EL AÑO ROJO (The Year of the Gun, Estados Unidos, 1991)

Dirección. John Frankenheimer/ Guión. David Ambrose, inspirado en la novela de Michael Mewshaw/ Fotografía en color. Blasco Giurato/ Música: Bill Conti, Giuseppe Verdi/ Edición: Lee Percy/ Dirección de arte: Luigi Quintili/ Diseño de Producción. Aurelio Crugnola/ Vestuario. Ray Summers/ Producción. Edward R. Pressman, Eric Fellner/ Con: Andrew McCarthy (David Raybourne), Sharon Stone (Alison King), Valeria Golino (Lia), John Pankow (Italo Bianchi), Mattia Sbragia (Giovanni), George Murcell (Pierre Bernier), Francesca Prandi (chica terrorista), Carla Cassola (Lena), Pietro Bontempo (segundo hombre), Luigi Di Fiore (primer terrorista)/ Duración. 111 mins.

SINOPSIS

En 1978, David Raybourne es un novelista estadounidense que vive en Roma y trabaja como periodista en un pequeño periódico en inglés. Él está involucrado sentimentalmente con Lia, la esposa separada de un industrial italiano y amiga de Italo Bianchi, un profesor de izquierda política en una universidad romana. Son años de tensión política e inquietudes estudiantiles, en la que las infames Brigadas Rojas cometen ataques violentos, culminando en el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro, ex primer ministro italiano.

Como parte de un plan para escribir una novela comercial y recaudar dinero para casarse con Lia, Raybourne investiga las actividades y organización de las Brigadas Rojas. Escribe el borrador de una novela, realista pero ficticia, con el argumento centrado en el secuestro de una figura política a cargo de las Brigadas. Durante este tiempo, David Raybourne se encuentra con una bella y sexualmente provocativa fotoperiodista joven, Alison King. Ella está ansiosa por una noticia y Raybourne la presenta a Italo Bianchi. Alison se convence de que Raybourne sabe algo acerca de las Brigadas Rojas y le oculta una posible primicia, por lo que después de un coqueteo sexual, ella busca en su departamento y encuentra el nuevo borrador de Raybourne.

Resulta que Bianchi, en realidad colabora con las Brigadas y entrega el borrador a un contacto de tan violenta célula y la similitud de su trama ficticia con sus planes de secuestro reales los lleva a concluir que sus planes se han filtrado. No obstante, Lia está incluso más involucrada con las Brigadas Rojas y por ello, Raybourne y King son capturados, al tiempo que ocurre el secuestro de Aldo Moro. Acusan a Lia de la filtración y le disparan por su aparente traición antes de los ojos de Raybourne y King y obligan a ésta a fotografiar el cuerpo e instruir a Raybourne para publicitar la historia como una advertencia a cualquier traidor en el futuro.

 

 

  1. El año de las Brigadas Rojas, año de terrorismo y confusión política, de luchas internas y pugnas por el poder. Demócratas cristianos y comunistas infiltrados en universidades, y el terrorismo como arma política de doble filo, en una Italia sumida en el caos. El tema, explotado por varios realizadores italianos en un registro que oscila entre el thriller de denuncia y la reflexión concienzuda sobre los mecanismos del poder político, es retomado por el veterano realizador estadunidense John Frankenheimer, en un filme fuera de contexto pero en la línea de lo mejor de su filmografía.

 

El caso de John Frankenheimer es similar al de otros notables veteranos de Hollywood, aquellos realizadores que luego de un arduo trabajo en televisión, lograron dar el salto a la pantalla grande a finales de los años cincuenta. Es decir, una extraña generación carente de los atributos de las grandes leyendas y sin las pretensiones de las generaciones de cineastas amparados bajo el revolucionario concepto de cine de autor de los sesenta. Frankenheimer, al igual que realizadores como Arthur Penn, Robert Aldrich o Don Siegel, demostraron su valía como eficaces artesanos, capaces de dejar de lado su capacidad autoral para ofrecer sus dotes como grandes orquestadores de relatos poderosos y en ocasiones, sobrellevando los desplantes de grandes estrellas.

Con una versatilidad y una firmeza envidiable, Frankenheimer recorrió todos los géneros desde el más bajo presupuesto a la superproducción; de Llegaron los paracaidistas a Ronin pasando por Grand Prix. Luego de un dudoso debut hacia 1957 con El joven extraño, el realizador neoyorquino, no destaca sino hasta 1962 cuando tiene la oportunidad de dirigir al entonces gran veterano Burt Lancaster en La celda olvidada, la historia de un asesino que en sus años de prisión se convierte en un experto ornitólogo. No obstante, la leyenda de Frankenheimer puede situarse con un par de intrigantes relatos de la guerra fría que azotaba Hollywood y el país entero.

Si Siete días en mayo (1964) escrita nada menos que por Rod Serling, el creador de la Dimensión desconocida, se centraba en un hipotético golpe de estado militar contra el presidente estadunidense, nada más delirante que El embajador del miedo (The Manchurian Candidate, 1962), quizá la obra maestra del cine de la paranoia política que surgía como una inquietante alegoría de la terrible “caza de brujas” que el macartismo trajo hacia 1952. El filme abre justamente en ese año para contar la historia de una pequeña patrulla de soldados estadunidenses en Corea, el regreso a su patria y las pesadillas recurrentes de varios de ellos, ya que en realidad fueron traicionados por un guía y obligados a cometer atrocidades a partir de un lavado de cerebro.

El filme, es una descripción virulenta y feroz acerca de ese oscuro periodo dominado por el la paranoia del comunismo que desplegó el senador McCarthy para mantener libre de impurezas las conciencias más reaccionarias del estadunidense medio. La cinta tiene a su vez otra arista aún más inquietante como lo es la relación entre el protagonista y su madre (una estupenda Angela Lansbury); una máquina de verdadero horror que se encuentra detrás de su lavado de cerebro y cuyo clímax es el asesinato del candidato presidencial. Se trata de alguna manera de una extensión del Edipo de Psicosis de Hitchcock pero en clave de cine político.

A exitosos thrillers comerciales de los setenta como 99.44 % muerto, la secuela de Contacto en Francia y Engendro, se suma otro relato de corte paranoide: Domingo negro, basado en el primer bestseller de Thomas Harris, el futuro autor de El silencio de los inocentes, centrado en un atentado terrorista llevado a cabo durante un juego del superbowl. Los ochenta, lo mostraron como el hábil artesano que era, en cintas de fórmula que intentaban hacer una crítica irónica a los géneros en que se inscribían: El desafío, Herencia nazi, 52, enredo mortal o Armado hasta los dientes, con Don Johnson como un policía que vomita durante las persecuciones que lleva a cabo para atrapar delincuentes y acababa descubriendo una suerte de conspiración de un grupo pro nazi.

En los noventa y el nuevo milenioi Frankenheimer abrió con este extraordinario thriller erótico-político filmado en Italia y las pugnas por el poder entre demócratas cristianos y comunistas en El año rojo protagonizado por una muy guapa Sharon Stone en el papel de una sexy fotógrafa, un año antes de convertirse en símbolo sexual con Bajos instintos. La isla del Dr. Moreauy Operación Reno, son ejemplos de su capacidad artesanal y su estilo vertiginoso y violento, sin embargo, Ronin (1998), protagonizada por Robert De Niro, es la prueba exacta de su cine: ágil, inventivo, con una estructura dramática fluida y sorprendente, un muestrario de los alcances del thriller y su vehemencia paranoide que representa el indudable oficio de un cineasta extraordinario.

 

 

El año rojo, resulta una curiosidad que mezcla el tema del terrorismo (un asunto que se pondría de moda -en el contexto irlandés- con Juego de lágrimas y Juego de patriotas) y el glamour hollywoodense representado no sólo por Frankenheimer, sino por la guapa rubia Sharon Stone en el papel de una fotoperiodista. A su vez, un espléndido soundtrack a cargo de Bill Conti -sí, el mismo de Rocky y secuelas- que combina con eficacia coros gregorianos y sintetizadores.

