SIN AMOR (Nelyubov/ Loveless, Rusia-Francia-Alemania-Bélgica, 2017)

Dirección. Andréi Zvyagintsev/ Guión. Andréi Zvyagintsev y Oleg Negin/ Fotografía en color. Mijail Kritchman / Música. Sasha y Evgueni Galperine/ Edición. Anna Mass/ Diseño de Producción. Andréi Ponkratov/ Dirección de arte. Andréi Ponkratov/ Vestuario. Anna Bartuli/ Producción. Why No Production, Pascal Cauchetex, Gleb Fetisov, Sergei Melkumov, Olivier Peré y Alexander Rodnyansky/ Con. Maryana Spivak (Zhenia), Aleksey Rozin (Boris), Matvey Novikov (Aliosha), Marina Vasileva (Masha), Andris Keiss (Anton), Aleksey Fateev (Iván), Natalya Potapova (la madre de Zhenia), Anna Gulyarenko (la madre de Masha), Tatyana Ryabokon (la oficial)/ Duración. 121 mins.

SINOPSIS

Zhenia y Boris se encuentran medio de un amargo divorcio de constantes enfrentamientos y humillaciones, en el que prima el resentimiento, la frustración y las recriminaciones. Los dos se han embarcado en una nueva vida: ella desea continuar su camino con un amante mayor. Él, tiene ya una relación con una joven que espera un hijo suyo y esperan con impaciencia el momento en que puedan liberarse el uno del otro y empezar de nuevo, incluso si eso implica abandonar a su hijo Aliosha, de doce años, que ambos rechazan y a quien nunca toman en cuenta. No obstante, deben aunar fuerzas para encontrarlo, cuando Aliosha desaparece sin dejar rastro alguno, luego de ser testigo de otra de sus terribles discusiones. Zhenia saca a relucir su rechazo por ese niño no deseado en su momento y antes de su desaparición quiere enviarlo a un reformatorio y el padre sólo desea que su jefe, un hombre cristiano y ortodoxo no se entere de ese desliz matrimonial que implicaría su despido. La policía pasa de la incredulidad ante la denuncia rutinaria a la alarma absoluta y la búsqueda exhaustiva cuando la ausencia de pistas es inminente.

 

 

Sin amor obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Ganadora de los galardones a Mejor Fotografía y Banda Sonora a lo Mejor del Cine Europeo. Nominada al Óscar y al Globo de Oro a la Mejor Cinta de Habla no Inglesa.

 

 

“El cine no es nacionalista, no tiene fronteras. No me intereso por un cine concreto, como puede ser el cine ruso, estadounidense, francés o alemán. Me interesan los directores que hacen buenas películas, poco importa la escuela nacional en la que han estudiado. Un buen realizador atrae a un público universal, su cine se entenderá en Rusia, Estados Unidos y cualquier otro país. Si mis películas son aceptadas y entendidas en Occidente, significa que hablo un idioma común para personas de diferentes nacionalidades”. -Andréi Zvyagintsev, Lahiguera.com-

 

 

Sin amor resulta una devastadora y brutal alegoría intimista, social y política de ese gran cineasta ruso contemporáneo que es Andréi Zvyagintsev (El regreso, Elena, Leviatán). La historia de un matrimonio en disputa quienes intentan rehacer sus vidas con nuevas parejas y en medio de ellos, su hijo, un niño desatendido en lo absoluto, que resulta una suerte de incómodo objeto entre ambos que un día desaparece de la nada, la carga que para sus padres representa Aliosha es lo que los separa de la “felicidad”.

Luego de su debut con El regreso (2003) ganadora en el Festival de Venecia, centrado en el tema de la ausencia paterna que marca de manera absoluta la personalidad de los hijos, dirige El destierro (2007), estrenada en el Festival Cannes, ganadora del Premio a la Mejor Actuación para Konstantin Lavronenko, quien hiciera el papel del padre en El regreso. En 2008 realizó el corto Apocrypha en Estados Unidos, originalmente integrante de uno de los fragmentos de Nueva York, te amo. En 2014 realiza Leviatán/ Leviathan sombría historia sobre la corrupción y la violencia de tintes bíblicos nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa. Ganadora del Globo de Oro a Mejor Película de habla no inglesa y Ganadora del Premio a Mejor Guión en el Festival de Cannes donde fue nominada a la Palma de Oro.

 

“Me gustaría decir que existe un paralelismo entre Sin amor y Secretos de un matrimonio, de Ingmar Bergman, trasplantado a otra época y con personajes diferentes: gente citadina carentes de complejos y de dudas, la típica pareja de clase media: “Cambiaré de vida. No volveré a cometer los mismos errores que me llevaron a vivir semejante decepción. Empezaré desde cero”. Eso piensan las personas que culpan a otras de sus fracasos. Pero solo es posible cambiarse a sí mismo. Entonces, el mundo que nos rodea volverá a brillar, y tal vez lo único que lo haga posible sea una terrible pérdida”.

“La idea de Sin amor nació de esto. Debo reconocer que la miniserie de Bergman me apasiona desde hace mucho. Hablé con Oleg Neguin, con el que escribo todos los guiones de mis películas, de la posibilidad de examinar una crisis matrimonial en la que una pareja, al cabo de vivir diez o doce años juntos, descubre que no puede seguir. Decidimos construirlo en torno a un acontecimiento que supera todas las contradicciones de los personajes: la desaparición de su hijo.- Andréi Zvyagintsev, Lahiguera.com-

 

 

En Sin amor como en sus trabajos previos, Andréi Zvyagintsev convierte a sus personajes en representantes de figuras sociales de la compleja Rusia actual: un país decepcionado de su pasado que desea seguir adelante, comenzar de nuevo y olvidarse de los problemas (por ejemplo las imágenes de Ucrania). La escena final de Zhenia en la caminadora y portando el nombre de su país en su chaqueta deportiva es muy sintomática, como lo es la hija de Anton que vive en Portugal y que sólo se comunica con su padre por Skype, así como el desinterés absoluto de Masha, la nueva pareja de Boris, por Aliosha el hijo desaparecido. A ello contribuye también una estética brutal y desoladora como serían las escenas iniciales y finales en la nieve y sobre todo en el hospital y en el depósito de cadáveres.

Sin amor tiene momentos terriblemente dramáticos como lo es justo la violencia que Zhenia ejerce contra su marido en la Morgue, o la discusión de ésta con su madre, una de las secuencias más duras de la película. No obstante, también resultan brutales las escenas donde la madre, Zhenia, insulta a su hijo llamándole enclenque o débil, a la hora del desayuno sin ni siquiera mirarlo y consultando obsesivamente su celular. O aquella del breve interrogatorio al amigo de Aliosha a cargo del jefe de policía encargado.

 

 

“Nuestra época posmoderna está habitada por una sociedad posindustrial inundada constantemente por un flujo de información destinada a personas con un mínimo interés hacia los demás, excepto por si les son útiles. Hoy en día, nadie piensa en nadie. La única forma de salir de esta tremenda indiferencia es dedicarse a otros, incluso si son extraños, como hace el coordinador del grupo de búsqueda que rastrea la zona en busca del niño desaparecido. No lo hace para obtener una recompensa, sino porque es su objetivo. Y por eso, cada uno de sus actos tiene un significado. Solo así puede uno luchar contra la deshumanización y la confusión del mundo actual”. – Andréi Zvyagintsev, Lahiguera.com-

 

En Sin amor cada encuadre y cada diálogo está perfectamente cuidado para mostrar esa falta de afecto y solidaridad, ese rechazo humano absoluto, como el diálogo que tiene Zhenia con Anton, su amante, que con seguridad no dudara en desecharla en breve. De hecho, la desaparición parece un alivio para todos: no hay amor, sólo crueldad, odio, rechazo, carencia absoluta de empatía. Una suerte de metáfora social. Un terrible relato sobre el abandono y el hedonismo como alegoría de una nación arribista y cínica.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

25 de junio de 2019

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CUATRO DIAS EN SEPTIEMBRE (O Que é Isso, companheiro/ Four Days In September, Brasil-Estados Unidos, 1997)

Dirección. Bruno Barreto/ Guion. Leopoldo Bhering Serran, sobre novela de Fernando Gabeira/ Fotografía en color. Félix Monti/ Música. Stewart Copeland/ Edición. Isabelle Rathery/ Dirección de arte. Marcos Flaksman/ Vestuario. Emilia Duncan/ Diseño de Producción. Marcos Flaksman y Alexandre Meyer/ Producción. Lucy Barreto, Luiz Carlos Barreto, Mary Ann Braubach/ Con. Alan Arkin (Charles Burke Elbrick), Fernanda Torres (María), Pedro Cardoso (Fernando Gabeira/Paulo), Luiz Fernando Guimaraes (Marcao), Claudia Abreu (Renée), Nelson Dantas (Toledo), Matheus Natchergaele (Jonás), Marco Ricca (Henrique), Mauricio Goncalves (Brandao), Caiao Junqueira (Julio)/ Duración. 110 mins.

