que oculta el número de una cuenta secreta de los alemanes. Y Operación Monumento (George Clooney, 2014), acerca del saqueo germano de obras de arte ocultas en minas y castillos. A éstas, se sumaría La dama de oro, con la que el cineasta Simon Curtis (Mi semana con Marilyn) se sumergía una vez más en la cotidianidad del pasado. En este caso, para narrar la odisea de una mujer judía que regresa a Austria, para recuperar su herencia: el celebérrimo Retrato de Adele Bloch-Bauer I de Gustav Klimt, confiscado por los nazis de su propia casa y rebautizado por ellos como: La dama de oro…

        … “A la hora de elegir el reparto Curtis lo tuvo claro desde el principio: quería que Helen Mirren diera vida a Maria Altmann, una mujer indomable, testaruda y luchadora. “Conocía a Helen, pero no había trabajado con ella. Fue estupendo comprobar que compartía mi entusiasmo por el guión. El papel le viene como anillo al dedo porque es una mujer muy inteligente e independiente. No se anda con tonterías. Es de origen ruso, por lo que resulta creíble al interpretar a una mujer de ascendencia judía. Ha sido una suerte enorme poder contar con ella. Helen es una intérprete de lujo que borda todos los papeles que interpreta…Es muy sutil y delicada, pero también graciosa e irreverente. Tiene todo lo que buscábamos en Maria, hasta ese espíritu inconformista…”  -Lahiguera.com-

       La película es sobre todo un ajuste con el pasado que destaca por una producción impecable en la que se dan cita con eficacia todos los lugares comunes del género: los personajes dedicados a obstaculizar, la protagonista empeñada en recuperar la dignidad robada, el joven abogado que lucha por una causa justa, el periodista astuto que descubre la pieza clave. A su vez, los momentos de humor como ese diálogo en el que se dice: “Esto parece una película de james Bond”, y por supuesto de intriga y suspenso. Sin embargo, Curtis los engarza con tal eficacia que La dama de oro resulta inquietante y muy entretenida. Pero sobre todo, la verdadera historia de María Altmann, brilla por el siempre vigoroso y verosímil trabajo histriónico de Helen Mirren.

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

13 de abril de 2021

ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA

The Professor and the Madman, Irlanda-Estados Unidos, 2019

EntrelaRazonylaLocura1Dirección. Farhad Safinia/ Guión. John Boorman, Todd Komarnicki y Farhad Safinia, inspirados en la novela de Simon Winchester/ Fotografía en color. Kasper Tuxen/ Música. Bear McCreary/ Edición. Dino Jonsater/ Dirección de arte. Nenazoma McNamee/ Vestuario. Eimer Ni Mhaoldomhnaigh/ Diseño de Producción. Tom Conroy/ Producción. Voltage Pictures, Fábrica de Cine, Definition Films, 22h22, Zik Zak Filmworks, Caviar Antwerp NV, Fastnet Films, Leonard Glovisnki, Macdara Kelleher, Nicolas Chartier, Gaston Pavlovich, Jenny O’Brien/ Con. Mel Gibson (Profesor James Murray), Sean Penn (Doctor William Chester Minor), Eddie Marsan (Sr. Muncle), Natalie Dormer (Elisa Merret), Jennifer Ehle (Ada Murray), Steve Coogan (Frederick James Furnivall), Stephen Dillane (Doctor Richard Bryan), Ioan Gruffudd (Henry Bradley), Jeremy Irvine (Charles Hall), Laurence Fox (Philip Lyttleton)/ Duración. 124 mins.

SINOPSIS

Hacia 1878, el profesor James Murray comienza a compilar palabras para la primera edición del Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa, una labor compleja y titánica. A pesar de su voluntad y capacidades académicas, la tarea es en efecto abrumadora hasta que conoce al esquizofrénico cirujano estadunidense William Chester Minor acusado de homicidio y encarcelado de por vida por el asesinato de un hombre de familia. El doctor Minor ayudará a Murray a realizar las compilaciones y asociaciones haciendo más fácil la tarea al equipo del Profesor Murray a quien se otorgan los honores y fama, si bien el nombre de Minor aparece como un colaborador en la obra. La degradación psicológica de Minor es severa y recibe tratamientos experimentales que le provocan graves daños. La relación profunda con él llevará a Murray a apoyarlo hasta conseguir su liberación por medio de una expatriación a los Estados Unidos.