Frankenheimer se adentra en el terrorismo pero muy alejado del suspenso gradual y los mecanismos más propios del thriller como lo hiciera en Domingo negro, retratando con desapego y una lograda intensidad, las contradicciones políticas y periodísticas relacionadas con el terrorismo italiano de finales de los setenta, a través de la historia de un reportero estadunidense y ex estudiante radical de los sesenta que trabaja sin permiso en un diario local de Roma con noticias en inglés y que pretende elaborar una novela de corte testimonial sobre las Brigadas Rojas y sus conexiones con la prensa, las universidades y el parlamento.

Sin la garra de un Bellocchio, en su retrato de una Italia enloquecida por comunistas y fascistas en Noticia de una violación en primera plana y sin la profundidad política de ese docudrama que revisa todas las posturas políticas alrededor del ex primer ministro democristiano Aldo Moro en El caso Moro (1988) de Giuseppe Ferrara, Frankenheimer deja de lado el lugar común de esa suerte de subgénero acerca del bienintencionado reportero sumido en el caos y el terror (El año que vivimos en peligro, El ocaso de un pueblo, Los gritos del silencio, Bajo fuego) para describir con frialdad las reacciones y mentiras de seres amorales, débiles o confundidos, como lo ejemplifica la magnífica escena del coito entre Raybourne y la fotógrafa nihilista que encarna Stone, despojado de sensualidad o cachondería artificial.

Terroristas que no dudan en matarse entre sí, un profesor timorato que oculta a duras penas su homosexualismo, una fotógrafa ambiciosa fascinada con la muerte (“mi trabajo es traer malas noticias y contar cadáveres”), una joven italiana amante del protagonista, que duda entre su relación amorosa, la fidelidad a su marido y su radical posición política y finalmente, un reportero petulante que sólo desea atinar con un bestseller en ese su afán inconsciente de fama, representando al héroe involuntario metido en las pantanosas aguas del terrorismo casi por coincidencia y que sale con vida para terminar como un escritor arribista, mientras que la guapa fotógrafa copartícipe de su éxito de librería continúa en su búsqueda nihilista en otro territorio de alarma como Beirut.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 14 de febrero 2018

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LOS INVENCIBLES (Les invincibles, Francia-Arabia Saudita, 2013)

Dirección. Frédéric Berthe/ Guión. Laurent Abitbol, Céline Guyot, Martin Guyot, Jean Pierre Sinapi, Fréderic Berthe y Atmen Kelif/ Fotografía en color. David Quesemand/ Música. Evgueni Galperine, Sacha Galperine/ Edición. Vanessa Basté, Hugues Darmois y Stéphane Garnier/ Diseño de Producción. Frank Benezech/ Dirección de arte. Mathieu Junot/ Vestuario. Valérie Le Hello/ Producción. Lauranne Bourrachot, Marco Cherqui, Frédérique Dumas, Joey Faré, Christopher Lambert y Pierre Francois Piet/ Con. Gérard Depardieu (Jackie Camboulaze), Atmen Kelif (Momo), Virginie Efira (Caroline Fernet), Daniel Prévost (René Martinez), Edouard Baer (Stéphane Darcy), Michel Galabru (Louis Cabanel), Tassadit Mandi (Aïcha), Carole Franck (Isa), Bruno Lochet (Zezé), Simon Abcarian (Nino Lorcy)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

Jacky, Momo y Zezé, son un trío de perdedores del sur de Francia. El primero, ex campeón de petanca, endeudado con unos mafiosos y en crisis matrimonial. El segundo, un argelino cuarentón y soltero, extraordinario jugador de petanca que vive con su posesiva madre dueña de un restaurancito árabe especializado en cuscús. Ambos, con la ayuda de Zezé, se dedican a estafar a otros pobres diablos como ellos. Sin embargo, su vida gris y monótona dará un giro cuando se anuncia una competencia internacional de su deporte favorito con un premio de 500 mil euros. Sin embargo, Momo tendrá que enfrentar a René Martinez, entrenador discriminador, aferrado a sus engreídos tiradores, en contra del débil y pobre Momo, quien habrá de justificar su lugar en el equipo una y otra vez, y sacarlos de problemas cuando sea necesario para ser explotado mientras sirva a sus intereses, y cuando se requiera eliminarlo de la jugada, maquinar un asunto sucio en su contra, incluyendo tretas sobre su nacionalidad y nacimiento. No obstante, Caroline Fernet, la guapa asistente de Stéphane Darcy, el millonario de la federación de petanca, se pondrá del lado del tímido y humilde Momo y le respaldará por encima de su empleador, sin contar con el apoyo de Jacky, el amigo veterano en la petanca y en organizar lo que sea para salir a flote.

Los invencibles fue filmada en varios lugares del sur de Francia como Nimes, Gard y algunas otras zonas como Béziers y Hérault. Asimismo, la película incluye la interpretación del tema musical La casa del sol naciente a cargo del propio Gérard Depardieu.

 

 

La petanca es un juego Francés equivalente al deporte de las Bochas, con la excepción de que las bolas están hechas de metal y son del tamaño de una naranja. La superficie para jugar es parecida a la de un campo de béisbol. El área de juego puede estar demarcada con límites o no. El objetivo es pararse en un círculo que se delinea en el suelo; luego ruedas, voleas por lo alto, o tiras la bola lo más cerca que puedas de tu bola objetivo. Solo un equipo consigue puntos por cada round y los equipos juegan todos los rounds que sean necesarios hasta llegar a los 13 puntos. El primer equipo que llegue a 13 puntos gana.

La petanca es un deporte en el que el objetivo es lanzar bolas metálicas tan cerca como sea posible de una pequeña bola de madera, lanzada anteriormente por un jugador, con ambos pies en el suelo y en posición estática desde una determinada zona. El deporte en su forma actual surgió en 1907 en La Ciotat, Provenza, en el sur de Francia, aunque los antiguos romanos ya jugaban una versión primitiva con bolas de piedra, que fue llevada a Provenza por soldados y marineros romanos. Su nombre procede de la expresión “pieds tanquees” (“pies juntos”) en lengua provenzal. Existen varias federaciones que regulan las competiciones oficiales de este deporte.

Este deporte se puede practicar en todo tipo de terreno, aunque normalmente se hace en zonas llanas, de gravilla o arenosas. Las pistas son rectangulares con un largo de 15 m y un ancho de 4 m para competiciones nacionales e internacionales, aunque pueden tener unas dimensiones mínimas de 12 m x 3 m para otras competiciones. Las bolas usadas en el juego no deben contener plomo ni arena en su interior con unas estrías que dibujan todo su contorno. Su diámetro debe medir entre 70,5 y 80 mm, mientras que su peso oscila entre los 650 y los 800 g. La bola pequeña o boliche es de madera o de material sintético y debe tener un diámetro de 30 mm. –Con información de Wikipedia-

 

 

Los invencibles de Frederic Berthe es una comedia ligera, divertida y sentimental que acude a varios lugares comunes sobre el tema de la amistad, la vida inútil, las pequeñas transas y la intolerancia. No obstante lo hace con tal sencillez, eficacia y sin pretensión alguna, que acaba por atrapar al espectador para mantenerlo entretenido de principio a fin. Aquí pueden encontrarse referencias a filmes como: Los desconocidos de siempre (1958) de Mario Monicelli, e incluso El audaz (1961) de Robert Rossen.

En efecto, el filme bebe de fuentes tan diversas como Los inútiles (Federico Fellini, 1953), sobre la existencia mediocre de un grupo de vagos y soñadores. La culpa la tiene Voltaire (Abdellatif Kechiche, 2000), acerca de la xenofobia y los problemas de integración de argelinos en Francia. Sin faltar Rocky (John G. Avildsen, 1976) y Karate Kid (John G. Avildsen, 1984); el fracasado trastocado en celebridad con todo y su atípico entrenamiento.

Apoyado en una narración ágil, una banda sonora muy atractiva y simpáticas actuaciones y situaciones Los invencibles remata además con una curiosa vuelta de tuerca. Ello, en una trama donde se pone a prueba la amistad, el amor, la solidaridad, la habilidad del juego y la estupidez, la ignorancia y la envidia del ser humano.

