EL ÚLTIMO DUELO/ EL ESGRIMISTA/ LA CLASE DE ESGRIMA (Miekkailija/The Fencer, Finlandia-Estonia-Alemania, 2015)

Dirección. Klaus Härö/ Guión. Anna Heinämaa/ Fotografía en color. Tuomo Hutri/ Música: Gert Wilden Jr./ Edición: Ueli Christen y Tambet Tasuja/ Dirección de arte y Diseño de Producción. Jaagup Roomet/ Vestuario. Tiina Kaukanen/ Producción. Kaarle Aho, Ivo Felt, Kai Nordberg, Jörg Bundschuh, Making Movies Oy, Allfilm, Kick Film / Con: Märt Avandi (Endel Nelis), Ursula Ratasepp (Kadri), Liisa Koppel (Marta), Hendrick Tompeere (Director del colegio), Joonas Koff (Jaan), Egert Kadastu (Toomas), Ann Lisett Rebane (Lea), Elbe Reiter (Tiiu), Jack Prints (asistente del Director), Kirill Käro (Aleksei)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

A principios de los años cincuenta, un joven campeón de esgrima, Endel Nelis, llega a Haapsalu, Estonia. Ha dejado atrás Leningrado huyendo de su pasado y de la policía secreta de Stalin con una identidad falsa. Allí encuentra trabajo como profesor de Educación Física y funda un club deportivo para sus alumnos, sobre todo debido a la insistencia de una pequeña: Marta. Endel se convierte en una figura paternal para los niños, niñas y adolescentes; la mayoría de ellos huérfanos debido a la ocupación rusa, a quienes comienza a transmitir su gran pasión por el esgrima. Su éxito despierta los celos del director de la escuela que empieza a indagar en el pasado del profesor, llevándole a una encrucijada en la que tendrá que elegir entre defraudar a sus alumnos en una competencia que se celebrará en Moscú, o poner en peligro su vida, en un mundo donde la denuncia y la opresión parecen imponerse.

 

 

El último duelo representó a Finlandia en los Oscares. Fue nominada al Globo de Oro como Mejor cinta de habla no inglesa. Ganadora a Mejor Película en lo Mejor del cine finlandés. Premio de la audiencia en el Festival de Saint Louis, Estados Unidos. Premio del Jurado en Stony Brook Film Festival de Long Island. Mejor película en los premios a lo más relevante del cine de Estonia.

 

El último duelo es el quinto largometraje de Klaus Härö, uno de los directores finlandeses de mayor prestigio internacional. Sus películas han sido un éxito tanto en los festivales como en la taquilla y las críticas siempre han sido positivas. La infancia de Härö transcurrió en Porvoo, Finlandia y ya desde pequeño sintió una gran atracción por el cine. Esa atracción se convirtió en pasión durante su adolescencia y como consecuencia, en 1999, se licenció con un Master en dirección y guionista del Departamento de Cine, Televisión y Escenografía de la Universidad de Arte y Diseño de Helsinki. Klaus Härö recibió el galardón Ingmar Bergman en la Guldbagge Gala de 2004, el equivalente sueco a los Oscar. Era la primera vez que se había otorgado el premio a un director que no era sueco. Más tarde, Härö recibió una carta del propio Bergman donde el legendario director sueco agradeció al joven su excelente trabajo en el cine.

 

 

El último duelo comienza con una breve – pero necesaria – lección de historia: durante la Segunda Guerra Mundial, Estonia fue ocupada por la Alemania nazi; la mayoría de los hombres fueron reclutados para el ejército alemán. Cuando Estonia fue absorbida por la Unión Soviética, todos los militares teutones fueron considerados como criminales de guerra, independientemente de las circunstancias en las que llegaron al ejército. En los años posteriores a la guerra, muchos estonios que habían sido parte de las fuerzas alemanas fueron localizados por los soviéticos y condenados…

 

 

…En 1986, El asalto cinta holandesa de Fons Rademakers, se llevó el Oscar a la Mejor Película Extranjera. La historia, se centraba en los recuerdos y fantasmas personales de un hombre que durante su infancia experimentó los horrores de la Segunda Guerra Mundial y que regresaba a los lugares de su niñez, en un intento por superar su trauma. Adiós mamá (Äideistä parían, 2005), dirigida por Klaus Härö, recurre a una fórmula similar, que no sólo ha logrado conmover a los encargados de otorgar los premios de la Academia de Hollywood –de hecho, la cinta de Härö compitió por el Oscar-, sino a las audiencias mundiales, como ha sucedido con otras obras de mayor crudeza, como: la alemana El tambor de hojalata y la cinta rusa Ven y mira, en las que conflictos bélicos e infancia se convierten en la premisa central.

No obstante, Adiós mamá, resulta una dolorosa recapitulación de un hecho verídico que unió en 1944 a Finlandia y Suecia -países productores del filme- en el marco de la guerra. Cuando las hostilidades entre Finlandia y Rusia, se volvieron más cruentas, cerca de 70 mil niños fueron enviados temporalmente a naciones como: Dinamarca, Noruega y Suecia. Es precisamente la historia de uno de ellos, Eero (Topi Majaniemi), lo que sostiene la premisa de la cinta, inspirada libremente en la novela homónima de Heikki Hietamies y su relación con dos diferentes madres: Kirsti, la real (Marjaana Maijala) y Signe Jaönsson, la adoptiva, interpretada por la experimentada actriz sueca Maria Lundqvist.

 

 

Diez años después de haber filmado Adiós mamá, el cineasta finlandés Klaus Häro regresa con El último duelo. No resulta casual que haya sido la película elegida para representar a su país en los Oscares y nominada a los Globos de Oro. Su trama, tiene la dosis exacta de sentimentalismo, emoción, y drama histórico de persecución política centrado en un personaje verídico y un protagonista íntegro y carismático que inspira a varios niños en busca de una figura paterna.

Endel Nelis, procedente de la gran Leningrado, llega a un pueblo perdido en Estonia para ser empleado como profesor de educación física en una Primaria y muy pronto levanta las dudas del director del plantel, un acérrimo servidor de la burocracia estalinista. Ello, con alumnos desmotivados cuyos padres en su mayoría, han sido retenidos por la paranoia comunista del régimen.

Nelis, campeón de esgrima, oculta su identidad al ser sospechoso de colaboracionismo nazi (en la guerra fue reclutado a la fuerza por los alemanes). Y gracias a la total falta de interés del plantel por despertar el ánimo en sus estudiantes, consigue inculcarles no sólo su especialidad, sino la confianza en ellos mismos.

 

 

“Leer el guion de Anna Heinämaa fue una experiencia maravillosa. La historia comienza de una forma prometedora, con un hombre tranquilo que está enseñando a los niños a practicar esgrima. El guion me cautivó, pero pensaba que la historia iba a decaer. No podía imaginar que pudiera mantener aquel nivel de interés. Sin embargo me mantuvo fascinado hasta el final. Es una historia que contiene todos los elementos que necesita una buena película y al mismo tiempo presenta unos cuantos retos para un director. La pregunta era obvia: ¿Tendría la oportunidad de dirigirla?”  -Klaus Häro, Lahiguera.com-

 

 

El último duelo apuesta por una lucha interna entre el individualismo y el deber patriótico, con Endel como protagonista, en busca de una vida tranquila, que todo el mundo desea pero que sin embargo, rara vez se alcanza. El tema central es el papel que los adultos juegan en las vidas de los niños; cómo ven los adultos a los niños y sus intereses, y cómo los adultos pueden guiar a los niños hacia el camino apropiado. Es un tema que fascina y desconcierta. Es decir; propone algo que se ha visto en múltiples relatos que van de Adiós Mr. Chips a Karate Kid pasando por La sociedad de los poetas muertos y Con ganas de triunfar, entre decenas de ejemplos.

No obstante, Härö responsable de Adiós mamá con un tema similar, tiene la habilidad y la sensibilidad justa para conseguir un emotivo y entretenido trabajo de calidad que va más allá de la fórmula de Hollywood, utilizando incluso algunas de sus propias fortalezas como un suspenso gradual y la emoción que se desprende la competencia infantil o la historia de amor y superación.

