OTRA RONDA

Dinamarca-Suecia-Noruega, 2020

Dirección. Thomas Vinterberg/ Guión. Thomas Vinterberg y Tobías Lindholm / Fotografía en color. Sturla Brandth Grovien/ Música. Nikolaj Egelund/ Edición. Janus Billeskov Jansen y Anne Osterud/ Dirección de arte. Rasmus Balslev-Olesen/ Vestuario. Ellen Lens y Manon Rasmussen/ Diseño de Producción. Sabine Hviid/ Producción. Zentropa Films, Sisse Graun, Kasper Dissing, Mark Denessen, Marie Gade, Arnold Heslenfeld, Sydsel Hybschmann, Laurette Schilling, Frans Van Gestel/ Con. Mads Mikkelsen (Martin), Thomas Bo Larsen (Tommy), Magnus Millang (Nikolaj), Lars Ranthe (Peter), Maria Bonnevie (Anika), Helene Reingaard Neumann (Amalie), Susse Wold (Rector de la prepa), Magnus Sjorup (Jonas), Silas Cornelius Van (Kasper), Albert Rudbek Lindhardt (Sebastien)/ Duración. 116 mins.

SINOPSIS

Los profesores de un instituto preparatoriano de Copenhague: Martin, Tommy, Peter y Nikolaj, luchan con estudiantes desmotivados y sienten que sus vidas se han vuelto aburridas y rancias. En una cena para celebrar el cumpleaños 40 de Nikolaj, el grupo comienza a hablar sobre un psiquiatra, Finn Skarderud, quien asegura que mantener un contenido de alcohol en sangre de 0.050 consigue que las personas sean más creativas y relajadas. Mientras el grupo descarta la teoría, Martin, deprimido debido a problemas en su matrimonio, se inspira y comienza a beber en el trabajo. El resto del grupo decide unirse, considerando la terrible experiencia como un experimento para probar la teoría. Acuerdan un conjunto de reglas: su nivel de alcohol en sangre nunca debe estar por encima de 0.05 y no deben beber después de las 8 de la noche. Las consecuencias pondrán a prueba su trabajo y su relación con su entorno.

        En un breve período de tiempo, los cuatro amigos se encuentran más relajados tanto en su trabajo como su vida privada. Martin, logra reconectarse con su esposa e hijos y alumnos. Entonces, llevan el experimento más lejos, el grupo aumenta el límite diario a 0.10 y deciden beber en exceso para observar cómo responden sus cuerpos y mentes. El grupo tiene una noche divertida, pero después de llegar a casa borrachos, tanto Martin como Nikolaj son confrontados por sus familias. La esposa de Martin lo deja y deciden abandonar el experimento.

Meses después, todos los miembros del grupo han dejado de beber durante el día a excepción de Tommy, quien se ha vuelto alcohólico. Expulsado de su trabajo, Tommy sube a su barco, navega hacia el océano y muere. Los tres miembros restantes del grupo salen a comer después del funeral de Tommy y parecen reacios al alcohol que se sirve. Mientras comen, un grupo de sus estudiantes recién graduados pasa en varios autobuses y Martin, Peter y Nikolaj se unen a sus celebraciones. Martin recibe un mensaje de su esposa que dice que está dispuesta a darle una nueva oportunidad a su matrimonio. Triste y a la vez lleno de alegría, Martin baila con el resto de los asistentes a la fiesta.

 

La más reciente y excepcional película de Thomas Vinterberg obtuvo los principales premios a lo Mejor del cine europeo: Película, Director, Guión y Actor (Mads Mikkelsen). A su vez: Mejor Actor y Premio Feroz de la crítica en el Festival de San Sebastián. Mejor película en el London Film Festival y por parte de la Asociación de críticos de Chicago. Premio del público a la Mejor cinta nórdica en el Goterborg Film Festival. Nominada a Mejor cinta extranjera por los premios César de Francia y los Globos de Oro estadunidenses y con seguridad, será nominada al Oscar como Mejor cinta de habla no inglesa.

 

El prestigioso cineasta Thomas Vinterberg (Copenhague, 1969), responsable de otros dramas notables como: La caza (2012) o La comuna (2018), debutó con la brutal película Festen/ La celebración (1998). El co fundador de Dogma 95 y responsable de otros inclementes títulos como: Wendy/ Calles peligrosas (2004) y Submarino (2010) ha obtenido uno de sus mayores éxitos comerciales en plena pandemia con Otra ronda/ Druk, la nueva colaboración entre Vinterberg, el premiado actor Mads Mikkelsen (Valhalla Rising, La caza, Hannibal) y Tobias Lindholm, guionista de La caza; se trata de una poderosa y emotiva reflexión sobre los efectos y consecuencias del consumo alcohol en la vida de las personas…

        …”La película es una encuesta y exploración no sólo del consumo de alcohol, sino de lo incontrolable. Si existe algún mensaje en este relato, es una suerte de mensaje oculto, una batalla por aquello que no puede controlarse…Amo mi país. Espero quedarme allí y estoy orgulloso de la industria cinematográfica danesa, que es sólida, pero pertenezco a una tradición de cuentos oscuros originales de Dinamarca y de toda Escandinavia. El pueblo danés en general es feliz, pero las historias negras me atraen, aunque solo representan a una parte de la sociedad” –Thomas Vinterberg-

 

A un estudiante nervioso por un examen a punto de realizar, uno de sus profesores le recomienda beber un trago de alcohol para mitigar la ansiedad y funciona. Mientras enseña historia, Martin relata a sus alumnos, que el alcohol es lo que une a los grandes hombres del pasado, como Winston Churchill, Ernest Hemingway y otros grandes consumidores de alcohol. Es por ello que el grupo se convence de que esa es la forma de mejorar su vida, así que comienzan el experimento, bebiendo durante horas de trabajo, manteniendo su nivel en 0.5%. Todo ello en una sociedad en la que prevalece el constante consumo del alcohol -“En este país beben como maniacos”, dice la mujer de Martín-, como lo muestra el arranque mismo de la película: la celebración estudiantil en el bosque y más tarde en los vagones del Metro, incluyendo las anécdotas de grandes hombres que hicieron cosas impresionantes bajo el efecto de éste. O la indiferencia y aburrimiento de los profesores y la forma en que esa actitud se transforma en algo  creativo. Tal vez lo mejor de Otra ronda es la manera en que los protagonistas: Thomas Bo Larsen, Magnus Millang, Lars Ranthe y en particular su estrella principal: Mads Mikkelsen, consiguen representar cada una de las etapas del consumo de alcohol y sobre todo su traslado a lo social y a lo personal y las reacciones que cada uno provoca en su familia y en su trabajo. De hecho, el filme puede verse como una celebración del alcohol y de su papel en la vida cotidiana, pero recalca la manera en que en definitiva se debe dominar al monstruo.

         Vinterberg señaló en entrevistas que no buscaba crear la visión negativa del consumo como solemos verlo en personajes alcohólicos, sino algo distinto, un poco más descarado y acorde a la sociedad danesa, que es uno de los países donde más se consume alcohol en el mundo. Y por supuesto, dentro de toda ese placer por las bebidas embriagantes existe un elemento oscuro y de advertencia: la facilidad con la puede uno llegar al alcoholismo y sus efectos dañinos colaterales.

 

En una fase acentuada de adicción dipsomaniaca, el alcoholismo daña los nervios, produce convulsiones, gastritis, cirrosis y delirium tremens. Los alcohólicos pierden eficiencia en el trabajo y a veces, las parejas no resisten ese estado de tensión o acaban congeniando en medio de borracheras como ocurre en Días de vino y rosas (1962) de Blake Edwards. Se trata de un proceso autodestructivo cuyas consecuencias resultan muy cinematográficas en películas dedicadas completamente al tema o en etílicas secuencias clásicas. Por ejemplo, Frederich March y James Mason en Nace una estrella en sus versiones de 1937 y 1954, respectivamente, encarnaron a decadentes alcohólicos que consiguen llevar a las alturas a novatas como Janet Gaynor y Judy Garland, por cierto, una dipsómana consumada.

        Otra gran figura que abusó del alcohol y que brindó algunas escenas antológicas con varias copas de más (ficticias por supuesto) fue el brillante Humphrey Bogart y ahí está para demostrarlo la secuencia de Casablanca (1943) en el Café de Rick, donde le insiste a su pianista negro Doodley Wilson que toque de nuevo el tema musical Los años pasarán. Notables a su vez, las escenas con alcohol de por medio en El tesoro de la Sierra Madre (1948) y sobre todo, en La reina africana (1951), ambas dirigidas por John Huston, compañero de borracheras de Bogart con quien bebían whisky en lugar de agua, en México o en el Congo. Por cierto, en Huracán de pasiones (1948) de la dupla Huston-Bogart, Claire Trevor se llevó el Oscar por su memorable interpretación de una patética alcohólica, amante del villano que encarna Edward G. Robinson.

           No obstante, el primer acercamiento serio sobre las efectos del alcohol, lo ofreció la película Días sin huella (1945) de Billy Wilder, a la que Hollywood le otorgó los principales Oscares incluyendo Película y Actor para Ray Milland, en su papel de un escritor y su dramático y progresivo descenso a la dipsomanía, con escenas notables como aquella del dólar oculto en una azucarera o la botella en el interior de una lámpara, homenajeadas respectivamente en Cliente muerto no paga (Carl Reiner, 1982) y El ceniciento (1951) de Gilberto Martínez Solares, en la que Andrés Soler es un borracho y Germán Valdés Tin Tan, su ahijado, un indígena chamula que resulta ser su hijo.

Otra ronda está lejos de orientarse hacia el maniqueísmo o el simple concepto de la borrachera. Como apunta Kaleem Aftab, en cineuropa.org, Thomas Vinterberg apuesta por el pretexto de la bebida para mostrar un concepto más profundo sobre la condición humana: cuando la vida parece perder sentido y color, muchas de las  veces se debe a nuestro propio dejo y fracaso rutinario y es entonces cuando el alcohol u otras sustancias cobran relevancia, por ello, Otra ronda en un filme que busca celebrar la  manera en que podemos levantarnos de nuestros fracasos y superar nuestras crisis y el concepto de rutina en nuestra vida: resulta sintomático como inician los profesores el año escolar y la manera en que cierran el curso con un considerable aumento en su empeño laboral, social y afectivo…”El mundo nunca es como lo esperabas…”  Todo ello con escenas muy ilustrativas como las imágenes de archivo de los políticos europeos, o la escena con el presidente estadunidense Bill Clinton y el presidente ruso Boris Yeltsin. La secuencia de Martin alcoholizado en clases quien choca contra la pared. El gol que anota el pequeño chico de los anteojos y la manera en que se despide de su profesor de deportes (Tommy) o aquella en la que los amigos se alcoholizan y la esposa de Nikolaj le ha encargado el bacalao. Y sobre todo el plano final mientras se escucha el tema What a LIfe a cargo de Scarlet Pleasure.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

23 de febrero 2021

HOLLYWOODLAND

Hollywoodland, Estados Unidos, 2006

Dirección. Allen Coulter/ Guion. Paul Bernbaum/ Fotografía en color. Jonathan Freeman/ Música. Marcelo Zarvos/ Edición. Michael Berenbaum/ Dirección de Arte. Patrick Banister/ Diseño de Producción. Leslie McDonald/ Vestuario. Julie Weiss/ Producción. Glenn Williamson, Focus Feature, Miramax, Back Lot Pictures, TJ Films Pfroductions/ Con. Adrien Brody (Louis Simo), Ben Affleck (George Reeves), Diane Lane (Toni Mannix), Bob Hoskins (Eddie Mannix), Robin Tunney (Leonore Lemmon), Kathleen Robertson (Carol Van Ronkel), Lois Smith (Helen Bessolo), Phillip MacKenzie (Bill Bliss), Larry Cedar (Chester Sinclair), Molly Parker (Laura Simo), Zach Mills (Billy Simo)/ Duración. 126 mins.

