EL REENCUENTRO (Sage Femme, Bélgica-Francia, 2017)

Dirección. Martin Provost/ Guión. Martin Provost/ Fotografía en color. Yves Cape/ Música. Grégoire Hetzel/ Edición. Albertine Lastere/ Dirección de arte. Catherine Jarrier-Prieur/ Diseño de Producción. Thierry Francopis/ Vestuario. Bethsabée Dreyfus/ Maquillaje. Olivier Alfonso/ Producción. Olivier Delbosc, Olivier Bronckart, Jacques-Henri Bronckart / Con. Catherine Frot (Claire Breton) Catherine Deneuve (Beatrice Sóbolevski), Olivier Gourmet (Paul Baron), Quentin Dolmaire (Simon), Mylene Demongeot (Rolande), Pauliene Etienne (Cécile, paciente), / AudreyDana (jefa de servicio del hospital moderno), Pauline Parigot (Lucie), Jeanne Rosa (Élodie), Élise Oppong (Sophie)/ Duración. 115 mins.

SINOPSIS

Claire Breton es una partera de un altísimo nivel, con un talento natural para ayudar a dar a luz bebés con suavidad. Pero a medida que pasan los años, sus maneras delicadas, su noción del orgullo profesional y de la responsabilidad chocan con los métodos más modernos dominados por la eficacia de los hospitales actuales. Más cerca del final de su carrera que de su principio, comienza a poner en duda su lugar en el mundo y sus capacidades.

Un día recibe una llamada telefónica extraña, una voz del pasado. Béatrice Sóbolevski, la extravagante y frívola amante de su difunto padre, tiene noticias importantes y apremiantes y quiere verla otra vez, después de treinta años de haber desaparecido sin dejar rastro. Opuestas en casi todo, Claire con su exceso de responsabilidad y el espíritu libre, y amante de la vida de Béatrice, ambas aprenderán a aceptarse la una a la otra, al tiempo que la revelación de viejos secretos comenzará a recuperar los años perdidos.

 

El reencuentro tuvo su estreno mundial en la Sección Oficial del Festival de Berlín, destaca sobre todo por el duelo interpretativo de Catherine Deneuve (Bella de día, Indochina, 8 mujeres) y Catherine Frot (La cambiadora de páginas, Marguerite, La cena de los idiotas), dos de las actrices más importantes del actual cine francés, en una cinta ganadora en el festival de comedia de Montecarlo.

 

 

“Yo mismo fui salvado cuando nací por una partera. Me dio su sangre y así logró que yo viviera. Lo hizo con una discreción increíble y con gran humildad. Cuando mi madre me contó la verdad sobre mi nacimiento, hace un poco más de dos años, inmediatamente fui a buscarla, sin saber ni siquiera su nombre. Los archivos del hospital donde nací se destruyen cada veinte años, por lo que no había rastro documental. Mi madre recordaba que no estaba en la flor de la juventud. Por lo tanto llegué a la conclusión de que debía estar muerta. Es por ello que decidí rendirle un homenaje, a mi manera, dedicándole esta película a ella y a través de ella, a todas aquellas mujeres que trabajan en la sombra, dedicando sus vidas a otros, sin esperar nada a cambio….para mi asombro descubrí que había sido esa comadrona, y no mi padre, quien había declarado mi nacimiento en el ayuntamiento. No sólo había pasado toda la noche conmigo, y me había salvado, sino que también era la persona que había ido a declarar mi nacimiento, como para dar fe de que estaba vivo y bien” –Entrevista con Martin Provost, Lahiguera.com-

 

 

El reencuentro dirigida por Martin Provost (Seraphine, Violette), es sin duda una colección de clichés encantadores y sentimentales típicos del cine galo más comercial. Una bella banda sonora, una fotografía funcional, una mezcla de drama y comedia nostálgica con final agridulce y un eficaz trabajo histriónico de dos notables figuras como Deneuve y Frot, que pone el dedo en la llaga en dos temas actuales: la libertad del individuo en su etapa madura y el desplazamiento de oficios nobles y eficaces que tienden a desaparecer debido a la tecnología, la globalización y la idea de confort que la modernidad trae consigo.

Como lo indica el título original; sage femme (comadrona) Claire (Frot) es una partera entrada en años de una pequeña y acogedora maternidad a punto de cerrar por su poca rentabilidad. Su vida transcurre entre las decenas de partos y la soledad y severidad que la caracterizan, incluyendo la distante relación con su hijo. No obstante, su monótono mundo colapsara con la aparición de Beatrice Sobolevski (Deneuve), la desenfadada antigua amante de su finado padre que se suicidó por ella.

 

 

“Claire es una mujer comprometida que vive para los otros. Tiene principios y valores que se niega a abandonar, cosa que la honra. Profesionalmente, no acepta lo que la sociedad quiere imponerle. La pequeña sala de partos donde siempre ha trabajado está a punto de ser cerrada para dar paso a una ‘fábrica de bebés’, estos establecimientos, cuyo número va en aumento, donde el rendimiento se considera más importante que el cuidado humano. Claire rechaza el trabajo que le ofrecen, rechaza esta manera de adaptarse a la novedad. Esto es quién es ella. Una mujer con una gran integridad que sabe lo que vale su experiencia. El dinero no es su prioridad, aunque si es cierto que el desempleo es motivo de preocupación. La irrupción de Béatrice en su vida lo cambiará todo. Claire lleva una vida excesivamente en la sombra y Béatrice regresa para traer algo de luz en su mundo. Y para Béatrice, que siempre ha vivido como un espíritu libre, es quizás la oportunidad de llegar a comprender mejor su propia vida, detenerse finalmente y apreciar que sin los otros, no somos nada” –Entrevista con Martin Provost. Lahiguera.com-

 

 

 

El reencuentro tiene todos los elementos típicos de un melodrama eficaz incluso hasta de una telenovela compactada y la correcta puesta en escena se encuentra por completo al servicio de sus célebres protagonistas. No sólo eso. La trama juega con los contrastes de vida: Beatrice es caprichosa, sensual, adicta al póker, la bebida y el tabaco a pesar de que sabe que morirá pronto debido a un tumor canceroso y Claire no se da la oportunidad de enamorarse o de convivir más con su hijo.

Por supuesto ese reencuentro servirá para que ambas pongan fin al pasado doloroso que las une. Pese a todo, lo rescatable de un tipo de cine que día a día se verá menos en nuestra cartelera atiborrada de estrenos hollywoodenses, es la manera en que ambas estrellas bordan a sus personajes como si de una lección actoral se tratara, así como ese sensible y agradable personaje que encarna Gourmet: un simpático trailero que insiste en enamorar a su vecina Claire.

 

 

“Admito que me quedé un poco aprensiva cuando leí el guión por primera vez. La idea de asistir a un nacimiento real, tan movido y agitado como puede ser, no era de ningún modo irrelevante. Finalmente acepté, ya que sabía que era una parte integral del proyecto que Martin me ofrecía. Por lo tanto procedí por etapas. En primer lugar, pedí asistir a partos para averiguar si sería finalmente capaz de realizar los gestos apropiados. Me di cuenta de que era todo realmente muy natural, muy normal. Entonces tomé lecciones con una ex comadrona que me hizo ensayar con modelos. Estaba preocupada cuando rodamos por vez primera, pero todo funcionó maravillosamente. Por lo general, mi trabajo como actriz requiere que yo sea una ilusión, di vida a una pianista virtuosa en La última nota, a una jefe de cocina distinguida en La cocinera del presidente, y esta vez me obligaron a ir más allá de la ilusión, sin vacilar” –Entrevista con Catherine Frot. Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

25 de junio 2020

MÁS FUERTE QUE EL DESTINO (Stronger, Estados Unidos, 2017)

Dirección. David Gordon Green/ Guión. John Pollono, inspirado en la novela Stronger de Jeff Bauman y Bret Witter/ Fotografía en color. Sean Bobbitt/ Música: Michael Brook/ Edición: Dylan Tychenor/ Dirección de arte: Paul Richards/ Diseño de Producción. Stephen H. Carter/ Vestuario. Leah Katznelson y Kim Wilcox/ Producción. Liongate,  Bold Films, Tik Films, Jake Gyllenhaal, Michel LItvak, Scott Silver, Todd Lieberman, David Hoberman/ Con: Jake Gyllenhaal (Jeff Bauman), Tatiana Maslany (Erin Hurley, novia de Jeff), Miranda Richardson (Patty Bauman, madre de Jeff), Richard Lane Jr. (Sully), Clancy Brown (Jeff Bauman padre de Jeff), Frankie Shaw (Gail Hurley, hermano de Erin), Jimmy LeBlanc (Larry), Carlos Sanz (Carlos Arredondo), Patty O’Neill (tía Jenn), Cassandra Cato-Louis (Maya)/ Duración. 118 mins.

SINOPSIS

Jeff Bauman, oriundo de Boston es un joven bien intencionado pero de bajo rendimiento que trabaja en el mostrador de un Costco y vive en un pequeño departamento con su madre alcohólica, Patty. Un día, en el bar local, Jeff se encuentra con su ex novia Erin, quien lo ama y se siente atraída por su amabilidad y encanto, sin embargo se ha alejado de él, frustrada por su falta de compromiso. Después de enterarse de que Erin correrá en el maratón de Boston para recaudar dinero para el hospital en el que trabaja, Jeff le pide a cada cliente en el bar que done y luego le promete a Erin que la esperará en la línea de meta con un gran cartel. El día del evento, Jeff lucha para llegar a la línea de meta a tiempo y arriva antes que Erin cruce línea de meta. Cuando se acerca, una bomba explota justo donde está parado Jeff. Después de ser trasladado a un hospital, las dos piernas de Jeff son amputadas por encima de la rodilla. Cuando recupera la conciencia, Jeff le dice a su hermano que vio al responsable del atentado antes de la explosión. Patty llama al FBI, y Jeff brinda una descripción de Tamerlan Tsarnaev. Las autoridades locales capturan a Dzhokhar Tsarnaev días después, y Jeff será aclamado como un héroe. No obstante, empieza su pesadilla: el regresar de nuevo a la “normalidad” con unas prótesis metálicas y recuperar al amor de su vida, no será nada fácil.

 

 

 

 

Más fuerte que el destino inspirado en los terribles sucesos de los atentados de Boston en 2013, llevó a Jake Gyllenhaal a obtener el Premio Hollywood Film Award para el Mejor Actor del año y su co protagonista Tatiana Maslany ganó el Premio a Mejor Actriz de apoyo en los premios que otorga la Asociación de Críticos de Utah. El filme fue nominado a varios premios entre ellos, el Satellite Award y el Critics Choice Award.

