UN HOMBRE SERIO (A Serious Man, Estados Unidos-Gran Bretaña-Francia, 2009)

Dirección. Joel Coen (y Ethan Coen)/ Guión. Joel y Ethan Coen/ Fotografía en color. Roger Deakins/ Música: Carter Burwell/ Edición: Joel y Ethan Coen bajo el seudónimo de Roderick Jaynes/ Dirección de arte: Deborah Jensen/ Diseño de Producción. Jess Gonchor/ Vestuario. Mary Zophres/ Producción. Tim Bevan, Robert Graf, Eric Fellner, Joel Coen, Ethan Coen/ Con: Michael Stuhlbarg (Larry Gopnik), Richard Kind (Tío Arthur), Fred Melamed (Sy Ableman) Sari Lennick (Judith Gopnik), Aaron Wolff (Danny Gopnik), Jessica McManus (Sarah Gopnik), Peter Breitmayer (Sr. Brandt), Brent Braunchsweig (Mitch Brandt)/ Duración. 106 mins.

SINOPSIS

La película se ambienta en la población de Saint Louis Park en Minnnesota en 1967. Larry Gopnik, acude al médico para hacerse una valoración total, es un profesor universitario de Física judío que vive en un barrio de clase media en las afueras de Minneapolis, buen vecino, buen profesor, buen marido, buen amigo y buen padre que ha construido su vida con trabajo y dedicación. La historia se centra en la lucha espiritual y existencial que sufre Gopnik cuando su esposa Judith decide abandonarlo por su colega Sy Ableman, quien convence a Larry de que se mude a un motel a donde llega se lleva a su hermano Arthur, un hombre extraño e inteligente quien por falta de recursos y habilidad para cuidarse a sí mismo, tiene que vivir con él y tiene deudas de juego. Es cuando Larry comienza a cuestionar el valor de su vida, a la vez que soporta estos asuntos y otros que se suman como el hecho de que su hijo Danny, quien está a punto de tener su Bar Mitzvah, le roba dinero de su billetera para comprar marihuana. A su vez, su hija, Sarah, también toma efectivo para financiar su cirugía de nariz. Después, uno de sus alumnos intenta sobornarlo para pasar de grado y lo amenaza con demandarlo, al tiempo que se fascina con una sensual vecina suya que se asolea semi desnuda. Larry decide entonces solicitar consejos a tres rabinos distintos en un intento de resolver sus problemas y recuperar su aura de hombre devoto. Larry busca respuestas, todas las tentaciones lo rodearán e intentarán confundirlo y distraerlo de su misión más importante: resistir. Mientras tanto, se verá inmerso en situaciones irónicas en medio de los cuales, sólo intentará recobrar el sentido de su vida y convertirse en un hombre serio.

 

“Recibe con sencillez todo lo que te suceda” –mensaje al inicio de la película-

 

La cinta de los hermanos Coen fue nominada al Oscar a Mejor Película del año y Mejor Guión original. Asimismo, el protagonista Michael Stuhlbarg fue nominado al Globo de Oro como Mejor Actor, premio que ganó en el Festival de Santa Bárbara, California. El American Film Institute la premio como la Mejor película del año. La Asociación de Críticos de Nueva York y Boston le otorgó el Premio a Mejor Guión, al igual que la Asociación nacional de críticos de cine estadunidenses. Obtuvo el premio a Mejor Fotografía, directores, guionistas y casting en los premios a lo mejor del cine independiente estadunidense y fue nominada a la Mejor Película Extranjera en los premios David Di Donatello de Italia.

 

 

De Simplemente sangre (1983) a ¡Salve César! (2016), los hermanos Joel y Ethan Coen han construido una de las visiones más ácidas de la sociedad estadunidense, manteniendo una enorme autonomía respecto a las fórmulas y los mecanismos que la industria de Hollywood impone. Una épica sanguinolenta y delirante del paria social y el marginado de una ciudad como Los Ángeles o de un pueblito perdido en el medioeste. Ya sea el desempleado sucio y vulgar y fanático del boliche en los años setenta, los criminales ambiciosos que piensan salir de pobres con un secuestro jugoso, el gángster segundón y sus conceptos de lealtad, el escritor aterrado ante la hoja en blanco, el mediocre vendedor de autos que pretende plagiar a su esposa, los intrincados planes para estafar maridos estúpidos en una sociedad enajenada que clama por más morbo, el profesor judío cuya vida perfecta se derrumba o el actor arrogante del Hollywood de los años cincuenta que un día es secuestrado por un grupo de escritores con tendencias socialistas.

Un universo tan caótico como anómalo y a su vez sensible y filosófico que resulta un reflejo de una sociedad descompuesta que convive con la nota roja y la frustración cotidiana. Tensión, sangre, sexo y elementos de thriller, cine negro y comedia de errores, relatos familiares que bien podrían remitirnos tanto al cine de Hitchcock como al de David Lynch, pasando por Frank Capra, sobre todo por sus personajes patéticos, grandilocuentes o inocentes redimibles. Es el cine de Joel Coen y Ethan Coen, los maniáticos hermanos de Minneapolis que sorprendieron a público y crítica con su primer e inquietante ejercicio de estilo en la mejor tradición del cine negro serie B y que en Un hombre serio recuperan algo de sus años de infancia y adolescencia y de esa época de los años sesenta en la que crecieron rodeados de conceptos religiosos y morales en un mundo en apariencia perfecto.

 

 

“Es algo en lo que hemos estado pensando durante mucho tiempo y de pronto un día simplemente nos sentamos y lo escribimos. Es un guión que escribimos hace ya unos cuantos años, supongo que porque nos interesaba recordar aquellos años en que crecimos en esa comunidad”. Joel señala: “Podría pensarse que el contexto es autobiográfico porque la historia se desarrolla en una comunidad muy parecida a donde nosotros crecimos: la Minnesota de 1967. Además, hay un par de similitudes muy superficiales con nuestra familia… aunque, de hecho, la única es que Larry Gopnik es académico y nuestro padre fue profesor de la universidad, pero más allá de eso, su personalidad no tenía nada que ver con la del personaje de la película. La historia es inventada y no tiene nada que ver con nuestra infancia”. –La entrevista con los hermanos Coen ha sido tomada del Periódico digital La vanguardia-

 

 

Un hombre serio abre con una breve secuencia-fábula hablada en yiddish que no tiene nada que ver con el resto de la historia, ambientada en los pueblos judíos de la Rusia zarista de donde emigraron los antepasados de los Coen hacia los Estados Unidos…

… “La verdad es que no conocíamos ningún cuento folklórico judío y teníamos muchas ganas de incluir uno, así que directamente nos lo inventamos. No sabemos muy bien por qué lo pusimos allí y tampoco sabíamos si cumplía con algún propósito, pero te juro que la película queda mucho mejor con ese prólogo que sin él”, y Ethan agrega: “Tal vez haya sido porque al presentar un cuento folklórico al inicio del filme, la audiencia pueda pensar que la siguiente historia que van a ver también es un cuento folklórico, aunque con otro contexto”.

