LACHICA DE MÓNACO (La Fille de Monaco, Francia, 2008)

Dirección. Anne Fontaine/ Guión. Anne Fontaine y Benoît Graffin/ Fotografía en color. Patrick Blossier/ Música. Philippe Rombi/ Edición. Maryline Monthieux/ Dirección de arte. Britta Demasse/ Diseño de Producción. Yves Fournier/ Vestuario. Catherine Leterrier/ Producción. Soudaine Compagnie, Philippe Carcassonne, Bruno Pésery, Christine Raspillere/ Con. Fabrice Luchini (Bertrand Beauvois), Roschdy Zem (Christophe Abadi), Louise Bourgoin (Audrey Varella), Stéphane Audran (Edith Lasalle), Gilles Cohen (Louis Lasalle), Alexandre Steiger (Alain), Chrostophe Vandevelde (Tony), Hélene de Saint-Pere (Carolina), Phillip Duclos (Inspector Taurand), Jeanne Balibar (Hélene)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Bertrand Beauvois es un abogado penalista de París. Es brillante, mediático, voluble, culto, cerebral, complicado y no muy valiente. Le gustan las mujeres, sobre todo para hablarles. Acaba de llegar a Mónaco para defender a una asesina septuagenaria. Christophe Abadi es un agente de seguridad encargado de proteger a Bertrand. Es franco, directo, atractivo, taciturno y deportista. Dejó los estudios a los 13 años. Le gustan las mujeres, sin embargo lo que menos le importa es hablarles. Admira en los demás la cultura y el dominio del lenguaje de los que carece. Audrey Varella por su parte es la guapa presentadora del clima en una cadena de televisión por cable en Mónaco. Es ambiciosa, descarada, extremadamente sexy e incontrolable. No tiene ninguna intención de seguir presentando la sección meteorológica por mucho tiempo y desea ascender en la televisora. Le cuesta un poco entender el significado de ciertas palabras, en particular “límites”, “tabúes” y “escrúpulos”. Los tres terminarán por coincidir de manera brutal.

 

La chica de Mónaco relato sobre la obsesión sexual de un maduro abogado y una joven sexualmente liberada fue nominada a Mejor Actor y Secundario: Roschdy Zem y a Mejor Actriz Revelación: Louise Bourgoin en los Premios César a lo mejor del cine en Francia.

 

Anne Fontaine fue una de las realizadoras que tuvieron la oportunidad de visitar México en varias ocasiones durante los notables festivales de cine francés que se realizaban en Acapulco. Así, después de su ópera prima Lavado en seco (1997) un relato sobre la un matrimonio rutinario con una tintorería que descubre sus placeres reprimidos cuando conocen a un travesti, presentó en nuestro país Agustín, el rey del kung-fu (1999) tragicomedia curiosa aunque incapaz de sostener el ritmo paródico de una historia sobre un mediocre actor fascinado con las películas de artes marciales a la que seguiría ¿Cómo Maté a mi Padre? (2001), un extraño y fascinante filme sobre dos desconocidos: un padre que aparece después de muchos años y su hijo, médico exitoso, quienes intentan saldar viejas cuentas.

Más intrigante aún y con un reparto de lujo, Nathalie X (2003) narraba la historia de Fanny Ardant, una atractiva ginecóloga cuarentona y casada desde hace 25 años, que descubre un día que su marido encarnado por Gérard Depardieu, la engaña. Por ello, decidía entonces vengarse contratando a Nathalie (la hermosa Emmanuelle Béart), una prostituta de un club nocturno para que lo enamore. Aquí, se relataba un extraño triángulo amoroso uno de los temas que más fascinan a la realizadora como sucede en La chica de Mónaco filmada en 2008, luego de dos películas más: Entre ses mains (2005) y Nuovelle chance (2006).

No obstante tal vez la película más célebre de Anne Fontaine sea: Coco antes de Chanel (2009) que centraba su atención en la historia previa y menos glamurosa de la trascendental diseñadora de modas Gabrielle “Coco” Chanel (1883-1971), quien marcara un hito en el arte de la vestimenta entre finales de los años veinte y la década de los treinta y de nuevo a mediados de los cincuenta. Una mujer de personalidad atípica que impuso la sobriedad como estilo y que se rodeó de intelectuales como Igor Stravinski o Jean Cocteau y que diseñó atuendos para figuras como Gloria Swanson y Katherine Hepburn, entre otras.

Lo curioso es que el filme de Fontaine intenta rendir tributo a la época de penurias y aprendizaje de Cocó y lo hace a través de un relato de enormes valores de producción que termina por encorsetarla en una biografía típica. Un cine más académico que revolucionario lo que contrasta con la personalidad misma de la protagonista. Y es que Coco, fue en contra de los excesos de la moda de su época. Con su discreta belleza, su personalidad andrógina, su corte de pelo masculino, atacó los recargados atuendos femeninos. Eliminó tacones. Quitó las plumas y flores de los sombreros. Dejó atrás los apretados corsés que no dejaban respirar a las mujeres y lo cambió por ropa cómoda y sencilla, protagonizada por

Audrey Taotou la estrella de la exitosa Amelie (Jean-Pierre Jeunet, 2001).

 

La chica de Mónaco es un relato de obsesiones que tiene como telón de fondo el bellísimo principado de Mónaco. Para Bertrand el abogado protagonista, se trata tan sólo de un trabajo más, fascinante porque tiene que demostrar la inocencia aparente de una anciana y entabla una amistad con ese personaje callado que es su guardaespaldas, un hombre que representa todo lo opuesto a él: habla muy poco y es más una persona de acción, es guapo, atlético y actúa muy rápido. No obstante cuando se atraviesa en su camino Audrey, esa joven sexy y seductora, presentadora del pronóstico del clima, que adora la vida nocturna y conducir su motocicleta, todo se trastoca, no sólo en su trabajo, en sus relaciones y en la amistad que inicia con Christophe su agente de protección. Y es que la sensualidad de la chica de Mónaco, une peligrosamente la relación fraterna entre el abogado y su guardaespaldas.

Más allá del interesante trabajo de Roschdy Zem y del siempre solvente histrionismo de Fabrice Luchini (Beaumarchais, el insolente, Moliere en bicicleta, En la casa), destaca la exuberancia y la voluptuosa belleza de la debutante de 27 años Louise Bourgoin con sus espectaculares desnudos y su desparpajo erótico que enloquecen a ese abogado culto y sereno acostumbrado a las formalidades. Todo ello en una suerte de drama sensual y de suspenso que mezcla el cine de juzgados y abogados, el thriller policiaco, el melodrama de obsesión erótica y la trama de lealtades con un desenlace de moraleja ética.

 

Luego de La chica de Mónaco y Coco, antes de Chanel, la directora Anne Fontaine realizaría filmes de gran aliento comercial como: Mi peor pesadilla (2011), Adore: la piel del deseo (2013), Primavera en Normandía (2014), o  Cordero de Dios/ Las inocentes (2016) que revela el caso real de una congregación de monjas en un convento en Polonia de 1945, donde siete religiosas resultan víctimas de violaciones por soldados soviéticos, quienes se encuentran ahí supuestamente para liberarlas de la tiranía nazi y que terminan por mancillar su cuerpo y su voto de castidad y entrega religiosa. Finalmente sus dos últimos filmes son: Marvin o la bella educación (2017) y Blanco y negro (2019).