 

Entre la razón la locura obtuvo el premio a la Mejor Banda Sonora en el International Film Music Critics Award

 

 

En 1999 Mel Gibson protagonizaba el thriller noir Revancha de Brian Helgeland y adquiría los derechos de El profesor y el loco/ The Surgeon of Crowthorne: A Tale of Murder, Madness and the Love of Words de Simon Winchester publicado un año antes; ello, con el fin de producirla y dirigirla. 17 años más tarde, Gibson cedió la dirección a su co guionista de Apocalypto (2006) el debutante de origen iraní Farhad Safinia, quien rescribió el primer tratamiento argumental junto con el mítico realizador inglés John Boorman (Amarga pesadilla, Excalibur)…

 

… “El rodaje estaba en marcha. Sin embargo, todo se complicó. Gibson y Farhad Safinia pidieron a Nicolas Chartier, jefe de la productora Voltage, que lideraba la producción, filmar cinco días más en Oxford, Inglaterra. Querían hacer allí nuevas tomas de varias escenas claves en lugar de en el Trinity College de Dublín. Pero el productor se cansó, dijo que la película ya estaba por encima del presupuesto…A Safinia le quitaron de los créditos como director y aparece firmada por un seudónimo, P.B. Shemran, después de pasar por los tribunales. Ante el juez, Gibson y su productora, Icon Productions, pidieron «secuestrar» la película por las desavenencias creativas y sobre el resultado final. El actor alegó que Voltage incumplió su acuerdo al negarse a permitir que Safinia completara el montaje. La jueza dijo que no, que la película se podría estrenar. Gibson salió de los tribunales renegando de la película y diciendo que no hablaría más de ella. Su sueño de 20 años terminó en pesadilla. Desde la sentencia, Gibson y Safinia rechazan cualquier vinculación con lo que se pueda ver en pantalla. Y aunque la compró una distribuidora, no se llegó a estrenar comercialmente en las salas de Estados Unidos… -con información de ABC, España-

Unas síntesis biográficas

 

Sir James Murray (1837-1915), nació en Denholm, en la frontera escocesa. Hijo mayor de un sastre de pueblo, fue un niño precoz que dejó la escuela a los catorce años porque sus padres no estaban en condiciones económicas de costear los estudios. Con todo, a los 17 años se recibió como maestro de gramática en Hawick. En 1861 Murray se mudó a Londres y se empleó en un Banco mientras continuaba en su tiempo libre dedicado a sus intereses académicos: el lenguaje y la etimología. En 1863, se casó en segundas nupcias con Ada Agnes Ruthven. Su erudición lingüística incluía fuertes conocimientos del: italiano, francés, catalán, español y latín y a su vez: portugués, alemán y danés. No sólo eso, entendía lenguas celtas y eslavas y suficiente conocimiento de hebreo y siríaco para leer y comprender el Antiguo Testamento. En 1869 fue miembro del Consejo de la Sociedad Filológica de la que se convertirá en presidente, y para 1873 había dejado su trabajo en el banco para enseñar en la Mill Hill School y publicó: El dialecto de los condados meridionales de Escocia, obra que acrecentó su fama en los círculos filológicos. Murray tuvo once hijos con Ada, todos con el apellido Ruthven por un acuerdo con su suegro, George Ruthven. El 26 de abril de 1878, Murray fue invitado a Oxford, donde se le propuso editar un nuevo diccionario del idioma inglés que incluyera todas las palabras existentes en el habla inglesa en todo el mundo, con sus variados significados. Un año después se oficializó el acuerdo; la idea era que le llevara diez años de trabajo para completar unas 7000 páginas, en cuatro volúmenes. De hecho, cuando los resultados finales se publicaron en 1928, la obra abarcó veinte volúmenes, con 414.825 definiciones y 1.827.306 citas empleadas para ilustrar los significados de las palabras.