 

“La mejor película finlandesa de la última década” – Finland Today

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

23 de marzo 2020

MESRINE. ENEMIGO PÚBLICO No. 1 (Mesrine: L’Ennemi public n°1/ Le’instinct de mort, Francia, 2008)

Dirección. Jean Francois Richet/ Guión: Abdel Raouf Dafri y Jean Francois Richet, inspirados en el libro autobiográfico de Jacques Mesrine: El instinto de muerte/ Fotografía en color. Robert Gantz/ Música: Marco Beltrami y Marcus Trumpp/ Edición: Stephane Garnier y Hervé Schneid/ Dirección de arte: Phillipe Cord’Homme/ Diseño de Producción. Emile Gigho/ Vestuario. Virginie Montiel/ Producción. Thomas Langmann y Serge Hayat, La Petite Reine, Remstar Productions, Novo RPI, M6 Films/ Con. Vincent Cassel (Jacques Mesrine), Gerard Depardieu (Guido), Guilles Lellouche (Paul), Elena Anaya (Sofía), Ludivine Sagnier (Sylvie Jeanjacquot), Roy Dupuis (Jean-Paul Mercier), Cécile de France (Jeanne Schneider), Samuel Le Bihan (Michel Ardouin), Anne Consigny (la abogado de Jacques Mesrine), Georges Wilson (Henri Lelièvre)/ Duración 113 mins.

SINOPSIS

Primera parte de la obra dedicada a la vida del gángster francés Jacques Mesrine, alias “El hombre de las mil caras”, una auténtica leyenda del crimen en los años sesenta y setenta. Siendo soldado en Argelia, fue perdiendo sus escrúpulos al tener que aplicar en los interrogatorios los brutales métodos del ejército francés. Al regresar a Francia, la reincorporación a la vida cotidiana se le hizo difícil. Con la ayuda de un amigo se introdujo en el mundo de la delincuencia y, en poco tiempo, pasó de ser un sicario a convertirse en un poderoso mafioso y asaltante de bancos y residencias, célebre además por sus espectaculares fugas de la prisión. Su odisea como criminal lo llevó incluso a Canadá donde se unió a los separatistas radicales de Quebec. Al tiempo que se narra la relación con sus mujeres y con el mafioso Guido que encarna Gérard Depardieu.

 

Mesrine. El enemigo público No. 1 obtuvo los Premios César a lo mejor del cine francés en las categorías de: Director, Actor protagónico y Sonido. El Globo de cristal que otorga Francia a Mejor Actor y Director. El globo de Oro (italiano) al Mejor Actor europeo y la estrella de oro del cine francés al Mejor Actor.

 

 

“De niño me pasaba el día viendo viejas películas con mi madre, clásicos que se emitían por la televisión, los viernes y los domingos a medianoche. Esas historias de gánsters en blanco y negro siguen tan frescas en mi memoria ahora como entonces. No recuerdo ni uno solo de los dibujos animados que veía, pero el cine negro no se me ha olvidado. En todo caso, diría que lo que me hizo ser director es literalmente la suerte” –Jean Francois Richet-

 

 

Apodado el Robin Hood francés, o El hombre de los mil rostros, la convulsa y trepidante carrera delictiva de Jacques Mesrine tenía todo para contarse a través de una película; en este caso, un thriller vertiginoso a medio camino entre la biografía criminal muy cercana a personajes como Al Capone, John Dillinger, Bonnie y Clyde o el mexicano Alfredo Ríos Galeana de quien se hiciera una notable película: El más buscado/ Mexican Gángster (2013) de José Manuel Cravioto.

Es decir: el ascenso y caída de un hombre que aprende de la violencia inclemente durante su paso por el ejército en Argelia. De un carisma enorme y atractivo para las mujeres y una capacidad singular para planear robos espectaculares y huidas de distintas cárceles hasta que es copado por la policía a fines de los setenta. Para unos, Mesrine era un vulgar homicida y ladrón, para otros, un legendario atracador que enfrentó las inhumanas cárceles de alta seguridad, por lo que simpatizó con la entonces izquierda francesa. La película de Jean-François Richet no pretende ser una suerte de documental sino un estremecedor y muy violento relato de acción criminal al estilo del cine hollywoodense realizado con enorme estilo y eficacia, muy cercano a su vez, al cinema noir francés de los sesenta y setenta con actores como Lino Ventura o Jean Constantin.

 

“Esta biografía épica -bioepic- del célebre gángster francés sabe evitar, sin embargo, el riesgo de una excesiva idealización, y aunque apunta los rasgos humanos del personaje, lo presenta también en su lado más oscuro y siniestro de criminal, capaz de amenazar con una pistola en la boca a su propia esposa. Pero Instinto de muerte es sobre todo una película de acción que se apoya a cien por cien en el trabajo de su actor, en el cual brilla como camaleónico intérprete el joven Vincent Cassel, que tiene ya en su haber magníficos papeles en El odio, Irreversible o, Promesas del Este”. Cassel se afirma como una especie de De Niro a la francesa, capaz de transformarse físicamente y de volver creíble a ese controvertido gángster moderno…” (Julio Feo, RFI, 30-X-2008).

 

 

En efecto, si algo destaca en Mesrine. El enemigo público No.1 es el trabajo de puesta en escena que orquesta un realizador como Jean Francois Richet, de eficacia probada en el thriller de acción violenta como lo ejemplifica: Asalto al Distrito 13 –remake de Masacre en la crujía 13 de John Carpenter-, Sangre de mi sangre con Mel Gibson o El emperador de París/Vidocq protagonizada por ese espléndido actor que es Vincent Cassel, estrella además de otros títulos notables donde demuestra su probado histrionismo: Dobermann, Pacto de lobos, Lee mis labios o Los ríos de color púrpura y sobre todo su capacidad para meterse en la piel de personajes violentos y enfebrecidos.

 

Luego de pertenecer al equipo de paracaidistas en la guerra de Argelia, al parecer, parte de su labor militar fue la tortura y asesinato de prisioneros, lo que causó en él una suerte de desequilibrio mental. Asaltó gran cantidad de bancos, joyerías, y residencias y se fugó varias veces de la cárcel. Secuestró empresarios y robó instituciones bancarias en Canadá. Llegó después a los Estados Unidos y huyó de nuevo de la policía hasta llegar a Venezuela y fue descubierto, por lo que terminó huyendo a Francia en 1972. Es cuando la policía lo declara Enemigo público número 1 de Francia, y logra capturarlo: fue juzgado y enviado a la prisión de La Santé donde escribe su autobiografía y reconoce crímenes que las fuerzas policiacas desconocían.

Esta primera parte se centra además en su conflictiva relación con las mujeres y sus padres, así como su paso a la delincuencia. Y lo hace con la eficacia de un relato criminal que en buena medida glorifica al asesino claramente realizado en una época anterior a la notable corrección política del cine de hoy en día, sobre todo en el tratamiento de la violencia contra las mujeres con escenas abundantes en este relato.

 

“Lo que me interesa es cómo el personaje evoluciona psicológicamente. No quisimos tratar la leyenda, sino un personaje atípico y extremo, sin asumir el papel de jueces”, afirmó el director de la película. El estreno de la película en Francia fue un acontecimiento al que la prensa dedicó amplios espacios, con comentarios de la obra y evocación de los hechos históricos. El diario Libération publicó la reproducción de una entrevista que Mesrine le había otorgado en 1978, acompañado de un artículo dedicado a la manera como este “bandido mediático” se servía hábilmente de la prensa.

Incluso Robert Broussard, en la época jefe de la brigada anti gangsters de la policía, cuyo equipo mató a Mesrine tras haberlo perseguido durante mucho tiempo, intervino en el debate, afirmando, en declaraciones a la AFP, que el bandido “no era un romántico” ni mucho menos, sino un gangster “orgulloso de su hoja de servicios de violencia y crimen”, y que se vio “atrapado en la espiral del orgullo y la megalomanía”.