 

 

“Para Más fuerte que el destino estuve durante toda la pre-producción, lo que significó que estuviera en Boston con Jeff y su familia mucho tiempo, viviendo en su espacio. Entonces, solo observé. Luego, Jeff me dio muchas cosas que sirvieron de material, y yo busqué después más cobertura sobre su caso, que iba más allá de lo que hubo, por ejemplo, en The New York Times. Jeff fue muy amable en darme la oportunidad de poder observarlo y ver su comportamiento, porque no pude verlo en las primeras etapas; solo pude ver o conocer a Jeff cuando estaba caminando en sus piernas ortopédicas. Y él se niega a estar en su silla de ruedas, así que nunca lo he visto sentado en su silla. Una vez me la mostró” –Entrevista a Jake Gyllenhaal por Claudia González, El Mercurio (Chile)-

 

 

El terrorismo es definido escuetamente por cualquier diccionario como aquella sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. Es decir, la dominación por el miedo a través de atentados, autos-bomba, explosiones, secuestros, asesinatos a bocajarro y más, que arrojan como resultado miles de víctimas inocentes, por lo general, ajenas a las protestas políticas de organizaciones, sectas, grupos o individuos que deciden convertirse en ángeles exterminadores para gritar al mundo su locura o sus extremistas puntos de vista.

Por supuesto, los actos terroristas han inspirado una gran cantidad de películas y a su vez han sido abono para otros tantos relatos de ficción que recurren al tema del terrorismo para dar rienda suelta a thrillers de acción, cintas de suspenso, docuficciones, e incluso metáforas de peculiares estados de ánimo como sucede en la obra póstuma de Luis Buñuel, Ese oscuro objeto del deseo (1977), que le servía a Buñuel para mostrar el clima de inseguridad social que se vivía a fines de esa década de los setenta, en medio de atentados terroristas, como alegoría de un terrorismo sexual impuesto por un burgués maduro (Fernando Rey, espléndido) y su oscuro objeto del deseo interpretado por dos actrices: Carole Bouquet y Angela Molina.

En cambio, Más fuerte que el destino, apuntaba hacia múltiples aristas. Se inspira en un hecho real de gran impacto. A ello, se suma el elemento del individuo común que se trastoca en figura pública a partir de un accidente que lo deja discapacitado y en héroe potencial debido a los datos que aportó para identificar a los autores de un atentado. Y no sólo eso, el mismo incidente generó tal polémica que existe evidencia de que todo fuera una farsa conspiratoria.

David Gordon Green, autor de la exitosa comedia negra Piña Express (2008) dirige con enorme eficacia una trama que sacrifica de manera inteligente el trasfondo político y social de una nación, para concentrarse en los actos cotidianos del protagonista y su lucha personal para salir adelante, abandonar los reflectores de la “fama” y continuar con su rutina diaria en medio de su azarosa relación amorosa, su familia disfuncional y su rehabilitación física.

 

 

“Trato de evadir algunas cosas con la risa, porque cuando empiezas a reírte se te olvidan las cosas por un tiempo, y eso es lo que amo. Es como cuando vi la película por primera vez: estaba llorando y, de pronto, estaba matándome de la risa, y todos en el cine estaban riéndose. Eso de verdad lo amé…Sí, resulta muy difícil ver esas escenas del día más difícil de mi existencia, no solo para mí. Hay cosas espantosas, gente muerta; y, sí, ver el atentado en la película me llevó de vuelta a ese momento: todavía me transporta, pero es algo con que lidio, y es difícil” –Entrevista a Jeff Bauman por Claudia González, El Mercurio (Chile)-

 

 

“Más fuerte que el destino no se trata del atentado: es sobre alguien que ha sobrevivido a eso, a esos momentos en que sientes que no puedes tomar el siguiente paso. Pero él te muestra que sí puedes. –Entrevista a Jake Gyllenhaal-

 

 

 

Jeff Bauman trabajador de Cotsco, era uno de los miles de espectadores que acudieron a presenciar el Maratón de Boston en abril de 2013; sin embargo todo se volvió confusión cuando explosivos de fabricación casera estallaron causando la muerte de tres personas y centenares de heridos, entre ellos, Bauman rescatado por Carlos Arredondo, un inmigrante costarricense que en medio del caos fue en su ayuda.

Lo curioso es que la película no está construida como un thriller político o terrorista como por ejemplo, Intriga en la calle Arlington (Mark Pellington, 1999) con James Bridges como un profesor de Historia, viudo y atormentado por el recuerdo de su esposa muerta, una agente del FBI asesinada cuando investigaba un caso de terrorismo. El filme consigue dejar de lado los lineamientos de la acción y del suspenso para hacer palpable la atmósfera de dolor y melancolía alrededor de este hombre cuya vida cambia cuando conoce a los vecinos ideales, un amable matrimonio con un hijo pequeño que ocultan su verdadero rostro: una célula de un sangriento grupo terrorista que intenta volar el edificio del FBI, como referencia al brutal atentado en Oklahoma.

Por el contrario, Más fuerte que el destino deja de lado el tema social y político para sumergirse en los estados de ánimo del protagonista y su lucha íntima y personal por recuperar la dignidad. Aquí, no hay nada que no hayamos visto en historias similares de superación personal y redención familiar. No obstante, lo que la convierte en algo digno de apreciarse es la impresionante caracterización de Gyllenhaal. Sin excesos y sin artificio alguno, conmueve, sorprende e inspira, a tal grado que da lo mismo si la historia de Bauman y de Boston fuera real o un invento.

 

“Esto se trató de lograrlo, de acercarse lo más posible a lo que pasó. Fue un viaje emocionante, aunque siempre supe que no iba a llegar completamente cerca de que lo realmente fue. ¿Sabes? Tenía esa extraña sensación de que iba a fallar hiciera lo que hiciera. Nunca iba a llegar a lo que realmente sintió, pero debí hacerlo para contar la historia de Jeff. Y en cada paso del camino que hice pensaba qué sentiría Jeff cuando viera la película por primera vez. Eso estuvo en mi cabeza en todo momento”. –Entrevista a Jake Gyllenhaal-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

10 de junio 2020

SEÑOR SABELOTODO (Monsieur Je-Sais-Tout, Francia, 2018)

Dirección. Stéphan Archinard y François Prévôt-Leygonie/ Guión. Stéphan Archinard y François Prévôt-Leygonie, inspirados libremente en la novela de Alain Guillot/ Fotografía en color. Pierre-Hugues Galien/ Música. Matthieu Gonet/ Edición. Hervé Schneid/ Dirección de arte. Laure Cottin/ Diseño de Producción. Jean Claude Champian/ Vestuario. Aurore Pierre/ Maquillaje. Lucas Coulon/ Producción. Gaumont / Wy Productions, Wassim Béji y Sidonie Dumas/ Con. Arnaud Ducret (Vincent Barteau), Max Baissette de Malglaive (Léo) Alice David (Mathilde, la doctora), Jean Francois Carey (Louis Germain, el caza talentos), Caroline Sihol (Francoise Barteau, la madre de Vincent), Féodor Atkine (Antonio), Marina Tomé (Lidia, mujer de Antonio), Bruni Makaya (Omar), Hugo Chalan Marchio (Kevin), Sayyid El Alami (Sherif)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Vincent Barteau, es un ex futbolista de 35 años, retirado por una lesión y que ahora se dedica a entrenar a un equipo de fútbol de adolescentes. Barteau disfruta plenamente de su trabajo y sobre todo de su soltería. Vive totalmente alejado de su madre y en breve partirá a China donde será contratado para entrenar a un equipo juvenil. Su día a día da un vuelco cuando debe encargarse de su sobrino Léo, hijo de una hermana de la que nadie sabe nada. Barteau desconocía por completo la existencia de ese niño de trece años que padece síndrome de Asperger y que resulta un gran jugador de ajedrez. El choque entre ambos será inminente.

 

 

Señor sabelotodo es una eficaz y optimista mezcla de drama y comedia que participó en el Tour de Cine Francés 2018

 

 

“Cada persona con Asperger, como cada persona neurotípica, es diferente. El grado y tipo de afectación varía, como también varían las circunstancias del entorno social y familiar, y la manera como cada cual responde y se adapta a estas afectaciones. El espectro de los trastornos generales del desarrollo es muy amplio y multidimensional, y las fronteras que separan un trastorno de otro, y todos juntos con la “normalidad”, son borrosas. A veces resulta difícil saber si determinada característica es típica del trastorno, o específica de la persona… Pero al final la única manera de entender el Asperger es entender a la persona que hay detrás”. -Federación Asperger España-

 

 

 

Historia y antecedentes

En 1943 Hans Asperger, un físico Austriaco, publicó un informe en el que describía a niños de inteligencia y desarrollo de lenguaje típico con interacciones sociales y capacidades comunicativas deterioradas. El término “Asperger” fue definido en la cuarta edición del manual de diagnósticos y estadísticas de los trastornos mentales por la asociación, American Psychiatric Association (APA). En 1994 apareció por primera vez el término “Asperger” como un síndrome separado y distinto al “trastorno autista” o autismo. Sin embargo, aún existía controversia en cuanto al reconocimiento del Asperger como síndrome propiamente dicho o una forma de autismo. En 2013, los síndromes de Asperger, Autismo y otros trastornos del desarrollo y los unió en el mismo diagnostico llamado el Espectro de Desórdenes de Autismo.

 

Los criterios del Asperger son los siguientes:

Problemas para comprender los sentimientos de otras personas o para expresar sus propios sentimientos.

Dificultades para entender el lenguaje corporal.

Evitan el contacto visual.

Desean estar solos o quieren interactuar pero no saben cómo hacerlo.

Tienen intereses muy específicos, a veces obsesivos.

Hablan sólo acerca de ellos mismos y de sus intereses.

Hablan de forma poco usual o con un tono de voz extraño.

Dificultad para hacer amigos.

Nerviosismo cuando están en grupos sociales grandes.

Torpes o con descuido.

Presencia de rituales que se niegan a cambiar, como una rutina muy rígida para irse a dormir.

Realizan movimientos repetitivos o extraños.

 

Lo que distingue el síndrome de Asperger del autismo son las características y la ausencia de retrasos de lenguaje. Niños con el síndrome de Asperger tienen habilidades del habla e inteligencia promedio. Niños con autismo son percibidos como distantes y como individuos que no tienen interés en los demás. Sin embargo, personas con el síndrome de Asperger quieren ser aceptados e interactuar socialmente con los demás, pero muy a menudo no saben cómo hacerlo. Pueden no comprender las reglas sociales y demostrar la empatía. Puede mostrar contacto visual limitado, parecer desinteresado en una conversación, y no entender el uso de gestos y el uso de lenguaje simbólico.

 

 

No hay duda de que el cine resulta un extraordinario vehículo para acercarnos a otras realidades y reflexionar sobre ellas, situaciones muy duras incluso, como la eutanasia, el suicidio, el Alzheimer y más. Las historias de la pantalla grande resultan instrumentos útiles y entretenidos en ocasiones –como es el caso de Señor sabelotodo- para comprender, conocer y observar aspectos de ciertos síndromes como el de Tourette: recordemos por ejemplo al personaje que encarna Edward Norton en la película Huérfanos de Brooklyn (2019), dirigida por él mismo. Norton interpreta a Lionel Essrog, un investigador privado de una agencia ilegal, afectado por el síndrome de Tourette incapaz de dominar expresiones faciales, corporales y palabras; con una cierta similitud a esa risa incontrolable del protagonista de Joker (Todd Phillips, 2019) que compone Joaquin Phoenix.