        En 1884 Murray y su familia se mudaron a una casa más grande, donde construyó un segundo scriptorium en el jardín, mayor que el primero, con más espacio de almacenamiento para el siempre creciente número de papeles enviados a Murray y su equipo. Incluso, el correo británico colocó un buzón especial en la acera de su casa. Murray continuó trabajando en su diccionario, sin que la edad o la salud quebrantada disminuyeran su entusiasmo. Murió el 26 de julio de 1915 y fue sepultado en Oxford…

 

      …William Chester Minor (1834-1920), fue un cirujano del ejército estadounidense, paciente e investigador de un hospital psiquiátrico. Estuvo recluido en un hospital psiquiátrico en Inglaterra de 1872 a 1910 después de que, atormentado por la paranoia, le disparó a un hombre. Más tarde se convirtió en colaborador del Diccionario Oxford que preparaba el Profesor James Murray; de hecho, fue uno de los voluntarios más eficaces del proyecto, utilizando su gran biblioteca personal de libros antiguos y compilando citas que ilustraban la forma en que se usaban determinadas palabras.

      Fue aceptado por el ejército de la Unión como cirujano; existe una historia no verificada de que Minor recibió la tarea de castigar a un soldado irlandés, marcándolo en la cara con una D de “desertor” y que este incidente jugó un papel en los delirios de Minor. En 1871 se fue a Londres con el fin de mejorar su estado mental. Atormentado por su paranoia, mató a tiros a un hombre llamado George Merrett, a quien Minor creía que había irrumpido en su habitación en febrero de 1872. Merrett se dirigía al trabajo para mantener a su familia de seis hijos, a él mismo y a su esposa embarazada, Eliza. Después de un período previo al juicio en la cárcel Horsemonger Lane de Londres, Minor fue declarado inocente por demencia y encarcelado en el asilo de Broadmoor. Como tenía su pensión del ejército estadunidense y no se le consideraba peligroso, se le dio un alojamiento bastante cómodo y pudo comprar y leer libros y se convirtió en uno de los voluntarios más eficaces del Diccionario Oxford.

            A menudo lo visitaba la viuda del hombre al que había matado, y ella le proporcionaba más libros. Pasaron varios años antes de que el Profesor James Murray se enterara de la historia de Minor y lo visitara en enero de 1891. En 1899, Murray elogió las enormes contribuciones de Minor al diccionario, afirmando que “podríamos ilustrar fácilmente los últimos cuatro siglos a partir de sus citas”. La condición de Minor se deterioró y en 1902, debido a sus delirios, se auto mutiló el pene. Gracias a Murray, Minor fue puesto en libertad en 1910 por orden del entonces ministro del Interior Winston Churchill y fue deportado a Estados Unidos y residió en el Hospital St. Elizabeths, donde le diagnosticó esquizofrenia y murió en 1920…

 

 

La posproducción le llevo a Mel Gibson tres años y luego de librar la batalla legal con los coproductores, se pudo estrenar fuera de Estados Unidos, Entre la razón y la locura, mezcla de drama biográfico de época, relato de obsesiones culturales e historia de locura, crimen y sicopatía que narra como sabemos, la increíble trama de la creación de una obra monumental: el Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa.

       Farhad y Gibson sintetizan en dos horas un proceso de medio siglo en el que participaron centenares de colaboradores, pero sobre todo, dos seres atípicos. Por un lado, el lexicógrafo y profesor escocés James Murray, coordinador del proyecto iniciado en 1878 y el cirujano militar estadunidense William Chester Minor, un homicida paranoide cuyos instantes de lucidez los pone al servicio del diccionario desde su celda en un asilo de dementes criminales.

