AMNESIA (Memento, Estados Unidos, 2000)

Dirección. Christopher Nolan/ Guión. Jonathan Nolan y Christopher Nolan, sobre un relato del primero titulado Memento mori/ Fotografía en color. Wally Pfister/ Música: David Julyan/ Edición: Dody Dorn/ Dirección de arte: Danielle Berman/ Diseño de Producción. Patti Podesta/ Vestuario. Cindy Evans/ Producción. Jennifer Todd, Suzanne Todd, Elaine Dysinger/ Con: uy Pearce (Leonard Shelby), Carrie-Anne Moss (Natalie), Joe Pantoliano (Teddy), Mark Boone Junior (Burt), Russ Fega (camarero), Stephen Tobolowsky (Sammy), Harriet Samson Harris (sra. Jankis), Larry Holden (Jimmy Grantz)/ Duración. 113 mins.

SINOPSIS

La memoria de Leonard Shelby, un investigador de una agencia de seguros, está irreversiblemente dañada debido a un golpe sufrido en la cabeza, cuando intentaba evitar el asesinato de su mujer: éste es el último hecho que recuerda del pasado. La memoria reciente la ha perdido: los hechos cotidianos desaparecen de su mente en unos minutos. Así pues, para investigar y vengar el asesinato de su esposa tiene que recurrir a la ayuda de una cámara de fotos instantánea y a las notas tatuadas en su cuerpo. Leonard es incapaz de almacenar nuevos recuerdos, sin embargo, posee memoria sensorial y recuerda cómo realizar las acciones cotidianas. Para “recordar” los sucesos de su vida crea ese sistema utilizando fotografías instantáneas para tener un registro de la gente con la cual se relaciona, dónde se hospeda y otros elementos básicos para el desarrollo de su vida. Además de las fotografías, toma notas y se tatúa pistas del asesino de su esposa, a veces demasiado ambiguas. Leonard busca vengarse del hombre que violó y asesinó a su mujer, y que le provocó su enfermedad, a la vez que se siente culpable por no haber creído en Sammy, otro personaje que sufrió su mismo problema.

 

 

Amnesia obtuvo 2 nominaciones al Oscar: Mejor guión original y mejor montaje. Fue nominada al Globo de Oro en la categoría de Mejor guión. Festival de Sundance: Mejor guión. Festival de Toronto: 2 premios: Mejor película y mejor guión. Asociación de Críticos de Los Ángeles: Mejor guión. American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. Asociación de Críticos de Chicago: Mejor guión. Premios Independent Spirit: 5 premios inc. Mejor película y Mejor director. Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director

 

“Tengo que creer en un mundo fuera de mi propia mente. Tengo que creer que mis acciones todavía tienen significando, aun cuando yo no puedo recordarlas. Tengo que creer que cuando mis ojos están cerrados, el mundo todavía continúa allí.” -Leonard Shelby en Amnesia-

Christopher Jonathan James Nolan nació en 1970 en la ciudad de Londres. Desde pequeño mostró su interés por el cine, rodando películas caseras desde los siete años con la cámara Súper 8 de su padre, con quien fue a ver en el mismo año el estreno de Star Wars y 2001: Una Odisea en el Espacio, dos películas cuyas diferencias y similitudes marcarían la futura carrera de Nolan, siempre balanceándose en el complicado equilibrio entre el cine de autor y el blockbuster. Estudió literatura inglesa en la prestigiosa University College de Londres, a la que eligió por sus avanzados equipos cinematográficos y donde conoció a la que sería su mujer y productora, Emma Thomas. En sus años de estudiante Nolan dirigió varios cortos, entre ellos Tarantella (1989), Larceny (1995) y Doodlebug (1997), sobre un hombre que persigue a un insecto por una habitación sólo para darse cuenta de que es una versión diminuta de sí mismo.

Sería en 1998 cuando Nolan se lanzaría a dirigir su primer largometraje, Following. Con un presupuesto de seis mil dólares, rodado en blanco y negro con ayuda de amigos y actores que ya habían trabajado con Nolan en sus cortometrajes, Following es un thriller sobre un escritor en ciernes que se dedica a seguir a personas al azar y que se ve envuelto en una trama criminal al más puro estilo de Alfred Hitchcock y ese homenaje a la femme fatale clásica en forma de cartel de Marilyn Monroe (la actriz de Following, Lucy Russell, es un calco de Norma Jean). No faltan en la cinta detalles que Nolan repetirá en sus futuros trabajos, como la narración temporal desordenada, los giros de guion y el estudio psicológico de sus personajes. También como anécdota, el personaje del ladrón en la película se llama Cobb, igual que el personaje de Leonardo DiCaprio (también ladrón, a su manera) en Inception. En cualquier caso Following comenzó a ser exhibida por los circuitos cinematográficos, dándole a Nolan una perspectiva más global de su trabajo y sintiendo, al presentar su obra ante una audiencia de cientos de personas, la responsabilidad para con el público que comenzaría a ser una constante en su manera de entender el cine.

 

Relaciones torcidas, todo tipo de secreciones y lóbregos relatos que exudaban fatalidad y desesperanza, fueron algunos de los elementos de una corriente estilística que marcó al cine mundial y que aún ahora, a casi ocho décadas, se mantiene vigente arrojando más luz a ese lado oscuro de personajes sin salida del llamado cine negro. Sus historias que describían universos urbanos tendientes al crimen, la corrupción y la violencia con reminiscencias expresionistas y escenarios claustrofóbicos como alegoría de sus situaciones argumentales en la que sobresalía la figura del antihéroe noir. Y personajes derrotados moralmente, duros, cínicos y prácticamente misóginos. Todo ello, en medio de un complejo uso del orden cronológico para crear ansiedad a través de una narración dramáticamente romántica que recurría constantemente a la voz en off y al flashback.

Amnesia rechazada por todos los Estudios de cine y rodada en tan sólo 25 días, resulta una fascinante y posmoderna continuación de todos los preceptos del mejor y el más intrigante cine negro, tal y como lo fuera en su momento Taxi Driver o Blade Runner; ejemplos de cinema noir contemporáneo más allá del simple alarde estilístico. De entrada, el filme de Nolan propone un enigma narrativo, un relato que se construye y reconstruye una y otra vez y cuya clave se localiza al inicio, en esa extraña imagen del protagonista en la que parece regresar el tiempo retrocediendo las imágenes tal y como sucede en otro filme de crueldad insólita, Juegos divertidos (1997) del austríaco Michael Haneke.

El australiano Guy Pearce (Las aventuras de Priscilla Los Ángeles al desnudo), una de las personalidades más atrayentes del nuevo Hollywood de ese momento, encarna a Leonard Shelby, un hombre que intenta recuperar un pasado doloroso a través de la venganza y cuyos recuerdos inmediatos sólo puede rememorar con la ayuda de tatuajes en el cuerpo, breves escritos y fotografías con anotaciones, debido a una pérdida de memoria a corto plazo provocada por un golpe en la cabeza propinado por uno de los atacantes de su esposa, violada y asesinada. Es el retrato de un hombre con un pasado fracturado y sin recuerdos inmediatos, cuya memoria está armada por débiles instantáneas de vida como las fotografías polaroid que le sirven de apoyo.

En ese sentido, el título original: Memento, del latín: acuérdate, funciona como premisa de un relato complejo e inquietante que hace partícipe al espectador de un absurdo aparente, un intrincado juguete narrativo e interactivo que hace recordar al menos un par de obras igualmente poderosas e hipnóticas. Por un lado, la demencial historia del detective Johnny Favorite que bajo contrato con un tal Lucipher, termina buscando su alma perdida en Corazón satánico (1987) de Alan Parker y el delirante, sombrío y fantasmal relato de un policía enamorado retorcidamente del sexo y el dinero y que intenta retroceder el pasado en La sangre de Romeo (1993) de Peter Medak.