 

El filme relata el descenso a los infiernos cotidianos de un hombre común que intenta comprender por qué su vida es una catástrofe recurriendo antes a los rabinos que a los psicólogos o a los psiquiatras. Gopnik vive el sueño americano en su más pura expresión; es un hombre respetado en apariencia, padre de familia, profesor de universidad, buen judío que sigue los preceptos religiosos de la comunidad. Y a su vez dueño de todas las comodidades que la sociedad de entonces podía desear: un hogar en los suburbios, esposa, hijos, un buen trabajo con posibilidades de ascenso y automóvil. Sin embargo, un día, todo empieza a colapsar. La visión que plantean los Coen no es de melodrama sino de ironía y una finísima sensibilidad rodeada de sarcasmo y humor negro, con un reparto de actores prácticamente desconocidos, la gran mayoría de ellos judíos, incluso el propio protagonista gran actor de teatro en Broadway, más bien tiene un perfil discreto en cine como actor secundario y en filmes independientes.

La rectitud y los valores del protagonista le impiden actuar mal, a pesar de que todo lo conduce a ello. Por eso, sólo pide explicaciones. Todo resulta una suerte de paráfrasis del relato bíblico de Job: al perder todo, Gopnik tendrá que elegir entre sus preceptos y sus dudas de fe y la disposición de arreglar sus problemas como hombre con defectos y virtudes. Como en la gran mayoría de sus obras, los hermanos Coen proponen por medio del humor una reflexión sobre la sociedad y el individuo común enfrentado a la enajenación y el marasmo cotidiano. Un hombre serio toca fibras muy sensibles para mostrar los miedos, malestares, taras y escapes del hombre contemporáneo con el fin de meditar sobre la manera en que vivimos, nos conducimos y afrontamos la realidad, a través de historias en apariencia muy simples y sin embargo muy profundas, con un final devastador y al mismo tiempo sutil.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa, Ciudad de México

Martes 25 de abril 2017

UNA RELACIÓN INTIMA (Une liaison pornographique/ An Affaire of Love, Francia-Bélgica-Suiza-Luxemburgo)

Dirección. Frédéric Fonteyne/ Guión. Philippe Blasband, inspirado en su obra de teatro/ Fotografía en color. Virginie Saint-Martin/ Música. Jeannot Sanavia, André Dziezuk, Marc Mergen/ Edición. Chantal Hymans/ Diseño de Producción. Véronique Sacrez/ Dirección de arte. Marc-Philippe Guerig/ Vestuario. Anne Schotte/ Producción. Patrick Quinet, Rolf Schmid, Claude Waringo/ Con. Nathalie Baye (ella), Sergi López (él), Jacques Viala (entrevistador fuera de cuadro), Paul Pavel (Joseph Lignaux), Sylvie Van den Elsen (Madame Lignaux), Pierre Gerranio (recepcionista del hotel), Hervé Sogne (conductor de ambulancia) Christophe Sermet (empleado del hospital)/ Duración. 77 mins.

SINOPSIS

Un hombre y una mujer relatan a un entrevistador el encuentro que ambos tuvieron poco tiempo atrás. El y Ella, se conocieron por medio de un anuncio de una revista para adultos. El respondió a su anuncio y se encontraron en un café cualquiera de París. Se trataba sólo de sexo: alguien que cumpliera su fantasía: “un asunto pornográfico o una relación íntima”. Ella es delgada, menudita y atractiva. Él no es muy alto pero es atractivo y de origen español. Ella le comenta que ha alquilado una habitación de un hotel cercano. Ella bebe café el pide un cognac para calmar los nervios. Finalmente el asunto se lleva a cabo. No existe aquí el espacio para el cortejo, se trata de una relación exclusivamente sexual; cumplir una fantasía. Ambos deciden seguir viéndose de manera regular todos los jueves e imponen una regla: no hablar de sus vidas, no saben sus nombres, teléfonos, dirección, trabajo. No hay nada que los una más ese encuentro casual cada jueves. Se percatan que congenian muy bien: ríen, platican, se llevan bien en la cama. Ambos son sensibles. Pronto ella le pide que intenten tener sexo normal. Poco a poco empiezan a aflorar las dudas. Tienen un pequeño altercado, pero ambos saben que se han enamorado, él uno del otro y que no pueden vivir separados. Los sentimientos de afecto y cariño crecen día a día. Ella incluso le declara su amor. Un día por azar se encuentran con un anciano que tiene un desmayo en el hotel; le ayudan y él les pide que no llamen a su mujer, sin embargo los de la ambulancia la contactan: ese episodio les sirve para darse cuenta que la vida es sólo una y que es difícil encontrar a la pareja ideal. El dilema se encuentra en tomar la decisión del compromiso. ¿Su miedo al amor les permitirá reconocerlo? No obstante la indecisión y la incertidumbre hacen que decidan separarse pese a que ambos saben en el fondo que no será la mejor decisión.

 

Natalie Baye obtuvo el Premio a la Mejor Actriz y Sergi López el Premio Mejor Actor en el Festival de Venecia. Baye a su vez, fue nominada a Mejor Actriz en los galardones a lo Mejor del Cine Europeo. Una relación íntima ganó el Premio del Público en el Troms Film Festival de Noruega.

 

“En el cine el sexo es el infierno o el paraíso. Nunca un punto medio como en la vida cotidiana” –diálogo de la película-

 

¿Qué clase de amor es aquel que se filtra en una relación íntima, sexual, pornográfica? Quizá se trata del más auténtico; aquel que surge justo en donde nadie imaginaría que aparezca.

 

El guionista Philippe Blasband nació en Therán en 1964; de madre iraní y padre judío-belga. Estudió en Gran Bretaña, Irán, Bélgica y Estados Unidos hasta que la revolución de 1997 le obligó a trasladarse en definitiva a Bélgica. Su obra Una relación íntima ha sido adaptada decenas de veces en el teatro a nivel internacional.

 

 

 

Marlon Brando y Maria Schneider se convirtieron en 1973, en una de las parejas más escandalosas imaginadas por un guionista en la polémica El último tango en París. Él, era un hombre maduro y ella una jovencita desinhibida, ninguno conocía a ciencia cierta la identidad del otro y lo único real en su relación llevada a cabo en un departamento amueblado únicamente con un colchón colocado en el suelo, era su sexualidad extrema, su pasión erótica que rebasaba cualquier asomo de amor o ternura bajo los acordes jazzísticos de Gato Barbieri.