 

 

RAFAEL AVIÑA

CENTRO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

14 de febrero de 2019

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Basada en hechos reales (D’après une histoire vraie, Francia-Bélgica-Polonia, 2017)

Dirección. Roman Polanski/ Guión. Roman Polanski, Oliver Assayas, inspirados en la novela homónima de Delphine de Vigan / Fotografía en color. Pawel Edelman/ Música. Alexandre Desplat/ Edición. Margot Meynier/ Dirección de arte. Sandrine Jarron y Dominique Moisan/ Diseño de Producción. Jean Raabassé/ Vestuario. Karen Muller Serreau/ Producción. Gladys Brookfield Hampson, Wassim Béji, Fabrice Delville, Christophe Toulemonde/ Con. Emmanuelle Seigner (Delphine Dayrieux), Eva Green (Elle), Vincent Perez (Francois), Dominique Pinon (Raymond), Camille Chamoux (Orane, la encargada de prensa), Brigitte Rouan (la documentalista), Josée Dayan (Karina), Noemi Lvovsky (la curadora de la exposición), Leonello Brandolini (el editor italiano), Elisabeth Quin (la periodista), Damien Bonard (el encargado de sonido), Saadia Bentaieb (Jeanee)/ Duración. 100 mins.

SINOPSIS

Delphine Dayrieux es una sensible y atormentada novelista que ha pasado del éxito apabullante que la colocó bajo los reflectores de la fama al vértigo íntimo de la página en blanco. Y justo ha alcanzado la cúspide de su carrera con una novela que debe su fama precisamente por estar inspirada en un evento trágico de su pasado. En esos momentos de tensión se cruza en su camino una bellísima admiradora: Elle, una joven encantadora, inteligente, intuitiva y seductora, que trabaja como escritora fantasma redactando memorias de celebridades. Elle parece comprender a Delphine mejor que nadie y muy pronto se convierte en su confidente y su amiga íntima. Delphine confía en Elle y le abre las puertas de su vida. Elle insiste a su nueva amiga en que debe volver a utilizar su propia vida como material literario. Y mientras Delphine recibe unas amenazantes cartas anónimas que la acusan de haberse aprovechado de las historias de su familia para triunfar como escritora, Elle se va adueñando de su vida. Sin embargo nadie sabe quién es Elle en realidad. ¿Qué pretende? ¿Ha venido para darle un nuevo impulso a la vida de Delphine o arrebatarle su estabilidad y su frágil equilibrio emocional.

 

Este thriller erótico sobre la dualidad y la creación obtuvo el premio Fipresci en el Festival de Estocolmo

 

 

 

 

“Fue Emmanuelle Seigner quien me entregó la novela de Delphine De Vigan y me dijo: “tienes que leer esto, podría ser una película”. ¡Tenía razón! Me puse en contacto con Wassim Béji, el productor que tenía los derechos del libro. Nos reunimos por primera vez días antes del festival de Cannes del año pasado y todo sucedió increíblemente rápido a partir de ese momento. Lo que me atrajo ante todo fueron los personajes y esas situaciones peculiares e inquietantes en las que se encuentran. Son ciertamente temas que ya he explorado anteriormente en Búsqueda frenética, Repulsión y El bebé de Rosemary. También es un libro que cuenta la historia de un libro, lo que me resulta muy interesante. Ese era también el caso con La novena puerta y El escritor fantasma. Es mi MacGuffin –esa ‘cosa’ que provoca la intriga, que resulta ser un objeto–. Además –y probablemente debería haber empezado por eso– el libro me daba la excelente oportunidad de explorar una confrontación entre dos mujeres. A menudo he mostrado conflictos entre dos hombres, así como entre un hombre y una mujer, pero nunca entre dos mujeres” –Lahiguera.net-

 

“Durante casi tres años, no escribí una sola línea, dice la protagonista y narradora. Se llama Delphine, tiene dos hijos a punto de dejar atrás la adolescencia y mantiene una relación sentimental con François, que dirige un programa cultural en la televisión y está de viaje por Estados Unidos rodando un documental. Estos datos biográficos, empezando por el nombre, parecen coincidir difusamente con los de la autora, que con Nada se opone a la noche, su anterior libro, arrasó en Francia y en medio mundo. Si en esa y en alguna otra obra anterior utilizaba los recursos novelescos para abordar una historia real, aquí viste de relato verídico una ficción. ¿O no?” –Editorial Anagrama al respecto de la novela Basada en hechos reales de Delphine de Vigan-

 

Ambiguo y brillante creador de oscuros relatos de demencia sexual y amor loco, voyeurismo, delirio, claustrofobia y pasiones que rozan con el más puro horror, Roman Polanski (1933), es quizá uno de los cineastas con mayor capacidad para transmitir una permanente sensación de intimidación y amenaza, tal y como lo muestran varias de sus obras cumbres: Repulsión, El bebé de Rosemary, El inquilino, Barrio Chino, Luna amarga, El pianista, ¿Sabes quien viene?, o su más reciente filme: Basada en hechos reales; sensual relato de suspenso y paranoia es justo un eficaz muestrario de las obsesiones de un artífice innovador,

que remite en parte a las incidencias de La última puerta y El escritor fantasma, con el que el realizador franco-polaco obtuviera el Oso de Plata en el Festival de Berlín en 2010. En ésta, el asunto se centraba en el anonimato y el poder político a través de la literatura y en cambio en su más reciente filme, se sumerge en el lado oscuro de la creación, la fama y la ambivalencia e intrigas de los ambientes literarios y los tópicos de claustrofobia, encierro, pavor a la página en blanco, así como las relaciones humanas y sus perversos juegos de manipulación y dominación y a su vez, la vulnerabilidad de la identidad fragmentada por el miedo.