Bajo su vistoso barniz estilístico, su peculiar mezcla de texturas visuales (grano reventado, fotografía a color y virada al blanco y negro), su montaje demencial que simula un juego de espejos para contar un recuerdo trucado una y cien veces en retrospectiva, la cinta de Nolan propone a su vez una reflexión sobre el propio cine y su engañosa técnica para armar y desarmar un relato a través de imágenes y un punto de vista narrativo.

En 12 monos (1995) de Terry Gilliam, por ejemplo, inspirada en otro fascinante experimento narrativo como La Jetée (1962) de Chris Marker, un hombre soñaba con un niño que presenciaba un asesinato en un aeropuerto, mientras una mujer rubia corría hacia éste: ¿Se trataba de un recuerdo infantil, la testificación de su propia muerte en el pasado, o tan sólo una extraña historia que sucedía en el interior de su cabeza rapada?

Si en El ocaso de una vida (1950) de Billy Wilder, la historia era contada por un muerto, Shelby, el protagonista de Amnesia, resulta un muerto en vida que termina siendo víctima de sus confusos recuerdos y de la falsa imagen que se ha creado de sí mismo para dar sentido a su vida, según esta mezcla de thriller negrísimo y enrarecido drama sicológico de corte pulp con un sardónico juego argumental. Un relato dramático, que saquea de manera visceral e inteligente varias de las convenciones e imágenes del más irónico y terrible cine negro cuya narración consiguen crear caos, ansiedad y sobre todo, la sensación de un tiempo perdido e irrecuperable.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa. 13 de noviembre de 2017

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KIDS RETURN. EL REGRESO (Kids Return/ Kizzu Ritan, Japón, 1996)

Dirección. Takeshi Kitano/ Guión. Takeshi Kitano/ Fotografía en color. Katsumi Yanagishima/ Música. Joe Hisaishi/ Edición. Takeshi Kitano/ Diseño de Producción. Michinao Kai/ Diseño de arte. Norihiro Isoda/ Consultor boxístico: Masahiko Umetsu/ Producción. Masayuki Mori, Yasushi Tsuge, Takio Yoshida/ Con. Masanobu Ando (Shinji), Ken Kaneko (Masaru), Leo Morimoto (el profesor), Hatsuo Yamaya (Manager del club de boxeo), Mitsuko Oka (propietaria de la cafetería y madre de Sachiko), Yuko Daike (Sachiko), Michisuke Kashiwaya (Hiroshi), Ryo Ishibashi (jefe local Yakuza), Susumu Terajuima (segundo lugarteniente Yakuza en la cafetería) Takekazu Shigehisa (entrenador)/Duración. 107 mins.

SINOPSIS

Shinji y Masaru son un par de adolescentes y amigos inseparables de la preparatoria que se dedican a vagar, a faltar a clases, a sacar de quicio a sus profesores y a extorsionar a sus compañeros de la preparatoria. Masaru y Shinji están juntos todo el día pero han llegado a la edad peligrosa en la que el colegio les resulta insuficiente y no pueden esperar a integrarse al universo de los adultos. Así, sus aspiraciones y elecciones de vida los separan momentáneamente; Shinji quien desea convertirse en boxeador no tiene talento para ello y acaba integrándose a un grupo mafioso de Yakuzas y asciende hasta convertirse en jefe gangsteril. En cambio Masaru resulta tener enorme habilidad como boxeador y se trastoca en campeón de boxeo. Buscando vías diferentes con las que encontrar su lugar en el mundo, Shinji se sumerge en los turbios negocios de los yakuzas mientras que Masaru se dedica de pleno al deporte. Las trampas de la vida, la importancia de las influencias a esa edad y las distintas experiencias de los protagonistas acaban por convertirse éste, en un retrato generacional universal. No obstante el destino vuelve a unirlos cuando ambos terminan por tocar fondo.

 

 

Los protagonistas de Kids Return. El regreso, Masanobu Ando y Ken Kaneko obtuvieron el Premio a los Mejores debutantes que otorga la Academia de Cine Japonés. El compositor Joe Hisaishi fue nominado a la Mejor Música por la Academia. Masanobu Ando obtuvo el Premio Listón Azul, el Kinema Jumpo, el Mainichi Films y el Premio Hochi del cine japonés por su interpretación. El realizador Takeshi KItano ganó el Premio al Mejor Profesionista Fílmico del año por la película. Masanobu Ando y Takeshi Kitano obtuvieron el galardón Nikkan Sports Film. Y en el Festival de Yokohama, KIds Return ganó el Premio a la Mejor Película al igual que Mejor Director, Fotografía, Nuevo talento (Masanobu Ando) y Mejor Actor de Apoyo: Ryo Ishibashi.

 

 

 

“Odio ver gente lastimada o lastimar a gente. Odio ver sangre y no tolero el dolor físico. Encuentro a la violencia tan horrenda que no puedo evitar sentir una gran intriga por ella. Creo que soy más cobarde que cualquier persona. Es una sensación muy rara. Cuánto más temo a la violencia, más me siento inclinado a mostrarla en las películas. También sucede que las llamadas “películas violentas”, como Sonatina o Fuegos artificiales fueron las más populares, aunque yo haya hecho tantas o más películas en las que la violencia tiene un rol menor, como Muñecas, El verano de Kikujiro, Kids Return, Getting Any? y Escenas en el mar” –Entrevista con Takeshi KItano –Taringa.net-

 

 

Con una indiscutible tradición que ha arrojado obras maestras del cine universal como Rashomon, Tarde de otoño, Kuroneko o El imperio de los sentidos, el cine japonés contemporáneo parece evadir cualquier influencia de realizadores clave de la cinematografía nipona como Kurosawa, Ozu, Mizoguchi, Oshima o Imamura. En efecto, los extraordinarios relatos épicos, minimalistas, ritualistas y filosóficos de aquellos, que capturan en buena medida la ética y el folclor japonés, fueron rebasados en los noventa y al inicio del nuevo milenio, por una flamante y curiosa estética de la violencia, la hiperaceleración y los relatos de amistad masculina que emulan el cine de Hollywood pero desde una perspectiva fresca e innovadora.

A los excesivos thrillers fantásticos-gore de Tsukamoto (la saga de Tetsuo) y las complejas animaciones de Otomo el creador de Akira se antepone la aparente sencillez de Takeshi Kitano y su cine urbano que describe las relaciones de poder que se establecen en una sociedad consumista y violenta como la japonesa de hoy en día. Kitano ha sido llamado y con razón, “la respuesta oriental al cine de Clint Eastwood” y a su vez, “más controlado que John Woo y más innovador que Tarantino”.

 

 

Beat Takeshi Kitano llegó tarde a la dirección luego de llevar a cabo una larga y exitosa carrera como actor -su papel más recordado es sin duda el del inclemente sargento O’Hara de la inquietante Furyo/ Feliz Navidad Mr. Lawrence (Nagisha Oshima, 1982). Sin embargo, no fue sino hasta 1989 cuando llegó su revelación con Violent Cop, un filme que en principio debía interpretar pero asumió la dirección mostrando un talento poco común en la descripción de las relaciones masculinas y las obsesiones del policía citadino, según una intensa mezcla entre Jean Pierre Melville -el de El Samurai- y la pareja Siegel y Eastwood con Harry, el sucio.

A Violent Cop le seguiría Boiling Point (1991), también dentro de los terrenos del policial urbano, para continuar después con A scene at the Sea (1991), una desesperanzada cinta sobre la mafia japonesa -los yakuza que van a aparecer en Fuegos artificiales-. Vendría después Sonatina (1993) que fascinó a Tarantino y que muestra ya el alto grado de eficacia narrativa y estilo personal adquirido por Kitano. Ésta, era la descripción más anímica que física de una guerra de mafias que llevaba a un grupo de hombres a refugiarse en una playa desierta para rematar con una desconcertante carnicería final.

