ADIÓS SEÑOR HAFFMANN

(Adieu Monsieur Haffmann, Francia-Bélgica, 2021)

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Dirección. Fred Cavayé/ Guión. Fred Cavayé, Sarah Kaminsky, inspirados en la obra teatral homónima de Jean Philippe Daguerre/ Fotografía en color. Denis Rouden/ Música. Christophe Julien/ Edición. Mickael Dumontier, Stéphane Garnier/ Diseño de producción. Philippe Chiffre/ Dirección de arte. Cecile Arlet Colin/ Vestuario. Chloé Amirouche/ Producción. Vendome Production, Dai Dai Films, Pathe, Orange Studio, France 2 Cinema, Belga Productions, OCS, France Télévision, La Banque Postale Image 13, Cinéaxe 2, Cinémage 15, Indéfilms 9, La Banque Postale Image 14, Philippe Rousselet, Ardavan Safaee/ Con. Daniel Auteuil (Joseph Haffmann), Gilles Lellouche (Francois Mercier), Sarah Giraudeau (Blanche Mercier), Nikolai Kinski (Comandante Jünger), Mathilde Bizzon (Suzanne, la amiga de Jünger), Anne Coessens (Hannah, la mujer de Haffmann), Yoan Blanc (el carnicero), Claudette Walker (Señora Rosenberg), Pierre Reggiani (señor Rosenberg), Philippe Weisert (solado alemán balón 1), Jean-Cyril Dureux (soldado alemán balón 2)/ Duración. 115 mins.

 

SINOPSIS

En el París amenazado por la guerra hacia 1941, François Mercier es un hombre corriente con un defecto en la pierna que sólo desea formar una familia con la mujer que ama, Blanche. Y así mismo, Mercier es el modesto empleado de un talentoso joyero franco-judío: el señor Joseph Haffmann. Pero ante la ocupación alemana, los dos hombres no tienen más remedio que llegar a un acuerdo cuyas consecuencias, a lo largo de varios meses, cambiarán el destino de los tres personajes, demostrando que en la guerra, el amor, la orfebrería y los negocios, todo se vale…

Más que un drama histórico, se trata de una lección ética y moral que sabe darle la vuelta al manido tema de la segunda guerra mundial, el nazismo y el holocausto para relatar una trama diferente y original.

 

“Relato moral sobre el resentimiento, la ambición, el poder y la pérdida de la humanidad, es contado por Cavayé con gran habilidad, manteniendo la tensión de principio a fin y aprovechando al máximo a sus actores” -André Didyme-Dome: Rolling Stone-

 

Fue a fines del siglo XX e inicios de éste, cuando las pantallas mundiales recuperaron por enésima ocasión un tema aparentemente agotado: el horror del segundo conflicto bélico, el holocausto judío y la barbarie nazi. Tan sólo, en 1998, tres películas exitosas acapararon las principales nominaciones en los Oscares: La delgada línea roja, Rescatando al soldado Ryan y La vida es bella, que abordaban los horrores de la guerra, pero desde perspectivas muy opuestas. Terence Malick apostaba por la poesía y la reflexión interior, Steven Spielberg por el homenaje y la visceralidad y Roberto Benigni concebía una emotiva y polémica fábula a medio camino entre la farsa, el comentario social y el humor negro.

         Después, llegó El pianista (2002) de Roman Polanski, una obra tan vigorosa como impersonal en su estilo narrativo que impactó al público con la historia real del pianista Wladyslaw Szpilman superviviente del guetto de Varsovia durante la ocupación nazi, al igual que el documental Sobibor (14 de octubre de 1943, 16.00 horas) (2001) de Claude Lanzmann, que narraba el levantamiento de un grupo de judíos contra sus celadores en dicho campo de exterminio. Y Tom Cruise filmaba bajo las órdenes de Bryan Singer, Valkyrie (2008) en la que interpretaba al Coronel Claus Graf Schenk von Stauffenberg, oficial y aristócrata alemán ejecutado después de un fallido intento de asesinato contra Adolfo Hitler ocurrido el 20 de julio de 1944.

         Y antes, en otra perspectiva: la del thriller, el drama romántico, el suspenso y el horror, coincidían en el tema de la segunda guerra y la ocupación nazi otras tres películas muy opuestas entre sí: La lista negra (2006) de Paul Verhoeven, El buen alemán (2006), película independiente del estadunidense Steven Soderbergh y Hannibal Rising (2007) de Peter Webber, sobre la infancia y juventud del asesino en serie Hannibal Lecter, en un intento por recuperar la figura del refinado psiquiatra criminal durante su juventud durante los años del nazismo. Por supuesto, el tópico sigue generando más propuestas, algunas originales como Adiós señor Haffmann cuya trama claustrofóbica se ambienta en la calle Androuet en París y en la que se narra una suerte de pacto Fáustico entre dos hombres y en medio de ellos la mujer de uno que estaría dispuesta a tener al hijo del otro…

 

 

…“Frente a Gilles Lellouche, pensé en Daniel Auteuil, porque me encanta enfrentar a dos grandes talentos del cine entre sí… El encuentro de estos dos hombres, cada uno en la cima de su generación, me emocionó. Como Daniel es mayor, su relación en la jerarquía se desarrolló de forma natural. Respecto a Sarah Giraudeau, conocía su trabajo y rápidamente se convirtió en la elección principal. Desarrollé el personaje de Blanche porque es porque es a través de sus ojos por donde entramos en la narración. Con su fragilidad casi infantil, al principio la vemos como una mujer romántica, escuchando canciones de amor en el gramófono… Pero termina siendo el personaje más fuerte…” –Fred Cavayé, Lahiguera.net-…

 

 

       …¿Cómo puede una persona normal convertirse en un monstruo, no por ideología, sino por codicia o algo así? Francois Mercier, un hombre sin carisma, sin atractivo, estéril, que pasa inadvertido incluso pese a su cojera y el aparato en su pierna, se le abre una oportunidad con la que ni en sueños podría imaginar, trata de existir para su mujer Blanche, una joven dulce, retraída, melancólica y romántica (escucha todo el tiempo la canción Parlez-moi d’Amour de Jean Leonir, interpretada por Lucienne Boyer) y que lo único que desea es tener a un hijo de ambos. Y, sin quererlo, el patrón de Mercier, el maduro, talentoso y justo joyero judío Joseph Haffmann trastoca sin querer a Mercier en un monstruo. Y es que Haffmann le propone una transacción a la persona equivocada con la llegada de la ocupación nazi en Francia hacia 1941 en la figura de su empleado y es justo Blanche, la mujer de Mercier quien se percata de ese “error”, incluso le dice: “No debió de haberle vendido la tienda. Antes no teníamos nada, y ahora quiere todo». Y es que Haffmann elige sin saber a un desquiciado en potencia, un hombre frustrado que sueña con una oportunidad y reconocimiento y que con seguridad no se habría vuelto loco si no hubiera sido elegido para “convertirse” en el dueño de la joyería y de la casa de Haffmann. Todo ello, como una suerte de préstamo de honor mientras terminara la guerra y la invasión, al tiempo que Haffmann pudiera reunirse con su familia. Situación que no ocurre y es entonces que el dueño tiene que habitar el sótano al ser buscado por los alemanes y a su vez recibir la propuesta de embarazar a Blanche…

 

“Es curioso que menciones un pacto fáustico porque eso es precisamente lo que le dije a Gilles Lellouche durante la escena cuando regresa con las joyas robadas a los judíos. Esto es ¡directamente de la obra de Fausto para mí! Hay un elemento de chantaje pero sobre todo una dinámica terrible por la que Francois invierte los papeles para compensar lo que le falta. No sólo espera que Joseph Haffmann tenga un hijo con su mujer, sino que también le roba su talento, su identidad… Para existir, debe asegurarse de que Haffmann ya no existe… Sobre la rebelión de éste, creo que se ha rendido. Se ha doblegado, pero acaba por mantenerse en pie. El miedo cambia de bando. Es tanto un acto de sacrificio como un acto de valor. Y él lo sabe muy bien…Y en cuanto a la desilusión de la mujer es cuando se percata de que el hombre que ella amaba se ha desvanecido lentamente. Ella llega a pedirle a Haffmann que mienta: que diga que su marido era un héroe porque aceptó esconderlo. Lo hace menos por ella misma que por su hijo, para que pueda crecer con el recuerdo de un padre valiente…” –Fred Cavayé, con información de Lahiguera.net.-

El director Fred Cavayé responsable de filmes como: Cruzando el límite, Cuenta atrás, Los infieles, Mea culpa, Manual de un tacaño, consigue crear un ambiente de tensión y suspenso. Un thriller a momentos conmovedor sin necesidad de recurrir a imágenes violentas o a escenas de guerra o acción, sino centrada en el comportamiento humano; como aquella secuencia de los soldados alemanes que irrumpen en la ahora joyería de Mercier, buscando un balón de soccer que ha caído en el sótano y que debido a que Mercier no entiende alemán, está a punto de delatar a Haffmann. Lo mismo sucede cuando Mercier es detenido y confundido con Haffmann cuando él mismo ha puesto su fotografía en los documentos oficiales de éste. Y a su vez, en el manejo del sonido: el personaje de Haffmann, atrapado en el sótano, puede entender el mundo exterior sólo a través del sonido. Por lo tanto, escucha e interpreta el más mínimo ruido: gritos, música, timbres, voces…Más que un relato sobre la guerra o la segregación de raza, se trata de un drama moral sobre lo peor y/o lo mejor del individuo que consigue hacer partícipe al espectador, confrontarlo e incluso, observar a través de los ojos de los personajes…

 

…”Es una relación en la que la dinámica del poder cambia inmediatamente. Es lo que me gustó cuando leí el guion por primera vez. El trato que el Sr. Haffmann intenta hacer es salvaje. Pero eran tiempos salvajes. No había un comportamiento normal. Era la ley de la supervivencia. La guerra y el peligro crean un contexto en el que reaccionas como puedes a la violencia loca que te rodea. Cuando Haffmann sale del sótano actúa como un loco. No puede aguantar más. Porque hay un momento en que la gente que es perseguida necesita rebelarse. Incluso si pone su vida en peligro. En fin, así es como lo viví… o como lo interpreté en el personaje…” –Daniel Auteuil, La higuera.net-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 de julio 2022

HOMBRE MUERTO

(Dead Man, Estados Unidos-Alemania-Japón, 1995)

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Dirección. Jim Jarmusch/ Guión. Jim Jarmusch/ Fotografía en blanco y negro. Robby Müller/ Música. Neil Young/ Edición. Jay Rabinowitz/ Diseño de producción. Bob Ziembicki/ Dirección de arte. Ted Berner/Vestuario. Marit Allen/ Producción. Karen Koch, Demetra J. MacBride/ Con. Johnny Deep (William Blake), Gary Farmer (Nadie), Crispin Glover (mecánico del tren), Lance Henriksen (Cole Wilson), Michael Wincott (Conway Twill), Eugene Byrd (Johnny Pickett), John Hurt (John Scholfield), Robert Mitchum (John Dickinson), Iggy Pop (Salvatore “Sally” Jenko), Gabriel Byrne (Charlie Dickinson)/ Duración.121 mins.

 

SINOPSIS

William Blake decide abandonar su puesto de contador en Cleveland, Ohio, luego de recibir una oferta de trabajo en Machine, una inhóspita ciudad industrial en el Oeste de los Estados Unidos. Sin embargo, cuando llega, resulta que su puesto lo ocupa otra persona. Charlie Dickinson, el hijo del propietario de la empresa, asesina a su mujer cuando la encuentra en la cama con Blake, quien a su vez liquida a Charlie. De este modo, un simple contable de Cleveland se convierte en un «fugitivo» perseguido por tres sicópatas cazadores de recompensas…

 

      …El viaje de William es una travesía del cielo hacia el infierno (como lo designa el mecánico del tren en la primera escena), de la civilización a la barbarie, de la razón hacia los instintos. Al traspasar el fin de la línea férrea, William está cruzando las fronteras del orden para llegar a los territorios donde no hay ley, sólo caos. Por lo tanto, tiene que transformarse. En su vida anterior, según el indígena Nadie, había sido poeta y pintor, ahora es contador, pero se tiene que convertir en asesino para sobrevivir. Tus poemas ahora serán escritos con sangre, dice Nadie en sus primeros diálogos. De esta manera, el protagonista tiene un viaje interior también, además de su viaje físico. Tiene que convertirse en un bárbaro que sabe matar sin pestañear. Para lograrlo, el protagonista tendrá que pasar por ciertas pruebas de supervivencia. En el momento en que Nadie lo deja a sobrevivir solo, William se transforma en hombre, asume su rol de hombre salvaje y mata a dos hombres de la ley. Ahora está escribiendo sus poemas con sangre como había dicho Nadie. Se convierte en un famoso asesino buscado por la ley, por el que ofrecen grandes sumas de dinero como recompensa. En una tienda, incluso le piden su autógrafo… -con información de Wikipedia-

 

Hombre muerto obtuvo el premio del Círculo de Críticos de Nueva York a Mejor fotografía. Premios Independent Spirit: 4 nominaciones incluyendo Mejor película. Asociación de Críticos de Chicago: 3 nominaciones, incluyendo Mejor película. Galardón a Mejor Director por los Premios del Cine Europeo. Premio de las artes a Gary Farmer (Nadie).

 

 

Estados Unidos, siglo XIX. A bordo de un tren que se dirige a la última frontera explorada por el hombre blanco, un joven contador llamado William Blake -al igual que el visionario poeta inglés- se enfrenta a los absurdos de una sociedad colonialista que en muy poco tiempo ha contaminado física y emocionalmente la pureza de las tierras usurpadas. Blake, un joven solitario que desconoce la barbarie del viejo oeste, descubre el sexo, la muerte y el horror de la persecución la misma noche de su llegada cuando asesina casi por azar al hijo del hombre más rico del pueblo de Machine quien horas antes le ha negado trabajo.

     Hombre muerto de Jim Jarmusch fue sin duda la mejor película estadunidense de 1995; un inquietante y alegórico western que mostraba desde una perspectiva minimalista y desparpajada típica del cineasta, una metáfora del genocidio indígena, del brutal ecocidio estadunidense, y la muerte de las leyendas románticas. De hecho, Jarmusch parte de un western clásico que no evita la tipología del género: los cazadores de recompensa, los indígenas, los predicadores, las prostitutas de saloon, las inmensas llanuras, el tren como mito de la civilización, así como sus pistoleros legendarios; no obstante, decide darle la vuelta al asunto para crear una inteligente reflexión que rechaza a toda costa la parodia.