 

“En un primer momento, debatimos qué papel sería mejor para Emmanuelle Seigner, pero, en cuanto empezamos a escribir, resultó evidente que era la elección perfecta para interpretar a la novelista. Necesitábamos encontrar por tanto a su contrapunto, alguien muy inquietante. De inmediato surgió Eva Green y no hay más que ver la película para entender por qué. No nos conocíamos, pero conocía su trabajo. Me quedé impresionado con su interpretación en el filme de Robert Rodriguez La ciudad del pecado: Una dama por la que matar. Trabajar con Eva fue una experiencia maravillosa, y aún más trabajar con Eva y Emmanuelle juntas. Desde el principio, Eva y Emmanuelle se entendieron sumamente bien, que es algo que no puede simplemente darse por hecho entre actores. Su amistad fue una bendición” –Lahiguera.net-

 

 

Y es que a Polanski le basta una sola secuencia como el encuentro de Delphine y Elle, filmada en una auténtica feria del libro en París para atrapar al espectador y sumergirlo en un laberinto de horror, mordacidad y misterio. En Basada en hechos reales, Polanski combina cine negro clásico con dos mujeres fatales, thriller erótico, suspenso, cine de conspiraciones paranoicas, ambientes opresivos y un corrosivo y malsano humor, como lo muestra esa relación en ascenso entre las dos protagonistas. Delphine de Vigan, autora original y cineasta han concebido una obra sobre la vampirización y el robo de identidad. Una suerte de perverso juego de espejos en donde lo más inquietante es que se trata de un autorobo, en donde una novelista busca en lo más recóndito de su interior para dar literalmente a luz a un personaje que proviene de sus propias vivencias en una suerte de doble personalidad como la planteada por Robert Louis Stevenson en El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde con ecos que resuenan en obras y adaptaciones fílmicas como las de: Misery y La mitad oculta de Stephen King llevadas a la pantalla por Rob Reiner y George A. Romero, respectivamente y para ello ha contado con el apoyo de un guionista y realizador excepcional: Oliver Assayas, responsable de obras como: Irma Vep, Demon Lover, Los destinos sentimentales, Las nubes de María y Non Fiction.

 

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

29 de enero 2019

EL VIENTO (Csak a szél, Hungría-Alemania-Francia, 2012)

Dirección. Benedek Bence Fliegauf/ Guión. Benedek Bence Fliegauf/ Fotografía en color. Zoltán Lovasi/ Música. Tamás Beke, Benedek Bence Fliegauf/ Edición. Xavier Box/ Dirección de arte. Lörinc Boros/ Diseño de Producción. Benedek Bence Fliegauf/ Vestuario. Sosa Juristovszky/ Producción. Laurent Baujard, Pierre-Emmanuel Fleurautin, Benedek Bence Fliegauf, Rebekka Garrido, Erno Mësterhazy, András Muhi, Michael Reuter, Monika Mëcs/ Con. Katalin Toldi (Mari, la madre), Gyöngyi Lendvai (Anna, la hija), Lajos Sárkány (Rió, el hijo), Gyöngyi Toldi (el abuelo), Gyula Horváth (Alí), Attila Egyed (policía Géza), Laszlo Cziffer (policía Laci), Gergely Kaszas (Padre), Zsolt Végh (prefecto escolar), Emesi Vásvari (Tía Rószi) / Duración. 104 mins.

SINOPSIS

En una granja remota de la Hungría rural, vive una familia húngara de etnia gitana: la madre, que trabaja como empleada doméstica, los hijos: Anna, una adolescente responsable y en edad escolar que se dedica a comunicarse con su padre que vive en Canadá a través del internet y Rió un pre adolescente que vaga sin rumbo yéndose de pinta de la escuela, recogiendo de casas abandonadas objetos reciclables y un abuelo incapacitado luego de un ataque cerebral. Cada uno, a su manera enfrenta el día a día de la mejor manera posible pese al horror y al miedo que los cobija. La madre intenta olvidar, la hija se refugia en su escuela y calla ante los abusos de sus compañeros, el niño pierde el tiempo deambulando de un lugar a otro. Todo ello sucede en un caluroso verano y, desde hace varios meses, una violentísima banda racista se dedica a atacar a las familias gitanas y a quemar sus hogares.

 

El viento fue merecedora del Oso de Plata en Berlín, en donde obtuvo además: el Gran Premio del Jurado, el Premio Amnistía Internacional y Premio de la Paz. Ganadora del Premio Rostro en el Festival de Estambul.

 

 

“Las noticias se difunden muy rápido sobre el asesinato de una familia romaní en un pueblo húngaro. Los perpetradores han escapado y nadie aporta información sobre quién pudo haber cometido el crimen. Para otra familia romaní que vive cerca, el asesinato solo sirve para confirmar sus temores latentes y cuidadosamente reprimidos. A lo lejos, en Canadá, el jefe de la familia decide que su esposa, sus hijos y el abuelo deben reunirse con él lo antes posible. Viviendo con miedo al terror racista que los rodea y sintiéndose abandonada por la mayoría silenciosa, la familia intenta superar el día después del ataque. Al caer la noche, cuando la oscuridad desciende sobre el pueblo, la familia apoltrona las camas más cerca de lo habitual. Sin embargo, su esperanza de escapar de la locura resulta ilusoria. Esta película se inspira en una serie real de asesinatos en Hungría que cobró la vida de ocho personas en menos de un año. Bence Fliegauf su realizador, retrata la atmósfera de pogrom que engendra tal violencia, mientras la cámara se mantiene pisando los talones a los protagonistas…” -IMDB

 

 

En efecto, al inicio de créditos de El viento un texto indica que el nuevo filme del cineasta húngaro Benedek Bence Fliegauf (Budapest, 1974), se inspira en hechos verídicos ocurridos entre 2008 y 2009, involucrando a varias familias de gitanos húngaros, asesinados con lujo de sadismo en el interior de sus improvisados hogares, en un relato de una morosidad exasperante, cuya mayor virtud es colocar al espectador en un entorno de violencia y miedo dispuesto a estallar en cualquier instante.

Fliegauf, atípico y extraño director autodidacta, realizó filmes de corte experimental como su cortometraje Hypnos (2001) y su ópera prima Bosque/ Forest comedia dramática de escasos recursos, cuyo éxito le permitió acceder a cintas de mayor presupuesto como Dealer (2004) con la que obtuvo su primer premio internacional. Con Vía láctea (2007), se sumergía en un relato filosófico-antropológico sobre el destino de la humanidad, para emprender después un estilizado, elegante y bello relato de ciencia ficción de altos vuelos protagonizado por la atractiva actriz francesa Eva Green: Womb/Útero (2010), centrado en una mujer que decide dar a luz a un clon de su marido fallecido.

En el extremo opuesto de aquella se localiza El viento. Relato duro, seco, minimalista, de fotografía sucia y granulosa. Una cinta contemplativa en la que Fliegauf va sumergiendo al espectador en la paranoia y la desconfianza. Una historia de odios raciales, en la que es posible captar el sudor, la suciedad, el miedo.

 

“Su mejor momento, el desenlace, donde Fliegauf demuestra que un simple travelling puede decir mucho más sobre el destino de sus personajes que cualquier visualización. Los diez minutos finales son de una enorme potencia, lo que, unido a la capacidad de Fliegauf para transmitir el clima de degradación en el que por desgracia se desenvuelven sus criaturas, hedor físico, hedor moral, y su ausencia de maniqueísmo, convierten a la película en una losa que acaba sosteniéndose. –Javier Ocaña, Diario El País, España-

 

El viento resulta una suerte de thriller rural centrado en una familia gitana: una mujer que trabaja como afanadora, madre de una jovencita sensible y facilidad para el dibujo y de un niño solitario acostumbrado a faltar a clases y su abuelo, un anciano con problemas mentales. Sin embargo, juntar sus camas en la noche no es suficiente para controlar ese miedo que se respira en el bosque, en el viento, en las calles, mientras cazadores de gitanos acechan en la oscuridad.