SINOPSIS

16 de Junio de 1959. El popular actor George Reeves, el heroico Hombre de Acero protagonista de la serie de televisión: Las aventuras de Supermán, fallece en circunstancias extrañas en su mansión ubicada en las colinas de Hollywood. Reeves pierde la vida debido a un disparo de bala en un aparente suicidio. Le sobrevive su novia, la aspirante a estrella Leonore Lemmon y millones de fans en estado de shock que no se explican su muerte. No obstante, Helen Bessolo, su desolada madre, se empeñará en averiguar las extrañas circunstancias de la muerte de su hijo. Helen quiere justicia, o al menos saber qué sucedió. El Departamento de Policía de Los Ángeles cierra el caso, entonces Helen contrata por 50 dólares al día al detective privado Louis Simo, quien espía a la esposa de un hombre llamado Chester Sinclair para saber si lo engaña y a su vez, descubre que la clave del fallecimiento se localiza en la tórrida relación que mantenía Reeves con Toni Mannix, la joven esposa de un alto y célebre ejecutivo de los Estudios de la MGM, Eddie Mannix. A medida que pasaban los años, Reeves se volvía cada día más amargado al sentirse un hombre mantenido y por el hecho de que Toni su amante, no usara su influencia para ayudarlo en su carrera como actor. Reeves destruye su traje de Superman para celebrar la cancelación del programa en 1958 y a su vez conoce a una joven en Nueva York, la actriz Leonore Lemmon, y deja a Toni por ella. Toni desconsolada y furiosa está dispuesta a todo.

          Y cómo la verdad y la justicia no son valores muy habituales en Hollywood, Simo divorciado y con un hijo pequeño, sigue algunas pistas, no exentas de peligro, tanto en las alturas como en los bajos fondos, y en su intento por averiguar la verdad, arriesga su propia vida. Asimismo, el caso de Superman, obliga al propio detective a replantear su propia vida y la de su ex mujer y su hijo; elabora tres hipótesis sobre la muerte del actor al tiempo que redescubre al verdadero Reeves: detrás de la estrella se ocultaba un hombre complejo al que Hollywood le arrebató la vida.

 

 

Hollywoodland intenta analizar a profundidad los problemas de la fama y la identidad a partir de una historia real: uno de los enigmas más trágicos del ambiente cinematográfico estadunidense. Ben Affleck obtuvo el galardón a Mejor Actor en el Festival de Venecia, y a su vez el premio de la Academia de cine de ciencia ficción, fantasía y horror de Estados Unidos y el de Hollywood Films.

 

“Llevaba años pensando en escribir un guión sobre él. La vida de Reeves fue apasionante, desgarradora y acabó en tragedia. Pero también quería contar el malestar que le producía ser Superman a pesar del enorme impacto que esto producía en sus fans. Es la historia de un actor que quería ser una estrella y que logró ser una de las más fulgurantes, mucho más de lo que él jamás había imaginado… pero sólo para los niños. Pero a pesar de vivir con esa frustración y con la amargura de saber que el papel de Superman le cerró las puertas de la carrera que él creía merecer, siempre supo valorar el lugar que ocupaba en millones de corazones infantiles. Nunca los defraudó. Para ellos siempre fue Superman, y para mí, esto le convierte en un héroe de verdad…” – Paul Bernbaum, lahiguera.net-

 

 

Como parte de una campaña publicitaria que pretendía promover una nueva urbanización en las colinas californianas de Los Ángeles, a Harry Chandler -editor de Los Ángeles Times-, se le ocurrió colocar en 1923 un imponente letrero de poco más de trece metros de altura, cuyas trece letras decían: “Hollywoodland”, que a la postre, se trastocaría en el signo de la Meca del cine y en la metáfora más cruel y despiadada de una de las industrias más poderosas del mundo, en la que coinciden sueños, fantasías, crímenes y horrores inconfesables. El anuncio, visible desde varios lugares de Los Ángeles, abandonó rápido su sentido inmobiliario -en cuya aventura participó activamente Mack Sennett descubridor de Chaplin-, para simbolizar el glamour de las grandes luminarias fílmicas. No obstante, nueve años después, esa suerte de atracción carnavalesca cobró sus primeros dividendos de sangre con el suicidio de la actriz Peg Entwistle, joven británica que llegó a Hollywood para probar suerte con tan mala fortuna, que el 18 de septiembre de 1932 escaló las colinas y sin dudarlo, trepó a lo alto de la inmensa letra H, para saltar al vacío.

         A finales de 1949, el Estado de California decidió arrebatarle el tono de ensueño a ese impresionante anuncio iluminado por las noches con más 4 mil foquitos, retirando las últimas cuatro letras: “land”. No obstante, la realidad y la ficción contemporánea se han encargado de explorar y recuperar los efluvios y pesadillas que emanan de ese icono, que representa toda una abstracción del lado oscuro de Los Ángeles y del cine mismo y sus personalidades. Y así lo han entendido varios relatos actuales que se sumergen en sucesos conocidos o en alegorías oníricas para desembocar en los mismos laberintos de esos bosques sagrados, abonados con sangre, incesto, pornografía, chantaje, adulterio, asesinatos y suicidios, donde se ocultan terribles monstruos, reinas malvadas, brujas, héroes y princesas sin finales felices. Universos tenebrosos, sombríos y paralelos, donde se atraviesan espejos que desembocan en el traspatio de una Meca fílmica voraz, cuyos elementos suelen ser casi siempre los mismos: fama, talento, dinero, sexo, poder, crimen, envidia y estrepitoso derrumbe.

       Al igual que Orson Welles en El ciudadano Kane (1941), David Lynch –otro cineasta que como aquel, ha enfrentado el odio de la maquinaria hollywoodense-, inserta en ese nuevo cuento de hadas terrible y metacinematográfico que es El imperio (2007), un letrero que dice: “No cruzar. Propiedad privada”. Más intrigante aún, resulta aquella frase dicha por el anunciador William H. Macy: “Bienvenidos a Hollywood, California, donde Las estrellas hacen sueños y los sueños hacen estrellas”…

 

       “En Hollywoodland, Simo ha llegado a ese momento de la vida en el que mucha gente se encuentra a sí misma; quieren ver los resultados finales, pero es posible que no hayan dado los pasos necesarios para lograrlo. Simo es un poco infantil en sus relaciones con los demás, y tiene que madurar. Intenta dar buena impresión, pero está actuando. Tiene que dejar de lado lo superfluo y centrarse en lo verdaderamente importante. Tiene que recorrer un largo camino”. –Adrien Brody, lahiguera.net-

 

        …El 16 de junio de 1959, marcó el deceso de una popular figura de la incipiente televisión. Un héroe de los niños que tuvo que lidiar las presiones de esa tierra mágica capaz de devastar carreras y aniquilar incluso a hombres de acero, como fue el caso de George Reeves, muerto en extrañas circunstancias, luego de una mediocre carrera fílmica  y pequeños papeles en Lo que el viento se llevó o De aquí a la eternidad, que le llevó sin embargo, gracias a su irradiante sonrisa y su metro, noventa de estatura, a convertirse en el protagonista del célebre serial televisivo, Las aventuras de Supermán (1952-1958) a lo largo de 101 capítulos, luego de interpretar al superhéroe de Kryptón, en el telefilme Superman and the Mole-Men (Lee Sholem, 1951).

         Si Jack Nicholson encarnó a una suerte de Bogart posmoderno en Chinatown (Roman Polanski, 1974) y los protagonistas de Los Ángeles al desnudo (Curtis Hanson, 1997), extrajeron lo mejor del neo noir, en una historia hormonal y perversa que homenajeaba con crudeza las historias del Hollywood oscuro de los años cuarenta y cincuenta, Hollywoodland (2006), del debutante Allen Coulter, que pasó inadvertida en cartelera, resulta una inquietante alegoría sin nostalgias de ese boulevard de sueños rotos, que entrelaza el pasado y el presente, realidad y ficción, a través de las indagaciones del infaltable detective privado hard boiled que encarna con ironía Adrien Brody, quien, contratado por la madre de Reeves, sigue la huella del actor fallecido –Ben Affleck, sorprendente-, quien tal vez se disparó en la cabeza para terminar con la inmediatez de su frágil carrera condenada al olvido o a la repetición, o quizá, fue asesinado por órdenes del marido de su amante -la aún atractiva Diane Lane-, casada con un alto ejecutivo de la Meca del cine.

       Es la crónica negra y estimulante de un filme melancólico. Un thriller de suspenso, elegante y eficaz, que asume con inteligencia no sólo sus riesgos, sino la visión retro y sórdida de ese mundo de ensoñación y crimen: un paraíso malsano y ambiguo que alguna vez ostentó el apelativo de Hollywoodland, para marcar distancia con la realidad más cruda y vehemente.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

12 de febrero de 2021

 

MI PERRO TONTO

(Mon chien stupide, Francia- Bélgica, 2019)

Dirección. Yvan Attal/ Guión. Dean Craig, Yaël Langmann, Stéphane Guillon, inspirados en una novela de John Fante/ Fotografía en color. Rémy Chevrin/ Edición. Célia Lafitedupont/ Música. Brad Mehldau/ Dirección de arte. Samuel Deshors y Catherine Bourgeois/ Diseño de Producción. Samuel Deshors/ Vestuario. Carine Sarfati/ Producción. Same Player, Montauk Films, Good Time Productions, Florian Genetet-Morel, Georges Kern, Vincent Roget, Genevieve Lemal, Gala Vafra Eiriz/ Con. Yvan Attal (Henri Mohen), Charlotte Gainbourg (Cécile Mohen), Eric Ruf (Profesor Mazard), Pascale Arbillot (Louise Brevart, la editora parisina), Ben Attal (Raphael Mohen), Adele Wismes (Pauline Mohen), Pablo Venzal (Noé Mohen), Panayotis Pascot (Gaspard Mohen), Oscar Copp (Hugues, novio de Pauline), Lola Marios-Bigard (Marie-Elise, la stripper)/ Duración. 106 mins.

SINOPSIS

Henri Mohen es un escritor que consiguió un éxito de librería 25 años atrás a la edad de 30 años, con el que logró hacerse de una bella casona frente al mar con 200 hectáreas de terreno, en la Región de Nueva Aquitania, muy cerca de Vizcaya, España, Burdeos y el Valle del Loira en Francia. Hoy con 55 años a cuestas, maneja un automóvil deportivo y vive holgadamente de un adelanto de una editorial y de la hechura de algunos guiones para películas mediocres. No obstante, se siente como un total fracasado. ¿Y quiénes son las personas responsables de sus emociones destruidas, su abstinencia sexual, su falta de inspiración y su dolor de espalda? Para Mohen, el problema de su actual bloqueo creativo y su crisis permanente, radica en su familia: Cecile, su esposa, ex brillante alumna de Literatura que un tiempo lo abandonó por un estudiante y regresó con él para compartir su casa, así como sus cuatro hijos con ella: Raphael, quien consume marihuana, tiene una relación con una stripper y ha abandonado la escuela, Gaspard fanático del surf que lucha por ir a las competencias del equipo universitario pero sus bajas calificaciones se lo impiden ya que su madre le hace los reportes literarios y el profesor lo descubre. Pauline, chica sensible con un novio, Hugues con quien planea vivir juntos y Noe, joven inteligente que colabora de manera clandestina en un grupo de choque ecologista. A ello, se suma la muerte de su perro bull terrier, Marcello, asesinado por un perro doberman, de una casa vecina llamado Rommel.