       Blake, convertido en ese Hombre muerto a quien le han puesto precio a su cabeza, es salvado por Nadie, un indígena marginado por los suyos. Su amistad -puntualizada por los versos de Blake- llevará al protagonista a comprender la fragilidad de un mundo absurdo y devastado explorado por una desesperanzada pero impresionante fotografía en blanco y negro a cargo de Robby Müller, viejo conocido de Jarmusch y fotógrafo de Wim Wenders. De alguna manera, se trata de otros extraños en el paraíso, cuyo antihéroe se ha atrevido a abordar un tren del misterio para encontrarse de manera sorpresiva bajo la ley en una epopeya del legendario oeste, brutal, sucia e hilarante, a la vez…

 

 “El western pertenece a un género que se presta a las metáforas. Además, tiene unas raíces muy arraigadas en la narrativa clásica. A menudo son historias de un viaje hacia lo desconocido, siempre matizadas por temas muy tradicionales, como la retribución, la redención, o la tragedia…” –Jim Jarmusch-

 

     Hombre muerto es una obra emocionante, divertida y crítica apoyada en una magistral banda sonora a cargo de Neil Young y en un reparto fuera de serie donde luce principalmente su protagonista Johnny Deep un actor dispuesto siempre a tomar riesgos. Más allá de su indudable capacidad técnica, Jarmusch demuestra su amplio dominio narrativo y argumental, en una cinta que recupera además los mitos del género y los actualiza a través de un realismo brutal y un recorrido por una geografía más espiritual que física como lo intentara el realizador Michael Apted en la película Corazón de trueno (1992).

       Con este filme, el realizador alcanza una dimensión mayor que se dejaba ver en Extraños en el paraíso y sobre todo en El tren del misterio a través de un western tradicional en el que ironiza incluso sobre el cine gore y violento (el pistolero caníbal, la cabeza aplastada). Dead Man es la primera obra maestra de Jim Jarmusch, cineasta clave de ese cine que corre en paralelo a las complacencias de una industria feroz como lo era y lo sigue siendo Hollywood.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de julio 2022

LITTLE JOE/ LA FLOR DE LA FELICIDAD

(Little Joe, Austria-Gran Bretaña-Alemania-Francia, 2019-20)

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Dirección. Jessica Hausner/ Guion. Géraldine Bajard, Jessica Hausner/ Fotografía en color. Martin Gschlacht/ Música. Teiji Ito/ Edición. Karina Ressler/ Dirección de arte. Francesca Massariol, Conrad Reinhardt/ Vestuario. Tanja Hausner/ Diseño de Producción. Katharina Wooperman/ Efectos Especiales. Anthony Platt, Markus Kircher/ Maquillaje. Eiko Shmidt/ Producción. Coop 99, The Bureau, Essential Filmproduktion, Philippe Bober, Bertrand Faivre, Martin Gschlacht, Jessica Hausner, Geraldine O’Flynn, Bruno Wagner/Con. Emily Beechman (Dra. Alice), Ben Whishaw (Chris), Kerry Fox (Bella), Kit Connor (Joe, hijo de Alice), David Wilmot (Karl), Phénix Brossard (Ric), Sebastian Hulk (Ivan), Lindsay Duncan (la sicóloga), Jessie Mae Alonzo (Selma), Andrew Rajan (Jasper) / Duración. 105 mins.

 

SINOPSIS

Alice es una científica botánica que vive sola con su hijo y se dedica a cultivar y transformar genéticamente plantas en una empresa que busca desarrollar nuevas especies e inundar el mercado con ellas debido a su especial naturaleza. Alice es la responsable del exitoso último diseño de su compañía: una bella flor rojiza de gran valor terapéutico: si se encuentra en las condiciones óptimas, garantiza a quien la consuma sentir algo parecido a la felicidad. Un día, Alice decide ir en contra de las normas de su empresa y lleva una planta a Joe, su hijo. Ambos la bautizan como «Little Joe». A medida que crece, Alice comienza a entender que tal vez su nueva creación no es tan inofensiva como sugiere su nombre.

 

Inquietante relato fantástico, científico y de suspenso y a su vez un drama psicológico y familiar, cuya protagonista Emily Beechman obtuvo el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes. Ganadora de los galardones a Mejor Diseño de producción, Edición y Maquillaje a lo mejor del cine austriaco. Mejor película Festival de Helsinki, Finlandia. Mejor Directora, Festival de Strasburgo. Nominada a Mejor Película premios Gaudi Europa.

 

 

Nacida en Austria, en 1972, Jessica Hausner estudió dirección en la Academia de Cine de Viena. En 1995, dirigió su primer corto, Flora, con el que obtuvo el Leopardo de Plata en Locarno. En 1999, se graduó con Inter-View y obtuvo mención especial del Jurado de Cinéfondation. Ese mismo año, creó la productora Coop99 junto con Barbara Albert, Antonin Svoboda y Martin Gschlacht. En 2001, presentó Lovely Rita en el Festival de cine de Cannes. Y en 2004: Hotel, seguida del mediometraje Toast en 2006. En 2009, compitió en Venecia con el largometraje Lourdes, y obtuvo el Giraldillo de oro a la mejor película en el Festival de Sevilla. La historia gira en torno a una mujer discapacitada arrumbada en una silla de ruedas, que, para salir de su aislamiento, viaja al santuario de la Virgen de Lourdes, en los Pirineos, buscando consuelo o quizá un milagro y una mañana se despierta curada. Parece un milagro. El jefe del grupo de peregrinos, un apuesto voluntario de la Orden de Malta, empieza a interesarse por ella. Por lo demás, la curación provoca en los demás tanto envidia como admiración. Con esta película, su protagonista ganó el Premio a la Mejor Actriz en los premios de Cine Europeo.

        Por su parte, Amour fou, vista en Cannes en 2014, se ambienta en el Berlín del siglo XIX. El joven poeta trágico Heinrich aspira a vencer el carácter ineludible de la muerte gracias al amor. Por esta razón intenta convencer a su prima Marie de que si se suicidan juntos conseguirán eludir el destino. El escepticismo y la falta de sensibilidad de Marie, deprime a Heinrich. Sin embargo, Henriette, una joven casada, cuando se entera de que padece una enfermedad incurable, se muestra dispuesta a aceptar la propuesta del poeta. Relato inspirado libremente en el suicidio de Heinrich von Kleist, en 1811. Su más reciente filme es: Little Joe (2019-20).

 

…”Se trata de perfeccionar una cepa microbiana, genéticamente modificada, para inocularla en una flor de color rojizo y con la inquietante morfología de un virus, que a través del polen producirá, al aspirarlo, ese misterioso estado de bienestar. Como en un relato de terror científico (la novela El día de los trífidos, de John Wyndham, por ejemplo), la planta cobrará vida propia, producirá efectos contrarios a los de su diseño original y trastornará la existencia de sus creadores, en especial la científica Alice, quienes habrán de asistir a las modificaciones insólitas en la conducta de los supuestos beneficiarios de la planta bienhechora… “ –Carlos Bonfil, La Jornada-

 

En la filmografía de la austriaca Jessica Hausner se repite de manera constante un tema: la búsqueda del amor y la felicidad, un tópico llevado al extremo en Little Joe/ La flor de la felicidad; historia que combina el drama futurista, el relato sicológico e incluso el suspenso y el terror del cine de zombies y de invasiones alienígenas pero sin los elementos tradicionales de éstos dos últimos géneros, incidiendo sin embargo en los resortes del control y la enajenación mental. Y lo hace desde la perspectiva de un cine moderno para contar una historia de amor filial sui géneris entre una madre y un hijo adolescente y otro hijo generado en un laboratorio: una planta cuyo propósito es engendrar felicidad y compañía en las personas, provocando una dependencia que roza con el horror.

       Alice (espléndida, la actriz inglesa Emily Beechman, no en balde ganadora del premio a mejor actuación en Cannes) y su colega Chris (Ben Whishaw, el nuevo Q de la saga reciente de los filmes de James Bond 007), al frente de un equipo de científicos, crean genéticamente una planta, cuya flor, se supone, causa una sensación de bienestar en quien la aspira, en un laboratorio tan aséptico como claustrofóbico (las escenas en el interior del invernadero son en verdad atemorizantes). Ello produce que las personas se transformen, incluso les resultan ajenas a sus propios familiares, como lo muestran varias de las entrevistas que hacen a familias que se ha  apuntado para probar los efectos secundarios de los alérgenos de la planta bautizada como Little Joe, y que se refieren a los cambios de hijos o parejas después de aspirar el polen de la flor. Incluso, el propio hijo de Alice, Joe, se transforma de  manera radical. Joe deja de ser el niño empático fascinado con su arenero de hormigas y lejano a un padre solitario que vive en una apartada zona en el campo, para convertirse en un adolescente arisco, algo agresivo que desea irse a vivir con el padre, abandona por completo su arenero cuyas hormigas mueren, discute con violencia con la madre y pasa la mayor parte del tiempo con una compañera asiática de su escuela, fascinado con el Little Joe que Alice ha llevado a la casa, luego de aspirar su polen.

 En momentos, Little Joe/La flor de la felicidad coquetea con la trama del clásico de la ciencia ficción: Usurpadores de cuerpos (Don Siegel, 1956) –vuelta a hacer en 1978 y 1993-; en una pequeña localidad californiana suceden cosas muy extrañas: el comportamiento de algunas personas cambia de tal manera que causa estupor e incluso miedo entre sus parientes y amigos, debido a unas vainas vegetales venidas del espacio que suplantan los cuerpos e identidades de las personas. La histeria cibernética, las amenazas mutantes que se ocultan en la oscuridad, la humanidad en peligro, la tierra devastada y el asunto de la memoria y los recuerdos implantados o suprimidos, surgen aquí y de alguna manera en el filme de Hausner, ello aderezado con una muy inquietante banda sonora: música japonesa de Teiji Ito de los años setenta en cuyo diseño sonoro se suman ruidos intrigantes como una suerte de ladridos de perros que consiguen crear una atmósfera de peligro ominoso.

        En ese sentido, lo más inquietante del filme es su ambigüedad entre aquello que advertimos y aquello que sucede; tal como lo demuestran los análisis de la sicoterapeuta de Alice, quien concluye que su paciente no sólo es una obsesiva y adicta al trabajo, sino que tiene una problema de culpa en relación con su hijo, el hecho de no pasar mucho tiempo con él y por eso, concibe la idea de tener un hijo controlado y estático y “deshacerse” del real enviándolo finalmente con el papá. Asimismo, se trata de una alegoría de la crisis familiar provocada por el exceso de trabajo descuidando al hijo y a su vez, una metáfora del consumismo masivo: la búsqueda artificial de la felicidad y el bienestar; la oxitocina que podemos tener sin la necesidad de reír, pasar tiempo con los seres queridos, tener relaciones sexuales, meditar, acariciar mascotas, dar abrazos, externar lágrimas o ser generoso, con tan sólo aspirar el polen de una planta de flor roja incandescente, que en el filme genera más temor que satisfacción o comodidad. Ello, envuelto en unas imágenes poderosas y una iluminación tan artificial como fascinante…

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Junio 28, 2022

EL GRAN CALAVERA

(México, 1949)

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Dirección. Luis Buñuel (y Fernando Soler sin crédito)/ Guión. Janet y Luis Alcoriza, inspirados en la pieza teatral homónima de Adolfo Torrado/ Fotografía en blanco y negro. Ezequiel Carrasco/Música. Manuel Esperón/Edición. Carlos Savage/ Diseño de producción. Luis Moya/ Dirección de arte. Darío Cabañas/ Producción. Óscar Dancigers, Fernando Soler, Ultramar Films/ Con. Fernando Soler (Ramiro de la Mata), Charito Granados (Virginia hija de Ramiro), Rubén Rojo (Pablo), Gustavo Rojo (Eduardo, hijo de Ramiro), Andrés Soler (Ladislao hermano de Ramiro), Maruja Griffell (Milgaros, esposa de Ladislao) Francisco Jambrina (Gregorio, hermano de Ramiro y Ladislao), Luis Alcoriza (Alfredo, pretendiente de Virginia), Antonio Monsell (Juan, el mayordomo), María Luisa Serrano (madre de Alfredo), Antonio Bravo (don Alfonso, el administrador) /Duración. 90 mins.

 

SINOPSIS

Todo el mundo se aprovecha de Ramiro de la Mata, un gracioso, borrachín y viudo millonario. Sus hijos, Virginia, a la que sólo le interesa casarse bien y ser una gran señora, y Eduardo, al que solo le importa gastar el dinero sin trabajar, su vago hermano Ladislao que se aprovecha de la situación de su hermano, y su cuñada Milagros, que finge todas las enfermedades; todos pretenden no hacer nada y vivir a su costa. Su otro hermano Gregorio, intenta ayudarle haciendo creer a todos que Ramiro se ha arruinado y ha perdido su fortuna y por ello, su familia debe trabajar para sobrevivir, lo que generará una gran situación en la que su familia se verá obligada a cambiar. En la vecindad a dónde han ido a vivir conocerán al entusiasta, trabajador y noble Pablo que en poco tiempo enamorará a Virginia.

 

…”Llevaba mucho tiempo sin trabajo y no tenía un centavo en la casa. Fernando Soler iba a actuar y a dirigir para Dancigers El gran Calavera, pero finalmente consideró que hacer las dos cosas era demasiado trabajo y pidió un director: el que fuese, con tal de que funcionara técnicamente. Dancigers me llamó y me propuso la película. Acepté. El argumento lo habían escrito Luis Alcoriza y su esposa Janet…Es mi única película en cuyo guión no he colaborado (Yo he trabajado ya con veintidós escritores)…Me divirtió porque me ejercitaba técnicamente. Me entretuve con el montaje, la estructuración, los ángulos…Todo eso me interesaba, porque aún era yo un aprendiz en el cine digamos ‘normal’…Se me ocurrió dar a conocer al personaje de una manera interesante. Sus zapatos son elegantes, caros, y contrastan mucho con los de los vagabundos y borrachines que hay en la celda. Es un prólogo corto. Hay que mostrar a un ‘catrín’, dormido en la celda entre esos ‘pelados’. Recuerdo esa palabra ‘catrín’, porque la aprendí por entonces. Significa lo mismo que en España ‘señorito’ ¿no?…” –Luis Buñuel. Prohibido asomarse al interior de José de la Colina y Tomás Pérez Turrent (Joaquín Mortiz, 1986)-

 

          … A partir del 9 de junio de 1949 arrancaba en los Estudios Tepeyac El gran calavera adaptada por Janet y Luis Alcoriza a partir de una pieza del español Adolfo Torrado y en la que su protagonista Fernando Soler participaría como una suerte de co director de Buñuel ya que él mismo producía junto con Dancigers para Ultramar Films. Interpreta aquí al adinerado Ramiro de la Mata, un recién viudo borrachín que saca de quicio a su indolente y parasitaria familia, su hermano abusivo y flojo Ladislao que practica “el quietismo: no te muevas, ¿para qué?, si ya todo está inventado…” y su cuñada la hipocondriaca Milagros y sus hijos banales con aire de grandeza aunque de buen corazón: Virginia y Eduardo. Después de varios meses se presenta en la casa Gregorio, el otro hermano y médico siquiatra, quien reclama enterado por Don Alfonso -el honrado administrador del despacho de Ramiro-, de las parrandas, idas a la cárcel, despilfarros y desastre que suceden en la familia… “¡Viva la alegría!, el padre barranca abajo, los hijos divirtiéndose y ustedes dándose la vida padre…” les dice a Ladislao y a su mujer, enfurecido.