SINOPSIS

En septiembre de 1969 y bajo el régimen de la dictadura militar de Brasil, el embajador de Estados Unidos Charles Burke Elbrick fue secuestrado durante cuatro días por un inexperto grupo insurgente que buscaba la desestabilización política pero, sobre todo, hacerse propaganda sobre su aparición en el traumático escenario nacional de entonces. Varios jóvenes idealistas, entre ellos, Fernando Gabeira deciden unirse al Movimiento Revolucionario 8 de Octubre. Pronto, los chicos descubren que unirse al grupo significa cambiar de identidad y renunciar a vivir con sus familias. La organización los utilizará para secuestrar al embajador. Su experiencia como plagiario quedó condensada en el libro autobiográfico ¿O que é isso, companheiro?/ Cuatro días en septiembre.

 

La película de Bruno Barreto fue nominada al Oscar como Mejor Cinta de habla no inglesa. Ganador del Premio a Mejor Cinta de contenido social en el Festival de cine político de Estados Unidos

 

“Hoy hemos detenido al Sr. Charles Burke Elbrick, el embajador de Estados Unidos, ocultándolo en algún lugar del país. Este acto no es un episodio aislado. Se suma a los innumerables actos revolucionarios ya llevados a cabo: asaltos a bancos, en los que se recaudan fondos para la revolución, recuperando de vuelta lo que los banqueros toman del pueblo y de sus empleados; ocupación de cuarteles y comisarías, donde se consiguen armas y municiones para la lucha por el derrocamiento de la dictadura; invasiones de cárceles, cuando se liberan revolucionarios, para devolverlos a la lucha del pueblo; explosiones de edificios que simbolizan la opresión; y el ajusticiamiento de verdugos y torturadores.

En realidad, el secuestro del embajador es sólo otro acto de la guerra revolucionaria, que avanza cada día y que aún este año iniciará su etapa de guerrilla rural. Con el rapto del embajador, queremos mostrar que es posible vencer la dictadura y la explotación, si nos armamos y organizarnos, apareceremos donde el enemigo menos nos espera y desapareceremos a continuación, desgastando la dictadura, llevando el terror y el miedo a los explotadores, la esperanza y la certeza de victoria para el medio de los explotados”… -Fragmento real del manifiesto del Movimiento Revolucionario 8 de octubre en relación al secuestro del embajador Charles Burke Elbrick-

 

 

 

El cine político con intenciones espectaculares se remonta a los inicios de la cinematografía cuando David Wark Griffith aporta su punto de vista reaccionario y esclavista sobre la guerra civil estadunidense en la magistral épica El nacimiento de una nación filmada en 1915. A partir de ese momento el análisis sobre las injusticias sociales amplían el espacio para un cine militante capaz de abrir un campo a la reflexión sin descuidar el aspecto comercial y de marketing.

A Constantin Costa-Gavras se le debe en buena medida la creación de un thriller político en el cual: suspenso y denuncia se encabalgan sin descuidar uno y otro. En ese sentido, Cuatro días en septiembre del brasileño Bruno Barreto, es sin duda la respuesta tardía -no exenta de interés- al trabajo realizado por Costa-Gavras desde finales de los años sesenta; en esencia sus obras clave como La confesión, Z y sobre todo, Estado de sitio en la que se narraba el secuestro y ejecución de un alto funcionario estadunidense en un país latinoamericano -léase Uruguay-.

Nominada al Oscar a la Mejor Cinta Extranjera y protagonizada por un estupendo Alan Arkin, Cuatro días en septiembre es la crónica intimista de un hecho social. El guion, inspirado en las memorias de Fernando Gabeira sobreviviente de la tortura militar en Brasil, describe un hecho verídico: el secuestro del embajador estadunidense en Brasil, Charles Elbrick ocurrido en septiembre de 1969, planeado y llevado a cabo por una facción más bien amateur del Movimiento Revolucionario 8 de Octubre.

 

Bruno Barreto, saltó a los escenarios fílmicos internacionales con Gabriela, clavo y canela (1983) exitosa novela de Jorge Amado de enorme carga erótica, donde se fundía la sensualidad tropical y la belleza de la mujer brasileña, protagonizada por Sonia Braga y el italiano Marcello Mastroianni, en la historia de una joven de Bahía que causa conmoción no sólo por su refinado gusto culinario sino por su extraordinario erotismo. Al especial toque otorgado por la explosiva pareja bicultural, habría que agregar la espléndida fotografía del italiano Carlo Di Palma y la intensa banda sonora de Antonio Carlos Jobim con la participación de Gal Costa.

No obstante, Barreto ya había adaptado antes otra novela de Jorge Amado:

Doña Flor y sus dos maridos en 1976, con la participación estelar de Sonia Braga y José Wilker como el calenturiento marido que regresa de la tumba para velar por el cuerpo de su ardiente mujer. El filme no sólo representó la consolidación internacional de Sonia Braga –recuérdese que se le ligó sentimentalmente a Robert Redford con quien filmó El secreto de milagro-, sino que recuperó a nivel mundial el exotismo del cine carioca cuyos éxitos databan de la época de O cangaceiro y Orfeo negro coproducida con Francia.

 

En cuatro días en septiembre, Barreto no toma como punto de partida los ejemplos del cine militante latinoamericano (el cine de Fernando Solanas, Jorge Sanjinés, Miguel Littin, Leobardo López Aretche y otros). De hecho, recupera la esencia del thriller político a lo Costa-Gavras pero desde una perspectiva más íntima y emocional para describir y a su vez, reflexionar sobre el idealismo y la efervescencia revolucionaria de finales de la década de los sesenta.

La película de Barreto, abre con las imágenes del paraíso brasileño: un esplendoroso Río de Janeiro donde impera la samba, el bossa nova y el fútbol. Sin embargo, detrás de esa fachada de sensualidad y regocijo se oculta la represión estudiantil y un ingenuo radicalismo cuyas consecuencias terminan por pagarse muy caro. De hecho, los personajes de Barreto no se inclinan hacia el maniqueísmo; es decir, torturadores sádicos y heroicos terroristas urbanos. Por el contrario, el filme muestra los puntos de vista -todos muy discutibles- de los involucrados en un secuestro que marcó la pauta del terrorismo en Latinoamérica.

“Ustedes y los militares son como los extremos de una herradura: son la misma cosa pero nunca se juntan…”; se trata de una frase contundente en un filme que intenta cuestionar precisamente el absurdo de la violencia y la manera en que ésta pretende contrarrestarse. De hecho, la única posición sensata parece ser la del cautivo embajador, cuya vida depende de que el gobierno decida liberar a varios presos políticos y llevarlos a un punto seguro como México.