Broussard recordó que la justicia francesa decidió “de manera definitiva” en octubre de 2006 que los policías habían actuado “en legítima defensa” cuando lo mataron, poniendo fin a las acusaciones hechas contra las fuerzas del orden por la familia de Mesrine…” –EcoDiario.Es, octubre 2008-

 

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

12 de marzo de 2020

LA RUEDA DE LA MARAVILLA (Wonder Wheel, Estados Unidos, 2017)

Dirección. Woody Allen/ Guión. Woody Allen/ Fotografía en color. Vittorio Storaro/ Música: Drums West de Chico Hamilton Quintet, Luces en el puerto de Jimmy Kennedy con Sammy Kay, Rosas rojas para una dama triste de Roy C. Bennett con Vaugh Monroe y su orquesta y otras/ Edición: Alisa Lepselter/ Dirección de arte: Miguel López Castillo/ Diseño de Producción. Santo Loquasto/ Vestuario. Suzy Benzinger/ Producción. Letty Aronson, Erika Aronson, Helen Robin, Edward Walson/ Con: Kate Winslet (Ginny), Justin Timberlake (Mickey), Juno Temple (Caroline), Jim Belushi (Humpty), Jack Gore (Richie), Tony Sirico (Angelo), Steve Schirripa (Nick), Tommy Nohilly (amigo de Humpty) John Doumanian (bartender del bar Ruby), Geneva Carr (amiga de Ginny)/ Duración. 99 mins.

SINOPSIS

Nueva York finales de los años cincuenta, se narra aquí la historia de cuatro personajes cuyas vidas se entrelazan en el ajetreo del parque de diversiones de Coney Island. Ginny, una antigua aspirante a actriz emocionalmente inestable que ahora trabaja como camarera en un restaurante de mariscos; Humpty, el áspero marido de Ginny, operador del carrusel del parque, destrozado tras la muerte de su primer esposa; Mickey Rubin, un joven y apuesto salvavidas que sueña con convertirse en dramaturgo; y Carolina, la hija de Humpty, con quien está peleado desde hace cinco años y que ahora se encuentra huyendo de su marido, líder de una banda criminal.

Ginny y Humpty atraviesan por una crisis matrimonial, ya que él tiene un problema con el alcohol, y ella tiene dificultades con su pequeño hijo (Richie) -de un matrimonio anterior- debido a la fascinación que el niño tiene por los incendios y el cine. Por si ello fuera poco, la vida de todos se complica cuando Mickey y Ginny inician una relación que se enrarece aún más cuando Mickey conoce a la hermosa y sensible Carolina, quien, con anterioridad ha sido interrogada por el FBI y puesto que sabe demasiado, su exmarido la busca para deshacerse de ella. Asustada y en fuga, Carolina se refugia con su padre. Él piensa que no la buscarán allí, puesto que hace años que no se hablan, y decide acogerla.

 

 

 

 

Con La rueda de la maravilla Kate Winslet obtuvo el Premio a la Mejor Actriz otorgado por la alianza de mujeres periodistas fílmicas estadunidenses y Actriz del Año en los Hollywood Films Awards. Al igual que la distinción a Mejor Fotografía para Vittorio Storaro del Sindicato de periodista fílmicos italianos.

 

“Tiene movimiento, ritmo y una apariencia de vibrante atardecer nostálgico a ritmo de blues” – Variety

 

“Wonder Wheel nos recuerda que Allen es un gran director, especialmente un gran director de actrices” – Screen Daily

 

“Kate Winslet está impresionante en el espléndido film romántico de Allen de los 50” – Indiewire

 

“Wonder Wheel es un caleidoscopio de luces y deleites con la mejor fotografía, un elenco perfecto y detalles de época impecables” – The Playlist

 

 

Con una espectacular y bellísima fotografía poética de Vittorio Storaro, La rueda de la maravilla es una fábula moderna, dramática y potente de pasión, violencia, y traición que se desarrolla en el ambiente vivaz y pintoresco del Coney Island de los años cincuenta como alegoría de un universo ingenuo, inspirado a su vez en los dramas de Tennessee Williams y Eugene O’Neill, como: El zoológico de cristal y De repente el verano del primero y Deseo bajo los olmos o Largo viaje hacia la noche del segundo. Sobre Coney Island Woody Allen declaró: “Su momento álgido fue mucho antes de que yo naciese, pero cuando yo iba todavía era bastante divertido. Siempre me impresionaba. Allí había tantas personas pintorescas, y había actividades diferentes y complejas: era una atmosfera muy vital. Pensé que sería una atmósfera muy provocativa para ubicar una historia”. Y habría que recordar que Alvy Singer, el personaje que encarna el propio Allen en Anie Hall/Dos extraños amantes (Woody Allen, 1977) vivió su infancia bajo la Montaña Rusa del parque de Coney Island.

 

 

“Si leemos teatro griego, a Stendhal, a Tolstoi o a Dickens, vemos que las relaciones de amor siempre están presentes, porque son las que causan a tanta gente mucha angustia y muchos conflictos. Conducen a situaciones y sentimientos complejos, profundos, intensos y dramáticos. En especial, siempre me han atraído los problemas que tienen las mujeres. Durante siglos, los hombres han tendido a ser menos abiertos sobre su sufrimiento. El código masculino no permite mostrar el sufrimiento. Como cuando un bateador es golpeado, siempre tiene intención de no mostrar ningún dolor. En cambio, las mujeres siempre han sido más abiertas sobre sus emociones. He hecho sobre todo comedias, pero siempre que he tenido entre manos una historia dramática, casi siempre – no siempre, pero casi – ha sido sobre mujeres en situaciones críticas”. –Woody Allen en lahiguera.com-

 

En ese sentido, La rueda de la maravilla se conecta con su anterior filme: Café Society (2017), rodeados ambos de una capa de nostalgia y melancolía para proponer una historia sobre la frustración romántica y el fracaso del amor, así como el peso del azar y el destino. Pero sobre todo, se conecta con otro personaje vulnerable, fantasioso e inestable; el de la protagonista de Blue Jazmin (2013), y sus seres neuróticos y perturbados. No obstante, lo mejor es que se trata de un regreso al universo más inclemente y maduro del cineasta sin descuidar su humor ácido.

Y es que, en ésta, una de sus mejores película como lo es igualmente Blue Jazmin y Café Society, con la que Allen provoca hilaridad sacudiendo de frente, sin piedad ni golpes bajos al espectador, con un filme en sintonía con aquella obra maestra suya: Crímenes y pecados (1989), en la historia de personajes maltratados por el destino y condenados al fracaso social y romántico en donde todos añoran los viejos tiempos y las pequeñas alegrías de la vida. Y una vez más, Allen escribe fascinantes papeles femeninos; verdaderos retos para actrices tan talentosas como Cate Blanchet o en este caso Kate Winslet.