Más de 25 años después, Nathalie Baye y Sergi López sorprenden al espectador con sus pulsiones sexuales en una intrigante reflexión sobre el amor carnal en la epidérmica Una relación íntima del belga Frédéric Fonteyne, la historia de una pareja que se conoce en un café, alquilan una habitación de hotel y se entregan al acto sexual sin miedos ni reservas en encuentros que se repiten hasta que esa relación pornográfica como reza el título original, empieza a quebrantarse cuando consiguen rebasar sin darse cuenta, el simple deseo físico. Un año después de ésta, Intimidad (2000) del francés Patrice Chereau, ganadora en Berlín, intenta seguir ambos modelos, en un relato que no oculta su teatralidad (incluyendo los diálogos) y que resulta incapaz de involucrar al espectador (como si lo hacía El último tango en París y Una relación íntima) con la tensión que provoca, el sexo y el amor, la pasión y el sentimiento.

 

 

El tema del fracaso amoroso en la pantalla se convirtió en una premisa común a partir de los años sesenta a pesar de algunos antecedentes otorgados una década antes, por el cine negro en su fase sicótica. De algún modo, Sin aliento (1959) de Jean-Luc Godard, inauguraba una suerte de nueva y realista temática, en la que va a prevalecer el nihilismo, la desesperanza, la imposibilidad de las relaciones personales y el triunfo del desasosiego emocional sobre la historia de amor condenada irremediablemente al fracaso.

Los rompimientos románticos, la crisis de la pareja, la vehemencia del amor, sus personajes sumidos en un caos de sexualidad, historias ligadas a sentimientos de culpabilidad, frustración sexual y pérdidas físicas y amorosas, van a permear incluso en toda la obra de varios cineastas intrigantes y portentosos como Marco Ferreri, Atom Egoyan o Krzysztof Kieslowski, entre muchos otros, como lo muestran algunas de sus historias insólitas de fracaso amoroso que van de: La última mujer, Adiós macho a Escenas familiares, Partes habladas, No amarás (Breve película sobre el amor), Azul y Rojo.

No obstante, las cinematografías mundiales acentuaron su pesimismo y su ausencia de redención en torno a la imposibilidad del amor conforme se acercaba el nuevo milenio como lo muestran entere otras: Los amantes del Puente Nuevo (Les amants du pont-neuf, 1991) de Leos Carax, que sirvió sin duda para el detonante de una personalidad femenina, protagonista de decenas de relatos sobre el fracaso amoroso: la francesa Juliette Binoche, a partir de una historia terrible y a momentos fascinante, que conseguía rebasar el acercamiento hiperrealista a los vagabundos parisinos para centrar su discurso en un relato de amor frustrado.

El tema del fracaso amoroso, la frustración erótica y los encuentros casuales parecen ser un tópico constante en el más nuevo cine francés: Si te amo cuídate (1998) de Jeanne Labrune, relataba una anómala historia de amor entre una escritora aburguesada, cuarentona e independiente y un tipo semi desempleado de origen turco, vulgar, celoso y machista, de nuevo con la siempre atractiva Nathalie Baye. En La nueva Eva (1998) de Catherine Corsini, la protagonista, una estupenda Karine Viard, es una joven que intenta romper con las tradiciones sociales y familiares hasta que se enamora de un militante socialista, casado y con hijas.

El desliz (Mademoiselle, 2001) el brevísimo encuentro romántico entre dos perfectos desconocidos que tienen que convivir juntos por varias horas, sirve al ex sonidista Philippe Lioret para incidir en el tema de la frustración amorosa con personajes derrotados e insatisfechos. A diferencia de filmes recientes como Romance de Catherine Breillat, la estadunidense Infidelidad de Adrian Lyne y las citadas Una relación íntima e Intimidad, en la que destacan sus escenas eróticas, sus desnudos y su estética sensual y en ocasiones efectista, El desliz en cambio, apuesta por una impecable sobriedad.

 

Una relación íntima es un relato inteligente, sensible y melancólico. Lo más sorprendente, es que tanto Baye como Sergi López están a la altura con sus actuaciones naturalistas y sensitivas. En ese sentido la película de Fonteyne está muy por encima de varios relatos similares ya que crea una plena identificación con el espectador a través de sus diálogos chispeantes, sus momentos eróticos de buen gusto y sus notables actuaciones. Desde la propia secuencia de créditos, el realizador establece el tono epidérmico del relato que inicia con un apasionado encuentro sexual que sirve para crear confianza en una una pareja que se conoce a través del sexo más directo y crudo. Una obra notable.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa

Abril 2017

EL NUEVO ENTRENADOR (The Damned United, Gran Bretaña, 2009)

Dirección. Tom Hooper/ Guión. Peter Morgan, inspirado en la novela de David Peace, The Damned UTD/ Fotografía en color. Ben Smithard/ Música. Rob Lane/ Edición. Melanie Oliver/ Diseño de Producción. Eve Stewart/ Dirección de arte. Andrew Holden Stokes, Leon McCarthy/ Vestuario. Mike O’Neill/ Producción. Andie Harries, Grainne Marmion, Lee Morris/ Con. Michael Sheen (Brian Clough), Timothy Spall (Peter Taylor), Colm Meany (Don Revie), Jim Broadbent (Sam Longson), Elizabeth Carling (Barbara Clough), Gillian Waugh (Lilian Taylor), Henry Goodman (Manny Cussins), David Roper (Sam Bolton), Jimmy Reddington (Keith Archer), Oliver Stockes (Nigel Clough)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

Luego de que la Selección de fútbol de Gran Bretaña es eliminada del Mundial de Alemania en 1974, el entrenador Alf Ramsey es cesado y en su lugar se contrata a Don Revie; un técnico que cosechó varios éxitos con el Leeds United. Su sustituto en el equipo es Brian Clough, ex entrenador del Derbie County y feroz crítico del Leeds, equipo que destacó por su estilo de juego físico y violento bajo las órdenes de Revie. Clough llega al equipo sin su asistente principal Peter Taylor, quien ha rechazado acompañarlo para fichar por el Brighton. El nuevo entrenador alterna los días de Clough en el Leeds así como su trayectoria en el Derby County.

A su vez, la película profundiza en la pésima relación entre Brian Clough y Don Revie, que se origina en apariencia, cuando el Derby County, equipo que permanece en los últimos puestos de la Segunda División, recibe en su cancha durante la temporada 1967/68 al Leeds United, líder de la liga inglesa. Clough se ilusiona con su visita porque le ve como una persona a la que admira y sin embargo, Revie se porta río y distante y el Derby County pierde 2 a 0. Luego de esa derrota, Clough hace todo por ascender a la primera división para derrotarlo en liga, y discute con Taylor la necesidad de fichar un jugador nuevo. Su asistente le recomienda al veterano Dave Mackay, junto a otros jóvenes jugadores de divisiones inferiores. Pese a la oposición del presidente del equipo, Sam Longson, por contratarlos, el Derby County remonta su situación y sube a la máxima división. El Derby County consigue derrotar al Leeds en su casa, en su temporada de debut. En 1972 se proclama campeón de liga y consigue jugar en la copa europea.