Lo mismo ocurre con síndrome de Asperger. La literatura, el teatro, pero sobre todo la producción fílmica se ha convertido en una suerte de eco que otorga visibilidad a varios aspectos, enfermedades y trastornos. Por medio de sus tramas y personajes es posible tener una idea de la manera en la que interactúan niños y adultos afectados por algún síndrome, su rechazo en el mundo, sus sueños e ilusiones. Si algo destaca en Señor sabelotodo es la extraordinaria interpretación del actor adolescente Max Baissette de Malglaive –estaba por cumplirlos 17 años en el rodaje-, quien debutara a los 10 años en la cinta Versalles (Pierre Schoeller, 2008). Max en el papel de Léo otorga una profunda dimensión a su personaje, con unos cuantos y perfectos trazos nos lleva a conocer el trastorno de Asperger. Lo que lleva al espectador a empatizar con él y a observar la exclusión o burlas de la que son objeto niños y adultos.

 

Lo atractivo de un filme como Señor sabelotodo es su desapego a la solemnidad, al narrar la trama con una perspectiva entretenida más cercana a la comedia que al melodrama edificante. Por supuesto, antes de ésta, el cine y la televisión han abordado desde diversas representaciones el tópico del síndrome de Asperger. Por ejemplo, Mi nombre es Radio (2003) narra la historia de un joven interpretado por Cuba Gooding Jr., que pasa inadvertido para un equipo de fútbol americano, hasta que el entrenador lo toma en cuenta y lo integra, en una muestra de aceptación del otro. En la teleserie The Big Bang Theory (2007) los protagonistas son un par de jóvenes genio a los que les cuesta entablar relaciones sociales cargados de tics y rituales mostrando una leve forma de Asperger.

Locos de Amor/ Mozart y la ballena (2005) narra la historia de amor entre Donald e Isabelle, el primero emprende un grupo de apoyo de personas con el síndrome de Asperger y allí conoce a Isabelle y las dificultades por las atraviesan. Mi nombre es Khan (2009) narra la historia de un joven de la India que se enamora de una madre soltera que vive en San Francisco, California. Al vivir en Estados Unidos, Khan es detenido por las autoridades debido a su comportamiento y actitudes “sospechosas”, cuando en realidad tiene un leve síndrome de Asperger. Adam (2009) es otro relato romántico en la que un muchacho con síndrome de Asperger aficionado a la astronomía, se enamora locamente de su vecina. La historia muestra los malos entendidos por los que pasa la pareja a causa del Asperger.

O Tan fuerte, tan cerca (2011), centrado en el punto de vista de un niño con síndrome de Asperger, quien ha superado sus temores gracias al apoyo y ayuda de un padre amoroso (Tom Hanks) y el equilibrio de una familia integrada, una alegoría, sobre el malestar y los temores creados a consecuencia del fatídico 11 de septiembre de 2001, en donde el mundo del niño se vienen abajo como las Torres Gemelas de Manhattan en los atentados ocurridos en esa fecha y la obsesión de éste por encontrar la cerradura que abre una llave oculta por su padre, víctima involuntaria del ataque terrorista.

 

Señor sabelotodo arranca como una película hollywoodense: surge una espectacular panorámica de la zona donde se lleva a cabo la acción –cerca de la región de Lille, Francia- al tiempo que se escucha una canción en inglés y la cámara encuentra a Vincent Barteau, ex jugador de fútbol retirado por una lesión, en su trote matinal cotidiano, hasta que llega a su confortable casa y recibe la llamada de uno de los dueños de un club juvenil de fútbol en China, a donde viajará en breve como entrenador, labor que hace con chicos franceses a los que abandonará en poco tiempo. En efecto, la película está pensada como un producto comercial de calidad. La diferencia estriba en su contenido, ya que lo que sigue, será el encuentro de este hombre egocéntrico y algo histérico que tendrá que lidiar con algo totalmente opuesto y desconocido a él y a su entorno: un sobrino del que ignoraba su existencia afectado por el síndrome de Asperger y a su vez, recuperar la convivencia con su madre.

En ese sentido, el filme se aproxima a la propuesta de la exitosa Amigos (2011) de Olivier Nakache y Eric Toledano, con Francois Cluzet y Omar Sy: la historia de un millonario que ha quedado tetrapléjico a causa de un accidente de parapente que contrata como cuidador a domicilio a un inmigrante recién salido de la cárcel. El choque evidente marcado por sus diferencias sociales y culturales termina por forjar una amistad inesperada y sumamente divertida que supo darle la vuelta a un tópico difícil.

Es decir; Señor sabelotodo incide en un tema complicado pero se sumerge en él con inteligencia, humor y sensibilidad a través de una trama acorde a esos filmes cuya finalidad es buscar la reflexión y sobre todo, hacer sentir bien al espectador y a ello contribuye el trabajo histriónico de los protagonistas, en particular del simpático Léo y en medio de ellos, una guapa e inteligente médico que ayuda a que la relación del tío y el sobrino fluya, así como esa vuelta de tuerca familiar entre Vincent y su madre. Y es que, el niño, acostumbrado a sus rutinas y en especial a decir la verdad, sus observaciones que su tío ve como impertinencias, no siempre le sientan bien al ego de éste, por supuesto, las palabras del niño contrastan con sus frágiles emociones. Justo en esas diferencias –como sucede en Amigos- es donde se encuentra la clave de un argumento y una realización eficaz y conmovedora que nunca llega a lo sensiblero.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 de mayo de 2020

LA GRAN BELLEZA (La grande belleza/The Great Beauty, Italia-Francia-Bélgica, 2013)

Dirección. Paolo Sorrentino/ Guión. Paolo Sorrentino y Umberto Contarello/ Fotografía en color. Luca Bigazzi/ Música. Lele Marchitelli, David Lang, Henryk Mykolaj Gorecki, Kronos Quartet, Zbigniew Preisner, Bizet/ Edición. Cristiano Travaglioni/ Dirección de arte. Alessandra Mura/ Diseño de Producción. Stefania Cella/ Vestuario. Daniela Ciancio/ Efectos Visuales. Rodolfo Migliari, Lucca Della Grotta y Chromatica/ Maquillaje. Maurizio Silvi/ Peinados. Aldo Signoretti/ Producción. Francesca Cima, Fabio Conversi, Maurizio Coppolecchia, Nicola Giuliano, Jerome Seydoux/ Con. Tony Servillo (Jep Gambardella), Carlo Verdone (Romano), Sabrina Ferilli (Ramona), Carlos Bucirosso (Lello Cava), Isaia Forte (Trumeau), Pamela Villoresi (Viola), Galatea Ranzi (Stefania), Franco Graziosi (Conde Colonna), Giorgio Pasotti (Stefano), Sonia Gessner (Condesa Colonna)/Duración. 140 mins.

SINOPSIS

Roma, un verano en todo su esplendor. Los turistas acuden en masa a la colina Janículo (Gianicolo): un visitante japonés se desvanece al observar tanta belleza. Jep Gambardella es un hombre atractivo y seductor irresistible a sus 65 años. Jep disfruta al máximo de la vida social de la ciudad. Asiste a cenas y fiestas chic, donde su ingenio y deliciosa compañía son siempre bienvenidos. Periodista de éxito y seductor innato, escribió una novela de juventud con la que consiguió un premio literario y su reputación de escritor frustrado. Esconde su desencanto tras una actitud cínica que le lleva a ver el mundo con cierta lucidez amarga.

En la terraza de su apartamento en Roma, con vistas al Coliseo, organiza fiestas donde El aparato humano -título de su famosa y única novela- se muestra en toda su desnudez mientras se desarrolla la gran comedia de la nada. Cansado de su estilo de vida, Jep sueña con volver a escribir, aferrándose a las memorias de un joven amor en el que sigue anclado. ¿Lo conseguirá? ¿Será capaz de sobrevivir a esta profunda repulsión que siente hacia sí mismo y hacia los demás, en una ciudad cuya belleza, a veces, lleva a la parálisis?

En medio de todo ello, nobles decadentes, arribistas, políticos, criminales de altos vuelos, periodistas, actores, prelados, artistas e intelectuales tejen una trama de relaciones vacías que se desarrollan en fastuosos palacios y villas. El centro de todas las reuniones es Jep Gambardella, dominado por el hastío, asiste a este desfile de personajes poderosos pero insustanciales, huecos y deprimentes. En esa, su vida rutinaria, solitaria e insatisfecha, se ha acostumbrado a una vida cómoda, escribiendo artículos para la prensa y acudiendo a frívolas fiestas y el encuentro consigo mismo y ese modo de vida que termina por confrontarlo.

 

 

La gran belleza una de las más impactantes películas de los últimos tiempos que de algún modo actualiza la trama del clásico de Federico Fellini: La dulce vida/La dolce vita (1960) a los tiempos de Silvio Berlusconi, fue galardonada con el Oscar, el Globo de Oro y el BAFTA a la Mejor película de habla no inglesa. Mejor Actor para Tony Servillo en el Festival Europeo de Sevilla. Premio Gaudi a la Mejor Película europea. Premios David Di Donatello a lo más sobresaliente del cine italiano: Mejor Película, Director, Productor, Fotografía, Actor, Diseño de Producción, Vestuario, Maquillaje, Peinado y Efectos Visuales. Mejor Película, Director, Actor y Editor a lo Mejor del Cine Europeo.

 

Como dato curioso, en la secuencia de la fiesta del protagonista, aparece de la nada un mariachi mexicano y se escucha también el tema Mueve la colita a cargo de Gato DJ. Asimismo, el personaje de la performancera Talia Concept se inspira en la figura de la yugoslava Marina Abramović.

 

 

“Llevaba tiempo pensando hacer una película que justificara las contradicciones, la belleza, las escenas de las que he sido testigo y de la gente que he conocido en Roma. Es una ciudad maravillosa, reconfortante y al mismo tiempo, una ciudad llena de peligros escondidos. Por peligros, me refiero a las aventuras intelectuales que conducen a ninguna parte. Inicialmente, era un proyecto ambicioso sin límites que yo seguía postergando, hasta que encontré el elemento vinculante que diera vida a este universo romano. Ese elemento era el personaje de Jep Gambardella, la última pieza del rompecabezas. Fue él quien hizo que la historia fuese posible y menos confusa. Con él, llegó el momento de hacer esta ambiciosa película. Después de estar viajando entre Europa y Estados Unidos durante dos años para dirigir Un lugar maravilloso (Sorrentino, 2011), sentí la necesidad de parar. Quise seguir ocioso pero con un trabajo que me permitiera volver a casa por las noches. En realidad, La gran belleza, fue una película agotadora de hacer pero también una experiencia apasionante” –Paolo Sorrentino. Lahiguera.com-

 

 

Un fantasma recorre Roma. Paolo Sorrentino autor de filmes brillantes como El divo (2008) y excesivos y pretensiosos como Un lugar maravilloso, consigue con La gran belleza, una obra extraña, hipnótica y fascinante. La ganadora del Oscar a Mejor Cinta Extranjera, sigue sin duda los pasos de Federico Fellini: el de La dolce vita, 8 ½ y Roma y también del escritor italiano Alberto Moravia: el de El conformista, El desprecio y El aburrimiento, novelas adaptadas respectivamente, por Bernardo Bertolucci, Jean-Luc Godard y Cedric Kahn.