 

“Hay solo un número limitado de actrices en lengua inglesa que tienen esa profundidad y esa magnitud. Kate Winslet es una de ellas, y cuando comenzamos a pensar en el reparto, su nombre surgió de inmediato”. A pesar de que Winslet reconoció inmediatamente que el papel era una oportunidad extraordinaria, le preocupó el hecho de que tal vez no estaba a la altura. “Estaba aterrada porque no sabía por dónde empezar”, dice, “y pensaba que si fallaba nunca me lo iba a perdonar. Tenía que asumir la responsabilidad de dar vida a un personaje que era complejo, evitando caer en un cliché, manteniéndome por encima de una línea trazada, consiguiendo que fuese real, que no fuese una caricatura y que estuviese anclada en su triste realidad. Woody quiso darme el papel a mi, y yo tenía que estar a la altura de ello y convertirme en lo que él esperaba, y ser la mejor versión posible que él esperaba, sacándolo de mi interior”. –Woody Allen y Kate Winslet lahiguera.com-

 

“Mickey cree en el amor a primera vista, y se enamora intensamente de Carolina. En el poco tiempo en que están juntos, a medida que ella se da a conocer, a medida que él se va enterando de cómo ha sido de ella, él se siente más fascinado con los riesgos que corrió ella siendo tan joven al enamorarse…Hay una pasión dentro de Mickey y creo que Carolina también la tiene. Él es un artista y para ella él representa una nueva clase de encanto, que viene de los libros y de las obras de teatro y de las conversaciones sobre lugares remotos. Cuando recibe un libro de él surge algo en ella que es un nuevo entusiasmo, y le gusta que él la corteje” –Justin Timberlake y Juno Temple lahiguera.com-

 

Mafiosos, persecuciones, tristeza, felicidad, pasión de una mujer mayor por un joven que se renueva a partir de una infidelidad, búsqueda del amor verdadero, amor filial, todo ello en un país que surgía después de la guerra. La rueda de la maravilla sumerge al espectador en un universo que parece artificioso como el parque de diversiones mismo. Incluso la casa de Ginny y Humpty que comparten con sus respectivos hijos parece una extensión de la feria misma, como una suerte de escenario de ficción. Y los colores contrastantes y la luz cálida de las imágenes del maestro Storaro aportan a su vez esa sensación de magia e irrealidad: historias de amor condenadas al fracaso cuyos personajes se preguntan por las decisiones que toman y el rumbo que siguen sus vidas, en la que Woody Allen continúa en ascenso en sus relatos sobre la voluntad, el deseo y el azar. Pieza melancólica y luminosa sobre la imposibilidad del amor verdadero que se vuelve cenizas como en las hogueras que provoca ese niño con una necesidad enorme de atención y un odio hacia el mundo que solo calma el fuego y las historias imaginarias que suceden en las salas de cine.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Febrero 25, 2020

FELLINI, ROMA (Roma, Italia-Francia, 1972)

Dirección. Federico Fellini/ Guión. Federico Fellini y Bernardino Zapponi/ Fotografía en color. Giuseppe Rotunno/ Música. Nino Rota, orquestada por Carlo Savina/ Edición. Ruggero Mastroianni/ Dirección de arte. Andrea Fantacci/ Diseño de Producción. Danilo Donati/ Vestuario. Danilo Donati/ Efectos visuales. Adriano Pischiutta/ Maquillaje. Rino Carboni y Amalia Paoletti/ Producción. Turi Vaseli, Ultra Films, Les Productions Artistes Associes/ Con. Peter Gonzales Falcon (Fellini a los 18 años), Fiona Florence (Dolores, joven prostituta), Pía de Doses (Princesa Domitila), Marne Maitland (la guía de las catacumbas), Renato Giovannolli (Cardenal Octaviano), Elisa Mainardi (espectadora de cine, esposa del farmaceútico), Stefano Mayore (Fellini niño), Ana Magnani (ella misma), Gore Vidal (él mismo)/ Duración. 116 mins.

SINOPSIS

Durante la construcción del metro de Roma, las excavaciones dejan al descubierto una vieja casona repleta de pinturas murales. Una de ellas representa a una vieja dama de la aristocracia romana, que organiza en su casa unos desfiles de moda muy originales. La película recorre las casas de tolerancia de la época y los espectáculos de la noche romana. Poco después, es Fellini quien recuerda sus años de infancia y adolescencia que evocaban a Julio César y Nerón.

La película es un retrato visionario de la ciudad de Roma armado a través de los recuerdos de un joven de provincia que llega poco antes de la Segunda Guerra mundial. Roma se nos muestra como realidad extravagante y contradictoria a través de una serie de escenas y personajes muy heterogéneos: desde un desfile de moda eclesiástica a la recreación de los prostíbulos, desde los enfrentamientos con la policía hasta un embotellamiento en la autopista, con un estilo que pasa de la remembranza a la sátira, de la nostalgia a lo truculento sin una trama propiamente establecida. Entre las diversas escenas no existe nexo narrativo alguno, sólo la memoria y la voluntad de recuerdo del director.

Roma, de la mano de uno de sus ciudadanos más reconocidos, el cineasta Federico Fellini. Mezcla la autobiografía, a través de una curiosa reconstrucción de la Roma de los últimos años de Fellini, con escenas de la vida romana de aquel entonces a medio camino entre la realidad y la ficción. El joven Fellini, interpretado por Peter Gonzales, se mueve en un bloque de viviendas y explora los caracteres salvajes que viven en su barrio. Segmentos de la historia de Roma y los problemas en el gobierno, incluyendo un discurso improvisado de Gore Vidal, un burdel, una psicodélica sala de música, un cine y una delirante reunión de clérigos serán algunos  de los surrealistas espacios que visitamos en Roma.

 

Fellini Roma fue prohibida en su momento para menores de 15 años. La película obtuvo el Premio Técnico en el Festival de Cannes y el Premio a Mejor cinta Extranjera por parte del Sindicato de críticos franceses. Premio al Mejor Diseño de Producción y Vestuario por parte del Sindicato de periodistas italianos de cine.

 

 

“Casi no voy al cine. Algunas veces entro a uno, veo algún final de película, luego me voy. No escucho el radio, jamás veo la televisión. No he visto un solo partido de futbol en mi vida”. “Cuando estoy filmando es cuando estoy más contento, porque me olvido de mis remordimientos y mis miedos…” “Jesús, Cagliostro, San Francisco de Asís y Satán son algunos de los personajes que me hubiera gustado encontrar”. Se trata de algunas palabras sueltas de uno de los más grandes magos del ilusionismo fílmico, Federico Fellini, emblemático cineasta quien cumpliría 100 años este 2020.

Dibujante, caricaturista, autor de canciones y de sketches, Fellini, nacido en 1920 en la provincia de Rimini, Italia, huye de casa para enrolarse en un circo, su segundo hogar y de donde surgirían varios de sus personajes fellinianos, un adjetivo y sinónimo acuñado para la posteridad, por parte de un singular personaje que entra en contacto con el cine escribiendo gags y chistes para directores como Bonnard, Mattoli y Allesandrini, hasta que recibe la oportunidad de debutar como guionista bajo las órdenes de Roberto Rossellini, uno de los pilares del neorrealismo, con quien trabaja en Roma, ciudad abierta, Paisa, El milagro, en la que incluso actuó encarnando a un falso San José.

Luego de picar piedra por cerca de once años, Fellini consigue debutar como realizador al lado de Alberto Lattuada en Luces de variedad (1950), donde opaca a su colega mostrando varias de las obsesiones que lo acompañarán a lo largo de su filmografía en la historia de una mediocre compañía de music hall que recorre la provincia italiana mostrando su pobre pero fascinante espectáculo de luces, frondosas vedettes, cómicos segundones y canciones, para marcar con la presente, una separación con la escuela neorrealista, apostando por una suerte de mundo onírico, sentimental y muy católico.

Ya sea la recién casada obsesionada con las telenovelas en El jeque blanco, los haraganes infantilizados de Los vagos, el brutal hombre fuerte del circo callejero de La Strada, la prostituta ingenua y soñadora de Las noches de Cabiria, el seductor objeto sexual de la alucinante Casanova, el fascista director de orquesta de Ensayo de orquesta, la anciana bailarina de vodevil y su pareja de baile que reciben una nueva y lastimosa oportunidad en Ginger y Fred o toda esa fauna circense más melancólica que feliz del falso documental Los payasos, los personajes de Fellini fueron como él, seres que oscilan entre la irrealidad y la cotidianeidad.