Días antes de un partido de la Copa de Europa contra el Juventus de Turín, el Derby tenía que enfrentarse en la liga frente al Leeds United de Don Revie. Pese a la advertencia de su presidente, que le pide jugar con los reservas para estar listos para Europa, Clough alinea a todos sus titulares por el orgullo de derrotar a su rival. En respuesta, el equipo de Revie desempeña un juego muy violento, varios jugadores del Derby se lesionan. Días después, los ingleses son eliminados del torneo europeo. Clough descalifica al presidente del club y le presenta su dimisión, con intención de presionarlo para conseguir sus objetivos. Sin embargo, la directiva no cede y acepta su renuncia. Pese a poner a los aficionados a su favor, tanto Clough como Taylor tienen que abandonar el equipo debido a la soberbia de Clough.

Peter Taylor logra convencerlo para fichar por el Brighton. El técnico acepta la oferta si el club le paga unas vacaciones en Palma de Mallorca con su familia. Durante su estancia en España, Clough recibe la visita de un representante del Leeds United, que le ofrece la plaza de Don Revie porque éste se marcha a dirigir la selección inglesa. Clough rompe su compromiso anterior con el Brighton y Peter Taylor rechaza marcharse con él, ambos discuten y desde ese momento toman caminos separados. La afición se pone en contra de Clough y pide el regreso de Don Revie. Clough termina siendo cesado por la directiva. Horas después, en una entrevista para la televisión de Yorkshire, Clough se ve obligado a debatir con Don Revie, a quien le recrimina no haberle saludado en aquel partido de 1968 que inició su rivalidad. La cinta termina con Brian Clough arrepentido pidiendo disculpas a su asistente Peter Taylor.

 

 

Premios Satellite: Nominada a mejor actor (Michael Sheen) y actor de reparto (Timothy Spall). Premios a lo Mejor del Cine Británico Independiente: Nominación a mejor actor de reparto (Jim Broadbent). Círculo de críticos londinenses: Timothy Spall Nominado a mejor actor de reparto. Sindicato de Guionistas ingleses: Peter Morgan nominado a mejor guión.

 

 

“Voy a darte un buen consejo, Brian. No importa lo bueno que crees que eres, o lo inteligente, o lo elegante que sales en la tele, la realidad en el fútbol es ésta: el presidente es el jefe. Después van los directivos, después los secretarios, después los aficionados, luego los jugadores, y finalmente, el último de todo, en lo más bajo de la lista, va el que, en definitiva, no necesitamos para nada, el jodido entrenador” – Sam Longson a Brian Clough en la película-

 

 

Cine y fútbol son quizá las expresiones populares de mayor arraigo y las que más pasiones despiertan en los espectadores. Lo curioso, es que de todos los deportes trasladados a la pantalla grande, justo es el balompié el menos afortunado. El fútbol y el cine se llevan poco y combinan mal. Sin duda, la imagen cinematográfica es capaz de transformar cualquier evento deportivo en una epopeya épica o dramática, como lo muestran los momentos climáticos de filmes como: Rocky (John G. Avildsen, 1976) y Carros de fuego (Hugh Hudson, 1981) con temas boxísticos y de atletismo. Al igual que en: El número uno (Tom Gries, 1969) con Charlton Heston como quarterback de los Santos de Nueva Orleáns y en las dos versiones de Golpe bajo (Robert Aldrich, 1974 y Peter Segal, 2005), con Burt Reynolds y Adam Sandler, respectivamente, también como mariscales de campo, liderando a equipos de reclusos sin redención que se enfrentan a sus custodios.

El fútbol soccer –al igual que nuestra selección nacional- está muy lejos de alcanzar esos clímax y alardes de epopeya en la pantalla por simples elementos de tiempo y suspenso. En el fútbol no existen los dos minutos finales. Tampoco hay campana que detenga los ya de por sí vertiginosos rounds. No existe un disparo que corta la respiración y marca la salida para jinetes y corredores. Ni la emoción de una bola que se va de hit hacia las gradas. Menos aún, la violencia extrema y circense acompañada de sangre, sudor y músculos a reventar sobre los encordados de un cuadrilátero como sucede en La bestia magnífica (Chano Urueta, 1952), o en El luchador (Darren Aronofsky, 2008).

Con todo, el fútbol ha sabido instalarse en el cine, aprovechando justamente el impacto popular que genera y en ocasiones, colocando a los ídolos de la afición como improvisadas estrellas o comparsas de tramas regulares o mediocres. Aunque, no todo está perdido en el “el juego del hombre”, como le decía el gran poeta de la crónica deportiva, Ángel Fernández (“Me pongo de pie”), colega de otros grandes como: Jorge Sonny Alarcón, Antonio Andere y Fernando Marcos.

Pocos son los filmes destacados que incluyen en su trama la pasión futbolera, sin embargo, algunas referencias futbolísticas funcionan de manera inquietante en algunas tramas que poco o nada tienen que ver con el deporte: es el caso de la ganadora del Oscar a la mejor cinta de habla no inglesa, El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009): la escena en el estadio, o las cartas del asesino en las que hace referencia a jugadores del Racing.

Algo similar sucede con otro relato argentino ambientado durante la instalación de la dictadura militar a fines de los setenta: Cordero de Dios (Lucía Cedrón, 2008), en el que, a través de idas y venidas en el tiempo presente, la acción se detiene en 1978 durante el campeonato mundial de fútbol en Argentina que coincide con la extraña muerte de un cronista deportivo y activista político, en una historia sobre el duelo y la memoria.

En la también argentina, El camino de San Diego (2006), su realizador, Diego Sorín, elige un tono a medio camino entre el documental antropológico y cierto realismo mágico con un humor agridulce, para contar la vida de Tatí, un fanático del astro Maradona, quien se ha tatuado el 10 en la espalda y lleva siempre la camiseta de Diego: el nombre que le pondrá a su próximo hijo, justo cuando es despedido de su empleo y por ello acaba aprendiendo el oficio de la madera. Un día, Tati descubre una raíz de un árbol con la forma de Maradona en los momentos en que el jugador ingresa a la clínica Suizo-Argentina en Buenos Aires para restablecerse y el protagonista decide atravesar el país para homenajearlo con su regalo.

Se trata de obras que se encuentran en el extremo de relatos de fórmula como: Escape a la victoria (John Huston, 1981) con Sylvester Stallone como guardameta, al lado de Michael Caine, Max Von Sydow y veteranos futbolistas como Bobby Moore, Osvaldo Ardiles y Pelé. Al igual que Gol (Danny Cannon, 2005), Gol. Viviendo el sueño (Jaume Collet-Serra, 2007) y Gol 3 (Andrew Morahan, 2009), con Kuno Becker como Santiago Munez/Muñiz, joven mexicano de orígenes humildes que termina como astro del balompié empezando desde abajo, en clubes como: Newcastle United y Real Madrid, así como en la Copa del Mundo en Alemania 2006.