Un recorrido por la decadencia de la burguesía y la intelectualidad romana, el hastío, la indolencia y la búsqueda de una belleza que parece intangible y que sin embargo, puede encontrarse en la mirada serena de una monja desdentada que se ha casado con la pobreza, en los juegos de unos niños en un patio, en las esculturas y la magnificencia arquitectónica de Roma, en el cuerpo desnudo de una mujer de cuarenta años, en una jirafa que aparece en medio de la noche, o en un recuerdo de juventud atesorado con nostalgia y pena.

 

 

“Suelo utilizar la estructura narrativa que mejor encaje con la historia. Lo mismo ocurrió con Las consecuencias del amor y Un Lugar maravilloso. El protagonista es, ante todo, un observador del mundo exterior y se convierte en la razón de ser de la historia. A través de una serie de giros incidentales y a veces ligados al destino, el protagonista se somete a un viaje personal. Lo tuve que hacer así porque el núcleo de la película era un gran entramado de hechos, personajes y anécdotas que giraban en torno a Roma. Roma y La dolce vita de Fellini, son películas que no puedes ignorar cuando haces una película como esta. Son dos obras maestras y la regla de oro es verlas, no imitarlas. Yo intenté ceñirme a eso. Es verdad que las obras maestras transforman la forma en la que sentimos o percibimos las cosas. Nos condicionan. Por lo tanto no puedo negar que esas películas me hayan influenciado y guiado a la hora de hacer La Gran Belleza. Solo espero que me hayan guiado en la dirección adecuada”. –Paolo Sorrentino. Lahiguera.com-

 

 

Justo, es esa dolorosa carga del pasado lo que parece impedir que Jep Gambardella (un maravilloso Servillo), autor de ese solo y exitosísimo libro, El aparato humano, vuelva a escribir. ¿Para qué hacerlo si vive rodeado de fatuidad, arrogancia, podredumbre moral y mentira?, lo que le ha permitido vivir con comodidad y despilfarro en un lujoso departamento desde cuya terraza se domina el inmemorial coliseo romano, símbolo del ocaso y la grandeza que aún se sostiene en pie.

Se trata de una alegoría del horror, la estupidez y la celebración de la vida en un mismo plano, como lo metaforiza su extraordinaria banda sonora: la escena de la fiesta con Far l’Amore de Raffaella Carra y Bob Sinclair, o los coros de The Lamb de John Taverner y William Blake, por ejemplo. 140 minutos de belleza y decadencia. De arrepentimiento por aquello que no se hizo y por un mañana que parece no tener futuro.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

13 de mayo 2020

TERRIBLEMENTE FELIZ (Frygtelig lykkelig/Terribly Happy, Dinamarca, 2008)

Dirección. Henrik Ruben Genz/ Guión. Henrik Ruben Genz y Dunja Gry Jensen, inspirados en la novela de Erling Jepsen/ Fotografía en color. Jørgen Johansson/ Música. Kåre Bjerkø/ Edición. Kasper Leik/ Dirección de arte. Jacob Wirth Carlsen/ Diseño de Producción. Niels Sejer/ Vestuario. Susie Bjornvad/ Efectos visuales. Søren Skov Haraldsted, Christian Kitter/ Producción. Tina Dalhoff, Thomas Gammeltoft, Fine & Mellow Productions/ Con. Jakob Cedergren (Robert Hansen), Lene Maria Christensen (Ingerlise Buhl), Kim Bodnia (Jorgen Buhl), Lars Brygmann (Dr. Zerleng), Anders Hove (Moos), Jens Jorn Spotagg (Jefe policiaco), Henrik Likkegaard (ministro religioso), Bodil Jorgensen (la bartender), Niels Skousen (Hansi), Lars Lunoe (Nissum)/ Duración. 94 mins.

SINOPSIS

Robert Hansen, un joven agente de policía de Copenhague, ha sido destinado contra su voluntad a la pequeña localidad de Skarrild, en Jutlandia, para desempeñar labores de comisario. Su llegada mueve a la población y aporta una curiosa chispa a los rígidos rostros de sus habitantes. Este destino constituye para él la oportunidad de un nuevo comienzo: la posibilidad de regresar a su hogar original en Copenhague dependerá de cómo rinda en esta localidad fronteriza, ya que ha dejado atrás a su hija a la que no ha visto en años y a su mujer que lo demandó por violencia doméstica en apariencia. Pero a Robert le cuesta enormemente entender a la población local y sus actitudes, escasamente civilizadas, con respecto a la ley y el orden. En un pueblo en el que todos se conocen, la gente parece ocuparse de sus asuntos sin injerencias de la autoridad…

 

Esta comedia de humor negro, crimen y violencia, al estilo de los hermanos Coen, fue seleccionada por Dinamarca como candidata al Oscar 2010 en la categoría de película de habla no inglesa.

 

 

Terriblemente feliz obtuvo los premios a Mejor Película, Actor, Actriz, Director, Guión, Fotografía y Canción en lo Mejor del cine Danés. Asimismo, fue merecedora de los reconocimientos a: Mejor Guión y Mejor Música en el Festival de cine de Valladolid. Mejor película en Karlovy Vary. La Asociación Nacional de Críticos de Cine de Dinamarca le otorgó los Premios Bodil a: Mejor Película, Actor y Actriz protagónicos, Actor secundario y Fotografía.

 

 

“Algo en definitiva huele a podrido en Dinamarca…un ingenioso thriller sicológico construido a la perfección” –Stephen Holden, The New York Times-

 

“Escabrosa y elegante, ésta película danesa es como un cruce entre El cartero llama dos veces y A la hora señalada con un toque de thriller gótico” –Andrea Gronvall, Chicago Reader-

 

 

 

Henrik Ruben Genz nació en 1959 en Dinamarca y en 1987 terminó sus estudios de dibujo y grabado, antes de asistir a la Escuela Nacional de Cine de su país. Allí se graduó en 1995 con el corto La encrucijada, por el que recibió el premio a la mejor película y al mejor guión en el Festival de Escuelas de Cine de Munich. Más tarde trabajó en la Televisión Nacional Danesa, para la que dirigió varios cortometrajes, documentales y episodios de series de televisión como Nikolaj & Julie (2003), Tiempos Mejores (2004-07) y El asesinato (2007). A su vez, destaca su premiado cortometraje Bror, min Bror/Teis & Nico (1999) y debutó en el largometraje en 2003 con Alguien como Hodder, obra a la que siguieron El chino (2005), Terriblemente feliz (2008), Una decisión peligrosa (2010), Palabra de Dios (2017), entre otras.

 

 

 

Jakob Cedergren el eficaz protagonista de Terriblemente feliz, quien poco después protagonizaría de manera notable Submarino (Thomas Vinterberg, 2010) y El culpable (Gustav Moller, 2018), encarna al agente de policía, que actúa siempre “según lo establecido”, sin embargo, pronto se enfrentará a las costumbres locales y a una inquietante sensación de que abundan los secretos que se ocultan detrás de lo que parece ser la sencilla vida en un pequeño pueblo, cuya Ciénega esconde todas las situaciones anormales que ahí se viven, en un filme que guarda sin duda varios paralelismos con la obra de Joel y Ethan Coen, particularmente Simplemente sangre (1984) y Fargo (1996), y al mismo tiempo con la obra de David Lynch: Terciopelo azul (1986), Twin Peaks (1990-91), Twin Peaks: Fuego camina conmigo (1992) y Twin Peaks (2017).

Extraños comportamientos que surgen de la manera en la que se corrige a los niños que roban, en las prescripciones médicas o en las pequeñas bodegas ocultas de un supermercado. La alternancia entre lo cotidiano gris y monótono y lo imprevisto tendiente al humor negro, la violencia y lo prohibido: universos adyacentes que existen en un bar o en una fangosa Ciénega. El protagonista es rechazado desde un inicio por una comunidad que cree que puede solucionar los problemas locales a su manera sin tener que reportar a las autoridades y menos a Tonder, ciudad de la que depende esa pequeña villa de Jutlandia.

Robert Hansen se topa muy rápido con las fuerzas vivas del lugar: el ministro religioso, el alcalde y dueño del súper mercado y el médico que también hace la labor de forense: ellos representan la conexión con todo el pueblo. Son quienes mueven los hilos del lugar a través de sus juegos de cartas nocturnos; una clara alegoría de la manera en que controlan el sitio, tal y como sucede en la escena final. No sólo eso, Terriblemente feliz se va sumergiendo en una espiral de mentiras, sensualidad y violencia muy al estilo de los clásicos relatos de cine negro, de los que tanto beben los hermanos Coen y el propio David Lynch. De hecho, la película de Henrik Ruben Genz no sólo parece referenciar títulos como: El cartero llama dos veces (Tay Garnett, 1946) y (Bob Rafelson,1981) si no otros títulos donde un hombre de la autoridad se hunde poco a poco en un pueblo donde todos ocultan algo oscuro: El hombre de mimbre (Robert Hardy,1973), su remake: El culto siniestro (Neil LaBute, 2006), Hot Fuzz: súper policías (Edward Wright, 2007) o Midsommar: el terror no espera la noche (2019) de Ari Aster.

Robert conoce a un matrimonio conflictivo: él es el tipo al que todos temen y le dan la vuelta: Jorgen, que agrede físicamente a su bella, atractiva y emocionalmente inestable mujer, Ingelise. Ambos tienen a una pequeña hija, que pasea con un carrito a sus muñecas cuando en casa las cosas se complican. Ingelise se insinúa a Robert, quien no sólo toma medicamentos para los nervios que le receta el médico del lugar, sino que tiene el trauma de su propio matrimonio; al parecer descubrió a su mujer con otro y al amenazarla, perdió el contacto con su pequeña hija a la que le deja recados en la contestadora de la casa.

Abundan los momentos reveladores en la película: la llegada de Robert al pueblo, los personajes del bar, el instante en que Ilgesen se presenta con el policía, el encuentro entre el marido de ésta y Robert en el auto, y sobre todo el enfrentamiento entre los dos hombres en el bar entre cervezas y tragos y por supuesto el instante en que Ilgesen y Robert comparten la cama en casa de ella. Terriblemente feliz pese a que homenajea o copia elementos de otros filmes, logra crear una genuina tensión y aportar situaciones curiosas, sorprendentes y divertidas con un final abierto, extraño y a la vez demoledor en el que el espectador termina por identificarse con el protagonista perdido en la locura de ese pueblo enigmático y salvaje. Lo más curioso es que se inspira en hechos reales.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

28 abril 2020

EL PRECIO DE LA FAMA (La rançon de la gloire/ The Price of Fame, Bélgica-Suiza-Francia, 2014)

Dirección. Xavier Beauvois/ Guión: Xavier Beauvois y Étienne Comar con la colaboración de Marie Julie Maille/ Fotografía en color. Caroline Champetier/ Música: Michel Legrand/ Edición: Marie-Julie Maille/ Dirección de arte: Yann Megard y Cecile Deleu/ Diseño de Producción. Yann Megard/ Vestuario. Jessica Di Cioccio/ Producción. Pascal Caucheteux, Étienne Comar, Pauline Gygax, Max Karli, Arches Films/ Rita Productions / Why Not Productions/ Con. Benoit Poelvoorde (Eddy Ricaart), Roschdy Zem (Osman Bricha), Seli Gmach (Samara), Chiara Mastroianni (Rosa), Peter Coyote (John Crooker), Nadine Labaki (Noor), Dolores Chaplin (Srita.Chaplin), Xavier Maly (Inspector Maltaverne), Xavier Beauvois (Señor Loyal), Arthur Beauvois (el joven inspector)/Duración 114 mins.