      Entre la razón y la locura tiene algunos instantes brillantes relacionados con la dramática biografía de Minor, fuera de ello está más cerca de un telefilme como el encuentro entre Murray y un joven Winston Churchill, o la emotiva reunión entre el profesor y el loco, luego de su larga colaboración epistolar. Se trata sobre todo de un trabajo que trata de resaltar una labor titánica y los entrecruzamientos demenciales que sucedieron a su alrededor y destacar a su vez un asunto político como el de la supremacía de la lengua inglesa.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Martes 30 de marzo de 2021

 

ESTACION CENTRAL DE BRASIL

Central do Brasil, Brasil-Francia, 1998

EstacionCentral1Dirección. Walter Salles Jr./ Guion. Marcos Bernstein, Joao Emanuel Carneiro, Walter Salles/ Fotografía en color. Walter Carvalho/ Música. Antonio Pinto, Jacques Morelenbaum/ Edición. Felipe Lacerda, Isabelle Rathery/ Dirección de Arte. Moisés Alexandre/ Diseño de Producción. Cassio Amarante y Carla Caffé/ Vestuario. Cristina Camargo/ Producción. Arthur Cohn, Martine de Clermont Tornerre, Robert Redford, Walter Salles Jr., Ministerio de Cultura, Riofilme/ Con. Fernanda Montenegro (Isadora o Dora Teixera), Marilia Pera (Irene), Vinicius de Oliveira (Josué), Soia Lira (Ana), Othón Bastos (César), Otavio Augusto (Pedrao), Stela Freitas (Yolanda), Matheus Nachtergaele (Isaías), Caio Junqueira (Moisés), Socorro Nobre (cliente de Dora)/ Duración. 110 mins.

SINOPSIS

Isadora (Dora), es una profesora retirada de sesenta años, que se gana la vida escribiendo cartas en la Estación Central de Río de Janeiro. Se trata de una mujer fría y solitaria que no siente culpa al desechar las cartas por cuyo envío sus clientes pagaron. Un día, llega con Dora, una mujer con un niño y redacta una carta al padre de este, pero sorpresivamente la madre muere atropellada por un autobús al salir de la estación, y el niño, llamado Josúe queda solo. Dora se lo lleva con una amiga, y allí planea dejarlo en una supuesta casa de acogida donde le ofrecen dinero por Josué, dinero con el cual compra un televisor. Al ver el aparato, la amiga logra hacerla confesar y le hace entender que el futuro de Josué probablemente sea el de tráfico de órganos, por lo que Dora, arrepentida, rescata al niño. Sin muchas opciones, y contra la voluntad de ambos, Dora decide acompañarlo para buscar a su padre y es durante este viaje donde se percatan ambos de lo valioso que es la presencia del otro. Ese viaje por la geografía brasileña, sirve para que los dos recuperen la humanidad perdida, uno por su repentina orfandad y ella por su difícil vida. Dora, al creer que encontrarán al padre de Josué, le insiste en el hecho de que debe olvidarla, pues así ella lo hizo con su propio padre, pero el escenario cambia cuando no localizan al padre del niño. Ante esto, Dora le ofrece a Josué que se vaya con ella para formar una familia, cosa que ella anhela profundamente. Sin embargo, se encuentran con los medios hermanos de Josué, quienes, sin saber que el niño es su hermano, le ofrecen hospedaje a él y a Dora. Ahí se enteran por medio de una carta de los planes del hombre de vivir junto a todos sus hijos, y Dora decide dejar a Josué junto a sus hermanos, yéndose al amanecer y despidiéndose con una carta donde le explica que ellos le darán la familia que merece y pidiéndole que no la olvide jamás.

 

Estación central de Brasil obtuvo las nominaciones al Oscar por Mejor Película Extranjera y Mejor Actriz y ganó el Globo de Oro a Mejor Película de habla no inglesa y el BAFTA británico por la misma categoría. En el Festival de Berlín arrasó con los premios a Mejor Película, Actriz y Premio del jurado ecuménico, al igual que en el Festival de cine de La Habana donde obtuvo los galardones a: Mejor Película, Director, Actriz, Premio Especial del Jurado y Actuación infantil. En los Premios a lo más destacado del cine brasileño logró: Mejor Película, Director, Actriz, Guión, Fotografía, Música y Actor revelación. En San Sebastián obtuvo el Premio del Jurado y del público, y múltiples premios en diversos festivales más.