 

“La jornada postrera desarrolla su escalada con piano percutivo en escalas extremas y al interior de monocromías pálidas y umbrías que se permiten destellar con repentinos rojos flamígeros, aquí y allá, en ciertos puntos de las imágenes esculpidas con luz natural, hasta esa comprobación de ruidos nocturnos (“Es sólo el viento”) y esa matazón incendiaria a la distancia, con inhumana cacería al niño en la penumbra, recuperación de pertenencias en plástico detalle, hilera de cadáveres muy juntitos en la morgue y ecos en tinieblas de un canturreo tribal” –Jorge Ayala Blanco, Diario El Financiero, México-

 

 

Imágenes como la del niño inspeccionando los hogares violentados o golpeando con una vara, el pasto crecido. Aquella de la madre acosada por los borrachos o el prefecto en la escuela. La del anciano abuelo que la madre encuentra tirado en la hierba. O aquella escena clave, de esa pareja de policías que parecen saber y ocultar mucha información sobre los crímenes étnicos, resultan premonitorias. Pero nada, como aquella devastadora secuencia final en la morgue, cuya atmósfera de brutalidad es sin duda la esencia de El viento.

 

Bence Fliegauf Trabajó como reportero de cultura, realizó varios documentales para la televisión y a su vez, se desempeñó como asistente de dirección de algunas personalidades de su país como Miklós Jancsó (Salmo rojo, Vicios privados virtudes públicas). Fue rechazado por la Universidad de Teatro y Cine de Hungría por estar sobre calificado, en apariencia y por ello eligió toda clase de caminos para narrar sus historias. El viento se inspira en los pogroms racistas donde la guardia húngara asesinó en menos de un año a ocho personas de la etnia Rroma, incluyendo mujeres, niños y ancianos heridos de gravedad.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de enero 2019

LA ÚLTIMA OLA (Bolgen/ Wave, Noruega, 2016)

Dirección. Roar Uthaug/ Guión. John Kare Raake y Harald Rosenlow-Eeg/ Fotografía en color. John Christian Roselund/ Música. Magnus Beite/ Edición. Christian Siebenherz/ Dirección de arte. Astrid Strom Astrup y Adrian Curelea/ Diseño de Producción. Lina Nordqvist/ Vestuario. Karen Fabritius Gram/ Producción. Martin Surland, Jarle Bjorknes, Tomas Eskilsson, Aire Heidenstrom, Jan Eirik Langoen, Lars Leegaard Maroy, Tor Ole Rognaldsen/ Con. Kristoffer Joner (Kristian Eikjord) Ane Dahl Torp (Idun Karlsen) Jonas Hoff Oftebro (Sondre), Edith Haagenrud-Sande (Julia), Fridtjov Saheim (Arvid), Laila Goody (Margot), Arthur Berning (Jacob), Herman Bernhoft (Georg), Eli Harboe (Vibeke), Siije Breivik (Anna)/ Duración. 105 mins.

SINOPSIS

En 1905 una avalancha provocó un tsunami que sepultó Geiranger en Noruega. Para 1934 un deslizamiento de dos millones de metros cúbicos de roca generó un tsunami en el Fiordo de Tafjord, con un saldo de 47 personas muertas. Estos hechos aún son considerados como unos de los mayores desastres naturales que se han presentado en Noruega. La historia se ubica en Geiranger, un poblado noruego rodeado de montañas inestables. Por ello, el experimentado geólogo Kristian Eikjord y un grupo de profesionales se han encargado por años de monitorear el subsuelo de los fiordos cercanos, en busca de algún movimiento fuera de lo común. Un día Kristian recibe una oferta de trabajo en una región petrolera del país y se dispone a mudarse con su familia, integrada por sus dos hijos (Sondre un adolescente y Julia una niña pequeña) y su esposa Idun que trabaja como recepcionista en un hotel junto al mar. Atormentado por la inquietud y por una especie de sexto sentido, Kristian aplaza la mudanza 24 horas, a pesar de las dudas de los otros científicos y la sorpresa de su familia, harta de sus obsesiones profesionales. Pero este mal presentimiento se va concretando poco a poco cuando unas sacudidas sísmicas provocan una contracción violenta de la roca, creando sin previo aviso un tsunami que romperá contra el pueblo en tan solo 10 minutos. En efecto, Kristian descubre un extraño patrón de movimiento en las montañas que lo hacen alertar a sus ex compañeros de trabajo, quienes al principio no lo toman en serio, sin embargo, lo peor está por llegar: cuando cae el paso de montaña de Åkneset sobre el estrecho fiordo noruego, se crea una violenta ola de 85 metros que amenaza con arrasarlo todo. En medio de ese terrible desastre, el geólogo y su familia luchan por sobrevivir.

 

 

Un trepidante entretenimiento de suspenso y acción con las fórmulas de Hollywood y la sensibilidad y crudeza del cine europeo, que obtuvo los Premios Amanda a lo Mejor del CIne Noruego: Mejor Película, Diseño de Sonido, Efectos Visuales y los galardones del Festival Kosmorama, Noruega. Mejor Producción, Fotografía, Diseño de Producción, Edición y Actor.

 

“Un día los productores me hablaron de Åkerneset, una montaña al oeste de Noruega compuesta en parte por una gran masa inestable que tarde o temprano se derrumbará, cayendo al fiordo de Geiranger y provocando un maremoto. Esta amenaza existe, igual que en esta región —bien conocida por los turistas— existe realmente un centro de vigilancia y alerta. Al productor Martin Surland se le ocurrió en seguida hacer una película sobre este peligro potencial. Reconozco que tenía mis dudas: yo sabía que, con películas como Kon-Tiki o Max Manus, Noruega ha llegado sin duda a tener competencias sólidas en materia de efectos visuales creados por computadora, y esto me tranquilizaba, pero, ¿cómo mantener el suspense, la tensión dramática, una vez que se muestra el tsunami? Por suerte, la compañía de distribución Nordisk Film no tardó en mostrarse favorable, y pudimos llevar a cabo el proyecto” -declaraciones del realizador Roar Uthaug para el portal Cine Europa-

 

 

Roar Uthaug nacido en 1973, es un cineasta atraído por las posibilidades del cine de géneros y las posibilidades que ello conlleva: el trhriller de horror Escalofrío (2006), el relato de fantasía heroica Magic Silver (2009), la cinta de acción medieval Escape (2012), el drama de desastres naturales La última ola (2016) y la nueva  versión de Tom Raider (2018) con Alicia Vikander.

Escalofrío la primera película de Uthaug, con experiencia en el cine publicitario y el videoclip y de quien se dice, realizó su primera película de asesinos a los 13 años con una handycam, se convirtió en una de las cintas más exitosas de Noruega con un tema manido hasta el cansancio, plagado de todos los lugares comunes del género y que sigue con eficacia y mucho oficio, las recetas establecidas, para trazar la pesadilla de cinco jóvenes atrapados en un hotel abandonado en pleno invierno y a merced de un indestructible asesino en serie.