Cuatro días en septiembre dista mucho de una obra maestra del género como Estado de sitio (1973), incluso resulta evidente la falta de ritmo y de una eficiente puesta en escena. No obstante, el filme vale no sólo como reflexión de una época, sino por su mirada más humana sobre la violencia política y la cloaca del terrorismo y de los regímenes militares encabezados en muchas ocasiones por sicópatas frustrados y resentidos sociales.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 15 de junio 2019

EL ENGAÑO DEL SIGLO/ El ÍDOLO (The Program, Gran Bretaña-Francia, 2015)

Dirección. Stephen Frears/ Guión. John Hodge, inspirado en el libro del periodista David Walsh/ Fotografía en color. Danny Cohen/ Música. Alex Heffes/ Edición. Valerio Bonelli/ Diseño de producción. Alan McDonald/ Dirección de arte. Jeremy Conway, Andrew Rothschild, Dennis Schnegg/ Vestuario. Jane Petrie/ Producción. Studio Canal, Working Title, Raphael Benoliel, Tim Bevan, Eric Feliner, Tracey Seaward, Kate Solomon/Con. Ben Foster (Lance Armstrong), Chris O’Dowd (David Walsh), Guillaume Canet (Dr. Ferrari), Jesse Plemons (Floyd Landis), Lee Pace (Bill Stapleton), Dennis Ménochet (Johan Bruyneel), Edward Hogg (Frankie Andreu), Dustin Hoffman (Bob Hamman), Elaine Cassidy (Betsy Andreu), Laura Donelly (Emma O’Reilly)/ Duración. 99 mins.

SINOPSIS

Es 1993 y a sus 21 años de edad, el ciclista estadunidense Lance Armstrong hace su debut en el Tour de Francia. El periodista irlandés del Sunday Times, David Walsh lo entrevista. Lance es confiado y seguro de sí mismo, también muy competitivo. En la línea de salida en Bélgica, Johan Bruyneel le comenta al joven Lance que nunca va a ganar porque otros tienen más células rojas en la sangre – van dopados-. La carrera termina como predijo Bruyneel. Mientras tanto, en una sala de conferencias, el Dr. Michele Ferrari pregunta sobre el uso de EPO –eritropoyetina- en el deporte, pero le contestan que no sería ético.

Lance se acerca Ferrari y le dice que quiere unirse a su “programa”, pero el médico le aclara que él no tiene el físico para ser un buen escalador. Lance compra EPO para su equipo en una farmacia en Suiza. Un año más tarde de nuevo en Bélgica, Lance gana la carrera por un amplio margen. Sin embargo, después de las celebraciones, Lance empieza a toser sangre. Su médico le diagnostica cáncer testicular en la tercera y última etapa de la enfermedad.

Lance realiza una recuperación lenta pero decidida. Viaja a Italia, a la casa del Dr. Ferrari. Tras su enfermedad, ha perdido el peso requerido y Ferrari se convence por su voluntad de ganar para trabajar con él. Somete a Lance a una extensa serie de pruebas, análisis y ejercicios de entrenamiento. Lance contrata a Bruyneel como director de equipo y le explica que tras su enfermedad el único equipo que le ha contratado es el US Postal, un equipo menor y se asocia con el agente Bill Stapleton y le anuncia que quiere comenzar una asociación para recaudar fondos para la cura del cáncer.

Es 1999, David Walsh recuerda a sus colegas el escándalo de dopaje del año pasado y tiene sospechas sobre Lance, para quien tomar EPO se ha convertido en parte de su rutina. Cuando llegan a realizarle las pruebas antidopaje a Lance, éste, se conecta a un sistema de goteo para diluir la presencia de sustancias en sangre al tiempo que promociona su asociación “Livestrong”. Al año siguiente, gana el Tour de nuevo. La policía allana la casa del Dr. Ferrari y es acusado de conspiración criminal. David consigue una entrevista con Lance, este responde cortante y el Sunday Times no publica la historia de David por falta de pruebas contundentes.

La estrella en alza Floyd Landis hombre de una cerrada comunidad religiosa menonita, consigue un contrato con el equipo US Postal, y la tarea de proteger a Lance. Lance triunfa una vez más. Pero ahora hay pruebas antidroga más eficaces así que Lance y su equipo se realizan transfusiones de sangre para evitar la detección. En el Tour de 2003, Lance logra su quinta victoria y reitera su afirmación de que nunca ha dado positivo por drogas.

Por su parte, Walsh, ha empezado a llamar la atención y acumula más pruebas contra Lance, al tiempo que es invitado a Texas por Bob Hamman, un asegurador de la compañía US Postal, que ahora tiene dudas de que Lance tenga derecho al bono de cinco millones de dólares que le deben por sus triunfos en el Tour. Lance trata de silenciar a todos los que han aportado pruebas y genera un caso de difamación contra el Sunday Times, quienes pierden el juicio contra él y deben pagar 300,000 libras esterlinas por daños y perjuicios. Hamman también pierde y se ve obligado a pagar los 5 millones. Lance gana su séptimo Tour consecutivo.

El siguiente Tour es ganado por Floyd, pero lo atrapan usando testosterona y es despojado del título. Mientras tanto Lance se dedica ahora a hacer anuncios estúpidos y discursos corporativos y decide que después de cuatro años, regresará a correr el Tour. Bruyneel le dice que es una mala idea. Floyd, intenta regresar al equipo, pero Lance se lo impide. Lance pierde ante la nueva estrella de su equipo, Alberto Contador y llega en tercer lugar.

Humillado, Floyd decide ir a hablar con la Agencia Antidopaje de Estados Unidos. Le cuenta todo sobre Lance, quien finalmente es reconocido como líder en una cultura de dopaje. Recibe una suspensión de por vida del deporte y admite que se ha dopado en cada Tour que ganó. Es despojado de sus títulos, el Sunday Times y Hamman recuperan su dinero y David Walsh su prestigio.

 

 

El cineasta británico Stephen Frears, responsable de filmes tan opuestos y atractivos como: Las relaciones peligrosas, The Griffters, Negocios entrañables, La reina y Filomena; realizador, que como en casi toda su obra, sabe involucrar al espectador con el drama, las angustias y los momentos felices de sus personajes, se preocupa por mostrar la dignidad de aquellos que se encuentran en situaciones adversas: ya sea la pareja homosexual e interracial de Mi bella lavandería, la relación entre la inglesa marginal y un hindú en Sammy & Rosie Get Laid, la hija embarazada en Esperando al bebé, el desempleado empeñado en poner su puesto ambulante de comida en La camioneta, o el periodista humillado por sus propios colegas y la opinión pública en El engaño del siglo/ El ídolo.

No sólo ello, con éste drama biográfico realizado para Amazon Pictures, Frears consigue un inquietante, ágil y fascinante retrato de ascenso deportivo y crisis emocional llevada al caos cuando entra en juego la vanidad y las argucias criminales. Lo adereza además con una espléndida banda sonora a cargo de Alex Heffes y varias canciones de artistas célebres como: Ramones (Blitzkrieg Bop) Paul Simon y The Lemonheads (Sra. Robinson), Radioheads (No Surprises) o Leonard Cohen quien interpreta el notable tema Everybody Knows, con el que cierra este relato fascinante de ambición desmedida, narcisismo y esfuerzo deportivo que le llevo a una figura como Lance Armstrong ocultar su evidente uso del EPO para ganar el Tour de France por varios años seguidos.