Sin duda, se trataba de un extraño e impenetrable filme negro que ponía al día la mística samurai en terrenos del actual cine neo noir. Más cerca de Jarmusch que de John Woo, Kitano combinaba en Sonatina, humor, violencia y personajes enigmáticos e inescrutables como el “golpeador” que encarna el propio realizador. Luego vendría una irónica comedia localista, Getting Anny? (1994) que coincidió con el terrible accidente de motocicleta que casi termina con la vida del realizador y que le ocasionó severas cicatrices en el rostro. De hecho, esa experiencia traumatizante que incluyó una larga convalecencia donde Kitano descubrió sus aptitudes para la pintura la terminó volcando en la trama de Fuegos artificiales/ Hana-Bi (1997).

Su sexto trabajo como director es Kids Return. El regreso filme de una efectividad sorprendente que arranca como cinta de relajos juveniles, prosigue como un émulo de Rocky y los Karate Kids, para concluir en una oscura visión sobre las ilusiones rotas en una urbe competitiva y violenta. Es la historia de dos perdedores sociales: un par de amigos inseparables dedicados a desperdiciar inútilmente el tiempo mientras el destino los separa momentáneamente; uno termina en la mafia yakuza y el otro en el cuadrilátero de box.

El espléndido soundtrack techno de Joe Hisaishi su notable músico de cabecera y la cámara de Katsumi Yanagishima siguen con vitalidad los largos recorridos en bicicleta de Shinji y Masaru, los protagonistas. Música y fotografía trazan con elegancia el ambiente que se vive en el gimnasio y marcan con agilidad los brutales impactos en el cuadrilátero. Estamos en terrenos de homenaje al mejor cine negro y de gángsters que la Warner Bros. realizó en las décadas de los treinta y los cuarenta con figuras como Humphrey Bogart, James Cagney y John Garfield; sin embargo, Kitano evita todo asomo de drama didáctico y moralista para describir la brutalidad en las calles como simples actos cotidianos acompañados por lo general de un humor fresco y situaciones hilarantes, tal y como sucede en Fuegos artificiales -la escena del lavador de autos, por ejemplo-

En Kids Return, no falta el jefe mafioso que invita cervezas y ofrece buenas propinas para terminar acribillado como en las cintas de Francis Ford Coppola y Martin Scorsese. Asimismo, aparece el muchachito sensible incapaz de confesar su amor a la joven mesera que lo atiende todos los días y a su vez, los desmadres juveniles de chavos preparatorianos. Toda una gama de personajes periféricos y retratos agridulces que van de la ultraviolencia a la hilaridad para describir una mentalidad machista pero con cierto aire de dignidad como lo muestran los espléndidos policías de Fuegos artificiales o Ultraje y secuela (2010 y 2012).

En Kids Return, los protagonistas no eligen el gimnasio como un escape deportivo, sino como una opción de sobrevivencia limitada por un destino implacable a pesar de su aparente final feliz. Lo mismo sucedía con los personajes de Fuegos artificiales; un equipo de agentes policiales que lejos de ser los héroes urbanos dedicados a barrer la escoria de las calles, son individuos comunes con problemas familiares que incluso sobreviven debiendo dinero a la mafia pero sus códigos de honor resultan incorruptibles a pesar de ello. En 2013, el también realizador japonés Hiroshi Shimizu director de segunda unidad de Takeshi Kitano en filmes como: Brother –filmada en Estados Unidos en 2000-, Fuegos Artificiales, El verano de Kikujiro (1999) y la propia Kids Return, realizó una suerte de continuación con otro equipo de actores titulada: Kids Return. La reunión.

 

 

Rafael Aviña

Prado Coapa, Octubre 31 2017.

LA CINTA BLANCA/ EL LISTÓN BLANCO (Das weisse band/ The White Ribbon, Alemania-Austria-Francia-Italia, 2009)

Dirección. Michael Haneke/ Guión. Michael Haneke y Jean-Claude Carrière/ Fotografía en color. Christian Berger/ Música. Hans Leo Hassler / Edición. Monika Willi/ Diseño de Producción. Christoph Kanter/ Diseño de arte. Anja Müller/ Vestuario. Moidele Bickel/ Producción. Stefan Arndt, Veit Heiduschka, Margaret Ménégoz, Andrea Occhipinti/ Con. Christian Friedel (El Maestro), Ernst Jacobi (El Narrador), Leonie Benesch (Eva), Ulrich Tukur (El Barón), Ursina Lardi (La Baronesa Marie Louise), Fion Mutert (Sigmund), Michael Kranz (El Tutor),

Burghart Klaussner (El Pastor), Steffi Kühnert (su esposa Anna), Maria-Victoria Dragus (Klara), Leonard Proxauf (Martin), Levin Henning (Adolf), Johanna Busse (Margarete), Yuma Amecke (Annchen), Thibault Sérié (Gustav)/ Duración. 144 mins.

SINOPSIS

La comunidad de la aldea de Eichwald, un lugar ficticio al este del Río Elba, en Alemania hacia finales de 1913, se caracteriza por la represión económica y las mutuas humillaciones. Las severidades se hallan no sólo entre la acomodada familia del barón y entre los campesinos dependientes y abusados, sino también entre padres e hijos. El párroco protestante educa a sus hijos con rigor extremo, a quienes golpea por la mínima falta e instruye a sus hijos para que lleven cintas blancas como símbolo de inocencia.

Al mismo tiempo, misteriosas atrocidades aterrorizan a los aldeanos. El caballo del médico se tropieza con un cable metálico tendido adrede, por lo que el médico sufre graves heridas. Una obrera perece en un extraño accidente de trabajo. El hijo mayor del barón es secuestrado y fuertemente maltratado. Un edificio en la finca del barón se quema por la noche. Un recién nacido cae enfermo, cuando dejan abierta la ventana de su cuarto en pleno invierno. Apuñalan los ojos a un niño indefenso debido a deficiencia mental. La policía, encargada de investigar este último caso, no averigua nada.

Detrás de la fachada del orden, subyacen tragedias clandestinas: El matrimonio del barón y su mujer está arruinado, sus hijos no tienen familia verdadera. La partera y su propia hija deben prestar servicios sexuales al médico viudo. El mayordomo de la finca suele golpear a sus hijos en constantes explosiones de ira, y el párroco sólo desea dejar las cosas como están. No pone en duda sus procedimientos pedagógicos, ni aún al darse cuenta de que sus hijos violentan a hombres y animales. Uno de sus hijos, Martin quiere suicidarse por ser humillado hasta quebrarse, pero le salvan.

Sólo el profesor joven, que narra el argumento de la película por retrospectiva, parece tener una mirada neutral de los acontecimientos y concluye por observaciones que los actos horribles se atribuyen a un grupo de niños del círculo de los hijos mayores del párroco – teniendo en cuenta que una tímida alumna, le confiesa que había soñado con dos de los episodios. Al confrontar a los hijos de párroco con la sospecha del maestro, lo niegan todo. El párroco se enfurece, amenazando al profesor con graves consecuencias en caso de que las acusaciones prosigan.

El estallido de la Primera Guerra Mundial acaba por violentar las situaciones. El médico y la partera se han marchado, los aldeanos se contentan con culpar a los dos y su muy censurable relación. –con información tomada de Wikipedia y la sinopsis oficial del filme-

 

 

El filme de Haneke, obtuvo la Palma de Oro en Festival de cine de Cannes en 2009 y el Gran Premio Fipresci y Premio Ecuménico. Nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa y Mejor Fotografía. Ganadora del Globo de Oro por Mejor Película Extranjera. Mejor Fotografía otorgada por la Asociación de Cinefotógrafos de Estados Unidos. Mejor Director, Guionista y Mejor Película en los Premios del Cine Europeo. Ganadora de todas las categorías en los galardones a lo Mejor del cine alemán.