La impactante primera secuencia, tiene la virtud de introducir al espectador desde ese instante, en terrenos de suspenso y paranoia. Lo que sigue, es la breve recreación semi documental –reportajes en prensa y televisión-, de lo que parece ser una suerte de maldición que ensombrece una zona montañosa de Noruega, donde los esquiadores y turistas, han desaparecido, o fallecido en condiciones terribles y misteriosas desde los años setenta, como lo comprueban, ya en época actual, dos parejas y un amigo que se ha roto la pierna en su descenso por una pendiente nevada, lo que los lleva a refugiarse en una desolada posada, que no sólo oculta un espantoso secreto familiar y decenas de pertenencias ajenas, sino un violento asesino que clama venganza.

Varios de estos elementos trazados con enorme habilidad se localizan en La última ola en la que el realizador apostaba por otro subgénero de Hollywood: el cine catastrofista y de desastres y lo hace con enorme eficacia. La cinta abre con imágenes y fotografías reales del siglo pasado, documentando algunos impresionantes desprendimientos de montaña en sus fiordos ocasionando tsunamis que costaron la vida de decenas de personas. La primera parte narra la amenaza que se cierne sobre la bella comunidad de Geiranger, donde un grupo de especialistas monitorea el mínimo desplazamiento de la montaña Akneset; lo que podría ocasionar una ola de 80 metros que en diez minutos arrasaría con todo.

 

“Aunque ya conocía a la mayor parte de los integrantes del equipo. Kristoffer Joner y Ane Dahl Torp, que son muy famosos en Noruega, han rodado juntos muchas veces y forman una pareja creíble. Por eso, me decanté por ellos muy rápidamente; ellos interpretan al geólogo Kristian y a su mujer Idun, atrapados en el epicentro de una verdadera carrera a contrarreloj. En cambio, fueron necesarias muchas audiciones para encontrar a Julia y Sondre, los hijos de esta pareja. No quería dar prioridad a lo espectacular en detrimento de lo humano. Por ejemplo, los colegas de Kristian en el centro de vigilancia, personajes en apariencia secundarios, tienen para mí una importancia real. Son personas normales y humildes que quería mostrar en toda su sencillez. Quiero añadir que la población local nos ha ayudado mucho en el rodaje: durante tres tardes seguidas, 85 extras corrieron incansablemente por Ørneveien, una carretera que bordea el fiordo de Geiranger antes de ascender hacia las cumbres. El entusiasmo con el que participaron me emocionó de verdad” -declaraciones del realizador Roar Uthaug para el portal Cine Europa-

 

Es justo en la segunda mitad donde el filme crece apostando por los elementos conocidos del género en la línea de 2012 o La aventura del Poseidón, mientras la cámara sigue la historia paralela de la pareja protagónica y sus dos hijos: un adolescente que se encuentra en el hotel donde trabaja la madre y el padre que huye con la hija pequeña hacia las colinas cuando estalla la inminente situación de riesgo.

La última ola tiene la capacidad de mantener el suspenso, de crear momentos de emoción cuando se necesitan, de girar hacia el melodrama en el instante adecuado y sobre todo, de obtener una tensión creciente sin caer en el tedio. El tema del padre que regresa en medio de un horror apocalíptico para rescatar a su mujer e hijo evita la cursilería gracias a un eficaz diseño de producción Serie B y en particular, a unos potentes e impactantes efectos especiales en un relato de entretenimiento asegurado que representó a Noruega en los Oscares.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

28 noviembre 2018

BAARIA. AMOR Y PASIÓN (Baaria, Italia-Francia, 2009)

Dirección. Giuseppe Tornatore/ Guión. Giuseppe Tornatore/ Fotografía en color. Enrico Lucidi/ Música. Ennio Morricone/ Edición. Massimo Quaglia/ Diseño de Producción. Maurizio Sabatini/ Dirección de Arte. Maurizio di Clemente, Cosimo Gomez, Maurizio Sabatini/ Vestuario. Luigi Bonano/ Producción. Tarak Ben Ammar, Mario Cotone/ Con. Francesco Scianna (Peppino Torrenuova), Margareth Madé (Mannina), Lina Sastri (Tana/ Beggard), Ángela Molina (Sarina), Nicole Grimaudo (Sarina joven), Salvo Ficarra (Nino), Valentino Picone (Luigi), Gaetano Aeronica (Cicco), Alfio Sorbello (Cicco joven), Giovanni Gambino (Peppino niño), Giuseppe Garufi (Pietro niño), Lollo Franco (Don Giacinto)/ Duración. 163 mins.

SINOPSIS

La película cuenta una historia divertida e inteligente de grandes pasiones y apasionados sueños utópicos. Una leyenda llena de héroes. Una familia siciliana representada a través de tres generaciones: desde Cicco, a su hijo Peppino y llegando hasta su nieto Pietro. Con un leve toque a la vida privada de estos personajes y la de sus familias, la película evoca los amores, los sueños y las decepciones de toda una comunidad en la provincia de Palermo desde finales de los años veinte hasta la década de los ochenta: durante el período fascista. Cicco es un humilde pastor de cabras que, sin embargo, encuentra tiempo para alimentar su pasión: los libros, los poemas épicos, las grandes y populares novelas románticas. En aquellos días en los que las personas sufría la pobreza y el hambre durante la segunda guerra mundial, su hijo Peppino es testigo de innumerables casos de injusticia y descubre una pasión por la política. Después de la guerra, ocurre su fatídico encuentro con la mujer de su vida: Mannina. Una relación a la que todos se oponen porque Peppino se ha convertido en comunista. Pero los dos jóvenes enamorados lograrán cumplir su sueño. Todo ello, con el telón de fondo de los cambios sociales dentro del pequeño pueblo siciliano de Bagheria (llamado coloquialmente Baaría): la vida bajo los fascistas, la influencia de la mafia y el dominio de la Iglesia Católica y de los Demócratas Cristianos.

 

Baaria fue nominada al Globo de Oro: Mejor película de habla no inglesa. En la entrega de los premios David di Donatello obtuvo el David de la Juventud y el Premio a Mejor Música y 14 nominaciones. En los premios del Cine Europeo fue nominada al premio del público mejor film europeo. Mejor Fotografía, Edición, Diseño de Producción y Efectos visuales en los Premios Flaiano. Premio a Mejor Director en los Globos de Oro italianos. Premios Kineo, Italia: Mejor Director.