 

“Lance Armstrong analizaba la situación del ciclismo y pensaba ‘no se puede ganar sin dopaje’. Tenía que hacerlo y creía que sus compañeros de equipo tenían que hacerlo. Por lo tanto, en el equipo US Postal establecieron un sistema de engaño a través de la mejora de rendimiento con “drogas”. Se convirtió en el programa y si estabas en el equipo tenías que estar en el programa”. (David Walsh, autor de Los siete pecados capitales: Mi búsqueda de Lance Armstrong) –Lahiguera.com-

 

El engaño del siglo está realizada como una suerte de thriller de suspenso que enlaza la vida de dos personajes muy opuestos: el atleta ciclista de Austin Texas nacido en 1971, Lance Armstrong, que en los años noventa se reveló como campeón de los Estados Unidos y llegaba a Europa para comenzar a competir en los distintos eventos, en particular el Tour de Francia. Y el periodista deportivo, especialista en ciclismo, nacido en Irlanda en 1955: David Walsh; corresponsal de The Sunday Times, quien se encontró por primera vez con Armstrong por casualidad para una entrevista no planeada en 1993. A partir de este momento, la vida profesional de Walsh se entrelaza con la de Armstrong, destapando el rendimiento atlético alterado por las drogas.

De hecho, no fue del todo Walsh, quien derribó a Armstrong, fue él mismo quien se hundió solo. Justo en se cruce de caminos es donde radica el meollo de El engaño del siglo; un filme donde se hacen referencias a actores como Matt Damon o Jake Gyllehaal, como posibles histriones que interpretarían la vida de Armstrong en la pantalla; un papel que caería en manos de Ben Foster (El mensajero, Amores asesinos, Galveston, Enemigo de todos), quien realiza un espléndido trabajo como protagonista de este intenso y eficaz relato biográfico.

 

“John Hodge encontró esta manera de construir cuidadosamente un thriller bien ordenado en lugar de hacer una lección de historia del ciclismo –apunta Frears-, quien llega a la conclusión de que uno de los puntos fuertes de Hodge es su habilidad para extraer enormes cantidades de información de un lapso de tiempo de 20 años condensados en una película de menos de dos horas. “Él es muy elíptico; cubre una gran cantidad de cosas, y supongo que son las más importantes”. –Lahiguera.com-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 28 de mayo 2019

CELDA 211 (España-Francia, 2009)

Dirección. Daniel Monzón/ Guión. Jorge Guerricaechevarría y Daniel Monzón, inspirado en la novela del periodista Francisco Pérez Gandul/ Fotografía en color. Carles Gusi/ Música. Roque Baños/ Edición. Mapa Pastor/ Diseño de producción. Daniel Monzón/ Dirección de arte. Antón Laguna/ Vestuario. Montse Sancho/ Producción. Álvaro Augustín, Vérane Frédiani, Juan Gordon, Franck Ribiére, Emma Lustres, Borja Pena/ Con. Luís Tosar (Malamadre), Alberto Ammann (Juan Oliver), Antonio Resines (José Utrilla), Manuel Morón (Ernesto Almansa), Marta Etura (Elena), Carlos Bardem (Apache), Luis Zahera (Releches), Vicente Romero (Tachuela), Fernando Soto (Armando Nieto), Manolo Soto (director de la prisión), Jesús Carroza (Elvis), Xavier Estévez (Jefe Geos), Joxean Bengoetxea (el Profe)/ Duración. 110 mins.

SINOPSIS

Juan Oliver, funcionario de prisiones, cuya esposa Elena se encuentra embarazada, se presenta en su nuevo destino un día antes de su incorporación oficial en la prisión provincial de Zamora, ello con el fin de conocer las instalaciones y el ambiente de la cárcel. Una vez allí, y debido a las malas condiciones en que se encuentra el viejo edificio, recibe un golpe en la cabeza y queda inconsciente. En ese mismo instante, los presos inician un motín. Los compañeros de Juan, sin saber qué hacer para salvar sus vidas, le abandonan en la celda 211 (la única celda vacía) y huyen.

Al despertar, Juan descubre lo ocurrido y es llevado ante Malamadre, violentísimo líder de los presos. Para salvarse, Juan finge ser un recluso y estar allí condenado por asesinato en primer grado. Malamadre no parece estar convencido con la versión de Juan, pero ante su actitud desafiante y su inteligencia se gana su aceptación, recibiendo el apodo de Calzones.

En un momento dado, la policía ve por medio de una cámara a unos presos de la ETA que Malamadre ha capturado, revelándose el auténtico motivo del motín: montar aquella reyerta y capturar a unos presos importantes para obligar al Gobierno a prestar atención a sus condiciones. Durante su estancia en la cárcel, mientras toma notas de las exigencias de Malamadre, Juan se entera que el anterior ocupante de la celda 211 se suicidó cortándose las venas al no soportar  el dolor que le provoca un tumor cerebral que el médico de la cárcel no diagnosticó.

Los policías envían a un negociador a hablar con Malamadre. Juan está también presente en la negociación, además de las condiciones escritas por Juan, Malamadre exige que Juan pueda hablar con su mujer, por teléfono. Juan está a punto de salir, pero en ese momento algo sale mal: un preso acaba con la vida de otro y la policía confunde a la víctima con uno de los presos de ETA. Juan reacciona rápido y saca a los etarras ante la cámara, impidiendo que los GEO (Grupo Especial de Operaciones de la Policía Española) entren. Juan se gana la admiración y el respeto de todos los presos, incluido Malamadre, aunque este está molesto de que Juan actuara sin esperar órdenes suyas.

Mientras sucede el motín, se produce una manifestación ante la prisión por la falta de información. Elena acude también a protestar, pero en ese momento, los antidisturbios se presentan, incluido el violento y corrupto jefe de servicio Utrilla que golpea a Elena. Malamadre consigue enterarse por medio del Apache de que Elena fue golpeada por Utrilla, quien entra en la cárcel para hablar con los presos, donde cae en una trampa. Lo que sigue es una serie de terribles y brutales vueltas de tuerca al tiempo que Juan y Malamadre, son traicionados y los GEO terminan por ingresar a la prisión y detener a los amotinados.

 

Celda 211 obtuvo 8 Premios Goya, la mayor distinción del cine español, entre ellos Mejor Película, Director y Actor (Tosar), Mejor Actor debutante (Ammann), Mejor Actriz (Etura) y 44 premios más en diferentes festivales internacionales y locales.

 

“Cuando Celda 211 cayó en mis manos, me la leí de un tirón y supe que quería llevarla a la pantalla. La novela tenía un contundente punto de partida, un universo poderoso, reconocible y humano y estaba construida sobre una tensión asfixiante con algunos giros memorables. Como película, constituía un reto narrativo de primer orden, dejaba poco margen a otra cosa que no fuera despojar la puesta en escena de artificio y poner la cámara al servicio de los personajes. Había por tanto que conseguir un reparto a prueba de bombas. A película terminada, me es difícil imaginar actores más sólidos y adecuados. Empezando por el dúo protagonista, la banda de presos, el grupo de funcionarios y cada uno de los figurantes entregados en cuerpo y alma a esta aventura.”  -Daniel Monzón, Lahiguera.com-

 

 

En su momento, la coproducción hispano-argentina, El secreto de sus ojos de Juan José Campanella, un thriller noir al estilo del cine negro policiaco estadunidense de los años cuarenta-cincuenta, filtrado a través de varios elementos políticos, sentimentales y románticos sobre la Argentina de la dictadura militar y Celda 211 del español Daniel Monzón, un violento, tenso y claustrofóbico drama carcelario, acapararon los premios Goya del cine español. La primera, se llevó los respectivos a Película Hispanoemaricana y Actriz Revelación y Celda 211 obtuvo 8 Goyas, entre ellos: Mejor Película, Director, Guión Adaptado y Actor protagónico. Y por si ello fuera poco, el filme del cineasta argentino responsable de la exitosa El hijo de la novia (2001), fue recompensada con el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa de este año, dejando en el camino a títulos como La cinta blanca de Michael Haneke y La teta asustada de Claudia Llosa.