        Henri es prácticamente un cero a la izquierda en su casa, sólo sirve para dar dinero, aguantar a su familia y soltar frases hirientes o irónicas a su mujer y a sus hijos a pesar de que en el fondo todos se quieren. Justo en el momento crítico en el que hace un balance de su vida, de todas las mujeres que nunca volverá a tener, y de todos los automóviles que nunca conducirá… un perro enorme, maleducado y fácilmente excitable de raza mastín napolitano que no duda en fornicar con todo macho (hombre u animal) que se cruza en su camino, se instala en su casa. A pesar de los intentos de toda su familia por echarlo, y que el amor incondicional de su mujer comience a flaquear, y que sus propios hijos empiezan a vivir sus propias crisis y a madurar a golpes de la vida, este perro al que Noe adopta y decide llamarlo “Estúpido” se convierte en el nuevo mejor amigo de Henri y le ayudará a entender que en la adaptación al cambio está su verdadera felicidad. Poco a poco los hijos empezarán a irse por diversas circunstancias, incluyendo su mujer que termina teniendo un amorío con el profesor de Gaspard, incluso su perro Estúpido se extravía. Ahí, en medio de ese caos emocional recupera la fuerza y la sinceridad para escribir de su propio fracaso y de sus emociones vulneradas.

 

Película participante del Tour de cine francés 2020, cuya historia es la adaptación de la novela de John Fante, Al este de Roma/Mi perro idiota (Anagrama), publicada en 1985, dos años después de la muerte de Fante, que se desarrolla en los años sesenta en California y que el realizador Yvan Attal actualiza y ambienta en la región de Aquitania cerca de Burdeos en la frontera entre del País Vasco español y Francia.

 

“El director Claude Berri me propuso la adaptación hace cerca de 20 años, después de que dirigí Mi mujer es una actriz (2001). Él no hablaba inglés lo suficientemente bien para hacerla en Hollywood, con actores americanos, y pensó en mí. La leí, y la verdad es que no acabé de conectar. Puede que fuese porque todavía no era lo suficientemente maduro, porque todavía no me había enfrentado a la crisis, o a las crisis, de los cincuenta años de edad. Todavía no llevaba 28 años casado con la misma mujer, no tenía tres hijos, y los problemas que reflejaba la novela no me decían nada. ¡No sabía lo que se me venía encima! Me volvieron a proponer la adaptación y la releí, esta vez rodeado de mi familia. Y no pude más que identificarme totalmente con este escritor que sólo había hecho un best-seller, y luego nada. Un tipo completamente amargado, desgastado, invadido por sus hijos. Esta vez, me pareció que podía ser muy divertido…” –Entrevista con Yvan Attal, Lahiguera.net-

 

 

 

John Fante

(Denver, Colorado, 1909, Los Ángeles, California, 1983). Hijo de emigrantes italianos de procedencia muy humilde, Fante trabajó como guionista en Hollywood en cintas como: Senderos opuestos (Alfred E. Green, 1940) Todo es verdad (Orson Welles y Norman Foster, 1943), Jeanne Eagels (George Sidney, 1957), El santo renuente (Edward Dymitryk, 1962), la serie de tv Maya (John Berry, 1966), entre otros. Y al mismo tiempo, dedicó su vida a la literatura, aunque sólo alcanzó reconocimiento de crítica y público después de su muerte. Su ha sido comparada con la de escritores como Knut Hamsun, Dostoievski, Nathanael West, Raymond Carver y Charles Bukowski. Publicada originalmente como un extenso relato, Al este de Roma/ Mi perro Idiota, tiene todos los elementos de las mejores novelas de Fante.

 

 

 

Actor de filmes franceses como: Retratos chinos, Mis amigos, Mi mujer es una actriz, La serpiente, Partir o Mi niña, así como de algunas cintas hollywoodenses: La intérprete, Munich, Una pareja explosiva 3, o Vigilando a Jean Seberg, Yvan Attal oriundo de Israel afincado desde muy joven en Francia ha combinado la actuación con la realización y la hechura de guiones para sus propias películas en las que por regla general habla de la vida en pareja y del milagro que supone estar tanto tiempo juntos, como de los accidentes que podrían haber sucedido y el riesgo del desgaste. Así lo muestran: Mi mujer es una actriz, Y vivieron felices para siempre, uno de los segmentos de Nueva York te amo, No molestar, Los judíos, El brío y sobre todo: Mi perro tonto, su mejor trabajo, en la que toca además los tópicos de la autoridad paterna, el fracaso personal y los lazos familiares de ese protagonista cincuentón que vive a orillas del mar con su mujer y sus cuatro hijos, que lo sacan de quicio y ese gigantesco perro que se excita a la primera de cambio, lo transforma, en un relato que resulta a la vez: divertido, irónico, conmovedor y esperanzador.

         Henri es descrito por Cecile su mujer, como un tipo perezoso, arrogante, egocéntrico y estúpido. Un escritor acabado, al que toda su familia arrastra a la locura, y que fantasea con desembarazarse de ellos. Lo curioso, es que el gran protagonista de Mi perro tonto que encarna el propio realizador, cuya verdadera esposa es la propia Charlotte Gainbourg, en una suerte de juego de espejos fílmico, está muy alejado del modelo de hoy en día: el héroe positivo que lucha por mejorar en su día a día. Parece todo lo contrario, sin embargo, experimenta a fuerza de sufrir los embates cotidianos y de observar como sus propios hijos y su mujer terminan pasando por lo mismo, un cambio en su actitud y en su manera de ver la vida, que influye además de manera positiva en su propio trabajo como escritor y afirma que: “Los hospitales, las cárceles y las prostitutas, son las escuelas de la vida… o “en los colegios solo enseñan crueldad…”.

          Cada vez que uno de sus hijos abandona la casa, Henri cuenta “menos uno”. En una época en la que las parejas sueñan con sumar niños, él los resta sin piedad. Así como una mujer que ya no puede aguantarlo y que lo enfrenta de diversas maneras: silencio absoluto, abstinencia sexual, evasión a través de la literatura. En ese sentido, Mi perro tonto resulta una apuesta muy inteligente para hablar de la actual corrección política, lo que ayuda a darle una mayor amplitud de miras a esta suerte de comedia negra y drama familiar: El propio Yvan Attal lo explica así: “Esa sensación de que te están robando la vida no es algo de lo que poder sentirse orgulloso, pero también es humano. Ese tipo de emociones casi incalificables o incluso inadmisibles, me interesan y, de alguna manera, me emocionan. En cuanto a la corrección política, la época manda, y no podía adaptar Fante literalmente. En la novela hay una violación conyugal. La mujer vomita, está a punto de desmayarse, y él aprovecha para violarla. Esas páginas son complicadas de mostrar en la pantalla hoy en día, por supuesto, y yo tampoco lo he hecho…Lo políticamente correcto ha acabado por imponerse. En cualquier caso, yo he disfrutado mucho encarnando a Henri, un tipo que ya está de vuelta de todo…”

El perro Estúpido, es un fracasado, como el propio personaje protagónico. Nadie lo quiere. Todo mundo le saca la vuelta. Resulta irritante, es patético y da asco. Pero está siempre listo para iniciar algo; una pulsión de vida que hace tiempo que abandonó a Henri. Estúpido lucha, ataca, su libido es excesivo. Todo ello, consigue que Henri logré enfocarse de nuevo, que ordene sus ideas, su vida, su propia casa y que entienda la importante huella que sus hijos y su mujer han dejado en él, en sus emociones y en su inteligencia creadora, de ahí ese bello final con el que concluye además, la nueva novela que Henri escribe desde el fondo de su alma, aderezado con el hermoso piano del célebre jazzista estadunidense Brad Mehldau, responsable de la banda sonora de un filme sincero y humano, incluyendo su versión de Y la amo de Lennon y McCartney.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 de enero 2021

DE LIBROS, AMORES Y OTROS MALES

(The Bookshop, Gran Bretaña-Alemania-España-Francia, 2017)

Dirección. Isabel Coixet/ Guion. Isabel Coixet, inspirada en la novela La librería de Penelope Fitzgerald/ Fotografía en color. Jean-Claude Larrieu/ Música. Alfonso de Vilallonga/ Edición. Bernart Aragonés/ Dirección de Arte. Marc Pou/ Diseño de Producción. Llorenc Miquel/ Vestuario. Merce Paloma/ Producción. Diagonal Televisión y A Contracorriente Films, Zephyr Films, One Two Films, con la participación de TVE y Movistar+, Jaume Banacolocha, Joan Bas, Adolfo Blanco, Chris Curling, Albert Sagalés, Jamila Wenske, Sol Bondy/ Con. Emily Mortimer (Florence Green), Patricia Clarkson (señora Violet Gamart), Bill Nighy (señor Brundish), James Lance (Milo North), Frances  Barber (Jessie), Gary Piquer (señor Gill), Charlotte Vega (Kattie), Richard Felix (William), Honor Kneafsey (Christine), Michael Fitzgerald (señor Raven)/ Duración. 113 mins.

SINOPSIS

Ambientada en una tranquila comunidad costera británica hacia 1959, se narra la historia de Florence Green, una mujer joven, alegre, emprendedora y entusiasta, decidida a llevar a cabo el sueño que ella y su fallecido marido concibieron desde que se conocieron: abrir la primera librería en Hardborourgh, pequeño pueblo inglés en Suffolk, alejado de las revoluciones sociales y sexuales que sucedían en los lejanos y grandes centros urbanos como Londres u otras capitales europeas. Con el apoyo de Christine, una niña a la que ha contratado como ayudante, decide rehabilitar una vieja y emblemática casa del pueblo, habitada supuestamente por fantasmas, lo que agitará los sentimientos soterrados de la gente.

        Así, encontrará la oposición de varias personas, entre ellas, la controladora y vengativa señora Violet Gamart, una decana social de la localidad que se sentirá celosamente ofendida por los cambios que el proyecto de la joven recién llegada, representa. Asimismo, Florence entablará una singular relación con el solitario señor Brundish, quien se convertirá en el más fiel lector de los libros que Florence trae al pueblo, entre otros: Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, y la escandalosa novela Lolita, de Vladimir Nabokov, cuya venta en la librería provoca un enorme revuelo entre la gente del pueblo y su mentalidad cerrada y represora.

 

“Un buen libro es la preciosa sangre que da vida al espíritu maestro, embalsamado y atesorado para preservarse más allá de la vida, y como tal, es sin duda un bien necesario” – Penelope Fitzgerald – The Bookshop.

 

 

De libros, amores y otros males obtuvo tres Premios Goya a lo más destacable del cine de España: Mejor película, Dirección y Guion adaptado. Dos Premios Gaudí: Mejor Dirección artística y Mejor música original. El Premio Fénix a Mejor vestuario. A su vez, el Círculo de escritores de cine de España le otorgó los reconocimientos a: Mejor Película, Director, Guion adaptado, Fotografía y Actor de Reparto para Bill Nighy.

 

“Leí la novela de Penelope Fitzgerald hace casi diez años, durante un particularmente verano muy frío en las Islas Británicas. La lectura del libro fue una verdadera revelación: me sentí totalmente transportada al año 1959 y me creí en verdad, de algún modo, esa inocente, dulce e idealista Florence Green. De hecho, lo soy. Me siento profundamente conectada a este personaje como nunca me he sentido con los protagonistas de mis anteriores películas. La gente corre riesgos todos los días, pequeños, peligrosos o seguros: y la mayoría de ellos pasan inadvertidos. Pero, ¿qué pasa cuando no pasan desapercibidos? ¿Y eso cómo refleja el mundo actual que todos habitamos? Hay algo heroico en el personaje de Florence Green, algo simple y familiar. Ella se aventuró por abrir una librería. No le importa ni busca tener el apoyo de su entorno. Simplemente pone empeño y resolución. Como resultado, Florence Green no pasa inadvertida…” –Isabel Coixet, Lahiguera.net-

 

 

Si algo ha demostrado la consistente filmografía de la cineasta barcelonesa Isabel Coixet, es su arrojo para explorar temas de amplio espectro melodramático sin caer en los lugares comunes como fue el caso de La elegida (EU, 2008), inspirada en El animal moribundo (2001) del escritor judío-estadunidense Philip Roth, cuyo protagonista, el maduro y arrogante profesor universitario David Kepesh obsesionado con el sexo, la juventud y la muerte, aparece como figura central en otros dos libros suyos: El pecho y El profesor del deseo.