 

 

El pastor dice: “De pequeños, vuestra madre a veces os ataba una cinta al brazo o en el pelo. El color blanco debía recordaros, después de cometer una falta, la inocencia y la pureza. Yo creía que a vuestra edad, la virtud y la rectitud habrían llenado vuestros corazones, lo suficiente para dispensaros de estos recordatorios. Pero estaba equivocado. Mañana, después de que os purifiquéis mediante el castigo, vuestra madre os atará una cinta blanca que llevaréis hasta que vuestro comportamiento nos permita volver a confiar en vosotros” –diálogo de La cinta blanca-

 

“Hacía más de diez años que trabajaba en el proyecto. Mi principal objetivo era presentar a un grupo de niños a los que se inculcan valores considerados como absolutos y cómo los interiorizan. Si se considera un principio o un ideal como algo absoluto, sea político o religioso, se convierte en inhumano y lleva al terrorismo. También había pensado en otro título para la película. La mano derecha de Dios, ya que los niños aplican al pie de la letra los ideales y castigan a aquellos que no los respetan al cien por cien. Por otra parte, la película no habla solo del fascismo, sería una interpretación demasiado fácil al transcurrir la historia en Alemania, sino del modelo y del problema universal del ideal pervertido. -Entrevista con Michael Haneke. Cineuropa. Fabien Lemercier-

 

 

 

En el año de 2009, en medio de parábolas extrañas y fascinantes como: Up, La teta asustada y Anticristo, surgía de nueva cuenta el nombre de Michael Haneke con una nueva exploración del germen de la violencia y la descomposición social en La cinta blanca. Filmada en un inquietante blanco y negro, narra la opresiva atmósfera de culpa y castigo y la doble moral que oprime a una pequeña población alemana poco antes de la Primera Guerra Mundial: una serie de accidentes inexplicables en apariencia, alteran la vida del lugar y de los niños y adolescentes educados en el horror. Nunca como antes, el filósofo y cineasta alemán afincado en Austria, Michael Haneke, ha explorado las funestas consecuencias alrededor de los síntomas patológicos de una sociedad enferma.

 

Si El video de Benny (1992), proponía una obra insólita y brutal sobre la psicopatía y la cultura de la violencia y 71 fragmentos de una cronología al azar (1994), daba continuación a esa misma exploración de la ira en las sociedades modernas, la desintegración de la familia y el punto de vista del espectador respecto a la violencia en los medios de comunicación, no fue sino hasta la aparición de Funny games/ Juegos divertidos (1997) que Haneke consiguió llamar la atención con una obra anómala, cuya constante obsesión es justamente la crítica de la intimidación agresiva en urbes utilitaristas y “confortables” en apariencia.

Haneke es a su vez responsable de otros relatos perturbadores como: Código desconocido (2000), El tiempo del lobo (2003), Caché (2005),             La pianista (2001) y sobre todo La cinta blanca una radiología de los orígenes del nacional socialismo alemán y de la podredumbre humana, ambientada en los años previos a la Primera Guerra Mundial, nominada al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa y con la que el realizador obtuvo la Palma de Oro en Cannes, misma por la que fuera nominado por Funny Games. Sin duda, el cine de este singular cineasta provoca escozor y una sensación de malestar, lo curioso es que sus imágenes frías, distantes en ocasiones y en otras intrigantemente cercanas, no se adhieren a conceptos de visceralidad, sino a planteamientos teórico-cerebrales y se vale para ello de un alejamiento casi brechtiano, incluso fársico-sádico, con el que consigue un terrible tono de humor negro, violento y reflexivo.

 

“Son los temas de todo el cine que hago. En nuestra sociedad, no puede obviarse la cuestión de la violencia. En cuanto a la culpabilidad, crecí en un ambiente judeocristiano donde siempre estaba presente. No es necesario ser malo para convertirse en culpable, simplemente forma parte de la vida cotidiana…Para el reparto, busqué rostros que tuvieran un parecido con las fotografías de la época. Vimos a más de siete mil niños en seis meses. Fue una tarea ardua, ya que lo más importante no es el físico, sino el talento. En cuanto a los adultos, escogí actores con los que ya había trabajado u otros cuyo trabajo conocía. En cuanto a la dirección de actores, me limito a indicarles lo que no me parece exacto. Si se elige bien al intérprete, el personaje suele funcionar dentro de la situación”. -Entrevista con Michael Haneke. Cineuropa. Fabien Lemercier-

 

 

En La cinta blanca Haneke muestra de manera sutil e irónica cómo se preparó el terreno para el surgimiento del fascismo y el nazismo en Alemania. Y no sólo ello, sino cómo florecen los totalitarismos, de derecha o de izquierda, en cualquier parte del mundo, incluyendo el fascismo religioso. Represión, humillación, intolerancia, sadismo y sufrimiento son el germen del radicalismo y del horror. Filmada en blanco y negro, la película refuerza con ello, la opresiva atmósfera de crimen y castigo, así como la doble moral que pervierte poco a poco una pequeña población luterana del norte de la Alemania anterior a la Primera Guerra Mundial. Una suerte de versión brutal, histórica y filosófica de aquella cinta de horror Serie B El pueblo de los malditos (Wolf Rilla, 1960) de la que John Carpenter realizaría una nueva versión en 1995, sobre un grupo de niños con poderes e influencia maligna sobre los habitantes de un poblado apartado.

Al final, El narrador abandona el pueblo para no regresar jamás no sin antes preguntarse si esos hechos no fueron el germen de la tragedia que vendrá, y si son la consecuencia natural de las enseñanzas recibidas. ¿Puede hallarse aquí la respuesta del horror por venir?

 

 

RAFAEL AVIÑA

12 octubre 2017

CAMILLE REGRESA (Camille redouble, Francia, 2012)

Dirección. Noémie Lvovsky/ Guión. Noémie Lvovsky, Florence Syvos, Pierre Mattei y Maude Ameline/ Fotografía en color. Jean-Marc Fabre/ Música. Joseph Dahan y Gaëtan Roussel/ Edición. Annette Dutertre y Michel Klochender/ Diseño de Producción. Fred Lapierre y Fréderiqué Lapierre/ Diseño de arte. Elsa Amiel/ Vestuario. Madeline Fontaine/ Producción. Francia 2 Cinema, Philippe Carcassonne y Jean Louis Livi/ Con. Noémie Lvovsky (Camille Vaillant), Samir Guesmi (Éric), Judith Chemla (Josepha), India Hair (Alice), Julia Faure (Louise), Yolande Moreau (la madre de Camille), Michel Vuillermoz (el padre de Camille), Denys Podalydes (Alfonso Da Costa, el profesor de Física), Jean-Pierre Léaud (Señor Dupont, el relojero) Mathieu Amalric (el sádico profesor de francés)/ Duración. 115 mins.

SINOPSIS

Camille es una mujer de 40 años que se siente fracasada. Es actriz, trabaja en películas mediocres, es alcohólica y en breve divorciada, ya que Eric su marido la dejará por una mujer más joven. Al dirigirse a la fiesta de año nuevo el 31 de diciembre, acude con el viejo relojero el Sr. Dupont, para que le troce su anillo de casada y le ponga una pila a su viejo reloj de pulsera, regalo de sus padres cuando cumplió los 16 años. Segundos antes de que inicie el nuevo año, Camille se desmaya. Al despertar, debido a una situación insólita, fantástica e inexplicable, viaja en el tiempo y regresa a su adolescencia, justo a los 16 años cuando conoció al amor de su vida: Eric. Gracias a ello, vuelve a convivir con sus padres, sus amigas y su novio de la preparatoria. Dos cosas sucederán en torno a su 16 cumpleaños; el apasionado romance con Eric y el embarazo de su única hija que jamás pudo comunicárselo a su madre ya que esta muere de un derrame cerebral. Por supuesto, esto último quiere evitar que suceda y a su vez: ¿Huirá esta vez para intentar cambiar la vida de ella y su pareja?; incluso intenta hacer el amor con otros hombres para tratar de romper el hechizo de su historia romántica. ¿O lo amará de nuevo por mucho que le pese el final de su historia, que ya conoce? lo cual le lleva a pensar que ésta puede ser una gran oportunidad para corregir los errores del pasado y con ello, el rumbo de su vida.