SINOPSIS

A finales de los setenta, en Vevey, una pequeña ciudad suiza, Eddy Ricaart sale de prisión y se aloja en casa de su amigo Osman de ascendencia árabe. A cambio del alojamiento, Eddy se ocupará de cuidar a su hija de siete años mientras la mujer de Osman se somete a una revisión en el hospital. La víspera de Navidad se agudizan los problemas económicos de la familia; por eso, cuando la televisión anuncia la muerte del gran comediante, realizador, guionista y productor Charlie Chaplin, a Eddy se le ocurre una idea descabellada pero aparentemente fácil: robar el ataúd de Charlot y pedir un rescate a su familia para salir de la pobreza.

 

El precio de la fama compitió en el Festival de cine de Venecia. El mítico compositor francés Michel Legrand fue nominado por la banda sonora de esta película por la Asociación Internacional de Críticos de Música.

 

“Otra soberbia interpretación del gran actor francés de origen marroquí Roschdy Zem. Divertida, encantadora y agridulce. Nos hace preguntarnos cómo se habría enfrentado el propio Chaplin a la historia del robo de su cadáver” –The Playlist-

 

 

“Lo primero fue profundizar, enterarme de toda la historia. Llamé a mi amigo Jean-Eric Troubat, que trabaja en la policía y que había participado en la escritura del guión de Le petit lieutenant. Me proporcionó un contacto con la policía suiza, pero me dijeron que no podían hacer nada sin la autorización de la familia. Me puse en contacto con los Chaplin, que me contestaron de forma positiva, sin ninguna condición previa. El éxito de mi anterior película, De dioses y hombres, debió tener algo que ver. Tuve acceso a los archivos y leí la correspondencia entre los secuestradores y Oona Chaplin” –Entrevista a Xavier Beauvois, Lahiguera.com-

 

Xavier Beauvois nació en el norte de Francia en 1967. Se trasladó a París en cuanto pudo y decidido a convertirse en cineasta. Después de conocer a los famosos críticos de cine Jean Douchet y Serge Daney, empezó a trabajar como ayudante de André Téchiné y Manoel de Oliveira. A los 23 años escribió, interpretó y dirigió el largometraje Nord (1990), por el que fue nominado a dos César, a la Mejor Ópera Prima y al Actor Más Prometedor. A esta primera película le siguió No olvides que vas a morir (1995), por la que ganó el Premio del Público en el Festival de Cannes, así como el prestigioso Premio Jean Vigo. Después de participar en el Festival de Venecia en dos ocasiones, con Según Matthieu (2000) y El pequeño teniente (2005), fue aclamado internacionalmente por De dioses y hombres (2010), ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes y del César a la Mejor Película.

 

 

La historia real

Un polaco, Roman Wardas, y un búlgaro, Gandscho Ganev, sobrevivían como podían en la Suiza de fines de los setenta. Eran mecánicos y habían cruzado el Telón de Acero como refugiados, pero el mundo capitalista no fue la panacea inmediata que esperaban y buscaron un modo de ganar dinero fácil. La búsqueda terminó, por azar, en las páginas de un diario. Ahí leyeron la noticia de que la policía italiana había frustrado un secuestro al recuperar en Bari el ataúd con el cuerpo de Salvatore Matarrese, padre de un importante senador. Y surgió la inspiración.

Wardas y Ganev recordaron que unos meses antes había muerto el genio del cine Charles Chaplin y sus restos habían sido sepultados en el pequeño cementerio de Corsier-sur-Vevey. Hacia allá fueron en la madrugada del 2 de marzo de1978, con unas palas, unos picos y una camioneta.

La tumba del actor y director era muy simple porque todavía no se había construido el monumento proyectado por la familia. Tardaron dos horas en desenterrar el féretro, un ataúd de roble de unos 150 kilos. Se lo llevaron sin más y lo volvieron a enterrar en un campo de maíz en Noville, no muy lejos, a tres kilómetros del extremo oriental del lago de Ginebra.

Horas después, la noticia de la profanación sacudió al mundo, debido a la reciente muerte del actor y director a los 88 años, en la Navidad del 77. Las autoridades policiales abrieron una investigación que tenía varias líneas. La principal era la correcta: el robo para pedir un rescate. Sin antecedentes penales, Wardas y Ganev sintieron que habían dado un golpe maestro, pero la repercusión del hecho los llevó a guardar silencio por unos días.

La Policía avisó a Interpol para evitar que el féretro hubiese sido sacado del país, con Francia a 25 minutos por autopista e Italia a no más de tres horas. Se habló de un coleccionista maniático que había sumado la pieza más valiosa a su colección. Y de fanáticos nazis que se habían cobrado venganza por la película El gran dictador. O de una represalia británica porque el Gran Consejo de Londres había rechazado erigir una estatua en homenaje a Chaplin.

Los dos mecánicos llamaron desde una cabina pública al castillo de la familia Chaplin para hablar con Oona, la viuda -36 años más joven que su marido- y cuyo padre había sido el Nobel de Literatura y cuatro veces premio Pulitzer Eugene O’Neill y le exigieron 600 mil dólares para devolver el ataúd. Ella dijo: “¡No!”. Días después volvieron a llamar y ella insistió en su negativa. En una cuarta llamada los extorsionadores dijeron que hablarían al día siguiente a las 9.30 am. La policía suiza desplegó un sencillo operativo en las 200 cabinas telefónicas disponibles…

(Con información de: Guillermo dos Santos Coelho, El Clarín, 28-V-2018)

 

El precio de la fama es una suerte de thriller intimista que se sumerge no tanto en la historia de extorsión criminal y en los pormenores reales de los sucesos, sino en la intimidad de seres fracturados y patéticos. El crimen como última salida tan ingenua como absurda, donde se mezclan las fantasías de las historias policiacas con una realidad abrumadora. Xavier Beauvois responsable de El pequeño teniente (2005), asistente de dirección de André Techiné y actor para él y otros cineastas como Philippe Garrel o Jacques Doillon, proponía en su anterior filme: De dioses y de hombres (2010), una historia de liturgia emocional que se aleja de las discusiones teológicas sobre cristianismo y terrorismo al estilo de la notable Hadewijch/ Entre la fe y la pasión (Bruno Dumont, 2009), así como de los actos de fe y solidaridad social en la línea de Romero (John Duigan, 1989). Se trataba de un relato de humanismo sincero y sobre la posibilidad de convivencia de distintas culturas y creencias religiosas, que bebía tanto de Robert Bresson como de Carl Dreyer.

 

Curiosamente, Beauvouis, deja de lado la contemplación católica de Dioses y hombres, historia centrada en los últimos días de un grupo de monjes, tomados como rehenes por un grupo extremista islámico, que llevó al cineasta, escritor y actor Xavier Beauvois a obtener el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de aquel año, para apostar por una suerte de comedia negra que va más allá del suspenso policiaco noir. El plan que conciben estos dos hombres resulta tan infantil y ridículo que no puede tomarse en serio. Para Eddy y Osman, el robo del ataúd es como haber encontrado la lámpara de Aladino. Debido a la atención de los medios, en un momento el secretario de Chaplin (Coyote), comenta: El señor ha vuelto a los escenarios. Por su parte el halo de Chaplin no se molesta con sus secuestradores, al contrario y por ello parece concederles un deseo a cada uno: Eddy tiene cincuenta años, está sin trabajo, no ha hecho gran cosa en su vida y, de pronto, es una estrella del circo. Y Osman encuentra la forma de pagar la operación de su mujer. De hecho, el circo no sólo es una referencia directa a Charles Chaplin que dirigió y protagonizó una película titulada así: El circo en 1928, sino que la magia del circo simboliza el poder del cine, cuya sombra cobija a los dos protagonistas.

 

 

“Desde luego. Incluso con un guión perfecto, el rodaje sirve para destruirlo, para ir a otro lugar. Por mucho que imaginemos las escenas en detalle, la realidad siempre es más compleja, y más inteligente. Una vez que todo está en su sitio, la energía del rodaje lo cuestiona todo y nos damos cuenta de que la escena ya no funciona. Por ejemplo, quería rodar a Eddy y a Osman imaginando cómo sería su vida cuando hubieran cobrado el rescate. Eddy se veía leyendo en una mansión con un criado tocando el piano para él. Osman se imaginaba en una espléndida casa con su mujer y su hija…Pero el día del rodaje, las escenas ya no tenían sentido para mí y se lo comenté a Benoît. Me dijo:¿Qué tal si escuchan música? Buscamos en su iPod y encontramos Zou bisous bisous. Le pedí que improvisara a partir de la canción. En las primeras dos tomas, Roschdy no quería bailar. Cuando se levantó durante la tercera, pensé que iba a irse, pero empezó a bailar. Estos son los momentos que me colman, más que la escritura, más que el montaje, los momentos en que un actor regala algo inesperado…”. –Entrevista a Xavier Beauvois en Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

13 de abril 2020

EL ÚLTIMO DUELO/ EL ESGRIMISTA/ LA CLASE DE ESGRIMA (Miekkailija/The Fencer, Finlandia-Estonia-Alemania, 2015)

Dirección. Klaus Härö/ Guión. Anna Heinämaa/ Fotografía en color. Tuomo Hutri/ Música: Gert Wilden Jr./ Edición: Ueli Christen y Tambet Tasuja/ Dirección de arte y Diseño de Producción. Jaagup Roomet/ Vestuario. Tiina Kaukanen/ Producción. Kaarle Aho, Ivo Felt, Kai Nordberg, Jörg Bundschuh, Making Movies Oy, Allfilm, Kick Film / Con: Märt Avandi (Endel Nelis), Ursula Ratasepp (Kadri), Liisa Koppel (Marta), Hendrick Tompeere (Director del colegio), Joonas Koff (Jaan), Egert Kadastu (Toomas), Ann Lisett Rebane (Lea), Elbe Reiter (Tiiu), Jack Prints (asistente del Director), Kirill Käro (Aleksei)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

A principios de los años cincuenta, un joven campeón de esgrima, Endel Nelis, llega a Haapsalu, Estonia. Ha dejado atrás Leningrado huyendo de su pasado y de la policía secreta de Stalin con una identidad falsa. Allí encuentra trabajo como profesor de Educación Física y funda un club deportivo para sus alumnos, sobre todo debido a la insistencia de una pequeña: Marta. Endel se convierte en una figura paternal para los niños, niñas y adolescentes; la mayoría de ellos huérfanos debido a la ocupación rusa, a quienes comienza a transmitir su gran pasión por el esgrima. Su éxito despierta los celos del director de la escuela que empieza a indagar en el pasado del profesor, llevándole a una encrucijada en la que tendrá que elegir entre defraudar a sus alumnos en una competencia que se celebrará en Moscú, o poner en peligro su vida, en un mundo donde la denuncia y la opresión parecen imponerse.

