LA ÚLTIMA OLA (Bolgen/ Wave, Noruega, 2016)

Dirección. Roar Uthaug/ Guión. John Kare Raake y Harald Rosenlow-Eeg/ Fotografía en color. John Christian Roselund/ Música. Magnus Beite/ Edición. Christian Siebenherz/ Dirección de arte. Astrid Strom Astrup y Adrian Curelea/ Diseño de Producción. Lina Nordqvist/ Vestuario. Karen Fabritius Gram/ Producción. Martin Surland, Jarle Bjorknes, Tomas Eskilsson, Aire Heidenstrom, Jan Eirik Langoen, Lars Leegaard Maroy, Tor Ole Rognaldsen/ Con. Kristoffer Joner (Kristian Eikjord) Ane Dahl Torp (Idun Karlsen) Jonas Hoff Oftebro (Sondre), Edith Haagenrud-Sande (Julia), Fridtjov Saheim (Arvid), Laila Goody (Margot), Arthur Berning (Jacob), Herman Bernhoft (Georg), Eli Harboe (Vibeke), Siije Breivik (Anna)/ Duración. 105 mins.

SINOPSIS

En 1905 una avalancha provocó un tsunami que sepultó Geiranger en Noruega. Para 1934 un deslizamiento de dos millones de metros cúbicos de roca generó un tsunami en el Fiordo de Tafjord, con un saldo de 47 personas muertas. Estos hechos aún son considerados como unos de los mayores desastres naturales que se han presentado en Noruega. La historia se ubica en Geiranger, un poblado noruego rodeado de montañas inestables. Por ello, el experimentado geólogo Kristian Eikjord y un grupo de profesionales se han encargado por años de monitorear el subsuelo de los fiordos cercanos, en busca de algún movimiento fuera de lo común. Un día Kristian recibe una oferta de trabajo en una región petrolera del país y se dispone a mudarse con su familia, integrada por sus dos hijos (Sondre un adolescente y Julia una niña pequeña) y su esposa Idun que trabaja como recepcionista en un hotel junto al mar. Atormentado por la inquietud y por una especie de sexto sentido, Kristian aplaza la mudanza 24 horas, a pesar de las dudas de los otros científicos y la sorpresa de su familia, harta de sus obsesiones profesionales. Pero este mal presentimiento se va concretando poco a poco cuando unas sacudidas sísmicas provocan una contracción violenta de la roca, creando sin previo aviso un tsunami que romperá contra el pueblo en tan solo 10 minutos. En efecto, Kristian descubre un extraño patrón de movimiento en las montañas que lo hacen alertar a sus ex compañeros de trabajo, quienes al principio no lo toman en serio, sin embargo, lo peor está por llegar: cuando cae el paso de montaña de Åkneset sobre el estrecho fiordo noruego, se crea una violenta ola de 85 metros que amenaza con arrasarlo todo. En medio de ese terrible desastre, el geólogo y su familia luchan por sobrevivir.

 

 

Un trepidante entretenimiento de suspenso y acción con las fórmulas de Hollywood y la sensibilidad y crudeza del cine europeo, que obtuvo los Premios Amanda a lo Mejor del CIne Noruego: Mejor Película, Diseño de Sonido, Efectos Visuales y los galardones del Festival Kosmorama, Noruega. Mejor Producción, Fotografía, Diseño de Producción, Edición y Actor.

 

“Un día los productores me hablaron de Åkerneset, una montaña al oeste de Noruega compuesta en parte por una gran masa inestable que tarde o temprano se derrumbará, cayendo al fiordo de Geiranger y provocando un maremoto. Esta amenaza existe, igual que en esta región —bien conocida por los turistas— existe realmente un centro de vigilancia y alerta. Al productor Martin Surland se le ocurrió en seguida hacer una película sobre este peligro potencial. Reconozco que tenía mis dudas: yo sabía que, con películas como Kon-Tiki o Max Manus, Noruega ha llegado sin duda a tener competencias sólidas en materia de efectos visuales creados por computadora, y esto me tranquilizaba, pero, ¿cómo mantener el suspense, la tensión dramática, una vez que se muestra el tsunami? Por suerte, la compañía de distribución Nordisk Film no tardó en mostrarse favorable, y pudimos llevar a cabo el proyecto” -declaraciones del realizador Roar Uthaug para el portal Cine Europa-

 

 

Roar Uthaug nacido en 1973, es un cineasta atraído por las posibilidades del cine de géneros y las posibilidades que ello conlleva: el trhriller de horror Escalofrío (2006), el relato de fantasía heroica Magic Silver (2009), la cinta de acción medieval Escape (2012), el drama de desastres naturales La última ola (2016) y la nueva  versión de Tom Raider (2018) con Alicia Vikander.

Escalofrío la primera película de Uthaug, con experiencia en el cine publicitario y el videoclip y de quien se dice, realizó su primera película de asesinos a los 13 años con una handycam, se convirtió en una de las cintas más exitosas de Noruega con un tema manido hasta el cansancio, plagado de todos los lugares comunes del género y que sigue con eficacia y mucho oficio, las recetas establecidas, para trazar la pesadilla de cinco jóvenes atrapados en un hotel abandonado en pleno invierno y a merced de un indestructible asesino en serie.

La impactante primera secuencia, tiene la virtud de introducir al espectador desde ese instante, en terrenos de suspenso y paranoia. Lo que sigue, es la breve recreación semi documental –reportajes en prensa y televisión-, de lo que parece ser una suerte de maldición que ensombrece una zona montañosa de Noruega, donde los esquiadores y turistas, han desaparecido, o fallecido en condiciones terribles y misteriosas desde los años setenta, como lo comprueban, ya en época actual, dos parejas y un amigo que se ha roto la pierna en su descenso por una pendiente nevada, lo que los lleva a refugiarse en una desolada posada, que no sólo oculta un espantoso secreto familiar y decenas de pertenencias ajenas, sino un violento asesino que clama venganza.

Varios de estos elementos trazados con enorme habilidad se localizan en La última ola en la que el realizador apostaba por otro subgénero de Hollywood: el cine catastrofista y de desastres y lo hace con enorme eficacia. La cinta abre con imágenes y fotografías reales del siglo pasado, documentando algunos impresionantes desprendimientos de montaña en sus fiordos ocasionando tsunamis que costaron la vida de decenas de personas. La primera parte narra la amenaza que se cierne sobre la bella comunidad de Geiranger, donde un grupo de especialistas monitorea el mínimo desplazamiento de la montaña Akneset; lo que podría ocasionar una ola de 80 metros que en diez minutos arrasaría con todo.