 

 

 

 

 

Con Tierra extranjera (1995 –co dirigido con Daniela Thomas-), Walter Salles Jr., recuperaba los postulados de un cine carioca que apostaba por una nueva identidad nacional en un momento particularmente difícil en la que emigraban más de 800 mil brasileños en busca de oportunidades que su país les negaba. El relato de un joven que viaja de Brasil a Portugal para obtener dinero y establecerse en San Sebastián, España, la tierra natal de su madre fallecida, servía a Salles Jr., para hablar de la crisis de identidad en esta crónica solidaria de la miseria brasileña, sus mitos y sus raíces culturales.

       El carnaval, las favelas, la ignorancia, la pobreza, la prostitución, el futbol y la música popular, dejaron de ser un folclorismo pintoresco para convertirse en temas y testigos de la realidad imperante. Los problemas cotidianos de un país en vías de la militarización provocaron una renovación fílmica y una oleada de cineastas que pasaban del cineclubismo y la crítica a la realización: Glauber Rocha, Carlos Diegues, Leon Hirzman, Joao De Andrade y Ruy Guerra, inspirados en una obra sencilla y fresca realizada por el padre del cinema novo, Nelson Pereira Dos Santos, responsable de Río, 40 Grados (1955).

         Walter Salles Jr., se trastocó en el heredero natural de éstos cineastas y sus relatos sociales, como una suerte de metáforas lúdicas y sensibles, explorando algunos de los problemas sociales como el abandono infantil, la miseria, la tragedia de la tierra, la represión o la subsistencia en sociedades hostiles en las que aún suceden los milagros. A principios de los ochenta, Salles Jr. Inicia su carrera como realizador de comerciales, especiales de TV y documentales sobre cineastas y escritores latinoamericanos, hasta que recibe la oportunidad de realizar un proyecto de novela negra sobre la violencia en Brasil que tiene problemas debido a la crisis económica y es ahí cuando empieza a preparar Tierra extranjera, seguida de Estación central de Brasil, cuyo guión obtuviera el premio Cinema 100 que otorgaba el Sundance Institute y el NHK de Japón, centrado en una ex profesora que se gana la vida escribiendo cartas para una mayoría analfabeta y un niño de nueve años cuyo mayor deseo es conocer a su padre.

 

       Estación central de Brasil es una afortunada mezcla de fábula moral, película de carretera y drama neorrealista de crítica social, como una suerte de gran metáfora lúdica y sensible de sentimientos perdidos y recuperados en medio del caos humano y de una brutal ignorancia. Dora (una excepcional Fernanda Montenegro) es una ex profesora de Primaria que se gana la vida escribiendo cartas para una mayoría analfabeta que día a día recorre los pasillos de la Estación central de trenes de Río de Janeiro. Ella, es el puente de cientos de hombres, mujeres, niños y ancianos que buscan desahogarse, compartir un trozo de esperanza, dictar cartas de amor, o simplemente contactar parientes lejanos como lo intenta Ana y su hijo de nueve años, Josué (Vinicius de Oliveira, toda una revelación), cuyo mayor deseo es conocer a su padre a quien nunca ha visto.

     La primera parte del filme sirve a Salles Jr. para mostrar a una urbe enloquecida, deshumanizada y cínica, donde un ladrón adolescente es abatido sin piedad, los niños son vendidos para despojarlos de sus órganos, o una redactora de cartas como Dora jamás coloca en el correo las misivas que escribe preocupada únicamente por su existencia miserable y reprimida. Sin embargo, una situación trágica -la muerte de la madre de Josué y la posibilidad de que éste sea vendido-, provoca un cambio en su vida vacía y egoísta que da pie a un viaje interior y al interior mismo de un país fantasmal cuando Dora y el niño emprenden la búsqueda del padre de éste.