 

 

El último duelo representó a Finlandia en los Oscares. Fue nominada al Globo de Oro como Mejor cinta de habla no inglesa. Ganadora a Mejor Película en lo Mejor del cine finlandés. Premio de la audiencia en el Festival de Saint Louis, Estados Unidos. Premio del Jurado en Stony Brook Film Festival de Long Island. Mejor película en los premios a lo más relevante del cine de Estonia.

 

El último duelo es el quinto largometraje de Klaus Härö, uno de los directores finlandeses de mayor prestigio internacional. Sus películas han sido un éxito tanto en los festivales como en la taquilla y las críticas siempre han sido positivas. La infancia de Härö transcurrió en Porvoo, Finlandia y ya desde pequeño sintió una gran atracción por el cine. Esa atracción se convirtió en pasión durante su adolescencia y como consecuencia, en 1999, se licenció con un Master en dirección y guionista del Departamento de Cine, Televisión y Escenografía de la Universidad de Arte y Diseño de Helsinki. Klaus Härö recibió el galardón Ingmar Bergman en la Guldbagge Gala de 2004, el equivalente sueco a los Oscar. Era la primera vez que se había otorgado el premio a un director que no era sueco. Más tarde, Härö recibió una carta del propio Bergman donde el legendario director sueco agradeció al joven su excelente trabajo en el cine.

 

 

El último duelo comienza con una breve – pero necesaria – lección de historia: durante la Segunda Guerra Mundial, Estonia fue ocupada por la Alemania nazi; la mayoría de los hombres fueron reclutados para el ejército alemán. Cuando Estonia fue absorbida por la Unión Soviética, todos los militares teutones fueron considerados como criminales de guerra, independientemente de las circunstancias en las que llegaron al ejército. En los años posteriores a la guerra, muchos estonios que habían sido parte de las fuerzas alemanas fueron localizados por los soviéticos y condenados…

 

 

…En 1986, El asalto cinta holandesa de Fons Rademakers, se llevó el Oscar a la Mejor Película Extranjera. La historia, se centraba en los recuerdos y fantasmas personales de un hombre que durante su infancia experimentó los horrores de la Segunda Guerra Mundial y que regresaba a los lugares de su niñez, en un intento por superar su trauma. Adiós mamá (Äideistä parían, 2005), dirigida por Klaus Härö, recurre a una fórmula similar, que no sólo ha logrado conmover a los encargados de otorgar los premios de la Academia de Hollywood –de hecho, la cinta de Härö compitió por el Oscar-, sino a las audiencias mundiales, como ha sucedido con otras obras de mayor crudeza, como: la alemana El tambor de hojalata y la cinta rusa Ven y mira, en las que conflictos bélicos e infancia se convierten en la premisa central.

No obstante, Adiós mamá, resulta una dolorosa recapitulación de un hecho verídico que unió en 1944 a Finlandia y Suecia -países productores del filme- en el marco de la guerra. Cuando las hostilidades entre Finlandia y Rusia, se volvieron más cruentas, cerca de 70 mil niños fueron enviados temporalmente a naciones como: Dinamarca, Noruega y Suecia. Es precisamente la historia de uno de ellos, Eero (Topi Majaniemi), lo que sostiene la premisa de la cinta, inspirada libremente en la novela homónima de Heikki Hietamies y su relación con dos diferentes madres: Kirsti, la real (Marjaana Maijala) y Signe Jaönsson, la adoptiva, interpretada por la experimentada actriz sueca Maria Lundqvist.

 

 

Diez años después de haber filmado Adiós mamá, el cineasta finlandés Klaus Häro regresa con El último duelo. No resulta casual que haya sido la película elegida para representar a su país en los Oscares y nominada a los Globos de Oro. Su trama, tiene la dosis exacta de sentimentalismo, emoción, y drama histórico de persecución política centrado en un personaje verídico y un protagonista íntegro y carismático que inspira a varios niños en busca de una figura paterna.

Endel Nelis, procedente de la gran Leningrado, llega a un pueblo perdido en Estonia para ser empleado como profesor de educación física en una Primaria y muy pronto levanta las dudas del director del plantel, un acérrimo servidor de la burocracia estalinista. Ello, con alumnos desmotivados cuyos padres en su mayoría, han sido retenidos por la paranoia comunista del régimen.

Nelis, campeón de esgrima, oculta su identidad al ser sospechoso de colaboracionismo nazi (en la guerra fue reclutado a la fuerza por los alemanes). Y gracias a la total falta de interés del plantel por despertar el ánimo en sus estudiantes, consigue inculcarles no sólo su especialidad, sino la confianza en ellos mismos.

 

 

“Leer el guion de Anna Heinämaa fue una experiencia maravillosa. La historia comienza de una forma prometedora, con un hombre tranquilo que está enseñando a los niños a practicar esgrima. El guion me cautivó, pero pensaba que la historia iba a decaer. No podía imaginar que pudiera mantener aquel nivel de interés. Sin embargo me mantuvo fascinado hasta el final. Es una historia que contiene todos los elementos que necesita una buena película y al mismo tiempo presenta unos cuantos retos para un director. La pregunta era obvia: ¿Tendría la oportunidad de dirigirla?”  -Klaus Häro, Lahiguera.com-

 

 

El último duelo apuesta por una lucha interna entre el individualismo y el deber patriótico, con Endel como protagonista, en busca de una vida tranquila, que todo el mundo desea pero que sin embargo, rara vez se alcanza. El tema central es el papel que los adultos juegan en las vidas de los niños; cómo ven los adultos a los niños y sus intereses, y cómo los adultos pueden guiar a los niños hacia el camino apropiado. Es un tema que fascina y desconcierta. Es decir; propone algo que se ha visto en múltiples relatos que van de Adiós Mr. Chips a Karate Kid pasando por La sociedad de los poetas muertos y Con ganas de triunfar, entre decenas de ejemplos.

No obstante, Härö responsable de Adiós mamá con un tema similar, tiene la habilidad y la sensibilidad justa para conseguir un emotivo y entretenido trabajo de calidad que va más allá de la fórmula de Hollywood, utilizando incluso algunas de sus propias fortalezas como un suspenso gradual y la emoción que se desprende la competencia infantil o la historia de amor y superación.

 

“La mejor película finlandesa de la última década” – Finland Today

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

23 de marzo 2020

MESRINE. ENEMIGO PÚBLICO No. 1 (Mesrine: L’Ennemi public n°1/ Le’instinct de mort, Francia, 2008)

Dirección. Jean Francois Richet/ Guión: Abdel Raouf Dafri y Jean Francois Richet, inspirados en el libro autobiográfico de Jacques Mesrine: El instinto de muerte/ Fotografía en color. Robert Gantz/ Música: Marco Beltrami y Marcus Trumpp/ Edición: Stephane Garnier y Hervé Schneid/ Dirección de arte: Phillipe Cord’Homme/ Diseño de Producción. Emile Gigho/ Vestuario. Virginie Montiel/ Producción. Thomas Langmann y Serge Hayat, La Petite Reine, Remstar Productions, Novo RPI, M6 Films/ Con. Vincent Cassel (Jacques Mesrine), Gerard Depardieu (Guido), Guilles Lellouche (Paul), Elena Anaya (Sofía), Ludivine Sagnier (Sylvie Jeanjacquot), Roy Dupuis (Jean-Paul Mercier), Cécile de France (Jeanne Schneider), Samuel Le Bihan (Michel Ardouin), Anne Consigny (la abogado de Jacques Mesrine), Georges Wilson (Henri Lelièvre)/ Duración 113 mins.

SINOPSIS

Primera parte de la obra dedicada a la vida del gángster francés Jacques Mesrine, alias “El hombre de las mil caras”, una auténtica leyenda del crimen en los años sesenta y setenta. Siendo soldado en Argelia, fue perdiendo sus escrúpulos al tener que aplicar en los interrogatorios los brutales métodos del ejército francés. Al regresar a Francia, la reincorporación a la vida cotidiana se le hizo difícil. Con la ayuda de un amigo se introdujo en el mundo de la delincuencia y, en poco tiempo, pasó de ser un sicario a convertirse en un poderoso mafioso y asaltante de bancos y residencias, célebre además por sus espectaculares fugas de la prisión. Su odisea como criminal lo llevó incluso a Canadá donde se unió a los separatistas radicales de Quebec. Al tiempo que se narra la relación con sus mujeres y con el mafioso Guido que encarna Gérard Depardieu.

 

Mesrine. El enemigo público No. 1 obtuvo los Premios César a lo mejor del cine francés en las categorías de: Director, Actor protagónico y Sonido. El Globo de cristal que otorga Francia a Mejor Actor y Director. El globo de Oro (italiano) al Mejor Actor europeo y la estrella de oro del cine francés al Mejor Actor.

 

 

“De niño me pasaba el día viendo viejas películas con mi madre, clásicos que se emitían por la televisión, los viernes y los domingos a medianoche. Esas historias de gánsters en blanco y negro siguen tan frescas en mi memoria ahora como entonces. No recuerdo ni uno solo de los dibujos animados que veía, pero el cine negro no se me ha olvidado. En todo caso, diría que lo que me hizo ser director es literalmente la suerte” –Jean Francois Richet-

 

 

Apodado el Robin Hood francés, o El hombre de los mil rostros, la convulsa y trepidante carrera delictiva de Jacques Mesrine tenía todo para contarse a través de una película; en este caso, un thriller vertiginoso a medio camino entre la biografía criminal muy cercana a personajes como Al Capone, John Dillinger, Bonnie y Clyde o el mexicano Alfredo Ríos Galeana de quien se hiciera una notable película: El más buscado/ Mexican Gángster (2013) de José Manuel Cravioto.

Es decir: el ascenso y caída de un hombre que aprende de la violencia inclemente durante su paso por el ejército en Argelia. De un carisma enorme y atractivo para las mujeres y una capacidad singular para planear robos espectaculares y huidas de distintas cárceles hasta que es copado por la policía a fines de los setenta. Para unos, Mesrine era un vulgar homicida y ladrón, para otros, un legendario atracador que enfrentó las inhumanas cárceles de alta seguridad, por lo que simpatizó con la entonces izquierda francesa. La película de Jean-François Richet no pretende ser una suerte de documental sino un estremecedor y muy violento relato de acción criminal al estilo del cine hollywoodense realizado con enorme estilo y eficacia, muy cercano a su vez, al cinema noir francés de los sesenta y setenta con actores como Lino Ventura o Jean Constantin.

 

“Esta biografía épica -bioepic- del célebre gángster francés sabe evitar, sin embargo, el riesgo de una excesiva idealización, y aunque apunta los rasgos humanos del personaje, lo presenta también en su lado más oscuro y siniestro de criminal, capaz de amenazar con una pistola en la boca a su propia esposa. Pero Instinto de muerte es sobre todo una película de acción que se apoya a cien por cien en el trabajo de su actor, en el cual brilla como camaleónico intérprete el joven Vincent Cassel, que tiene ya en su haber magníficos papeles en El odio, Irreversible o, Promesas del Este”. Cassel se afirma como una especie de De Niro a la francesa, capaz de transformarse físicamente y de volver creíble a ese controvertido gángster moderno…” (Julio Feo, RFI, 30-X-2008).