 

A diferencia de El secreto de tus ojos, la nueva película de Daniel Monzón, Celda 211, resulta por el contrario, un trepidante relato de acción física y acción moral. Una reflexión sobre los mecanismos represivos del Estado con una extraordinaria cámara en perpetuo movimiento. El filme abre con el repulsivo suicidio de un presidiario, para mostrar poco a poco el infierno que se vive ahí dentro. Un microcosmos de horror subversivo, justo cuando estalla en esa cárcel zamorana, un violento motín que encabeza el carismático asesino recluso Malamadre (Luís Tosar asombroso) y en el que queda atrapado Juan Oliver (Alberto Ammann, estupendo), un joven funcionario de prisiones que visita el sitio en su primera jornada de trabajo. Es decir, el nuevo empleado quedará convertido en un preso más y observará su labor desde el otro lado, para darse cuenta que nada es lo que parece ser. Con el peligro de ser linchado en caso de descubrirse su identidad, Juan tendrá que ingeniárselas para sobrevivir.

 

Ex crítico de cine y responsable de títulos como: La sombra del guerrero y La caja Kovac, Daniel Monzón, vuelve a trabajar con el eficaz guionista Jorge Guerricaechevarría argumentista de cabecera de Alex de la Iglesia (Perdita Durango, Los crímenes de Oxford), en un relato que se inscribe en un inicio en el subgénero carcelario al estilo de Condena brutal (1989) o Sueño de fuga (1994), a partir de la novela de Francisco Pérez Gandul. No obstante, Celda 211 se convierte en un tenso drama y una crítica al aparato represor del Estado.

Con imágenes impactantes como el inicio del motín y el clímax de éste, así como los actos que Juan llevará a cabo para sobrevivir a la furia de los presos, Celda 211 se trastoca en un microcosmos de horror a la española muy en deuda con los pulsantes relatos de un Walter Hill (Los guerreros, Calles de fuego) y sobre todo de John Carpenter (Masacre en la crujía 13, Escape de Nueva York). Es decir: un relato Serie B de múltiples acciones concentradas en unas cuantas horas, donde los aparatos de comunicación tienen un protagonismo importante (walkie talkie, celulares, televisión) y antihéroes que descubren que la brutalidad vive en el hombre pero no siempre de manera gratuita.

La cinta de Monzón se vale de una cámara de movilidad permanente y un certero y gradual suspenso, al tiempo que mezcla las tensas situaciones que se viven dentro y fuera del penal con breves destellos de la relación entre Juan y su mujer. Quizá hacia el final y en aras de mantener la acción, se deja de lado la interesante subtrama de los presos etarras, no obstante su realizador ha construido una historia eficaz con personajes atractivos como el impresionante Malamadre que da vida un Luís Tosar en su mejor momento.

 

 

“Más que una película de género, Celda 211 es una tragedia en toda regla. En el sentido más clásico. La tragedia que cualquiera de nosotros viviría en una situación tan extrema como la que sufre Juan Oliver. Una historia del fatum, “de lo que es inexorable”, de cómo girar una esquina en lugar de otra puede cambiar tu vida para siempre. Aunque el corazón de esta Celda 211 es la relación de amistad al borde del precipicio entre Juan y Malamadre, dos hombres que no podrían habitar puntos más alejados de la existencia, pero que el giro del destino hermana en apenas un puñado de horas. Y les golpea como un huracán. Juan descubre que estar en un lado o el opuesto no es tanto una elección moral como una mera conjunción de circunstancias. Y que todo es relativo, el hecho de haber matado no está reñido con la integridad, y actuar como un guardián de la ley no está reñido con ser un hijo de perra. El viaje de Juan lo hace el espectador. Y el motivo por el que conmueve es porque hurga en una llaga que duele como pocas, la que nos habla de la fragilidad, de que en la vida pendes de un hilo.” –Daniel Monzón Lahiguera.com-

 

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México 13 de mayo de 2019

UN ILUSTRE DESCONOCIDO (Un illustre inconnu, Francia-Bélgica, 2014)

Dirección. Matthieu Delaporte/ Guión. Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patellière/ Fotografía en color. David Ungaro/ Música. Jérôme Rebotier/ Edición. Célia Lafitedupont/ Dirección de arte. Válerie Rozanes/ Diseño de Producción. Marie Cheminal/ Prostáticos y maquillaje. Amie Aspden, Frédéric Balmer, Matthieu Baptista, Avril Carpentier, Sylvie Ferry, Nelly Guimaras/ Producción. Chapter 2, Nexus Factory, Umedia, Serge de Pouques, Matthieu Delaporte, Fréderique Dumas, Sylvain Goldberg, Nadia Khamlichi, Romain Le Grand, Adrian Politowski, Dimitri Rassam, Jérome Seydoux, Gilles Waterkeyn/ Con. Mathieu Kassovitz (Sébastien Nicolas/ Henri de Montalte), Marie-Josée Croze (Clemence Cornell), Diego Le Martret (Vincent Cornell), Siobhan Finneran (Elizabeth Traven), Dimitri Storoge (Charles Beaumont), Éric Caravaca (Capitán Deveaux), Mounia Raoul (la adjunta de Deveaux), Sophie Cattani (la hermana), Philippe Duclos (el sacerdote), Olivier Rabourdin (Pierre Chambard)/ Duración. 111 mins.

SINOPSIS

Sébastien Nicolas es un hombre del montón. Tiene 42 años, usa anteojos a la antigua, mide 1.75 y pesa 70 kilos, es soltero, vive apartado de su familia: su madre viuda y su hermana recién casada y con un hijo. Lleva una vida monótona y rutinaria como agente inmobiliario de la Agencia Chambard. Usa trajes comunes pasados de moda y corbatas coloridas. Es un personaje que da la sensación de estar muerto en vida. Pareciera que está presente, pero su mente está en otro lado, fuera de esa realidad que está viviendo. Sébastien observa, sigue e imita los gestos de los clientes que conoce durante sus horas de trabajo y sin embargo oculta algo: una suerte de laboratorio en su casa en donde fabrica prostáticos de látex, pelucas y más para suplantar brevemente la identidad y la existencia de los demás. De esta manera vive a través de la existencia de los otros, reproduciendo su cotidianidad. Sin embargo, su vida da un giro dramático, cuando conoce a Henri de Montalte, un maduro y afamado violinista arrogante e intolerante plagado de fetiches: no soporta el color naranja, no tolera que fumen en su presencia y sólo resiste el olor de su propio tabaco. Montalte desea un amplio departamento en París con muchas ventanas y que no haya niños ni jóvenes arriba o debajo de él. Quiere instalarse de nuevo en su ciudad natal luego de una estancia de varios años en Nueva York. Sébastien lo espía, entra a su departamento y poco a poco se va adueñando de sus gustos y cuando consigue suplantarlo, se entera que Montalte tuvo un accidente de auto del que salió con vida y que además, abandonó hace años a una mujer más joven que él y tiene un hijo pequeño virtuoso del violín. Es justo ahí donde Sebastién se percata que existen viajes sin regreso.

 

 

La tercera película de Matthieu Delaporte (La jungla, El nombre), es un thriller sicológico realizado a la usanza clásica del cine tradicional policiaco y de suspenso con varios elementos que recuerdan el cine de Hitchcock como por ejemplo: Pacto siniestro/Extraños en un tren, La sombra de una duda o Con M de muerte. Una historia que hace pensar en la capacidad del ser humano para convertirse en alguien más, en imitar y buscar en otras existencias lo que no encuentra en la suya, hasta que llega a esa encrucijada y decide dar un paso más peligroso.

Por supuesto, Un ilustre desconocido parte de la verosimilitud que el espectador le da a las situaciones y dejar libre el espacio para algunos huecos en la trama, pero sobre todo al espléndido trabajo histriónico de su protagonista: Mathieu Kassovitz, figura clave del cine francés de los noventa a la fecha y protagonista de espléndidos filmes como: Mira a los hombres caer, El odio, Amelie, Amén, Los ríos de color púrpura, El orden y la moral, entre otros. Lo fascinante de la interpretación de Kassovitz se encuentra por encima del simple maquillaje y peluquería: la manera en que se apropia de la personalidad y los gestos de los seres que elige para darles vida e inmiscuirse en sus vidas, ejemplifican acerca de su enorme capacidad como actor.