Verdaderos ídolos del fútbol como Edson Arantes do Nascimento, Pelé, aparece en varios filmes brasileños y en el documental dirigido por Francois Reichenbach, al igual que Garrincha, estrella de Garrincha: alegría del pueblo (1961) de Joaquim Pedro de Andrade. Lo mismo ocurre con el francés Eric Cantona quien ha trabajado en varias cintas de ficción, entre ellas, Buscando a Eric (2009) del británico Ken Loach, centrada en un cartero fanático del Manchester que inesperadamente se topa con su ídolo, Cantona. Al igual que el ex rudísimo delantero británico Vinnie Jones, a quien se le ve en: Juegos, Trampas y Dos Armas Humeantes y Cerdos y Diamantes, XMen 3, Tiro penal o El expreso de la muerte/ El tren de la carne de medianoche. El también inglés David Beckham, aparece brevemente y es la inspiración de Keira Knightley en la agradable cinta de fútbol femenil: Jugando con el destino/ Quiero ser como Beckham (2002).

Finalmente un par de reflexiones nostálgicas sobre la guerra y el fútbol: El Portero (1999) del español Gonzalo Suárez, sobre un guardameta de Primera División obligado a deambular en pequeños pueblos a causa de la guerra civil y cuyo espectáculo consiste en retar a los aldeanos a meterle un gol en improvisadas porterías. Y El milagro de Berna (2003) de Sonke Wortmann, relato-homenaje a la Selección alemana de fútbol que ganó el Campeonato Mundial en1954, en los momentos en que la Unión Soviética repatría a sus prisioneros de guerra, entre ellos, el padre de un niño alemán fanático del fútbol que ha encontrado como sustituto paterno al goleador Helmut Rahn, quien lo adopta como mascota.

 

 

En tono de humor negro, se narra en El nuevo entrenador la polémica historia de esos fatales 44 días del entrenador Brian Clough al frente del Leeds United, el equipo de fútbol soccer campeón de ese momento. Gracias al anterior entrenador, Don Revie, rival acérrimo de Brian, el club había vivido el período de más éxito de toda su historia; todo ello, a costa de practicar un fútbol agresivo, poco lucidor y por consiguiente, muy lejano al espíritu deportivo y lucidor de Brian. En efecto, Clough había logrado, con la colaboración de su ayudante y primer asistente Peter Taylor, éxitos sorprendentes con equipos de divisiones inferiores como el Hartlepool y el Derby County. Aceptar el trabajo del Leeds sin el apoyo de Taylor a su lado, con un equipo integrado con los futbolistas formados por Revie se trastoca en una tarea terrible.

El filme está dirigido con eficacia y gracia por el británico Tom Hooper quien después de este filme se llevaría el Oscar con el tema de la incapacidad de expresión y los problemas de comunicación oral y emocional, a partir de la tartamudez del Rey Jorge VI de Gran Bretaña y su posterior cura, en el brillante drama histórico El discurso del rey/ The King’s Speech (2010) protagonizada por Colin Firth y Geoffrey Rush, como el poco ortodoxo terapeuta del lenguaje. Más tarde, Hooper alcanzaría sonados éxitos comerciales y de crítica con el musical histórico Los miserables (2012) y La chica danesa (2015) con el tema del cambio de sexo.

Por supuesto, detrás de El nuevo entrenador se localiza el extraordinario guionista Peter Morgan responsable de tres películas trascendentes sobre la historia social y cotidiana inglesa: el fresco sobre el ejercicio del poder: La reina (Stephen Frears, 2006), Frost-Nixon. La entrevista del escándalo (Ron Howard, 2008) y El nuevo entrenador (2009): las tres protagonizadas por el espléndido Michael Sheen; respectivamente en los papeles del Primer Ministro Tony Blair, el periodista David Frost y el entrenador Brian Clough; ésta última en un filme que aborda no sólo la experiencia futbolística y las pasiones que ese deporte genera, sino lo que sucede en las gestiones de las directivas y los aspectos sicológicos de entrenadores, asistentes jugadores, aficionados y dueños de los equipos. Sin duda, se trata del retrato más certero sobre el universo del fútbol, la rivalidad, los nervios, las presiones fuera y dentro de la cancha y el poder que todo ello representa, no muy alejado de un drama Shakesperiano, cuando el dinero no influía tanto en el deporte y su total transformación en un negocio.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México 28 de marzo 2017

UNA Z Y DOS CEROS (A Zed & Two Noughts/ ZOO, Gran Bretaña-Holanda, 1985)

Dirección. Peter Greenaway/ Guión. Peter Greeneway/ Fotografía en color. Sacha Vierny/ Música. Michael Nyman/ Edición. John Wilson/ Diseño de Producción. Ben van Os, Jan Roelfs/ Dirección de arte. John Gerritsen/ Vestuario. Dien van Straalen/ Producción. Kees Kasander, Peter Sansbury/ Con. Brian Deacon (Oswald Deuce), Eric Deacon (Oliver Deuce), Andrea Ferréol (Alba Bewick), Frances Barber (Venus de Milo), Joss Ackland (Van Hoyten), Jim Davidson (Joshua Plate), Agnes Brulet (Beta Bewick), Guusje Van Tilborgh (Catherina Bolnes)/ Duración. 115 mins

SINOPSIS

Un par de zoólogos y hermanos gemelos: Oswald Deuce y Olivier Deuce, sufren la muerte de sus respectivas esposas en un bizarro accidente automovilístico en el que el auto de las mujeres choca con un cisne. En ese mismo percance, otra mujer: Alba Bewick pierde una pierna. Al no soportar la culpa Alba se convierte en amante de los gemelos y decide amputarse la otra pierna debido a que rompe con el equilibrio geométrico de su cuerpo. Los hermanos Deuce obsesionados por la evolución empiezan a cultivar una fijación malsana por la descomposición de los organismos y empiezan a liberar animales del zoológico en el que trabajan. Finalmente toman una decisión drástica y filman su propia descomposición.

 

 

Una Z y dos ceros no sólo es una de las películas menos conocidas del atípico cineasta galés Peter Greenaway, sino una de sus propuestas más radicales, fascinantes y extrañas de un humor negro y erótico que alcanza momentos muy bizarros con una soberbia fotografía del excepcional veterano Sacha Vierny y una notable banda sonora de Michael Nyman.