         En efecto, Estación central de Brasil da un giro inesperado en su segunda mitad para avanzar por los caminos del cine de carretera o road movie de aprendizaje y conocimiento. El cineasta y sus personajes se adentran en las entrañas de un Brasil enigmático, paupérrimo y fanático, pero con mucha paz espiritual: una suerte de remanso cristiano en medio de rezos, cánticos, peregrinaciones e imágenes religiosas. Signos de esperanza en medio de la nada como el pañuelo de la muerta, un muro de peticiones, o un padre que parece no existir.

         Estación central de Brasil es una suerte de Paisaje en la niebla (Theo Angelopoulos, 1989) amable y tropical. Una mezcla de lo mejor del cinema novo brasileño y de las situaciones más disfrutables del neorrealismo italiano. Un filme efectista quizá, sensiblero, e incluso ambiguo en su descripción del fanatismo y la ignorancia, pero auténtico y honesto en el tratamiento de las emociones; y ahí está para demostrarlo el excepcional plano final de Dora, quien se reconcilia consigo misma y con su pasado cuando consigue escribir su primer carta personal.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de marzo de 2021

 

OTRA RONDA

Dinamarca-Suecia-Noruega, 2020

Dirección. Thomas Vinterberg/ Guión. Thomas Vinterberg y Tobías Lindholm / Fotografía en color. Sturla Brandth Grovien/ Música. Nikolaj Egelund/ Edición. Janus Billeskov Jansen y Anne Osterud/ Dirección de arte. Rasmus Balslev-Olesen/ Vestuario. Ellen Lens y Manon Rasmussen/ Diseño de Producción. Sabine Hviid/ Producción. Zentropa Films, Sisse Graun, Kasper Dissing, Mark Denessen, Marie Gade, Arnold Heslenfeld, Sydsel Hybschmann, Laurette Schilling, Frans Van Gestel/ Con. Mads Mikkelsen (Martin), Thomas Bo Larsen (Tommy), Magnus Millang (Nikolaj), Lars Ranthe (Peter), Maria Bonnevie (Anika), Helene Reingaard Neumann (Amalie), Susse Wold (Rector de la prepa), Magnus Sjorup (Jonas), Silas Cornelius Van (Kasper), Albert Rudbek Lindhardt (Sebastien)/ Duración. 116 mins.

SINOPSIS

Los profesores de un instituto preparatoriano de Copenhague: Martin, Tommy, Peter y Nikolaj, luchan con estudiantes desmotivados y sienten que sus vidas se han vuelto aburridas y rancias. En una cena para celebrar el cumpleaños 40 de Nikolaj, el grupo comienza a hablar sobre un psiquiatra, Finn Skarderud, quien asegura que mantener un contenido de alcohol en sangre de 0.050 consigue que las personas sean más creativas y relajadas. Mientras el grupo descarta la teoría, Martin, deprimido debido a problemas en su matrimonio, se inspira y comienza a beber en el trabajo. El resto del grupo decide unirse, considerando la terrible experiencia como un experimento para probar la teoría. Acuerdan un conjunto de reglas: su nivel de alcohol en sangre nunca debe estar por encima de 0.05 y no deben beber después de las 8 de la noche. Las consecuencias pondrán a prueba su trabajo y su relación con su entorno.

        En un breve período de tiempo, los cuatro amigos se encuentran más relajados tanto en su trabajo como su vida privada. Martin, logra reconectarse con su esposa e hijos y alumnos. Entonces, llevan el experimento más lejos, el grupo aumenta el límite diario a 0.10 y deciden beber en exceso para observar cómo responden sus cuerpos y mentes. El grupo tiene una noche divertida, pero después de llegar a casa borrachos, tanto Martin como Nikolaj son confrontados por sus familias. La esposa de Martin lo deja y deciden abandonar el experimento.

Meses después, todos los miembros del grupo han dejado de beber durante el día a excepción de Tommy, quien se ha vuelto alcohólico. Expulsado de su trabajo, Tommy sube a su barco, navega hacia el océano y muere. Los tres miembros restantes del grupo salen a comer después del funeral de Tommy y parecen reacios al alcohol que se sirve. Mientras comen, un grupo de sus estudiantes recién graduados pasa en varios autobuses y Martin, Peter y Nikolaj se unen a sus celebraciones. Martin recibe un mensaje de su esposa que dice que está dispuesta a darle una nueva oportunidad a su matrimonio. Triste y a la vez lleno de alegría, Martin baila con el resto de los asistentes a la fiesta.