Premios César a lo Mejor del Cine francés. 13 nominaciones, incluyendo Mejor película. Festival de Cannes: Premio SACD (Directors’ Fortnight). Festival de Locarno: Premio Variety Piazza Grande. Premios Lumiere, Francia: Mejor Directora y cuatro nominaciones. Premios Magrite, Bélgica. Mejor Actriz de Apoyo: Yolande Moreau.

 

Lvovsky está haciendo claramente un guiño a su público francés. Una irónica vuelta de tuerca a Volver al futuro o Peggy Sue su pasado le espera a la francesa. Una obra que resulta encantadora y emocionalmente atractiva sin esforzarse” –Stephen Dalton, The Hollywood Reporter-

 

¿Es posible cambiar el futuro, modificando el presente? ¿Existen los hoyos en el tiempo que conectan dimensiones paralelas? Si en Volver al futuro y secuelas construidas alrededor de paradojas como éstas con mundos alternos, el futuro inmediato podía arreglarse cambiando las imperfecciones del pasado, en Terminator I y II, el futuro no estaba prestablecido, un principio que servía para justificar la sobrevivencia futura del líder del año 2029, que nacería en 1984. A su vez, retomando algunas ideas de Peggy Sue, su pasado le espera, Freejack y Timecop, Desafío al tiempo, Predestination y Cuestión de tiempo entre otras, Camille regresa consigue crear una muy entretenida, emotiva y agridulce mezcla de comedia y drama con personajes atractivos y carismáticos, superando los baches de rigor a partir de un relato intrigante que se mueve en los límites de la verosimilitud, la fantasía y lo cotidiano.

 

Noémie Lvovsky, directora, guionista y actriz, nace en París, en 1964. Luego de estudiar Literatura, decide ingresar a la escuela de cine en La Fémis y en paralelo, lleva una brillante carrera como actriz (cuatro nominaciones en diez años al Cesar a la mejor actriz de reparto; entre ellas, en 2010 por Les beaux gosses. A su vez, ha aparecido en Copacabana, Casa de tolerancia, Actrices, MI gran boda judía, El skylab, Adiós a la reina y Señor Chocolate, entre otras. En 1988 escribe y dirige Dime que sí, dime que no, cinta con la que obtiene el Gran Premio del Festival Europeo de Cortometrajes de Brest. En 1994 dirige su primer largometraje, Ólvidame, seguidos de: Anuncios de arte (1997) y La vida no me asusta (1999), la cual le vale el Premio al Mejor Director del Año en el Festival de Cannes. En 2004 estrena Los sentimientos, recibida con entusiasmo por la crítica; además, recibió cuatro nominaciones a los premios César, un premio Louis-Delluc y vendió 1,2 millones de entradas en Francia con este filme. En 2007¡Vamos a bailar! Debido a los distintos galardones que ha recibido a lo largo de su trayectoria, Lvovsky está considerada como una pieza clave dentro del cine de autor francés contemporáneo.

 

Desde la primera escena; aquella en la que apreciamos a Camille colaborando como extra en un papel sin diálogos de una paupérrima y ridícula producción de una cinta de horror donde le rebanan la garganta, queda claro que la protagonista apenas sobrevive en trabajitos mediocres. Después, la propia secuencia de créditos y la escena con el viejo relojero (el mítico Jean Pierre Léaud, la estrella de Los 400 golpes y secuelas) quien le habla de las paradojas del tiempo: “Hay que adelantar un segundo el reloj para que a las 23 horas con 59 minutos y 59 segundos sea el nuevo año”. Y más tarde, el diálogo con el profesor de Física quien le explica que no es posible regresar al pasado porque éste ya no existe, y el encuentro con éste 25 años después, resulta evidente que la realizadora, guionista y protagonista, la carismática y simpática Noémie Lvovsky intenta jugar con la realidad y la fantasía en un intento inteligente por fusionar ambos elementos.

 

Por cierto, Las referencias a1985 año en que viaja al pasado, no son gratuitas, es el año en que se filma Volver al futuro de Robert Zemeckis. Lo que da pie a mostrar la moda y los temas musicales como: Walking of Sunshine interpretada por Katrina y The Waves o Venus con Bananarama y jugar así con el tema de la amistad femenina y los amores juveniles. Y lo mismo sucede con la novela de Stendhal: Rojo y negro para hablar de la veleidosa personalidad de Camille quien sabe a ciencia cierta las situaciones que sucederán con ella, sus padres, sus amigas y su enamorado. Camille regresa es un relato conmovedor, divertido y al mismo tiempo con elementos de enorme sensibilidad que le otorgan mucha emotividad a la trama como sucede con la escena del pastel de cumpleaños y la Pequeña cantata, así como ese bello, agridulce y eficaz final con un cierre de imagen no muy lejano de las obras del gran Charles Chaplin.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 25 de septiembre de 2017

EL DEMONIO DE NEÓN (The Neon Demon, Dinamarca-Francia-Estados Unidos, 2016)

Dirección. Nicolas Winding Refn/ Guión. Nicolas Winding Refn, Mary Laws, Polly Stenham/ Fotografía en color. Natasha Braier/ Música. Cliff Martínez/ Edición. Matthew Newman/ Diseño de Producción. Elliott Hosteter/ Diseño de arte. Austin Gorg/ Vestuario. Erin Benach/ Producción. Lene Borglum, Sidonie Dumas, K. Blaine Johnston, Vincent Maraval, Elexa Ruth/ Con. Elle Fanning (Jesse) Jena Malone (Ruby), Karl Glusman (Dean), Bella Heathcote (Gigi), Abbey Lee (Sarah), Keanu Reeves (Hank), Desmond Harrington (Jack), Christina Hendricks (Robert Hoffmann), Charles Baker (Mikey), Alessandro Nivola (el diseñador de moda)/ Duración. 118 mins.

SINOPSIS

Jesse es una jovencita huérfana de 16 años aspirante a modelo. Como miles de chicas con ilusiones, abandona su pueblo y llega a Los Ángeles donde es reclutada por un magnate de la moda que la transformará en su musa. Luego de algunas pruebas con representantes y algún casting, se percata del impacto que tiene su aspecto físico. En uno de sus primeros trabajos para un importante fotógrafo, conoce a la maquilladora Ruby, fascinada con la necrofilia. Ruby se encargará de guiarla por ese universo inclemente y doloroso. Su ascenso fulgurante y su pureza suscitan celos y codicia. Al ingresar en la industria del modelaje en la ciudad, se encuentra con que su vitalidad y juventud son devorados por un grupo de mujeres obsesionadas con la belleza, las cuales van a utilizar cualquier medio para conseguir lo que tiene.

 

El demonio de neón está inspirada libremente en la leyenda de la húngara Elizabeth Bathory, llamada La condesa sangrienta, quien se bañaba en la sangre de sus víctimas para conservar su hermosura y juventud, ambientada en el terrible e inhóspito ambiente del modelaje.

 

El filme compitió en el Festival de Cannes y fue selección oficial en el Festival de cine fantástico de Sitges. Mejor banda sonora musical para Cliff Martínez en el Festival de Cannes y por el Círculo de críticos de cine de Atlanta. Premio de la crítica en Sitges.

 

“Hacía varios años que tenía ganas de hacer una película sobre la belleza porque esta está muy presente en mi vida”, explica Nicolas Winding Refn haciendo referencia a su mujer, la directora Liv Corfixen (My Life Directed By Nicolas Winding Refn) a sus dos hijas y probablemente a las actrices y modelos con que se ha encontrado al dirigir películas y publicidad para marcas como Gucci, YSL, H&M y Hennessy. “He podido observar que la belleza otorga a las mujeres cierto poder”… “¿Había una manera de responder a todos los códigos del género sin conformarse realmente? ¿Podía hacer una película de terror sin el terror? Con el fin de dar vida a los cuatro personajes femeninos de El demonio de Neón, quise trabajar con escritores noveles, preferentemente que tuvieran experiencia en teatro y dominasen el arte del diálogo. Encontré todas estas cualidades en Polly Stenham, célebre dramaturga británica, y Mary Laws, autora norteamericana en pleno auge. Fue maravilloso trabajar con ellas, ya que cada una tenía su propio enfoque y sus perspectivas me permitieron dar forma al guion de manera –La higuera.com-

 

 

La brutalidad y el derramamiento de sangre en épocas remotas o en futuros cercanos parece ser una manera de exorcizar la barbarie de los tiempos que corren. Era el caso de Sólo Dios perdona/ Only God Forgives del brillante cineasta danés Nicolas Winding Refn, responsable de Valhalla Rising y la hiper estilizada Drive, el escape. Como una suerte de continuación anímica de ésta y con el propio Ryan Gosling, narra la historia de un hombre oculto en Tailandia a lo largo de una década debido al homicidio de un policía. Sin embargo, su vida dará un nuevo giro cuando su hermano es asesinado luego de matar a una prostituta y entonces, la madre de ambos –la siempre extraordinaria Kristin Scott Thomas- se presenta en Bangkok para exigirle a su hijo que desate un infierno. Luego de estos descensos a los infiernos de la violencia, el realizador se sumerge en las pantanosas y no menos sanguinolentas aguas del universo de la moda y modelos.

 

 

De hecho, el mundo del modelaje en el cine ha dado pie a fábulas mordaces y despiadadas como lo serían: El diablo viste a la moda (Carl Frankel, 2006), biografías devastadoras: Gia (Michael Cristofer, 1998), la futilidad del ambiente: Caprichos de la moda (Robert Altman, 1994), o retratos de un realismo brutal y esquizofrénico: Modelos (Ulrich Seidl, 1999). No obstante, faltaba el estilizado ejercicio de necrofilia atroz y canibalismo literal y sanguinario sobre la belleza de lo vacuo y el narcicismo como estilo de vida, a cargo del talentoso y excesivo cineasta danés Nicolas Winding Refn, responsable de genialidades como: Bronson o Drive, el escape.

Desde la primera secuencia de El demonio de neón; aquella de la imagen de Jesse degollada en un solitario diván y con flashazos de cámara que parecen disparos, sabremos que el camino por recorrer será irracional y salvaje como los actos de ese puma que se cuela en la habitación del motel de la joven modelo.

 

“El papel principal que debía asignar era el de Jesse, la joven belleza, inocente en apariencia, originaria de Georgia, que se transforma a medida que su carrera de modelo despega. Elle Fanning me recuerda a las grandes estrellas del cine mudo, a pesar de ser una actriz realmente moderna. Posee una capacidad extraordinaria para transformarse. Y la cámara la adora. Pensé en ella de inmediato. Para preparar su papel, le hice descubrir toda una serie de películas (y no solo de terror), entre las que destacan LA VALLÉE DES POUPÉES de Mark Robson (1967) y BEYOND THE VALLEY OF THE DOLLS (ORGISSIMO) de Russ Meyer (1970). En cuanto a JENA MALONE, contribuyó en gran medida a la creación del personaje de Ruby, que, en la fase del guion, era aún más enigmático. Por lo tanto, necesitaba a alguien que pudiera transformarse en ella”. –La higuera.com-

 

La impactante perfección de las imágenes de la cinefotógrafa argentina Natasha Braier, la elegante y estilizada puesta en escena de Nicolas Winding Refn y el espectacular diseño sonoro aunado a la gélida belleza de sus protagonistas consiguen ocultar un relato de misoginia feroz y de ilusiones rotas insertado en un thriller de horror sicológico al estilo de Carrie (Brian DePalma, 1976) o el drama de misterio Sueños, secretos y misterios (David Lynch, 2001), cineastas a los que el realizador parece imitar.

 

“En el mismo momento en que se pronunció el nombre de KEANU REEVES, supe que era la mejor elección. Y para mí era una forma de cerrar el círculo, puesto que Keanu y yo nos conocimos hace diez años con motivo de mi primer gran contrato en Hollywood. Aquella película nunca se hizo pero siempre he esperado tener la oportunidad de trabajar con él. Pocos actores tienen su estatus de icono famoso, su talento y una verdadera aura de estrella. El intérprete del personaje de Jack era seguramente el más difícil de encontrar porque, en mi opinión, estaba más o menos definido. Entonces apareció DESMOND HARRINGTON (dos días antes de comenzar a rodar las escenas con este personaje, creo). De repente, aportó misterio a Jack, porque el propio Desmond tiene una personalidad muy enigmática. También quise recuperar a CHRISTINA HENDRICKS, que interpreta a Roberta Hoffman aquí, la directora de la agencia de modelos de Jesse. Fue el director GASPAR NOÉ quien me habló de KARL GLUSMAN. Había trabajado con él en LOVE. No le había prestado mucha atención y, más adelante, Karl se puso en contacto conmigo y ni siquiera le contesté. Sin embargo, nos empezaba a faltar tiempo y seguía sin encontrar el actor adecuado. Entonces, cuando Karl volvió de Francia, dije: De acuerdo, pedidle que venga y veamos qué ocurre. ELLE FANNING tenía que venir a hacer una interpretación. Cuando entró en la habitación, la química entre los dos fue evidente”. –La higuera.com-

 

 

“Eres comida o sexo”, le increpa una espléndida Malone, maquillista sicótica y lesbiana a Jesse; esa aparente lolita virginal que sueña con la luna como un ojo que todo lo ve y termina engullida por un medio que se alimenta de la vanidad y la fragilidad emocional en un relato tan terrible como fascinante.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 14 de septiembre de 2017

EL REGALO (The Gift, Estados Unidos-Australia-China, 2015)

Dirección. Joel Edgerton/ Guión. Joel Edgerton/ Fotografía en color. Eduard Grau/ Música: Danny Bensi y Saunder Jurriaans/ Edición: Luke Doolan/ Dirección de arte: Lorin Flemming/ Diseño de Producción. Richard Sherman/ Vestuario. Terry Anderson/ Producción. Jason Blum, Phillip Dawe, Joel Edgerton

Rebecca Yeldham/ Con: Jason Bateman (Simon), Rebecca Haal (Robyn), Joel Edgerton (Gordon Gordo Mosley), Allison Tolman (Lucy), Tim Griffin (Kevin Keelor), Busy Phillips (Duffy), Wendell Pierce (Detective Mills), David Denman (Frank Dale), Susan May Pratt (Rhonda Ryan), P.J. Byrne (Danny)/ Duración. 108 mins.

SINOPSIS

Robyn atractiva diseñadora de interiores y Simon, su marido, ejecutivo y empresario, son un matrimonio joven en crecimiento a quienes todo parece funcionarles bien. Han abandonado Chicago y se han mudado a una hermosa y amplia residencia en un suburbio de Los Ángeles y ella va superando el trauma de un aborto de tiempo atrás. Recién instalados y con un buen trabajo en puerta con posibilidades de ascenso rápido, Simon se encuentra por casualidad con Gordon “Gordo” Mosley; ex compañero de la secundaria a quien no reconoce y con quien compartió varios años de escuela. Tímido, amable, con mirada triste, Gordo aprovechará la oportunidad para recuperar ¿la amistad? Empieza a dejarles una serie de regalos que van desde una botella de buen vino hasta peces exóticos. Gordo es muy atento con Robyn y constantemente se aparece en su casa donde ella trabaja a las horas que Simon no se encuentra. La pareja intenta socializar con él, pero resulta evidente que Simon no está interesado en dejarlo entrar en su vida. Y no sólo eso, Robyn descubre que existe una situación terrible entre Simon y Gordo, un recuerdo de abuso que no queda claro y entonces decide investigar por su cuenta, al tiempo que la pareja deja de ver a Gordo y el propio Simon se encarga de dejarle muy claro que no lo quiere cerca del matrimonio. Todo ello coincide con el ascenso de Simon en su trabajo y el embarazo de Robyn, justo cuando Gordo se presenta con un último regalo para la pareja.

 

 

“Para mí, El regalo empezó con una simple premisa: ¿Qué pasaría si un abusador de instituto se topara con su víctima unos quince años después? ¿Cuáles serían o podrían ser los efectos? ¿Cómo podría afectar el pasado sobre el presente? ¿De qué modo ese pasado silenciado o irresoluto podría quebrar la situación presente?” – Joel Edgerton.

 

Joel Edgerton obtuvo el Premio a Mejor Actor en el Festival de Sitges y en el Festival Fangoria. Asimismo, fue nominado por el Sindicato de Directores a Mejor Ópera Prima.

 

Reconocido por su larga carrera frente a las cámaras, Edgerton comenzó de hecho como cineasta en Australia al fundar el Film Collective Blue Tongue Films en 1996 junto con otras mentes creativas. El equipo, también integrado por los directores David Michôd y Nash Edgerton –su hermano-, escribió, dirigió y produjo cierto número de títulos prestigiosos, como Animal Kingdom, The Square, Wish You Were Here, Hesher y El cazador. Con ese equipo, Joel escribió y dirigió algunos de los cortos del sello, y escribió asimismo The Square y El cazador antes de hacer lo propio con El rastro del delito, dirigida por Matthew Saville, que también protagonizó y produjo.

 

No es raro que un actor de prestigio sienta la necesidad de dirigirse a sí mismo. Ejemplos sobran. Lo que sí es inusual, es que lo haga con gran soltura y eficacia y que además de ello, consiga romper los esquemas tradicionales de los géneros como ocurre con el afortunado debut como realizador y guionista del actor australiano Joel Edgerton (La última pelea, El gran Gatsby, La noche más oscura, Pacto criminal, Éxodo: Dioses y reyes). Para Edgerton, resultaba crucial debutar con un proyecto de personajes atractivos y creíbles y con un reparto sólido e inteligente, además de sustentar una trama que mantuviera al espectador interesado todo el tiempo. Admirador de hace mucho de las películas de género inteligentes, el intrincado argumento también resultaba reminiscente de los thrillers y filmes de suspense fundamentados en buenas interpretaciones que habían dejado huella en su adolescencia.

 

-El regalo comienza como una película de género y luego toma un camino completamente diferente. ¿Fue una decisión deliberada?-

“Sí, porque los thrillers suelen estar diseñados para mantener el misterio, generar suspense y lograr que la audiencia intente adivinar qué es lo que va a pasar. Pero muchas de las películas que respetan el género siguen un camino que puede resultar muy familiar. Mi sensación era que si no lograba arrojar por la borda las expectativas de la audiencia no estaba haciendo bien mi trabajo. Por eso intenté incorporar situaciones que pudieran resultar familiares pero tomando atajos que les tomaran desprevenidos” –Entrevista a Joel Edgerton. Gabriel Lerman La vanguardia-

 

En esa premisa en apariencia convencional; la historia de una pareja exitosa que dejan atrás una gran ciudad y un traumático aborto, para iniciar una nueva vida en otra gran urbe como Los Ángeles, con una bella casa y un atractivo contrato para él en una compañía en expansión. Y en la que se cruza en su camino Gordon Mosley o Gordo El Raro un antiguo compañero adolescente de Simon, quien los acosa con regalos, aparece una premisa inquietante: el pasado siempre regresa.

 

Así, al igual que los protagonistas de filmes como La niñera de William Friedkin, La mano que mece la cuna de Curtis Hanson, El inquilino de John Schlesinger o El rescate de Ron Howard, el universo perfecto del matrimonio se viene abajo con la intromisión del caos que amenaza a su familia y su status consumista. En efecto, la primera mitad de esta suerte de pieza de cámara a tres voces, pareciera, una variante más de esa suerte de subgénero que impondría sin proponérselo Perros de paja (Peckinpah, 1971): el de la paranoia yuppie; relatos de matrimonios con una vida perfecta en apariencia, a la espera de que un ominoso Mal ponga en peligro el frágil equilibrio de su relación. Un tópico puesto de moda en los ochenta-noventa con cintas como: Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987) o Influencia perversa (Curtis Hanson, 1990).

 

 

-En el film hay muchas referencias a Hitchcock. ¿Es algo deliberado? “No necesariamente. Hasta que entré a la escuela de teatro yo creía que toda película necesitaba de un Arnold Schwarzenegger o un Sylvester Stallone. Lo único que me atraía era el cine de acción. Pero cuando empecé a estudiar teatro conocí a gente que tenía otros gustos y empecé a descubrir el cine de otras épocas. Uno de mis grandes descubrimientos fueron las películas de Hitchcock. Me fascinaron. Así fue como conocí las películas de género con un elemento de misterio y un toque siniestro, con un contexto social, en las que nada es lo que parece….

….Hitchcock es un reflejo de la dieta cinematográfica que he consumido. Hay un montón de guiños y reverencias a ciertos filmes y directores, a El resplandor de Kubrick, a El bebe de Rosemary de Polanski, y muchos otros thrillers que me parecieron fabulosos. También soy un gran admirador de Michael Haneke. Yo creo que a lo largo de los años el cine de género se ha dejado llevar tanto por el comercio que terminó simplificándose, ha perdido su inteligencia, y yo soy un convencido que se pueden hacer las dos cosas. Uno puede disfrutar del placer que genera el cine de género sin necesidad de avergonzarse. Uno puede entretener a la audiencia y a la vez darle algo para pensar. Es un buen objetivo para cualquier director de cine” –Entrevista con Joel Edgerton. Gabriel Lerman. La vanguardia-

Lo más fascinante de El regalo es que consigue trastocarse en un thriller de horror cotidiano cuyo monstruo son las mentiras y los demonios del ayer. Ello, con una vuelta de tuerca que cambia la posición de víctima y victimario para plantear un dilema moral y una venganza con ecos de Seven (Fincher, 1995), Por el lado oscuro del camino (Lynch, 1997) y sobre todo Observador oculto (Haneke, 2005).

 

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa, 29 de agosto de 2017

EL PEQUEÑO BUDA (Little Buddha/ PIccolo Buddha, Italia-Francia-Gran Bretaña-Liechtenstein, 1993)

Dirección. Bernardo Bertolucci/ Guión. Bernardo Bertolucci, Rudy Wurlitzer, Mark Peploe/ Fotografía en color. Vittorio Storaro/ Música. Ryuichi Sakamoto/ Edición. Pietro Scalia/ Diseño de Producción. James Acheson/ Diseño de arte. Bruno Cesari y Manohar Shrestha/ Vestuario. James Acheson/ Producción. Jeremy Thomas/ Con. Keanu Reeves (Siddhartha), Bridget Fonda (Lisa Conrad); Ying Ruocheng (Lama Norbu), Geshe Tsultim Gyelsen (Lama Dorje), Chris Isaak (Dean Conrad), Alex Wiesendanger (Jesse Conrad), Raju Lal (Raju), Greishma Makar Singh (Gita), Sogyal Rinpoche (Kempo Tenzin), Jo Champa (María), Jigme Kunsang (Champa)/ Duración. 123 mins.