 

“La decadencia del cuerpo es tan natural como el crecimiento” –Peter Greenaway-

 

 

Realizador nacido en Gales a quien se le debe buena parte de la renovación del cine inglés; escritor, pintor, matemático e ilustrador de libros, Peter Greenaway nacido en 1942, es uno de los realizadores contemporáneos más personales y obsesivos, capaz de sacar partido de temas casi abstractos y de personajes más abyectos que marginales. Un creador con una gran capacidad para retroalimentar su cine con las más diversas propuestas artísticas como la pintura, el teatro, la música, e incluso el video de alta resolución. En Los libros de Próspero/Prospero’s Book (1991), experimentó con escenarios tridimensionales mediante la ayuda del video y otras técnicas multidisciplinarias como en Goltzius and the Pelican Company (2012) y la serie de filmes realizados a partir de Las maletas de Tulse Luper (2003).

La panza de un arquitecto (1987) filme que lo internacionalizó, era una negrísima fábula moderna sobre la creación, a partir de la enfermedad estomacal de un maduro arquitecto de Chicago con una esposa adúltera, obsesionado con la obra de un colega francés del siglo XVIII. Por su parte, Ahogados en serie (1988) era un inquietante estudio semiótico-estadístico sobre el horror y la sexualidad. En cambio, ambientado en una suerte de infierno-purgatorio, El cocinero, el ladrón, su esposa y su amante (1989) se trastocaba en una insólita mezcla de arte, sexo, sangre y escatología. Y Una z y dos ceros alcanzaba insólitas proporciones con el tema de la evolución y la corrupción orgánica a partir de una trama delirante, digna del mejor cine de freaks como la cinta homónima de Tod Browning de 1932.

Greenaway, cineasta poseedor de un deslumbrante perfeccionismo técnico como lo muestran sus impecables puestas en escena y sus elegantes movimientos de cámara que se adecúan a las espléndidas bandas sonoras de Michael Nyman, o Wim Mertens, el de La panza de un arquitecto, encuentra en los excesos visuales y de la carne la razón de su cine. De hecho, se trata del único autor que ha concebido un estilo gore-intelectual con el tema de la descomposición del organismo, la sexualidad violenta y el crimen, bajo la influencia estética de los pintores del siglo XVII, concretamente Vermeer.

Greenaway ha creado verdaderas orgías visuales no exentas de excesos estridentes como sucede en El bebé de Macon (1993); un carnaval de imágenes muy en deuda con aquellas del Satiricón (1969) de Fellini. Un cine escatológico, obsceno y delirante, en donde continúa explorando una vez más los procesos de degradación de sus personajes arribistas. La hija ambiciosa que saca provecho de su hermano en El bebé de Macon, el pintor que capta la escena del crimen de El contrato del dibujante (1982), o el vulgar ladrón de El cocinero…, cuyo remate: la terrible y apócrifa comunión final, es revivida en el descuartizamiento de El bebé de Macon.

Un genial creador de atmósferas extravagantes y abigarradas, capaz de imaginar los más excéntricos personajes y un cineasta con gran capacidad para dotar de horror a sus perturbadoras puestas en escena, no exentas de pedantería y arrogancia. Luego de su delirante mezcla de documental y ficción, The Falls (1980), una perversa investigación estadística sobre las víctimas de un Evento Violento Desconocido, el cineasta británico decidió abordar la ficción a través de imaginativos juegos visuales y corrosivos filme de suspenso anímico e intelectual.

Sus cintas tienen en común un clima de fatalismo en ascenso como lo muestra El libro de cabecera/ The Pillow Book (1996), otra historia de amor llevada a extremos; caligrafía orgánica en otra fascinante metáfora sobre la carne centrada en una joven japonesa obsesionada por tatuar en su piel y en la de los demás un relato escrito. Sus películas están estructuradas en base a las apariencias engañosas, el misterio y los motivos ocultos, la relación entre crimen y sexo y el papel del artista ante una sociedad voraz y consumista que termina por desplazarlo y acerca de la incapacidad de ese mismo artista para atrapar la realidad como en su más reciente película Eisenstein en Guanajuato (2015). Filme que aprovecha la belleza de una ciudad que no visitó en realidad el gran cineasta ruso responsable del filme maldito Que Viva México (1931) y concentra su trama en los devaneos amorosos entre Eisenstein y su guía guanajuatense el genealogista Jorge Palomino y Cañedo a lo largo de diez días a través de una serie de escenas muy gráficas y desnudos masculinos que no dejan nada a la imaginación.

 

 

“Cuántas partes de tu cuerpo puedes perder y aún reconocerte” –Dialogo de Una Z y dos ceros-

 

“La simetría lo es todo…” Una Zeta y dos ceros resulta un siniestro laberinto de dualidades y paralelismos que abre con un accidente absurdo, donde pierden la vida, al chocar su auto contra un cisne que ha huído del zoológico, las respectivas esposas de un par de zoólogos y hermanos gemelos -en realidad siameses-. Alma Bewick, la única sobreviviente y amiga de aquellas, a quien le amputan primero una pierna y después la otra, terminará siendo la amante de Oswald y Oliver, les dará hijos gemelos, pero acaba enamorada de un hombre sin piernas.

Todo ello, en medio de documentales sobre el origen de la vida, animales y frutas en descomposición captados por cámaras especiales, más una siniestra colección de personajes casi absurdos, como el cirujano obsesionado al igual que Greenaway, por el pintor holandés Vermeer, su mujer estéril que usa calzones de piel de cebra, el maniaco dueño del zoológico, encaprichado con una prostituta especialista en contar historias obscenas con todo tipo de fauna y a quien paga con carne de animales raros.

Greenaway, concibió, éste, su tercer largometraje, a partir de un documental de la BBC que mostraba con cámara rápida la descomposición de un ratón muerto; una chimpancé con una pata amputada; la fotografía de una mujer sonriente al lado de dos hermanos siameses, más la influencia estética de Vermeer. Una Z y dos ceros, es un filme abigarrado, tortuoso y fascinante, inspirador de genialidades como Dead Ringers (1988) del canadiense Cronenberg, otra fantasía de siameses y organismos en descomposición y la aberrante La prisión de Helena (Jennifer Lynch, 1993), por aquello de la combinación entre sexo y amputaciones. En la historia de esos gemelos, expertos en el comportamiento animal, obsesionados con la vida y la evolución, se dan la mano putrefacción y frescura, muerte y nacimiento, según un tono que oscila entre el sarcasmo y la tragedia.