 

“La solución del conflicto planteado en el filme es un chiste personal, una referencia a la propia vida de Dépardieu cuando obtiene su nacionalidad rusa en 2013. Una diferencia monetaria del experimentado actor con el gobierno de François Hollande (presidente francés de carácter socialista desde mayo de 2012), que decretó un impuesto a los individuos con mayor riqueza, devino en la renuncia de la nacionalidad francesa de Dépardieu. En el filme, Jacky y Momo se nacionalizan argelinos (hay que recordar que Argelia fue colonia francesa hasta 1962 y que Francia mandó apoyo a Malí y la Coalición Internacional en el conflicto que tuvieron con los Islamistas en 2013) con el fin de competir en el mundial: “en términos de inclusión, los argelinos son más flexibles que nosotros” le dice entre risas un empresario-burócrata a otro. – http://butacaancha.com/los-invencibles-los-de-siempre/-

 

Algunos flashbacks utilizados en el momento preciso aportan elementos para comprender los móviles de la amistad entre los dos protagonistas y a su vez el contexto el afecto y relación de Momo y su madre. El manejo del suspenso al final de la película resulta notable incluyendo la última artimaña del entrenador. Finalmente Momo hará la paz consigo mismo y él y sus amigos demostrarán por que resultan invencibles en una aventura deportiva de enorme profundidad humana sobre la traición y el racismo y a su vez acerca de la amistad, la fidelidad a las raíces y la integración social.

 

 

Rafael Aviña

Prado Coapa 30 de enero de 2018

EL SECRETO DE VERA DRAKE (Vera Drake, Gran Bretaña-Francia, 2004)

Dirección. Mike Leigh/ Guión. Mike Leigh/ Fotografía en color. Dick Pope/ Música. Andrew Dickson/ Edición. Jim Clark/ Diseño de Producción. Eve Stewart/ Dirección de arte. Andrew Grant, Ed Walsh/ Vestuario. Jacqueline Durrand/ Producción. Alain Sarde, Simon Channing Williams, Georgina Lowe, UK Film Council/ Con. Imelda Staunton (Vera Drake), Richard Graham (George), Eddie Marsan (Regg), Anna Keaveney (Nellie), Alex Kelley (Ethel), Phil Davis (Stan), Peter Wright (Inspector Webster), Heather Craney (Joyce), Daniel Mays (Sid), Lesley Manville (señora Wells)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

Londres, 1950. Época de la segunda posguerra. Vera Drake es una mujer madura dedicada a su familia, cuida de su marido y de sus dos hijos ya mayores, de su anciana madre y de un vecino enfermo. Su tímida hija, Ethel, trabaja en una fábrica de focos, y su hijo, Sid, es un sastre. Su marido, Stanley, es un mecánico de automóviles. A pesar de que Vera y su familia son de condición económica pobre, sus fuertes lazos familiares los mantienen unidos. No sólo ello, la bondad de Vera se extiende a sus vecinos y a las personas que encuentra a lo largo de su día. Vera es un ama de casa. Sin embargo, a espaldas de su familia, también se desempeña como abortista clandestina. Ella no recibe ningún dinero o compensación por ello. Su ingenuidad le ayuda a pensar que se trata de una manera de ayudar al prójimo, como sucede con una jovencita de clase alta que queda embarazada luego de ser violada por uno de sus pretendientes. No obstante, luego de que una de sus pacientes casi muere en una intervención, Vera es detenida por la policía y puesta bajo custodia para ser interrogada.

 

 

El secreto de Vera Drake obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia y la Copa Volpi a la Mejor Actriz para Imelda Staunton. Asimismo, fue nominada a tres Oscares: Mejor Dirección, Guión y Actuación estelar femenina. Staunton también fue nominada al Globo de Oro y ganó el Premio de Mejor Actriz en lo mejor del Cine Europeo y en el Festival de Toronto. Además recibió los Premios BAFTA a lo mejor del cine británico en las categorías de: Dirección, Actriz y Vestuario y 11 nominaciones más y el Premio de Mejor Película en lo mejor del Cine británico independiente.

 

 

“Potente relato humanista; no se trata de un filme sobre el aborto, ni en una disertación moral o legal sobre el tema. El filme consiste sobre la vida familiar, particularmente tras la segunda guerra mundial. La acción se sitúa en la Inglaterra de 1950, con personajes sumidos en las carencias sociales y económicas tras el conflicto bélico. Vemos el mercado clandestino de comida, la pobreza, las diferencias entre clases sociales y las paupérrimas condiciones de vida de los más necesitados. Dentro de este contexto es que surge la posibilidad del aborto, algunas mujeres son violadas, otras no tienen dinero para tener un bebé; algunas ya tienen muchos hijos y simplemente no pueden ni quieren otro más; también hay un caso de una mujer inmigrante y su desconocimiento cabal de su situación” – http://vivecinescrupulos.blogspot.mx/2013/08/vera-drake.html.

 

 

 

Al lado de cineastas como Stephen Frears y Kean Loach, Mike Leigh, se erige como una de las grandes figuras del cine británico contemporáneo, heredero, al igual que los otros, de aquel free cinema inglés de la década de los sesenta, debido sobre todo, al tratamiento realista y casi documental de sus temas insertos en problemáticas sociales. Es el caso de El secreto de Vera Drake, multipremiado drama de época, ambientado en el deprimido Londres de la posguerra y protagonizado por una espléndida Imelda Staunton, en el papel de una entusiasta y dulce cincuentona que trabaja con ahínco por su familia y al mismo tiempo, ayuda a infortunadas jovencitas a deshacerse de embarazos no deseados.

Como sucedía en Un asunto de mujeres (1988) del francés Claude Chabrol, que resucitaba el caso real de Marie-Louise Giraud -la última mujer ajusticiada por la guillotina en 1941-, una espantacigueñas condenada a la pena capital por un gobierno empeñado en dar buen ejemplo, escarmentando a quien desequilibre los valores tradicionales como patria y familia, el filme de Leigh plantea un dilema moral sin el menor asomo de melodrama edificante o truculencia sensacionalista, donde queda claro, que la justicia opera de distinta manera en el caso de la clase trabajadora y de las familias pudientes, posibilitadas para solucionar un problema de aborto en clínicas establecidas.

 

De nueva cuenta, el realizador de Dulce vida, Secretos y mentiras y Todo o nada, recurre a la figura materna como el eje que une y convulsiona a los demás miembros de la familia. En este caso, cuando sale a la luz el secreto de Vera: la práctica ilegal de abortos que realiza sin retribución alguna, el marido de moral intachable, el hijo sastre, que busca un lugar en esa sociedad en crisis, la hermana solterona y fea, el apocado novio de ésta, el hermano del marido más desahogado económicamente y la ambiciosa mujer de éste, cada vez más integrada a una clase media en ascenso, responden con solidaridad y/o rechazo, ante la tragedia de una mujer que se desquebraja ante la vergüenza social.

Sin estar a la altura de anteriores títulos, El secreto de Vera Drake, resulta una conmovedora y amarga reflexión de la derrota moral de una sociedad prejuiciosa y al mismo tiempo, de los afectos y efectos que provoca un extraño estado de ilegalidad en el interior de una familia común, observada con minuciosidad, al igual que el entorno social, por un notable realizador que consigue alejarse de todo esquema y arquetipo.

Y es que, desde el punto de vista de una moral chata, reaccionaria e incomprensible, temas como el aborto han corrido una suerte dispareja en la pantalla. Del regaño y los fines didácticos a la abierta provocación, esos mismos temas se han modificado conforme la sociedad y las nuevas generaciones han variado su manera de apreciar asuntos tan conflictivos. El aborto sigue siendo prácticamente un tema tabú en todas las cinematografías -principalmente la mexicana-, aunque por fortuna, filmes notables han utilizado como pretexto el asunto para hablar de una realidad social imposible de ocultar, es el caso de obras como: La noche de Walpurgis (Gustaf Edgren, 1935) –con Ingrid Bergman-, Alfie (Lewis Gilbert, 1966), la citada Un asunto de mujeres (Claude Chabrol, 1988), o al igual que El secreto de Vera Drake, la ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, 4 meses, 3 semanas y 2 días (2007) del rumano Cristian Mungiu.