 

“Una de las innumerables etimologías posibles es que el Bagheria pueda también derivar de Bab el gherid, que aparentemente significa el paso del viento en árabe. Pero, desde tiempos inmemoriales, siempre lo hemos llamado Baaría. Baaría, en la provincia de Palermo, es la ciudad donde nací y crecí, y donde viví hasta los veintiocho años de edad. Demasiado viejo de acuerdo con Don Fabrizio Salina, el Príncipe en El gatopardo de Lampedusa, quien alegaba que los hombres jóvenes debían dejar Sicilia antes de los diecisiete años de edad para evitar que su persona absorbiera los defectos típicos de los sicilianos. –Giuseppe Tornatore, Lahiguera.com-

 

 

Giuseppe Tornatore saltó a la escena mundial con la celebrada y multipremiada Cinema Paradiso (1989) filme emblemático no sólo del nuevo cine italiano, sino de esa cinematografía en general. Luego de los fracasos comerciales y de crítica de obras como: Estamos todos bien (1990) y Una simple formalidad (1994), Tornatore, recuperaba la fórmula de Cinema Paradiso con El fabricante de estrellas (1995), nuevamente nominado al Oscar y ganador del Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia, con otra mirada sensiblera al cine, sus estrellas, sus admiradores y a los miles de extras que suelen pasar inadvertidos fascinados ante la llamada fábrica de sueños. Tornatore, es sin duda un cineasta con una gran capacidad narrativa y mucha inclinación por los relatos almibarados que nunca acaban por arrancar, representa la dosis exacta de melodrama, humor, nostalgia, fotografía preciosista y una complacencia tan gratificante que oculta sin problemas cualquier análisis profundo, capaz de rozar las “fibras íntimas” del espectador como lo muestran: Malena o el espléndido fresco italiano Baaria. Amor y pasión.

 

La transformación social, cultural y política de Bagheria, municipio de Palermo al que los sicilianos llaman Baaria: sirve de pretexto a Giuseppe Tornatore, el afamado cineasta italiano de la llamada línea blanda, para recuperar una vez más la fórmula de su exitosa Cinema Paradiso. Justo en el momento en que se aprecia a un grupo de niños intercambiando fotogramas de filmes como El bueno, el malo y el feo, Salvatore Giuliano, o El evangelio según San Mateo, queda claro que se trata de un relato autobiográfico de un cinéfilo empedernido.

En efecto, Baaria. Amor y pasión, vista a través de los ojos de tres generaciones de una familia, desde el ocaso de la década de los años veinte hasta los años ochenta: el fascismo, el comunismo, la mafia, o los cambios urbanos del pequeño pueblo y su pintoresco grupo de habitantes, funciona como una suerte de Amarcord (Federico Fellini, 1973) para un realizador nacido precisamente en esa localidad de Sicilia. Todo ello, bajo una excesiva y almibarada banda sonora de Ennio Morricone y cameos de estrellas como Monica Belucci o Raoul Bova y cuyo punto central es la figura de Pepino Torrenuova, quien se aferra a las ideas socialistas por necesidad hasta convertirse en un implacable militante del partido.

 

 

“Ante la responsabilidad de escribir la banda sonora de una película tan importante, yo necesitaba encontrar el tono correcto. Incluso antes de ver el montaje de la película, ya había escrito algunos de los temas musicales más importantes. A Tornatore le gustaron y una vez más nos dimos cuenta que desde el principio habíamos estado totalmente de acuerdo con la dirección que debía tomar el trabajo. No sólo estoy haciéndole un cumplido a Peppuccio; realmente me ha encantado esta película. No sólo se trata de otra película más en su extraordinaria filmografía, sino que es más bien una obra que puede hacer que el tiempo se detenga; es un punto de llegada con todo lo necesario para que sea una gran obra de arte. El público no dejará, y de eso estoy seguro, de apreciar la gran fuente de inspiración que emana de cada una de las escenas y la naturaleza épica y poderosa de esta película que está impregnada con un profundo humanismo integral”. –Ennio Morricone, Lahiguera.com-

 

 

Baaria, representa la dosis exacta de melodrama, humor, nostalgia, fotografía preciosista y una complacencia tan gratificante que opaca cualquier análisis profundo. Se trata de un cine capaz de entretener y emocionar, en ésta nueva declaración de amor a la cinefilia, a los grandes nombres del cine italiano: De Sica, Rosellini, Lattuada, Fellini y el Francesco Rosi de Tres hermanos (1981) y sobre todo, a la familia como espina dorsal del individuo.

El filme es un nuevo retrato de la colectividad, plagado de personajes delirantes: la vidente y su hijo tonto, el herrero mudo, el gigante de la huerta y por supuesto el propio protagonista, su padre y el nieto de éste, fascinado con la fotografía. Ello, en medio de imágenes muy atractivas como el paseo de las estatuas monstruosas, la toma de los predios por los comunistas, la brutal muerte del bisabuelo a cargo de la mafia, la escena de la mosca viva en el trompo y sobre todo, la secuencia final, que enlaza el pasado y el presente en ese pueblo de ensueño visto con humor agridulce, ternura y melancolía: justo el toque Tornatore.

 

 

“Bueno, tal vez para volver a la inocencia que perdí el día que me bajé del barco proveniente de Sicilia o, peor aún, para ser coherente con los defectos que tengo por ser baariòto, y que, por más de veinte años (ya han surgido algunas huellas en mis obras con un fondo siciliano), he estado pensando en hacer una película acerca de la temporada única e intemporal de mi vida en la que el universo comenzaba en Via Gioacchino Guttuso 114, seguía por la Piazza Madrice a lo largo del callejón de Corso Umberto I° y terminaba en la rotonda di Palagonia. Si los contamos todos, son sólo unos cientos de metros. Pero si caminas por esas calles arriba y abajo durante años, podrías aprender lo que el mundo en su totalidad nunca podrá enseñarte” –Giusepe Tornatore, Lahiguera.com-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 13 de noviembre de 2018

LA NOCHE DE LAS CHICAS (Girls´Night, Gran Bretaña-EU, 1998)

Director. Nick Hurran/ Guión: Kay Mellor/ Fotografía en color. David Odd/ Música. Edward Shearmur/ Edición. John Richards/ Dirección de arte. Margaret Coombes/Diseño de Producción. Taff Batley/ Vestuario. Diana Moseley/ Producción. Bill Boyes, Pippa Cross, Monica Foster, Granada Film Production, Showtime Entertainment/ Con. Brenda Blethyn (Dawn), Julia Walters (Jackie), Kris Kristofferson (Cody), James Gaddas (Paul, gerente del Bingo), George Costigan (Steve, marido de Dawn), Philip Jackson (Dave, marido de Jackie), Sue Cleaver (Rita), Meera Syal (Carmen), Margo Stanley (Irene), Maxine Peake (Sharon), Penelope Woodman (Christine, la chica del Bingo)/ Duración 100 mins.

SINOPSIS

Jackie y Dawn, son cuñadas y amigas desde la secundaria y habitan en un pueblito a las afueras de Londres: Rawtenstall. La primera vive con su marido Dave y apenas si se soportan, se odian a muerte pero comparten techo. Dawn en cambio tiene más de veinte años de casada con Steve ambos se aman pero su relación es más que rutinaria y tienen dos hijos adolescentes: Sharon y su hermano que se pelean por todo. Las dos amigas trabajan juntas en una maquiladora japonesa de aparatos electrónicos donde conviven con otras compañeras. Cada viernes organizan la noche de las chicas: salen solas a pasear, al bingo y a divertirse. Jackie, tiene amoríos con Paul, gerente del Bingo. Dawn es una mujer apagada y sin muchas esperanzas tiene varios años que no ha salido de vacaciones. Jackie es una fumadora empedernida que termina siendo despedida, deja a su marido y decide irse a vivir con Paul su amante, sin embargo, descubre que éste tiene otra amante más joven. Cuando Dawn gana en el bingo 100 mil libras, las amigas deciden cumplir el sueño de su vida: pasar una noche en Las Vegas, ahí conocen a un apuesto y maduro cowboy con un rancho donde cría caballos: Cody y surge un flechazo entre ellas y él, todo ello coincide con un inesperado desmayo de Dawn, a quien le diagnostican un tumor cerebral que se ha ido expandiendo, esa noticia inesperada cambiará el rumbo de los acontecimientos.