 

“Aunque ya conocía a la mayor parte de los integrantes del equipo. Kristoffer Joner y Ane Dahl Torp, que son muy famosos en Noruega, han rodado juntos muchas veces y forman una pareja creíble. Por eso, me decanté por ellos muy rápidamente; ellos interpretan al geólogo Kristian y a su mujer Idun, atrapados en el epicentro de una verdadera carrera a contrarreloj. En cambio, fueron necesarias muchas audiciones para encontrar a Julia y Sondre, los hijos de esta pareja. No quería dar prioridad a lo espectacular en detrimento de lo humano. Por ejemplo, los colegas de Kristian en el centro de vigilancia, personajes en apariencia secundarios, tienen para mí una importancia real. Son personas normales y humildes que quería mostrar en toda su sencillez. Quiero añadir que la población local nos ha ayudado mucho en el rodaje: durante tres tardes seguidas, 85 extras corrieron incansablemente por Ørneveien, una carretera que bordea el fiordo de Geiranger antes de ascender hacia las cumbres. El entusiasmo con el que participaron me emocionó de verdad” -declaraciones del realizador Roar Uthaug para el portal Cine Europa-

 

Es justo en la segunda mitad donde el filme crece apostando por los elementos conocidos del género en la línea de 2012 o La aventura del Poseidón, mientras la cámara sigue la historia paralela de la pareja protagónica y sus dos hijos: un adolescente que se encuentra en el hotel donde trabaja la madre y el padre que huye con la hija pequeña hacia las colinas cuando estalla la inminente situación de riesgo.

La última ola tiene la capacidad de mantener el suspenso, de crear momentos de emoción cuando se necesitan, de girar hacia el melodrama en el instante adecuado y sobre todo, de obtener una tensión creciente sin caer en el tedio. El tema del padre que regresa en medio de un horror apocalíptico para rescatar a su mujer e hijo evita la cursilería gracias a un eficaz diseño de producción Serie B y en particular, a unos potentes e impactantes efectos especiales en un relato de entretenimiento asegurado que representó a Noruega en los Oscares.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

28 noviembre 2018

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BAARIA. AMOR Y PASIÓN (Baaria, Italia-Francia, 2009)

Dirección. Giuseppe Tornatore/ Guión. Giuseppe Tornatore/ Fotografía en color. Enrico Lucidi/ Música. Ennio Morricone/ Edición. Massimo Quaglia/ Diseño de Producción. Maurizio Sabatini/ Dirección de Arte. Maurizio di Clemente, Cosimo Gomez, Maurizio Sabatini/ Vestuario. Luigi Bonano/ Producción. Tarak Ben Ammar, Mario Cotone/ Con. Francesco Scianna (Peppino Torrenuova), Margareth Madé (Mannina), Lina Sastri (Tana/ Beggard), Ángela Molina (Sarina), Nicole Grimaudo (Sarina joven), Salvo Ficarra (Nino), Valentino Picone (Luigi), Gaetano Aeronica (Cicco), Alfio Sorbello (Cicco joven), Giovanni Gambino (Peppino niño), Giuseppe Garufi (Pietro niño), Lollo Franco (Don Giacinto)/ Duración. 163 mins.

SINOPSIS

La película cuenta una historia divertida e inteligente de grandes pasiones y apasionados sueños utópicos. Una leyenda llena de héroes. Una familia siciliana representada a través de tres generaciones: desde Cicco, a su hijo Peppino y llegando hasta su nieto Pietro. Con un leve toque a la vida privada de estos personajes y la de sus familias, la película evoca los amores, los sueños y las decepciones de toda una comunidad en la provincia de Palermo desde finales de los años veinte hasta la década de los ochenta: durante el período fascista. Cicco es un humilde pastor de cabras que, sin embargo, encuentra tiempo para alimentar su pasión: los libros, los poemas épicos, las grandes y populares novelas románticas. En aquellos días en los que las personas sufría la pobreza y el hambre durante la segunda guerra mundial, su hijo Peppino es testigo de innumerables casos de injusticia y descubre una pasión por la política. Después de la guerra, ocurre su fatídico encuentro con la mujer de su vida: Mannina. Una relación a la que todos se oponen porque Peppino se ha convertido en comunista. Pero los dos jóvenes enamorados lograrán cumplir su sueño. Todo ello, con el telón de fondo de los cambios sociales dentro del pequeño pueblo siciliano de Bagheria (llamado coloquialmente Baaría): la vida bajo los fascistas, la influencia de la mafia y el dominio de la Iglesia Católica y de los Demócratas Cristianos.

 

Baaria fue nominada al Globo de Oro: Mejor película de habla no inglesa. En la entrega de los premios David di Donatello obtuvo el David de la Juventud y el Premio a Mejor Música y 14 nominaciones. En los premios del Cine Europeo fue nominada al premio del público mejor film europeo. Mejor Fotografía, Edición, Diseño de Producción y Efectos visuales en los Premios Flaiano. Premio a Mejor Director en los Globos de Oro italianos. Premios Kineo, Italia: Mejor Director.

 

“Una de las innumerables etimologías posibles es que el Bagheria pueda también derivar de Bab el gherid, que aparentemente significa el paso del viento en árabe. Pero, desde tiempos inmemoriales, siempre lo hemos llamado Baaría. Baaría, en la provincia de Palermo, es la ciudad donde nací y crecí, y donde viví hasta los veintiocho años de edad. Demasiado viejo de acuerdo con Don Fabrizio Salina, el Príncipe en El gatopardo de Lampedusa, quien alegaba que los hombres jóvenes debían dejar Sicilia antes de los diecisiete años de edad para evitar que su persona absorbiera los defectos típicos de los sicilianos. –Giuseppe Tornatore, Lahiguera.com-

 

 

Giuseppe Tornatore saltó a la escena mundial con la celebrada y multipremiada Cinema Paradiso (1989) filme emblemático no sólo del nuevo cine italiano, sino de esa cinematografía en general. Luego de los fracasos comerciales y de crítica de obras como: Estamos todos bien (1990) y Una simple formalidad (1994), Tornatore, recuperaba la fórmula de Cinema Paradiso con El fabricante de estrellas (1995), nuevamente nominado al Oscar y ganador del Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia, con otra mirada sensiblera al cine, sus estrellas, sus admiradores y a los miles de extras que suelen pasar inadvertidos fascinados ante la llamada fábrica de sueños. Tornatore, es sin duda un cineasta con una gran capacidad narrativa y mucha inclinación por los relatos almibarados que nunca acaban por arrancar, representa la dosis exacta de melodrama, humor, nostalgia, fotografía preciosista y una complacencia tan gratificante que oculta sin problemas cualquier análisis profundo, capaz de rozar las “fibras íntimas” del espectador como lo muestran: Malena o el espléndido fresco italiano Baaria. Amor y pasión.

 

La transformación social, cultural y política de Bagheria, municipio de Palermo al que los sicilianos llaman Baaria: sirve de pretexto a Giuseppe Tornatore, el afamado cineasta italiano de la llamada línea blanda, para recuperar una vez más la fórmula de su exitosa Cinema Paradiso. Justo en el momento en que se aprecia a un grupo de niños intercambiando fotogramas de filmes como El bueno, el malo y el feo, Salvatore Giuliano, o El evangelio según San Mateo, queda claro que se trata de un relato autobiográfico de un cinéfilo empedernido.

En efecto, Baaria. Amor y pasión, vista a través de los ojos de tres generaciones de una familia, desde el ocaso de la década de los años veinte hasta los años ochenta: el fascismo, el comunismo, la mafia, o los cambios urbanos del pequeño pueblo y su pintoresco grupo de habitantes, funciona como una suerte de Amarcord (Federico Fellini, 1973) para un realizador nacido precisamente en esa localidad de Sicilia. Todo ello, bajo una excesiva y almibarada banda sonora de Ennio Morricone y cameos de estrellas como Monica Belucci o Raoul Bova y cuyo punto central es la figura de Pepino Torrenuova, quien se aferra a las ideas socialistas por necesidad hasta convertirse en un implacable militante del partido.