Curiosamente, el propio Kassovitz ya había interpretado a un personaje similar en Un héroe muy discreto (1996) de Jacques Audiard que partía de la siguiente premisa: “las vidas más bellas son las que se inventan”, para reconstruir entre la ficción, el documental trucado y el falso reportaje la historia increíble de Albert Dehouse (un Mathieu Kassovitz igualmente excelente), un mentiroso nato que decide apropiarse de otra vida; la de un héroe de la resistencia francesa durante la ocupación nazi. Con un tono de feroz tragicomedia, Audiard mostraba aquí los fantasmas de la guerra y los oscuros colaboracionismos y su protagonista ofrecía otro espléndido muestrario de su capacidad artística.

 

 

“Un ilustre desconocido es un filme que se encuentra por encima de lo extraordinario y que nos hace cuestionarnos cómo es la sociedad hoy en día y qué tanto solemos esforzarnos para mostrar nuestra mejor cara a todos los demás; aunque eso no sea del todo auténtico… Asimismo, explora los problemas de identidad asociados al trastorno de despersonalización a través de un personaje que usurpa identidades con una habilidad excepcional comportándose como un asesino en serie que nunca llega a actuar”.  –cineuropa.com-

 

 

“Con muchos secretos y discreción, cuando le muestra las casas que le ofrece a sus clientes, se fija de todos los detalles que los conforman: su apariencia física, su forma de vestir, de hablar, los gestos que utilizan. Luego comienza a hacer un seguimiento de la persona, con el fin último de parecerse a ella…Es un camaleón encarnando a la gente. Una obsesión personal, que lo sacan de esa vida regular y simple que lleva.  Su casa es la bodega de vestidos, maquillaje y máscaras, con nombres de cada uno de los personajes que imita…Pero hasta la imagen de Sébastien Nicolas es falsa: sin maquillaje ni pelucas, vemos a un hombre calvo, totalmente diferente de su cotidiano, un hombre sobrio de gafas, bastante serio, igual de vacío” – cinebaguette.com-

 

 

“Un ilustre desconocido, es un thriller con nervio y corazón, bien dirigido, con abundantes y bien dosificadas sorpresas, incluyendo un giro final que la hace mejor película y trasciende el suspenso sorpresivo. Puede que haya algunos detalles de guión un tanto forzados, pero son restos apenas visibles de un andamiaje necesario para robustecer la trama. Sin duda estamos antes un hallazgo para cualquier espectador, un film de suspense que se queda en la memoria, no como la mayoría que se consumen y se olvidan al instante” –Steppenwolff, filmafinity.com-

 

 

La primera parte es una suerte de inquietante relato de suspenso que tiene su punto más álgido cuando Sébastien quien ha tomado la personalidad de Charles Beaumont, un florista divorciado con problemas de alcoholismo, es descubierto azarosamente por un amigo del verdadero Charles y perseguido. No obstante, la segunda mitad se vuelve aún más intrigante cuando Sébastien llega aún más lejos suplantando a Montalte, quien le ha dicho: “Usted es como un gato. Uno se olvida de que está ahí y de pronto lo descubres”, al tiempo que crece una trama policiaca donde está en juego un posible asesinato y la desaparición de uno de ellos.

No en balde, la extraordinaria secuencia inicial resulta clave y contundente. Desde ese instante, el realizador Delaporte consigue mantener la atención del espectador hasta el final, para descubrir que sucederá con esas vidas imaginarias y suplantadas y con la propia existencia del protagonista. De hecho Kassovitz da vida no sólo a Sébastien sino al propio Montalte en un filme bien construido y con un trabajo fotográfico muy eficaz, sobre la identidad, el deseo y la manera en que nos apropiamos de otras historias hasta hacerlas nuestras, cambiando el rumbo de varias de ellas.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Abril 30, 2019

TRANSAMERICA. UN ÍNTIMO SECRETO (Transamerica, Estados Unidos, 2006)

Dirección. Duncan Tucker/ Guión. Duncan Tucker/ Fotografía en color. Stephen Kazmierski/ Música. David Mansfield/ Edición. Pam Wise/ Diseño de producción. Mark White/ Dirección de arte. Lisa Scoppa/ Vestuario. Danny Glicker/ Producción. Rene Bastian, Sebastian Dungan, Linda Moran, William H. Macy/ Con. Felicity Huffman (Bree), Danny Burstein (Dr. Spikovsky), Maurice Orozco (Fernando), Elizabeth Peña (Margaret), Craig Bockhorn (sargento), Paul Borghese (el policía neoyorquino), Kevin Zegers (Toby), John Budinoff (Alex) Venida Evans (Arletty), Raynor Scheine (Bobby Jensen), Stella Maeve (Taylor), Jim Frangione (padre de Taylor)/ Duración. 103 mins.

SINOPSIS

Bree es una transexual que pasa por ser una mujer desde el punto de vista genético. Aunque tiene una formación universitaria, vive en una zona muy modesta de Los Ángeles y tiene dos trabajos con los que pretende ahorrar el dinero suficiente para sufragar la operación final de reasignación sexual que la convertirá definitivamente en mujer. Cuando recibe una llamada telefónica de la policía de Nueva York preguntando por el padre de Toby, un adolescente encarcelado por tráfico de drogas, Bree descubre consternada que de una esporádica relación heterosexual (“trágicamente lésbica”, según ella) que mantuvo con una compañera de la Universidad durante su vida como hombre, nació Toby.

De manera instintiva Bree desea ignorar este descubrimiento y centrarse en la operación a la que desea someterse y en el futuro que se abrirá ante ella después, pero su terapeuta insiste en que ella debe enfrentarse a su pasado y asumirlo, y condiciona el permiso legal que debe dar para la operación a un encuentro con Toby. Bree va a buscarlo a Nueva York y emprende con él un viaje de vuelta hasta Los Ángeles lleno de sorpresas y emociones.

 

Transamerica. Un íntimo secreto, audaz y conmovedora cinta sobre la tolerancia obtuvo dos nominaciones al Oscar: Mejor Actriz (Felicity Huffman) y Mejor Canción Original. Huffman ganó el Globo de Oro a la Mejor Actriz y el mismo premio en el Festival de Tribeca y a su vez en los Independent Spirits Award, donde su director Duncan Tucker se llevó el galardón al Mejor Guión.

 

 

“Hace años conocí a una mujer encantadora que me dijo, cuando ya llevábamos varios meses de amistad, que era una transexual: se había hecho depilación eléctrica, cirugía de feminización facial, había tomado hormonas durante años… todo, excepto la operación genital final. Hasta que ella me lo dijo, no me imaginé siquiera que no fuera biológicamente una mujer. Su vida había sido increíblemente difícil. Había sido maltratada y rechazada por amigos y familiares, y luchaba constantemente contra la soledad, el dolor de su pasado y las incertidumbres del futuro. Sin embargo, por cada cosa desgarradora que me contaba, había otra divertida que la contrapesaba. Por encima de cualquier otra cosa, mi amiga deseaba llevar “una vida normal”. Me conmovió su valentía y su sentido del humor. Ésta fue la idea que originó Transamerica. Cuando fue avanzando el guión, tuve oportunidad de hablar largamente con otras muchas mujeres que se habían sometido o iban a someterse a cirugía de reasignación sexual y me di cuenta de que había un número sorprendente de mujeres transexuales que, como mi amiga, podían pasar perfectamente por mujeres” – Duncan Tucker, Lahiguera.com-

 

 

Travestís, transexuales, afamadas figuras gay, ambientes machistas que ocultan una homosexualidad latente y otras conductas sexuales alternativas y provocadoras, fueron el tema de exitosas e inquietantes películas de distintos matices en la década pasada. Cillian Murphy, por ejemplo, fue el protagonista travesti de la cinta independiente Desayuno en Pluto, en La joya de la familia, una pareja gay interracial habla de adoptar un hijo y en Transamerica, Felicity Huffman –una de las estrellas de la teleserie Esposas desesperadas-, da vida a un hombre educado y conservador que desea operarse para cambiar de sexo; sin embargo, a una semana de su intervención, descubre que en su pasado tuvo un hijo: Ahora, un joven de 17 años, adicto a las drogas y dedicado a prostituirse con homosexuales, en un relato sobre la aceptación y los valores familiares.