 

La más reciente y excepcional película de Thomas Vinterberg obtuvo los principales premios a lo Mejor del cine europeo: Película, Director, Guión y Actor (Mads Mikkelsen). A su vez: Mejor Actor y Premio Feroz de la crítica en el Festival de San Sebastián. Mejor película en el London Film Festival y por parte de la Asociación de críticos de Chicago. Premio del público a la Mejor cinta nórdica en el Goterborg Film Festival. Nominada a Mejor cinta extranjera por los premios César de Francia y los Globos de Oro estadunidenses y con seguridad, será nominada al Oscar como Mejor cinta de habla no inglesa.

 

El prestigioso cineasta Thomas Vinterberg (Copenhague, 1969), responsable de otros dramas notables como: La caza (2012) o La comuna (2018), debutó con la brutal película Festen/ La celebración (1998). El co fundador de Dogma 95 y responsable de otros inclementes títulos como: Wendy/ Calles peligrosas (2004) y Submarino (2010) ha obtenido uno de sus mayores éxitos comerciales en plena pandemia con Otra ronda/ Druk, la nueva colaboración entre Vinterberg, el premiado actor Mads Mikkelsen (Valhalla Rising, La caza, Hannibal) y Tobias Lindholm, guionista de La caza; se trata de una poderosa y emotiva reflexión sobre los efectos y consecuencias del consumo alcohol en la vida de las personas…

        …”La película es una encuesta y exploración no sólo del consumo de alcohol, sino de lo incontrolable. Si existe algún mensaje en este relato, es una suerte de mensaje oculto, una batalla por aquello que no puede controlarse…Amo mi país. Espero quedarme allí y estoy orgulloso de la industria cinematográfica danesa, que es sólida, pero pertenezco a una tradición de cuentos oscuros originales de Dinamarca y de toda Escandinavia. El pueblo danés en general es feliz, pero las historias negras me atraen, aunque solo representan a una parte de la sociedad” –Thomas Vinterberg-

 

A un estudiante nervioso por un examen a punto de realizar, uno de sus profesores le recomienda beber un trago de alcohol para mitigar la ansiedad y funciona. Mientras enseña historia, Martin relata a sus alumnos, que el alcohol es lo que une a los grandes hombres del pasado, como Winston Churchill, Ernest Hemingway y otros grandes consumidores de alcohol. Es por ello que el grupo se convence de que esa es la forma de mejorar su vida, así que comienzan el experimento, bebiendo durante horas de trabajo, manteniendo su nivel en 0.5%. Todo ello en una sociedad en la que prevalece el constante consumo del alcohol -“En este país beben como maniacos”, dice la mujer de Martín-, como lo muestra el arranque mismo de la película: la celebración estudiantil en el bosque y más tarde en los vagones del Metro, incluyendo las anécdotas de grandes hombres que hicieron cosas impresionantes bajo el efecto de éste. O la indiferencia y aburrimiento de los profesores y la forma en que esa actitud se transforma en algo  creativo. Tal vez lo mejor de Otra ronda es la manera en que los protagonistas: Thomas Bo Larsen, Magnus Millang, Lars Ranthe y en particular su estrella principal: Mads Mikkelsen, consiguen representar cada una de las etapas del consumo de alcohol y sobre todo su traslado a lo social y a lo personal y las reacciones que cada uno provoca en su familia y en su trabajo. De hecho, el filme puede verse como una celebración del alcohol y de su papel en la vida cotidiana, pero recalca la manera en que en definitiva se debe dominar al monstruo.

         Vinterberg señaló en entrevistas que no buscaba crear la visión negativa del consumo como solemos verlo en personajes alcohólicos, sino algo distinto, un poco más descarado y acorde a la sociedad danesa, que es uno de los países donde más se consume alcohol en el mundo. Y por supuesto, dentro de toda ese placer por las bebidas embriagantes existe un elemento oscuro y de advertencia: la facilidad con la puede uno llegar al alcoholismo y sus efectos dañinos colaterales.