 

 

Premio Silver Spire para el director Nick Hurran en el Festival Internacional de Cine de San Francisco.

 

A fines de la década de los ochenta y después de un estancamiento de casi dos décadas, la cinematografía británica tomaba un nuevo, moderno y crítico impulso. Heredera de una larga tradición representada por realizadores clave como: David Lean, Carol Reed y Michael Powell y aquellos autores del llamado free cinema inglés de los años cincuenta y sesenta, como: Karel Reisz, Ken Loach, Lindsay Anderson, Tony Richardson, John Schlesinger y Nicolas Roeg. En la actualidad, es palpable el resurgimiento de un nuevo cine inglés, altamente competitivo, sensible y en ocasiones estridente, representado por personalidades como Peter Greenaway, Stephen Frears, Derek Jarman, Neil Jordan, Mike Leigh, David Leland, Mike Newel, Chris Menges, Danny Boyle, Guy Ritchie, Peter Cattaneo y Charles Dance o Nick Hurran, entre muchos otros.

Si en algo coinciden buena parte de los nuevos cineastas ingleses, es en la manera de abordar sus temas femeninos, una vocación liberadora de mujeres cansadas de entablar luchas inútiles con una sociedad masculina y represora. El relato de igualdad sexual en Orlando de Sally Potter, la adolescente malhablada que reta a la sociedad de la segunda posguerra en Ojalá estuvieras aquí de David Leland, la tragedia de odios racistas que inmiscuye a una madre y su hija en Un mundo aparte de Chris Menges, la vocación materna en Voces distantes, naturaleza muerta de Terence Davis, el relato pos victoriano de mujeres que asumen su libertad en Sueños de abril de Mike Newell, el enamoramiento y la fascinación otoñal que un joven despierta azarosamente en dos ancianas en una apartada zona costera en los años previos a la segunda guerra mundial en El violinista que llegó del mar, o la liberación de dos obreras cuarentonas de una maquiladora que deciden seguir sus ilusiones pese a la edad y a la enfermedad terminal de una de ellas en La noche de las chicas de Nick Hurran.

No sólo ello, la película de Hurran, protagonizada por dos de las grandes figuras del cine británico contemporáneo; Brenda Blethyn y Julie Walters se inserta en uno de los tópicos en el que más han insistido esta nueva generación de cineastas: los terribles problemas sociales de la clase obrera en relatos que van de la comedia a la tragedia como aquellos Reyes del ritmo/The Commitments que Alan Parker descubrió en Irlanda, sobre un curioso grupo de soul. Al igual que los títulos realizados por Ken Loach, como: Riff-Raff, Lluvia de piedras, o La canción de Carla.  Otras comedias británicas, bajo su disfraz de farsa social ocultan la tragedia del desempleo y la marginación y su repercusión en el núcleo familiar, como lo muestran: Todo o nada/El Full Monthy de Peter Cattaneo y La camioneta y Esperando al bebé de Stephen Frears.

 

 

En efecto, La noche de las chicas arranca en un tono muy similar al de El Full Monthy y las películas de Loach, como Lluvia de piedras o Yo, Daniel Blake. Después toma un rumbo muy curioso hacia el cine de aventuras de dos mujeres que recuerda a Un final inesperado de Ridley Scott con Thelma y Louise dos chicas que enfrentaban su destino. Para cerrar en un tono cercano al cine de Frank Capra. Por supuesto, la película de Hurran no está exenta de cierto sentimentalismo, más aún con el tema del tumor canceroso. Lo interesante es que evita el tono melodramático y apuesta más por un humor sincero y agridulce.

Abundan algunos momentos muy eficaces como la escena en la maquiladora donde todas las obreras se mueven al ritmo de Pretty Woman interpretada por Roy Orbison. O la secuencia del Bingo donde Dawn gana el premio mayor y grita su número justo cuando Jackie emite un grito provocado por el orgasmo que tiene al hacer el amor con Paul el gerente. Lo más valioso por supuesto, incluso por una trama sensible y bien conducida es la excepcional interpretación del reparto en general: los maridos aburridos y mediocres, el gerente harto de la amante madura, el cowboy maduro y sensual, pero sobre todo Walters y Blethyn dan una impresionante lección histriónica.

La dos veces nominada al Oscar Brenda Blethyn (El jardín de la alegría, Pequeña voz, Secretos y mentiras, London River), hizo su gran pasaje a la pantalla grande con dos filmes al inicio de los noventa: el primero sería Las brujas, una producción de Jim Henson basada en el cuento de Roald Dahl, en el cual interpretaba a la Sra. Jenkins, junto a Rowan Atkinson, Jane Horrocks y Anjelica Huston. La segunda película fue Nada es para siempre, de Robert Redford, en la cual hacía de la madre de Brad Pitt, la Sra. Maclean.

Blethyn ganadora del BAFTA a Mejor Actriz, mantiene en La noche de las chicas un tono de humor tierno y sutil y nunca excede el tono dramático incluso en los momentos más duros del guión. Una de sus mejores escenas en ese sentido es aquella en la que llega a casa al salir del hospital y no puede contener el llanto al ver a sus hijos discutiendo como siempre. Por su parte, Julie Walters, que saltó a la fama por su papel protagonista en Educando a Rita en 1983 junto a Michael Caine que le valió una nominación a los Óscar, además de los BAFTA y los Globos de Oro a Mejor Actriz, apareció en un papel secundario como la profesora de ballet, la señora Wilkinson, de Billy Elliott y más tarde como la señora Weasley en ocho de las siete entregas de Harry Potter, tiene la oportunidad de lucirse en La noche de las chicas como la malhablada, pendenciera y atractiva mujer madura que bajo su barniz de dureza oculta a una mujer sensible que encuentra –al parecer- su historia de amor al final en las Vegas, Nevada.

La noche de las chicas es una película sencilla, emotiva, sensible y de cálida ligereza, sobre la cotidianidad y la intimidad, los pequeños triunfos y las caídas de dos amigas maduras que no pierden la esperanza, ello aderezado con una subtrama romántica bien llevada que nunca pierde sobriedad ni deja de lado la delicadeza. Un agradable y agridulce relato sobre la amistad femenina en situaciones límite.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 30 de octubre de 2018.