 

 

“Ante la responsabilidad de escribir la banda sonora de una película tan importante, yo necesitaba encontrar el tono correcto. Incluso antes de ver el montaje de la película, ya había escrito algunos de los temas musicales más importantes. A Tornatore le gustaron y una vez más nos dimos cuenta que desde el principio habíamos estado totalmente de acuerdo con la dirección que debía tomar el trabajo. No sólo estoy haciéndole un cumplido a Peppuccio; realmente me ha encantado esta película. No sólo se trata de otra película más en su extraordinaria filmografía, sino que es más bien una obra que puede hacer que el tiempo se detenga; es un punto de llegada con todo lo necesario para que sea una gran obra de arte. El público no dejará, y de eso estoy seguro, de apreciar la gran fuente de inspiración que emana de cada una de las escenas y la naturaleza épica y poderosa de esta película que está impregnada con un profundo humanismo integral”. –Ennio Morricone, Lahiguera.com-

 

 

Baaria, representa la dosis exacta de melodrama, humor, nostalgia, fotografía preciosista y una complacencia tan gratificante que opaca cualquier análisis profundo. Se trata de un cine capaz de entretener y emocionar, en ésta nueva declaración de amor a la cinefilia, a los grandes nombres del cine italiano: De Sica, Rosellini, Lattuada, Fellini y el Francesco Rosi de Tres hermanos (1981) y sobre todo, a la familia como espina dorsal del individuo.

El filme es un nuevo retrato de la colectividad, plagado de personajes delirantes: la vidente y su hijo tonto, el herrero mudo, el gigante de la huerta y por supuesto el propio protagonista, su padre y el nieto de éste, fascinado con la fotografía. Ello, en medio de imágenes muy atractivas como el paseo de las estatuas monstruosas, la toma de los predios por los comunistas, la brutal muerte del bisabuelo a cargo de la mafia, la escena de la mosca viva en el trompo y sobre todo, la secuencia final, que enlaza el pasado y el presente en ese pueblo de ensueño visto con humor agridulce, ternura y melancolía: justo el toque Tornatore.

 

 

“Bueno, tal vez para volver a la inocencia que perdí el día que me bajé del barco proveniente de Sicilia o, peor aún, para ser coherente con los defectos que tengo por ser baariòto, y que, por más de veinte años (ya han surgido algunas huellas en mis obras con un fondo siciliano), he estado pensando en hacer una película acerca de la temporada única e intemporal de mi vida en la que el universo comenzaba en Via Gioacchino Guttuso 114, seguía por la Piazza Madrice a lo largo del callejón de Corso Umberto I° y terminaba en la rotonda di Palagonia. Si los contamos todos, son sólo unos cientos de metros. Pero si caminas por esas calles arriba y abajo durante años, podrías aprender lo que el mundo en su totalidad nunca podrá enseñarte” –Giusepe Tornatore, Lahiguera.com-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 13 de noviembre de 2018

LA NOCHE DE LAS CHICAS (Girls´Night, Gran Bretaña-EU, 1998)

Director. Nick Hurran/ Guión: Kay Mellor/ Fotografía en color. David Odd/ Música. Edward Shearmur/ Edición. John Richards/ Dirección de arte. Margaret Coombes/Diseño de Producción. Taff Batley/ Vestuario. Diana Moseley/ Producción. Bill Boyes, Pippa Cross, Monica Foster, Granada Film Production, Showtime Entertainment/ Con. Brenda Blethyn (Dawn), Julia Walters (Jackie), Kris Kristofferson (Cody), James Gaddas (Paul, gerente del Bingo), George Costigan (Steve, marido de Dawn), Philip Jackson (Dave, marido de Jackie), Sue Cleaver (Rita), Meera Syal (Carmen), Margo Stanley (Irene), Maxine Peake (Sharon), Penelope Woodman (Christine, la chica del Bingo)/ Duración 100 mins.

SINOPSIS

Jackie y Dawn, son cuñadas y amigas desde la secundaria y habitan en un pueblito a las afueras de Londres: Rawtenstall. La primera vive con su marido Dave y apenas si se soportan, se odian a muerte pero comparten techo. Dawn en cambio tiene más de veinte años de casada con Steve ambos se aman pero su relación es más que rutinaria y tienen dos hijos adolescentes: Sharon y su hermano que se pelean por todo. Las dos amigas trabajan juntas en una maquiladora japonesa de aparatos electrónicos donde conviven con otras compañeras. Cada viernes organizan la noche de las chicas: salen solas a pasear, al bingo y a divertirse. Jackie, tiene amoríos con Paul, gerente del Bingo. Dawn es una mujer apagada y sin muchas esperanzas tiene varios años que no ha salido de vacaciones. Jackie es una fumadora empedernida que termina siendo despedida, deja a su marido y decide irse a vivir con Paul su amante, sin embargo, descubre que éste tiene otra amante más joven. Cuando Dawn gana en el bingo 100 mil libras, las amigas deciden cumplir el sueño de su vida: pasar una noche en Las Vegas, ahí conocen a un apuesto y maduro cowboy con un rancho donde cría caballos: Cody y surge un flechazo entre ellas y él, todo ello coincide con un inesperado desmayo de Dawn, a quien le diagnostican un tumor cerebral que se ha ido expandiendo, esa noticia inesperada cambiará el rumbo de los acontecimientos.

 

 

Premio Silver Spire para el director Nick Hurran en el Festival Internacional de Cine de San Francisco.

 

A fines de la década de los ochenta y después de un estancamiento de casi dos décadas, la cinematografía británica tomaba un nuevo, moderno y crítico impulso. Heredera de una larga tradición representada por realizadores clave como: David Lean, Carol Reed y Michael Powell y aquellos autores del llamado free cinema inglés de los años cincuenta y sesenta, como: Karel Reisz, Ken Loach, Lindsay Anderson, Tony Richardson, John Schlesinger y Nicolas Roeg. En la actualidad, es palpable el resurgimiento de un nuevo cine inglés, altamente competitivo, sensible y en ocasiones estridente, representado por personalidades como Peter Greenaway, Stephen Frears, Derek Jarman, Neil Jordan, Mike Leigh, David Leland, Mike Newel, Chris Menges, Danny Boyle, Guy Ritchie, Peter Cattaneo y Charles Dance o Nick Hurran, entre muchos otros.

Si en algo coinciden buena parte de los nuevos cineastas ingleses, es en la manera de abordar sus temas femeninos, una vocación liberadora de mujeres cansadas de entablar luchas inútiles con una sociedad masculina y represora. El relato de igualdad sexual en Orlando de Sally Potter, la adolescente malhablada que reta a la sociedad de la segunda posguerra en Ojalá estuvieras aquí de David Leland, la tragedia de odios racistas que inmiscuye a una madre y su hija en Un mundo aparte de Chris Menges, la vocación materna en Voces distantes, naturaleza muerta de Terence Davis, el relato pos victoriano de mujeres que asumen su libertad en Sueños de abril de Mike Newell, el enamoramiento y la fascinación otoñal que un joven despierta azarosamente en dos ancianas en una apartada zona costera en los años previos a la segunda guerra mundial en El violinista que llegó del mar, o la liberación de dos obreras cuarentonas de una maquiladora que deciden seguir sus ilusiones pese a la edad y a la enfermedad terminal de una de ellas en La noche de las chicas de Nick Hurran.