        Ramiro se presenta alcoholizado en la pedida de la mano de su hija por parte de Alfredo, un catrincito interesado interpretado por el propio Luis Alcoriza, a quien Ramiro rechaza. Los corre e insulta a todos, en especial a la madre de Alfredo, una señora con bigotes y después pierde el sentido. Por ello, para salvar a Ramiro del alcoholismo y la ruina, propone un plan para regenerarlo: hacerle creer que ha estado inconsciente a lo largo de un año, debido al alcohol y por lo tanto ahora son pobres. Abandonan la casa de Las Lomas y “montan el teatro” en una vecindad cerca de la Romita, vestuario incluido: Gustavo Rojo como Pepe El Toro, por ejemplo, Virginia dice haber comprado su vestido en La Lagunilla y Ramiro con un cordón por cinturón… “en sus lágrimas está su salvación”, comenta Gregorio.  Sin embargo, el mismo Ramiro se percata pronto del engaño gracias a Pablo, humilde electricista que lo salva del suicidio y decide entonces capitalizar la comedia los obliga a trabajar, los arrea argumentando que él trabaja en una funeraria aunque en realidad se va a su casa a descansar y a comer langosta y vino y consigue cambiar a sus ociosos hijos, hermano y cuñada en personas de bien obligándolos a trabajar haciéndolos creer que en efecto están quebrados. Virginia se ha enamorado de Pablo (Rubén Rojo), quien además, arregla radios, hace anuncios comerciales en una camioneta con altavoces, les lleva comida y trabajo y además, logra interrumpir la boda de Virginia con Alfredo con quien se va a casar por tristeza aunque en realidad ama a Pablo. Sin embargo, poco antes de la boda, el mayordomo Juan, le confiesa a Ramiro que Alfredo le obligó a decirle la verdad. La película cierra con una suerte de final feliz en la que retoman su riqueza pero con una actitud distinta ante la vida caminando por la hoy Avenida Cuauhtémoc en la colonia Roma.

          Pese a la simplicidad de la trama y la manera tan elemental como se resuelve la lucha de clases, se trata de una eficaz comedia moral con uno que otro toque dramático en la que destaca el trabajo histriónico que sostiene la historia, así como los detalles de la puesta en escena y el excelente ritmo de unos diálogos muy graciosos: Ladislao le comenta a Ramiro: “Anoche estuviste de parranda ¿Cómo estuvo?: “¡Atómica, atómica!”, responde. Y aprovecha para darle la estocada de dinero: “Como estaba medio desnudo, me mandé hacer unos trajecitos…Nada, unos 1,800 pesos…”. Aquí, el personaje de Fernando Soler vive con la sonrisa permanente y una copa en la mano y todos se aprovechan de él: Gustavo Rojo choca su Cadillac simplemente compra otro y abandona la universidad, sus empleados desobligados no hacen nada en su despacho, ni en la residencia, la criada o el mayordomo que juega cartas. Los únicos conscientes del desastre son Gregorio y don Alfonso que a veces le habla de usted y otras de tú: “A ti no te importa nada. Vas a la ruina…Tu familia te desprecia, hasta tus propios hijos. Tu sin voluntad entregado al vicio que es lo que más te gusta…”…

 

         … Si algo abunda en El gran calavera son los detalles pequeños y curiosos, que sin embargo redondean no sólo la personalidad de los personajes, sino de las situaciones; pinceladas geniales que se les debe tanto a Buñuel como al matrimonio Alcoriza. El hecho de que Gregorio le diga a Gustavo Rojo que baje la pierna del sofá en el cuartucho de vecindad donde viven, habla de que la indolencia del hijo es mayúscula. Las referencias a la publicidad de la época: cigarros Rialto o Gardenia, o paletas y helados Trébol. El discurso de Pablo cuando piensa que se han burlado de todos los de la vecindad. O esa situación tan insólita como grotesca para un cine mexicano familiar: la madre del personaje de Alcoriza con evidentes bigotes… En la fiesta del pedimento de mano, Ramiro alcoholizado le dice a ésta: “¡Señor mío!”. Ella responde: “¡Soy una señora!”… “¡Ah pues rasúrese porque no lo parece…!”.

          Y sobre todo, ese par de grandes escenas a bordo de la camioneta donde Pablo hace sus anuncios comerciales a través de altavoces: en la primera; él y Virginia no se dan cuenta que esta prendido el micrófono y por el altavoz todos escuchan la confesión de amor de Pablo. Y la segunda los comentarios que lanza a través del altavoz afuera de la iglesia neogótica de la Sagrada Familia en la colonia Roma y el increíble discurso machista del sacerdote que intenta casar a Virginia y a Alfredo, interrumpido por la voz de Pablo al micrófono…

 

           …“La muchacha va a casarse con otro y el muchacho cubre el sermón del cura y ataca esa boda con todo el sonido de los altavoces. En este final metí algo que no es muy original, que hemos visto mil veces en comedias norteamericanas: una boda que se deshace en el momento en que la novia va a decir: ‘Sí quiero’. Realicé la película en 18 días…Técnicamente me sentía un poco más seguro, más tranquilo…Yo tenía la mala fama de Gran casino, pero El gran calavera fue un buen éxito de público y gracias a ésta película pude seguir haciendo cine en México…” –op cit, José de la Colina y Tomás Pérez Turrent-. En efecto, El gran calavera se mantuvo tres semanas con buena taquilla en el cine Orfeón a partir de su estreno el 25 de noviembre de ese mismo año de 1949 para continuar después en otras salas…

 

            …Curiosamente, más de sesenta años después, se realizaría una suerte de nueva versión de El gran calavera en nuestro cine: Nosotros los nobles (2011) que se convertiría en una de las películas más exitosas del 2013 año en que se estrenó. De manera inteligente Gary Alazraki, nieto del cineasta Benito Alazraki e hijo del publicita Carlos Alazraki, tomó como modelo las desventuras de pobres y ricos de Ismael Rodríguez, pero sobre todo de El gran calavera (1949) de Buñuel. La lección que un empresario millonario Germán Noble (Gonzalo Vega), quiere darle a sus hijos: Barbara (Karla Souza), Javi (Luis Gerardo Méndez) y Charlie (Juan Pablo Gil), quienes siempre han vivido a sus costillas sin trabajar y de pronto, se ven en la necesidad de hacerlo sin tener la menor experiencia; es decir, ganarse literalmente el pan con el sudor de la frente.

      La película de Alazraki está bien narrada y actuada, tiene un ritmo eficaz y aprovechaba actores poco conocidos a excepción de la exitosa Karla Souza al tiempo que catapultaría la carrera de Luis Gerardo Méndez. Su inusitado éxito taquillero se debió tal vez a que se encuentra en el límite justo del exceso sin pasarse de la raya del lugar común televisivo. La utilización del tema de Luis Miguel, la escena de la comida cuando hablan de sus experiencias sexuales, pero sobre todo la secuencia del hospital donde discuten por Brad Pitt resultan eficaces en la historia de esos tres hijos: un jipioso irresponsable, un Mirrey bueno para nada y una niña banal. Cuando Bárbara llega por primera vez a la Central de Abastos dice: “Parece Tailandia”.

        El filme se burla de las ridiculeces de la espiritualidad, el reiki y otras modas similares. Los personajes abandonan Interlomas para internarse en las colonias populares. Nosotros los nobles logró que el planteamiento no se desgatara y llegara a un clímax casi de telenovela, pero acorde a la historia que Alazraki planteaba.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la ciudad de México

14 de junio 2022

 

¿DÓNDE ESTÁS HERMANO?

(O Brother, Where Art Thou?, Estados Unidos-Gran Bretaña-Francia, 2000)

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Dirección. Joel Coen (y Ethan Coen)/ Guión. Joel y Ethan Coen, inspirados en el poema épico La Odisea de Homero/ Fotografía en color. Roger Deakins/ Música: T. Bone Burnett/ Edición: Joel y Ethan Coen (bajo el seudónimo de Roderick Jaynes) y Tricia Cooks/ Dirección de arte: Richard L. Johnsson/ Diseño de Producción. Dennis Gassner/ Vestuario. Mary Zophres/ Maquillaje. Jean Ann Black/ Producción. Tim Bevan, John Cameron, Eric Fellner, Joel Coen, Ethan Coen/ Con: George Clooney (Ulysses Everett McGill), John Turturro (Pete Hogwallop), Tim Blake Nelson (Delmar O’Donnell), John Goodman (Big Dean Teague), Holly Hunter (Penny), Chris Thomas King (Tommy Johnson), Charles Durning (Pappy O’Daniel), Del Pentecost (Junior O’Daniel), Michael Badalucco (George Nelson), Daniel von Bargen (Alguacil Cooley)/ Duración. 107 mins.

A mediados de los años treinta en el sur profundo estadunidense, tres hombres escapan de prisión: Ulysses Everett McGill, Pete Hogwallop y Delmar O’Donnell, con el fin de recuperar un botín millonario que Everett dice haber robado de un camión blindado y ocultado antes de su encarcelamiento. Tienen sólo cuatro días para encontrarlo, ya que el valle donde está enterrado será inundado para crear el lago Arkabutla como parte de un nuevo proyecto hidroeléctrico. En su huida, se encuentran a un ciego que les predice el futuro. Más tarde se topan con una congregación religiosa cerca de un río y Pete y Delmar se bautizan. Después, un guitarrista, Tommy, les dice que vendió su alma al diablo pata tocar como nadie. Los cuatro graban una canción en una estación de radio bajo el nombre de: The Soggy Bottom Boys (Los Traseros Mojados) y es un éxito en todo el estado. El trío se separa de Tommy y se involucran en un robo y a su vez conocen a tres lavanderas de un río, a un vendedor de Biblias con un solo ojo y al líder del Ku Klux Klan. A su vez, Everett descubre que su esposa Penny está a punto de casarse con otro hombre y que les ha mentido a sus hijas sobre el destino de éste. Son indultados y de nuevo capturados y preparados para ser ahorcados, pero una plegaria de último minuto de Everett trae consigo un milagro: un torrente de agua que arrastra todo a su paso y les da la oportunidad de escapar…

 

¿Dónde estás hermano? Obtuvo dos nominaciones al Oscar: Mejor guión adaptado y fotografía. George Clooney fue merecedor del Globo de Oro al Mejor Actor de comedia o musical. Premio a la Mejor Fotografía para Roger Deakins por parte de la Sociedad Británica de Cinefotógrafos. Grammy al Mejor álbum musical del año góspel-country.

 

 

 

De Simplemente sangre (1983) a La tragedia de Macbeth (2021), los hermanos Joel y Ethan Coen han construido una de las filmografías más originales e irónicas de la sociedad estadunidense a partir de sus homenajes fílmicos, su principal referencia. Ya sea el desempleado sucio, vulgar y fanático del boliche, los criminales ambiciosos que piensan salir de pobres con un secuestro jugoso, el gángster apocado y sus conceptos de lealtad, el escritor aterrado ante la hoja en blanco, el mediocre vendedor de autos que pretende plagiar a su esposa, o el trío de reclusos que se internan en el sur profundo en busca de redención.

      ¿Dónde estás hermano?, era una película suma de su obra hasta ese momento. Un excéntrico e intrigante viaje por el mítico y cinematográfico Mississippi de los difíciles años de la depresión económica en la historia de un trío de pobres diablos que huyen de una prisión para trastocarse de forma azarosa en exitosos intérpretes de la canción country-gospel en 1937, gracias a un tema musical que graban en una polvorienta estación de radio. Un viaje de maduración que toma como punto de partida dos relatos clásicos: La Odisea de Homero y la cinta de culto Por meterse a redentor (Sullivan’s Travels, 1941) de Preston Sturges.

       Ulysses Everett McGill (un George Clooney, extraordinario en su mezcla de Clark Gable y Tyrone Power), recluso parlanchín y racionalista, intenta regresar como Odiseo a su hogar. Por ello, inventa la historia de un botín bancario enterrado, para poder huir al lado de Pete y Delmar; sus torpes y poco inteligentes compañeros de cadena. Así, los tres se enfrentan a una serie de obstáculos que irán salteando como su encuentro con El cíclope (el siniestro vendedor de Biblias que encarna John Goodman con su habitual maestría), unas seductoras sirenas transformadas en lavanderas de río, o el duro carcelero que sigue sus pasos.

      Es cierto sí, que en varias ocasiones, se nota muy forzada la manera en que la trama se subordina a la Odisea, recuérdese que Theo Angelopoulos lo intentó con La mirada de Ulises (1997), sin embargo, ¿Dónde estás hermano? se trastoca en un filme entrañable y divertido, con personajes dotados de una humanidad fuera de serie. Y para más, los hermanos Coen homenajean de paso, varios de los subgéneros del cine estadunidense surgidos precisamente en la época de la gran depresión. Por un lado, el drama carcelario al estilo de Yo soy un fugitivo con Paul Muni, el cine de gangsters con la presencia insólita del sicópata George Baby Face Nelson, el drama social centrado en la pobreza propia de la época en la línea de Las viñas de la ira o Sólo vivimos una vez, el road movie de estructura musical que incluye los ritmos sureños: blues, country y gospel, los dibujos animados de los viejos Estudios Disney o de Leon Schlesinger y por supuesto, la comedia fársica con referencias cinéfilas.

           Precisamente, en la cinta de Sturges, Por meterse a redentor, su protagonista, el ficticio cineasta John Sullivan que encarnaba Joel McCrea que se ha vuelto millonario realizando comedias escapistas, se empeña en dirigir una epopeya sobre la miseria y el sufrimiento de la humanidad llamada O Brother, Where Art Thou (Oh hermano ¿Dónde estás?). En ésta, al igual que en el filme de los Coen, aparece el obsesivo carcelero que lleva a los presos al cine para ver aquí, una caricatura de Mickey Mouse y en cambio, en ¿Dónde estás hermano?, Clooney, Turturro y Nelson miran en la pantalla el musical de bajo presupuesto, Myrtl and Marge (1933) sobre las vicisitudes de una estrella de la radio y su hija bailarina acrobática con la participación de Los tres chiflados.