DESPUÉS DE MEDIANOCHE (Dopo Mezzanotte, Italia, 2004)

Dirección. Davide Ferrario/ Guión: Davide Ferrario/ Fotografía en color. Dante Cecchin/ Música: Banda Ionica, Daniele Sepe, Fabio Barovero/ Edición: Claudio Cormio/ Dirección de arte: Luisa Iemma/ Diseño de Producción. Francesca Bocca/ Producción. David Ferrario y Ladis Zanini/ Con. Giorgio Pasotti (Martino), Francesca Inaudi (Amanda), Fabio Troiano (El Ángel de Falchera), Francesca Picozza (Barbara), Silvio Orlando (el narrador), Pietro Eandi (el abuelo de Martino), Andrea Romero (propietaria del puesto de comida rápida), Giampero Pierone (Bruno, el observador nocturno), Francesco D’Alessio (miembro de la pandilla de La Falchera), Gianni Talia (miembro de la pandilla de La Falchera)/ Duración 92 mins.

SINOPSIS

Martino es un joven callado y solitario. Trabaja como vigilante nocturno en el Museo del Cine de Turín; un lugar en el que puede dar rienda suelta a su gran pasión por el cine. Amanda trabaja en un local de comida rápida. Vive en La Falchera, a las afueras de la ciudad, y sueña con una vida mejor. Angelo su novio, roba coches y es líder de una pandilla en ese barrio de La Falchera. Una noche, huyendo de la policía, Amanda entra en el mundo de Martino, en el museo, situado en la espectacular Mole Antonelliana. Allí, la magia de las imágenes se entremezclan para tejer una singular historia de amor que enfrenta a los tres personajes. Un narrador omnipresente comenta como en los comienzos del cine interesaban más los lugares que los personajes, en un intento por atrapar la realidad y satisfacer la curiosidad del espectador. Habla a su vez de la comedia y el cine de entretenimiento, con figuras como Buster Keaton; así, el espectador asiste a toda una historia del cine y a la formación de su lenguaje con imágenes, hasta llegar a la nueva ola francesa.

 

La película de Ferrario, obtuvo el Premio David Di Donatello en lo Mejor del cine italiano en la categoría de Mejores Efectos Visuales.

 

 

“Después de Medianoche es una película tierna sobre un lugar muy peculiar. Es un acto de amor por el cine -y Buster Keaton en particular. Fue realizada con un pequeño equipo, en poco tiempo y con mucho entusiasmo. Probablemente, debido a esto, es una de mis películas más personales. No debería decir más. Sólo siéntense, abran los ojos y déjense llevar por la corriente de la historia. Las películas pueden hacer milagros” –Davide Ferrario. Lahiguera.com-

 

 

 

Ferrario originario de Turín (1956) se inició como crítico de cine y ensayista en varias revistas, escribió el primer libro italiano sobre R.W. Fassbinder (1982). SA fines de los setenta fundó una empresa de distribución con la que estrenó películas de Andrzej Wajda y Wim Wenders. Empezó a trabajar como agente para directores y productores independientes americanos como John Sayles o Jim Jarmusch, incluso aparece brevemente en Matewan de Sayles. Además de obras de ficción (Lontano da Roma, Tuggi giu per terra y más), ha realizado documentales como su trilogía sobre la guerra partisana en Correggio. En 1991 investigó, coprodujo, editó y dirigió American Supermarket, una serie para televisión de seis capítulos sobre la edad de oro del consumismo. En 1994 escribió Dissolvenza al nero/ Fundido a negro, novela en la que se combina la ficción con hechos históricos reales, creando una historia de suspense alrededor de la estancia de Orson Welles en Roma en 1948, llevada al cine por Oliver Parker en 2006.

Para el realizador Davide Ferrario, la historia del cine es la historia de otras vidas que contar. Relatos plasmados en más de cien años de películas de todas las formas y estilos que conforman la historia del cine y la obsesión del director. Pero no es una obsesión desde el punto de vista del cinéfilo, sino la de un contador de historias que lo hace a través de las imágenes y que además, el cine no sólo le sirve como un espejo sino como referente. Así en Después de medianoche, pueden encontrarse referencias no sólo a personajes del cine, sino a decenas de fascinantes historias de amor condenadas al fracaso que van de Sin aliento de Jean-Luc Godard a Ascensor para el cadalso de Louis Malle, a La calle de Federico Fellini o Laura de Otto Preminger.

La memoria de los espectadores está inundada de los recuerdos de decenas de obras y sus creadores y sus intérpretes. Como bien apunta el propio Ferrario, su película es una absoluta declaración de amor personal hacia el cine y hacia la memoria y las imágenes que vienen de ella. No obstante, para levantar un proyecto como éste era necesario una libertad creativa total y es por ello que su única opción fue autofinanciarse o, como aparece en los títulos de crédito, hacer la película sin ayudas gubernamentales. Así consiguió exactamente lo que se proponía: una película de bajo costo al estilo de aquellas obras Serie B, que no supusiera riesgos elevados, filmada entre amigos y con un reparto desconocido. Asimismo, el realizador decidió filmar en su propia ciudad para situar la historia repleta de recuerdos en la memoria del director.

 

 

Se trata de un filme romántico sobre la soledad, el placer del cine, y la seducción amorosa. El joven velador Martino adora las películas del cine silente y para mayor felicidad suya trabaja como empleado en la Mole Antonelliana, impactante construcción en Turín que alberga, desde hace unos años un museo dedicado al cine. Debido a su puesto como velador del lugar, Martino revisa películas silentes, particularmente comedias de Buster Keaton, aunque también cintas posteriores a la segunda guerra como de Francois Truffaut a Roberto Rossellini. Más que un cinéfilo aplicado, se trata de un hombre fascinado con la capacidad de las imágenes; imágenes que tienden a desaparecer si no son preservadas correctamente. Y no sólo ello, apoyado en una cámara de video personal se convierte a su vez en artesano también de películas caseras. No obstante, Martino, compartirá ese lugar fascinante con una hermosa prófuga de la justicia, Amanda; la ex empleada de un restaurante de comida rápida, y desde tiempo atrás objeto de deseo del joven velador, de quien resulta ahora, invitada y cautiva, aunque en medio de ellos se encuentra el amante de ella: el delincuente al que llama El Ángel del barrio de La Falchera, en un relato que se mueve entre la parodia al cine mismo, el homenaje emotivo y el encanto por las imágenes de la pantalla grande.

 

 

“Para Ferrario, Después de medianoche debía de ser una película en la que se volcaran sus obsesiones por el cine; una obsesión personal, pero también compartida con los amantes del séptimo arte a través de un siglo de imágenes. Sin embargo, en su película no abundan las referencias cinematográficas, más bien el film entero es un homenaje a una forma determinada de ver la realidad, la de aquellos autores y pioneros del cine que deleitaban al público contando historias proyectadas en una pantalla. Los ojos de Martino ante las imágenes del cinematógrafo, son los ojos del director. Las primeras películas mudas, en las que el movimiento era suficiente para emocionar a la audiencia, los primeros “documentales”, llenos de ingenuidad, o las películas de Buster Keaton, nos enseñan que el cine actual cada vez está más lejos de la magia de aquellas películas y de lo que, en definitiva, debería ser el cine: el placer de contar una historia”. –Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 octubre 2018