 

“No es la memoria lo que domina en mis películas. Decir que mis películas son autobiográficas es quizá una clasificación apresurada. A mí me da la impresión de habérmelo inventado todo: infancia, personalidad, nostalgias, recuerdos, por el placer de poder contarlos. En el sentido de la anécdota, no hay nada autobiográfico en mis películas. Es cierto que he visto el mar de invierno y la niebla invadir las calles y borrarlas. Pero la historia y los personajes, la nostalgia, los presentimientos, pertenecen a la invención. Algunos ambientes que he reconstruido en el estudio, baldosa por baldosa, eligiendo color por color, los he habitado de manera mucho más participativa, más vital, más real que otros en los que he vivido personalmente” –Federico Fellini, El País-

 

 

Con temas como el circo, el cine dentro del cine, el oropel o la magia de éste, el mundillo del espectáculo, la enajenación proveniente de la TV, el descubrimiento del sexo, el erotismo fascinante y desbordado, la nostalgia por la infancia y la tierra natal, el surrealismo y los seres desamparados a punto de ser devorados por la maldad y los ambientes corruptos en tragicomedias que mueven más a la reflexión que a la risa o al melodrama, Fellini creó un fascinante e insólito universo particular a lo largo de sus 23 películas incluyendo sus tres episodios para películas de sketches (Una agencia matrimonial, Las tentaciones del Dr. Antonio y la delirante Tobby Dammit).

Fellini, educado en autoritarios colegios religiosos que le atraen y repulsan al mismo tiempo, consigue exorcisar de manera perturbadora ese mundo de culpa y castigo, esas obsesiones de juventud, esos choques entre ángeles y demonios -de éstos últimos recordamos a la exuberante Anita Ekberg o al diablo mismo Tobby Dammit de Historias extraordinarias-, sus fantasías sexuales en contraste con la represión y las frustraciones de su férrea educación católica, mostrada en buena parte de su obra como Casanova, Satiricón, Fellini Roma y la deslumbrante Amarcord, evocación poética de su natal Rimini.

Asimismo, basta con ver la imagen de ese cansado reportero con una amante y una esposa insatisfecha que asiste sin saberlo a la degradación de una ciudad: la Roma nocturna y su fauna snob en La dulce vida (1959) para percatarse de la magia indiscutible concebida entre un actor como Marcello Mastroianni y un realizador como Federico Fellini. En efecto, La dolce vita convirtió a Mastroianni en la imagen perfecta del amante latino cinematográfico. El italiano seductor que no sólo logró sobreponerse al encasillamiento con el cual hubiera sido recordado gratamente sin duda. Por el contrario, Mastroianni se convirtió en su propio alter ego a partir de una personalidad dúctil, traviesa e inquietante a través de personajes que hoy alcanzan la leyenda, principalmente bajo la guía del creador de Amarcord.

Federico Fellini obtuvo varios premios internacionales, entre ellos cuatro Oscares de la Academia de Hollywood, quien le rindiera un homenaje en 1992, reconocimientos y dedicatorias de cineastas célebres (Alice, por ejemplo, es la Julieta de los espíritus de Woody Allen), una serie de fieles y constantes colaboradores: el diseñador Danilo Donati, Nino Rota, espléndido orquestador de los sonidos musicales fellinianos y los actores Marcello Mastroianni y Anita Ekberg, rejuvenecidos y resucitados de forma cabalística en una de las más bellas secuencias de Entrevista, donde surgen evocadoras las imágenes de La dolce vita.

Barroco, obsesivo, desbordante, fellinesco, el creador de obras como Los vagos, La calle, Ocho y medio, y otros clásicos fílmicos, cumpliría 100 años recientemente. Se trata del mayor ilusionista del cine contemporáneo, cuya última película fuera: Las voces de la luna (1990), incluso aún en 1993 rodó tres anuncios publicitarios para el Banco de Roma y tres años después fallecería un 31 de octubre de 1993.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 14 de febrero 2020

EL DIVO (Il Divo- La spettacolare vita di Giulio Andreotti, Italia-Francia, 2008)

Dirección. Paolo Sorrentino/ Guión. Paolo Sorrentino/ Fotografía en color. Luca Bigazzi/ Música. Teho Teardo, Sibelius, Fauré, Vivaldi/ Edición. Cristiano Travaglioli / Dirección de arte. Alessandra Mura/ Diseño de Producción. Lino Fiorito/ Vestuario. Daniela Ciancio/ Efectos visuales. Leonardo Cruciano/ Efectos de Maquillaje. Vittorio Sodano/ Maquillaje. Sara Avanzati, Francesco Fabiani, Rosella Gregorio, Andrea Lovarini/ Producción. Francesca Cima, Fabio Conversi, Maurizio Coppolecchia, Nicola Giuliano, Andrea Occhipinti/ Con. Tony Servillo (Giulio Andreotti), Anna Bonaiuto (Livia Danese), Giulio Bosetti (Eugenio Scalfari), Flavio Bucci (Franco Evangelisti), Carlo Buccirosso (Paolo Cirino Pomicino), Giorgio Colangeli (Salvo Lima), Alberto Cracco (Don Mario), Piera Degli Sposti (Señora Enea), Paolo Graziosi (Aldo Moro)/ Duración. 105 mins.

SINOPSIS

Elecciones amañadas, masacres terroristas, la muerte de Aldo Moro, acusaciones difamatorias… Es la Roma de inicios de los noventa y Giulio Andreotti, sinónimo del poder en Italia durante más de cuatro décadas, es un hombre que no le teme a nadie y que siempre emerge triunfador ante los retos de la política. El relato se centra justo sobre uno de los personajes más controvertidos de la política italiana: Giulio Andreotti, quien fuera jefe del gobierno en siete ocasiones. Narra las presuntas relaciones de Andreotti con la mafia siciliana, los delitos y crímenes por los que fue procesado en los años noventa, su relación con Aldo Moro y el espectacular juicio a su alrededor en Palermo. Andreotti se acerca a los setenta años y es un gerontócrata al que, con todos los atributos de Dios, no le da miedo nadie y no conoce el significado de intimidación, ya que está acostumbrado a verla en las caras de todos sus interlocutores. Su satisfacción es opaca, impalpable. Para él, la satisfacción es poder, con el que mantiene una relación simbiótica. El poder como a él le gusta. Inquebrantable e inmutable, desde el principio. Una biografía espectacular y atípica y un drama sobre la relación entre la mafia, la política y la religión en Italia.

 

 

 

El divo de Paolo Sorrentino obtuvo el Premio del Jurado en Cannes (Premio Técnico). 7 David di Donatello a lo Mejor del Cine Italiano: Actor, Actriz, Fotografía, Maquillaje, Música, Efectos Visuales, Peinado. Premio de Actuación principal para Tony Servillo en los galardones a lo Mejor del Cine Europeo. Mejor Guión Globos de Oro Italia. Las preseas a: Actor, Guion, Producción y Director por parte del Sindicato de Periodistas Cinematográficos italianos. Nominación al Oscar por Mejor Maquillaje.

 

“Lo leímos en los evangelios, Cuando a Jesucristo se le preguntaba lo que era la verdad, él nunca respondía” – Giulio Andreotti.

 

“Giulio Andreotti es el político más importante que ha dado Italia en el último medio siglo. La fascinación que ejerce reside en su ambigüedad, y su psicología es tan compleja que ha intrigado a todo el mundo durante años. Siempre he querido hacer una película sobre Andreotti, pero cuando empecé a leer sobre él, me topé con una literatura tan extensa y tan contradictoria, que la cabeza me daba vueltas. Durante mucho tiempo pensé que todo este “material” no podría sintetizarse para conformar la estructura esencial que exige una película. Además, la imagen de Andreotti como la quinta esencia de la ambigüedad no sólo ha sido difundida por especialistas, periodistas e italianos en general, sino que él también la ha cultivado… Lo primero que hay que decir es que su película favorita es Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. –Paolo Sorrentino, Lahiguera.com-

 

 

Paolo Sorrentino nació en 1970 en Nápoles. En 2001 dirigió su primer largometraje: Un hombre de pie que concursó en el Festival de Venecia. En 2004 le siguió Las consecuencias del amor seleccionada para participar en la competencia oficial de Cannes que más tarde obtuvo 5 premios David di Donatello: mejor película, mejor director, mejor guion, mejor actor, mejor fotografía.  En 2007 realizó El amigo de la familia y con El Divo (2008) consiguió el Premio del Jurado en Cannes. Fue tal su éxito, que Hollywood le llamó para dirigir Un lugar donde quedarse (2011), una rareza sobre un decrépito astro del rock encarnado por Sean Penn, a la que le sigue la que es quizá su obra cumbre: La gran belleza (2013) magistral retrato de la Italia moderna con un brillante Toni Servillo con la que obtiene el Oscar, el Bafta y el Globo de Oro a la Mejor Película de habla no inglesa, entre decenas de premios más, seguida de otra obra espléndida: Juventud (2015) y la extravagante biografía del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi de nuevo con Toni Servillo en el papel principal: Silvio y los otros (2018).