 

En una fase acentuada de adicción dipsomaniaca, el alcoholismo daña los nervios, produce convulsiones, gastritis, cirrosis y delirium tremens. Los alcohólicos pierden eficiencia en el trabajo y a veces, las parejas no resisten ese estado de tensión o acaban congeniando en medio de borracheras como ocurre en Días de vino y rosas (1962) de Blake Edwards. Se trata de un proceso autodestructivo cuyas consecuencias resultan muy cinematográficas en películas dedicadas completamente al tema o en etílicas secuencias clásicas. Por ejemplo, Frederich March y James Mason en Nace una estrella en sus versiones de 1937 y 1954, respectivamente, encarnaron a decadentes alcohólicos que consiguen llevar a las alturas a novatas como Janet Gaynor y Judy Garland, por cierto, una dipsómana consumada.

        Otra gran figura que abusó del alcohol y que brindó algunas escenas antológicas con varias copas de más (ficticias por supuesto) fue el brillante Humphrey Bogart y ahí está para demostrarlo la secuencia de Casablanca (1943) en el Café de Rick, donde le insiste a su pianista negro Doodley Wilson que toque de nuevo el tema musical Los años pasarán. Notables a su vez, las escenas con alcohol de por medio en El tesoro de la Sierra Madre (1948) y sobre todo, en La reina africana (1951), ambas dirigidas por John Huston, compañero de borracheras de Bogart con quien bebían whisky en lugar de agua, en México o en el Congo. Por cierto, en Huracán de pasiones (1948) de la dupla Huston-Bogart, Claire Trevor se llevó el Oscar por su memorable interpretación de una patética alcohólica, amante del villano que encarna Edward G. Robinson.

           No obstante, el primer acercamiento serio sobre las efectos del alcohol, lo ofreció la película Días sin huella (1945) de Billy Wilder, a la que Hollywood le otorgó los principales Oscares incluyendo Película y Actor para Ray Milland, en su papel de un escritor y su dramático y progresivo descenso a la dipsomanía, con escenas notables como aquella del dólar oculto en una azucarera o la botella en el interior de una lámpara, homenajeadas respectivamente en Cliente muerto no paga (Carl Reiner, 1982) y El ceniciento (1951) de Gilberto Martínez Solares, en la que Andrés Soler es un borracho y Germán Valdés Tin Tan, su ahijado, un indígena chamula que resulta ser su hijo.

Otra ronda está lejos de orientarse hacia el maniqueísmo o el simple concepto de la borrachera. Como apunta Kaleem Aftab, en cineuropa.org, Thomas Vinterberg apuesta por el pretexto de la bebida para mostrar un concepto más profundo sobre la condición humana: cuando la vida parece perder sentido y color, muchas de las  veces se debe a nuestro propio dejo y fracaso rutinario y es entonces cuando el alcohol u otras sustancias cobran relevancia, por ello, Otra ronda en un filme que busca celebrar la  manera en que podemos levantarnos de nuestros fracasos y superar nuestras crisis y el concepto de rutina en nuestra vida: resulta sintomático como inician los profesores el año escolar y la manera en que cierran el curso con un considerable aumento en su empeño laboral, social y afectivo…”El mundo nunca es como lo esperabas…”  Todo ello con escenas muy ilustrativas como las imágenes de archivo de los políticos europeos, o la escena con el presidente estadunidense Bill Clinton y el presidente ruso Boris Yeltsin. La secuencia de Martin alcoholizado en clases quien choca contra la pared. El gol que anota el pequeño chico de los anteojos y la manera en que se despide de su profesor de deportes (Tommy) o aquella en la que los amigos se alcoholizan y la esposa de Nikolaj le ha encargado el bacalao. Y sobre todo el plano final mientras se escucha el tema What a LIfe a cargo de Scarlet Pleasure.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

23 de febrero 2021