 

 

En efecto, si algo destaca en Mesrine. El enemigo público No.1 es el trabajo de puesta en escena que orquesta un realizador como Jean Francois Richet, de eficacia probada en el thriller de acción violenta como lo ejemplifica: Asalto al Distrito 13 –remake de Masacre en la crujía 13 de John Carpenter-, Sangre de mi sangre con Mel Gibson o El emperador de París/Vidocq protagonizada por ese espléndido actor que es Vincent Cassel, estrella además de otros títulos notables donde demuestra su probado histrionismo: Dobermann, Pacto de lobos, Lee mis labios o Los ríos de color púrpura y sobre todo su capacidad para meterse en la piel de personajes violentos y enfebrecidos.

 

Luego de pertenecer al equipo de paracaidistas en la guerra de Argelia, al parecer, parte de su labor militar fue la tortura y asesinato de prisioneros, lo que causó en él una suerte de desequilibrio mental. Asaltó gran cantidad de bancos, joyerías, y residencias y se fugó varias veces de la cárcel. Secuestró empresarios y robó instituciones bancarias en Canadá. Llegó después a los Estados Unidos y huyó de nuevo de la policía hasta llegar a Venezuela y fue descubierto, por lo que terminó huyendo a Francia en 1972. Es cuando la policía lo declara Enemigo público número 1 de Francia, y logra capturarlo: fue juzgado y enviado a la prisión de La Santé donde escribe su autobiografía y reconoce crímenes que las fuerzas policiacas desconocían.

Esta primera parte se centra además en su conflictiva relación con las mujeres y sus padres, así como su paso a la delincuencia. Y lo hace con la eficacia de un relato criminal que en buena medida glorifica al asesino claramente realizado en una época anterior a la notable corrección política del cine de hoy en día, sobre todo en el tratamiento de la violencia contra las mujeres con escenas abundantes en este relato.

 

“Lo que me interesa es cómo el personaje evoluciona psicológicamente. No quisimos tratar la leyenda, sino un personaje atípico y extremo, sin asumir el papel de jueces”, afirmó el director de la película. El estreno de la película en Francia fue un acontecimiento al que la prensa dedicó amplios espacios, con comentarios de la obra y evocación de los hechos históricos. El diario Libération publicó la reproducción de una entrevista que Mesrine le había otorgado en 1978, acompañado de un artículo dedicado a la manera como este “bandido mediático” se servía hábilmente de la prensa.

Incluso Robert Broussard, en la época jefe de la brigada anti gangsters de la policía, cuyo equipo mató a Mesrine tras haberlo perseguido durante mucho tiempo, intervino en el debate, afirmando, en declaraciones a la AFP, que el bandido “no era un romántico” ni mucho menos, sino un gangster “orgulloso de su hoja de servicios de violencia y crimen”, y que se vio “atrapado en la espiral del orgullo y la megalomanía”.

Broussard recordó que la justicia francesa decidió “de manera definitiva” en octubre de 2006 que los policías habían actuado “en legítima defensa” cuando lo mataron, poniendo fin a las acusaciones hechas contra las fuerzas del orden por la familia de Mesrine…” –EcoDiario.Es, octubre 2008-

 

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

12 de marzo de 2020

LA RUEDA DE LA MARAVILLA (Wonder Wheel, Estados Unidos, 2017)

Dirección. Woody Allen/ Guión. Woody Allen/ Fotografía en color. Vittorio Storaro/ Música: Drums West de Chico Hamilton Quintet, Luces en el puerto de Jimmy Kennedy con Sammy Kay, Rosas rojas para una dama triste de Roy C. Bennett con Vaugh Monroe y su orquesta y otras/ Edición: Alisa Lepselter/ Dirección de arte: Miguel López Castillo/ Diseño de Producción. Santo Loquasto/ Vestuario. Suzy Benzinger/ Producción. Letty Aronson, Erika Aronson, Helen Robin, Edward Walson/ Con: Kate Winslet (Ginny), Justin Timberlake (Mickey), Juno Temple (Caroline), Jim Belushi (Humpty), Jack Gore (Richie), Tony Sirico (Angelo), Steve Schirripa (Nick), Tommy Nohilly (amigo de Humpty) John Doumanian (bartender del bar Ruby), Geneva Carr (amiga de Ginny)/ Duración. 99 mins.

SINOPSIS

Nueva York finales de los años cincuenta, se narra aquí la historia de cuatro personajes cuyas vidas se entrelazan en el ajetreo del parque de diversiones de Coney Island. Ginny, una antigua aspirante a actriz emocionalmente inestable que ahora trabaja como camarera en un restaurante de mariscos; Humpty, el áspero marido de Ginny, operador del carrusel del parque, destrozado tras la muerte de su primer esposa; Mickey Rubin, un joven y apuesto salvavidas que sueña con convertirse en dramaturgo; y Carolina, la hija de Humpty, con quien está peleado desde hace cinco años y que ahora se encuentra huyendo de su marido, líder de una banda criminal.

Ginny y Humpty atraviesan por una crisis matrimonial, ya que él tiene un problema con el alcohol, y ella tiene dificultades con su pequeño hijo (Richie) -de un matrimonio anterior- debido a la fascinación que el niño tiene por los incendios y el cine. Por si ello fuera poco, la vida de todos se complica cuando Mickey y Ginny inician una relación que se enrarece aún más cuando Mickey conoce a la hermosa y sensible Carolina, quien, con anterioridad ha sido interrogada por el FBI y puesto que sabe demasiado, su exmarido la busca para deshacerse de ella. Asustada y en fuga, Carolina se refugia con su padre. Él piensa que no la buscarán allí, puesto que hace años que no se hablan, y decide acogerla.

 

 

 

 

Con La rueda de la maravilla Kate Winslet obtuvo el Premio a la Mejor Actriz otorgado por la alianza de mujeres periodistas fílmicas estadunidenses y Actriz del Año en los Hollywood Films Awards. Al igual que la distinción a Mejor Fotografía para Vittorio Storaro del Sindicato de periodista fílmicos italianos.

 

“Tiene movimiento, ritmo y una apariencia de vibrante atardecer nostálgico a ritmo de blues” – Variety

 

“Wonder Wheel nos recuerda que Allen es un gran director, especialmente un gran director de actrices” – Screen Daily

 

“Kate Winslet está impresionante en el espléndido film romántico de Allen de los 50” – Indiewire

 

“Wonder Wheel es un caleidoscopio de luces y deleites con la mejor fotografía, un elenco perfecto y detalles de época impecables” – The Playlist

 

 

Con una espectacular y bellísima fotografía poética de Vittorio Storaro, La rueda de la maravilla es una fábula moderna, dramática y potente de pasión, violencia, y traición que se desarrolla en el ambiente vivaz y pintoresco del Coney Island de los años cincuenta como alegoría de un universo ingenuo, inspirado a su vez en los dramas de Tennessee Williams y Eugene O’Neill, como: El zoológico de cristal y De repente el verano del primero y Deseo bajo los olmos o Largo viaje hacia la noche del segundo. Sobre Coney Island Woody Allen declaró: “Su momento álgido fue mucho antes de que yo naciese, pero cuando yo iba todavía era bastante divertido. Siempre me impresionaba. Allí había tantas personas pintorescas, y había actividades diferentes y complejas: era una atmosfera muy vital. Pensé que sería una atmósfera muy provocativa para ubicar una historia”. Y habría que recordar que Alvy Singer, el personaje que encarna el propio Allen en Anie Hall/Dos extraños amantes (Woody Allen, 1977) vivió su infancia bajo la Montaña Rusa del parque de Coney Island.

 

 

“Si leemos teatro griego, a Stendhal, a Tolstoi o a Dickens, vemos que las relaciones de amor siempre están presentes, porque son las que causan a tanta gente mucha angustia y muchos conflictos. Conducen a situaciones y sentimientos complejos, profundos, intensos y dramáticos. En especial, siempre me han atraído los problemas que tienen las mujeres. Durante siglos, los hombres han tendido a ser menos abiertos sobre su sufrimiento. El código masculino no permite mostrar el sufrimiento. Como cuando un bateador es golpeado, siempre tiene intención de no mostrar ningún dolor. En cambio, las mujeres siempre han sido más abiertas sobre sus emociones. He hecho sobre todo comedias, pero siempre que he tenido entre manos una historia dramática, casi siempre – no siempre, pero casi – ha sido sobre mujeres en situaciones críticas”. –Woody Allen en lahiguera.com-

 

En ese sentido, La rueda de la maravilla se conecta con su anterior filme: Café Society (2017), rodeados ambos de una capa de nostalgia y melancolía para proponer una historia sobre la frustración romántica y el fracaso del amor, así como el peso del azar y el destino. Pero sobre todo, se conecta con otro personaje vulnerable, fantasioso e inestable; el de la protagonista de Blue Jazmin (2013), y sus seres neuróticos y perturbados. No obstante, lo mejor es que se trata de un regreso al universo más inclemente y maduro del cineasta sin descuidar su humor ácido.

Y es que, en ésta, una de sus mejores película como lo es igualmente Blue Jazmin y Café Society, con la que Allen provoca hilaridad sacudiendo de frente, sin piedad ni golpes bajos al espectador, con un filme en sintonía con aquella obra maestra suya: Crímenes y pecados (1989), en la historia de personajes maltratados por el destino y condenados al fracaso social y romántico en donde todos añoran los viejos tiempos y las pequeñas alegrías de la vida. Y una vez más, Allen escribe fascinantes papeles femeninos; verdaderos retos para actrices tan talentosas como Cate Blanchet o en este caso Kate Winslet.