 

 

El arranque de El Divo es impactante. En pocos minutos, Sorrentino con ese estilo fascinante y manierista recorre los crímenes de la mafia y su relación con el poder político en la figura de Andreotti, muy al estilo de lo que más tarde realizará Marco Bellocchio con El traidor (2019) centrada en la figura de Tommaso Buscetta: A principios de los años ochenta, se produjo una guerra entre los jefes de la mafia siciliana, Buscetta, un hombre hecho a sí mismo, decidió huir para esconderse en Brasil. Sus hijos eran asesinados mientras él era incapaz de hacer nada para impedirlo. Sorrentino, añade además un montaje vigoroso y una gran fotografía de Luca Bigazzi, cargada de claroscuros, más la extraordinaria caracterización del Toni Servillo como el impasible Giulio Andreotti.

Y es que el protagonista parece salir indemne de todo: de los procesos electorales, de las masacres terroristas, de las acusaciones que parecen calumniarlo. Lo atractivo del relato es la manera en que el protagonista emprende su estrategia para contrarrestar la declaración de guerra que le hace la Mafia, el otro lado del poder oscuro en Italia y sus redes que parecen extenderse hasta el lugar más oculto. Su vida cambia, sin embargo: ¿Se trastoca de verdad o sólo en apariencia?

 

“Me da miedo, pero ¿por qué? Este hombre me recibió con enorme cortesía, afectuosamente. Su ingenio me hizo reír a mandíbula batiente. No me dio la impresión de ser peligroso. Con esos hombros tan redondeados, como los de un niño. Con esas manos delicadas y largas, de dedos blancos como velas. Siempre estaba a la defensiva. ¿A quién le da miedo una persona enfermiza que se asusta de una tortuga? Tuvo que pasar mucho tiempo para que me diese cuenta de que eran precisamente esas cosas las que me asustaban. El verdadero poder no necesita arrogancia, ni una poblada barba ni una voz aterradora. El verdadero poder te estrangula con lazos de seda, con encanto e inteligencia”. –Oriana Fallaci sobre Giulio Andreotti-

 

Lo que hace Sorrentino en El Divo, es construir una suerte de crónica sobre llos entretelones del poder con escenas notables como esas caminatas nocturnas del protagonista y la relación con su mujer y su familia. Pero sobre todo, las casi surrealistas secuencias de los juicios contra Andreotti, más cercanos a una farsa negra que a un filme de juzgados. Incluso, las secuencias sangrientas que recuerdan mucho al más reciente Scorsese –el de El irlandés, por ejemplo- tienen ese tono entre el humor negro y la violencia brutal. Por supuesto, además de la prodigiosa puesta en escena, el mayor encanto reside en la interpretación sensacional que hace Servillo de un personaje en apariencia inocuo cargado de secretos y omnipotencia, que causa escalofrío.

Se trata de un drama íntimo, personal, familiar, social y político sobre el maquiavelismo del poder, donde se funde lo tenebroso y el humor fársico. Un retrato estilizado de un personaje clave para entender el poder político de Italia y sus relaciones con la mafia a través de un montaje de gran ritmo que juega con la imagen, la música y sobre todo con la ambigüedad, con escenas catárticas como aquella escena en la que Andreotti y su mujer miran por televisión al cantante pop italiano Renato Zero y observamos la distancia que existe entre ambos, o esa confesión a cámara ¿imaginada?, por el protagonista.

 

 

“El eje fundamental de mi visión del mundo (aunque parece un poco rimbombante) es la ironía, a la que recurro constantemente. La busco por todas partes. No sé si funciona. La vida es suficientemente trágica, y la ironía es el mejor antídoto…Mi forma de dirigir a Servillo se ha vuelto cada vez más mínima en cada película. No quiero decir que ya no le dirija, sino que nos conocemos tan bien que nos comprendemos inmediatamente sin necesidad de explicarlo todo con demasiado detalle. El secreto de nuestra colaboración, es la confianza. Es un elemento indispensable, sobre todo cuando se trata de un personaje tan delicado y tan cargado de significado como Andreotti. Me llamó mucho la atención la forma que tuvo Toni Servillo de meterse en la piel del personaje. Creo que lo más complicado era su impasibilidad, su compostura, ya que los pensamientos y los estados de ánimo debían comunicarse con mínimos cambios de expresión con el fin de mantener esa impasibilidad. No era un papel fácil” –Paolo Sorrentino, Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Enero 28, 2020

Centro Histórico de la Ciudad de México

VIAJE POR EL CINE FRANCÉS/ LAS PELÍCULAS DE MI VIDA (Voyage á travers le cinema francais, Francia, 2016)

Dirección. Bertrand Tavernier/ Guión. Bernard Tavernier y André Marcon/ Fotografía en color. Jerome Almeras, Simon Beaufils, Julien Paumart/ Música. Bruno Coulais/ Edición. Marie Deroudille, Guy Lecorne/ Producción. Little Bear, Gaumont, Pathé Production, Canal +, Cine +  de la Sacem, Frédéric Bourboulon/ Con. Bertrand Tavernier, Thierry Frémaux, Jacques Becker, Jean Paul Belmondo, Francois Truffaut, Marcel Carné, Claude Chabrol, Raoul Coutard, Michel Deville, Antoine Duhamel, Jean Gabin, Jean Paul Gaultier, Jean Renoir, Eddie Constantine, Anna Karina, Michel Piccoli, Francoise Giraud, Jean Luc Godard/ Duración. 190 mins.

SINOPSIS

Al inmenso placer de ver una gran película sólo se acerca el descubrimiento previo de lo que apunta a una película extraordinaria. Ésa que puede cambiarte no solo el día sino también la visión de las cosas, quizá no tanto de la vida pero sí del arte y del espectáculo. El cineasta y gran conocedor del cine francés Bertrand Tavernier nos lleva en Un viaje por el cine francés/ Las películas de mi vida a lo largo de tres horas y diez minutos, por un recorrido de las emociones más que de la historiografía. Conformada por una larga entrevista y una conversación con Thierry Frémaux, Director del Festival de Cannes, junto a centenares de materiales de archivo, tanto de rodajes como de charlas con los artistas en cuestión, una historia personal del cine francés de los años treinta a finales de los setenta. –con información de Javier Ocaña de El País-

Viaje por el cine francés/Las películas de mi vida fue ganadora del Mejor Documental en los Premios Lumiére, Francia. Asimismo fue nominada en los Premios César a lo Mejor del Cine Francés y su realizador Bertrand Tavernier fue nominado en el Festival de Cannes y en San Sebastián.

 

“No he pretendido exhibir nuestro patrimonio fílmico. Si quisiera hacer eso, intentaría que me nombraran director de la Cinemathèque francesa. Tampoco he querido ejercer de guía museístico, ni de crítico o historiador. No soy nada de eso. Soy un cineasta que quiere dar las gracias a los autores que han marcado su vida y le han enseñado a hacer este trabajo. Y, por supuesto, también he querido compartir la pasión que siento por todos esos títulos. Pero, en todo caso, creo haber hecho una película que tiene forma cinematográfica y no es una simple recopilación de fragmentos comentados; que tiene un estilo propio y, espero, ilustra algunas de las cosas que más aprecio del cine: la profundidad de campo en las películas de Jean Renoir, el sentido del espacio en el de Marcel Carné… Esas cosas” –Entrevista a Bertrand Tavernier, Elperiodico.com-

 

 

Inconsciencia total, irresponsabilidad, ignorancia y una amoralidad que se traduce en crimen, son algunas de las características de los jóvenes personajes de La carnada (1994) uno de los filmes más afamados, sombríos, impactantes y perturbadores, con el que el enorme cineasta francés Bertrand Tavernier obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín. Ello, a partir de un notorio caso de nota roja, en donde el cineasta enfatizaba en esa relación con la realidad según su visión nihilista de París a fin de milenio.