       Al igual que en La elegida protagonizada por Ben KIngsley como Kepesh y Penélope Cruz en el papel de la atractiva estudiante de origen cubano Consuela (sic) Castillo: su objeto de seducción, los personajes de los filmes de Coixet (Cosas que no te dije, Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras), están inmersos en relaciones amorosas complejas y pulsiones sexuales, o cargan con enfermedades terminales, en historias que evitan el sentimentalismo. Tal y como sucede en su corto Bastille, episodio del filme colectivo: París: te amo (2005), centrado en un hombre que pide el divorcio a su esposa para vivir con su joven y apasionada amante, pero la mujer le comunica que sufre un cáncer que sólo le permitirá unos pocos meses de vida. El hombre decide abandonar todo para atender a su esposa enferma. Su vida experimenta un giro completo al enamorarse de ella por segunda vez. Y es que, la cineasta tiene habilidad para dotar de cierta profundidad emocional a sus criaturas y a sus temas como el miedo a envejecer, a morir, o a amar de verdad. 

 

 

De libros, amores y otros males es el relato de una mujer sola frente al mundo, que intentará reconstruirse después de la muerte de su marido. Un personaje femenino, fuerte, sensible e inteligente que buscará llevar a cabo su ilusión: una librería, sin esperar otro tipo de compensación que la fuerza emocional que vive en ella, en una trama de una simpleza arrolladora pero eficaz: el sueño de la protagonista de montar su librería y un hogar, la villanía y las trabas que Violet tratará de imponer y la aparición de ese personaje extraño y huraño que termina teniendo una complicidad romántica-paternal representado por el señor Brundish. Todo sucede en tiempos de posguerra, en ese escenario idílico, este personaje en apariencia invisible, adquiere una relevancia mayúscula en su intento por tratar de ampliar el pensamiento estrecho de sus vecinos y lo hace a través de un par de libros simbólicos, importantísimos y característicos de esa época. Por una parte Farenheit 451, una alegoría de Ray Bradbury sobre el control de las personas a través de suprimir la cultura y las emociones que significa la literatura y los libros. Y a su vez, el impacto moral de una obra como Lolita de Vladimir Nabokov que dividió la opinión y fue tachada de perversa.

        De alguna manera, la trama es una suerte de metáfora sobre los riesgos y dificultades que hoy en día amenaza a la literatura y a la palabra escrita al enfrentarse a una sociedad burocrática, inculta e ignorante movida por el dinero y la envidia y con la paulatina desaparición de editoriales y la caída de la lectura y de los libros mismos. En efecto, si la palabra escrita desapareciera, como lo plantea Bradbury en Farenheit 451, se esfumarían los valores culturales, sociales y la Historia misma. No es casual que hoy en día, librerías otrora importantes, van desapareciendo por un entorno de consumismo e ignorancia. Un ejemplo, cercano para nosotros: la Antigua Librería Madero en la Calle de Madero, que desapareció cuando la calle se hizo peatonal y el consumismo barato para nuevas generaciones acabó por ahogar los valores históricos y tradición del lugar y de muchos otros cercanos como el Pasaje Iturbide. Por fortuna, don Enrique Fuentes logró reabrir la librería no muy lejos de ahí en Isabel La Católica y San Jerónimo.

         Y sobre el escándalo de Lolita de Nabokov, sus protagonistas son seres marginados por una sociedad que los reprime. 1955 marcaba el lanzamiento internacional de Vladimir Nabokov, escritor ruso afincado en Estados Unidos. Lolita fue en definitiva una conmoción para una sociedad de posguerra que empezaba a preocuparse por la paranoia del comunismo y el poder nuclear. La historia de enamoramiento entre el maduro profesor de Literatura, Humbert Humbert y la niña que se convierte en su hijastra, rebasaba para Nabokov el simple escándalo del incesto y la paidofilia. Se trataba de un juego refinado entre el “nuevo mundo” representado por la adolescente Lolita y el “viejo mundo” europeo del profesor que intenta abrirse a los valores de aquel universo inexplorado con tintes masoquistas. La venta de este libro en la librería de Florence, será la excusa perfecta para intentar hundir su negocio. Y es que Florence se enfrenta a la poderosa élite social sin darse cuenta de que lo ha hecho e inspirará a otros.

          Y aunque al final, la protagonista, pierde en su empeño, ha logrado transmitir su pasión a Christine, la niña que representa esas nuevas generaciones sensibles que aman los libros y es por ello que su personaje narra la historia de De libros, amores y otros males.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de enero de 2021

MACBETH. AMBICIÓN, TRAICIÓN Y GUERRA

(Macbeth, Gran Bretaña-Francia-Estados Unidos, 2015)

Dirección. Justin Kurzel/ Guión. Jacob Koskoff, Michael Lesslie, Todd Louiso inspirados en la obra de William Shakespeare/ Fotografía en color. Adam Arkapaw/ Edición. Chris Dickens/ Música. Jed Kurzel/ Dirección de arte. Lauren Briggs-Miller, Marco Anton Restrivo/ Diseño de Producción. Fiona Crombie/ Vestuario. Jacqueline Durran/ Maquillaje. Lucy Allen/ Producción. Iain Canning, Laura Hastings-Smith, Emile Sherman, Andrew Barren, See-Saw Films, DMC Films, Anton Films, Film 4, Creative Scotland, StudioCanal/ Con. Michael Fassbender (Macbeth), Marion Cotillard (Lady Macbeth), Elizabeth Debicki (Lady Macduff), Sean Harris (Macduff), David Thewlis (Duncan), Jack Reynor (Malcolm), Paddy Considine (Banquo), David Hayman (Lennox), Maurice Roeves (Menteith), Lochlan Harris (Fleance) / Duración. 112 mins.

SINOPSIS

Macbeth y Banquo son generales de Duncan, rey de Escocia. Ambos regresan de una victoriosa campaña contra los rebeldes y en una llanura se encuentran con tres brujas quienes profetizan que Macbeth será primero barón de Cawdor y más tarde rey de Escocia, y que Banquo engendrará reyes, aunque él no esté destinado a serlo. Inmediatamente después llega la noticia de que Macbeth, por el valor mostrado en la batalla, ha sido nombrado barón de Cawdor.

      Tentado por el cumplimiento parcial de la profecía y por su ambiciosa mujer Lady Macbeth, asesina mientras duerme a Duncan, que se había hospedado en su castillo, pero en seguida es presa del remordimiento. Los hijos del rey Duncan: Malcolm y Donalbain, huyen y Macbeth se apodera de la corona. No obstante, queda un obstáculo en su camino: las brujas habían profetizado que el trono iría a parar a la familia de Banquo, por lo cual Macbeth decide hacer desaparecer a Banquo y a su hijo Fleance. Banquo muere, pero Fleance escapa.

       Perseguido por el espectro de Banquo, Macbeth consulta a las brujas, que le dicen que se cuide de Macduff, barón de Fife; que solamente alguien no nacido de mujer podría vencer a Macbeth; y que sólo será derrotado cuando el bosque de Birnam se mueva y lo ataque en Dusinane. Sin embargo, éstos dos últimos anuncios parecen de imposible cumplimiento y Macbeth recupera la confianza. Entretanto, el primogénito y legítimo heredero del rey asesinado, Malcolm, recluta un ejército en Inglaterra para recuperar el trono. Sabiendo que Macduff se ha unido al príncipe legítimo, Macbeth manda matar a Lady Macduff y a sus hijos. Lady Macbeth, pierde la razón e intenta en vano hacer desaparecer de sus manos la visión de la sangre.

      El ejército de Macduff y de Malcolm ataca el castillo de Macbeth; al pasar por el bosque de Birnam, cada uno de los soldados corta una rama, y detrás de esta cortina de follaje avanzan contra Dusinane. En el ataque final Macduff (que no había nacido de mujer sino de un cadáver, ya que fue sacado del vientre materno cuando su madre había fallecido) da muerte a Macbeth. Cumpliéndose así los augurios que parecían imposibles y Malcolm sube al trono.

 

 

La celebérrima y vigorosa tragedia en cinco actos de William Sakespeare escrita probablemente entre 1605 y 1606, estrenada en 1606 e impresa en la edición infolio de 1623 ha sido adaptada en decenas de filmes. Esta versión contemporánea de enorme fuerza, visceralidad y dramatismo demuestra que la obra de William Shakespeare, el dramaturgo de Stratford-on-Avon, continúa vigente. Macbeth del cineasta australiano Justin Kurzel obtuvo el premio a la Mejor Fotografía por parte de la Asociación de Cinefotógrafos estadunidense, así como seis nominaciones a lo Mejor del Cine Británico.

 

 

Más allá de las adaptaciones frías, cerebrales, o textuales de clásicos del teatro universal para lucimiento de vestuario, histrionismo y escenografías espectaculares, coexisten por igual revisiones cínicas y arriesgadas. Relecturas vanguardistas que mantienen el espíritu de los originales y arrojan luz sobre la actualidad de los mismos; tal es el caso de Macbeth inteligente versión con la que Kurzel recupera sus orígenes escénico y shakesperianos, según ésta impactante adaptación realizada en un estilo clásico pero con un vigor y violencia propia del cine más moderno.

        Macbeth representa sin duda una de las obras más célebres de Shakespeare. Desde el mismo instante de su aparición, hace cuatro siglos, la pieza ha visto frecuentes adaptaciones o modernizaciones para el teatro, el cine, o la televisión. El trágico relato de este general escocés devorado por la ambición y por su destino verdadero, ha fascinado desde hace décadas a actores, directores y espectadores. En la pantalla grande, ha dado lugar a muchas adaptaciones, las más notorias las de Orson Welles, Akira Kurosawa y Roman Polanski.

 

 

“No hemos abordado la pieza con espíritu simple. Jamás hemos intentado cambiar el texto en verso, o ceñirlo, aunque hemos priorizado la sobriedad y la proximidad. Desde el principio, Justin quería establecer una relación mucho más íntima con el texto que en las adaptaciones previas, al tiempo que sostener la fidelidad a la obra. Igual que con cualquier guión, no se ha querido sabotear este texto magnífico sino utilizarlo para el proceso y hacerlo propio” –Michael Fassbender protagonista, lahiguera.com-

 

       “Justin Kurzel ha logrado dar vida a un mundo que se sostiene sobre su experiencia teatral y que vierte verdadera luz sobre los tiempos medievales, pero la película se desarrolla en un universo próximo al Far West, como si se tratara de un western. Es un mundo difícil, en el que la gente trata de sobrevivir, y en el que creo que Macbeth elige el asesinato para tener mejor vida en ese entorno hostil”. –Iain Canning, productor, lahiguera.com-

 

 

 

 

Y es que Macbeth resulta casi una versión sobrenatural del drama isabelino. Unas brujas extraídas de un filme de horror, muertos que parecen surgir de las tumbas para confundir aún más la perturbada mente del barón que asesina a su rey y a sus amigos como Banquo para mantenerse en el trono. Y a su vez, una densa atmósfera fatalista y claustrofóbica apoyada en la impactante fotografía de Adam Arkapaw en la historia del valiente guerrero trastocado en rey con la sangre de la traición y la locura profetizada por unas hechiceras y azuzado por su ambiciosa mujer.