 

“Hay solo un número limitado de actrices en lengua inglesa que tienen esa profundidad y esa magnitud. Kate Winslet es una de ellas, y cuando comenzamos a pensar en el reparto, su nombre surgió de inmediato”. A pesar de que Winslet reconoció inmediatamente que el papel era una oportunidad extraordinaria, le preocupó el hecho de que tal vez no estaba a la altura. “Estaba aterrada porque no sabía por dónde empezar”, dice, “y pensaba que si fallaba nunca me lo iba a perdonar. Tenía que asumir la responsabilidad de dar vida a un personaje que era complejo, evitando caer en un cliché, manteniéndome por encima de una línea trazada, consiguiendo que fuese real, que no fuese una caricatura y que estuviese anclada en su triste realidad. Woody quiso darme el papel a mi, y yo tenía que estar a la altura de ello y convertirme en lo que él esperaba, y ser la mejor versión posible que él esperaba, sacándolo de mi interior”. –Woody Allen y Kate Winslet lahiguera.com-

 

“Mickey cree en el amor a primera vista, y se enamora intensamente de Carolina. En el poco tiempo en que están juntos, a medida que ella se da a conocer, a medida que él se va enterando de cómo ha sido de ella, él se siente más fascinado con los riesgos que corrió ella siendo tan joven al enamorarse…Hay una pasión dentro de Mickey y creo que Carolina también la tiene. Él es un artista y para ella él representa una nueva clase de encanto, que viene de los libros y de las obras de teatro y de las conversaciones sobre lugares remotos. Cuando recibe un libro de él surge algo en ella que es un nuevo entusiasmo, y le gusta que él la corteje” –Justin Timberlake y Juno Temple lahiguera.com-

 

Mafiosos, persecuciones, tristeza, felicidad, pasión de una mujer mayor por un joven que se renueva a partir de una infidelidad, búsqueda del amor verdadero, amor filial, todo ello en un país que surgía después de la guerra. La rueda de la maravilla sumerge al espectador en un universo que parece artificioso como el parque de diversiones mismo. Incluso la casa de Ginny y Humpty que comparten con sus respectivos hijos parece una extensión de la feria misma, como una suerte de escenario de ficción. Y los colores contrastantes y la luz cálida de las imágenes del maestro Storaro aportan a su vez esa sensación de magia e irrealidad: historias de amor condenadas al fracaso cuyos personajes se preguntan por las decisiones que toman y el rumbo que siguen sus vidas, en la que Woody Allen continúa en ascenso en sus relatos sobre la voluntad, el deseo y el azar. Pieza melancólica y luminosa sobre la imposibilidad del amor verdadero que se vuelve cenizas como en las hogueras que provoca ese niño con una necesidad enorme de atención y un odio hacia el mundo que solo calma el fuego y las historias imaginarias que suceden en las salas de cine.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Febrero 25, 2020

FELLINI, ROMA (Roma, Italia-Francia, 1972)

Dirección. Federico Fellini/ Guión. Federico Fellini y Bernardino Zapponi/ Fotografía en color. Giuseppe Rotunno/ Música. Nino Rota, orquestada por Carlo Savina/ Edición. Ruggero Mastroianni/ Dirección de arte. Andrea Fantacci/ Diseño de Producción. Danilo Donati/ Vestuario. Danilo Donati/ Efectos visuales. Adriano Pischiutta/ Maquillaje. Rino Carboni y Amalia Paoletti/ Producción. Turi Vaseli, Ultra Films, Les Productions Artistes Associes/ Con. Peter Gonzales Falcon (Fellini a los 18 años), Fiona Florence (Dolores, joven prostituta), Pía de Doses (Princesa Domitila), Marne Maitland (la guía de las catacumbas), Renato Giovannolli (Cardenal Octaviano), Elisa Mainardi (espectadora de cine, esposa del farmaceútico), Stefano Mayore (Fellini niño), Ana Magnani (ella misma), Gore Vidal (él mismo)/ Duración. 116 mins.

SINOPSIS

Durante la construcción del metro de Roma, las excavaciones dejan al descubierto una vieja casona repleta de pinturas murales. Una de ellas representa a una vieja dama de la aristocracia romana, que organiza en su casa unos desfiles de moda muy originales. La película recorre las casas de tolerancia de la época y los espectáculos de la noche romana. Poco después, es Fellini quien recuerda sus años de infancia y adolescencia que evocaban a Julio César y Nerón.

La película es un retrato visionario de la ciudad de Roma armado a través de los recuerdos de un joven de provincia que llega poco antes de la Segunda Guerra mundial. Roma se nos muestra como realidad extravagante y contradictoria a través de una serie de escenas y personajes muy heterogéneos: desde un desfile de moda eclesiástica a la recreación de los prostíbulos, desde los enfrentamientos con la policía hasta un embotellamiento en la autopista, con un estilo que pasa de la remembranza a la sátira, de la nostalgia a lo truculento sin una trama propiamente establecida. Entre las diversas escenas no existe nexo narrativo alguno, sólo la memoria y la voluntad de recuerdo del director.

Roma, de la mano de uno de sus ciudadanos más reconocidos, el cineasta Federico Fellini. Mezcla la autobiografía, a través de una curiosa reconstrucción de la Roma de los últimos años de Fellini, con escenas de la vida romana de aquel entonces a medio camino entre la realidad y la ficción. El joven Fellini, interpretado por Peter Gonzales, se mueve en un bloque de viviendas y explora los caracteres salvajes que viven en su barrio. Segmentos de la historia de Roma y los problemas en el gobierno, incluyendo un discurso improvisado de Gore Vidal, un burdel, una psicodélica sala de música, un cine y una delirante reunión de clérigos serán algunos  de los surrealistas espacios que visitamos en Roma.

 

Fellini Roma fue prohibida en su momento para menores de 15 años. La película obtuvo el Premio Técnico en el Festival de Cannes y el Premio a Mejor cinta Extranjera por parte del Sindicato de críticos franceses. Premio al Mejor Diseño de Producción y Vestuario por parte del Sindicato de periodistas italianos de cine.

 

 

“Casi no voy al cine. Algunas veces entro a uno, veo algún final de película, luego me voy. No escucho el radio, jamás veo la televisión. No he visto un solo partido de futbol en mi vida”. “Cuando estoy filmando es cuando estoy más contento, porque me olvido de mis remordimientos y mis miedos…” “Jesús, Cagliostro, San Francisco de Asís y Satán son algunos de los personajes que me hubiera gustado encontrar”. Se trata de algunas palabras sueltas de uno de los más grandes magos del ilusionismo fílmico, Federico Fellini, emblemático cineasta quien cumpliría 100 años este 2020.

Dibujante, caricaturista, autor de canciones y de sketches, Fellini, nacido en 1920 en la provincia de Rimini, Italia, huye de casa para enrolarse en un circo, su segundo hogar y de donde surgirían varios de sus personajes fellinianos, un adjetivo y sinónimo acuñado para la posteridad, por parte de un singular personaje que entra en contacto con el cine escribiendo gags y chistes para directores como Bonnard, Mattoli y Allesandrini, hasta que recibe la oportunidad de debutar como guionista bajo las órdenes de Roberto Rossellini, uno de los pilares del neorrealismo, con quien trabaja en Roma, ciudad abierta, Paisa, El milagro, en la que incluso actuó encarnando a un falso San José.

Luego de picar piedra por cerca de once años, Fellini consigue debutar como realizador al lado de Alberto Lattuada en Luces de variedad (1950), donde opaca a su colega mostrando varias de las obsesiones que lo acompañarán a lo largo de su filmografía en la historia de una mediocre compañía de music hall que recorre la provincia italiana mostrando su pobre pero fascinante espectáculo de luces, frondosas vedettes, cómicos segundones y canciones, para marcar con la presente, una separación con la escuela neorrealista, apostando por una suerte de mundo onírico, sentimental y muy católico.

Ya sea la recién casada obsesionada con las telenovelas en El jeque blanco, los haraganes infantilizados de Los vagos, el brutal hombre fuerte del circo callejero de La Strada, la prostituta ingenua y soñadora de Las noches de Cabiria, el seductor objeto sexual de la alucinante Casanova, el fascista director de orquesta de Ensayo de orquesta, la anciana bailarina de vodevil y su pareja de baile que reciben una nueva y lastimosa oportunidad en Ginger y Fred o toda esa fauna circense más melancólica que feliz del falso documental Los payasos, los personajes de Fellini fueron como él, seres que oscilan entre la irrealidad y la cotidianeidad.

 

“No es la memoria lo que domina en mis películas. Decir que mis películas son autobiográficas es quizá una clasificación apresurada. A mí me da la impresión de habérmelo inventado todo: infancia, personalidad, nostalgias, recuerdos, por el placer de poder contarlos. En el sentido de la anécdota, no hay nada autobiográfico en mis películas. Es cierto que he visto el mar de invierno y la niebla invadir las calles y borrarlas. Pero la historia y los personajes, la nostalgia, los presentimientos, pertenecen a la invención. Algunos ambientes que he reconstruido en el estudio, baldosa por baldosa, eligiendo color por color, los he habitado de manera mucho más participativa, más vital, más real que otros en los que he vivido personalmente” –Federico Fellini, El País-

 

 

Con temas como el circo, el cine dentro del cine, el oropel o la magia de éste, el mundillo del espectáculo, la enajenación proveniente de la TV, el descubrimiento del sexo, el erotismo fascinante y desbordado, la nostalgia por la infancia y la tierra natal, el surrealismo y los seres desamparados a punto de ser devorados por la maldad y los ambientes corruptos en tragicomedias que mueven más a la reflexión que a la risa o al melodrama, Fellini creó un fascinante e insólito universo particular a lo largo de sus 23 películas incluyendo sus tres episodios para películas de sketches (Una agencia matrimonial, Las tentaciones del Dr. Antonio y la delirante Tobby Dammit).

Fellini, educado en autoritarios colegios religiosos que le atraen y repulsan al mismo tiempo, consigue exorcisar de manera perturbadora ese mundo de culpa y castigo, esas obsesiones de juventud, esos choques entre ángeles y demonios -de éstos últimos recordamos a la exuberante Anita Ekberg o al diablo mismo Tobby Dammit de Historias extraordinarias-, sus fantasías sexuales en contraste con la represión y las frustraciones de su férrea educación católica, mostrada en buena parte de su obra como Casanova, Satiricón, Fellini Roma y la deslumbrante Amarcord, evocación poética de su natal Rimini.

Asimismo, basta con ver la imagen de ese cansado reportero con una amante y una esposa insatisfecha que asiste sin saberlo a la degradación de una ciudad: la Roma nocturna y su fauna snob en La dulce vida (1959) para percatarse de la magia indiscutible concebida entre un actor como Marcello Mastroianni y un realizador como Federico Fellini. En efecto, La dolce vita convirtió a Mastroianni en la imagen perfecta del amante latino cinematográfico. El italiano seductor que no sólo logró sobreponerse al encasillamiento con el cual hubiera sido recordado gratamente sin duda. Por el contrario, Mastroianni se convirtió en su propio alter ego a partir de una personalidad dúctil, traviesa e inquietante a través de personajes que hoy alcanzan la leyenda, principalmente bajo la guía del creador de Amarcord.

Federico Fellini obtuvo varios premios internacionales, entre ellos cuatro Oscares de la Academia de Hollywood, quien le rindiera un homenaje en 1992, reconocimientos y dedicatorias de cineastas célebres (Alice, por ejemplo, es la Julieta de los espíritus de Woody Allen), una serie de fieles y constantes colaboradores: el diseñador Danilo Donati, Nino Rota, espléndido orquestador de los sonidos musicales fellinianos y los actores Marcello Mastroianni y Anita Ekberg, rejuvenecidos y resucitados de forma cabalística en una de las más bellas secuencias de Entrevista, donde surgen evocadoras las imágenes de La dolce vita.

Barroco, obsesivo, desbordante, fellinesco, el creador de obras como Los vagos, La calle, Ocho y medio, y otros clásicos fílmicos, cumpliría 100 años recientemente. Se trata del mayor ilusionista del cine contemporáneo, cuya última película fuera: Las voces de la luna (1990), incluso aún en 1993 rodó tres anuncios publicitarios para el Banco de Roma y tres años después fallecería un 31 de octubre de 1993.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 14 de febrero 2020