Se trata de un filme que avanza entre el thriller, el documental científico y el cuento cruel, de manera perversa y que muestra la lucidez de un cineasta y su obsesión por la carne, el arte y las secreciones humanas en una de las filmografías más complejas y fascinantes del cine contemporáneo.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de marzo de 2017

ELENA (Елена, Rusia, 2011)

Dirección. Andréi Zvyagintsev/ Guión. Andréi Zvyagintsev y Oleg Negin/ Fotografía en color. Mijail Kritchman / Música. Philip Glass/ Edición. Anna Mass/ Diseño de Producción. Andréi Ponkratov/ Dirección de arte. Andréi Ponkratov/ Vestuario. Anna Bartuli/ Producción. Non-Stop Production, Sergei Melkumov y Alexander Rodnyansky/ Con. Nadezhda Markina (Elena), Andrei Smirnov (Vladimir), Elena Lyadova (Katerina, hija de Vladimir), Aleksei Rozin (Sergei, hijo de Elena), Evgeniya Konushkina (Tatiana, esposa de Sergei), Igor Ogurtsov (Sasha, el hijo adolescente de Sergei), Vasiliy Michkov (abogado), Aleksandr Yeliseyev (sacerdote)/ Duración. 109 mins.

SINOPSIS

Elena y Vladimir son una pareja mayor cercanos a los 60 añosor, proceden de diferentes orígenes y habitanviven en un departamento lujoso en una zona residencial. Vladimir es un hombre de muy buena posición económica y de trato gélido. Elena fue su enfermera varios años atrás; procede de un medio modesto y es una esposa dócil. Se conocieron tarde en la vida y cada uno tiene hijos de matrimonios anteriores. El hijo de Elena es Sergei: desempleado, tendiente al alcoholismo, irresponsable e incapaz de sostener a su propia familia: su mujer Tatiana, su hijo adolescente Sasha y un bebé, quienes viven modestamentehabitan en un departamento muy descuidado en los suburbios deen una zona violenta. Para colmo, de forma constantemente Sergei presiona a Elena con dinero prestado que jamás paga y ahora desea que Vladimir les ayude, colocando al también irresponsable Sasha en la Universidad para que evite ser llamado al ejército. Katerina, la hija de Vladimir es una atractiva joven descuidada y fría que mantiene una relación lejana con su padre. Un inesperado ataque al corazón lleva a Vladimir al hospital, donde se da cuenta de que su tiempo restante es limitado. Ello le acerca afectuosamente con su hija y por ello, decide tomar una decisión importante: Katerinaella será la única heredera de su riqueza. Al regresar a Regresa a casa y lo anuncia a Elena. Las esperanzas de Elena para ayudar financieramente a su hijo se esfuman de súbito. Es entonces que la tímida y sumisa ama de casa que ha sido Elena, entonces traza uviene con un plan para otorgar dar a su hijo y a sus nietos una oportunidad real en la vida.

 

 

 

Elena obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes en la Sección: Una cierta mirada. Asimismo, la protagonista Nadezhda Markina, ganó el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Premio que a su vez la actriz obtuvo en el Festival Asia-Pacífico, donde el realizador Andréi Zvyagintsev se llevó el de Mejor Director. En la entrega a lo más destacado del cine ruso, los premios Aguila Dorada, Elena fue condecorada con los galardones de: Mejor Película, Director, Actriz, Actriz Secundaria, Guión y Fotografía.

 

 

El crítico Jim Hoberman se refirió a Elena como “la evocación más vívida… de la sociedad contemporánea de Moscú”. Según Hoberman, “Zvyagintsev ha trazado un mundo gobernado por la ingratitud y la ausencia de justicia”. Por su parte, Stephen Holden del New York Times quedó impresionado por la “visión de Zvyagintsev de Moscú como una selva llena de vida silvestre depredadora”; “bisturí-como clase de disección de precisión que recuerda a Claude Chabrol”.

 

 

 

Con El regreso, su ópera prima, Andréi Zvyagintsev obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia en 2003, al igual que el Premio Luigi de Laurentis a la Mejor Ópera Prima en el mismo certamen y el Premio Fassbinder a la Mejor Película Revelación de los Premios del Cine Europeo, los Premios de Mejor Película, Realizador y Actores –para los tres protagonistas- en el Festival de Gijón, España y la nominación al Globo de Oro como mejor Película Extranjera. Zvyagintsev, nació en1964 en una ciudad del norte de Novosibirsk y se graduó en la Escuela de Actores de esa misma localidad a los 20 años. Sus primeros pasos fueron los escenarios de los teatros de provincia y a principios de 1990 llega a Moscú con la idea de convertirse en figura del cine y la televisión que empezaba a crecer en ese entonces.

Entre 1992 y el 2000 intervino como extra en varias series televisivas y películas sin llamar la atención. Su destino cambió cuando un amigo le ofrece un trabajo como director de REN TV, una productora independiente dedicada a la realización de programas policiacos y telenovelas baratonas. Empieza a dirigir numerosos episodios de populares series de televisión como Habitación oscura, con tal habilidad, que de inmediato recibe la oferta para dirigir un largometraje de arte de bajísimo presupuesto. El resultado fue precisamente El regreso, centrado en el tema de la ausencia paterna que marca de manera absoluta la personalidad de los hijos.

El éxito del filme le llevaron a la realización de su segunda obra: El destierro (Izgnanie, 2007), estrenada en el Festival Cannes, misma que se alzó con el Premio a la Mejor Actuación para Konstantin Lavronenko, quien hiciera el papel del padre en El regreso. En 2008 realizó el corto Apocrypha en Estados Unidos, originalmente integrante de uno de los fragmentos de Nueva York, te amo. En 2014 realiza Leviatán/ Leviathan sombría historia sobre la corrupción y la violencia de tintes bíblicos nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa. Ganadora del Globo de Oro a Mejor Película de habla no inglesa y Ganadora del Premio a Mejor Guión en el Festival de Cannes donde fue nominada a la Palma de Oro.
 

 

Elena abre y cierra con un plano muy sencillo. La cámara enfoca desde el exterior, la ventana de la habitación de la residencia donde habita la protagonista. En las ramas de un árbol aparece un cuervo que se posa frente a su balcón como símbolo de una fatalidad por venir: “cría cuervos y te sacarán los ojos”, parece decir esa escena de un filme que avanza con sencillez y que sin embargo, oculta en cada encuadre una atractiva atmósfera cargada de tensión, para narrar una trama sobre las diferencias sociales, la ignorancia, la avaricia y la forma en que los lazos familiares son capaces de sacudir cualquier valor ético y moral, en un tono cercano al cine noir clásico.

 

Como en sus anteriores y espléndidas obras, Andréi Zvyagintsev convierte a sus personajes en representantes de castas sociales de la compleja Rusia actual. Elena proviene sin duda de los estratos campesinos, de ahí su tesón, su trato afable y su sumisión. En cambio su marido Vladimir encarna a esos nuevos ricos de la Rusia posterior al comunismo. El hombre le gusta la buena vida, maneja un auto de lujo, asiste a un deportivo muy exclusivo, le gusta tener relaciones sexuales por lo que utiliza viagra por su edad y su principal preocupación es el dinero. No sólo eso: trata más bien a su mujer como una sirvienta o ama de llaves. Por supuesto, el marido le tiene afecto por los años, no obstante queda claro el abismo social que los separa como lo muestra la escena del desayuno cuando ambos hablan de sus respectivos hijos y cuyo conflicto real y crudo sale a la superficie en el momento en que Vladimir termina en el hospital.