Perteneciente a esa segunda generación de críticos de Cahiers du Cinema que dieron el salto a la dirección fílmica, Tavernier es autor a su vez de La muerte en directo (1979) fantasía filosófico-futurista y Alrededor de la medianoche (1984), cinta- homenaje al jazz y sus creadores, en la que se planteaba entre otros temas, la incomunicación y el encuentro entre dos estilos de vida diferentes, como el estadunidense y el francés. Después, La carnada, Bertrand Tavernier se remontaba a la primera guerra mundial en Capitán Conan (1996), una colección de viñetas castrenses sobre la ética militar.

“Mirar al pasado siempre es importante y necesario. Siempre hay algo que aprender de él. Vivimos en una dictadura del presente, y eso nos hace cometer muchos errores, porque no nos enmendamos. Faulkner solía decir que el pasado no solo no está muerto sino que no ha pasado aún, y estoy de acuerdo. Ahora bien, no hay que ser prisionero del pasado. La nostalgia me pone enfermo… La capacidad para admirar es un sentimiento muy positivo. Te permite construirte a ti mismo. E impide que te pases el día mirándote el ombligo, algo que por otra parte es un riesgo muy común entre los creadores. Muchos de mis colegas solo se interesan por sus propias películas, y acaban obsesionándose con ellas hasta el punto de perder la perspectiva. Como decía Victor Hugo, la falta de admiración nos empequeñece” –Entrevista a Bertrand Tavernier Elperiodico.com-

 

 

En Viaje por el cine francés/ Las películas de mi vida, el realizador se sumerge en los pequeños detalles y en los momentos sublimes de autores como: Marcel Carné y Jacques Becker, Jean-Pierre Melville y Claude Sautet, Jean Renoir o Jacques Tati y en la presencia enorme de las figuras histriónicas como Delon, Belmondo, Piccoli, Anna Karina, Jeanne Moreau, Jean Gabin, Lino Ventura, Eddie Constantine y más, así como el gran impacto mundial de la llamada nueva ola francesa.

Al inicio de los años cincuenta se extendía una nueva manera de abordar la crítica de cine con la revista Cahiers du Cinema. Los teóricos fílmicos y críticos: André Bazin y Jean Doniol-Valcroize –después realizador-, crean los conceptos de puesta en escena y política de autor, seguidos de otros colaboradores de la revista y aspirantes a cineastas: Jean Luc Godard, Francois Truffaut, Claude Chabrol. Idolatran el western, el thriller noir, el musical y la Serie B estadunidense. Un travelling es cuestión de moral decía Godard. Cortes abruptos, rompimientos de ejes de acción, encuadres extravagantes. La utilización de actores desconocidos. Uso enorme de locaciones en exteriores. Cine social e intimista. Estilo reportaje. Cinema Verite. No hay estrellas aunque terminarían convirtiéndose en Dioses de la pantalla: Jean Moreau, Brigitte Bardot, Maurice Ronet, Jean Paul Belmondo, Alain Delon, Jean Pierre Leaud, etc. Un cine intelectual sobre la crisis de la pareja, los perdedores sociales y la infancia extraviada con realizadores como: Francois Truffaut, Claude Chabrol, Jean Luc Godard, Alain Resnais, Roger Vadim y más.

 

 

Sus historias realistas y poéticas, su estilo acelerado y cortante, intelectual y áspero con relatos como: Sin aliento de Jean-Luc Godard y el propio Godard representan la nueva ola en todo su esplendor, que le sirvió al cineasta para establecer una verdadera revolución utilizando no sólo una cámara hipermóvil y violentas elipsis narrativas, sino un estilo iconoclasta tal vez demasiado intelectualizado pero sumamente personal y arriesgado. Los 400 golpes de Truffaut y Los primos de Chabrol, Ascensor para el cadalso, El fuego fatuo, o Zazie en el Metro de Louis Malle, El año pasado en Marienbad e Hiroshima mi amor de Resnais son títulos imprescindibles, así como otras personalidades que sembraron la semilla de la nueva ola como el teórico Andre Bazin y cineastas como Chris Marker y Jean-Pierre Melville.

No sólo eso, Viaje por el cine francés/ Las películas de mi vida es todo un recorrido por lo más sublime, inquietante y fascinante de la filmografía francesa que inspiró la carrera de Tavernier, quien a sus 76 años, dedicó su vida al cine gracias al impacto que estos filmes tuvieron en su infancia y adolescencia; los recuerdos de su juventud, las obras, los realizadores y los actores y actrices que marcaron su vida personal y profesional.

“Muchas películas de los años 30, los 40 y los 50 hablan de asuntos muy actuales. ‘Toni’ (1935), de Jean Renoir, habla de las problemáticas de los trabajadores inmigrantes, y ‘Eddie el gángster’ (1964), de Michel Deville, habla de ecología. Estoy seguro de que esas películas pueden calar hondo entre el público actual, y que padres y educadores pueden usarlas para inculcar el amor al cine en las nuevas generaciones. Y esto último, al fin y al cabo, es lo más importante de todo. Hay que reivindicar la importancia de la industria del cine ahora que la derecha política amenaza con acabar con ella. El cine, después de todo, crea más empleo que la industria del automóvil” –Entrevista a Bertrand Tavernier Elperiodico.com-

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Enero 14, 2020

EL PERRO/ BOMBÓN: EL PERRO (Argentina-España, 2004)

Dirección. Carlos Sorín/ Guión. Carlos Sorín, Salvador Roselli, Santiago Calori/ Fotografía en color. Hugo Colace/ Música. Nicolás Sorín/ Edición. Mohamed Rahid/ Dirección de Arte. Adriana Maestri/ Diseño de Producción. Margarita Jusid/ Vestuario. Ruth Fischerman/ Producción. Oscar Kramer, José María Morales/ Con. Juan Villegas (Juan Villegas Coco), Walter Donado (Walter), el perro dogo Gregorio de Nueva Córdoba (Bombón el perro), Rosa Valsecchi (Susana), Mariela Díaz (la hija de Coco), Claudina Fazzini (Claudina), Kita Ca (madre de Claudina),   Carlos Rosi (el gerente del banco), Rolando Zadra (Buselli), Pascual Condito (Pascual)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Juan Villegas Coco tiene 52 años, es un buen hombre y ha trabajado en la estación de servicio de una solitaria ruta patagónica durante los últimos veinte años de su vida. La estación ha sido vendida y los nuevos dueños piensan en modernizarla. Juan, junto con otros empleados, es despedido. Mientras busca otro empleo, intenta sobrevivir de una vieja afición: elabora cuchillos con mangos artesanales. Pero no le va bien. Ni consigue trabajo ni vende cuchillos. Vive el drama del desempleo en su aspecto más trágico: con la edad que tiene y sin especialización alguna, comienza a entender que ha sido descartado del mundo. La casualidad lo lleva a hacer un pequeño trabajo de reparación de un viejo vehículo en una casa. La dueña, una señora mayor, necesita vender el auto de su difunto marido, porque también está en aprietos económicos. Cuando Juan finaliza el trabajo, ella ofrece pagarle con un perro que no es un perro cualquiera, sino un estupendo ejemplar de dogo, que su marido había comprado con la idea de fundar un criadero. Juan intenta negarse aduciendo que está sin trabajo y que, con semejante tamaño, el perro debe comer más que él. Sin embargo la viuda insiste en lo valioso del ejemplar y la buena compañía que puede ser para alguien que, como Juan, está solo. Es así como termina por convencerlo. A partir de allí la suerte de Juan comienza a cambiar. El perro, sin duda llamativo, es elogiado por muchos y Juan siente una cierta satisfacción porque entiende que parte de los elogios le corresponden a él, por ser ahora el dueño. Gracias al perro, consigue un puesto temporal de cuidador en una bodega y hasta el gerente del banco, fanático de los dogos, lo hace pasar a su despacho cuando Juan va a cobrar su escasa indemnización. Pronto advierte que su futuro está en el perro y contacta a Walter, un gigantón entusiasta que en los tiempos libres prepara perros para exposiciones. Walter opina que el perro arrasará con los premios. Entonces propone un pacto: serán socios cincuenta y cincuenta en las probables ganancias que dará el animal con los servicios que pueda dar. Comienza así un largo período de entrenamiento, no sólo del perro, sino también de Juan, que, según palabras de Walter, dejará de ser un desocupado para convertirse en un expositor. En la primera exposición les va bien. Festejan en un restaurante libanés, donde Juan conoce a Susana una cantante madura que le atrae. Pero pronto se dará cuenta que los instintos pueden ponerlo en aprietos.