       Al igual que Por meterse a redentor, ¿Dónde estás hermano?, se trata de una comedia inclasificable que en el fondo, como sucedía con aquellos relatos ilusorios del cine estadunidense de los años treinta que los Coen retratan, subyacen los siniestros prejuicios de la sociedad sureña: la vigencia del Ku Klux Klan y el racismo, por ejemplo, los políticos corruptos y la represión carcelaria. Asimismo, notable resulta el tratamiento visual a cargo del brillante Roger Deakins, su fotógrafo de cabecera desde Barton Fink, que con sus juegos cromáticos crea una atmósfera que intenta evocar la pobreza y la desesperanza de aquel momento.

       En una época en la que predominaban los efectos especiales y el cine vertiginoso y moderno (del cual también los Coen han tomado parte), resulta asombroso comprobar que Joel y Ethan Coen eran capaces de mirar al pasado y de regresar a las fórmulas más puras y nobles del espectáculo cinematográfico, redescubriendo su sencillez y su actualidad.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

31 mayo 2022

ZONA CALIENTE/ LABIOS ARDIENTES

(Hot Spot, Estados Unidos, 1990)

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Dirección. Dennis Hopper/ Guión. Nona Tyson, inspirada en la novela Hell Hath No Fury de Charles Williams/ Fotografía en color. Ueli Steiger/ Música. Jack Nitzsche/ Edición. Wende Phifer Mate/ Diseño de Producción. Cary White/ Dirección de arte. John Frick y Michael J. Sullivan/ Vestuario. Mary Kay Stoltz/ Producción. Deborah Capogrosso, Paul Lewis, Valerie Tyson/ Con. Don Johnson (Harry Madox), Virginia Madsen (Dolly Harshaw), Jennifer Connelly (Gloria Harper), Charles Martin Smith (Lon Gulick), William Sadler (Frank Sutton), Jerry Hardin (George Harshaw, marido de Dolly), Barry Corvin (alguacil), Leon Rippy (alguacil segundo), Jack Nance (Julian Ward), John Hawker (Tío Mort)/ Duración. 130 mins.

 

SINOPSIS      

Zona caliente se inspira en una novela de Charles Williams nacido en Texas (1909-1975) quien tenía 20 años cuando ingresó a la marina mercante como operador de radio donde trabajo durante diez años. Vivió en Suiza, Perú, Arizona, Florida, entre otros lugares. Su afición al mar le llevó a escribir varios relatos con ese tema como: El arrecife del escorpión o Mar calmo llevada al cine como Terror a bordo (1989) de Phillip Noyce y antes por Orson Welles en The Deep (1979) y a su vez, a vivir en una embarcación donde se suicidaría luego de la muerte de su esposa, Fue adaptado a la pantalla por otras personalidades fílmicas como: Claude Sautet: Armas para el caribe (1965) y Francois Truffaut: Viva el domingo (1983). Antes, en 1962, Orson Welles escribió la versión fílmica de Zona caliente y trató de convencer sin éxito a Robert Mitchum para que interpretara el personaje de Harry Madox. Casi treinta años después, sería finalmente Don Johnson quien protagonizaría la película con la dirección de Dennis Hopper.

 

Figurante en series televisivas como: Bonanza, Combate, La ley del revólver o Dimensión desconocida, actor de culto, director de tan sólo siete largometrajes en 40 y una personalidad inclasificable con categoría de maldito, Dennis Hopper fue una de las estrellas más representativas de las últimas cinco décadas, Realizador de la emblemática Easy Rider/ Busco mi destino (1969), debutó en el cine al lado de James Dean en Rebelde sin causa (1955) y lo acompañaría de nuevo en Gigante (1956). De hecho, la personalidad carismática y rebelde de Dean influyó enormemente en Hopper, cuyos problemas de carácter lo apartaron pronto del estrellato, obteniendo tan sólo pequeños papeles para realizadores de prestigio como Henry Hathaway, Preston Sturges y Stuart Rosenberg, al tiempo que soñaba con hacer sus propias películas muy opuestas a la moda que imperaba en el Hollywood de los años cincuenta y sesenta.

        Se unió con su amigo Peter Fonda para escribir, producir, dirigir y actuar la ya citada e instantánea cinta de culto, Easy Rider con la que obtiene la Palma de Oro en Cannes lo que le permite de forma momentánea, alcanzar una libertad para trabajar que jamás hubiera imaginado. Su filme, era una desesperada y nihilista visión sobre la droga, la violencia y el rechazo a lo otro en Estados Unidos que costó 400 mil dólares y recaudó más de 20 millones. Hopper funda entonces su propia productora que quiebra al instante con el accidentado rodaje en Perú de La última cinta (1971), un fallido ego trip con el tema del cine dentro del cine que intentó filmar en nuestro país pero la censura se lo impidió.

       A partir de entonces, sus proyectos personales se hunden y nueve años más tarde consigue filmar en Canadá, Rebelde sin destino, desoladora obra maestra marginal sobre una adolescente antisocial con un final enfermizo a la altura del Hopper más maniaco. A la que seguirían: Vigilantes de la calle (1988), convencional elogio policiaco, Testigo en la mira/ Sin retorno (1990) un pusilánime ensayo de suspenso hormonal que firmó con el seudónimo de Alan Smithee.

Sus magistrales caracterizaciones de villano perverso no pudieron encasillarlo y sí opacar otros trabajos fallidos o regulares como: Masacre en Texas 2, Súper Mario Bros, Mundo acuático o Máxima velocidad. Ahí están para demostrarlo, el repelente asmático Frank Booth de esa obra magistral de David Lynch: Terciopelo azul, el cojo Feck de A la orilla del río -cuya compañera sexual es una muñeca inflable-, el racista y misógino París Trout de París criminal o Lyle, el matón tejano de la extraordinaria Intriga en el Rojo Oeste, sin contar su participación notable en Apocalipsis Now y La ley de la calle de Francis Ford Coppola y La fuga de Tony Scott. Hopper aún regresaría como director con la perturbadora relaboración noir Zona caliente y La persecución (1994).

 

         El filme de Hopper es un fiel retrato de las películas de cine negro de bajo presupuesto que incluye al antihéroe noir; el ser derrotado y desesperanzado moralmente, o el personaje duro, cínico y prácticamente misógino. En contraste con la femme fatal, la arpía de una sexualidad devoradora y de un cinismo anómalo que a su vez, encontró notables equivalentes en el cine contemporáneo como es el caso de Virginia Madsen justo en este filme de Dennis Hopper, al igual que Sharon Stone en Bajos instintos (Paul Verhoeven, 1992), Linda Florentino en La última seducción (John Dahl, 1994) y más recientemente Eva Green en La ciudad del pecado 2. Una dama por la cual mataría (Frank Miller y Robert Rodríguez, 2014).

 

Zona caliente es un relato cargado de violencia y sobre todo de tensión sexual en ese triángulo romántico y erótico que se crea entre el protagonista y las dos mujeres opuestas totalmente entre sí: la cazafortunas de Dolly y la inocente Gloria que encuentra un terrible giro en su relación con Madox, en una de las tramas más desesperanzadas y entretenidas del cine noir moderno, con algunos momentos extraordinarios como la secuencia del atraco al banco o la pelea entre Madox y Sutton. A su vez, aquella en la que Madox ve por primera vez a Gloria y sobre todo cuando conoce a Dolly, la esposa de su jefe en la vulgar residencia de ambos: ella le habla desde lo alto de la escalera y él se encuentra en una suerte de posición de sometimiento obligado y de alguna manera, se vuelve como otro de los animales disecados que se encuentran colgados en las paredes: un trofeo para esa terrible viuda negra capaz de acelerar la muerte de su millonario marido.

        Pero nada comparado con la situación final en la que Dolly logra llevar sus planes más preciados y Madox no tiene escapatoria alguna. En ese sentido, Dennis Hopper consigue llevar a su máximo esplendor lo que el escritor Charles Williams logró en sus novelas: sumergirse en la conciencia humana y las dudas y demonios morales de sus personajes como sucede con Madox, que por un lado pretende rescatar a Gloria de todo aquello que la amenaza y al mismo tiempo se deja seducir por el poder sexual de Dolly.

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

13 de mayo de 2022

A partir de una serie de artículos publicados en el New York Times, El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont y en el propio libro autobiográfico de Rob Bilott, se narra la estremecedora y heroica historia de un abogado que arriesga su carrera y su familia para descubrir un oscuro secreto oculto por DuPont, una de las mayores corporaciones del mundo y ofrecer justicia a una comunidad expuesta durante décadas a una terrible amenaza de productos químicos mortales…

         El abogado defensor medioambiental corporativo Rob Bilott recién se ha convertido en socio de un prestigioso bufete de Cincinnati, gracias a su trabajo defendiendo a algunas de las compañías más importantes del sector químico. Cuando Wilbur Tennant y su hermano, Jim, dos granjeros de un pueblo de Virginia Oeste, le piden ayuda para investigar la planta química local ya que supuestamente está acabando con su ganado. Bilott se muestra reacio, y explica que él representa a las compañías del sector químico, no a los demandantes. Aun así, algo de su historia cala en Rob, sobre todo cuando se da cuenta de que algunos de sus veranos más felices de niño los pasó en una granja vecina.

       Cuando se desplaza a la zona, se da cuenta de que prácticamente todos los miembros de la comunidad deben mucho a la planta química local de Parkersburg, administrada por DuPont. Los Tennant creen que, aquello de lo que se está deshaciendo DuPont, contamina el arroyo y ha acabado con su rebaño de casi 200 reses. Aun así, muchos de sus vecinos se aferran a la idea de que la compañía no deja de velar por ellos, como viene sucediendo desde varios años atrás. Con el apoyo de su socio supervisor del bufete, Tom Terp, Bilott presenta una queja, con la que emprende una demanda dirigida que develará exactamente qué está sucediendo en Parkersburg. Varios años más tarde, Bilott descubre que su obsesión por averiguar la verdad no solo ha puesto en peligro a su familia, sobre todo su relación con su mujer, Sarah, sino también su reputación, su salud y su sustento.

Dark Waters. El precio de la verdad, filme inspirado en hechos reales, narra una increíble trama de David vs Goliat; la de un abogado con una convicción inquebrantable, que luchó durante décadas para obtener justicia para una comunidad víctima de una corporación movida por la codicia. La película obtuvo varias nominaciones a galardones importantes como el César a Mejor Película Extranjera que otorga el cine francés.

 

“Por complicada que pudiera resultar dramatizarla, contaba claramente una saga reciente y todavía en curso de abusos corporativos con una clarísima relevancia cultural y política, un proyecto para el que se te podían ocurrir múltiples directores de talento. Pero, por alguna inexplicable razón, Mark Ruffalo, protagonista y productor de Dark Waters, pensó en mí. Lo que Mark no se podía imaginar era que yo fuera en realidad un gran aficionado en secreto a ese género, el de las películas de informantes, como la «trilogía de la paranoia» de los años setenta dirigida por Alan J. Pakula: Klute/ Mi pasado me condena, Asesinos S.A. y Todos los hombres del presidente, o algunos títulos que la seguirían en las décadas posteriores, como Silkwood, de Mike Nichol, o El dilema, de Michael Mann. Pero esas películas tenían algo que siempre me atrapaba, más allá de las historias de poder descontrolado. No cabe duda de que saldrán a la luz abusos de poder, amenazas y encubrimientos, ya sean corporativos, industriales o gubernamentales. De hecho, es lo que se espera narrativamente de este tipo de cine, expectativa que se cierne a menudo fuera de la pantalla por delante de la historia. Pero en lo que en verdad e se centran las películas de informantes es en esas personas comunes, su proceso y el peligro -psíquico, emocional, cuando no mortal- que afrontan esos individuos que plantan cara a la verdad”… -Entrevista a Todd Haynes, Lahiguera.net-

 

 

Nadie imaginaría que un realizador como Todd Haynes, sería el más indicado para llevar a tan buen puerto un relato como Dark Waters. El precio de la  verdad, sobre todo por sus notables antecedentes fílmicos como cineasta interesado en temas de diversidad sexual. Desde sus primeras obras se dedicó a explorar la intimidad y los demonios interiores de personajes melancólicos y humillados por la sociedad (como sería el mismo Bilott o el granjero Wilburt Tennant); a su vez, los misterios del mundo del espectáculo, la amargura detrás de las “estrellas” y las paranoias sociales han sido la constante del cine de Haynes, un autor que ha conseguido mantenerse en la marginalidad apostando por proyectos descabellados pero siempre perturbadores.

      La historia de horror real protagonizada por la verdadera Karen Carpenter vista literalmente como una muñeca de plástico en Karen Carpenter Superstar (1987) así como el impacto del glam rock en los setenta en el inquietante musical Velvet Goldmine (1998) con personalidades de la talla de David Bowie, Lou Reed, Brian Slade y Roxy Music en una vorágine visual de barroquismo exacerbado, hablan de su fascinación por los relatos “off the record” del “show business”. No obstante, resultan más sugerentes sus metáforas sobre el sida y la vocación de martirio de sus personajes en cintas como Poison (1991) y Safe (1995). La primera, inspirada en la ironía de Jean Genet, integra varios relatos (El de un niño que asesina a su padre golpeador. Una pareja de presos y su relación sadomasoquista. Una fantasía homosexual en un alegre resort y el de un leproso que contagia con su mal a quien se cruza en su camino). En Safe, Julianne Moore es una mujer que lleva una vida confortable en apariencia y que sufre las consecuencias de su existencia monótona: sus múltiples alergias la conducirán a un extraño centro de tratamiento fantástico y por supuesto metafórico. Seguida de filmes como: Lejos del cielo, Carol y Mi historia sin mi, para hablar de nuevo de historias de sexualidad prohibida y acerca de las diversas facetas de Bob Dylan…

          …Lo primero que sorprende en Dark Waters. El precio de la verdad, es la forma en la que Haynes y sus guionistas convierten a un abogado sin el menor atractivo físico o emocional en un héroe silencioso. Un hombre de una tenacidad y una obsesión inquebrantable cuyo mayor mérito es ayudar a seres desconocidos (la escena de las miles de cajas de archivo resultan significativas e importantes para describir su personalidad). No sólo eso, trastoca una situación rutinaria y explicativa en verdaderos momentos de tensión que rozan con el thriller, el horror y el suspenso, como sucede en la escena donde Bilott explica a su esposa la historia secreta, oculta, perversa y exitosa del teflón. Así como el encuentro con el dueño y director de la empresa DuPont, y por supuesto la escena aquella donde una de las reses de Tennant enloquece e intenta embestirlo, acompañado de Bilott que se refugia aterrorizado dentro de la camioneta del granjero.

        Todo ello no sería posible sin el extraordinario montaje de imágenes a cargo del editor de origen brasileño, Affonso Goncalves, responsable del montaje de títulos como: Carol, Patterson, La hija oscura o la notable serie noir True Detective. Y por supuesto, gracias también a la aparente discreta actuación de Mark Ruffalo, que con una mínima expresión y contención emocional logra transmitir su frustración, sus miedos e inseguridades, así como sus breves triunfos, cuyas presunciones sobre las prácticas corporativas se vienen abajo cuando descubre la historia detrás de DuPont, desde su punto de vista desconfiado, imparcial y cauteloso por naturaleza. Y finalmente, más curioso aún, la participación incidental de varios de los personajes involucrados en la historia real, como el hermano de Wilburt Tennant, Bucky Bailey el otrora niño nacido con una deformación física luego de que su madre embarazada estuviera expuesta al llamado C8, compuesto del teflón, y el propio Bilott y su esposa Sarah, en una historia verídica que inicia en 1998 y finaliza en 2015 con ecos de otros relatos como El veredicto/Será justicia (Sidney Lumet, 1982), centrada en un abogado maduro y alcohólico (Paul Newman), que sobrevive gracias trabajos rutinarios y un día decide enfrentarse a un poderoso bufet para defender el caso de una negligencia médica.

 

“Todo gira en torno al personaje de Rob Bilott, el insospechado héroe por excelencia…como la mayoría de los clásicos informantes, ya es una figura solitaria cuando empieza la historia. Y, como de costumbre, el desarrollo de los acontecimientos no hace sino aumentar dicho aislamiento. Que ese aislamiento, ese estigma, se refleje en el elemento desencadenante de la historia, Wilbur Tennant, y pueda verse propagándose por la red de implicados interdependientes, sorteando diferencias de clase, afectando a su paso a la vida pública, la vida familiar y la vida religiosa, demuestra lo especialmente insidioso de este contagio. Pese a esos vínculos, enfrentarse a esos poderosos intereses hará que su mundo se reduzca y mermará tus facultades…El resultado es un paisaje estadounidense complejo, y a veces contradictorio, aunque uno en el que las diferencias de poder económico están claramente marcadas, incluso cuando se encuentran afrontando sus límites…” –Entrevista a Todd Haynes. Lahiguera.net-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 abril 2022

SINOPSIS

En 1954, un escuadrón de cuatro detectives del Departamento de Policía de Los Ángeles, frustrados con las reglas y las debilidades del sistema legal que les impide combatir el crimen de manera más agresiva, hacen una extradición extrajudicial cuando arrojan a Jack Flynn, un poderoso gángster de Chicago, de un acantilado en Mulholland Drive, apodado «Mulholland Falls» por todos los criminales que han arrojado a la muerte. El líder del escuadrón, el teniente Maxwell Hoover, y sus compañeros: Ellery Coolidge, Eddie Hall y Arthur Relyea son contratados para investigar la muerte sospechosa de una joven cuyo cuerpo es encontrado en un sitio de construcción. Un examen revela que todos los huesos de su cuerpo están rotos y el forense comenta que parece que «saltó de un acantilado» a pesar de que no hay acantilados cerca. La mujer resulta ser alguien que Hoover conocía muy bien: una aspirante a actriz y prostituta ocasional llamada Allison Pond. Los detectives reciben una película de Allison teniendo sexo en la habitación de un motel, tomada por una cámara escondida detrás de un espejo de dos vías. Un amigo gay de Allison, Jimmy Fields, admite que él y Allison hicieron numerosas películas de este tipo, incluida una con Hoover.

        En un pie de Allison se encuentra vidrio radiactivo, lo que lleva a los detectives a un sitio de pruebas atómicas de Nevada, donde la seguridad de la base los captura. Su superior, el coronel Fitzgerald, amenaza con arrestar y procesar al escuadrón por invadir una instalación secreta del gobierno, pero el equipo puede escapar de su situación cuando el hombre de la película es identificado como el comandante civil de la base, el general retirado Thomas Timms, jefe de la Comisión de Energía Atómica que confirma su relación con Pond, pero tiene una coartada para el día de su muerte. Un agente del FBI visita la policía de Los Ángeles y pide al jefe que detenga la investigación; cuando se niega su solicitud, el hogar de Hoover es saqueado por agentes federales con una orden de registro y no logran recuperar la película, éste entonces, agrede brutalmente al agente del FBI, quien después le hace llegar a su esposa Kate, una película de su esposo y Allison teniendo sexo en el motel.

       El chantajista resulta ser Fitzgerald, quien exige, le lleven la película de Timms con Allison. Hoover se percata que las imágenes de la película de Timms y Allison incluyen imágenes de militares que Fitzgerald utilizó como conejillos de indias para las pruebas de la bomba atómica antes de ser trasladados a una sala de hospital militar. Hoover y Coolidge vuelan a la base y entregan en secreto la película a Timms, que tiene una enfermedad terminal de cáncer, para que pueda exponer las fechorías de Fitzgerald.

         En su viaje de regreso a Los Ángeles, Hoover y Coolidge abordan un avión de carga C-47, donde se les unen Fitzgerald y su ayudante. Durante el vuelo, Hoover deduce cómo fue asesinado Pond e intuye que Fitzgerald los matará de la misma manera, arrojándolos fuera del avión en pleno vuelo. En una lucha feroz, los detectives pelean por sus vidas. Antes de morir, Coolidge celebra el aterrizaje hasta darse cuenta que ha sido herido. Con la noticia de que su unidad ha sido disuelta para proteger la imagen de la policía de Los Ángeles, Hoover se queda sin nada…

 

“Un noir magistralmente atmosférico…” –Roger Ebert: Chicago Sun Times-

«Contundente thriller de cine negro de ambientación deslumbrante. Reparto inmejorable…” -Javier Angulo: Cinemanía, España

 

La ciudad de Los Ángeles, a mediados de los cincuenta. Estados Unidos acaba de salir de dos contiendas terribles: la segunda guerra mundial y la de Corea y Hollywood, Meca del cine, se nutre de un nihilismo desesperanzador reflejado en la pantalla a través del cine negro. Un país de perdedores sociales con seres traumatizados por la guerra y centenas de aspirantes a actrices que llegan por oleadas a California para encontrar salidas sórdidas y deprimentes.

    Abuso de poder segunda cinta del neozelandés Lee Tamahori, es un inquietante, sensual y violento ejercicio noir sobre aquellos años de aparente prosperidad social y política con sus rutilantes estrellas que miraban a los mortales desde sus pedestales. Una época de crimen, corrupción y ambigüedad judicial representada por una unidad policiaca de élite que existió realmente: la llamada «Brigada del sombrero»; elegantes y violentos policías cuyo objetivo era mantener la tranquilidad de Los Ángeles sin importar los medios utilizados.

    A partir de la investigación del asesinato de Allison Pond bellísima aspirante a actriz filmada de manera clandestina durante sus abundantes encuentros sexuales, Abuso de poder va develando una trama de corrupción en la que se halla implicada la policía, el ejército y un excéntrico científico experto en experimentos nucleares. Y al mismo tiempo, se centra en la impotencia de Max Hoover (un espléndido Nick Nolte) -líder de la Brigada y uno de los amantes de Pond-, ante los secretos de Estado que justifican los crímenes perpetuados con fondo de pruebas nucleares en el desierto californiano.

    Luego de su explosivo debut con Somos guerreros (1994), una cruda y descarnada radiografía de la tiranía masculina y el choque cultural en un suburbio neozelandés, Lee Tamahori, hijo de padre maorí y madre europea, llega al cine de Hollywood con un filme por encargo del que sale bien librado.  El desasosiego de una sociedad pos apocalíptica con sus deshuesaderos, paredes repletas de graffittis y cuerpos musculosos tatuados de manera espectacular es cambiado por la épica de una sociedad sin ley, descompuesta por los fantasmas de la ciencia, la mafia, el comunismo y el cine.

    Abuso de poder no sólo resulta una suerte de velada ficción sobre el caso criminal jamás resuelto de la Dalia Negra ocurrido en 1947, sino una reflexión-homenaje del cine negro y sus alegorías sobre la paranoia y la descomposición social con personajes marginados. En efecto, Jennifer Connelly -una de las mujeres más atractivas de Hollywood- resulta casi una calca de Elizabeth Short, la bellísima Dalia Negra, que soñaba con convertirse en actriz y que se prostituía como última salida, cuyo cuerpo fue encontrado partido en dos por la cintura y con evidentes señales de tortura.

     Al mismo tiempo, Tamahori ha recreado con enorme sensibilidad y vigor, una película de detectives con elementos de western y a la vez, un filme de grupo al estilo de La pandilla salvaje (Sam Peckinpah, 1969), o Los siete magníficos (John Sturges, 1960). No obstante, Abuso de poder se aproxima más a la brillante teleserie Historia del crimen creada por Abel Ferrara y ambientada a su vez en los cincuenta -uno de los episodios hacía referencia a los experimentos nucleares en California- y en parte a Los intocables (1987) de Brian De Palma. El retrato del antihéroe de ambigua moralidad perteneciente a un rudo equipo policiaco que enfrenta aquí la destrucción de su propio hogar.

     Aquí, más allá de las referencias noir que pueden encontrarse en Laura (Otto Preminger, 1944) -el detective obsesionado por la imagen de una mujer-, destaca el tema de la criminalidad legalizada por el propio estado (los soldados que agonizan de cáncer debido a experimentos atómicos, o la muerte de Allison Pond al percatarse de ello). Al margen de la sociedad civil y de los enfrentamientos entre el FBI y esa policía de élite, se encuentran los secretos gubernamentales y el intocable territorio militar con sus códigos legales.

    A partir de un ejercicio nostálgico que tiene tanto de Chinatown (Roman Polanski, 1974), como de varios clásicos noir de los cuarenta y cincuenta, Tamahori muestra de nuevo su endemoniada habilidad para las secuencias de violencia física. Golpizas brutales, muertes impactantes y personajes de dudosa moralidad en un relato donde las fronteras entre ley, criminalidad y abuso de poder parecen no existir. Se trata de una alegoría sobre una sociedad enferma, enajenada y poblada de chivos expiatorios: seres marginales fácilmente sacrificables como lo serían, un homosexual o una exuberante aspirante a estrella con un erotismo explosivo. Ese es el gran hallazgo de un filme romántico, melancólico, nihilista y desesperanzado con una de las bandas sonoras más bellas del nuevo Hollywood a cargo del enorme Dave Grusin.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de abril 2022

DARK WATERS. EL PRECIO DE LA VERDAD

(Dark waters, Estados Unidos, 2019)

DarkWaters1

Dirección. Todd Haynes/ Guión. Matthew Carnahan, Mario Correa, Nathaniel Rich, inspirados en una serie de reportajes de Nathaniel Rich publicados en el New York Times y en la autobiografía de Rob Bilott/ Fotografía en color. Edward Lachman/ Música. Marcelo Zarvos/ Edición. Affonso Goncalves/ Diseño de Producción. Hanna Beachler/ Dirección de arte. Jesse Rosenthal/ Vestuario. Christopher Petterson/ Maquillaje y prostáticos. Jody Byrne, Anthony Canonica, Lindsay Gelfand/ Producción. Killer Films, Participant Media, Focus Features, Timothy Bird, Pamela Koffler, Christine Vachon, Mark Ruffalo/ Con. Mark Ruffalo (Rob Bilott), Anne Hathaway (Sarah Bilott, su esposa), Tim Robbins (Tom Terp), Bill Pullman (Harry Dietzler), Bill Camp (Wilburt Tennant), Victor Garber (Phil Donelly), Mary Winningham (Darlene Kigger), William Jackson Harper (James Ross), Louisa Krause (Carla Pfeiffer), Kevin Crowley (Larry Winter)/ Duración. 127 mins.

A partir de una serie de artículos publicados en el New York Times, El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont y en el propio libro autobiográfico de Rob Bilott, se narra la estremecedora y heroica historia de un abogado que arriesga su carrera y su familia para descubrir un oscuro secreto oculto por DuPont, una de las mayores corporaciones del mundo y ofrecer justicia a una comunidad expuesta durante décadas a una terrible amenaza de productos químicos mortales…

         El abogado defensor medioambiental corporativo Rob Bilott recién se ha convertido en socio de un prestigioso bufete de Cincinnati, gracias a su trabajo defendiendo a algunas de las compañías más importantes del sector químico. Cuando Wilbur Tennant y su hermano, Jim, dos granjeros de un pueblo de Virginia Oeste, le piden ayuda para investigar la planta química local ya que supuestamente está acabando con su ganado. Bilott se muestra reacio, y explica que él representa a las compañías del sector químico, no a los demandantes. Aun así, algo de su historia cala en Rob, sobre todo cuando se da cuenta de que algunos de sus veranos más felices de niño los pasó en una granja vecina.

       Cuando se desplaza a la zona, se da cuenta de que prácticamente todos los miembros de la comunidad deben mucho a la planta química local de Parkersburg, administrada por DuPont. Los Tennant creen que, aquello de lo que se está deshaciendo DuPont, contamina el arroyo y ha acabado con su rebaño de casi 200 reses. Aun así, muchos de sus vecinos se aferran a la idea de que la compañía no deja de velar por ellos, como viene sucediendo desde varios años atrás. Con el apoyo de su socio supervisor del bufete, Tom Terp, Bilott presenta una queja, con la que emprende una demanda dirigida que develará exactamente qué está sucediendo en Parkersburg. Varios años más tarde, Bilott descubre que su obsesión por averiguar la verdad no solo ha puesto en peligro a su familia, sobre todo su relación con su mujer, Sarah, sino también su reputación, su salud y su sustento.

Dark Waters. El precio de la verdad, filme inspirado en hechos reales, narra una increíble trama de David vs Goliat; la de un abogado con una convicción inquebrantable, que luchó durante décadas para obtener justicia para una comunidad víctima de una corporación movida por la codicia. La película obtuvo varias nominaciones a galardones importantes como el César a Mejor Película Extranjera que otorga el cine francés.

 

“Por complicada que pudiera resultar dramatizarla, contaba claramente una saga reciente y todavía en curso de abusos corporativos con una clarísima relevancia cultural y política, un proyecto para el que se te podían ocurrir múltiples directores de talento. Pero, por alguna inexplicable razón, Mark Ruffalo, protagonista y productor de Dark Waters, pensó en mí. Lo que Mark no se podía imaginar era que yo fuera en realidad un gran aficionado en secreto a ese género, el de las películas de informantes, como la «trilogía de la paranoia» de los años setenta dirigida por Alan J. Pakula: Klute/ Mi pasado me condena, Asesinos S.A. y Todos los hombres del presidente, o algunos títulos que la seguirían en las décadas posteriores, como Silkwood, de Mike Nichol, o El dilema, de Michael Mann. Pero esas películas tenían algo que siempre me atrapaba, más allá de las historias de poder descontrolado. No cabe duda de que saldrán a la luz abusos de poder, amenazas y encubrimientos, ya sean corporativos, industriales o gubernamentales. De hecho, es lo que se espera narrativamente de este tipo de cine, expectativa que se cierne a menudo fuera de la pantalla por delante de la historia. Pero en lo que en verdad e se centran las películas de informantes es en esas personas comunes, su proceso y el peligro -psíquico, emocional, cuando no mortal- que afrontan esos individuos que plantan cara a la verdad”… -Entrevista a Todd Haynes, Lahiguera.net-

 

 

Nadie imaginaría que un realizador como Todd Haynes, sería el más indicado para llevar a tan buen puerto un relato como Dark Waters. El precio de la  verdad, sobre todo por sus notables antecedentes fílmicos como cineasta interesado en temas de diversidad sexual. Desde sus primeras obras se dedicó a explorar la intimidad y los demonios interiores de personajes melancólicos y humillados por la sociedad (como sería el mismo Bilott o el granjero Wilburt Tennant); a su vez, los misterios del mundo del espectáculo, la amargura detrás de las “estrellas” y las paranoias sociales han sido la constante del cine de Haynes, un autor que ha conseguido mantenerse en la marginalidad apostando por proyectos descabellados pero siempre perturbadores.

      La historia de horror real protagonizada por la verdadera Karen Carpenter vista literalmente como una muñeca de plástico en Karen Carpenter Superstar (1987) así como el impacto del glam rock en los setenta en el inquietante musical Velvet Goldmine (1998) con personalidades de la talla de David Bowie, Lou Reed, Brian Slade y Roxy Music en una vorágine visual de barroquismo exacerbado, hablan de su fascinación por los relatos “off the record” del “show business”. No obstante, resultan más sugerentes sus metáforas sobre el sida y la vocación de martirio de sus personajes en cintas como Poison (1991) y Safe (1995). La primera, inspirada en la ironía de Jean Genet, integra varios relatos (El de un niño que asesina a su padre golpeador. Una pareja de presos y su relación sadomasoquista. Una fantasía homosexual en un alegre resort y el de un leproso que contagia con su mal a quien se cruza en su camino). En Safe, Julianne Moore es una mujer que lleva una vida confortable en apariencia y que sufre las consecuencias de su existencia monótona: sus múltiples alergias la conducirán a un extraño centro de tratamiento fantástico y por supuesto metafórico. Seguida de filmes como: Lejos del cielo, Carol y Mi historia sin mi, para hablar de nuevo de historias de sexualidad prohibida y acerca de las diversas facetas de Bob Dylan…

          …Lo primero que sorprende en Dark Waters. El precio de la verdad, es la forma en la que Haynes y sus guionistas convierten a un abogado sin el menor atractivo físico o emocional en un héroe silencioso. Un hombre de una tenacidad y una obsesión inquebrantable cuyo mayor mérito es ayudar a seres desconocidos (la escena de las miles de cajas de archivo resultan significativas e importantes para describir su personalidad). No sólo eso, trastoca una situación rutinaria y explicativa en verdaderos momentos de tensión que rozan con el thriller, el horror y el suspenso, como sucede en la escena donde Bilott explica a su esposa la historia secreta, oculta, perversa y exitosa del teflón. Así como el encuentro con el dueño y director de la empresa DuPont, y por supuesto la escena aquella donde una de las reses de Tennant enloquece e intenta embestirlo, acompañado de Bilott que se refugia aterrorizado dentro de la camioneta del granjero.

        Todo ello no sería posible sin el extraordinario montaje de imágenes a cargo del editor de origen brasileño, Affonso Goncalves, responsable del montaje de títulos como: Carol, Patterson, La hija oscura o la notable serie noir True Detective. Y por supuesto, gracias también a la aparente discreta actuación de Mark Ruffalo, que con una mínima expresión y contención emocional logra transmitir su frustración, sus miedos e inseguridades, así como sus breves triunfos, cuyas presunciones sobre las prácticas corporativas se vienen abajo cuando descubre la historia detrás de DuPont, desde su punto de vista desconfiado, imparcial y cauteloso por naturaleza. Y finalmente, más curioso aún, la participación incidental de varios de los personajes involucrados en la historia real, como el hermano de Wilburt Tennant, Bucky Bailey el otrora niño nacido con una deformación física luego de que su madre embarazada estuviera expuesta al llamado C8, compuesto del teflón, y el propio Bilott y su esposa Sarah, en una historia verídica que inicia en 1998 y finaliza en 2015 con ecos de otros relatos como El veredicto/Será justicia (Sidney Lumet, 1982), centrada en un abogado maduro y alcohólico (Paul Newman), que sobrevive gracias trabajos rutinarios y un día decide enfrentarse a un poderoso bufet para defender el caso de una negligencia médica.

 

“Todo gira en torno al personaje de Rob Bilott, el insospechado héroe por excelencia…como la mayoría de los clásicos informantes, ya es una figura solitaria cuando empieza la historia. Y, como de costumbre, el desarrollo de los acontecimientos no hace sino aumentar dicho aislamiento. Que ese aislamiento, ese estigma, se refleje en el elemento desencadenante de la historia, Wilbur Tennant, y pueda verse propagándose por la red de implicados interdependientes, sorteando diferencias de clase, afectando a su paso a la vida pública, la vida familiar y la vida religiosa, demuestra lo especialmente insidioso de este contagio. Pese a esos vínculos, enfrentarse a esos poderosos intereses hará que su mundo se reduzca y mermará tus facultades…El resultado es un paisaje estadounidense complejo, y a veces contradictorio, aunque uno en el que las diferencias de poder económico están claramente marcadas, incluso cuando se encuentran afrontando sus límites…” –Entrevista a Todd Haynes. Lahiguera.net-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 abril 2022

 

SINOPSIS

En 1954, un escuadrón de cuatro detectives del Departamento de Policía de Los Ángeles, frustrados con las reglas y las debilidades del sistema legal que les impide combatir el crimen de manera más agresiva, hacen una extradición extrajudicial cuando arrojan a Jack Flynn, un poderoso gángster de Chicago, de un acantilado en Mulholland Drive, apodado «Mulholland Falls» por todos los criminales que han arrojado a la muerte. El líder del escuadrón, el teniente Maxwell Hoover, y sus compañeros: Ellery Coolidge, Eddie Hall y Arthur Relyea son contratados para investigar la muerte sospechosa de una joven cuyo cuerpo es encontrado en un sitio de construcción. Un examen revela que todos los huesos de su cuerpo están rotos y el forense comenta que parece que «saltó de un acantilado» a pesar de que no hay acantilados cerca. La mujer resulta ser alguien que Hoover conocía muy bien: una aspirante a actriz y prostituta ocasional llamada Allison Pond. Los detectives reciben una película de Allison teniendo sexo en la habitación de un motel, tomada por una cámara escondida detrás de un espejo de dos vías. Un amigo gay de Allison, Jimmy Fields, admite que él y Allison hicieron numerosas películas de este tipo, incluida una con Hoover.

        En un pie de Allison se encuentra vidrio radiactivo, lo que lleva a los detectives a un sitio de pruebas atómicas de Nevada, donde la seguridad de la base los captura. Su superior, el coronel Fitzgerald, amenaza con arrestar y procesar al escuadrón por invadir una instalación secreta del gobierno, pero el equipo puede escapar de su situación cuando el hombre de la película es identificado como el comandante civil de la base, el general retirado Thomas Timms, jefe de la Comisión de Energía Atómica que confirma su relación con Pond, pero tiene una coartada para el día de su muerte. Un agente del FBI visita la policía de Los Ángeles y pide al jefe que detenga la investigación; cuando se niega su solicitud, el hogar de Hoover es saqueado por agentes federales con una orden de registro y no logran recuperar la película, éste entonces, agrede brutalmente al agente del FBI, quien después le hace llegar a su esposa Kate, una película de su esposo y Allison teniendo sexo en el motel.

       El chantajista resulta ser Fitzgerald, quien exige, le lleven la película de Timms con Allison. Hoover se percata que las imágenes de la película de Timms y Allison incluyen imágenes de militares que Fitzgerald utilizó como conejillos de indias para las pruebas de la bomba atómica antes de ser trasladados a una sala de hospital militar. Hoover y Coolidge vuelan a la base y entregan en secreto la película a Timms, que tiene una enfermedad terminal de cáncer, para que pueda exponer las fechorías de Fitzgerald.

         En su viaje de regreso a Los Ángeles, Hoover y Coolidge abordan un avión de carga C-47, donde se les unen Fitzgerald y su ayudante. Durante el vuelo, Hoover deduce cómo fue asesinado Pond e intuye que Fitzgerald los matará de la misma manera, arrojándolos fuera del avión en pleno vuelo. En una lucha feroz, los detectives pelean por sus vidas. Antes de morir, Coolidge celebra el aterrizaje hasta darse cuenta que ha sido herido. Con la noticia de que su unidad ha sido disuelta para proteger la imagen de la policía de Los Ángeles, Hoover se queda sin nada…

 

“Un noir magistralmente atmosférico…” –Roger Ebert: Chicago Sun Times-

«Contundente thriller de cine negro de ambientación deslumbrante. Reparto inmejorable…” -Javier Angulo: Cinemanía, España

 

La ciudad de Los Ángeles, a mediados de los cincuenta. Estados Unidos acaba de salir de dos contiendas terribles: la segunda guerra mundial y la de Corea y Hollywood, Meca del cine, se nutre de un nihilismo desesperanzador reflejado en la pantalla a través del cine negro. Un país de perdedores sociales con seres traumatizados por la guerra y centenas de aspirantes a actrices que llegan por oleadas a California para encontrar salidas sórdidas y deprimentes.

    Abuso de poder segunda cinta del neozelandés Lee Tamahori, es un inquietante, sensual y violento ejercicio noir sobre aquellos años de aparente prosperidad social y política con sus rutilantes estrellas que miraban a los mortales desde sus pedestales. Una época de crimen, corrupción y ambigüedad judicial representada por una unidad policiaca de élite que existió realmente: la llamada «Brigada del sombrero»; elegantes y violentos policías cuyo objetivo era mantener la tranquilidad de Los Ángeles sin importar los medios utilizados.

    A partir de la investigación del asesinato de Allison Pond bellísima aspirante a actriz filmada de manera clandestina durante sus abundantes encuentros sexuales, Abuso de poder va develando una trama de corrupción en la que se halla implicada la policía, el ejército y un excéntrico científico experto en experimentos nucleares. Y al mismo tiempo, se centra en la impotencia de Max Hoover (un espléndido Nick Nolte) -líder de la Brigada y uno de los amantes de Pond-, ante los secretos de Estado que justifican los crímenes perpetuados con fondo de pruebas nucleares en el desierto californiano.

    Luego de su explosivo debut con Somos guerreros (1994), una cruda y descarnada radiografía de la tiranía masculina y el choque cultural en un suburbio neozelandés, Lee Tamahori, hijo de padre maorí y madre europea, llega al cine de Hollywood con un filme por encargo del que sale bien librado.  El desasosiego de una sociedad pos apocalíptica con sus deshuesaderos, paredes repletas de graffittis y cuerpos musculosos tatuados de manera espectacular es cambiado por la épica de una sociedad sin ley, descompuesta por los fantasmas de la ciencia, la mafia, el comunismo y el cine.

    Abuso de poder no sólo resulta una suerte de velada ficción sobre el caso criminal jamás resuelto de la Dalia Negra ocurrido en 1947, sino una reflexión-homenaje del cine negro y sus alegorías sobre la paranoia y la descomposición social con personajes marginados. En efecto, Jennifer Connelly -una de las mujeres más atractivas de Hollywood- resulta casi una calca de Elizabeth Short, la bellísima Dalia Negra, que soñaba con convertirse en actriz y que se prostituía como última salida, cuyo cuerpo fue encontrado partido en dos por la cintura y con evidentes señales de tortura.

     Al mismo tiempo, Tamahori ha recreado con enorme sensibilidad y vigor, una película de detectives con elementos de western y a la vez, un filme de grupo al estilo de La pandilla salvaje (Sam Peckinpah, 1969), o Los siete magníficos (John Sturges, 1960). No obstante, Abuso de poder se aproxima más a la brillante teleserie Historia del crimen creada por Abel Ferrara y ambientada a su vez en los cincuenta -uno de los episodios hacía referencia a los experimentos nucleares en California- y en parte a Los intocables (1987) de Brian De Palma. El retrato del antihéroe de ambigua moralidad perteneciente a un rudo equipo policiaco que enfrenta aquí la destrucción de su propio hogar.

     Aquí, más allá de las referencias noir que pueden encontrarse en Laura (Otto Preminger, 1944) -el detective obsesionado por la imagen de una mujer-, destaca el tema de la criminalidad legalizada por el propio estado (los soldados que agonizan de cáncer debido a experimentos atómicos, o la muerte de Allison Pond al percatarse de ello). Al margen de la sociedad civil y de los enfrentamientos entre el FBI y esa policía de élite, se encuentran los secretos gubernamentales y el intocable territorio militar con sus códigos legales.

    A partir de un ejercicio nostálgico que tiene tanto de Chinatown (Roman Polanski, 1974), como de varios clásicos noir de los cuarenta y cincuenta, Tamahori muestra de nuevo su endemoniada habilidad para las secuencias de violencia física. Golpizas brutales, muertes impactantes y personajes de dudosa moralidad en un relato donde las fronteras entre ley, criminalidad y abuso de poder parecen no existir. Se trata de una alegoría sobre una sociedad enferma, enajenada y poblada de chivos expiatorios: seres marginales fácilmente sacrificables como lo serían, un homosexual o una exuberante aspirante a estrella con un erotismo explosivo. Ese es el gran hallazgo de un filme romántico, melancólico, nihilista y desesperanzado con una de las bandas sonoras más bellas del nuevo Hollywood a cargo del enorme Dave Grusin.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de abril 2022

ABUSO DE PODER

(Mullholland Fall, Estados Unidos, 1996)

MulhollandFall1

Dirección. Lee Tamahori/ Guión. Pete Dexter y Floyd Mutrux, inspirados en un argumento de ambos/ Fotografía en color. Haskell Wexler/ Música. David Grusin/ Edición. Sally Menke/ Diseño de Producción. Richard Sylbert/ Dirección de arte. Gregory Bolton/ Vestuario. Ellen Mirojnic/ Producción.
Lili Fini Zanuck, Richard D. Zanuck, Largo Entertainment, Metro Goldwyn Mayer, Polygran Filmed Entertainment/ Con. Nick Nolte (Max Hoover), Chazz Palminteri (Elleroy Coolidge), Michael Madsen (Eddie Hall), Chris Penn (Arthur Relyea), Melanie Griffith (Katherine Hoover), Jennifer Connelly (Allison Pond), John Malkovich (General Thomas Timms), Treat Williams (Coronel Nathan Fitzgerald), Daniel Baldwin (McCafferty), Andrew McCarthy (Jimmy Fields) / Duración.
107 mins.

SINOPSIS

En 1954, un escuadrón de cuatro detectives del Departamento de Policía de Los Ángeles, frustrados con las reglas y las debilidades del sistema legal que les impide combatir el crimen de manera más agresiva, hacen una extradición extrajudicial cuando arrojan a Jack Flynn, un poderoso gángster de Chicago, de un acantilado en Mulholland Drive, apodado «Mulholland Falls» por todos los criminales que han arrojado a la muerte. El líder del escuadrón, el teniente Maxwell Hoover, y sus compañeros: Ellery Coolidge, Eddie Hall y Arthur Relyea son contratados para investigar la muerte sospechosa de una joven cuyo cuerpo es encontrado en un sitio de construcción. Un examen revela que todos los huesos de su cuerpo están rotos y el forense comenta que parece que «saltó de un acantilado» a pesar de que no hay acantilados cerca. La mujer resulta ser alguien que Hoover conocía muy bien: una aspirante a actriz y prostituta ocasional llamada Allison Pond. Los detectives reciben una película de Allison teniendo sexo en la habitación de un motel, tomada por una cámara escondida detrás de un espejo de dos vías. Un amigo gay de Allison, Jimmy Fields, admite que él y Allison hicieron numerosas películas de este tipo, incluida una con Hoover.

        En un pie de Allison se encuentra vidrio radiactivo, lo que lleva a los detectives a un sitio de pruebas atómicas de Nevada, donde la seguridad de la base los captura. Su superior, el coronel Fitzgerald, amenaza con arrestar y procesar al escuadrón por invadir una instalación secreta del gobierno, pero el equipo puede escapar de su situación cuando el hombre de la película es identificado como el comandante civil de la base, el general retirado Thomas Timms, jefe de la Comisión de Energía Atómica que confirma su relación con Pond, pero tiene una coartada para el día de su muerte. Un agente del FBI visita la policía de Los Ángeles y pide al jefe que detenga la investigación; cuando se niega su solicitud, el hogar de Hoover es saqueado por agentes federales con una orden de registro y no logran recuperar la película, éste entonces, agrede brutalmente al agente del FBI, quien después le hace llegar a su esposa Kate, una película de su esposo y Allison teniendo sexo en el motel.

       El chantajista resulta ser Fitzgerald, quien exige, le lleven la película de Timms con Allison. Hoover se percata que las imágenes de la película de Timms y Allison incluyen imágenes de militares que Fitzgerald utilizó como conejillos de indias para las pruebas de la bomba atómica antes de ser trasladados a una sala de hospital militar. Hoover y Coolidge vuelan a la base y entregan en secreto la película a Timms, que tiene una enfermedad terminal de cáncer, para que pueda exponer las fechorías de Fitzgerald.

         En su viaje de regreso a Los Ángeles, Hoover y Coolidge abordan un avión de carga C-47, donde se les unen Fitzgerald y su ayudante. Durante el vuelo, Hoover deduce cómo fue asesinado Pond e intuye que Fitzgerald los matará de la misma manera, arrojándolos fuera del avión en pleno vuelo. En una lucha feroz, los detectives pelean por sus vidas. Antes de morir, Coolidge celebra el aterrizaje hasta darse cuenta que ha sido herido. Con la noticia de que su unidad ha sido disuelta para proteger la imagen de la policía de Los Ángeles, Hoover se queda sin nada…

“Un noir magistralmente atmosférico…” –Roger Ebert: Chicago Sun Times-

«Contundente thriller de cine negro de ambientación deslumbrante. Reparto inmejorable…” -Javier Angulo: Cinemanía, España

La ciudad de Los Ángeles, a mediados de los cincuenta. Estados Unidos acaba de salir de dos contiendas terribles: la segunda guerra mundial y la de Corea y Hollywood, Meca del cine, se nutre de un nihilismo desesperanzador reflejado en la pantalla a través del cine negro. Un país de perdedores sociales con seres traumatizados por la guerra y centenas de aspirantes a actrices que llegan por oleadas a California para encontrar salidas sórdidas y deprimentes.

    Abuso de poder segunda cinta del neozelandés Lee Tamahori, es un inquietante, sensual y violento ejercicio noir sobre aquellos años de aparente prosperidad social y política con sus rutilantes estrellas que miraban a los mortales desde sus pedestales. Una época de crimen, corrupción y ambigüedad judicial representada por una unidad policiaca de élite que existió realmente: la llamada «Brigada del sombrero»; elegantes y violentos policías cuyo objetivo era mantener la tranquilidad de Los Ángeles sin importar los medios utilizados.

    A partir de la investigación del asesinato de Allison Pond bellísima aspirante a actriz filmada de manera clandestina durante sus abundantes encuentros sexuales, Abuso de poder va develando una trama de corrupción en la que se halla implicada la policía, el ejército y un excéntrico científico experto en experimentos nucleares. Y al mismo tiempo, se centra en la impotencia de Max Hoover (un espléndido Nick Nolte) -líder de la Brigada y uno de los amantes de Pond-, ante los secretos de Estado que justifican los crímenes perpetuados con fondo de pruebas nucleares en el desierto californiano.

    Luego de su explosivo debut con Somos guerreros (1994), una cruda y descarnada radiografía de la tiranía masculina y el choque cultural en un suburbio neozelandés, Lee Tamahori, hijo de padre maorí y madre europea, llega al cine de Hollywood con un filme por encargo del que sale bien librado.  El desasosiego de una sociedad pos apocalíptica con sus deshuesaderos, paredes repletas de graffittis y cuerpos musculosos tatuados de manera espectacular es cambiado por la épica de una sociedad sin ley, descompuesta por los fantasmas de la ciencia, la mafia, el comunismo y el cine.

    Abuso de poder no sólo resulta una suerte de velada ficción sobre el caso criminal jamás resuelto de la Dalia Negra ocurrido en 1947, sino una reflexión-homenaje del cine negro y sus alegorías sobre la paranoia y la descomposición social con personajes marginados. En efecto, Jennifer Connelly -una de las mujeres más atractivas de Hollywood- resulta casi una calca de Elizabeth Short, la bellísima Dalia Negra, que soñaba con convertirse en actriz y que se prostituía como última salida, cuyo cuerpo fue encontrado partido en dos por la cintura y con evidentes señales de tortura.

     Al mismo tiempo, Tamahori ha recreado con enorme sensibilidad y vigor, una película de detectives con elementos de western y a la vez, un filme de grupo al estilo de La pandilla salvaje (Sam Peckinpah, 1969), o Los siete magníficos (John Sturges, 1960). No obstante, Abuso de poder se aproxima más a la brillante teleserie Historia del crimen creada por Abel Ferrara y ambientada a su vez en los cincuenta -uno de los episodios hacía referencia a los experimentos nucleares en California- y en parte a Los intocables (1987) de Brian De Palma. El retrato del antihéroe de ambigua moralidad perteneciente a un rudo equipo policiaco que enfrenta aquí la destrucción de su propio hogar.

     Aquí, más allá de las referencias noir que pueden encontrarse en Laura (Otto Preminger, 1944) -el detective obsesionado por la imagen de una mujer-, destaca el tema de la criminalidad legalizada por el propio estado (los soldados que agonizan de cáncer debido a experimentos atómicos, o la muerte de Allison Pond al percatarse de ello). Al margen de la sociedad civil y de los enfrentamientos entre el FBI y esa policía de élite, se encuentran los secretos gubernamentales y el intocable territorio militar con sus códigos legales.

    A partir de un ejercicio nostálgico que tiene tanto de Chinatown (Roman Polanski, 1974), como de varios clásicos noir de los cuarenta y cincuenta, Tamahori muestra de nuevo su endemoniada habilidad para las secuencias de violencia física. Golpizas brutales, muertes impactantes y personajes de dudosa moralidad en un relato donde las fronteras entre ley, criminalidad y abuso de poder parecen no existir. Se trata de una alegoría sobre una sociedad enferma, enajenada y poblada de chivos expiatorios: seres marginales fácilmente sacrificables como lo serían, un homosexual o una exuberante aspirante a estrella con un erotismo explosivo. Ese es el gran hallazgo de un filme romántico, melancólico, nihilista y desesperanzado con una de las bandas sonoras más bellas del nuevo Hollywood a cargo del enorme Dave Grusin.

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de abril 2022

NO MIREN ARRIBA

(Don´t Look Up, Estados Unidos-Canadá, 2021)

NoMirenArriba1

Dirección. Adam McKay/ Guión. Adam McKay, a partir de un argumento suyo y de David Sirota/ Fotografía en color. Linus Sandgren/ Música. Nicholas Britell/ Edición. Hank Corwin/ Diseño de Producción. Clayton Hartley/ Dirección de arte. Jared Patrick Gerbig, Elliott Glick, Brad Ricker, Patrick Scalise/ Vestuario. Susan Matheson, Elaine Perlmann/ Efectos visuales. Cory Candrilli/ Producción. Netflix, Hyperobjet Industries, Bluegrass Films, Cate Hardman, Jennifer Madeloff, Staci Roberts Steele, Ron Suskind, David Sirota, Adam McKay, Kevin J. Messick/ Con. Leonardo DiCaprio (Dr. Randall Mindy), Jennifer Lawrence (Kate Dibiasky), Rob Morgan (Dr. Teddy Oglethorpe), Meryl Streep (Presidenta Janie Orlean), Jonah Hill (Jason Orlean, su hijo), Melanie Lynskey (June Mindy), Cate Blanchett (Brie Evantee), Ron Perlman (Coronel Ben Drask), Mark Rylance (Peter Isherwell, dueño de Bash), Timothée Chalamet (Yule), Michael Chiklis (Dan Pawketty), Tyler Perry (Jack Bremmer), Ariana Grande (Riley Bina)/ Duración. 130 mins.

 

SINOPSIS

Kate Dibiasky, futura doctora en astronomía de la Universidad Estatal de Míchigan, descubre un cometa desconocido dentro de la órbita de Júpiter. Su profesor, el Dr. Randall Mindy, calcula que impactará en la Tierra dentro de unos seis meses y es lo suficientemente grande como para extinguir todo el planeta y la NASA lo confirma. Acompañados por el jefe de la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA, el Dr. Teddy Oglethorpe, Dibiasky y Mindy presentan sus hallazgos en la Casa Blanca, donde son recibidos con apatía por la Presidenta Janie Orlean y su hijo Jefe de Gabinete Jason. Oglethorpe insta a Dibiasky y Mindy a filtrar las noticias a los medios, y lo hacen en un exitosísimo programa de entrevistas matutino, El recorte diario. Cuando los presentadores, Jack Bremmer y Brie Evantee abordan el tema con frivolidad, Dibiasky explota y despotrica sobre la amenaza, lo que provoca que se convierta en objeto de burlas en redes sociales. El novio de Dibiasky un periodista, termina con ella y la denuncia públicamente mientras Mindy recibe la aprobación del público como un astrónomo sexy. Las noticias reales sobre la amenaza del cometa reciben poca atención pública, al tiempo que la Presidenta se ve involucrada en un escándalo sexual con su candidato a la Corte Suprema, por lo que decide desviar la atención y mejora sus índices de aprobación al confirmar la amenaza del cometa y anuncia un proyecto para desviar el cometa usando armas nucleares.

       La misión se lanza con éxito, pero Orlean la aborta debido a que Peter Isherwell, el empresario multimillonario de la compañía de tecnología BASH y principal donante de la campaña de Orlean, descubre que el cometa contiene billones de dólares en elementos para la explotación tecnológica. La Casa Blanca acuerda explotar comercialmente el cometa fragmentándolo y recuperándolo del océano utilizando una nueva tecnología propuesta por los Premios Nobel de BASH en un esquema que no ha sido objeto de revisión científica. La Casa Blanca deja de lado a Dibiasky y Oglethorpe y contrata a Mindy como Asesor Científico nacional para cooptarlo. Dibiasky intenta movilizar la oposición pública pero se rinde bajo la amenaza de la administración de Orlean. Mindy se convierte en vocero de la presidencia y de BASH e inicia una aventura con Evantee.

      La opinión mundial está dividida entre los que exigen la destrucción del cometa, los que condenan el alarmismo y creen que extraer el cometa creará puestos de trabajo y los que niegan que el cometa exista. Dibiasky regresa a su hogar en Illinois y comienza una relación con Yule, un jovencito evangélico que conoce en su trabajo en un supermercado. La esposa de Mindy lo confronta por su infidelidad y regresa a Míchigan sin él. Isherwell revela que su compañía tiene una tecnología tan avanzada que pueden trazar cada momento de la vida de cualquier persona hasta su muerte, e incluso predecir con precisión cuándo y cómo morirá alguien. Mindy, enojado y frustrado despotrica en la televisión en vivo, critica a Orlean por minimizar el apocalipsis inminente y cuestiona la indiferencia de la humanidad y se reconcilia con sus compañeros y su mujer.

       Mindy, Dibiasky y Oglethorpe organizan una campaña de protesta en redes sociales contra Orlean y BASH, cuyo intento por fragmentar el cometa sale mal, y todos se dan cuenta de que la humanidad está condenada. Isherwell, Orlean y otros de su círculo de élite abordan una nave espacial con cámaras criogénicas para encontrar un planeta similar a la Tierra, dejando atrás a Jason sin darse cuenta. Orlean le ofrece a Mindy dos lugares pero él se niega y elige pasar una última noche con su familia, Dibiasky, Oglethorpe y Yule. El cometa golpea la Tierra, provocando un evento a nivel de extinción. Las dos mil personas que abandonaron la Tierra en la nave aterrizan en un planeta alienígena 22 740 años después y Orlean es devorada por una extraña criatura mientras que Jason emerge de los escombros, sobrevivido al cometa.

 

Este año, No miren arriba fue nominada a cuatro premios Oscar: mejor película, guion original, música y montaje. Globos de Oro: Nominada a Mejor película comedia, actor, actriz y guion. Premios BAFTA: 4 nominaciones, entre ellas, mejor película y mejor actor (DiCaprio). National Board of Review (NBR): Mejores películas del año. American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. Critics Choice Awards: 6 nominaciones incluida. Mejor película y guion original. Sindicato de Productores (PGA): Nominada a mejor película. Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guion original. Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor reparto. Mejor Comedia: Sociedad de críticos de Las Vegas y de Vancouver.

 

“Los líderes políticos se concentran en su propio bienestar y en su propio poder. Y eso les vuelve necesariamente estúpidos, o menos sabios, porque es un camino hacia la destrucción y la miseria. Y, además, en algunos casos, al poder le gusta reclutar para los cargos a ciertas personas, que no son exactamente las más inteligentes para controlarlas…” –entrevista a Adam McKay por Esteban Ramón, rtve.es-

 

 

¿Qué se necesita para lograr que el mundo mire hacia arriba? Es la pregunta que se hacen los protagonistas de la nueva película del versátil escritor, actor, comediante, productor y cineasta Adam McKay (Filadelfia, 1968), surgido como guionista y actor del memorable programa televisivo Saturday Night Live, así como guionista y realizador de varias películas de Will Ferrell, que daría un paso aún mayor al realizar las explosivas y críticas comedias fársicas: La gran apuesta (2015) –Oscar al Mejor Guión adaptado- y El vicepresidente: más allá del poder (2018) –Oscar a Mejor Maquillaje- que lo trastocarían en uno de los grandes referentes de la comedia dramática seria y dura realizada para cuestionar los vicios y problemas de la sociedad estadunidense. Tres años antes de la crisis mundial del 2008 originada por las hipotecas que hundieron el sistema financiero global, cuatro personas fueron los únicos que vislumbraron la quiebra del mercado hipotecario y apostaron contra el mercado de la vivienda a la baja, en contra de cualquier criterio lógico en aquella época; esa era la trama de La gran apuesta sobre la caída del sector inmobiliario estadunidense en 2008. Por su parte, El vicepresidente… se concentraba en la historia real de Dick Cheney (Christian Bale), un callado burócrata de Washington, que terminó por convertirse en el hombre más poderoso del mundo como vicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush (Sam Rockwell), con consecuencias en su país y el resto del mundo y que aún hoy en día se dejan sentir…

          No mires arriba va todavía más allá de todo, para trastocarse en una sátira feroz e irreverente sobre la estupidez, la hipocresía, el consumismo, la banalidad y la doble moral de una buena parte de la sociedad estadunidense y sus líderes; la presidenta Orlean es casi un reflejo de la administraciones Trump/Bush, por ejemplo, a partir de una trama que pareciera entresacada de las producciones hollywoodenses de finales de los noventa. Relatos de horror, tecnología, amenazas venidas del espacio exterior o de la tierra misma. Amenazas físicas que colocaban a la humanidad en peligro: una nueva paranoia donde la familia quedaba a la deriva luego de que sus propios hogares se convertían en alimento de marejadas y meteoritos en un par de cintas que apuntaban hacia el mismo sitio. Desde el título mismo: Armageddon (1998) de Michael Bay anticipaba su tono apocalíptico. Un western espacial con un grupo de cínicos obreros de plataformas petrolíferas liderados por un recio experto en perforaciones y su equipo; astronautas improvisados que deciden salvar al planeta amenazado por un asteroide del tamaño de Texas que se desplaza con gran velocidad hacia la Tierra. O Impacto profundo (1998) de Mimi Leder, con un presidente afroestadunidense, un adolescente convertido en una suerte de Noé moderno, el reencuentro previsible entre un padre áspero y su hija y para colmo, una infidelidad como eje del suspenso en un filme que destacaba tan sólo por los impresionantes efectos visuales…

 

“El mundo se tambalea…y estamos en un momento de gran cambio que lleva ocurriendo, cinco, diez o incluso 20 años. Todo tiende a ser cada vez más aterrador y cada vez más extraño, no hay duda de eso. Pero si la gente tuviera buenas fuentes de información honesta y cierto grado de seguridad, creo que podríamos manejarlo. Hay tanta maldita desinformación, marketing y confusión fluyendo a través de todos nuestros medios que creo que empeora las cosas…” –entrevista a Adam McKay por Esteban Ramón, rtve.es-

 

 

Los sucesos ocurridos este pasado domingo 27 de marzo durante la entrega de los Oscares, sintetizan de algún modo parte de la premisa de No mires arriba…En la ceremonia se recalcó el rechazo a la guerra contra Ucrania y a su vez, se hizo y se ha hecho hincapié en todo Hollywood en el tema de la inclusión y la corrección política. Pese a ello, la Academia promovió una serie de chistes para aligerar la ceremonia que incomodaron a los asistentes y en ellos prevalecía la burla, el bulling, el rechazo, e incluso el acoso al actor Jason Momoa en uno de los sketchs cómicos, para rematar con el desafortunado episodio de la broma de Chris Rock hacia Jada Pinkett Smith, la esposa de Will Smith, que terminó con la bofetada de éste a Rock e insultos; es decir a alguien de su propia comunidad afroestadunidense, que después sería aplaudido al llevarse el Oscar a Mejor Actor. Todo ello, no es otra cosa que la muestra fehaciente de la doble moral, el desatino, la violencia, y la falsedad de buena parte de los Estados Unidos y su semblante moral que suele ser el propio Hollywood.

       Es cierto sí que No mires arriba tiene algunos elementos que parecen burdos o excesivos, como por ejemplo el militar contratado para “salvar” al mundo, las reacciones de la propia Presidente y su hijo, el magnate de la tecnología y los diálogos de los presentadores televisivos o el General del Pentágono que les cobra la botana y el agua a los protagonistas, no obstante, es un hecho que Mckay y su guionista lo hacen a través de la sátira el género del exceso y la irreverencia para sumergirse en esa banalidad que rodea el mundo y a los personajes con poder para hablar de temas como la guerra, el cambio climático, la estulticia de los medios y las redes sociales, la destrucción del planeta, el consumismo y más. No en balde, el personaje de DiCaprio se queja de la insistencia en convertir cada noticia en algo chistoso, atractivo o entretenido y es que los medios y las redes necesitan público que pide a gritos ese esquema que no es otra cosa más que un círculo viciosos…

 

“Hemos intentado hacer una película que permita a la gente reír a carcajadas de lo loco que es nuestro mundo. Y creo que es bueno que la gente lo asimile para que vea el conflicto de intereses, el arribismo, la distracción. Con suerte, si se están riendo de eso pueden obtener algo de perspectiva y claridad. Y creo que es importante que recordemos que las noticias no deben ser entretenidas, se suponen que no son una canción o un baile, sino que deben darnos la información que necesitamos para vivir. En Estados Unidos hemos convertido las noticias en programas donde solo les decimos a las personas lo que quieren escuchar para que se sientan bien. Les vendemos productos…” –entrevista a Adam McKay por Esteban Ramón, rtve.es-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

29 de marzo de 2022

BELFAST

(Gran Bretaña, 2021)

Belfast1

Dirección. Kenneth Branagh/ Guión. Kenneth Branagh/ Fotografía en color. Haris Zambarloukos/ Música: Van Morrison/ Edición. Úna Ní Dhonghaíle/ Dirección de arte. Dominic Masters, Stephen Swain, Robert Voysey/ Diseño de Producción. Jim Clay/ Vestuario. Charlotte Walter/ Maquillaje. Emily Dodge/ Producción. TKBC, Laura Berwick, Celia Duval, Kenneth Branagh, Becca Kovacik, Tamar Thomas/ Con: Jude Hill (Buddy), Caitriona Balfe (madre de Buddy), Jamie Dornan (padre de Buddy), Judy Dench (la abuela de Buddy), Ciarán Hinds (el abuelo de Buddy), Lara McDonell (Moira), Michael Maloney (Frankie West), Colin Morgan (Billy Clanton), Lewis McAskey (Will), Josie Walker (tía Violeta), Olive Tennant (Catherine)/ Duración. 98 mins.

 

SINOPSIS

En el verano de 1969, Buddy, un niño de nueve años de clase obrera del norte de Belfast, se siente feliz, amado y seguro. Su mundo es diversión en las calles de una comunidad que permanece unida y en la que todos sus familiares viven en la misma calle y es imposible perderse, porque todo el mundo en Belfast se conoce, o al menos eso parece. Cada minuto de tiempo libre los aprovecha en la oscuridad de los cines o el televisor donde proyectan las películas y los programas estadunidenses que fascinan al pequeño Buddy.

      Pero, cuando los años sesenta tocan su fin, mientras el hombre llega a la luna, los sueños de Buddy se trastocan en pesadilla. El descontento social acumulado estalla en su propia calle. Primero, un ataque enmascarado, luego disturbios y, por último, un conflicto que se extiende por toda la ciudad, avivando las llamas más allá de la capital. Católicos contra protestantes, los que hasta hace un instante eran vecinos cordiales y amorosos, se convierten de pronto en enemigos mortales.

         Buddy intentará entender el caos y la histeria de una nueva situación de aislamiento poblada de héroes y villanos que hasta entonces solo había conocido en la pantalla, pero que ahora amenaza con corromper todo lo que conoce y ama en un enfrentamiento épico en su propio entorno. Su madre trata de lidiar con la situación mientras su padre trabaja lejos de casa, en Londres, tratando de ganar lo suficiente para mantener a la familia. Se impone la ley de las patrullas urbanas, y las vidas inocentes se ven amenazadas. Buddy sabe que esperar de sus héroes; se ha pasado horas viendo películas del oeste como A la hora señalada y Un tiro en la noche, pero ¿podrá ser su padre ese héroe que él necesita? ¿Sacrificará su madre su pasado para proteger el futuro de la familia? ¿Cómo podrán sus queridos abuelos mantenerse a salvo? ¿Y cómo podrá amar a la chica de sus sueños?

     

Belfast está nominada a los Oscares por Mejor película, dirección, guión original, actriz y actor de reparto, canción, sonido. Globos de Oro: 7 nominaciones. Premios BAFTA a lo mejor del cine británico: 6 nominaciones, incluyendo mejor película. Festival de Toronto: Mejor película (Premio del Público). American Film Institute (AFI): Premio Especial AFI. Critics Choice Awards: 11 nominaciones incluyendo mejor película y dirección. Sindicato de Productores (PGA): Nominada a mejor película. Sindicato de Directores (DGA): Nominada a mejor dirección. Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor reparto y actriz secundaria. British Independent Film Awards (BIFA): 11 nominaciones, incluyendo mejor actriz.

 

 

…Buddy hallará las respuestas a sus interrogantes a lo largo de un divertido y conmovedor viaje a través de disturbios, violencia, la alegría y la desesperación de las relaciones familiares, junto con la agonía del primer amor… Todo ello acompañado de baile, música y risa que solo los irlandeses son capaces de desplegar cuando el mundo se pone del revés…

       …”Belfast es una ciudad de historias y, a finales de los sesenta, atravesó un periodo increíblemente tumultuoso; fueron tiempos muy dramáticos, en ocasiones violentos, en los que mi familia y yo nos vimos envueltos. Me ha llevado cincuenta años dar con el modo correcto de escribir acerca de ello, de encontrar el tono que quería. Puede llevar mucho tiempo entender lo sencillas que pueden ser las cosas, y dar con esa perspectiva, años después, brinda un maravilloso punto de vista. La historia de mi infancia, que sirve de inspiración a la película, se ha convertido en una historia con la que cualquiera puede sentirse identificado, que narra el paso de la infancia a la madurez, cuando se pierde la inocencia. Ese punto de paso, en la Belfast de 1969, se vio acelerado por el tumulto que tuvo lugar a nuestro alrededor…” –Kenneth Branagh, lahiguera.net-

 

 

Hacia 1991, el joven cineasta y actor británico Kenneth Branagh, confirmaba su talento con su segundo filme como director y protagonista: Volver a morir, un thriller noir sobre un crimen pasional cometido por un expatriado compositor alemán Roman Strauss, en contra de su mujer, una pianista, debido al breve asedio de un reportero enamorado de ella desde el día de su boda en Los Ángeles en el año de 1949, año en que aquel es encontrado culpable y ejecutado. 40 años después, una mujer amnésica (Emma Thompson), es puesta al cuidado de un detective (Branagh), que intenta ayudarla a recobrar su identidad y a solucionar las pesadillas que le torturan en relación con el Asesino de las tijeras, Roman Strauss.

         Branagh actor teatral venía de debutar en cine con la estupenda puesta en escena shakesperiana Enrique V (1989), a la que le seguirían otros relatos fascinantes que oscilaban entre la adaptación teatral, el relato intimista o épico: Los amigos de Peter, Frankenstein, Mucho ruido y pocas nueces, Pacto de amor, Como gustéis, Thor y las adaptaciones de Agatha Christie: Crimen en el Expreso Oriente y Muerte en el Nilo. No obstante Belfast es su película más personal, sobre su propia infancia y sus recuerdos más antiguos en un momento en que las familias de Belfast lidiaban con la decisión de quedarse en Irlanda o emigrar hacia Gran Bretaña para emprender una nueva vida y de ahí, copiando un poco el modelo creado por Pedro Almodóvar en su película Dolor y gloria, a lo que el cineasta manchego denomina autoficción: una trama inspirada en su propia vida, pero trastocada en ficción hasta cierto punto. Ello, sería el motivo de inspiración de Branagh para Belfast, incluso Roma de Alfonso Cuarón también evoca atmósferas similares…

        … Buddy es el menor de dos hermanos. Adora a sus padres y a sus abuelos y, hasta el comienzo de la película, tiene una vida prácticamente perfecta: juega sin peligro por las calles, donde todo el mundo lo conoce, colecciona autos de juguete que su padre le trae de Londres y disfruta viendo películas en televisión y yendo al cine local de vez en cuando con su familia. Asiste a la escuela primaria donde suele estar entre los mejores de clase. Y justo, ser de los mejores es lo que le permite sentarse junto al objeto de sus deseos, Catherine, la niña con la que sueña con casarse cuando sea mayor, siempre y cuando consiga reunir el valor para hablar con ella…

        …El filme de Branagh pese a ubicarse en tiempos violentos evita al máximo los horrores y destaca sobre todo la visión esperanzadora y soñadora del espléndido niño protagonista, destacando el espíritu, el humor y la vitalidad, de él, y de su madre éticamente intachable, su padre tolerante y sus abuelos. Incluso ese ambiente idílico se extiende a su vez a los momentos tristes como en el funeral, tal y como sucede en otros filmes donde la niñez y la guerra se convierten en el tema central como serían: La esperanza y la gloria de John Boorman, Adiós a los niños de Louis Malle o El imperio del sol de Steven Spielberg…

        …”Espero que la gente sienta la alegría y, en ocasiones, el desconsuelo de la ciudad y de lo que le ocurre a la familia, y que puedan reconocerla y simpatizar con ella para entender, mirando los reflejos de otras vidas, con el fin de sentir que no estamos solos. Si eso es lo que la gente extrae de la película, me emocionaría mucho” –Kenneth Branagh-

         Todo ello, aderezado con una eficaz banda sonora a cargo del irlandés Van Morrison, una leyenda de Belfast, con su estilo y su voz, mezcla de folk, soul, country, jazz y rock…Un apunte histórico final: la isla de Irlanda quedó dividida en 1921. Seis condados de la provincia del Ulster se convirtieron en Irlanda del Norte y continuaron siendo parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El resto de la isla se independizó como la República de Irlanda (Éire en irlandés). En 1967 existía un malestar político y civil en Irlanda del Norte por los derechos de la población católica, una minoría discriminada en temas como el acceso a la vivienda y el empleo. En agosto de 1969 estalló la violencia en Belfast, la capital de Irlanda del Norte. Numerosas familias de zonas obreras se marcharon de sus casas o recibieron amenazas para marcharse, en lo que fue el mayor desplazamiento de población desde la Segunda Guerra Mundial. En proporción, el norte de Belfast sufrió más muertes relacionadas con el conflicto, especialmente de civiles, que ninguna otra parte de Irlanda del Norte.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de marzo de 2022