        Tan espectacular y brutal resulta la secuencia de la batalla inicial como la coronación de Macbeth a quien da vida en estado de gracia ese brillante actor que es Michael Fassbender y la no menos talentosa y hermosa Cotillard como Lady Macbeth. Kurzel y sus guionistas exploran no sólo el tema de la ambición personal y política en la Escocia medieval, sino la sicopatía de los protagonistas: la escena de la pareja planeando la muerte del rey Duncan, o la muerte de la mujer e hijos de McDuff en un filme donde queda de manifiesto que: “El infierno es turbio”.

 

 

“La película contiene una secuencia de batalla que suma una decena de páginas del guión. Era una oportunidad de puesta en escena cinematográfica que no tiene parangón en el teatro. Habitualmente, esta batalla la describe Banquo, y no se representa. Se hacía esencial acompañar a nuestros personajes en el campo de batalla, puesto que así se descubre qué tipo de vida llevan, y finalmente, en qué medida les afecta el alejamiento del teatro de operaciones. La producción ha recurrido a un ejército de especialistas en reconstrucción de batallas para verificar la autenticidad de la secuencia. Estos hombres se pasan los fines de semana reconstruyendo estas contiendas, al punto que la pasión por su actividad y por lo que se les pidió en el filme resultó pasmoso” –Justin Kurzel, realizador, lahiguera.com-.

 

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

7 de diciembre 2020

LA BELLA ÉPOCA/ LA BELLE ÉPOQUE

(La Belle époque, Francia-Bélgica, 2019)

Dirección. Nicolas Bedos/ Guión. Nicolas  Bedos/ Fotografía en color. Nicolas Bolduc/ Edición. Anny Danche, Stéphane Garnier, Florence Vassault/ Música. Anne Sophie Versnaeyen y Nicolas Bedos, canción: Always Something There to Remind Me de Burt Bacharach y Hal David con Dione Warwick/ Dirección de arte. Matthieu Beutter/ Diseño de Producción. Stéphane Rozenbaum/ Vestuario. Emmanuel Youchnovski/ Maquillaje. Alma Bialas/ Producción. Les Films du Kiosque, Pathé, Orange Studio, France 2 Cinema, Fils, Umedia, Martin Metz, Beata Saboova, Ardavan Safaee/Con. Daniel Auteil (Victor Drumond), Guillaume Canet (Antoine), Doria Tillier (Margot), Fanny Ardant (Marianne Drumond), Pierre Arditi (Pierre), Denis Podalydes (Francois), Tobias Licht (Maxime Drumond), Jean Arenes (Amelie), Bertrand Poncet (Adrien), Francois Vincentelli (el falso marido de Margot)/ Duración. 112 mins.

SINOPSIS

Víctor, un artista, diseñador y dibujante sexagenario desilusionado con una vida de pareja rutinaria y una mujer brillante, se encuentra en medio de una crisis tanto laboral como personal: por un lado, se siente frustrado al no poder integrarse al mercado artístico y, por el otro, las continuas peleas con su esposa Marianne, amenazan con destruir su matrimonio al tiempo que su hijo produce exitosas series para plataformas de streaming que él no entiende. Sin embargo, su encuentro con el joven y neurótico empresario Antoine a quien de niño Víctor le regalaba libros y le inculcó el poder de las historias, hará posible que Víctor encuentre la solución a todos sus problemas: deberá elaborar una reconstrucción histórica exacta con la que podrá revivir, artificialmente, su belle époque personal: el 16 de mayo de 1974, el día que conoció a la mujer que transformó sus emociones. Y es que, la empresa de Antoine, le brinda un nuevo tipo de atracción: mezclando artificios teatrales y reconstrucción histórica, la compañía de Antoine ofrece a sus clientes la oportunidad de sumergirse de nuevo en una época de su elección; una suerte de agencia de viajes en el tiempo. Y es entonces que Víctor, decide entonces revivir la semana más memorable de su vida: aquella en la que, cuarenta años atrás en Lyon, encontró a su gran amor.

 

“Una película encantadora que sumerge al espectador en una nostalgia de los años 70…Una comedia romántica, ingeniosa y divertida con grandes actores…” Sheena Scott, Forbes

 

“Cine comercial extrañamente lúcido de un tipo que ya no se produce en nuestros días y que aborda un tema algo anticuado pero de manera muy ingeniosa”… Todd McCarthy, Hollywood Reporter

 

Luego de dirigir su ópera prima, Monsieur et Madame Adelman (2017), el dramaturgo, guionista, actor y humorista Nicolas Bedos, presentó fuera de concurso en el Festival de Cannes de 2019 su segunda película: La Bella Época/ Belle Époque. La cinta obtuvo los premios a Mejor Guión, Diseño de Producción y Actor Secundario (Pierre Arditi) en lo Mejor del Cine francés: los premios César. Asimismo, el premio al Mejor Director en los Festivales de Palm Springs y Sarajevo.

 

 

Desde el arranque mismo, La Belle Époque introduce al espectador en un universo extraño que juega no sólo con el tiempo y la Historia con mayúscula, sino con las fantasías más extrañas de hombres y mujeres quienes deciden formar parte central de un nuevo atractivo turístico-emocional: colocar a aquel que puede costear una suerte de viaje en el tiempo sin salir de este mundo ni viajar en la cuarta dimensión, sino formar parte de una juego interactivo con actores dispuestos a ejecutar cualquier tipo de papel en cualquier época posible. Todo ello gracias al ingenio del joven empresario Antoine dueño de una compañía dedicada a vender ilusiones en la que trabajan escenógrafos, diseñadores de vestuario, especialistas de época, asesores históricos y más. Una empresa de entretenimiento selecto donde es posible cenar en la corte de Luis XIV, acudir a una aventura en la Edad Media o durante la Segunda Guerra Mundial, o a una tertulia con alcohol de por medio con Ernest Hemingway…

     Ahí, Víctor Drumond hábil dibujante satírico cercano a los setenta años, cuyos mejores tiempos ya han pasado, rebasado por las nuevas tecnologías y la digitalización de la otrora abundante prensa escrita, vive a la sombra de su pasado y de su mujer Marianne exitosa sicoanalista en línea con miles de pacientes -que lo engaña con su mejor amigo dueño del periódico donde Víctor trabajaba-, luego de vivir casados cuarenta años y cuyo lema es: “bebo, vivo, avanzo…”. Marianne termina por correr a su marido de la casa familiar y es entonces que Víctor desempleado y ocioso, decide aprovechar el boleto gratuito para un viaje en el tiempo que le ofrece su hijo Maxime y su mejor amigo: Antoine- para “regresar” al año de 1974, al momento en que conoció al amor de su vida Margot/Marianne, que en su versión joven, reconstruida por Antoine, es una bella y emocional actriz ex pareja de Antoine, que adoptará diferentes nombres a lo largo de la película, según el papel que interprete.

 

“Mi película, más que aspirar a parecerse a una de Steven Spielberg (que sería una especie de Black Mirror), se sumerge en el pasado a través del teatro. El atractivo de la película (olvidándonos de los auriculares) es que podría haberse rodado hace cincuenta años ya que lo importante para nosotros ha sido el guion, la documentación, el vestuario y el decorado. Me gusta que la solución que ofrece esta película a la angustia de Daniel Auteuil no sea ningún aparato electrónico ni un medicamento milagroso, sino algo que yo mismo hago cuando trabajo: juntarme con un grupo de personas que, con muy pocos elementos, consigan crear algo que nos haga soñar… Muchos aspectos de esta película se definen por lo entrelazados que están entre sí, sobre todo en el caso de las parejas ya que los jóvenes aprenden mucho de los más mayores. Por otro lado, el personaje de Daniel Auteuil encuentra en una joven actriz que le recuerda a su mujer la adulación y juventud que echa en falta, evocando en cierto modo a algunas obras de Marivaux o al teatro italiano del siglo XVII, como Cyrano de Bergerac. Este tono seductor agridulce era lo que más me interesaba” -Entrevista al director Nicolas  Bedos, Cineuropa-

 

La Belle Époque cuyo título no hace alusión a aquel momento histórico ubicado entre finales del siglo XIX e inicios del XX, sino al título de un tranquilo café de los años setenta en Lyon, donde el entonces veinteañero Víctor en plena época de la música Disco, solía hacer sus bocetos y dibujos en una época en la que no existía la tecnología y el contacto humano era directo. En ese sentido, la película de Nicolas Bedos no pretende juzgar ni el pasado ni el presente, sino mostrar que hoy en día aún existe esperanza, incluso para aquellos hombres y mujeres de la tercera edad, a quienes les aterroriza el progreso y la tecnología contemporánea. La trama en apariencia sencilla se sumerge a través de la comedia agridulce en temas muy profundos y por ello puede resultar no sólo divertida, sino emotiva como la historia del hombre (Pierre Arditi) que cada noche revive la velada que le hubiera gustado tener con su padre.

        La cinta es sarcástica en ocasiones y en otras se apega al sentimentalismo y la nostalgia para trazar una historia de amor que parece ilusoria y que consigue recobrar la fe perdida con un personaje protagónico y el único “cliente” de Antoine que no elige sumergirse en otra vida sino en la suya propia, aunque de a poco se va interesando y enamorando cada vez más de esa joven actriz Margot, -lo que le lleva a la bancarrota- al tiempo que se va integrando a la modernidad al trabajar junto a su hijo. Por supuesto, además del eficaz diseño de producción, vestuario y una exuberante banda sonora en la que destaca .a canción de Burt Bacharach y Hal David: Always Something There to Remind Me en la poderosa interpretación de Dione Warwick y una entretenida trama con varias vueltas de tuerca, destaca en La Bella Época el extraordinario trabajo histriónico de esas dos grandes figuras del cine francés como lo son: Daniel Auteuil y Fanny Ardant. Ambos con casi cien películas en su haber: él, protagonista de filmes notables como: El amor violado, Un corazón en invierno, La reina Margot, Sade, Cache/El observador oculto, Seducción y poder. Y Ardant: estrella de grandes películas de Francois Truffaut como: La mujer de al lado y Viva el domingo, La vida es una novela y Melo de Alain Resnais, Melodía de la vida y Crimen de autor de Claude Lelouch, Ridicule de Patrice Leconte, 8 mujeres de Francois Ozon o Callas Forever de Franco Zeffirelli en el papel de María Callas. Y en medio de ellos: la bella, talentosa y joven actriz Doria Tillier y el estupendo Guillaume Canet como el guionista-realizador que juega a ser Dios, en esa doble (¿o triple?) historia de amor que La Belle Époque ofrece.

 

“El tono cómico-cínico me sirve como telón de fondo, me permite evitar el exceso de sentimentalismo o melodrama. Es una forma de mostrarle al espectador que mi intención no es embaucarle y conseguir que llore; si lo cree oportuno, será porque la situación lo merece…” –Nicolas Bedos, Cineuropa-

“¿Y usted Víctor cual sería le época que escogería: La prehistoria…cuando aún me acostaba con mi mujer…”  -Daniel Auteuil en La Belle Époque-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

24 de noviembre 2020

XENIA/ CUESTIÓN DE ACTITUD

(Xenia, Grecia-Francia-Bélgica, 2014)

Dirección. Panos H. Koutras/ Guión. Panagiotis Evangelidis y Panos H. Koutras, Frederique Moreau y Francois Jonquet/ Fotografía en color. Hélène Louvart y Simos Sarketzis/ Música: Delaney Blue, canciones de Patty Pravo y Rafaella Carrá/ Edición: Yorgos Lamprinos/ Dirección de arte Pinelopi Valti/ Diseño de Producción. Chrisanthos Margonis/ Vestuario. Vassilios Barbarigos/ Producción. 100% Synthetic Films, Wrong Men, MPM Films, Entre Chien et Loupe, Arte France Cinema, Greek Film Center, Nova Hellenic Radio, Internet and Television. Alexandra Boussiou, Remi Burah, Sebastien Delloye, Diana Elbaum, Juliette Lepoutre, Eleni Kossyfidou y Panos H. Koutras/ Con. Kostas Nikouli (Dany), Nikos Gelia (Odysseas), Aggelos Papadimitriou (Tassos), Romanna Lobach (Maria), Marissa Triandafyllidou (Vivi, mujer de Lefteris), Yannis Stankoglou (Lefteris, el supuesto padre), Patty Pravo (ella misma), Mohamed Alhanini (Achmat), Ioulios Tziatas (Moustafa), Electra Leda Koutra (abogada)/ Duración. 123 mins.

SINOPSIS

Tras la muerte de su madre, Dany y su hermano Odysseas, de 16 y 18 años, respectivamente, emprenden la ruta de Atenas a Tesalónica para buscar a su padre Lefteris, un hombre griego que los abandonó cuando eran muy pequeños. Albaneses por parte de madre, los chicos son extranjeros en su propio país y esperan que su padre los reconozca para obtener la nacionalidad griega. Además, Dany y Ody se hicieron la promesa de participar en un popular concurso de canto que podría cambiar su vida. Este viaje pondrá a prueba la fuerza del vínculo que los une, su lado infantil y el gusto por las canciones italianas, entre esos hermanos separados por la exuberante personalidad de Dany, adolescente gay fanático de la cantante Patty Pravo y Odysseas, joven de buena voz que trabaja en un local de comida rápida. Ese viaje los lleva a conectar con Tassos, el mejor amigo de su madre, empresario y cantante homosexual venido a menos y a localizar al supuesto padre que los dejo: Lefteris.

 

 

Xenia obtuvo el Premio a Mejor Película en el Festival de Gijón y el de Mejor Realización en el Festival de Chicago. En lo más destacado del Cine griego, la Academia de ese país le otorgó los premios de: Mejor Película, Director, Guión, Actor de reparto, Edición y Vestuario. Premio a la Mejor Ficción en el Festival de cine de Río de Janeiro y una Mención Especial para el realizador Panos H. Koutras en el Festival Lésbico-Gay de Milán.

 

 

“Xenia trata acerca de dos hermanos albaneses, ambos menores, que se sienten extranjeros en el país donde nacieron. En Grecia, ¡hay unos 200 000 jóvenes que encajan en este perfil! Estaba persuadido de que iba a poder encontrar a dos actores jóvenes llenos de talento para estos papeles y lo conseguí, aunque el proceso duró más de un año. Empecé buscando a los actores antes de que empezara la producción. Después ensayamos con Kostas y Nikos en mi apartamento y después en el lugar donde rodaríamos, durante 7 meses, 4 veces por semana, incluso antes de que empezásemos a rodar…

    …”Xenia” se puede traducir como “hospitalidad”, aunque el significado de este antiguo concepto griego es mucho más complejo. Los dioses griegos acataron esta ley, que nos manda honrar y dar la bienvenida a los forasteros, vengan de donde vengan. A veces se refiere a Zeus, el padre de todos los dioses como “Zeus el hospitalario”. La hospitalidad era uno de los principios básicos más importantes de la antigua Grecia. La xenofobia es un concepto relativamente moderno. Hoy en día, Grecia no solo ha olvidado su deber con los extranjeros, sino también engaña y confunde a su gente. “Xenia” también es el nombre de una cadena de hoteles de lujo construidos a finales de los años cincuenta por grandes arquitectos a lo largo del país. La gente descubría el turismo. Era una época de gran prosperidad económica en Grecia. Hoy, más del 90% de estos hoteles de lujo están abandonados y condenados…” –Entrevista al director Panos H. Coutras, lahiguera.com-

 

 

Xenia/ Cuestión de actitud resulta una suerte de epopeya homérica moderna como lo era otra dramática y espléndida cinta griega: Paisaje en la niebla (Theo Angelopoulos, 1988), un relato plagado de referencias y símbolos. A diferencia del terrible y aleccionador viaje iniciático y de maduración infantil que se comunica con otras historias similares como: Los 400 golpes (Francois Truffaut, 1959), Las tortugas pueden volar (Bahman Ghobadi, 2004) y en particular, El círculo perfecto (Ademir Kenovic, 1997), de Angelopoulos, Xenia apuesta por un filme luminosos, divertido, con momentos emotivos y a la vez simpáticos sin dejar de lado la realidad: él como hoy en día las minorías son descartadas y los emigrantes son las nuevas víctimas en un mundo global y en países económicamente más afortunados.

 

Nacido en Atenas, Panos H. Koutras estudió cine en el London Film School y en la Sorbona de Paris. Entre 1985 y 1995, realizó varios cortometrajes y en 1995, fundó su propia productora en Atenas, 100% Synthetic Films, y empezó a escribir el guion de su primer largometraje, El ataque del Gigante Moussaka (1999) que pronto se trastocó en objeto de culto, a la que siguió Vida real (2004), un drama que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica en Grecia en 2004. Su tercera película, Strella, más que una mujer (2009) relato de un ex delincuente transexual y prostituto cantante de un cabaret, tuvo un éxito inusitado y Xenia es su cuarto largometraje.

 

Xenia relata una cotidianidad feroz: el gran número de refugiados e inmigrantes y eso por supuesto transformó el paisaje cultural, social y emocional de Grecia. Al inicio de los noventa –como aclara IMDB- llegó a aquel país, una enorme oleada de inmigrantes albaneses y representan el grupo étnico más grande de éstos en la actualidad. Lo que hace Panos H. Kountras es relatar una suerte de road movie al estilo de una Odisea griega contemporánea, donde sus personajes tratan de regresar al origen al tiempo que encuentran una serie de conflictos y dificultades, y exorcizan sus propios traumas, sus recuerdos (las escenas del conejo gigante y amigo imaginario, por ejemplo, y a su vez, aprenden a tener tolerancia y empatía.

 

 

 

“Esta película podría representar una despedida a mi ser más joven. Sentí la necesidad de hablar sobre la adolescencia antes de que fuera demasiado tarde. Mis años como adolescente fueron los más intensos que he vivido nunca. Me rebelé contra el sistema y mi trinidad consistía en sexo, drogas y rock ‘n’ roll. Me sentía diferente, fuera de lugar. Claramente mi homosexualidad tuvo algo que ver. Los años entre los 14 y los 18 fueron los más cruciales de mi vida. Sin saberlo, todas las elecciones y decisiones que tomé entonces en cuanto a mi comportamiento, amor, valores, políticas o artes, han tenido un impacto de escala variante sobre el resto de mi vida. Creo que la juventud es una edad maravillosa para experimentar, pero creo que son los jóvenes quienes más sufren actualmente. Nacen en un mundo hostil y se encuentran vulnerables, perdidos. Me parece conmovedor… Asimismo, quería contar la historia del amor entre dos hermanos. Tanto la hermandad de la sangre como la hermandad espiritual…” –Panos H. Koutras, lahiguera.com-

 

 

 

Xenia apuesta por la sencillez y el humor y deja de lado por ejemplo el lugar común que podría significar el concurso de canto y las eliminatorias, para concentrarse en la relación afectiva de los hermanos y en el encuentro con quien ellos creen, se trata de su padre en un final que parece orientarse al drama y al thriller y queda un giro de nuevo hacia el humor y la maduración adolescente, con dos espléndidos protagonistas, en una trama sobre la familia, tópico que obsesiona al realizador. A Dany le fascina Patty Bravo porque era la favorita de su madre. La ve y la idealiza a través de los ojos de su madre. “No tenemos hogar, eso significa que todo el mundo es nuestro hogar…” dice asimismo el desenvuelto personaje de Dany en un filme que finalmente, se centra en el tema de los adolescentes sin patria, sobre todo en una nación como Grecia en la que el derecho de nacimiento prevalece sobre el derecho natural. Y con el surgimiento de la extrema derecha en Grecia, y prácticamente en toda Europa, el asunto sigue alcanzando proporciones dramáticas.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

16 de noviembre 2020

JUVENTUD

(Youth/ La Giovinezza, Italia-Francia-Gran Bretaña-Suiza, 2015) 

Dirección. Paolo Sorrentino/ Guión. Paolo Sorrentino/ Fotografía en color. Luca Bigazzi/ Música. David Lang/ Edición. Cristiano Travaglioni/ Dirección de arte. Daniel Newton, Marion Schramm/ Diseño de Producción. Ludovica Ferrano/ Vestuario. Carlo Poggioli/ Efectos Visuales. Robert Viasse, Chromatica/ Maquillaje. Emanuele de Luca/ Peinados. Massimo Vadiali/ Producción. Vivien Aslanian, Carlota Calori, Elizabeth Karlsen, David Kosse, Francesca Cima, Fabio Conversi, Roman Le Grand, Nicola Giuliano, Jerome Seydoux, Manuel Sauzay, Anne Waiser, Stephen Woolley/ Con. Michael Caine (Fred Ballinger), Harvey Keitel (Mick Boyle), Paul Dano (Jimmy Tree), Rachel Weisz (Lena Ballinger), Jane Fonda (Brenda Morel), Alex Macqueen (el emisario de la reina), Roly Serrano (Maradonna), Madalina Ghenea (Miss Universo), Robert Seethaler (Lucca Moroder), Luna Zimic Mijovic (masajista), Gabriela Belisario (la joven escort), Paloma Faith (ella misma), Sumi Jo (ella misma)/ Duración. 122 mins.

SINOPSIS

El octagenario Fred Ballinger, un gran director de orquesta, pasa unas vacaciones en un hotel de lujo en los Alpes suizos con su hija Lena quien se encuentra en crisis matrimonial; su marido, es el hijo del mejor amigo de su padre: Mick, otrora gran director de cine al que le está costando terminar el guión de la que considera, será su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera musical, pero hay alguien que quiere que vuelva a trabajar: desde Londres llega un emisario de la reina Isabel, que debe convencerlo para dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe y a su vez, nombrarlo Lord. En ese hotel, se dan cita también: Jimmy Tree, un joven actor al que sólo reconocen por un papel como robot, una espectacular Miss Universo, el futbolista Diego Armando Maradonna, una pareja madura que jamás se habla, una joven y bella escort, una hermosa y joven masajista, un instructor de alpinismo, una antigua diva ex estrella del cine de Mick Boyle y otros personajes despreocupados o preocupados por el paso del tiempo.

 

 

Juventud obtuvo el premio a Mejor Película, Director y Actor (Caine) en lo Mejor del Cine Europeo, el David di Donatello a Mejor Música y canción original y nominada a los Oscares por ese mismo apartado.

 

“Después de La gran belleza, con su estudio de la decadencia del presente a través de la lente que ofrece la ciudad de Roma, Sorrentino ha elegido para contar su historia a un hombre octogenario que trata de resolver sus conflictos internos, ya que ve que su tiempo se está agotando…La película es, por encima de todo, una historia de amistad entre dos ancianos que juntos tratan de afrontar su futuro inmediato, su relación con sus hijos y los que son más jóvenes y su distinta perspectiva de las cosas. Junto a una narración lineal que busca la intimidad con los personajes, Sorrentino emplea una gran estructura visual imaginativa para investigar sus relaciones y tejer el drama de los lazos que les atan, continuando con el estilo formal que marcan sus obras anteriores. Por lo tanto, después de haber pintado un fresco urbano de Roma, el director eligió para su nueva película un hotel al pie de los Alpes, una ubicación sumamente evocadora donde el horizonte se define por la majestuosidad del perfil de las montañas. En este sentido, la propia naturaleza, en su constante renovación, es un importante elemento narrativo y visual…” –lahiguera.com-

 

 

A Juventud, la han tachado de arrogante, hueca y peor aún, que sus imágenes parecen sobrantes de La gran belleza (2013), como sabemos, la obra anterior del realizador italiano Paolo Sorrentino. Y sí, ambas tienen una temática similar: las cuentas pendientes con la vida o la búsqueda de la juventud y sin embargo una es consecuencia de la otra. Si La gran belleza era una celebración de la existencia y una reflexión sobre aquello que no se hizo, Juventud concluye en que pese al ineludible paso del tiempo lo último que nos mantiene jóvenes son las emociones y el coraje de seguir mirando hacia adelante. Así lo entiende el anciano y retirado director de orquesta Fred Ballinger, empeñado en mantenerse alejado del mundo, cuando su mejor amigo, Mick Boyle, un viejo y vital cineasta, toma una contundente decisión al enterarse de que su proyecto se viene abajo.

 

       Y en medio de ese par de amigos octagenarios, se localizan varios personajes periféricos que viven sus propias crisis: el joven actor hollywoodense Jimmy Tree quien cita a Novalis: “Siempre estoy yendo a la casa de mi padre…”, traumatizado porque todos lo reconocen por un fútil papel de una máquina cibernética y es quizá por ello, que en una de las escenas del filme decide cortarse el cabello y maquillarse como Hitler. Asimismo, Lena, la hija de Ballinger, que sufre su proceso de divorcio cuando su marido la deja por una cantante de pop Paloma Faith haciendo de ella misma, aclarando que es mucho mejor en la cama que Lena, lo que enloquece a ésta, aunque más adelante encuentra el amor en la figura de un introvertido maestro de alpinismo. Lo mismo sucede con el obeso futbolista argentino en clara referencia a Maradonna o a la espectacular Miss Universo, quien al parecer no es tan ignorante como Jimmy Tree piensa, al igual que ese matrimonio maduro que no se dirige jamás la palabra. Asimismo, la bella y jovencita escort que espera ser contratada en ese hotel de lujo, o ese grupo de jóvenes guionistas millenials que trabajan con Mick, quien les muestra con un telescopio la diferencia entre la vejez y la juventud, o el encuentro entre éste y su actriz: la diva Brenda Morell que encarna notablemente nada menos que Jane Fonda, quien deja la película de Mick por una serie televisiva que considera el futuro de la imagen como sucede hoy en día con las plataformas vía streaming…

 

 

“La música siempre ha sido un componente muy importante en las películas del director, y en esta juega un papel verdaderamente significativo, ya que el personaje principal es un famoso director de orquesta y compositor retirado. Aunque el afirma no echarlo de menos, el personaje siente la presencia de la música en todas partes y la busca de manera casi inconsciente. En este sentido, cabe destacar la colaboración con el compositor americano y ganador en 2008 del Pulitzer de Música, David Lang, cuya composición I lie nos introducía en las primeras escenas de La gran belleza, y que también ha compuesto la BSO de esta película. En esta ocasión, sin embargo, Sorrentino acompaña estas composiciones originales con una rica variedad de obras para completar la banda sonora, que cuenta, entre otros, con los cantautores Marcos Kozelek, y Paloma Faith, quienes se interpretan a sí mismos en la película. La soprano surcoreana Sumi Jo también aparece…” –lahiguera.com-

 

 

Si en La gran belleza, Sorrentino se inspiraba en Alberto Moravia y en el Federico Fellini de La dolce vita (1960), en Juventud voltea hacia el Fellini de 8 ½ (1963) -una secuencia, poco afortunada por cierto- y parece decantarse por La montaña mágica de Thomas Mann. Como en ésta, todo sucede en una clínica -y spa de lujo- en los Alpes Suizos, donde Fred y Mick coinciden con ese voluntarioso actor juvenil, al que sólo recuerdan por un papel de robot, y la hija de Caine quien en una lograda escena le reclama a su padre todo su egoísmo y los engaños (con hombres y mujeres) que tuvo que soportar su madre –ya fallecida en apariencia-, una ex cantante que empeñó sus joyas para ayudar a su entonces joven marido Fred para que se dedicara a componer: de ahí sus célebres Melodías simples  que la reina Isabel quiere escuchar dirigidas por el propio Ballinger en Londres, quien en otra gran escena manda a volar al emisario de la reina…

 

         …Aquí, la juventud está más allá del cuerpo espectacular de Miss Universo (la actriz y modelo rumana Madalina Diana Ghenea), de una joven masajista que prefiere tocar a hablar (la actriz y modelo yugoslava Luna Zimic Mijovic), de adolescentes que idolatran a Maradona o del recuerdo de montar en bicicleta por vez primera. Lo que transforma la opinión de Fred, obsesionado con la idea de que las emociones se encuentran sobrevaloradas, es el acto final de su amigo. Y entonces, se percata de que la única manera de alcanzar la juventud es poner la mirada en el porvenir (la invitación de su Majestad) en lugar de ver hacia el pasado: su empeño por jubilarse de la batuta. Es decir, la juventud se recupera cuando uno se mece de nuevo en el precipicio: la pasión por encima de la melancolía…

 

 

RAFAEL AVIÑA

27 de octubre 2020

Centro Histórico de la Ciudad de México

EL LIBRO DE CABECERA (The Pillow Book, Gran Bretaña-Holanda-Francia-Luxemburgo-Austria, 1996)

Dirección. Peter Greenaway/ Guión. Peter Greeneway, inspirado en la novela de Sei Shonagon/ Fotografía en color. Sacha Vierny/ Música. Brian Eno/ Edición. Peter Greenaway, Chris Wyatt/ Diseño de Producción. Koichi Hamamura, Willemjin Loivers, Hiroto Oonogi, André Putman, Noriyuki Tanaka, Wilbert Van Dorp/ Dirección de arte. Yau Kong Chang/ Vestuario. Martin Margiela, Dien van Straalen, Koji Tatsuno/ Producción. Bob Bellion, Kees Kasander/ Con. Vivian Wu (Nagiko), Yoshi Oida (El Editor), Ken Ogata (el padre de Nagiko), Ewan McGregor (Jerome), Judy Ongg (la madre de Nagiko), Barbara Lott (la madre de Jerome), Miwako Kawai (Nagiko joven), Yutaka Onda (Hoki), Lynne Langdon (la hermana de Jerome), Hideko Yoshida (la tía)/ Duración. 125 mins.

SINOPSIS

En Kyoto, en los años setenta, un calígrafo escribe con gran delicadeza una felicitación en la cara de su hija el día de su cumpleaños. Cuando se hace mayor, Nagikorecuerda emocionada aquel regalo, y busca al amante calígrafo ideal que utilice todo su cuerpo como una hoja en blanco. Desde su infancia, la familia de Nagiko, valora el arte de la pintura y la literatura. Sin embargo, la familia es pobre y el padre va pagando su deuda a un editor con favores homosexuales. Ya mayor, casada con el hijo adoptivo de aquel, el matrimonio es un fracaso y el marido quema la biblioteca de Nagiko. La muchacha se escapa a Tokio y se convierte en una modelo de éxito. Su obsesión sexual por la caligrafía y los recuerdos de infancia son grandes y por ello, busca que sus amantes le den placer escribiendo sobre su cuerpo. Sin embargo, son muy escasos sus momentos de éxtasis. Persuadida por Hoki, un fotógrafo joven enamorado de ella, intenta publicar un texto, pero es rechazado por el mismo editor que humilló a su padre. Al saber que el editor tiene como compañero al británico Jerome, Nagikodecide seducirlo. Sin embargo, las cosas no suceden como lo había planeado, porque se enamora del inglés.

     Jerome sugiere a Nagiko que escriba de nuevo el libro,pero ahora sobre su cuerpo y que él lo presentará al editor para su publicación. Nagikocubre a su amante con un texto que anuncia poéticamente un plan con otros doce más, donde el cuerpo y la palabra se consideran indivisibles. El editor no permite que el inglés le abandone y Nagikoes testigo de los encuentros sexuales de ambos. Furiosa, seduce a otro amante ocasional que le provee de piel para escribir. Cuando se entera, el inglés siente celos e incitado por Hoki, intenta fingir su muerte con una catalepsia inducida por pastillas que termina en un suicidio involuntario. En honor a su amor, Nagikopasa un día y una noche escribiendo un apasionado poema erótico en el cuerpo sobre el amante. Tras el entierro de Jerome, Nagikoquema su lujoso apartamento de Tokio, abandona la ciudad y vuelve a la casa de sus padres muertos. Hokicuenta al editor que la muchacha ha escrito un texto sobre el cuerpo de Jerome. El editor lo exhuma en secreto, lo despelleja y manda encuadernar el poema. Nagiko,que ha quedado embarazada de Jerome, se entera de lo sucedido y toma la determinación de llevar a cabo su antiguo plan. El editor toma conciencia de su fin, la piel caligrafiada es devuelta finalmente a Nagiko, quien se hace tatuar el texto en su propio cuerpo, y lo entierra en la maceta de un bonsái. Al final, Nagikoescribe una felicitación sobre el rostro de su pequeña hija.

El libro de cabecera obtuvo el Premio a Mejor Película y Fotografía en el Festival de Sitges. Premio a Mejor Director Festival de Seattle.

“Greenaway sigue explorando los lenguajes cinematográficos del sexo y la muerte en una cinta poco convencional (como todo lo de su director) que dividió a la crítica. Delicada, pretenciosa, sensual, impostada, diferente” -Filmafinity-

 

“The Pillow Book, con su imagen de los libros como algo tangible, físico, aparece en un momento en que las palabras tienden más a ser eléctricas, evanescentes. Tengo un enorme optimismo en que los libros estarán con nosotros por otros mil años, por lo menos. Los libros aún tienen características que no son repetibles en otros medios. La noción misma de la “fisicalidad” del libro, la capacidad de hojearlo, creo que están muy arraigadas en el corazón de la cultura occidental y estoy seguro que habrá mucha resistencia a renunciar al libro”. –Entrevista a Peter Greenaway por Leonardo García Tsao, Revista Descontexto,2007-

Cineasta británico a quien se le debe buena parte de la renovación del cine inglés; escritor, pintor, matemático e ilustrador de libros, Peter Greenaway nacido en 1942, es uno de los realizadores contemporáneos más personales y obsesivos, capaz de sacar partido de temas casi abstractos y de personajes más abyectos que marginales. Un creador con una gran capacidad para retroalimentar su cine con las más diversas propuestas artísticas como la pintura, el teatro, la música, e incluso el video de alta resolución como sucede en Los libros de Próspero(1991).

La panza de un arquitecto(1987) era una negrísima fábula moderna sobre la creación. A su vez, El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante(1989), se convertía en una insólita mezcla de sexo, sangre y escatología como El bebé de Macon (1995) y Una z y dos ceros(1985) alcanzaba insólitas proporciones con el tema de la evolución y la descomposición del organismo. El contrato del dibujante(1982) avanzaba entre el thrillery el cuento cruel de manera perversa como en The Falls(1980), un anómalo documental-reportaje sobre eventos violentos, como muestra de la lucidez de un cineasta y su obsesión por la carne, el arte y el sexo apoyada por las imágenes musicales de su extraordinario compositor de cabecera Michael Nyman, sin olvidar a Wim Mertens o Brian Eno.

Sus obras, tienen en común un clima de fatalismo en ascenso como lo muestra El libro de cabecera/ The Pillow Book, historia de amor llevada a extremos; caligrafía orgánica en otra fascinante metáfora sobre la epidermis centrada en una joven japonesa obsesionada por tatuar en su piel y en la de los demás un relato escrito. Sus películas están estructuradas a partir de las apariencias engañosas, el misterio y los motivos ocultos, la relación entre crimen y sexo y el papel del artista ante una sociedad voraz y consumista que termina por desplazarlo y acerca de la incapacidad de ese mismo artista para atrapar la realidad.

No sé si esté de acuerdo conmigo, pero hay dos actividades humanas que siempre son estimulantes a la excitación y la sorpresa: una es el sexo, obviamente, y la otra, la literatura. Así que quise escribir un guión donde se unieran esos deleites, la carne y el texto, de manera muy íntima. En términos de la filmación, contamos con actores muy valientes, así como con la excelente colaboración del iluminador Reinier van Brummelen, quien tiene un extraordinario vocabulario de proyecciones de fondo y uso de la luz, y el fotógrafo Sacha Vierny, por supuesto, cuya reputación es tan conocida que no necesito subrayarla. Entonces, fue una combinación de cómo apreciamos esos cuerpos y la forma desinhibida en que los utilizamos, lo cual, espero, haría exitosa la película en esa esfera” –Entrevista a Peter Greenaaway-

El filme narra la historia de Nagiko, una mujer marcada por el recuerdo de su padre pintándole en la cara su particular regalo de cumpleaños. A su muerte, Nagikoconvertida ya en una Top Model necesita encontrar un amante-calígrafo que le haga recuperar ésta sensación y lo encuentra en la figura del joven y ambiguo traductor británicoJerome; una relación marcada por los celos y la pasión más excesiva. No obstante, cuando su compañero se suicida, Nagiko escribe un bello poema erótico sobre el cuerpo de éste que será tratado como mercancía y su piel arrancada.

Greenaway va más allá del arte sobre la piel y de un nuevo concepto de la escritura fílmica. Un abanico impresionante de posibilidades visuales como la sobreimpresión y la pantalla dividida, al tiempo que deconstruye las convenciones del tiempo y el espacio de tal manera que El libro de cabecerase trastoca en un juego abstracto marcado por la fascinación de la imagen misma. Aquí, se suma por supuesto la belleza de los cuerpos desnudos captados por la notable cámara del veterano Sacha Vierny y un increíble soundtrack de Brian Eno. Un trabajo visual obsesivo que recuerda en mucho los experimentos del primer Brian De Palma (Vestida para matar, Estallido) y los encadenamientos de imágenes planteado por Richard Fleischer en El estrangulador de Boston (1968).

 

Una vez más, Greenaway regresa a sus parábolas sobre la carne; en este caso, la piel como un tejido capaz de albergar un relato. Otra vez la escritura, el dibujo y una sexualidad alternativa como tema, en una historia que se inicia con el relato ancestral de una princesa japonesa escrito en un libro de cabecera y leído a Nagiko, cuyo padre ha vivido chantajeado sexualmente por un editor homosexual.

El libro de cabeceraes una obra insólita que muestra el grado de madurez visual y de refinamiento temático alcanzado por Greenaway, autor de una filmografía delirante capaz de provocar reacciones encontradas en el espectador más insensible.

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

16 de octubre 2020

NUESTRAS PEQUEÑAS BATALLAS (Nois Batailles, Bélgica-Francia, 2018)

Dirección. Guillaume Senez/ Guión. Guillaume Senez, Raphaelle Valbrune-Desplechin/ Fotografía en color. Elin Kirschfink/ Edición. Julie Brenta/ Dirección de arte. Jules Aubert/ Diseño de Producción. Guillaume Senez/ Vestuario. Wilmotte Audrey/ Producción. Lota Productions, Les Films Pelléas, Savage Films, Philippe Martin, David Thion, Isabelle Truc, Bert Van Langendonck/Con. Romain Duris (Olivier Vallet), Lucie Debay (Laura Vallet), Basile Grunberger (Elliot Vallet), Lena Girard Voss (Rose Vallet), Laetitia Dosch (Betty, hermana de Olivier), Laure Calamy (Claire, sindicalista), Dominique Valadie (Joelle, madre de Olivier), Sara Le Picard (Agathe), Jeupe (Jean-Luc); Cedric Viera (Paul)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Mientras que Olivier, de 39 años, entusiasta y solidario jefe de una sección laboral de una fábrica pone tanto esfuerzo como puede en su trabajo, pendiente del bienestar de sus compañeros antes que del suyo propio, a duras penas puede encontrarse con Laura, su esposa y la madre de sus dos hijos. Olivier se va muy temprano y llega muy tarde, su familia y él llevan una vida complicada, eso no implica que falte el amor. Por el contrario, es evidente que todos se quieren. No obstante, su mujer sufre; se le siente triste, cansada, distraída, incluso sufre un desmayo en la boutique de ropa donde trabaja. Una tarde, Laura no va por los niños al colegio. Olivier va por ellos, se angustia. Nadie sabe nada de ella, ni su jefa, ni un médico que la recetaba. Laura desaparece de la casa y lo deja solo para que asuma nuevas responsabilidades. Olivier, desconcertado, denuncia el hecho a la policía y más tarde recibe una postal sin dirección de parte de su esposa y tendrá que asumir su nueva realidad como padre y criar a sus hijos Elliot y Rose, de nueve y seis años, por su cuenta. El frágil equilibrio que sostiene a la familia se desquebraja al tiempo que sigue viendo por el bienestar de sus compañeros y analiza nuevas opciones de trabajo; desde la posibilidad de dirigir un sindicato laboral en Toulose o tomar la dirección de Recursos Humanos de la fábrica donde trabaj, con el apoyo de sus hijos, de su madre y de su hermana.

 

Un retrato íntimo y cuidadoso que define al realizador belga como un cineasta humanista con una gran sutileza y percepción –Guy Lodge, Variety-

 

Nuestras pequeñas batallas fué nominada al César francés a Mejor Película Extranjera y Actor. Obtuvo el premio a Mejor Director en el festival de cine de Hamburgo y de Toronto, así como los respectivos galardones de: Mejor Película Director, Actriz de reparto (Debay), Edición y Promisoria actriz infantil (Girard Voss) en los premios Magritte a lo mejor del cine belga.

 

 

Fue en 2016 cuando se estrenó 9 meses, primer largometraje de Guillaume Senez, obra multi premiada y ampliamente difundida en varios festivales del mundo. La película abordaba el tema de un embarazo adolescente no deseado desde el punto de visto del joven adolescente que fecunda a su novia. Una vez más en Nuestras pequeñas batallas, Senez toca de nuevo el tópico de la paternidad a través de una curiosa situación: la del papá responsable pero alejado de la familia debido a su enorme grado de solidaridad con sus compañeros de trabajo a quienes defiende y cobija y que de pronto se encuentra solo con sus dos hijos mientras que su mujer les abandona sin previo aviso, hasta que comprende que ella no los ha dejado sino que necesita estar sola por un tiempo.

“Me separé de la madre de mis hijos hace cinco años, un poco antes del rodaje de mi primer largo, 9 meses Me encontré solo con ellos, en custodia compartida, y debí aprender a escucharlos, mirarlos, comprenderlos. Eso fue muy difícil, y al mismo tiempo muy bonito, porque aprendí muchísimas cosas. Entonces, me preguntaba qué pasaría si la madre de mis hijos desaparecía, ¿Cómo hacer para encontrar el equilibrio entre el compromiso profesional y el compromiso familiar en ese caso?” –Entrevista a Guillaume Senez, Cineuropa-

 

Nuestras pequeñas batallas se enfoca como lo hacen en buena medida los también cineastas belgas, Jean Pierre y Luc Dardenne (Rosseta, El hijo, El niño, Dos días una noche) en el tema del capitalismo y la esclavitud del trabajo frente a la familia y al individualismo ¿Cómo hacer frente al cambio social que tiene un gran impacto sobre la vida familiar? Y las repercusiones que el trabajo puede tener sobre un matrimonio y sus hijos cuando ese equilibrio se rompe. Para Oliver importa más la calidad que la cantidad del tiempo que pasa con sus hijos y al mismo tiempo su obsesión por ayudar a sus compañeros. Lo curioso es que Olivier no consigue ayudar a las personas que estima, como su compañero Jean Luc que opta por el suicidio. Tampoco puede ayudar a Laura, su mujer, quien termina huyendo. Con sus hijos sucede algo similar: él aprende poco a poco a comunicarse con ellos y a convertirse en padre, incluso arriesgando de manera terrible, cuando los niños deciden buscar solos a su madre. Por supuesto como humano también falla, de ahí la aventura pasajera con su bella compañera sindicalista Claire y a su vez aprende de su propia hermana menor, la agradable y desparpajada Betty.

 

“Al principio, el mundo sindical estaba más presente, pero a medida que escribíamos nos centramos en la familia. Ahí es donde están las batallas. Quería mostrar el mundo del trabajo de hoy en día, la transformación de la sociedad.

Esta fábrica gigante ofrecía una puesta en perspectiva muy visual de la situación de Olivier. Su sitio en el mundo del trabajo alimenta al personaje implícitamente. Es importante saber en qué mundo viven los personajes…El desafío era hacer que siguiera existiendo el personaje de Laura después de su desaparición. No hacía falta condenar a este personaje, ¡pero una madre que abandona a sus hijos es tabú! Mientras que cuando es un padre quien abandona a su mujer y a sus hijos, nadie está arriba o abajo. Aquí, Olivier nunca la juzga y sigue la queriendo, al igual que los personajes que lo rodean y lo apoyan” –Entrevista a Guillaume Senez, Cineuropa-

No sólo ello, los obreros de la fábrica, sus compañeros se encuentran día a día entre la espada y la pared; la incertidumbre de ser despedidos por llegar tarde, por faltar, por un embarazo, etc., en un sitio inclemente donde se deja de lado a los más débiles, o viejos y se prefiere a aquellos jóvenes sin compromisos, ni ataduras político-sociales; el sindicalismo no es muy bien visto, por ejemplo. Lo interesante de Nuestras pequeñas batallas es la manera en que el protagonista reacciona sin echarse la culpa o a los demás, sino que tata de ponerse en los zapatos de aquellos que lo rodean: su mujer, sus hijos, su madre, su hermana, incluso de su padre ya fallecido, sus compañeros de trabajo, hasta que entiende que la lucha por los demás es lo esencial –la escena de la votación y el ejemplo de la democracia-, así como el amor por su mujer y sus niños.

“No sólo ello, como aclara en el portal Cineuropa Aurora Engelen: “Uno de los éxitos de Nos batailles es también el enfoque de la ausencia, ¿cómo hablar de una huida sin condenar a la desertora?, ¿cómo podemos imaginarnos la angustia de esta madre negligente sin explicarla explícitamente? Guillaume Senez lo consigue principalmente rodeando a su héroe de personajes femeninos fuertes, que tienen un discurso y una mirada franca y amable sobre la elección de Laura. Sin conocer las motivaciones, nadie duda de la verdad de su gesto. Allí donde ella esté, sufre, por supuesto. Hay que dar tiempo a la recuperación y encontrar en el camino un nuevo equilibrio”. De ahí la aparición de personajes femeninos propositivos que rodean al protagonista, un espléndido Romain Duris.

 

“Yo trabajo sin diálogo…busco esta espontaneidad. Trabajamos mucho sobre los personajes, su evolución. Muestro películas, artículos a los actores. A menudo, las tres o cuatro primeras tomas hacen que las cosas sucedan. Poco a poco, llegamos al diálogo. Son los actores quienes escriben su texto empatizando con sus personajes…” –Entrevista a Guillaume Senez, Cineuropa-

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

29 de septiembre de 2020