 

 

El perro del director Carlos Sorin obtuvo el premio a Mejor Actor para Juan Villegas y el Montgolfier de Plata para su realizador en el Festival de los Tres Continentes de Nantes. Asimismo, el premio Fipresci para su director en el Festival de Cine de San Sebastián y el Mayahuel en el Festival de Cine de Guadalajara, México.

 

 

“Bombón: El Perro es una continuidad de mi film anterior Historias Mínimas, porque aquí vuelvo a trabajar con personajes simples, narrados en forma minimalista e interpretados por no-actores. Quizá hablar de personajes simples sea en sí mismo una simplificación. En realidad no hay personajes simples: el universo interior del más humilde campesino ecuatoriano es tan insondable como el de un profesor de filosofía. La diferencia está en que este último reflexiona y comunica mayormente a través de la palabra; y aquel, más elemental, a través de gestos y silencios. – Carlos Sorin, Lahiguera.com-

 

 

Existen películas modestas y pequeñas que suelen crecer de manera descomunal desde la sencillez de su propuesta. Es el caso de El perro (2004), cuarta película del argentino Carlos Sorín en 20 años, un cineasta que ha dedicado más de la mitad de su carrera a la publicidad, por ello, sorprende aún más su total alejamiento de las fórmulas comerciales y de marketing, su ausencia de artificio y sobre todo, su rechazo al glamour que gravita en el medio publicitario y en el cine argentino más comercial, y su apego a lo que resulta imposible encontrar en las obras que se producen en esos ambientes: emoción y sentimientos.

Rasgos distintivos de ese encuentro poco común entre Coco y Bombón: un hombre solitario desplazado por la globalización y un perro dogo con pedigrí, que se dan la mano (y la pata) para enfrentar la adversidad; moneda corriente de todas aquellas naciones tercermundistas traicionadas por la ambición y la demagogia de sus gobernantes, incapaces por fortuna, de despojar a su gente de otros dones como la solidaridad y la humanidad.

Enmarcada –como toda su obra-, en la árida llanura de la Patagonia, un lugar donde parece acentuarse aún más la condición de marginación y abandono de sus personajes, El perro, resulta una suerte de continuación emocional y estilística de la anterior película de Sorín, escrita por Pablo Solarz: Historias mínimas (2002), tres historias entrecruzadas de personas comunes, entre ellos, el relato de un anciano que en el ocaso de su vida, emprendía un largo viaje por la exasperante geografía patagónica en su afán por recuperar a su perro perdido tres años atrás, para conciliarse con él y consigo mismo. Por ello, mucha razón tiene el propio Sorín, al afirmar que su cine es un retrato de perdedores, de seres descartados del mundo, como los protagonistas de sus Historias mínimas y el propio Juan Villegas, nombre real (y ficticio) del ex valet parking de 52 años sin experiencia como actor, a quien Sorín confió el estelar de El perro.

 

 

“Bombón: El Perro es una continuidad de mi film anterior “Historias Mínimas”, porque aquí vuelvo a trabajar con personajes simples, narrados de manera minimalista e interpretados por no-actores. Quizá hablar de personajes simples sea en sí mismo una simplificación. En realidad no hay personajes simples: el universo interior del más humilde campesino ecuatoriano es tan insondable como el de un profesor de filosofía. La diferencia está en que este último reflexiona y comunica mayormente a través de la palabra; y aquel, más elemental, a través de gestos y silencios”. – Carlos Sorin, Lahiguera.com-

 

 

La premisa es sencilla y contundente: a Villegas se le ha caído el mundo y los 20 años como fiel empleado de una solitaria gasolinera no le han servido de nada. Despedido, sin trabajo, intenta vender cuchillos con mangos artesanales realizados por él mismo a compatriotas que están peor o igual que él. Después, sus conocimientos de mecánica le llevan a reparar el viejo vehículo de una mujer y de su anciana madre agobiada por la crisis y como único pago recibe el valioso can y su suerte parece cambiar, hasta que termina como socio de un entusiasta expositor de perros Walter El Gordo, en un nuevo e insólito giro a su vida. Se trata de un emotivo, divertido y sensible relato de dignidad, de ingenuidad y pureza humana, del que Sorín aprovecha el potencial de los gestos y miradas de los rostros comunes de sus protagonistas, para plantear así una entretenida mezcla de drama y comedia social como ejemplo de ese otro e inteligente cine argentino de la crisis.

Como lo mostraba en su momento el excepcional documental de Fernando Solanas, Memoria del saqueo (2004), no hay existe gran diferencia entre la Argentina conmocionada económicamente de ese instante, con esa Italia de la posguerra, abatida por el desempleo y la subsistencia que lanzó al mundo a cineastas neorrealistas como De Sica, Rossellini o De Santis. Al igual que éstos, Sorín ha decidido utilizar actores no profesionales y convertir el paisaje cotidiano y las barriadas reales, en improvisados Estudios de cine y a su vez, rastrear en la reserva moral de hombres y mujeres que enfrentan con dignidad y paciencia los infortunios de un mundo cada vez más frío y globalizado, en el que incluso, los perros y otras mascotas se convierten en otro objeto más de consumo y desecho. El perro es un relato sencillo y entrañable, capaz de rastrear en los paisajes del alma, por encima de toda moraleja y mensajes edificantes.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 de noviembre de 2019

 

 

PD.

Los personajes

JUAN VILLEGAS (JUAN VILLEGAS COCO)

Es su debut cinematográfico. Cuida un garaje cercano a la productora de Sorín. Ahora, terminado el rodaje volvió a su oficio habitual. Pero a Sorín le da cierto pudor que luego de haber protagonizado su film, le estacione el auto nuevamente.

 

WALTER DONADO (WALTER)

También debuta en actuación. Fue ex-combatiente en la guerra de las Malvinas. En los últimos años se especializó en conseguir todo tipo de animales para filmaciones y espectáculos. Hace muy bien su trabajo y es muy requerido por aquellos que, con urgencia, pueden necesitar un león, un chimpancé o un cardumen de pirañas.

 

GREGORIO (BOMBÓN O LECHIEN)

Dogo argentino. Hijo de ACG – Estuque de Santa Isabel y Pacha, de Nueva Córdoba. Ha obtenido innumerables trofeos en exposiciones caninas de diversas partes del mundo. Este es su debut cinematográfico.

 

KITA CA (LA DUEÑA DEL DOGO)

Es la terapeuta gestáltica a la que recurrió el encargado de casting en busca de apoyo psicológico y terminó participando en el film.

 

CLAUDINA FAZZINI (CLAUDINA).

Asistente de producción en comerciales dirigidos por Carlos Sorín. Este es su debut cinematográfico.

 

CARLOS ROSSI (EL GERENTE DEL BANCO).

Es director de prensa del Consejo Deliberante de Bahía Blanca. Hasta el mismo momento de la filmación creyó que se trataba de una broma organizada por sus amigos.

 

MARIELA DIAZ (LA HIJA).

Santiagueña. Es docente en un colegio secundario. Participó hace tres años en Historias Mínimas. Esta es su segunda película.

 

ROSA VALSECCHI (SUSANA).

Vive en Viedma. Es empleada judicial, docente y actriz amateur. También participó en Historias Mínimas y esta es su segunda película.