 

Curiosidades

Salvo Imelda Staunton, ningún actor/actriz sabía que el filme tocaba el tema del aborto. Se enteraron hasta que sus personajes lo hacían.

Todos los actores tenían prohibido comentar (aún con sus familias) el contenido del filme.

Mike Leigh recibió una nominación al Oscar por mejor guión original. Pero la película no tiene un guión, fue un trabajo de improvisación del director con los actores que duró unos meses antes de empezar la filmación. Leigh se apuró a realizar un guión para enviarlo a la Academia, tras recibir la nominación.

El director les pidió a los actores que tararearan algo genérico, porque no tenían presupuesto para pagar por los derechos de alguna canción.

La película fue enviada para concursar en Cannes, pero fue rechazada. Sin embargo, fue aceptada en Venecia donde ganó el León de Oro y la Copa Volpi a mejor actriz. – http://vivecinescrupulos.blogspot.mx/2013/08/vera-drake.html.

 

Rafael Aviña

Prado Coapa, Enero 2018

UN HOMBRE IRRACIONAL (Irrational Man, Estados Unidos, 2015)

Dirección. Woody Allen/ Guión. Woody Allen/ Fotografía en color. Darius Khondji/ Música: Ramsey Lewis, Daniel May, Billy Page, Michael Ballou, Johann Sebastian Bach y otros/ Edición: Alisa Lepselter/ Dirección de arte: Carl Sprague/ Diseño de Producción. Helen Robin/ Vestuario. Suzy Benzinger/ Producción. Letty Aronson, Helen Robin, Stephen Tenenbaum, Edward Walson/ Con: Joaquin Phoenix (Abe Lucas), Emma Stone (Jill Pollard), Betsy Aiden (madre de Jill), Ethan Pillips (padre de Jill), Jamie Blackley (Roy, novio de Jill), Parker Posey (Rita Richards), Robert Petkoff (Paul Richards, marido de Rita), Paula Plum (presidenta de la sociedad de alumnos), Sophie von Haselberg (April), Ben Rosenfield (amigo de April)/ Duración. 95 mins.

 

SINOPSIS

Abe Lucas es el nuevo profesor de Filosofía que llega al campus de una pequeña Universidad en Newport, Rhode Island. Tiene una reputación mala que sin embargo al mismo tiempo le crea un aura de fascinación en hombres y mujeres; ya sea alumnas o profesoras. Se dice que Abe es un mujeriego y un alcohólico incurable. Sin embargo, se trata de un hombre idealista y desilusionado que no sólo arrastra una enorme depresión y una crisis existencial desde que se percató de su incapacidad para cambiar el mundo, sino que carga desde meses atrás con una impotencia sexual que oculta con su fachada de arrogancia. En efecto bebe mucho y es un solitario acosado por la atractiva y solitaria profesora Rita Richards, casada con el también profesor Paul Richards, quien busca ser liberada de un matrimonio infeliz y sin sorpresas. Incluso, Rita sigue obsesionada con él pese incluso a sus problemas de erección. No obstante, Abe se siente atraído por una de sus estudiantes; una chica bonita y brillante Jill Pollard que vive con sus padres y mantiene una relación con otro estudiante: Roy. Abe y Jill inician una relación platónica romántica filosófica y de amistad que se mantiene sin cambios por un tiempo hasta que, un día, en un restaurante, ambos escuchan una conversación que cambiará dramáticamente el curso de sus vidas y Abe decide cometer un asesinato para liberar así a una mujer imposibilitada de permanecer cerca de sus hijos. Ese acto lo transforma y libera, sus problemas de depresión e impotencia desaparecen, sin embargo transformará su relación con Jill de nueva cuenta de una manera aún más dramática y desesperada.

 

Un hombre irracional fue selección oficial en el Festival de Cannes. Emma Stone fue nominada como Mejor Actriz para el Premio Jupiter. Y la propia Stone y Phoenix fueron nominados como Mejor Pareja en una situación romántica por la Asociación de mujeres periodistas cinematográficas estadunidenses.

 

 

“No hay una respuesta positiva a la desalentadora realidad de la vida. No importa lo que digan la filosofía, los psiquiatras o las religiones: todos terminaremos mal. Todo desaparecerá: el universo, el sol, las obras de Shakespeare y Beethoven. La cuestión de los artistas no es explicar a la gente por qué la vida vale la pena de ser vivida, porque no sería honesto. Lo único que puedes hacer es distraer a la gente. Y distraerte a ti mismo, para no afrontar la realidad: hacer películas es una gran distracción. Si no, estaría preguntándome de qué trata la vida, pensando en que en un futuro muy distante voy a ser viejo, en que voy a morir y mis seres queridos también. Es demasiada carga”. –Woody Allen al respecto de Un hombre irracional-

 

 

Pocos son los cineastas que parecen contar la misma historia una y otra vez y salir bien librados, creando en el espectador sensaciones encontradas que van de la adoración y la fascinación, al aburrimiento y el rechazo. Autores como David Lynch, Pedro Almodóvar, John Waters, Peter Greenaway, o el finado Federico Fellini, entre otros, tienen esa extraña cualidad, pero sin duda, Woody Allen es quizá el realizador que mayores rumbos y desafíos ha tomado, sin abandonar sus obsesiones y preocupaciones habituales o sus tangibles espacios de acción cotidiana como lo es la ciudad de Nueva York, territorio geográficamente emocional por el que transitan sus neuróticos personajes ligados a la farándula literaria y cinematográfica y sus bandas sonoras, salpicadas de música de concierto y jazz tradicional, aunque en sus últimos relatos Nueva York ha dejado de ser su ciudad fílmica.

Alejado casi por completo de su humor desenfadado y auto paródico de sus inicios y a pesar de que: Pícaros ladrones y El beso del escorpión se conectan con el espíritu de sus primeras obras, Allen ha sido capaz de reinventarse a sí mismo, en una serie de relatos ligeros que combinan con eficacia y sensibilidad, frustración y emoción, como lo muestran sus películas del nuevo milenio. Ejemplos: Muero por ti (2003) y Melinda y Melinda (2004), historias que guardan varios puntos de contacto narrativo y argumental, en una nueva etapa muy distinta a aquel brillante rompimiento que significó: Annie Hall/ Dos extraños amantes (1977), obra emblemática donde descubría, más allá de la tragicomedia, que, el sexo, las relaciones de pareja, las amistades y la cultura, pueden contar con su lado amargo, seguida de, Manhattan (1979), donde agrega otro tópico caro a su obra: el impulso sexual casi incestuoso entre adolescentes y hombres mayores (en Muero por ti, por ejemplo, Christina Ricci, habla del deseo sexual que le inspiraba su padre).

De su rompimiento con Diane Keaton y su relación sentimental y profesional con Mia Farrow, surgieron los intentos serios de Allen -bastante fallidos-, como: La otra mujer y Septiembre y algunas obras notables con tintes melancólicos y nostálgicos del tipo: Zelig, La rosa púrpura del Cairo, Broadway Danny Rose, Alice y principalmente esa pieza maestra que es: Crímenes y pecados de 1989. En ella, confluye la historia de un director de televisión corrupto y cínico, un documentalista para la TV fanático de los viejos musicales de Hollywood y un maduro oftalmólogo que decide asesinar a su amante, en un relato donde se mezclaba con gran inteligencia y habilidad, comedia y tragedia con un final optimista en apariencia, como sucede en: Melinda y Melinda, que parte de una premisa muy simple: dos autores teatrales discuten la importancia del humor y del drama en la vida cotidiana y cada quien propone un giro argumental trágico o humorístico de una anécdota trivial, la llegada intempestiva de una mujer que se convierte en detonante de diversos personajes, algo que sucede de alguna forma más o menos similar en Un hombre irracional aunque aquí el detonante es un hombre hastiado de la vida.