SINOPSIS

Un día de regreso a su casa del trabajo, el arquitecto de Seattle, Dean Conrad, se encuentra a dos hombres vestidos de monjes budistas sentado en su sala de estar hablando con su esposa Lisa. Guiados por una serie de sueños perturbadores, los monjes han viajado desde Nepal a Seattle porque creen que Jesse, el hijo de dos años de los Conrad, pudiera ser la reencarnación de un budista legendario místico. Según el monje Champa, tuvo un sueño en el que se le aparecía un lugar muy hermoso, en el que había una colina y en donde estaba el Lama Dorje. Cuando llegaron a la dirección donde estaba la colina, descubrieron que la casa de Jesse estaba situada en esa colina con la que él había soñado tantas veces. El matrimonio, en un inicio, escépticos, sobre todo cuando los monjes pretenden llevarse al niño a Bhután dudan, ello coincide con el suicidio del socio de Dean, quien tiene un despertar religioso y accede a que Jesse viaje con los monjes y el padre lo acompaña. Allá, el Norbu Lama ofrece a Jesse un libro para niños que narra la historia de Siddharta Buda, quien lleva una vida protegida y sin problemas, hasta que se encuentra con un par de mendigos que le llevan a recorrer una senda de pobreza y hambre. Después de esta revelación, Siddharta decide que ese es su destino para aliviar todos los seres humanos del dolor y el sufrimiento. Jesse ha crecido con la enseñanza del budismo al igual que otros dos niños: Raju y Gita, quienes a su vez, muestran signos de ser la reencarnación del budista místico. Luego de pasar varias pruebas, el Lama Norbu está cada vez más convencido de que los tres tienen algo que ver con el Lama Dorje y descubre que los tres niños son una parte del Lama Dorje: Jesse, la mente; Raju, el cuerpo y la niña india Gita, es el habla o el espíritu. El Lama Norbu después de meditar varios días, muere y sus cenizas son repartidas entre los tres niños para que sean esparcidas; cada uno lo hace en su lugar de origen y de una forma diferente: en el agua, el aire y la tierra. Al final los niños vuelven a sus hogares. Jesse vuelve a Seattle con su padre y se reúnen con su madre, que está esperando un bebé.

Por ésta película, el realizador italiano Bernardo Bertolucci obtuvo la Cámara de oro en Alemania. Y el cinefotógrafo Vittorio Storaro fue condecorado con el listón de plata que otorga el Sindicato de Periodistas Cinematográficos de Italia.

 

 

La fascinación por el Tibet y la filosofía budista que se desprende de esa suerte de paisaje imperturbable tanto físico como anímico, ha llevado a cineastas muy opuestos a realizar los más arriesgados actos de fe -pirotecnia visual incluida-, rayando incluso en los excesos como sucedió con Justicia roja (1997) de Jon Avnet. Tan sólo, un vehículo de lucimiento para Richard Gere; un estadunidense que se enfrenta a la brutalidad e intolerancia del gobierno chino como alegoría del acoso sufrido por el Dalai Lama y su pueblo.

Aún más objetable resulta Siete años en el Tibet (1997) de Jean-Jacques Annaud con Brad Pitt como impetuoso alpinista austriaco y simpatizante nazi que emprende el ascenso a los Himalayas. Llega al Tibet, conoce al mismísimo Dalai Lama niño y comparte con él siete años de fortalecimiento espiritual. Kundun por su parte, también de 1997, era el nuevo acercamiento a una cultura tan fascinante como compleja por parte de un realizador siempre dispuesto a correr riesgos como lo es Martin Scorsese. En efecto, se trata de un filme contemplativo y altamente religioso que intenta mantenerse imparcial ante las políticas tibetanas.

Curiosamente y a pesar de tratarse de una épica espectacular con actores desconocidos, el cineasta mantiene intacta su visión personal de brutalidad y redención sello de su filmografía, así como sus antihéroes, casi mártires, fieles a sus cerrados y complejos códigos de honor en las situaciones más apremiantes. De hecho, en palabras del propio cineasta se trata de un estudio sobre la naturaleza del hombre y uno de los conceptos más revolucionarios: la no violencia.

El filme arranca hacia 1937 cuando un niño proveniente de una empobrecida familia rural en el Tibet es reconocido como la decimocuarta reencarnación del Buda de la compasión; el Dalai Lama. A partir de entonces comienza la educación espiritual de un niño destinado a enfrentar la irracionalidad del gobierno chino bajo el mandato de un petulante Mao Tse Tung convencido de que “la religión es un veneno y el opio de los pueblos”. Prosigue con la resistencia pacífica del Dalai Lama solo en el escenario mundial hasta su exilio en 1959 en la frontera con la India.

En ese sentido, Kundun coincide con El pequeño Buda en un relato donde no faltan las imágenes exóticas, las fuertes dosis de orientalismo y el impactante cine-espectáculo que suele atrapar a todo tipo de audiencias. A diferencia del cineasta italiano, Scorsese deja de lado las recreaciones fantásticas y de algún modo consigue mostrar en imágenes el dilema sobre la búsqueda de la verdad y del espíritu y la renuncia al ego personal, a cambio de encontrar la felicidad en la nada, entre otros preceptos budistas.

Por su parte, Bertolucci, harto de la corrupción del gobierno italiano, abandonó su país para internarse en el oriente, de ahí, que algunos de sus trabajos, intenten extraer el misterio que aquellas lejanas tierras encierran. Motivado por la filosofía budista; la meditación y la observancia lógica del mundo, el cineasta dedicó todos sus esfuerzos en la realización de El pequeño Buda, un relato épico de gran producción, que pretende mostrar paradójicamente, una sencilla fábula de trascendencia espiritual.

Hijo de un matrimonio intelectual progresista, Bertolucci, encuentra en el cine, el medio idóneo para expresar su visión contestataria en contra de la burguesía italiana y sus prejuicios. Con un inicio que parece divagar entre Freud y Marx, Bertolucci abandona por fortuna su tono radical izquierdista y conecta con esa gran obra irónica y amarga, El último tango en París (1972). A partir de entonces, inicia una segunda etapa épica-intimista, hasta su rompimiento con La tragedia de un hombre ridículo (1981) y su triunfal regreso con El último emperador (1987).

El pequeño Buda, es un relato hasta cierto punto infantil, protagonizado por niños y jóvenes, que ilustra la leyenda de un joven Buda y de paso, el choque cultural de dos mundos opuestos. Moribundo, pero aún animoso, el Lama Norbu, recibe la noticia de la posible reencarnación de su viejo maestro, en Seattle. El monje tibetano, viaja a los Estados Unidos para conocer al pequeño Jesse Conrad, hijo de una pareja de yuppies que atraviesan por una crisis de valores y entrega al simpático niño, un libro ilustrado que contiene la vida del joven príncipe Siddharta, de la dinastía Gautama, quien rodeado de felicidad, descubre la pobreza y la vejez y decide abandonar su vida de riqueza para convertirse en Buda, el iluminado.

Con una fotografía del maestro Storaro que recupera el colorido de la India y los tonos azules posindustriales de una urbe fría y desolada como Seattle; un contraste que se nota en la banda sonora compuesta por el talentoso Ryuichi Sakamoto, que mezcla sonidos orientales con música electrónica new age, El pequeño Buda narra dos historias: la contemporánea, sobre el niño que termina en el Tibet al lado de su padre y la leyenda del joven Siddharta, protagonizado curiosamente, por Keanu Reeves.

Con una trama, que contó con la bendición del propio Dalai Lama, más cerca de la fábula infantil, Bertolucci consigue mostrar en imágenes el dilema sobre la búsqueda de la verdad y del espíritu, la religión sin dios y la renuncia al ego personal, a cambio de encontrar la felicidad en la nada. El pequeño Buda, no deja de ser un cuento didáctico para niños, pero a su vez, se trata de un espectáculo fascinante en escenarios exóticos e imágenes de leyenda épica.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 15 de agosto 2016