No sólo ello, la película de Hurran, protagonizada por dos de las grandes figuras del cine británico contemporáneo; Brenda Blethyn y Julie Walters se inserta en uno de los tópicos en el que más han insistido esta nueva generación de cineastas: los terribles problemas sociales de la clase obrera en relatos que van de la comedia a la tragedia como aquellos Reyes del ritmo/The Commitments que Alan Parker descubrió en Irlanda, sobre un curioso grupo de soul. Al igual que los títulos realizados por Ken Loach, como: Riff-Raff, Lluvia de piedras, o La canción de Carla.  Otras comedias británicas, bajo su disfraz de farsa social ocultan la tragedia del desempleo y la marginación y su repercusión en el núcleo familiar, como lo muestran: Todo o nada/El Full Monthy de Peter Cattaneo y La camioneta y Esperando al bebé de Stephen Frears.

 

 

En efecto, La noche de las chicas arranca en un tono muy similar al de El Full Monthy y las películas de Loach, como Lluvia de piedras o Yo, Daniel Blake. Después toma un rumbo muy curioso hacia el cine de aventuras de dos mujeres que recuerda a Un final inesperado de Ridley Scott con Thelma y Louise dos chicas que enfrentaban su destino. Para cerrar en un tono cercano al cine de Frank Capra. Por supuesto, la película de Hurran no está exenta de cierto sentimentalismo, más aún con el tema del tumor canceroso. Lo interesante es que evita el tono melodramático y apuesta más por un humor sincero y agridulce.

Abundan algunos momentos muy eficaces como la escena en la maquiladora donde todas las obreras se mueven al ritmo de Pretty Woman interpretada por Roy Orbison. O la secuencia del Bingo donde Dawn gana el premio mayor y grita su número justo cuando Jackie emite un grito provocado por el orgasmo que tiene al hacer el amor con Paul el gerente. Lo más valioso por supuesto, incluso por una trama sensible y bien conducida es la excepcional interpretación del reparto en general: los maridos aburridos y mediocres, el gerente harto de la amante madura, el cowboy maduro y sensual, pero sobre todo Walters y Blethyn dan una impresionante lección histriónica.

La dos veces nominada al Oscar Brenda Blethyn (El jardín de la alegría, Pequeña voz, Secretos y mentiras, London River), hizo su gran pasaje a la pantalla grande con dos filmes al inicio de los noventa: el primero sería Las brujas, una producción de Jim Henson basada en el cuento de Roald Dahl, en el cual interpretaba a la Sra. Jenkins, junto a Rowan Atkinson, Jane Horrocks y Anjelica Huston. La segunda película fue Nada es para siempre, de Robert Redford, en la cual hacía de la madre de Brad Pitt, la Sra. Maclean.

Blethyn ganadora del BAFTA a Mejor Actriz, mantiene en La noche de las chicas un tono de humor tierno y sutil y nunca excede el tono dramático incluso en los momentos más duros del guión. Una de sus mejores escenas en ese sentido es aquella en la que llega a casa al salir del hospital y no puede contener el llanto al ver a sus hijos discutiendo como siempre. Por su parte, Julie Walters, que saltó a la fama por su papel protagonista en Educando a Rita en 1983 junto a Michael Caine que le valió una nominación a los Óscar, además de los BAFTA y los Globos de Oro a Mejor Actriz, apareció en un papel secundario como la profesora de ballet, la señora Wilkinson, de Billy Elliott y más tarde como la señora Weasley en ocho de las siete entregas de Harry Potter, tiene la oportunidad de lucirse en La noche de las chicas como la malhablada, pendenciera y atractiva mujer madura que bajo su barniz de dureza oculta a una mujer sensible que encuentra –al parecer- su historia de amor al final en las Vegas, Nevada.

La noche de las chicas es una película sencilla, emotiva, sensible y de cálida ligereza, sobre la cotidianidad y la intimidad, los pequeños triunfos y las caídas de dos amigas maduras que no pierden la esperanza, ello aderezado con una subtrama romántica bien llevada que nunca pierde sobriedad ni deja de lado la delicadeza. Un agradable y agridulce relato sobre la amistad femenina en situaciones límite.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 30 de octubre de 2018.

DESPUÉS DE MEDIANOCHE (Dopo Mezzanotte, Italia, 2004)

Dirección. Davide Ferrario/ Guión: Davide Ferrario/ Fotografía en color. Dante Cecchin/ Música: Banda Ionica, Daniele Sepe, Fabio Barovero/ Edición: Claudio Cormio/ Dirección de arte: Luisa Iemma/ Diseño de Producción. Francesca Bocca/ Producción. David Ferrario y Ladis Zanini/ Con. Giorgio Pasotti (Martino), Francesca Inaudi (Amanda), Fabio Troiano (El Ángel de Falchera), Francesca Picozza (Barbara), Silvio Orlando (el narrador), Pietro Eandi (el abuelo de Martino), Andrea Romero (propietaria del puesto de comida rápida), Giampero Pierone (Bruno, el observador nocturno), Francesco D’Alessio (miembro de la pandilla de La Falchera), Gianni Talia (miembro de la pandilla de La Falchera)/ Duración 92 mins.

SINOPSIS

Martino es un joven callado y solitario. Trabaja como vigilante nocturno en el Museo del Cine de Turín; un lugar en el que puede dar rienda suelta a su gran pasión por el cine. Amanda trabaja en un local de comida rápida. Vive en La Falchera, a las afueras de la ciudad, y sueña con una vida mejor. Angelo su novio, roba coches y es líder de una pandilla en ese barrio de La Falchera. Una noche, huyendo de la policía, Amanda entra en el mundo de Martino, en el museo, situado en la espectacular Mole Antonelliana. Allí, la magia de las imágenes se entremezclan para tejer una singular historia de amor que enfrenta a los tres personajes. Un narrador omnipresente comenta como en los comienzos del cine interesaban más los lugares que los personajes, en un intento por atrapar la realidad y satisfacer la curiosidad del espectador. Habla a su vez de la comedia y el cine de entretenimiento, con figuras como Buster Keaton; así, el espectador asiste a toda una historia del cine y a la formación de su lenguaje con imágenes, hasta llegar a la nueva ola francesa.

 

La película de Ferrario, obtuvo el Premio David Di Donatello en lo Mejor del cine italiano en la categoría de Mejores Efectos Visuales.

 

 

“Después de Medianoche es una película tierna sobre un lugar muy peculiar. Es un acto de amor por el cine -y Buster Keaton en particular. Fue realizada con un pequeño equipo, en poco tiempo y con mucho entusiasmo. Probablemente, debido a esto, es una de mis películas más personales. No debería decir más. Sólo siéntense, abran los ojos y déjense llevar por la corriente de la historia. Las películas pueden hacer milagros” –Davide Ferrario. Lahiguera.com-

 

 

 

Ferrario originario de Turín (1956) se inició como crítico de cine y ensayista en varias revistas, escribió el primer libro italiano sobre R.W. Fassbinder (1982). SA fines de los setenta fundó una empresa de distribución con la que estrenó películas de Andrzej Wajda y Wim Wenders. Empezó a trabajar como agente para directores y productores independientes americanos como John Sayles o Jim Jarmusch, incluso aparece brevemente en Matewan de Sayles. Además de obras de ficción (Lontano da Roma, Tuggi giu per terra y más), ha realizado documentales como su trilogía sobre la guerra partisana en Correggio. En 1991 investigó, coprodujo, editó y dirigió American Supermarket, una serie para televisión de seis capítulos sobre la edad de oro del consumismo. En 1994 escribió Dissolvenza al nero/ Fundido a negro, novela en la que se combina la ficción con hechos históricos reales, creando una historia de suspense alrededor de la estancia de Orson Welles en Roma en 1948, llevada al cine por Oliver Parker en 2006.