Por su parte, los respectivos hijos representan aún con mayor crudeza la realidad social de la Rusia contemporánea. Sergei es propiamente un parásito que vive a expensas de la madre. Es un sujeto, flojo, irresponsable, sin ambiciones y alcohólico que ha convertido a su hijo adolescente Sasha en una peor extensión de él mismo, ya que Sasha encarna a la nueva juventud rusa: hedonista, sin apegos morales ni valores, violenta, consumista y apática. Quizá el personaje más interesante es justamente Katerina, treintañera de un cinismo apabullante que le ha dado su buena posición económica que ve con claridad la podedumbre de su país: “Son los genes. Semillas podridas. Todos somos malas semillas”. Es decir, se trata de un círculo fatalista, donde los hijos están condenados a repetir los errores de los padres, en una visión casi apocalíptica pero intimista donde Elena muy a su pesar acaba trastocándose en una suerte de femme fatale que le lleva a cometer un acto terrible para conseguir el propósito que se ha trazado, aunque se puede adivinar que su plan de vida está condenado al mayor de los fracasos y de los horrores.

En ese sentido Elena pareciera un film noir clásico estadunidense como Pacto de sangre/ Double Indemnity (Billy Wilder, 1944) con Barbara Stanwyck y Fred McMurray, pero filmado por Karen Shajnazarov (Ciudad cero) o Konstantin Lopushanski, autor de obras como: Cartas de un hombre muerto y El visitante del museo: relatos milenaristas, con toques de Kryzstof Kieslowski sobre todo su Decálogo (1990) y aquellos filmes del mismo relacionados con la pobreza moral, la codicia, la claustrofobia, el crimen y la irresponsabilidad ética.

 

 

El regreso es sin lugar a dudas una obra maestra de una austeridad y una tensión que impacta. Se trata de una de las películas de mayor belleza plástica de los últimos años que destaca además por una magistral dirección escénica y y actuaciones notables, que pareciera encerrar en sí mismo lo más profundo de otros importantes cineastas rusos como Andrei Tarkovski (La infancia de Iván, El espejo, Stalker) o Aleksandr Sokúrov (El arca rusa, Madre e hijo, Padre e hijo). Lo más sorprendente, es que se trata de la ópera prima del actor secundario Andréi Zvyagintsev, quien a los treinta y nueve años debuta como realizador mostrando un perfecto dominio del espacio, de las situaciones y de la narrativa cinematográfica. La película obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia en ese año 2003, al igual que el Premio Luigi de Laurentis a la Mejor Ópera Prima en el mismo certamen y el Premio Fassbinder a la Mejor Película Revelación de los Premios del Cine Europeo, los Premios de Mejor Película, Realizador y Actores –para los tres protagonistas- en el Festival de Gijón, España y la nominación al Globo de Oro como mejor Película Extranjera.

 

 

 

Andréi Zvyagintsev, nació en1964 en una ciudad del norte de Novosibirsk y se graduó en la Escuela de Actores de esa misma localidad a los 20 años. Sus primeros pasos fueron los escenarios de los teatros de provincia y a principios de 1990 llega a Moscú con la ambición de convertirse en figura del cine y la televisión que empezaba a crecer en ese entonces. Por supuesto, el camino no fue fácil. Así, entre 1992 y el 2000 intervino como extra en varias series televisivas y películas sin llamar la atención. Su destino cambió cuando un amigo le ofrece un trabajo como director de REN TV, una productora independiente dedicada a la realización de programas policiacos y telenovelas baratonas. Empieza a dirigir numerosos episodios de populares series de televisión como Habitación oscura, con tales habilidades, que casi de inmediato recibe la oferta para dirigir un largometraje de arte de bajísimo presupuesto. El resultado fue precisamente El regreso, centrado en el tema de la ausencia paterna que marca de manera absoluta la personalidad de los hijos.

El éxito del filme le llevaron a la realización de su segunda obra: El destierro (Izgnanie, 2007), estrenada en el Festival Cannes, misma que se alzó con el Premio a la Mejor Actuación para Konstantin Lavronenko, quien hiciera el papel del padre en El regreso, y que se convirtió en el primer actor ruso en ganar este reconocimiento. Finalmente, en 2008 realizó el corto Apocrypha en Estados Unidos, originalmente como integrante de uno de los fragmentos de Nueva York, te amo.
A los temas de la admiración, el rencor y la desconfianza que se da entre los hermanos en relación con su padre, se suma el de los misterios y enigmas del pasado familiar, así como los motivos que mueven a ese hombre callado y distante a llevar a sus hijos a una excursión durante varios días. Así, el vínculo que se estrecha entre un padre autoritario y unos hijos que inician un viaje de maduración, en el que quedan atrás los temores y los juegos de infancia, le sirve al realizador para sumergirse en el drama interior de un padre que entiende la educación al estilo militar, que quiere que sus hijos crezcan muy rápido y sepan sobrevivir ante las adversidades de la naturaleza. Hay escenas terribles como aquella del restaurante en la que Iván se niega a comer, o en la que el padre lo abandona en medio de un camino solitario y lo deja ahí varias horas bajo una impresionante tempestad. Lo mismo sucede con el episodio de los adolescentes vándalos que roban la cartera del padre a Andréi.

      Pocas veces, un filme contemplativo con un impecable manejo de la cámara y de la banda sonora, puede trastocarse en un relato tan hipnótico y tenso que evita al máximo el otorgar respiro al espectador, al tiempo que provoca la reflexión constante. Y es que en esta historia de ideas y sensaciones que sobrecogen e intimidan al espectador, queda claro que no hay villanos ni héroes, sólo víctimas de sistemas anquilosados, sean sociedades o relaciones familiares. Así, la expedición del padre y sus hijos a una isla, que resulta en sí misma una metáfora del viaje interior, permite ahondar en bellísimos paisajes marítimos, playas solitarias, bosques y pueblos semi abandonados y cuyos escenarios parecieran matizados de manera constante por la lluvia y bajo filtros de colores azules y grises que predominan en esos sus ambientes cargados de desolación y frialdad como las relaciones mismas entre los hijos con el padre.

Se trata de un relato apenas susurrado, de una sencillez, una austeridad y un minimalismo demoledor, ya que en el fondo es de una complejidad y una profundidad poética. Una historia que en cada escena crea un clímax de enorme tensión y atmósferas de agresividad contenida, en la que se hace evidente que la catarsis final será brutal. Ello, se debe no sólo a un hábil manejo narrativo de los tiempos y el espacio, a la relación entre entorno y los protagonistas de la historia, sino a un gran trabajo en la dirección de actores y al carácter de éstos. