FESTEN, LA CELEBRACIÓN (Festen, Dinamarca-Suecia, 1998)

Dirección. Thomas Vinterberg/ Guión. Thomas Vinterberg y Mogens Rukov/ Fotografía en color. Anthony Dod Mantle/ Música. Lars Bo Jensen/ Edición. Valdis Oskarsdottir/ Dirección de arte. Rasmus Balslev-Olesen/ Vestuario. Manon Rasmussen/ P. Birgitte Hald y Morten Kaufmann/ Con. Ulrich Thomsen (Christian), Henning Morinsen (Helge), Thomas Bo Larsen (Michael), Paprika Steen (Helene), Birthe Neumann (Else), Trine Dyrholm (Pia), Therese Glan (Michelle), Klaus Bondam (Maestro de ceremonias), Bjarne Henriksen (Kim), Lasse Lunderskov (Tío)/ Duración. 105 mins.

SINOPSIS

Los Klingenfeldt, una familia de la alta burguesía danesa, se disponen a celebrar el sesenta cumpleaños del patriarca, un hombre de trayectoria y reputación intachable. Sin embargo, sus tres hijos, aunque muy diferentes entre sí, están dispuestos a aprovechar la ocasión para sacar a relucir los trapos sucios de la familia y los terribles secretos de abuso que pesan sobre ellos.

 

 

Festen, la primera película del realizador Thomas Vinterberg obtuvo el Premio Especial del Jurado en Cannes. Asimismo, el premio a la Mejor Ópera Prima en la gala a lo Mejor del Cine Europeo. Mejor Película otorgada por el Círculo de Críticos de Nueva York y Los Ángeles. El premio a la Mejor Película de Lengua no inglesa del Festival de Cine Británico Independiente

 

“No estamos acostumbrados a los finales felices en Dinamarca, es un país oscuro y siniestro. Lo importante es que al final nadie traiciona a nadie en la película. Cada personaje es defendido y hemos querido trabajar la motivación individual para plasmarla de manera comprensiva y justificada en el guion. Eso es lo que dificulta la situación y es casi imposible salir indemne cuando todo el mundo tiene razón para actuar como el protagonista. Amo mi país. Espero quedarme allí y estoy orgulloso de la industria cinematográfica danesa, que es sólida, pero pertenezco a una tradición de cuentos oscuros originales de Dinamarca y de toda Escandinavia. El pueblo danés en general es feliz, pero las historias negras me atraen, aunque solo representan a una parte de la sociedad” –Entrevista a Thomas Vinterberg. cineeuropa.com-

 

A partir de un estilo sucio, directo, casi amateur, una cámara se mueve de forma abrupta por el interior y los exteriores de habitaciones que conectan emocionalmente a un grupo de personajes enfermos, sobrevivientes del horror y la corrupción familiar en Festen, la celebración de Thomas Vinterberg. La cámara siempre móvil y una fotografía granulosa que maneja con exceso el gran angular, intenta desnudar las miserias morales de un clan que oculta un terrible secreto de familia en una película de una belleza insólita y dolorosa.

Se trata quizá del experimento fílmico más arriesgado de fin de siglo desde que aparecieran los conceptos transgresores de la llamada nueva ola francesa con Jean Luc Godard y Francois Truffaut a la cabeza de un grupo de jóvenes cineastas empeñados en desbaratar las reglas establecidas por un cine falso y comercial. Festen, es sin duda la punta de lanza de un curioso movimiento fílmico danés denominado Dogma 95” del que formaron parte a mediados de los noventa realizadores como: Lars Von Trier, Kristian Levring, Soren Kragh-Jacobsen y por supuesto Vinterberg.

Su manifiesto fílmico incluye un rechazo al cine de autor en el sentido académico del término; rodaje en locaciones auténticas; cámara en mano que evite fijar el encuadre, iluminación natural que rechaza filtros y luces especiales -las escenas de sexo tienen mucho del cine porno, por ejemplo-, y la ausencia de música tramposa que supla el dramatismo natural de una situación. Es decir, una serie de principios estéticos o votos de castidad en palabras del grupo, que consigan centrar la atención en el contenido temático por encima de la puesta en escena y el refinamiento técnico.

Con todos esos elementos a bordo, el tratamiento que Vinterberg plantea en Festen se aproxima mucho más al de una inquietante película de horror Serie B o de bajo presupuesto al estilo de La última casa a la izquierda de Wes Craven o Masacre en cadena de Tobe Hooper, que a los nudos dramáticos, asfixiantes y claustrofóbicos de Ingmar Bergman a pesar de los parecidos temáticos con el cine del afamado cineasta sueco.

De hecho, Festen crea un ambiente cargado de violencia, brutalidad, infidelidad, racismo y pederastía tal y como sucedía en Felicidad de Tod Solondz; sólo que éste, elegía un tono irónico y cínico. El éxito de la película fue tal que muy pronto llegó al teatro con enorme éxito, por ejemplo. “La versión teatral no rescata nada del movimiento Dogma 95. Se hizo al teatro no por ser de Dogma, sino por mostrar una historia muy poderosa y la posibilidad de teatralizarla de una manera viva. Si alguna referencia cinematográfica se pudiera transponer al teatro, pensaría más en El ángel exterminador (de Luis Buñuel) que en La celebración”, -comenta el director de la puesta mexicana, Martín Acosta-.

Como cada año, la familia del acaudalado industrial Helge Klingenfelt, se reúne para celebrar el cumpleaños del patriarca. Amigos, parientes y los tres hijos ya mayores con sus respectivas familias se presentan para rendir homenaje a una tradición caduca que ha sido fincada con el dolor de víctimas débiles e infantiles. Con el recuerdo fresco del reciente suicidio de Linda, una de las hijas del matrimonio, Christian, el hijo mayor y hermano gemelo de aquella, decide revelar en su discurso de felicitación el secreto de la familia: un padre que sistemáticamente abusó sexualmente de él y de su hermana cuando niños, con el consentimiento de la madre.

Festen recorre la sordidez, la frustración y la imposición de normas caducas en el seno familiar que van de Una familia de tantas de Alejandro Galindo a Sonata de otoño de Ingmar Bergman. Un filme terrible que sin embargo consigue crear un universo casi fantástico: las claves que deja la hermana muerta, el amigo imaginario, el fantasma de Linda, las extrañas actitudes de la servidumbre, la mansión teratológica. A medio camino entre Fanny y Alexander del citado Bergman y Society de Brian Yuzna, el filme de Vinterberg es una bellísimo, crudo y doloroso retrato sobre los horrores domésticos y la complicidad del silencio.

 

Narra el prestigioso cineasta Thomas Vinterberg (Copenhague, 1969), responsable de otros dramas notables como: Submarino, La caza o La comuna, que después del éxito de ésta su primera película, Festen/ La celebración, recibió la visita de un psiquiatra infantil con un detallado informe que él creía con firmeza, debía ser tenido en cuenta para realizar una película. Agobiado con el impacto de Festen, Vinterberg no tomó en cuenta ese proyecto y lo archivó en un cajón, hasta que una década después, volvió a leerlo y se sintió fascinado y perturbado por el contenido que ahí se relataba. A partir de esa investigación, se exponía la teoría del pensamiento como una suerte de virus infeccioso y letal, con el que el realizador y su guionista Tobías Lindholm daban forma al argumento de La caza , explorando también el tema de las mentiras de los niños y la paranoia del abuso infantil.

Por cierto, en su película Submarino, el cineasta danés se sumergiría a su vez, en otro doloroso retrato de familia disfuncional, sobre los horrores domésticos y la culpa. Una inmersión dolorosa sobre la tan gastada frase: infancia es destino, la orfandad y los errores del pasado, en un relato austero, sobrio y emocional como lo es Festen.

 

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

11 de septiembre 2018

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UN HOMBRE A LA ALTURA (Un homme a la hauter, Francia, 2016)

Dirección. Laurent Tirad/ Guión: Laurent Tirad y Gregoire Vigneron, inspirado en la película argentina Corazón de león escrita por Marcos Carnevale/ Fotografía en color. Jérome Almeras/ Música: Eric Neveux/ Edición: Valerie Deseine/ Dirección de arte: Jean Mandaroux y Rino Mondellini/ Diseño de Producción. Francoise Dupertuis/ Vestuario. Valerie Artiges Corno/ Efectos especiales. Ronald Grauer/ Producción. Sidone Dumas, Matthias Ehrenberg, Genevieve Lemal, Vanessa van Zuylen, Camille Bonvallet/ Con. Jean Dujardin (Alexandre), Virginie Efira (Diane Duchene), Cedric Kahn (Bruno Cassoni), Stephanie Papanian (Coralie, la asistente de Diane y Bruno), Cesar Domboy (Benji, hijo de Alexandre), Edmonde Franchi (Monique, la empleada doméstica de Alexandre), Manoelle Gariard (la madre de Diane), Bruno Gomila (el padrastro de Diane), Christian Valshamidis (el amigo de Diane), Eric Berger (Arnau)/ Duración 98 mins.

SINOPSIS

Versión francesa de la película argentina Corazón de león (Marcos Carnevale, 2013). Diane es una mujer muy hermosa, atractiva y esbelta; una brillante abogada con sentido del humor y fuerte personalidad que acaba de divorciarse. Una tarde recibe una llamada telefónica a su casa de un tal Alexandre, que se ha encontrado su teléfono celular. Se trata de un hombre educado, divertido y cultoy Diane cae bajo el hechizo de su voz. Tienen una cita, pero su encuentro no es el esperado ya que él mide 1 metro con 36 cm. Alexandre un hombre carismático y encantador la enamora pero no quiere salir malherido, sabe que una mujer como ella nunca elegirá a alguien como él. Diane empieza a enamorarse de él, pero los comentarios de su ex esposo, de su madre o de sus amigos chocan con sus ideas. Incluso Benji, el hijo de Alexandre con quien lleva una relación muy unida le pide a Diane que si no le interesa mejor se aleje de su padre. Diane tendrá que tomar una decisión fundamental, no sólo eso, tendrá que superar esos 45 cm que le faltan al hombre de su vida. Así se enfrentará a las convicciones de una sociedad implacable y a sus propios prejuicios, que exigen a los hombres el éxito económico, profesional y esos ineludibles 180 centímetros de altura.

 

 

Virgienie Efira fue nominada al Globo de Cristal en Francia.

 

“Unos días antes del estreno de Les vacances du petit Nicolas, me encontré con Vanessa Van Zuylen, la productora de Corazón de León, una película argentina de Marcos Carnevale que narra la historia del amor de una mujer hermosa por un hombre encantador que mide menos de metro cuarenta. Fue un éxito atronador en su país en 2013, pero jamás se ha visto fuera. Vanessa quería que hiciera el remake, pero yo ya me hallaba ocupado en otro proyecto. Le dije que me lo miraría sólo por cortesía, aunque convencido de declinar el ofrecimiento. Pero cuando vi el film a la mañana siguiente, me quedé cautivado. Había un auténtico tema, era poderoso, audaz, y sorprendente. Inmediatamente vi el auténtico potencial emocional de la comedia. Dado que la cinta era típicamente sudamericana, resultaba muy sentimentaloide, muy tendente a la telenovela, y me pareció una buena idea reescribirla y europeizarla un poco”. –Laurent Tirard. La higuera.com-

 

Un hombre a la altura representa ese cine de comedia romántica comercial de eficacia probada. Una pareja protagónica de enorme carisma, un asunto sentimental que va de la crisis al humor hilarante, una serie de obstáculos tan divertidos como previsibles que llevarán a los personajes a cambiar sus respectivas zonas de confort para encontrar algo que presagia un posible final feliz. No hay mucha sutileza y si un uso estupendo de los efectos especiales para reducir la estatura de Jean Dujardin, el carismático actor de El artista (Michel Hazanavicious, 2011), todo ello para demostrar que no existe enemigo pequeño y que el amor puede localizarse de la manera más insólita, al tiempo que los buenos sentimientos pueden estar por encima de los prejuicios sociales y de la obsesión por la apariencia física y la perfección de los cuerpos.

 

Laurent Tirard, responsable de la muy atractiva biografía fílmica de Moliere (Francia, 2007) en la que planteaba la representación de un Molière alejado de la estampa literaria interpretado por el talentoso Romain Duris. Un hombre con dudas, contradicciones y un innegable talento para aprovechar sus recursos, inmerso en una serie de situaciones que inspiraran algunas de sus exitosas obras futuras. Un relato que dejaba atrás cualquier asomo de solemnidad y que apostaba por un tono de sátira irónica cercano a la obra misma del dramaturgo francés, hijo de un tapicero del Rey, con un remate tendiente a lo dramático como las tragedias que el autor intentó escribir en sus inicios cuando aún no definía su estilo.

Después de esa segunda película, Tirard orientaría su trabajo hacia la comedia reflexiva y/o comercial como lo muestran: El pequeño Nicolás, Asterix y Obelix al servicio de su majestad, Las vacaciones del pequeño Nicolás, Un hombre a la altura y su más reciente trabajo: El regreso del héroe con el mismo Jean Dujardin. A diferencia de la cinta argentina Corazón de león, el realizador Tirard y su co guionista y adaptador Gregoire Vigneron, abandonan los momentos más melodramáticos y mucha de la palabrería de la cinta argentina original, para dar paso a escenas muy divertidas como el juego de ping pong entre Alexandre y su hijo Benji, la secuencia en el bar clan destino donde el protagonista y Diane bailan música Disco, la escena de la fiesta donde discuten Alexandre y Bruno o la manera en que Diane enfrenta a su madre y avanzan en sentido contrario en su automóvil.

 

“Inmediatamente, le pregunté a Laurent cómo iba a proceder. Entendía que esto no iba a ser una comedia sino un romance o un cuento de hadas sobre una mujer bella y una rana pequeña. Así que tenía que interpretar a mi personaje sin ambages, ni como chico listo ni con sarcasmo. Igual que hizo Virginie. De hecho, nuestro trabajo no iba a ser divertido, teníamos que narrar una historia romántica y punto. Tenía que trabajar de rodillas, mirar a Virginie desde abajo, bailar y hablar solo ha sido duro pero interesante. En el film, la comedia se produce desde los papeles secundarios, como el exmarido, la madre, o la secretaria, quienes nos miran y nos juzgan” –Jean Dujardin La higuera.com.-

 

Buena parte del éxito y eficacia de Un hombre a la altura proviene de la personalidad del héroe. Él no se considera pequeño, es realista pero no es pequeño mentalmente; se trata de un gran hombre que disfruta de una buena vida, un trabajo muy satisfactorio y bien remunerado, una espléndida relación con su hijo, con sus colegas y con las mujeres. Además, dueño de una casa espectacular y de una personalidad arrolladora. Todo ello sin quejarse de su tamaño, siendo siempre un personaje optimista pese a la realidad que le circunda pero con un orgullo que le otorga dignidad.

 

“Incluso antes de que me ofrecieran participar, ya había oído hablar del mismo, y sentía mucha curiosidad. Me pareció que la idea de una mujer que fantasea sobre un hombre que no conoce, antes de descubrir que mide metro cuarenta, y que se ve en la encrucijada entre el amor que le profesa y una especie de vergüenza social, era una idea extraordinaria para una comedia del todo original. Y el hecho de que Laurent Tirard fuera a dirigir y a encoger a Jean Dujardin, quien encarna al personaje, hacía el proyecto del todo emocionante y especial. Conocía a Laurent Tirard y su trabajo, así que sabía que tiene gusto y un alto nivel tanto en lo concerniente a lo formal como al contenido; y también a Jean Dujardin, de quien siempre he pensado que interpreta con un desquiciado tipo de libertad. Así que me presenté a una audición, y comenzamos juntos. Conocí a la productora. Era su primera producción. Se mostraba singularmente entusiasmada, y resultaba contagioso. Creo que tenía mucho que hacer con esa energía en el rodaje. Y luego, por supuesto, estaba el guión de Laurent Tirard y Grégoire Vigneron, capaces de preservar un tipo de simplicidad narrativa sin sacrificar la complejidad de los personajes, aun siendo una comedia. El argumento es divertido, pero al tiempo me pareció muy universal e interesante el tema de cómo nos vemos el uno al otro en la más plena intimidad, y la percepción que la sociedad tiene de nosotros. ¿Cuándo somos realmente libres en las decisiones que tomamos? ¿Influye en nuestros sentimientos el modo en que los otros nos miran? –Virginie Efira La higuera.com-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Martes 28 de agosto de 2018

LA LOCURA DEL REY JORGE/ LOS ESCÁNDALOS DEL REY JORGE (The Madness of King George, Gran Bretaña, 1994)

Dirección. Nicholas Hytner. Guión. Alan Bennett, inspirado en su propia obra/ Fotografía en color. Andrew Dunn/ Música. George Fenton/ Edición. Tariq Anwar/ Diseño de arte. Martin Childs/ Diseño de Producción. Ken Adam/ Vestuario. Sue Honeybourne y Mark Thompson/ Producción. Mark Cooper, Stephen Evans, David Parfitt/ Con. Nigel Hawthorne (Rey Jorge III), Helen Mirren (Reina Charlotte) Ian Holm (Willis) Rupert Everett (Príncipe de Gales) Amanda Donohoe (Lady Pembroke), Rupert Graves (Greville), Charlotte Curley (Amelia), Julian Rhind Tutt (Duque de York), John Wood (Thurlow), Paul Corrigan (Braun)/ Duración. 110 mins.

SINOPSIS

Reinado de Jorge III de Hannover (1760-1820. Gran Bretaña,1788. La corona ha perdido las colonias americanas y el parlamento empieza a dudar del poder real. Repentinamente, seguido de un agudo dolor estomacal, el rey Jorge III enferma; no se trata de un mal reconocible, sino más bien de un comportamiento absurdo y extravagante y el único síntoma visible es la orina color violácea del monarca. La reina es separada de su marido y el hijo mayor, el Príncipe de Gales (el futuro Jorge IV), intenta que su padre sea declarado incapaz para que él asuma la regencia. En tanto, el rey al borde de la demencia se enfrenta al Dr. Willis, una suerte de psicoterapista y sus métodos extremistas, al tiempo que algunos sectores de la clase política planean diversas acciones para incapacitarlo y arrebatarle el trono.

 

La locura del Rey Jorge obtuvo el Oscar a Mejor Dirección Artística de cuatro nominaciones. Tres premios BAFTA a lo Mejor del Cine Británico entre ellos Mejor Actor, Maquillaje y Mejor Película Británica de 13 nominaciones. Premio a Mejor Actriz para Helen Mirren en el Festival de Cannes

 

“A fines de los ochenta, el dramaturgo Alan Bennett se había tomado un breve descanso de sus labores teatrales para trabajar con más asiduidad en cine y televisión pero, en 1991, regresó a los escenarios en una racha muy productiva, en la que escribió “The Madness of King George III”, dirigida por Hytner y representada en el National Theatre, que, en 1994, se trasladaría a la gran pantalla, también bajo la dirección de Hytner. En 1999, escribió la obra de teatro “The Lady In The Van”, en la que Maggie Smith hacía de la señorita Shepherd.Han hecho falta otros 15 años para que Bennett se sintiera listo para retomar el material y convertirlo en un filme. En 2006, Hytner y él habían transformado su obra de teatro de gran éxito “The History Boys” en una película nominada a dos premios BAFTA, al igual que ya hicieran con “La locura del rey Jorge”, que consiguió 14 nominaciones” –La higuera.com-

 

 

El gusto por los decorados suntuosos concebidos de manera meticulosa; la ambientación y los paisajes preciosistas; así como el refinamiento histriónico de sus protagonistas, son algunas de las características del actual cine británico. Sin duda, La locura del Rey Jorge del debutante Nicholas Hytner acapara todas esas cualidades; por algo obtuvo cuatro nominaciones al Oscar y se llevó la estatuilla a la Mejor Dirección Artística, en tanto, Helen Mirren como la reina Charlotte obtuvo el premio a la Mejor Actriz en Cannes.

El filme, una suerte de farsa alegórica sobre la vanidad y los entretelones del poder, así como los escándalos reales que parecen transmitirse de generación en generación, ha sido escrito por el dramaturgo y guionista Alan Bennett (Prick Up Yours Ears, Frears), quien adaptó su propia obra teatral. Curiosamente, el autor no se inspiró tanto en la vida del monarca que perdió las colonias americanas, que vivió los años de la revolución francesa y que acabó siendo el último rey que concentró en la monarquía todo el poder político.

La trama esencial de Los escándalos del rey Jorge parte de un capítulo de la obra de Roy Porter, A social History of Madness dedicado a la misteriosa locura del monarca. A Bennett, le interesaba analizar los síntomas físicos y sicológicos que le permitirían sentar las bases de una ficción histórica y establecer paralelismos actuales. De hecho, al final, un letrero indica que la inapropiada conducta del rey se debió a una enfermedad llamada “porfiria” que afecta el sistema nervioso, provoca incontinencia urinaria y que además es hereditaria.

 

 

 

“La película aborda las prácticas médicas relativamente primitivas de la época y las suposiciones que hacían los médicos al tratar de entender el cuerpo humano. Los médicos del rey aplicaban los tratamientos humorales (vesículas y purgas). Mientras tanto, otro de los médicos del rey, el doctor Heebs, analiza las heces y la orina del rey, y concluye que los desechos del cuerpo pueden dar algún indicio respecto a los males de Su Majestad. Por último, lady Prembroke recomienda al doctor Willis, ex ministro religioso que intenta curar al paciente a través de modificación conductual. Ninguno de los tres métodos funciona por completo; con el tiempo, su cuerpo se cura por sí solo” –Información de Wikipedia-

 

 

Las intenciones de la obra llevada a los escenarios por Hytner y trasladada a la pantalla por él mismo con gran ingenio y versatilidad, es justamente hacer partícipe al espectador de esa suerte de broma. El pasado de la realeza con sus extravagancias y desatinos han sido heredados por la monarquía actual. De hecho, ese juego alegórico que va más allá de los excrementos reales, las intrigas de la corte, los pleitos por el poder tanto en el castillo de Windsor como en la Cámara de los Comunes, se conecta con la irreverencia del humor británico en general; ese que va de Benny Hill a Monty Python.

En paralelo a la tradición de la farsa y el exquisito humor inglés, aparece otro pilar de la cultura británica: la referencia shakesperiana. Como si se tratase de una tragicomedia de Shakespeare, el ataque de locura de que es objeto el monarca, le sirve para poner en duda su propia capacidad como hombre y como rey, a partir de la lectura del Rey Lear que en mucho se parece a su historia personal (los hijos ingratos, el poder real a la deriva).

 

 

“Además de la lucha personal del rey contra la enfermedad mental, la película describe la impotencia relativa de la monarquía británica en una época en la que el Parlamento británico era todopoderoso. La escena donde un doctor le dice por vez primera al rey qué hacer (y rompe, así, el protocolo establecido) y el rey es colocado en un asiento muestra que el rey finalmente acepta la debilidad de su papel a pesar de sus protestas de que él es el “Rey de Inglaterra” y puede hacer lo que se le antoje. Después de su recuperación, al final de la película el rey le explica al Príncipe de Gales que el papel de la familia real consiste en aparentar felicidad, en saludar a la multitud y en ser, para el pueblo, un modelo de cómo comportarse” –Información de Wikipedia-

 

Hytner mostró con esta película que tenía madera de cineasta detallista y pulcro y su larga carrera como realizador teatral lo confirman. No obstante, el gran peso de la historia radica en la brillante interpretación de Nigel Hawthorne como el llamado “Monarca Loco” y en particular, la relación que establece con el Dr. Willis, un médico adelantado a su momento responsable de su cura. El filme es una mirada festiva y tierna sobre un rey incapaz de controlar su cuerpo, su poder, su familia, su corte y el destino de su país.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de agosto 2018

EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA (Toivon tuolla puolen/ The Other Side of Hope, Finlandia-Alemania, 2017)

Dirección y Guión. Aki Kaurismaki/ Fotografía en color. Timo Salminen/ Música. Marko Haavisto, Harri Marstio, Essa Pullainen, Tuomario Nurmio, Olavi Nyrhila y su tango orquesta/ Edición. Samu Heikkilä/ Diseño de arte. Markku Pätilä/ Diseño de Producción. Aki Kaurismaki/ Vestuario. Tiina Kaukanen/ Producción. Sputnik Oy, Aki Kaurismaki/ Con. Sherwan Haji (Khaled), Sakari Kuosmanen (Wikström), Ilkka Koivula (Calamnius, capitán de meseros), Kati Outinen (la mesera), Janne Hyytiäinen (Nyrhinen, amigo de Khaled), Nuppu Koivu (Mirja, empleado del restaurante), Kaija Pakarinen (la esposa de Wikström), Niroz Haji (Miriam, hermana de Khaled), Simon Hussein Al-Bazoon (Mazdak, amigo de Khaled), Timmo Torika (policía)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

Helsinki. Khaled, un joven inmigrante sirio llega oculto de polizón en un barco de carga procedente de Polonia. Al mismo tiempo, un anodino y cuarentón vendedor de camisas y corbatas llamado Wikström decide poner fin a su matrimonio, cambiar de negocio y abrir un restaurante poco frecuentado y en decadencia con las ganancias de un juego de póker. Las autoridades finlandesas deciden repatriar a Khaled a una Alepo en ruinas luego de que su propuesta de asilo político es rechazada. Y al igual que otros tantos refugiados, opta por quedarse ilegalmente y desaparecer en las calles de Helsinki. Allí se enfrenta al racismo en sus diversas modalidades, pero también descubre la bondad en su estado más puro. Sus caminos se cruzarán y Wikström ofrecerá a Khaled techo, comida y trabajo. Sin embargo el sueño del chico es encontrar a su hermana, que también huyó de Siria al tiempo que tiene que enfrentar rechazo, humillaciones, violencia y asimismo, solidaridad y cariño de un grupo de refugiados tercermundistas y de perdedores finlandeses que no pierden ni el entusiasmo ni la esperanza.

 

 

Luego de Le Havre: el puerto de la esperanza filmada en 2011 y de la realización de un episodio del filme colectivo Centro Histórico (2012), Aki Kaurismaki revive su corrosivo humor finlandés con esta obra donde una vez más recupera el tema de la migración desde una perspectiva tan ácida como conmovedora. El realizador obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín por la Mejor Dirección. Asimismo, estuvo nominada a Mejor Película, Director y Director europeo en lo Mejor del Cine Europeo. Premio al Mejor Director en el Festival de Jerusalén, en Munich y Luxemburgo. Premio Fipresci al Mejor Director en el Festival de San Sebastián. Premio al Mejor Actor en el Festival de Dublín.

 

“Los escuetos y certeros diálogos, el sentido del humor punzante, los colores cálidos y los objetos ‘vintage’, el rock & roll callejero, los cigarros y la solidaridad entre los marginales, todas las constantes de Kaurismäki están ahí, pero su cine sigue apareciendo fresco, emotivo y necesariamente incordiante” –El Diario Vasco-

“Tan económico con el estilo visual como con los diálogos, Kaurismäki saca el mayor partido de actores dirigidos para hacer lo menos posible” –Screen International-

“No solo es una de las películas más vitales y contemporáneas del 2017, sino también una de las más divertidas, clásicas y maravillosas del año” –The Film Stage-

 

 

Cartero, clavadista, crítico y actor de cine, Aki Kaurismaki (Finlandia, 1957), co escribió y actuó en el mediometraje de su hermano Mika, El mentiroso en 1981 y codirigió con éste ese mismo año, el documental La gesta de Saimaa, para debutar dos años después como realizador en el cine de ficción, con Crimen y castigo y convertirse a partir de ese instante, en un cineasta de culto en Festivales Internacionales donde cada año se espera otro de sus austeros y minimalistas relatos que se mueven entre la comedia del absurdo y el drama con tintes negros, protagonizados por seres marginales y solitarios que intentan controlar un destino adverso a partir de finales optimistas en apariencia, tal y como sucede con su trilogía sobre perdedores en urbes frías y hostiles que incluye a: Nubes pasajeras (1997), El hombre sin pasado (2002) y Luces al atardecer (2006).

 

En efecto, el caso del finlandés Aki Kaurismaki resulta luminoso y revelador. Sus personajes patéticos y solitarios deambulan en paisajes similares, sometidos a relaciones de trabajo degradantes y aburridas, como la jovencita fea y fanática de las novelas rosa en La muchacha de la fábrica de cerillos (1990), el chofer de un camión de basura y la cajera de supermercado recién despedida en Sombras en el paraíso (1986), la lastimosa banda de polka-rock con sus copetes y botas puntiagudas en Los vaqueros de Leningrado en América (1989), la pareja de amantes malditos involuntarios de Ariel (1988), la humilde camarera del kiosco de comida callejera y el guardia de seguridad, protagonistas de Luces al atardecer, o el escritor y filósofo que ha decidido dedicarse a lustrar los zapatos de los otros, menos los suyos, en Le Havre: el puerto de la esperanza.

 

“Con esta película me he esforzado en romper con la visión europea de que todos los refugiados son víctimas patéticas o emigrantes arrogantes que invaden nuestros países para quitarnos el trabajo, la mujer, la casa y el coche. La creación e imposición de prejuicios estereotipados despiertan un eco siniestro en Europa. No me importa reconocer que El otro lado de la esperanza, es, hasta cierto punto, una película tendenciosa que intenta influir sin el menor escrúpulo en las perspectivas y opiniones de los espectadores, al mismo tiempo que manipula las emociones para conseguir su objetivo. Y dado que estos esfuerzos fracasarán, espero que al menos quede una historia recta y melancólica con toques de humor, una película casi realista en torno a algunos destinos humanos en el mundo de hoy en día” –Aki Kaurismaki lahiguera.com-

 

 

Al igual que en sus anteriores trabajos, El otro lado de la esperanza resulta una historia realizada con una sencillez abrumadora y por si ello fuera poco: emocionante y universal en un punto donde alcanzan un equilibrio perfecto el humor y la tragedia. Es quizá su película más depurada y terrible al mismo tiempo pero a la vez con un tono de optimismo que se mantiene hasta el último minuto. No sólo ello, sus personajes son de una conmovedora dignidad, entrañables y solidarios. Seres marginales y desfavorecidos por el sistema con el don de la generosidad, mirando siempre hacia adelante a pesar de lo que sea. Como en Le Havre, en ese universo frío y violento donde un grupo de neofascistas llaman judío al joven sirio y lo golpean, Khaled consigue encontrar refugio en ese otro mundo donde tiene que vivir en un minúsculo cuartito acompañado de un perro y mantener la esperanza de recuperar a su hermana Miriam a la que perdió en la frontera.

Otro elemento fascinante es la utilización de la música rocanrolera finlandesa que le otorga un toque melancólico y muy divertido. En su aparente candor, El otro lado de la esperanza es un filme brutal y lo que actualmente sucede en Europa con el tema de la migración lo confirma. De manera muy sensible e inteligente, Kaurismaki pone al día el cine de Chaplin (Tiempos modernos, La quimera de oro, El peregrino) y de Buster Keaton (El maquinista de la general, El fotógrafo) –incluyendo la inexpresividad del personaje-, para hablar con humor sobre el horror y la tragedia. Todo ello en otra más de sus pequeñas y emotivas obras maestras sobre esa grandeza del espíritu humano día a día en vías de extinción.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México 31 de julio 2018

ILUSIÓN NACIONAL (México, 2014)

Dirección. Olallo Rubio/ Guión. Olallo Rubio/ Fotografía en color. Varios archivos de fotografía/ Música: Javier Umpierrez/ Edición: Juan Fontana/ Investigación iconográfica: Genoveva Corro Millán/ Diseño de Sonido: Javier Umpierrez/ Efectos Visuales: Raúl Prado/ Producción. Carlos Meza, José Nacif, Olallo Rubio, Abraham Meme, José María Yazpik/ Con: Antonio Carbajal (él mismo), Javier Aguirre (él mismo), Carlos Albert (él mismo), Cuauhtémoc Blanco (él mismo), Felipe Calderón Hinojosa (él mismo), Carlos Salinas de Gortari (él mismo), Vicente Fox (él mismo), Miguel de la Madrid Hurtado (él mismo), Hugo Sánchez (él mismo), Jorge Campos (él mismo), Bobby Charlton (él mismo), Diego Armando Maradona (él mismo), Edson Arantes Do Nascimento Pelé (él mismo)/ Dur. 100 mins.

SINOPSIS

México tuvo la fortuna de organizar dos Copas del Mundo, en la primera alojó a Pelé, y en la segunda se consagró Maradona. Los dos mejores jugadores en la historia del futbol, los dos ganaron un Mundial y dejaron huella de su futbol en México, el primero en 1970 y el segundo 16 años después. Los dos enamoraron a un estadio Azteca repleto que los hizo vibrar de emociones. Ilusión Nacional es una película acerca de la participación de México en los mundiales en donde el director nos presenta los triunfos del pasado con una mirada hacia el futuro pero también nos recuerda las derrotas más dolorosas.

Narra la participación de México en la Copa del Mundo y presenta las humillaciones y los triunfos del pasado y una mirada hacia el futuro. El documental reconstruye dramáticamente el pasado y nos lleva desde 1928 hasta 2012 por un recorrido emotivo, didáctico y dinámico que captura y recrea la energía de los partidos más emocionantes; la intensidad de un Estadio Azteca totalmente lleno; la euforia colectiva de la afición en México 1970 y México 1986; el suspenso provocado por las cardiacas sesiones de penaltis; y toda la acción del deporte más popular del mundo. No se trata de un recuento árido televisivo que simplemente recopila datos históricos, Ilusión Nacional es una obra dramática que cuenta una historia llena de acción y emociones nacionalistas, sin pasar por alto un poco de contexto social y político; fundamental para entender en qué punto de la historia estamos ubicados y los antecedentes de los diferentes temas que abarcamos dentro de la cultura del balompié.

 

Para Olallo Rubio: “Existe el prejuicio de que un documental debe ser únicamente material periodístico de denuncia, pero aunque Ilusión Nacional no es ingenua o ilusa, el objetivo central consistió en hacer una película emotiva que celebre el fútbol sobre todas las cosas. Citando al escritor uruguayo Eduardo Galeano ‘El futbol como fiesta de los ojos que lo miran y como alegría del cuerpo que lo juega’. Ilusión Nacional resalta la pureza poética del futbol y demuestra que, a pesar de todo aquello que gira alrededor del negocio, es y seguirá siendo un signo primordial de identidad colectiva.

“A través de Ilusión Nacional, los adultos recordarán grandes momentos de la historia del futbol, y los niños y adolescentes podrán ver por primera vez en la pantalla grande imágenes que nunca han visto. Creemos que aún, cuando en México han habido varios intentos de llevar el futbol al cine, Ilusión Nacional es la primera película mexicana que se enfoca directamente en la esencia del deporte y en la fiebre mundialista”.

 

Es sabido que el deporte y el cine mantienen una curiosa relación de respeto. Atletas, jugadores, entrenadores y todo tipo de eventos deportivos aportan a la pantalla grande un cierto toque dramático. En cambio, el cine puede transformar el simple acto deportivo en un relato de epopeya e incluso en una metáfora de la desilusión de un país y ya, en el peor de los casos, convierte en efímeras estrellas de la pantalla a disparejos baluartes del deporte.

Deportes como el box, el fútbol americano, las carreras automovilísticas, el atletismo, o el beisbol, tienen sus obras notables y ahí están para demostrarlo respectivamente, Toro salvaje (1980) con Robert De Niro en el papel de Jack la Motta, El número uno (1969) en la que Charlton Heston encarna a un maduro quarterback de los Santos de Nueva Orleans. En Un hombre y una mujer (1966) que oscila entre el drama romántico y el nihilismo de la pasión amorosa, un circuito automovilístico separa a una pareja. Asimismo, en La soledad del corredor de fondo (1962), una carrera de atletismo se transforma en alegoría de liberación y con ellas, obras como Fuera de línea (1988) sobre la tragedia de los Medias Negras en 1919 donde política y deporte se funden sutilmente.

Curiosamente el patito feo de los deportes vistos por el cine era sin duda el fútbol soccer. Ningún deporte acumulaba las películas más bobas, mediocres y previsibles como lo demuestra, El chanfle (1978) y secuela con el equipo de Roberto Gómez Bolaños Chespirito. Es decir, al llamado “juego del hombre”, le ha ido de la patada en la pantalla y ello se entiende por varias razones. De entrada, el balonpie resulta cinematográficamente anticlimático. No tiene la vertiginosidad de un round o los dramáticos dos minutos finales de un partido de fútbol americano, tampoco se rompen listones en la meta, ni se escuchan disparos de salida. Incluso, como el soccer funciona como un simple relleno en la cultura estadunidense, Hollywood lo ha visto con reserva, no ha sido así en otras cinematografías como la inglesa.

 

“Este no es un trabajo periodístico, no soy periodista. Trato de hacer películas dramáticas o es en lo que intento enfocarme. Y eso hice en Ilusión Nacional, traté de reconstruir dramáticamente el pasado de la selección y trasladarte ahí, no recordarlo y nada más. Queríamos provocar el efecto de ‘máquina del tiempo’, ver la evolución del futbol y la cobertura del mismo. No quería hacer una crítica, la verdad no me considero una autoridad del futbol. Para eso están los especialistas. Además yo sería el último en ser el aguafiestas, quería hacer de esta película algo celebrativo, que no es nada fácil con la historia de la selección mexicana. Básicamente la película es algo así como ‘que mal se siente cuando pierden, ¿pero a poco no se siente bien padre cuando ganan?’ Ese es uno de los mensajes”.

 

 

Cine y fútbol son quizá las expresiones populares de mayor arraigo y las que más pasiones despiertan en los espectadores. Lo curioso, es que el fútbol y el cine se llevan poco y combinan mal. Por ello, resulta toda una sorpresa el cuarto docudrama de Olallo Rubio: Ilusión nacional, filme de enorme eficacia para retratar el concepto de fanatismo y derrota que persigue al mexicano.

Olallo deja de lado las típicas cabezas parlantes y las discusiones estériles. Con un extraordinario material de archivo de diversas calidades, de los años veinte a la fecha, construye una épica del fracaso, la enajenación y también de la euforia que el futbol representa en una sociedad como la nuestra, donde pan, circo e ilusión, siguen a la alza.

A partir de un vigoroso montaje, una poderosa banda sonora y una irónica narración a cargo del propio Olallo, Ilusión nacional ofrece el panorama de una quimera deportiva. Asimismo, de manera sutil, la forma en que el futbol corrompe y enajena, el poder de los medios, el enorme negocio comercial que representa, así como imágenes elocuentes de la frustración, el enojo y también la grandeza del juego del hombre.

Caben aquí: la tragedia de Maracana, el paso de nuestra selección por las distintas copas mundiales, el surgimiento de una estrella como Hugo Sánchez, un breve recorrido por la violencia y el salvajismo futbolístico. Las imágenes del descalabro, el enojo, el llanto, la frustración, la pena que la arrogancia y el triunfo efímero. A su vez, un recorrido además por las voces y presencias de enormes cronistas deportivos cuando el futbol era más pasión que negocio. Maradona adolescente, Hugo Sánchez cantando, presidentes como: Fox, Salinas, De la Madrid Calderon, Diaz Ordaz. Imágenes del Mundial en México 1986 y el terremoto de 1985. Incluyendo secuencias alucinantes de filmes: Patton, Que Viva México y Rambo. La importancia de los acervos y archivos fílmicos donde pueden surgir maravillas como esas escenas en Ixtapan de la Sal donde los seleccionados nacionales se preparaban para el mundial de Chile en 1962 o los anuncios publicitarios de: Cansadón y Pancho Pantera.

 

 

“Abordar el futbol en México es un tema delicado; además, otra razón por la que no buscamos a la Federación Mexicana de Futbol fue porque la película se enfoca -en un alto porcentaje- en los mundiales. Hay varias cosas, por ejemplo, el testimonio de los periodistas que hicieron público el tema de ‘Los cachirules’ es nuevo, esos testimonios no los habían soltado desde su transmisión. El gol de Maradona en el Azteca filmado detrás de la portería es prácticamente inédito, ese material no lo tiene la FIFA era de Demetrio Bilbatúa, en su momento se vio, pero nunca en cine. Hay material que no se ha visto en los últimos 40 años” –Olallo Rubio-.

CASI UN GIGOLO (Fading Gigolo, EU-Francia, 2013)

Dirección. John Turturro/ Guión. John Turturro (y Woody Allen sin crédito)/ Fotografía en color. Marco Pontecorvo/ Música: Abraham Laboriel y Bill Maxwell/ Edición: Simona Paggi/ Dirección de arte: Sarah Frank/ Diseño de Producción. Lester Cohen/ Vestuario. Donna Zakowska/ Producción. Bill Block, Paul Hanson, Jeffrey Levy-Hinte, James Debbs/ Con: John Turturro (Fioravante) Woody Allen (Murray), Vanesa Paradis (Avigal), Liev Schreiber (Dovi), Sharon Stone (Dra. Parker), Sofía Vergara (Selima), Bob Balaban (Sol), Abe Altman (Primer Rabino), Teddy Bergman (Yossi), Max Casella (tipo del mostrador), / Dur. 98 mins.

SINOPSIS

Fioravante se adentra en el negocio de la prostitución masculina de la mano de su amigo Murray. Poco a poco sus andanzas en el oficio más antiguo del mundo le descubrirán algo de lo que no era consciente. A Murray se le ocurre esta disparatada idea cuando su despampanante dermatóloga, la Dra. Parker, le comenta que busca a un hombre para montarse un trío con su impresionante amiga Selima. Murray se encuentra en una situación financiera muy precaria tras el cierre de su librería y, con la mente puesta en el lado económico del negocio, intenta convencer a Fioravante de que es la persona más indicada para la tarea. Aunque la idea de convertirse en gigoló no le apasiona inicialmente, la economía de Fioravante tampoco anda muy boyante y se da cuenta de que hay peores formas de ganarse la vida que hacer felices a dos mujeres faltas de cariño. Así, se e convierten en socios y Fioravante se cita con la Dra. Parker para una sesión de prueba antes del trío.

Por su parte, Murray se topa con una clienta singular. Para su segunda incursión, Fioravante deberá encandilar a Avigal, la viuda de un conocido rabino con quien se casó siendo muy joven. Han pasado veinte años y ahora se encuentra con seis hijos a su cargo y los recuerdos de toda una vida confinada a las limitaciones de una comunidad muy cerrada y ortodoxa. Avigal ansía experimentar cosas nuevas y cuando Murray le propone visitar a Fioravante, acepta sin pensárselo, movida por la curiosidad de descubrir territorios desconocidos. La ternura de Fioravante al acariciar la espalda de Avigal despierta algo inesperado en ambos.

En tanto que Dovi un judío ortodoxo que maneja una patrulla de barrio, suspira por Avigal desde la adolescencia y busca a la viuda. Las restricciones de su religión y sus inseguridades le obligan a esconder su pasión bajo el manto de la vigilancia, velando constantemente por Avigal y sus hijos. Las sospechas que siente Dovi al ver a Avigal con Fioravante pronto darán paso a los celos. Mientras Fioravante hace la ronda por las habitaciones de la Dra. Parker y Selima y mantiene encuentros más castos con Avigal, Murray lidia con las dificultades que encierra el trabajo de representante. Muy pronto las desavenencias acabarán por hacer que la situación estalle.

 

Casi un gigolo obtuvo el premio a Mejor Director Debutante y Mejor Película en el Festival de Miami.

 

“Divertida y emotiva, la quinta película de John Turturro (tras Mac, Illuminata, Romance y Cigarettes y Passione), aborda la cruzada interminable, y nunca del todo satisfactoria, del ser humano por encontrar la felicidad en el sexo y el amor. –lahiguera.com

 

 

Actor de culto y uno de los mayores y mejores protagonistas de los filmes de los hermanos Coen (Barton Fink, De paseo a la muerte, ¿Dónde estás hermano, Identidad peligrosa), John Turturro (Brooklyn, Nueva York, 1957), estudió en la Escuela de arte dramático de Yale, En la televisión, obtuvo un premio Emmy por su aparición en la serie Monk y protagonizó The Bronx is Burning (2007), donde encarnó al entrenador de los Yankees, Billy Martin. Turturro ha interpretado más de sesenta películas, entre ellas, Cinco esquinas de Tony Bill; Haz lo correcto, Mo Better Blues, Fiebre de selva del cineasta afroestadunidense Spike Lee, El dilema de Robert Redford, El buen pastor de Robert DeNiro, Transformers de Michael Bay y obtuvo el galardón a Mejor Actor en el Festival de cine de Cannes por Barton Fink y a su vez el David D. Donatello por el mismo filme. Su debut como realizador fue con: Mac ganadora de la Cámara de oro en el Festival de cine de Cannes.

 

 

“La idea sobre la que se sustenta la nueva comedia de John Turturro Casi un gigoló surgió durante una comida con un amigo. “Me puse a improvisar un relato y vi que le hacía mucha gracia, así que seguí hilando la trama”, comenta Turturro. Sin embargo, no se dio cuenta del enorme potencial de la historia hasta hablarlo con otros amigos e incluso con su barbero. Éste se lo comentó a otro de sus clientes, que resultó ser Woody Allen. Allen se quedó tan prendado de la historia que se puso en contacto con John. Por aquel entonces Turturro no tenía más que las líneas generales de la historia. “Pasé por casa de Woody y le comenté la trama a grandes rasgos”, apunta Turturro. “Iba diciendo Gracioso o No me resulta gracioso o Podría ser gracioso”. Según Allen, “Me pareció que John había dado con una historia distinta y divertida protagonizada por un grupo de personajes muy amenos, con dosis de romanticismo y momentos muy reales que hablan de experiencias muy humanas”. –La higuera.com

 

 

En Casi un gigoló abundan muchas de las temáticas del primer Woody Allen hasta el inicio de su etapa agridulce entre dramática y humorística como sucede en Crímenes y pecados donde Allen hace un papel muy similar al del filme de Turturro: el ambiente judío en Brooklyn, los conceptos religiosos sobre la muerte y el sexo y los tabús en relación a la carnalidad. Todo ello a través de una comedia ligera en apariencia que en realidad se trastoca en una divertida y un tanto amarga fábula sobre la búsqueda de la felicidad y los traumas de la moral judeo-cristiana. De hecho son pocas las películas que tocan el asunto de la prostitución femenina: Vaquero de medianoche/Perdidos en la noche de John Schlesinger, Gigoló americano de Paul Schrader, Mi camino de sueños de Gus Van Sant, Dulces compañías de Óscar Blancarte o La piel misteriosa de Gregg Araki. Sólo que en este caso, Turturro y Allen sin crédito de co guionista apuestan por el humor y la ternura.  Aderezado a su vez con una extraordinaria banda sonora que incluye temas como: Atardecer canadiense, La violetera, Luna rosa, Mi romance.

Lo más interesante del protagonista es que su atractivo no emana de su aspecto físico; es un hombre ya entrado en los cincuenta años; sino en su capacidad para entender y hacer sentir extraordinariamente a mujeres deseosas más que de sexo, de amor, de comprensión, de cariño y atención. “Hay tíos a los que les gusta el sexo pero no les gustan especialmente las mujeres. Fioravante está dispuesto a escucharlas, a ser muy tierno, paciente y cariñoso”, dice Turturro. Fioravante, es un hombre común y tranquilo que trabaja en una florería, no es consciente de su don, pero su gran amigo Murray sabe que Fioravante tiene algo especial. Cuando la dermatóloga de Murray, la Dra. Parker, le pregunta si conoce a alguien al que le interesaría cobrar por acostarse con ella y con su amiga Selima enseguida piensa en Fioravante; el asunto será convencerlo de participar.

 

 

“Cuando Turturro se sentó a escribir el guión, Allen se prestó a seguir dándole consejo. “Ha sido muy generoso con su tiempo”, comenta Turturro, “pero también ha sido muy despiadado, si algo no le gustaba me lo decía sin temor. Si alguien de la talla de Woody Allen se toma las molestias de ayudarme pensé que el guión tenía algo especial”. Y añade: “Creo que, de manera inconsciente, Woody me empujó a profundizar más en la historia y al final he vertido muchos aspectos de mí mismo en la película. Me animó a hacerlo de una manera en la que me sintiera cómodo. Al final ha salido una cinta con muchos matices, que dista mucho de una comedia disparatada”. –Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 de junio de 2018

CITA CON LA MUERTE/ CON LA MUERTE EN LA MIRA (Rendezvous mit dem Tod: Warum John F. Kennedy sterben musste, Alemania, 2006)

Dirección. Wilfried Huismann/ Guión. Wilfried Huismann/ Fotografía en color. Tobias Baader y Reinhard Gossmann/ Música: Pino Donaggio y Claudius Bruese/ Edición: Nikole Kortlüke/ Diseño de Producción. Bettina Kapune/ Producción. Heribert Blondiau, Wilfried Huismann, Gus Russo/ Con: Laurence Keenan (él mismo), Fidel Castro (él mismo, pietaje de archivo), Alexander Haig (él mismo), John F. Kennedy (él mismo, pietaje de archivo), Lee Harvey Oswald (él mismo, pietaje de archivo), Jack Ruby (él mismo, pietaje de archivo), Lyndon B. Johnson (él mismo, pietaje de archivo)/ Duración. 88 mins.

SINOPSIS

22 de noviembre de 1963. John F. Kennedy es acribillado en Dallas, Texas, aparentemente, por un fanático marxista-leninista, Lee Harvey Oswald, quien es detenido de inmediato y asesinado en menos de 48 horas por Jack Ruby, un gángster menor, ligado a negocios de prostitución y alcohol. Éste, uno de los mayores magnicidios de la historia, acabó con el sueño americano y la inocencia del estadunidense medio. La muerte de JFK abrió la cloaca de los recovecos del poder y del dinero: las oscuras fuerzas que planearon el crimen, siguen reptando en la oscuridad, incluso, contaron con el apoyo de la llamada Comisión Warren, impuesta por el presidente que tomó el lugar de Kennedy, Lyndon B. Jonson, misma que manejó la teoría del asesino solitario y sicópata y que enfrentó la vehemencia de Jim Garrison, Fiscal del Distrito De Nueva Orleáns, quien puso en tela de juicio la muerte del carismático presidente. 43 años después del asesinato de JFK, aparece una nueva teoría, sustentada más por la imaginación y la sorpresa que por hechos contundentes, aunque deja al descubierto, quizá sin proponérselo, los pantanosos secretos de la política mexicana y sus instituciones de seguridad.

 

 

Se trata de Cita con la muerte conocida también como Con la muerte en la mira, del documentalista germano Wilfried Huismann, cuyas credenciales lo colocan como un especialista en temas histórico-políticos: autor de la serie televisiva Politische Morde (Asesinatos Políticos) y documentales para la TV como: El secreto alrededor del atentado en las Olimpiadas de 1972, Querido Fidel: la historia de Marita, El caso Henry Kissinger, Sangre Fría: El Plan Z de Pinochet, Traición en Santiago- Quien Mató a Salvador Allende y Ruleta Rusa: Los agentes, el Kremlin y los Cancilleres.

El filme de Huismann apoya la vieja teoría de Oswald como asesino, pero centra su investigación en la participación directa del gobierno de Fidel Castro en la planeación y ejecución del crimen, con el apoyo del Servicio Secreto cubano, conocido como G-2. Al estilo de aquellos intrigantes Documentos prohibidos, hábiles mezclas de realidad y ficción, entresacados de archivos fílmicos franco-alemanes, Cita con la muerte, resulta un filme inquietante y apasionante, sobre todo, por aterrizar buena parte de su investigación en tierras mexicanas donde quedaron sellados en apariencia, los destinos de Kennedy-Oswald y Fidel Castro.

Laurence Keenan, ex agente del FBI, que participó en la investigación de los sucesos ocurridos en 1963, comenta a bordo de un taxi ecológico que circula por el centro histórico: “La ciudad de México, es como una Caja de Pandora. Sus secretos nunca han sido revelados”, para trasladarse después al tercer piso del Hotel “Comercio”, en el primer cuadro de la ciudad, donde estuvo hospedado Lee Harvey Oswald, quien según revelan, anónimos ex agentes del servicio de inteligencia del G-2 afincados en nuestro país, Oswald -quien vivió un tiempo en Rusia donde conoció a su esposa Marina-, fue apoyado por el gobierno de Castro, incluso, se le vio varias veces salir de la Embajada cubana en México, al lado de Silvia Durán, otra cubana arraigada en nuestro país, cuya voz vía telefónica –y sin acento-, niega toda relación con los hechos.

El realizador Huismann, con un buen dominio del español, habla con voces que se ocultan en las sombras: en la oscuridad de un taxi nocturno, tras la puerta de un viejo departamento de un edificio ruinoso, un teléfono, o las imponentes puertas de cristal del Archivo General de la Nación, en donde se localizan cerca de cuatro mil hojas de los llamados archivos desclasificados relacionados con el expediente JFK-Lee Harvey Oswald, de los cuales, Huismann, sólo tiene acceso a 30 páginas, atajado por la funcionaria Dulce María Liahut, responsable de los archivos internos del AGN, quien describe las reglas para obtención de documentos, apoyada en la negativa de Vicente Capello, titular de la Galería 1 del Archivo General de la Nación.

Hacia 1992, el exhaustivo programa de investigación, Kennedy, la otra historia, creado por el controvertido Jaime Maussán y dirigido y escrito por el periodista José Martín Sámano, mostraba un pasquín con la fotografía de frente y de perfil de John F. Kennedy que decía: “Se busca por traición”, mismo que circuló de mano en mano antes del fatídico 22 de noviembre de 1963, cuando se llevó a cabo de manera perfecta el crimen del siglo, en contra del polémico, ambiguo y joven mandatario estadunidense, de quien se sabe ahora, planeaba acabar con la CIA, dar marcha tras al conflicto bélico en Vietnam y solucionar la enemistad con Cuba, a raíz de la llamada “Crisis de los misiles” ocurrida en 1962.

Un años antes, en 1991, JFK, la controvertida película de Oliver Stone, con Kevin Costner como el Fiscal Garrison, había puesto de nuevo el dedo en la llaga en una herida histórica aún sin sanar, apoyada en los libros de Jim Garrison (Tras la huella de los asesinos), del investigador Jim Marss (Fuego cruzado: el complot que mató a Kennedy) y en otros documentos valiosos, como la película en formato Súper 8 filmada por Abraham Zapruder. Como toda obra de ficción, JFK, dejaba de lado varios enigmas, tan intensos e impactantes, que cada uno de ellos pudo haber dado pie a otras películas. No obstante, Oliver Stone planteó muy claro, que la teoría de Oswald como único asesino, de la supuesta “bala mágica”, que provocó varios estragos en el cuerpo de Kennedy, cambiando de dirección en otras tantas ocasiones y de aquella célebre fotografía de Oswald, fusil en mano y con propaganda revolucionaria, eran inventos y trucajes de la Comisión Warren.

Cuando todo apunta a que la muerte de Kennedy se debió a un complot en el que pudieron haber participado de mayor a menor grado, la mafia con Sam Giancana a la cabeza, la CIA, el FBI, el Pentágono, los cubanos anticastristas y el propio Lyndon B. Jonson, quien aborrecía a JFK y que restituyó a Edgar J. Hoover como líder del FBI, Cita con la muerte –con una extraordinaria banda sonora a cargo de Pino Donaggio, músico del primer y mejor Brian De Palma-, propone un dudoso y poco verosímil, pero atractivo e intrigante documento, sobre la extraña personalidad de Oswald, el lado oscuro de Castro y algunos de sus hombres en el G-2 (Fabián Escalante, Rolando Cubera, Antulio Ramírez, Oscar Marino y otros –todos ellos entrevistados- y principalmente, el misterioso mulato pelirrojo del que todos hablan o niegan y que sirvió de contacto directo con Oswald). Pero, sobre todo, acerca de los secretos celosamente guardados por los archivos mexicanos, en particular, aquellos de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad, tópico que espera desde el fondo de una inmunda cloaca, ser rescatado algún día.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

17 de junio 2018