En Capote dirigida por Bennett Miller y protagonizada por ese gran actor que fue Philip Seymour Hoffman, sus antihéroes no son precisamente, Perry Smith o Dick Hickock, asesinos de una familia de granjeros en Kansas, los Clutter, sino ese brillante genio manipulador, el escritor Truman Capote, que ocultaba a duras penas su homosexualidad, sus amaneramientos y su neurosis. Una histeria creativa, acentuada, cuando intuyó, que en esa historia de nota roja de la América rural : A sangre fría, escalofriante y emotivo documento criminal de no-ficción, que sólo cobraría sentido con la ejecución de Hickock y Smith –con quien desarrolló una enorme intimidad-; una muerte que Capote necesitaba para terminar su ansiado proyecto literario.

 

Asimismo, en esa misma década pasada y en medio de polémicos relatos sobre la paranoia homosexual como: El secreto de la montaña de Ang Lee y Capote, Transamerica del debutante Duncan Tucker, autor de dos cortometrajes con temática gay, logró colarse al traspatio de Hollywood, a partir de una historia tan cruda como conmovedora y divertida, que asume con inteligencia y sin moralina, temas como: el transexualismo, el incesto, las drogas, la pedofilia y la prostitución masculina, con referentes cercanos al cine de otros autores independientes como: Todd Solondz, Larry Clark y Harmony Korine.

 

 

“Respecto al personaje de Toby, mientras estaba preparando Transamerica, pude conocer a muchos chicos en situaciones similares a la suya. Mi cortometraje The Mountain King se inspiró en las conversaciones que mantuve con ellos. Toby tiene problemas con su propia imagen, juega con drogas peligrosas y tiene dificultades para relacionarse con los adultos de una forma que no sea a través del sexo. Por otra parte, elegir al intérprete de Bree era uno de los aspectos más delicados de hacer la película. Mucha gente sugirió que eligiéramos a un actor, pero lo último que queríamos es que Bree pareciera un hombre con ropas de mujer” –Duncan Tucker, Lahiguera.com-

 

 

Transamerica se mueve cómodamente, a medio camino entre las convenciones del road movie y los temas del underground fílmico, con sus personajes extravagantes, que trazan sin proponérselo, una ruta de crecimiento emocional. El resultado, es una cinta de bajo presupuesto, pero de ideas notables y enorme honestidad, centrada en un transexual que inicia sus trámites médicos para convertirse definitivamente en mujer. No obstante, una llamada desde una correccional de menores, lo coloca en una situación insólita: durante sus años universitarios, tuvo una relación heterosexual y a consecuencia de ello, Sabrina Bree Osbourne -antes Stanley-, debe asumir la paternidad de Toby.

A diferencia de otras historias sobre las perspectivas morales del transexualismo, vistas en obras tan diferentes como: Glen o Glenda, Todo sobre mi madre, o Adiós a mi concubina, el filme de Tucker, apuesta por una estimulante y dura exploración de una sociedad con permanente miedo a la diferencia, ejemplificado en la extraordinaria escena de la llegada de Bree y su hijo -quien desconoce aún que se trata de su progenitor-, a casa de sus padres y su hermana.

 

 

“Decidí hacer la película como una road movie porque quería mostrar a estos dos personajes extraordinarios (Bree y Toby) con el telón de fondo de una América y unos americanos comunes y corrientes. Bree y Toby se convierten en pioneros involuntarios de un nuevo territorio en sus propias vidas a medida que viajan desde el Noreste al Suroeste. Es imposible escribir un guión como éste sin respetar la tensión implícita en los personajes y la situación. Pero Bree y Toby siguen teniendo sentido del humor, esperanza y decisión. Todo eso es lo que he intentado reflejar en la película” –Duncan Tucker, Lahiguera.com-

 

 

Apoyada en un extraordinario trabajo histriónico de Felicity Huffman y bajo el barniz de una sátira social, se ocultan en Transamerica momentos muy dolorosos como el descubrimiento de Toby y otros de gran dureza –el desagradable encuentro gay de éste, con un camionero-, que crean en el espectador emociones encontradas. No en balde, se trata de una fábula contemporánea de enorme profundidad emocional, capaz de provocar ternura, rechazo y melancolía, en su retrato de una América profunda real y cotidiana.

 

RAFAEL AVIÑA

 

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 abril 2019

ENEMIGO/ EL HOMBRE DUPLICADO (Enemy, Canadá-España, 2013)

Dirección. Dennis Villeneuve/ Guión. Javier Gullón, inspirado en la novela El hombre duplicado de José Saramago/ Fotografía en color. Nicolas Bolduc/ Música. Danny Bensi y Sander Jurriaans/ Edición. Matthew Hannam/ Diseño de producción. Patrice Vermette/ Dirección de arte. Sean Breaugh/ Vestuario. Renée April/ Producción. Luc Déry, Miguel Ángel Faura, Niv Fichman, Sari Friedland, Kim McCraw, Rhombus Media / Roxbury Pictures / Mecanismo Films Con. Jake Gyllenhaal (Adam Bell/ Anthony St. Clair), Melanie Laurent (Mary), Sarah Gadon (Helen) Isabella Rossellini (madre de Adam), Joshua Peace (el amigo profesor), Tim Post (conserje en el edificio de Anthony), Kedar Brown (guardia de seguridad), Daryl Dinn (empleado del videoclub), Misha Haighstead (joven del cuarto oscuro), Megan Mane (segunda joven del cuarto oscuro), Alexis Uiga (tercera chica del cuarto oscuro)/ Duración. 91 mins.

SINOPSIS

¿Adam/Anthony? asiste a un espectáculo erótico en un club subterráneo que culmina con una mujer desnuda a punto de aplastar una tarántula viva bajo su plataforma de tacón alto. En otra parte, Helen, una joven embarazada aparece sola en una cama. Adam Bell, un solitario y afable profesor de Historia de una Universidad canadiense y por sugerencia de otro profesor, alquila una película Donde hay una voluntad, hay un camino. Adam ve brevemente a un actor de la película que se parece sorprendentemente a él. Busca en internet y lo identifica como el actor Daniel St. Claire, nombre artístico de Anthony St. Claire. Adam alquila las otras dos películas en las que Anthony ha aparecido y desarrolla una obsesión por el hombre, que parece ser su doble físico. Inmediatamente después de esto, busca algunas cajas en su propia casa y encuentra una fotografía de alguien que se parece a él con la mano de una mujer sobre su hombro. La parte de la foto que contiene a la mujer ha sido separada del resto de la foto, por lo tanto no es posible identificarla.

La novia de Adam, Mary, se inquieta por el cambio en su conducta. Adam acecha a Anthony, visitando su oficina y llamándolo a casa. Todo el mundo, incluyendo a Helen, la esposa de Anthony embarazada, comienza a confundir a ambos. Finalmente Adam y Anthony se encuentran en una habitación de hotel y descubren que son perfectamente idénticos; Una cicatriz que tienen ambos aparece en el abdomen izquierdo sobre el páncreas, pero Adam es reservado e intelectual, mientras que Anthony es impetuoso y muy sexual. En una ensoñación una araña gigante acecha sobre el horizonte de Toronto. Después de seguir a Mary al trabajo, Anthony se enfrenta a Adam, le acusa de dejar embarazada a Helen, y exige la ropa de Adam y las llaves del coche para igualar la situación manteniendo relaciones sexuales con Mary, prometiendo desaparecer para siempre tras ello. Adam acepta y Anthony lleva a Mary al hotel donde se había encontrado con Adam. Mientras tanto, éste entra en el apartamento de Anthony donde encuentra una foto que se parece a la que había encontrado antes en su propia casa, pero en este caso la foto está intacta y la mujer resulta ser Helen. Helen se da cuenta de que su pareja es una persona diferente por la actitud incómoda de Adam, sin embargo le pide a Adam que se quede y duerma con él. En el hotel, Mary entra en pánico cuando ve la marca del anillo de Anthony ya que Adam no lleva anillo y exige saber quién es. Mary obliga a Anthony a llevarla a su casa, pero ambos discuten y tienen un aparatoso accidente a alta velocidad que presumiblemente mata a los dos.

Al día siguiente, Adam se pone la ropa de Anthony y encuentra la llave del club erótico en un bolsillo de una chamarra, y se prepara para comenzar la vida como Anthony. Helen sale de la ducha y entra en el dormitorio. Adam le pregunta a Helen si va a hacer algo esa noche y tras la pregunta le informa de que él estará ocupado. Al entrar en el dormitorio, contempla a una tarántula que ahora es del tamaño de la habitación, encorvada contra la pared trasera.  –con información de Wikipedia-

 

 

Inquietante, misterioso y fascinante thriller sicológico ganador de varios galardones, entre ellos, premios a: Mejor Director, Fotografía, Edición, Música y Actriz de reparto (Gadot) en los Canadian Screen Awards. Mejor película canadiense de la Asociación de Críticos de Toronto, Mejor director canadiense por la Asociación de Críticos de Vancouver, Gran Premio a la Mejor Película Europea de fantasía en el Festival de Sitges

 

“Cuando leí El Hombre Duplicado experimenté una fuerte sensación de vértigo. El vértigo ha formado parte siempre de mis peores pesadillas, pero me siento inexplicablemente atraído por él. Saramago tiene una manera única de acercarse a la debilidad de los sentimientos humanos y a la fragilidad del ser humano en general. Su increíble sentido del humor y su inteligencia proverbial siempre me han llamado la atención. Cuando terminé el libro supe al momento que esa sería mi próxima película” –Dennis Villeneuve, Lahiguera.net-

 

“El caos es un orden sin descifrar” -José Saramago, El hombre duplicado-

Uno de los cineastas más sólidos, intrigantes y potentes del nuevo milenio es sin duda el canadiense Dennis Villeneuve, capaz de construir relatos intimistas de gran amargura como: Politécnico o La mujer que cantaba. Thrillers de enorme tensión y violencia como: Intriga o Sicario, e incluso relatos de ciencia ficción de enorme sensibilidad y suspenso como lo muestran: La llegada y Blade Runner 2049.

A partir de la inquietante novela de José Saramago, El hombre duplicado (2002), Villeneuve y su guionista Javier Gullón (Hierro, Agnosia, El niño que huele a pez) construyen un fascinante relato sobre el poder del subconsciente y sus efectos colaterales como la neurosis que se construye en la cabeza del protagonista. Villeneuve observa los espacios oscuros de la mente de Adam como una zona de lucha donde se debate entre una sexualidad obsesiva que lo aleja cada vez más de la esperanza de poder amar y entregarse a su mujer de una manera sana. Y para regresar a su vida normal, su lado narcisista se vuelve en contra de ésta.

 

Un hombre que quiere huir del caos que le rodea para poder estar al lado de su mujer embarazada debe enfrentarse a su peor enemigo: él mismo. Y Saramago decidió, con su peculiar humor, que este hombre debía competir con otra versión de sí mismo. Al igual que en uno de mis anteriores proyectos, La mujer que cantaba el 1+1=1 forma una terrible ecuación. Desde el punto de vista del director, veo a Enemigo como un thriller erótico donde seguimos a un hombre que espía a su doppelgänger a través del paisaje de una urbe sin fin. –Dennis Villeneuve, Lahiguera.net-

No sólo ello, Enemigo toca a su vez el tema del doble como sucedía en el episodio William Wilson de Historias extraordinarias (1968) dirigido por Louis Malle con Alain Delon y Brigitte Bardot y la crisis existencial que provoca el encontrarte con una persona exactamente igual que tú.

 

“Tomé pronto decisiones sobre los personajes y, como resultado, Adam y Anthony empezaron a separarse el uno del otro. Sabía que me tenía que enamorar de ambos y que no podía juzgarlos aunque estuviese en escena con uno de ellos. Primero creé el personaje de Adam antes que el de Anthony apareciese en escena y la primera vez que trabajé a Anthony fue cuando estaba persiguiendo a Adam. Además de ello, las mujeres son fundamentales en la historia: hay tres personajes femeninos inmensamente fuertes y por consiguiente tres actrices inmensas interpretándolas. Creo que las mujeres del guión definen a Adam y a Anthony. El espíritu de Mary es lo que conduce gran parte de la historia de Adam, igual que pasa con Helen en la vida de Anthony”. -Jake Gyllenhaal, Lahiguera.net-

 

Es evidente que Enemigo es un filme sobre una neurosis transformada en esquizofrenia muy en la línea de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, con varios elementos freudianos donde las mujeres tienen un peso fundamental. No sólo ello, la frase inicial da la pauta a seguir: “El caos es un orden sin descifrar”; es decir, la película no tiene un orden lineal, todo lo que sucede está narrado en diferentes momentos temporales. Anthony/ Adam es un joven entusiasta que da clases en la universidad y actúa en pequeños papeles para películas de bajo presupuesto, sin embargo cuando su mujer se embaraza, él empieza a ahogarse y a transformarse, se hace de una amante y acude a un club erótico. Su mujer lo abandona, de ahí que viva solo y aparezca la fotografía de él sin la mujer, pero en el departamento de Anthony la foto completa si existe. Para ello, existen pistas como las de la conversación entre Adam y su madre:

“Eres mi único hijo. Soy tu única madre. Tienes un trabajo respetable, tienes un buen apartamento, y ya que estamos siendo francos, creo que deberías renunciar a esa fantasía de ser un actor de cine de tercera categoría”. Y también comenta después: “Tienes suficientes problemas para quedarte con una mujer, ¿verdad?”.

Asimismo, el portero en la agencia de actores le dice que tiene seis meses que no se para por ahí. Y esos son los mismos meses de embarazo de Helen. Es decir, el tiempo que ha estado intentando cambiar de vida. La esposa sabe que Adam la engaña y ella misma le pide que se quedé con él al final, justo cuando sucede el accidente. Y en la última secuencia, Adam, al día siguiente de pernoctar con Helen, es un sujeto monótono, rutinario que olvida quien fue y cuando se prueba la ropa de Anthony encuentra la llave del antro erótico, decide regresar a éste como lo ha hecho ya antes al inicio de la película y es entonces cuando su mujer embarazada, se transforma en una tarántula que lo acorrala: es decir una fuente de miedo, de asfixia, de represión, aunque también la araña puede verse como una fantasía erótica de libertad; de ahí el tocado de una de las mujeres en el club sexual o la tarántula que aplastará bajo su zapatilla de tacón alto otra de ellas.

La madre, la esposa y la amante son tarántulas que asfixian y reprimen al protagonista. La madre es autoritaria, castrante y le impide dejar ser, dar rienda suelta a sus sueños de actuación y esa libertad sexual que ello le permite. La esposa desea que se encarrile en su relación y sienta cabeza como padre y hombre de familia, pese a que es evidente que él se siente ahogado en el matrimonio, en la casa que habitan y en la universidad. Y la amante al percatarse de la marca del anillo de bodas sabe que sólo la está utilizando. Es un hombre cohibido, atemorizado y atrapado en una telaraña como el cristal del parabrisas que se estrella en el accidente o los cables que se entrecruzan de la red de tranvías.

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México, 26 de marzo de 2019