Para el realizador Davide Ferrario, la historia del cine es la historia de otras vidas que contar. Relatos plasmados en más de cien años de películas de todas las formas y estilos que conforman la historia del cine y la obsesión del director. Pero no es una obsesión desde el punto de vista del cinéfilo, sino la de un contador de historias que lo hace a través de las imágenes y que además, el cine no sólo le sirve como un espejo sino como referente. Así en Después de medianoche, pueden encontrarse referencias no sólo a personajes del cine, sino a decenas de fascinantes historias de amor condenadas al fracaso que van de Sin aliento de Jean-Luc Godard a Ascensor para el cadalso de Louis Malle, a La calle de Federico Fellini o Laura de Otto Preminger.

La memoria de los espectadores está inundada de los recuerdos de decenas de obras y sus creadores y sus intérpretes. Como bien apunta el propio Ferrario, su película es una absoluta declaración de amor personal hacia el cine y hacia la memoria y las imágenes que vienen de ella. No obstante, para levantar un proyecto como éste era necesario una libertad creativa total y es por ello que su única opción fue autofinanciarse o, como aparece en los títulos de crédito, hacer la película sin ayudas gubernamentales. Así consiguió exactamente lo que se proponía: una película de bajo costo al estilo de aquellas obras Serie B, que no supusiera riesgos elevados, filmada entre amigos y con un reparto desconocido. Asimismo, el realizador decidió filmar en su propia ciudad para situar la historia repleta de recuerdos en la memoria del director.

 

 

Se trata de un filme romántico sobre la soledad, el placer del cine, y la seducción amorosa. El joven velador Martino adora las películas del cine silente y para mayor felicidad suya trabaja como empleado en la Mole Antonelliana, impactante construcción en Turín que alberga, desde hace unos años un museo dedicado al cine. Debido a su puesto como velador del lugar, Martino revisa películas silentes, particularmente comedias de Buster Keaton, aunque también cintas posteriores a la segunda guerra como de Francois Truffaut a Roberto Rossellini. Más que un cinéfilo aplicado, se trata de un hombre fascinado con la capacidad de las imágenes; imágenes que tienden a desaparecer si no son preservadas correctamente. Y no sólo ello, apoyado en una cámara de video personal se convierte a su vez en artesano también de películas caseras. No obstante, Martino, compartirá ese lugar fascinante con una hermosa prófuga de la justicia, Amanda; la ex empleada de un restaurante de comida rápida, y desde tiempo atrás objeto de deseo del joven velador, de quien resulta ahora, invitada y cautiva, aunque en medio de ellos se encuentra el amante de ella: el delincuente al que llama El Ángel del barrio de La Falchera, en un relato que se mueve entre la parodia al cine mismo, el homenaje emotivo y el encanto por las imágenes de la pantalla grande.

 

 

“Para Ferrario, Después de medianoche debía de ser una película en la que se volcaran sus obsesiones por el cine; una obsesión personal, pero también compartida con los amantes del séptimo arte a través de un siglo de imágenes. Sin embargo, en su película no abundan las referencias cinematográficas, más bien el film entero es un homenaje a una forma determinada de ver la realidad, la de aquellos autores y pioneros del cine que deleitaban al público contando historias proyectadas en una pantalla. Los ojos de Martino ante las imágenes del cinematógrafo, son los ojos del director. Las primeras películas mudas, en las que el movimiento era suficiente para emocionar a la audiencia, los primeros “documentales”, llenos de ingenuidad, o las películas de Buster Keaton, nos enseñan que el cine actual cada vez está más lejos de la magia de aquellas películas y de lo que, en definitiva, debería ser el cine: el placer de contar una historia”. –Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 octubre 2018

EL CLIENTE/ EL VIAJANTE (Forushande/ The Salesman, Irán-Francia, 2016)

Director. Asghar Farhadi/ Guión: Asghar Farhadi/ Fotografía en color. Hossein Jafarian/ Música: Sattar Oraki/ Edición: Hayedeh Safiyari/ Dirección de arte: Kayvan Maghaddam/ Diseño de Producción. Hasan Mostafavi/ Vestuario. Sara Samie/ Producción. Asghar Farhadi, Alexandre Mallet Guy, Oliver Pere/ Con. Shahab Hosseini (Emad Etesami), Taraneh Alidoosti (Rana Etesami) Babak Karimi (Babak), Mina Sadati (Sanam), Mojtaba Pirzadeh (Majid), Farid Sajjadi Hosseini (el hombre), Shirin Aghakashi (Esmat), Etheram Boroumand (Señora Shahnazari), Sahra Asadollahe (Mojgan), Emad Emami (Ali)/ Duración 120 mins.

SINOPSIS

Emad y Rana, una pareja de actores iraníes que comparte su pasión por el teatro en una compañía en la que preparan el montaje de la obra de Arthur Miller La muerte de un viajante, deben abandonar su departamento en el centro de Teherán a causa de los trabajos que se están efectuando y que amenazan el edificio. Se instalan en otro lugar que les proporciona un amigo de la compañía teatral donde trabajan, sin embargo, en ese departamento aún permanecen algunas pertenencias de una arrendataria anterior. La mujer de Emad es atacada por un desconocido mientras se ducha, una agresión destinada en realidad a la inquilina que habitaba antes el departamento: una prostituta, lo que cambiará dramáticamente la vida de la joven pareja. Las secuelas psicológicas del asalto afectarán tanto a ella, incapaz de superarlo, como a él, obstinado en cobrar venganza.

 

 

El cliente obtuvo el Oscar a Mejor película de habla no inglesa. Fue nominada al Globo de Oro a Mejor película de habla no inglesa. En el Festival de Cannes consiguió el premio a Mejor Actor (Shahab Hosseini) y al Mejor Guión. National Board of Review (NBR): Mejor película de habla no inglesa. Satellite Awards: Mejor película de habla no inglesa. Premios BAFTA: Nominada a Mejor película en habla no inglesa. Premios Guldbagge (Suecia): Mejor film extranjero

 

 

“Hacía tiempo que tomaba notas y apuntes para una historia sencilla en la que estaba pensando. Cuando surgió la oportunidad de rodar en Irán, recopilé todo lo que había escrito en años anteriores. Además, siempre había tenido ganas de hacer una película que transcurriera en el mundo del teatro. De joven trabajé en el medio que significa mucho para mí. Era la historia perfecta para el entorno del teatro. Fue así como empecé a desarrollar un guion basado en personajes preparando una obra. En El cliente, todo depende de las preocupaciones y del estado mental del espectador. Si lo toma como un comentario social, se acordará de ciertas cosas. Pero puede enfocarlo desde la perspectiva de un cuento moral, o incluso de algo totalmente diferente. Lo único que puedo decirle es que, una vez más, la película trata de la complejidad de las relaciones humanas, sobre todo en el seno de la familia”. –Entrevista con Asghar Farhadi en lahiguera.com-

 

 

 

Con el tema de la crisis de la pareja, el director iraní Asghar Farhadi ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín y fue nominado al Oscar a Mejor Guión por Una separación (2011). Después regresó una vez más al tema de la fractura amorosa y el peso de la culpa sobre los hijos que tienen que lidiar con las decisiones de los adultos en El pasado (Francia-Italia, 2013). Con un tópico similar; el del rompimiento de un matrimonio, concibe un duro y fascinante microcosmos de la sociedad iraní y en general de los países tercermundistas, por lo que nos toca de cerca aquí en México, a partir de la extraordinaria ganadora del Oscar a Mejor Cinta de habla no inglesa: El cliente también conocida como El viajante (2016).

Farhadi, nació en Teherán en 1972. Rodó su primer cortometraje a los 13 años en un cineclub para jóvenes y ya había realizado cinco cortos antes de ingresar en la Universidad de Teherán para estudiar Teatro, una elección que siempre ha influido en su estilo como director. Se licenció con un máster en Dirección Escénica y empezó inmediatamente a trabajar dirigiendo series a partir de guiones suyos. En 2002 escribió y dirigió su primer largometraje, Raghs dar ghobar/ Bailar con el polvo, que obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Fajr (Teherán) y el Premio al Mejor Actor en el Festival de Cine de Moscú.

 

 

“Emad y Rana son una pareja iraní de clase media. No puedo decir que sean representativos de la mayoría de parejas de ese nivel en su relación o su forma de ser. Los personajes fueron creados con la intención de que el espectador no tuviera la sensación de que la pareja fuera diferente de cualquier otra. Forman una pareja normal con sus propias características. Los dos se mueven en un entorno cultural y son actores de teatro aficionados. Pero, de pronto, se encuentran sumidos en una situación que revelará aspectos inesperados de su personalidad”. –lahiguera.com-

 

 

La eficacia del filme radica en no sólo en la fuerza expresiva de sus intérpretes, sino en la compleja hondura dramática de la historia que evita cualquier sentimentalismo o complacencia. No sólo eso, sino que a través de un relato de suspenso creciente va revelando con sutileza toda una intriga emocional que tiene un efecto fulminante sobre los involucrados.

Las primeras imágenes de la evacuación de un edificio que se colapsa poco a poco, advierten sobre la tragedia que se cierne sobre una pareja de actores que se ve obligada a abandonar su departamento y alquilar otro que les ofrece un amigo de la compañía teatral. Todo ello, mientras trabajan en el montaje de La muerte de un viajante de Arthur Miller en los papeles centrales: Willy y su mujer. Sin embargo, su vida se trastorna con un evento brutal que involucra a la anterior casera, una prostituta que se niega a llevarse sus pertenencias.

 

 

“Leí “Muerte de un viajante” siendo estudiante. Me marcó profundamente, quizá por sus reflexiones sobre las relaciones humanas. Es una obra teatral muy rica, que ofrece lecturas múltiples. La dimensión más importante me parece la crítica social de un periodo histórico en el que la rápida transformación de la América urbana destruyó a una clase social. Toda una categoría de personas que no supieron adaptarse a la inesperada modernización fueron literalmente aplastadas. En ese sentido, la obra guarda muchos paralelismos con la situación actual en mi país. Las cosas cambian a la velocidad del rayo y no queda más remedio que adaptarse o morir. La crítica social que forma el núcleo de la obra sigue siendo válida en Irán.

Otra dimensión de la obra es la complejidad de las relaciones sociales en el seno de la familia, sobre todo en la pareja formada por el viajante y Linda, su mujer. En la obra hay una fuerte atracción emocional, y eso hace que además de conmovedora, también obligue al público a reflexionar sobre temas muy sutiles. En cuanto decidí que los personajes de la película estarían en una compañía teatral y que prepararían una obra, pensé que el drama de Miller era muy interesante porque me permitía establecer un paralelismo con la vida personal de la pareja en el centro de la historia. En el escenario, Emad y Rana hacen los papeles del viajante y de su mujer. En la vida real, sin saberlo, se encontrarán con el viajante y su familia, y deberán decidir su destino”. –lahiguera.com-

 

 

Aquí importa menos el hecho que las consecuencias. El protagonista evita indagar en los detalles de la agresión; un asalto que a todas luces muestra síntomas inequívocos de abuso sexual con violencia. Pese a ello, el marido prefiere en lugar de olvidar y ayudar a su mujer, elige el silencio y la fantasía de la venganza. Su personalidad se transforma; en su cabeza no existe otra cosa más importante que tomar revancha contra el hombre que atacó a su mujer y que ha terminado por humillarlo a él y quitarle su tranquilidad, no tanto la de su esposa. Su comportamiento es errático y hereditario de una sociedad masculina y machista y sólo desea aplicar el ojo por ojo y humillar al agresor.

El cliente se vale de una trama policiaca con un tema muy simple en apariencia. Sin embargo, oculta en realidad profundidades morales, éticas, sociales y culturales poderosas y ancestrales con tópicos como la culpa, la venganza, la humillación, el machismo y la masculinidad afectada por un hecho fortuito y criminal. Una joya absoluta realizada con un presupuesto irrisorio.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

25 de septiembre de 2018

FESTEN, LA CELEBRACIÓN (Festen, Dinamarca-Suecia, 1998)

Dirección. Thomas Vinterberg/ Guión. Thomas Vinterberg y Mogens Rukov/ Fotografía en color. Anthony Dod Mantle/ Música. Lars Bo Jensen/ Edición. Valdis Oskarsdottir/ Dirección de arte. Rasmus Balslev-Olesen/ Vestuario. Manon Rasmussen/ P. Birgitte Hald y Morten Kaufmann/ Con. Ulrich Thomsen (Christian), Henning Morinsen (Helge), Thomas Bo Larsen (Michael), Paprika Steen (Helene), Birthe Neumann (Else), Trine Dyrholm (Pia), Therese Glan (Michelle), Klaus Bondam (Maestro de ceremonias), Bjarne Henriksen (Kim), Lasse Lunderskov (Tío)/ Duración. 105 mins.

SINOPSIS

Los Klingenfeldt, una familia de la alta burguesía danesa, se disponen a celebrar el sesenta cumpleaños del patriarca, un hombre de trayectoria y reputación intachable. Sin embargo, sus tres hijos, aunque muy diferentes entre sí, están dispuestos a aprovechar la ocasión para sacar a relucir los trapos sucios de la familia y los terribles secretos de abuso que pesan sobre ellos.

 

 

Festen, la primera película del realizador Thomas Vinterberg obtuvo el Premio Especial del Jurado en Cannes. Asimismo, el premio a la Mejor Ópera Prima en la gala a lo Mejor del Cine Europeo. Mejor Película otorgada por el Círculo de Críticos de Nueva York y Los Ángeles. El premio a la Mejor Película de Lengua no inglesa del Festival de Cine Británico Independiente

 

“No estamos acostumbrados a los finales felices en Dinamarca, es un país oscuro y siniestro. Lo importante es que al final nadie traiciona a nadie en la película. Cada personaje es defendido y hemos querido trabajar la motivación individual para plasmarla de manera comprensiva y justificada en el guion. Eso es lo que dificulta la situación y es casi imposible salir indemne cuando todo el mundo tiene razón para actuar como el protagonista. Amo mi país. Espero quedarme allí y estoy orgulloso de la industria cinematográfica danesa, que es sólida, pero pertenezco a una tradición de cuentos oscuros originales de Dinamarca y de toda Escandinavia. El pueblo danés en general es feliz, pero las historias negras me atraen, aunque solo representan a una parte de la sociedad” –Entrevista a Thomas Vinterberg. cineeuropa.com-

 

A partir de un estilo sucio, directo, casi amateur, una cámara se mueve de forma abrupta por el interior y los exteriores de habitaciones que conectan emocionalmente a un grupo de personajes enfermos, sobrevivientes del horror y la corrupción familiar en Festen, la celebración de Thomas Vinterberg. La cámara siempre móvil y una fotografía granulosa que maneja con exceso el gran angular, intenta desnudar las miserias morales de un clan que oculta un terrible secreto de familia en una película de una belleza insólita y dolorosa.

Se trata quizá del experimento fílmico más arriesgado de fin de siglo desde que aparecieran los conceptos transgresores de la llamada nueva ola francesa con Jean Luc Godard y Francois Truffaut a la cabeza de un grupo de jóvenes cineastas empeñados en desbaratar las reglas establecidas por un cine falso y comercial. Festen, es sin duda la punta de lanza de un curioso movimiento fílmico danés denominado Dogma 95” del que formaron parte a mediados de los noventa realizadores como: Lars Von Trier, Kristian Levring, Soren Kragh-Jacobsen y por supuesto Vinterberg.

Su manifiesto fílmico incluye un rechazo al cine de autor en el sentido académico del término; rodaje en locaciones auténticas; cámara en mano que evite fijar el encuadre, iluminación natural que rechaza filtros y luces especiales -las escenas de sexo tienen mucho del cine porno, por ejemplo-, y la ausencia de música tramposa que supla el dramatismo natural de una situación. Es decir, una serie de principios estéticos o votos de castidad en palabras del grupo, que consigan centrar la atención en el contenido temático por encima de la puesta en escena y el refinamiento técnico.

Con todos esos elementos a bordo, el tratamiento que Vinterberg plantea en Festen se aproxima mucho más al de una inquietante película de horror Serie B o de bajo presupuesto al estilo de La última casa a la izquierda de Wes Craven o Masacre en cadena de Tobe Hooper, que a los nudos dramáticos, asfixiantes y claustrofóbicos de Ingmar Bergman a pesar de los parecidos temáticos con el cine del afamado cineasta sueco.

De hecho, Festen crea un ambiente cargado de violencia, brutalidad, infidelidad, racismo y pederastía tal y como sucedía en Felicidad de Tod Solondz; sólo que éste, elegía un tono irónico y cínico. El éxito de la película fue tal que muy pronto llegó al teatro con enorme éxito, por ejemplo. “La versión teatral no rescata nada del movimiento Dogma 95. Se hizo al teatro no por ser de Dogma, sino por mostrar una historia muy poderosa y la posibilidad de teatralizarla de una manera viva. Si alguna referencia cinematográfica se pudiera transponer al teatro, pensaría más en El ángel exterminador (de Luis Buñuel) que en La celebración”, -comenta el director de la puesta mexicana, Martín Acosta-.

Como cada año, la familia del acaudalado industrial Helge Klingenfelt, se reúne para celebrar el cumpleaños del patriarca. Amigos, parientes y los tres hijos ya mayores con sus respectivas familias se presentan para rendir homenaje a una tradición caduca que ha sido fincada con el dolor de víctimas débiles e infantiles. Con el recuerdo fresco del reciente suicidio de Linda, una de las hijas del matrimonio, Christian, el hijo mayor y hermano gemelo de aquella, decide revelar en su discurso de felicitación el secreto de la familia: un padre que sistemáticamente abusó sexualmente de él y de su hermana cuando niños, con el consentimiento de la madre.

Festen recorre la sordidez, la frustración y la imposición de normas caducas en el seno familiar que van de Una familia de tantas de Alejandro Galindo a Sonata de otoño de Ingmar Bergman. Un filme terrible que sin embargo consigue crear un universo casi fantástico: las claves que deja la hermana muerta, el amigo imaginario, el fantasma de Linda, las extrañas actitudes de la servidumbre, la mansión teratológica. A medio camino entre Fanny y Alexander del citado Bergman y Society de Brian Yuzna, el filme de Vinterberg es una bellísimo, crudo y doloroso retrato sobre los horrores domésticos y la complicidad del silencio.

 

Narra el prestigioso cineasta Thomas Vinterberg (Copenhague, 1969), responsable de otros dramas notables como: Submarino, La caza o La comuna, que después del éxito de ésta su primera película, Festen/ La celebración, recibió la visita de un psiquiatra infantil con un detallado informe que él creía con firmeza, debía ser tenido en cuenta para realizar una película. Agobiado con el impacto de Festen, Vinterberg no tomó en cuenta ese proyecto y lo archivó en un cajón, hasta que una década después, volvió a leerlo y se sintió fascinado y perturbado por el contenido que ahí se relataba. A partir de esa investigación, se exponía la teoría del pensamiento como una suerte de virus infeccioso y letal, con el que el realizador y su guionista Tobías Lindholm daban forma al argumento de La caza , explorando también el tema de las mentiras de los niños y la paranoia del abuso infantil.

Por cierto, en su película Submarino, el cineasta danés se sumergiría a su vez, en otro doloroso retrato de familia disfuncional, sobre los horrores domésticos y la culpa. Una inmersión dolorosa sobre la tan gastada frase: infancia es destino, la orfandad y los errores del pasado, en un relato austero, sobrio y emocional como lo es Festen.

 

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

11 de septiembre 2018

UN HOMBRE A LA ALTURA (Un homme a la hauter, Francia, 2016)

Dirección. Laurent Tirad/ Guión: Laurent Tirad y Gregoire Vigneron, inspirado en la película argentina Corazón de león escrita por Marcos Carnevale/ Fotografía en color. Jérome Almeras/ Música: Eric Neveux/ Edición: Valerie Deseine/ Dirección de arte: Jean Mandaroux y Rino Mondellini/ Diseño de Producción. Francoise Dupertuis/ Vestuario. Valerie Artiges Corno/ Efectos especiales. Ronald Grauer/ Producción. Sidone Dumas, Matthias Ehrenberg, Genevieve Lemal, Vanessa van Zuylen, Camille Bonvallet/ Con. Jean Dujardin (Alexandre), Virginie Efira (Diane Duchene), Cedric Kahn (Bruno Cassoni), Stephanie Papanian (Coralie, la asistente de Diane y Bruno), Cesar Domboy (Benji, hijo de Alexandre), Edmonde Franchi (Monique, la empleada doméstica de Alexandre), Manoelle Gariard (la madre de Diane), Bruno Gomila (el padrastro de Diane), Christian Valshamidis (el amigo de Diane), Eric Berger (Arnau)/ Duración 98 mins.

SINOPSIS

Versión francesa de la película argentina Corazón de león (Marcos Carnevale, 2013). Diane es una mujer muy hermosa, atractiva y esbelta; una brillante abogada con sentido del humor y fuerte personalidad que acaba de divorciarse. Una tarde recibe una llamada telefónica a su casa de un tal Alexandre, que se ha encontrado su teléfono celular. Se trata de un hombre educado, divertido y cultoy Diane cae bajo el hechizo de su voz. Tienen una cita, pero su encuentro no es el esperado ya que él mide 1 metro con 36 cm. Alexandre un hombre carismático y encantador la enamora pero no quiere salir malherido, sabe que una mujer como ella nunca elegirá a alguien como él. Diane empieza a enamorarse de él, pero los comentarios de su ex esposo, de su madre o de sus amigos chocan con sus ideas. Incluso Benji, el hijo de Alexandre con quien lleva una relación muy unida le pide a Diane que si no le interesa mejor se aleje de su padre. Diane tendrá que tomar una decisión fundamental, no sólo eso, tendrá que superar esos 45 cm que le faltan al hombre de su vida. Así se enfrentará a las convicciones de una sociedad implacable y a sus propios prejuicios, que exigen a los hombres el éxito económico, profesional y esos ineludibles 180 centímetros de altura.

 

 

Virgienie Efira fue nominada al Globo de Cristal en Francia.

 

“Unos días antes del estreno de Les vacances du petit Nicolas, me encontré con Vanessa Van Zuylen, la productora de Corazón de León, una película argentina de Marcos Carnevale que narra la historia del amor de una mujer hermosa por un hombre encantador que mide menos de metro cuarenta. Fue un éxito atronador en su país en 2013, pero jamás se ha visto fuera. Vanessa quería que hiciera el remake, pero yo ya me hallaba ocupado en otro proyecto. Le dije que me lo miraría sólo por cortesía, aunque convencido de declinar el ofrecimiento. Pero cuando vi el film a la mañana siguiente, me quedé cautivado. Había un auténtico tema, era poderoso, audaz, y sorprendente. Inmediatamente vi el auténtico potencial emocional de la comedia. Dado que la cinta era típicamente sudamericana, resultaba muy sentimentaloide, muy tendente a la telenovela, y me pareció una buena idea reescribirla y europeizarla un poco”. –Laurent Tirard. La higuera.com-

 

Un hombre a la altura representa ese cine de comedia romántica comercial de eficacia probada. Una pareja protagónica de enorme carisma, un asunto sentimental que va de la crisis al humor hilarante, una serie de obstáculos tan divertidos como previsibles que llevarán a los personajes a cambiar sus respectivas zonas de confort para encontrar algo que presagia un posible final feliz. No hay mucha sutileza y si un uso estupendo de los efectos especiales para reducir la estatura de Jean Dujardin, el carismático actor de El artista (Michel Hazanavicious, 2011), todo ello para demostrar que no existe enemigo pequeño y que el amor puede localizarse de la manera más insólita, al tiempo que los buenos sentimientos pueden estar por encima de los prejuicios sociales y de la obsesión por la apariencia física y la perfección de los cuerpos.

 

Laurent Tirard, responsable de la muy atractiva biografía fílmica de Moliere (Francia, 2007) en la que planteaba la representación de un Molière alejado de la estampa literaria interpretado por el talentoso Romain Duris. Un hombre con dudas, contradicciones y un innegable talento para aprovechar sus recursos, inmerso en una serie de situaciones que inspiraran algunas de sus exitosas obras futuras. Un relato que dejaba atrás cualquier asomo de solemnidad y que apostaba por un tono de sátira irónica cercano a la obra misma del dramaturgo francés, hijo de un tapicero del Rey, con un remate tendiente a lo dramático como las tragedias que el autor intentó escribir en sus inicios cuando aún no definía su estilo.

Después de esa segunda película, Tirard orientaría su trabajo hacia la comedia reflexiva y/o comercial como lo muestran: El pequeño Nicolás, Asterix y Obelix al servicio de su majestad, Las vacaciones del pequeño Nicolás, Un hombre a la altura y su más reciente trabajo: El regreso del héroe con el mismo Jean Dujardin. A diferencia de la cinta argentina Corazón de león, el realizador Tirard y su co guionista y adaptador Gregoire Vigneron, abandonan los momentos más melodramáticos y mucha de la palabrería de la cinta argentina original, para dar paso a escenas muy divertidas como el juego de ping pong entre Alexandre y su hijo Benji, la secuencia en el bar clan destino donde el protagonista y Diane bailan música Disco, la escena de la fiesta donde discuten Alexandre y Bruno o la manera en que Diane enfrenta a su madre y avanzan en sentido contrario en su automóvil.

 

“Inmediatamente, le pregunté a Laurent cómo iba a proceder. Entendía que esto no iba a ser una comedia sino un romance o un cuento de hadas sobre una mujer bella y una rana pequeña. Así que tenía que interpretar a mi personaje sin ambages, ni como chico listo ni con sarcasmo. Igual que hizo Virginie. De hecho, nuestro trabajo no iba a ser divertido, teníamos que narrar una historia romántica y punto. Tenía que trabajar de rodillas, mirar a Virginie desde abajo, bailar y hablar solo ha sido duro pero interesante. En el film, la comedia se produce desde los papeles secundarios, como el exmarido, la madre, o la secretaria, quienes nos miran y nos juzgan” –Jean Dujardin La higuera.com.-

 

Buena parte del éxito y eficacia de Un hombre a la altura proviene de la personalidad del héroe. Él no se considera pequeño, es realista pero no es pequeño mentalmente; se trata de un gran hombre que disfruta de una buena vida, un trabajo muy satisfactorio y bien remunerado, una espléndida relación con su hijo, con sus colegas y con las mujeres. Además, dueño de una casa espectacular y de una personalidad arrolladora. Todo ello sin quejarse de su tamaño, siendo siempre un personaje optimista pese a la realidad que le circunda pero con un orgullo que le otorga dignidad.

 

“Incluso antes de que me ofrecieran participar, ya había oído hablar del mismo, y sentía mucha curiosidad. Me pareció que la idea de una mujer que fantasea sobre un hombre que no conoce, antes de descubrir que mide metro cuarenta, y que se ve en la encrucijada entre el amor que le profesa y una especie de vergüenza social, era una idea extraordinaria para una comedia del todo original. Y el hecho de que Laurent Tirard fuera a dirigir y a encoger a Jean Dujardin, quien encarna al personaje, hacía el proyecto del todo emocionante y especial. Conocía a Laurent Tirard y su trabajo, así que sabía que tiene gusto y un alto nivel tanto en lo concerniente a lo formal como al contenido; y también a Jean Dujardin, de quien siempre he pensado que interpreta con un desquiciado tipo de libertad. Así que me presenté a una audición, y comenzamos juntos. Conocí a la productora. Era su primera producción. Se mostraba singularmente entusiasmada, y resultaba contagioso. Creo que tenía mucho que hacer con esa energía en el rodaje. Y luego, por supuesto, estaba el guión de Laurent Tirard y Grégoire Vigneron, capaces de preservar un tipo de simplicidad narrativa sin sacrificar la complejidad de los personajes, aun siendo una comedia. El argumento es divertido, pero al tiempo me pareció muy universal e interesante el tema de cómo nos vemos el uno al otro en la más plena intimidad, y la percepción que la sociedad tiene de nosotros. ¿Cuándo somos realmente libres en las decisiones que tomamos? ¿Influye en nuestros sentimientos el modo en que los otros nos miran? –Virginie Efira La higuera.com-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Martes 28 de agosto de 2018