 

No obstante, a partir de Match Point/ La provocación (2005) Woody Allen dio un giro inesperado hacia la fatalidad, el dramatismo y los relatos cargados de ironía y amargura no exentos de humor negro. Un hombre irracional también se conecta con ésta última: al igual que el personaje de Jonathan Rhys Meyer, un ambicioso maestro de tenis, el profesor de Filosofía que encarna Phoenix apuesta por una situación criminal que lo arrastra como una bola de nieve hacia un abismo sin final. Así, ambas películas avanzan a su vez hacia el drama pasional y de ahí al thriller criminal con ecos del mejor y más amoral cinema noir, el cine de Hitchcock, la obra de Patricia Highsmith, e incluso los azares del cine de Rohmer, con referencias a Crimen y castigo de Dostoyevski.

Por supuesto en el inter, Woody Allen continúa con sus temas de humor ácido y cruel como lo muestra: Medianoche en París, Desde Roma con amor, Conocerás al hombre de tus sueños o Magia a la luz de la luna realizadas después de Match Point. No obstante sus reflexiones más agrias y terriblemente cotidianas se encuentran en relatos como: Vicky Cristina Barcelona, El sueño de Cassandra, Jazmín azul y en sus últimas dos cintas: Café Society (2016) y Wonder Wheel (2017) y por supuesto en Un hombre irracional.

 

“El tono de Un hombre irracional es mucho más oscuro”. Sobre Emma Stone dice: “Es genial para casi todo. Es joven, hermosa y talentosa tanto para la comedia como para el drama. Me recuerda a Diane Keaton en el sentido de que las dos tienen un talento ilimitado”. –Woody Allen-

 

Un hombre irracional inicia como una comedia ligera de enredos amorosos y poco a poco da un giro inesperado hacia el asunto homicida, la nota roja y el crimen perfecto como ocurre en Crímenes y pecado. Todo ello, en un filme cargado de referencias filosóficas y literarias que van de Heidegger a Kant, pasando por Freud, Dostoievski, Sartre y De Beauvoir)… “Mis héroes de siempre eran grandes escritores como Eugene O’Neill, Tennessee Williams o incluso Ingmar Bergman, pero a nadie le interesó cuando traté de seguir esa línea. Nunca quise ser comediante, pero me fueron empujando y nunca más pude salir” –Woody Allen-

La película número 45 de Woody Allen es de esas obras en apariencia menores que oculta elementos de enorme pesimismo: Abe Lucas es el profesor de Filosofía que no tiene objetivos en la vida y por ello se desmorona. La decisión que toma es irracional; sin embargo, para él no lo es: se trata de una meta, una misión que transforma su vida en todos sentidos. Más allá de los momentos ligeros, y del tono simpático y divertido del ambiente universitario: la profesora maniática y casi ninfómana, las habladurías de los académicos, la insolencia y las poses de los alumnos, sale a relucir una intención ácida y dura sobre las relaciones humanas y el sin sentido de la vida.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 28 de noviembre de 2017

AMNESIA (Memento, Estados Unidos, 2000)

Dirección. Christopher Nolan/ Guión. Jonathan Nolan y Christopher Nolan, sobre un relato del primero titulado Memento mori/ Fotografía en color. Wally Pfister/ Música: David Julyan/ Edición: Dody Dorn/ Dirección de arte: Danielle Berman/ Diseño de Producción. Patti Podesta/ Vestuario. Cindy Evans/ Producción. Jennifer Todd, Suzanne Todd, Elaine Dysinger/ Con: uy Pearce (Leonard Shelby), Carrie-Anne Moss (Natalie), Joe Pantoliano (Teddy), Mark Boone Junior (Burt), Russ Fega (camarero), Stephen Tobolowsky (Sammy), Harriet Samson Harris (sra. Jankis), Larry Holden (Jimmy Grantz)/ Duración. 113 mins.

SINOPSIS

La memoria de Leonard Shelby, un investigador de una agencia de seguros, está irreversiblemente dañada debido a un golpe sufrido en la cabeza, cuando intentaba evitar el asesinato de su mujer: éste es el último hecho que recuerda del pasado. La memoria reciente la ha perdido: los hechos cotidianos desaparecen de su mente en unos minutos. Así pues, para investigar y vengar el asesinato de su esposa tiene que recurrir a la ayuda de una cámara de fotos instantánea y a las notas tatuadas en su cuerpo. Leonard es incapaz de almacenar nuevos recuerdos, sin embargo, posee memoria sensorial y recuerda cómo realizar las acciones cotidianas. Para “recordar” los sucesos de su vida crea ese sistema utilizando fotografías instantáneas para tener un registro de la gente con la cual se relaciona, dónde se hospeda y otros elementos básicos para el desarrollo de su vida. Además de las fotografías, toma notas y se tatúa pistas del asesino de su esposa, a veces demasiado ambiguas. Leonard busca vengarse del hombre que violó y asesinó a su mujer, y que le provocó su enfermedad, a la vez que se siente culpable por no haber creído en Sammy, otro personaje que sufrió su mismo problema.

 

 

Amnesia obtuvo 2 nominaciones al Oscar: Mejor guión original y mejor montaje. Fue nominada al Globo de Oro en la categoría de Mejor guión. Festival de Sundance: Mejor guión. Festival de Toronto: 2 premios: Mejor película y mejor guión. Asociación de Críticos de Los Ángeles: Mejor guión. American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. Asociación de Críticos de Chicago: Mejor guión. Premios Independent Spirit: 5 premios inc. Mejor película y Mejor director. Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director

 

“Tengo que creer en un mundo fuera de mi propia mente. Tengo que creer que mis acciones todavía tienen significando, aun cuando yo no puedo recordarlas. Tengo que creer que cuando mis ojos están cerrados, el mundo todavía continúa allí.” -Leonard Shelby en Amnesia-

Christopher Jonathan James Nolan nació en 1970 en la ciudad de Londres. Desde pequeño mostró su interés por el cine, rodando películas caseras desde los siete años con la cámara Súper 8 de su padre, con quien fue a ver en el mismo año el estreno de Star Wars y 2001: Una Odisea en el Espacio, dos películas cuyas diferencias y similitudes marcarían la futura carrera de Nolan, siempre balanceándose en el complicado equilibrio entre el cine de autor y el blockbuster. Estudió literatura inglesa en la prestigiosa University College de Londres, a la que eligió por sus avanzados equipos cinematográficos y donde conoció a la que sería su mujer y productora, Emma Thomas. En sus años de estudiante Nolan dirigió varios cortos, entre ellos Tarantella (1989), Larceny (1995) y Doodlebug (1997), sobre un hombre que persigue a un insecto por una habitación sólo para darse cuenta de que es una versión diminuta de sí mismo.

Sería en 1998 cuando Nolan se lanzaría a dirigir su primer largometraje, Following. Con un presupuesto de seis mil dólares, rodado en blanco y negro con ayuda de amigos y actores que ya habían trabajado con Nolan en sus cortometrajes, Following es un thriller sobre un escritor en ciernes que se dedica a seguir a personas al azar y que se ve envuelto en una trama criminal al más puro estilo de Alfred Hitchcock y ese homenaje a la femme fatale clásica en forma de cartel de Marilyn Monroe (la actriz de Following, Lucy Russell, es un calco de Norma Jean). No faltan en la cinta detalles que Nolan repetirá en sus futuros trabajos, como la narración temporal desordenada, los giros de guion y el estudio psicológico de sus personajes. También como anécdota, el personaje del ladrón en la película se llama Cobb, igual que el personaje de Leonardo DiCaprio (también ladrón, a su manera) en Inception. En cualquier caso Following comenzó a ser exhibida por los circuitos cinematográficos, dándole a Nolan una perspectiva más global de su trabajo y sintiendo, al presentar su obra ante una audiencia de cientos de personas, la responsabilidad para con el público que comenzaría a ser una constante en su manera de entender el cine.

 

Relaciones torcidas, todo tipo de secreciones y lóbregos relatos que exudaban fatalidad y desesperanza, fueron algunos de los elementos de una corriente estilística que marcó al cine mundial y que aún ahora, a casi ocho décadas, se mantiene vigente arrojando más luz a ese lado oscuro de personajes sin salida del llamado cine negro. Sus historias que describían universos urbanos tendientes al crimen, la corrupción y la violencia con reminiscencias expresionistas y escenarios claustrofóbicos como alegoría de sus situaciones argumentales en la que sobresalía la figura del antihéroe noir. Y personajes derrotados moralmente, duros, cínicos y prácticamente misóginos. Todo ello, en medio de un complejo uso del orden cronológico para crear ansiedad a través de una narración dramáticamente romántica que recurría constantemente a la voz en off y al flashback.

Amnesia rechazada por todos los Estudios de cine y rodada en tan sólo 25 días, resulta una fascinante y posmoderna continuación de todos los preceptos del mejor y el más intrigante cine negro, tal y como lo fuera en su momento Taxi Driver o Blade Runner; ejemplos de cinema noir contemporáneo más allá del simple alarde estilístico. De entrada, el filme de Nolan propone un enigma narrativo, un relato que se construye y reconstruye una y otra vez y cuya clave se localiza al inicio, en esa extraña imagen del protagonista en la que parece regresar el tiempo retrocediendo las imágenes tal y como sucede en otro filme de crueldad insólita, Juegos divertidos (1997) del austríaco Michael Haneke.

El australiano Guy Pearce (Las aventuras de Priscilla Los Ángeles al desnudo), una de las personalidades más atrayentes del nuevo Hollywood de ese momento, encarna a Leonard Shelby, un hombre que intenta recuperar un pasado doloroso a través de la venganza y cuyos recuerdos inmediatos sólo puede rememorar con la ayuda de tatuajes en el cuerpo, breves escritos y fotografías con anotaciones, debido a una pérdida de memoria a corto plazo provocada por un golpe en la cabeza propinado por uno de los atacantes de su esposa, violada y asesinada. Es el retrato de un hombre con un pasado fracturado y sin recuerdos inmediatos, cuya memoria está armada por débiles instantáneas de vida como las fotografías polaroid que le sirven de apoyo.

En ese sentido, el título original: Memento, del latín: acuérdate, funciona como premisa de un relato complejo e inquietante que hace partícipe al espectador de un absurdo aparente, un intrincado juguete narrativo e interactivo que hace recordar al menos un par de obras igualmente poderosas e hipnóticas. Por un lado, la demencial historia del detective Johnny Favorite que bajo contrato con un tal Lucipher, termina buscando su alma perdida en Corazón satánico (1987) de Alan Parker y el delirante, sombrío y fantasmal relato de un policía enamorado retorcidamente del sexo y el dinero y que intenta retroceder el pasado en La sangre de Romeo (1993) de Peter Medak.

Bajo su vistoso barniz estilístico, su peculiar mezcla de texturas visuales (grano reventado, fotografía a color y virada al blanco y negro), su montaje demencial que simula un juego de espejos para contar un recuerdo trucado una y cien veces en retrospectiva, la cinta de Nolan propone a su vez una reflexión sobre el propio cine y su engañosa técnica para armar y desarmar un relato a través de imágenes y un punto de vista narrativo.

En 12 monos (1995) de Terry Gilliam, por ejemplo, inspirada en otro fascinante experimento narrativo como La Jetée (1962) de Chris Marker, un hombre soñaba con un niño que presenciaba un asesinato en un aeropuerto, mientras una mujer rubia corría hacia éste: ¿Se trataba de un recuerdo infantil, la testificación de su propia muerte en el pasado, o tan sólo una extraña historia que sucedía en el interior de su cabeza rapada?

Si en El ocaso de una vida (1950) de Billy Wilder, la historia era contada por un muerto, Shelby, el protagonista de Amnesia, resulta un muerto en vida que termina siendo víctima de sus confusos recuerdos y de la falsa imagen que se ha creado de sí mismo para dar sentido a su vida, según esta mezcla de thriller negrísimo y enrarecido drama sicológico de corte pulp con un sardónico juego argumental. Un relato dramático, que saquea de manera visceral e inteligente varias de las convenciones e imágenes del más irónico y terrible cine negro cuya narración consiguen crear caos, ansiedad y sobre todo, la sensación de un tiempo perdido e irrecuperable.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa. 13 de noviembre de 2017

KIDS RETURN. EL REGRESO (Kids Return/ Kizzu Ritan, Japón, 1996)

Dirección. Takeshi Kitano/ Guión. Takeshi Kitano/ Fotografía en color. Katsumi Yanagishima/ Música. Joe Hisaishi/ Edición. Takeshi Kitano/ Diseño de Producción. Michinao Kai/ Diseño de arte. Norihiro Isoda/ Consultor boxístico: Masahiko Umetsu/ Producción. Masayuki Mori, Yasushi Tsuge, Takio Yoshida/ Con. Masanobu Ando (Shinji), Ken Kaneko (Masaru), Leo Morimoto (el profesor), Hatsuo Yamaya (Manager del club de boxeo), Mitsuko Oka (propietaria de la cafetería y madre de Sachiko), Yuko Daike (Sachiko), Michisuke Kashiwaya (Hiroshi), Ryo Ishibashi (jefe local Yakuza), Susumu Terajuima (segundo lugarteniente Yakuza en la cafetería) Takekazu Shigehisa (entrenador)/Duración. 107 mins.

SINOPSIS

Shinji y Masaru son un par de adolescentes y amigos inseparables de la preparatoria que se dedican a vagar, a faltar a clases, a sacar de quicio a sus profesores y a extorsionar a sus compañeros de la preparatoria. Masaru y Shinji están juntos todo el día pero han llegado a la edad peligrosa en la que el colegio les resulta insuficiente y no pueden esperar a integrarse al universo de los adultos. Así, sus aspiraciones y elecciones de vida los separan momentáneamente; Shinji quien desea convertirse en boxeador no tiene talento para ello y acaba integrándose a un grupo mafioso de Yakuzas y asciende hasta convertirse en jefe gangsteril. En cambio Masaru resulta tener enorme habilidad como boxeador y se trastoca en campeón de boxeo. Buscando vías diferentes con las que encontrar su lugar en el mundo, Shinji se sumerge en los turbios negocios de los yakuzas mientras que Masaru se dedica de pleno al deporte. Las trampas de la vida, la importancia de las influencias a esa edad y las distintas experiencias de los protagonistas acaban por convertirse éste, en un retrato generacional universal. No obstante el destino vuelve a unirlos cuando ambos terminan por tocar fondo.

 

 

Los protagonistas de Kids Return. El regreso, Masanobu Ando y Ken Kaneko obtuvieron el Premio a los Mejores debutantes que otorga la Academia de Cine Japonés. El compositor Joe Hisaishi fue nominado a la Mejor Música por la Academia. Masanobu Ando obtuvo el Premio Listón Azul, el Kinema Jumpo, el Mainichi Films y el Premio Hochi del cine japonés por su interpretación. El realizador Takeshi KItano ganó el Premio al Mejor Profesionista Fílmico del año por la película. Masanobu Ando y Takeshi Kitano obtuvieron el galardón Nikkan Sports Film. Y en el Festival de Yokohama, KIds Return ganó el Premio a la Mejor Película al igual que Mejor Director, Fotografía, Nuevo talento (Masanobu Ando) y Mejor Actor de Apoyo: Ryo Ishibashi.

 

 

 

“Odio ver gente lastimada o lastimar a gente. Odio ver sangre y no tolero el dolor físico. Encuentro a la violencia tan horrenda que no puedo evitar sentir una gran intriga por ella. Creo que soy más cobarde que cualquier persona. Es una sensación muy rara. Cuánto más temo a la violencia, más me siento inclinado a mostrarla en las películas. También sucede que las llamadas “películas violentas”, como Sonatina o Fuegos artificiales fueron las más populares, aunque yo haya hecho tantas o más películas en las que la violencia tiene un rol menor, como Muñecas, El verano de Kikujiro, Kids Return, Getting Any? y Escenas en el mar” –Entrevista con Takeshi KItano –Taringa.net-

 

 

Con una indiscutible tradición que ha arrojado obras maestras del cine universal como Rashomon, Tarde de otoño, Kuroneko o El imperio de los sentidos, el cine japonés contemporáneo parece evadir cualquier influencia de realizadores clave de la cinematografía nipona como Kurosawa, Ozu, Mizoguchi, Oshima o Imamura. En efecto, los extraordinarios relatos épicos, minimalistas, ritualistas y filosóficos de aquellos, que capturan en buena medida la ética y el folclor japonés, fueron rebasados en los noventa y al inicio del nuevo milenio, por una flamante y curiosa estética de la violencia, la hiperaceleración y los relatos de amistad masculina que emulan el cine de Hollywood pero desde una perspectiva fresca e innovadora.

A los excesivos thrillers fantásticos-gore de Tsukamoto (la saga de Tetsuo) y las complejas animaciones de Otomo el creador de Akira se antepone la aparente sencillez de Takeshi Kitano y su cine urbano que describe las relaciones de poder que se establecen en una sociedad consumista y violenta como la japonesa de hoy en día. Kitano ha sido llamado y con razón, “la respuesta oriental al cine de Clint Eastwood” y a su vez, “más controlado que John Woo y más innovador que Tarantino”.

 

 

Beat Takeshi Kitano llegó tarde a la dirección luego de llevar a cabo una larga y exitosa carrera como actor -su papel más recordado es sin duda el del inclemente sargento O’Hara de la inquietante Furyo/ Feliz Navidad Mr. Lawrence (Nagisha Oshima, 1982). Sin embargo, no fue sino hasta 1989 cuando llegó su revelación con Violent Cop, un filme que en principio debía interpretar pero asumió la dirección mostrando un talento poco común en la descripción de las relaciones masculinas y las obsesiones del policía citadino, según una intensa mezcla entre Jean Pierre Melville -el de El Samurai- y la pareja Siegel y Eastwood con Harry, el sucio.

A Violent Cop le seguiría Boiling Point (1991), también dentro de los terrenos del policial urbano, para continuar después con A scene at the Sea (1991), una desesperanzada cinta sobre la mafia japonesa -los yakuza que van a aparecer en Fuegos artificiales-. Vendría después Sonatina (1993) que fascinó a Tarantino y que muestra ya el alto grado de eficacia narrativa y estilo personal adquirido por Kitano. Ésta, era la descripción más anímica que física de una guerra de mafias que llevaba a un grupo de hombres a refugiarse en una playa desierta para rematar con una desconcertante carnicería final.

Sin duda, se trataba de un extraño e impenetrable filme negro que ponía al día la mística samurai en terrenos del actual cine neo noir. Más cerca de Jarmusch que de John Woo, Kitano combinaba en Sonatina, humor, violencia y personajes enigmáticos e inescrutables como el “golpeador” que encarna el propio realizador. Luego vendría una irónica comedia localista, Getting Anny? (1994) que coincidió con el terrible accidente de motocicleta que casi termina con la vida del realizador y que le ocasionó severas cicatrices en el rostro. De hecho, esa experiencia traumatizante que incluyó una larga convalecencia donde Kitano descubrió sus aptitudes para la pintura la terminó volcando en la trama de Fuegos artificiales/ Hana-Bi (1997).

Su sexto trabajo como director es Kids Return. El regreso filme de una efectividad sorprendente que arranca como cinta de relajos juveniles, prosigue como un émulo de Rocky y los Karate Kids, para concluir en una oscura visión sobre las ilusiones rotas en una urbe competitiva y violenta. Es la historia de dos perdedores sociales: un par de amigos inseparables dedicados a desperdiciar inútilmente el tiempo mientras el destino los separa momentáneamente; uno termina en la mafia yakuza y el otro en el cuadrilátero de box.

El espléndido soundtrack techno de Joe Hisaishi su notable músico de cabecera y la cámara de Katsumi Yanagishima siguen con vitalidad los largos recorridos en bicicleta de Shinji y Masaru, los protagonistas. Música y fotografía trazan con elegancia el ambiente que se vive en el gimnasio y marcan con agilidad los brutales impactos en el cuadrilátero. Estamos en terrenos de homenaje al mejor cine negro y de gángsters que la Warner Bros. realizó en las décadas de los treinta y los cuarenta con figuras como Humphrey Bogart, James Cagney y John Garfield; sin embargo, Kitano evita todo asomo de drama didáctico y moralista para describir la brutalidad en las calles como simples actos cotidianos acompañados por lo general de un humor fresco y situaciones hilarantes, tal y como sucede en Fuegos artificiales -la escena del lavador de autos, por ejemplo-

En Kids Return, no falta el jefe mafioso que invita cervezas y ofrece buenas propinas para terminar acribillado como en las cintas de Francis Ford Coppola y Martin Scorsese. Asimismo, aparece el muchachito sensible incapaz de confesar su amor a la joven mesera que lo atiende todos los días y a su vez, los desmadres juveniles de chavos preparatorianos. Toda una gama de personajes periféricos y retratos agridulces que van de la ultraviolencia a la hilaridad para describir una mentalidad machista pero con cierto aire de dignidad como lo muestran los espléndidos policías de Fuegos artificiales o Ultraje y secuela (2010 y 2012).

En Kids Return, los protagonistas no eligen el gimnasio como un escape deportivo, sino como una opción de sobrevivencia limitada por un destino implacable a pesar de su aparente final feliz. Lo mismo sucedía con los personajes de Fuegos artificiales; un equipo de agentes policiales que lejos de ser los héroes urbanos dedicados a barrer la escoria de las calles, son individuos comunes con problemas familiares que incluso sobreviven debiendo dinero a la mafia pero sus códigos de honor resultan incorruptibles a pesar de ello. En 2013, el también realizador japonés Hiroshi Shimizu director de segunda unidad de Takeshi Kitano en filmes como: Brother –filmada en Estados Unidos en 2000-, Fuegos Artificiales, El verano de Kikujiro (1999) y la propia Kids Return, realizó una suerte de continuación con otro equipo de actores titulada: Kids Return. La reunión.

 

 

Rafael Aviña

Prado Coapa, Octubre 31 2017.

LA CINTA BLANCA/ EL LISTÓN BLANCO (Das weisse band/ The White Ribbon, Alemania-Austria-Francia-Italia, 2009)

Dirección. Michael Haneke/ Guión. Michael Haneke y Jean-Claude Carrière/ Fotografía en color. Christian Berger/ Música. Hans Leo Hassler / Edición. Monika Willi/ Diseño de Producción. Christoph Kanter/ Diseño de arte. Anja Müller/ Vestuario. Moidele Bickel/ Producción. Stefan Arndt, Veit Heiduschka, Margaret Ménégoz, Andrea Occhipinti/ Con. Christian Friedel (El Maestro), Ernst Jacobi (El Narrador), Leonie Benesch (Eva), Ulrich Tukur (El Barón), Ursina Lardi (La Baronesa Marie Louise), Fion Mutert (Sigmund), Michael Kranz (El Tutor),

Burghart Klaussner (El Pastor), Steffi Kühnert (su esposa Anna), Maria-Victoria Dragus (Klara), Leonard Proxauf (Martin), Levin Henning (Adolf), Johanna Busse (Margarete), Yuma Amecke (Annchen), Thibault Sérié (Gustav)/ Duración. 144 mins.

SINOPSIS

La comunidad de la aldea de Eichwald, un lugar ficticio al este del Río Elba, en Alemania hacia finales de 1913, se caracteriza por la represión económica y las mutuas humillaciones. Las severidades se hallan no sólo entre la acomodada familia del barón y entre los campesinos dependientes y abusados, sino también entre padres e hijos. El párroco protestante educa a sus hijos con rigor extremo, a quienes golpea por la mínima falta e instruye a sus hijos para que lleven cintas blancas como símbolo de inocencia.

Al mismo tiempo, misteriosas atrocidades aterrorizan a los aldeanos. El caballo del médico se tropieza con un cable metálico tendido adrede, por lo que el médico sufre graves heridas. Una obrera perece en un extraño accidente de trabajo. El hijo mayor del barón es secuestrado y fuertemente maltratado. Un edificio en la finca del barón se quema por la noche. Un recién nacido cae enfermo, cuando dejan abierta la ventana de su cuarto en pleno invierno. Apuñalan los ojos a un niño indefenso debido a deficiencia mental. La policía, encargada de investigar este último caso, no averigua nada.

Detrás de la fachada del orden, subyacen tragedias clandestinas: El matrimonio del barón y su mujer está arruinado, sus hijos no tienen familia verdadera. La partera y su propia hija deben prestar servicios sexuales al médico viudo. El mayordomo de la finca suele golpear a sus hijos en constantes explosiones de ira, y el párroco sólo desea dejar las cosas como están. No pone en duda sus procedimientos pedagógicos, ni aún al darse cuenta de que sus hijos violentan a hombres y animales. Uno de sus hijos, Martin quiere suicidarse por ser humillado hasta quebrarse, pero le salvan.

Sólo el profesor joven, que narra el argumento de la película por retrospectiva, parece tener una mirada neutral de los acontecimientos y concluye por observaciones que los actos horribles se atribuyen a un grupo de niños del círculo de los hijos mayores del párroco – teniendo en cuenta que una tímida alumna, le confiesa que había soñado con dos de los episodios. Al confrontar a los hijos de párroco con la sospecha del maestro, lo niegan todo. El párroco se enfurece, amenazando al profesor con graves consecuencias en caso de que las acusaciones prosigan.

El estallido de la Primera Guerra Mundial acaba por violentar las situaciones. El médico y la partera se han marchado, los aldeanos se contentan con culpar a los dos y su muy censurable relación. –con información tomada de Wikipedia y la sinopsis oficial del filme-

 

 

El filme de Haneke, obtuvo la Palma de Oro en Festival de cine de Cannes en 2009 y el Gran Premio Fipresci y Premio Ecuménico. Nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa y Mejor Fotografía. Ganadora del Globo de Oro por Mejor Película Extranjera. Mejor Fotografía otorgada por la Asociación de Cinefotógrafos de Estados Unidos. Mejor Director, Guionista y Mejor Película en los Premios del Cine Europeo. Ganadora de todas las categorías en los galardones a lo Mejor del cine alemán.

 

 

El pastor dice: “De pequeños, vuestra madre a veces os ataba una cinta al brazo o en el pelo. El color blanco debía recordaros, después de cometer una falta, la inocencia y la pureza. Yo creía que a vuestra edad, la virtud y la rectitud habrían llenado vuestros corazones, lo suficiente para dispensaros de estos recordatorios. Pero estaba equivocado. Mañana, después de que os purifiquéis mediante el castigo, vuestra madre os atará una cinta blanca que llevaréis hasta que vuestro comportamiento nos permita volver a confiar en vosotros” –diálogo de La cinta blanca-

 

“Hacía más de diez años que trabajaba en el proyecto. Mi principal objetivo era presentar a un grupo de niños a los que se inculcan valores considerados como absolutos y cómo los interiorizan. Si se considera un principio o un ideal como algo absoluto, sea político o religioso, se convierte en inhumano y lleva al terrorismo. También había pensado en otro título para la película. La mano derecha de Dios, ya que los niños aplican al pie de la letra los ideales y castigan a aquellos que no los respetan al cien por cien. Por otra parte, la película no habla solo del fascismo, sería una interpretación demasiado fácil al transcurrir la historia en Alemania, sino del modelo y del problema universal del ideal pervertido. -Entrevista con Michael Haneke. Cineuropa. Fabien Lemercier-

 

 

 

En el año de 2009, en medio de parábolas extrañas y fascinantes como: Up, La teta asustada y Anticristo, surgía de nueva cuenta el nombre de Michael Haneke con una nueva exploración del germen de la violencia y la descomposición social en La cinta blanca. Filmada en un inquietante blanco y negro, narra la opresiva atmósfera de culpa y castigo y la doble moral que oprime a una pequeña población alemana poco antes de la Primera Guerra Mundial: una serie de accidentes inexplicables en apariencia, alteran la vida del lugar y de los niños y adolescentes educados en el horror. Nunca como antes, el filósofo y cineasta alemán afincado en Austria, Michael Haneke, ha explorado las funestas consecuencias alrededor de los síntomas patológicos de una sociedad enferma.

 

Si El video de Benny (1992), proponía una obra insólita y brutal sobre la psicopatía y la cultura de la violencia y 71 fragmentos de una cronología al azar (1994), daba continuación a esa misma exploración de la ira en las sociedades modernas, la desintegración de la familia y el punto de vista del espectador respecto a la violencia en los medios de comunicación, no fue sino hasta la aparición de Funny games/ Juegos divertidos (1997) que Haneke consiguió llamar la atención con una obra anómala, cuya constante obsesión es justamente la crítica de la intimidación agresiva en urbes utilitaristas y “confortables” en apariencia.

Haneke es a su vez responsable de otros relatos perturbadores como: Código desconocido (2000), El tiempo del lobo (2003), Caché (2005),             La pianista (2001) y sobre todo La cinta blanca una radiología de los orígenes del nacional socialismo alemán y de la podredumbre humana, ambientada en los años previos a la Primera Guerra Mundial, nominada al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa y con la que el realizador obtuvo la Palma de Oro en Cannes, misma por la que fuera nominado por Funny Games. Sin duda, el cine de este singular cineasta provoca escozor y una sensación de malestar, lo curioso es que sus imágenes frías, distantes en ocasiones y en otras intrigantemente cercanas, no se adhieren a conceptos de visceralidad, sino a planteamientos teórico-cerebrales y se vale para ello de un alejamiento casi brechtiano, incluso fársico-sádico, con el que consigue un terrible tono de humor negro, violento y reflexivo.

 

“Son los temas de todo el cine que hago. En nuestra sociedad, no puede obviarse la cuestión de la violencia. En cuanto a la culpabilidad, crecí en un ambiente judeocristiano donde siempre estaba presente. No es necesario ser malo para convertirse en culpable, simplemente forma parte de la vida cotidiana…Para el reparto, busqué rostros que tuvieran un parecido con las fotografías de la época. Vimos a más de siete mil niños en seis meses. Fue una tarea ardua, ya que lo más importante no es el físico, sino el talento. En cuanto a los adultos, escogí actores con los que ya había trabajado u otros cuyo trabajo conocía. En cuanto a la dirección de actores, me limito a indicarles lo que no me parece exacto. Si se elige bien al intérprete, el personaje suele funcionar dentro de la situación”. -Entrevista con Michael Haneke. Cineuropa. Fabien Lemercier-

 

 

En La cinta blanca Haneke muestra de manera sutil e irónica cómo se preparó el terreno para el surgimiento del fascismo y el nazismo en Alemania. Y no sólo ello, sino cómo florecen los totalitarismos, de derecha o de izquierda, en cualquier parte del mundo, incluyendo el fascismo religioso. Represión, humillación, intolerancia, sadismo y sufrimiento son el germen del radicalismo y del horror. Filmada en blanco y negro, la película refuerza con ello, la opresiva atmósfera de crimen y castigo, así como la doble moral que pervierte poco a poco una pequeña población luterana del norte de la Alemania anterior a la Primera Guerra Mundial. Una suerte de versión brutal, histórica y filosófica de aquella cinta de horror Serie B El pueblo de los malditos (Wolf Rilla, 1960) de la que John Carpenter realizaría una nueva versión en 1995, sobre un grupo de niños con poderes e influencia maligna sobre los habitantes de un poblado apartado.

Al final, El narrador abandona el pueblo para no regresar jamás no sin antes preguntarse si esos hechos no fueron el germen de la tragedia que vendrá, y si son la consecuencia natural de las enseñanzas recibidas. ¿Puede hallarse aquí la respuesta del horror por venir?

 

 

RAFAEL AVIÑA

12 octubre 2017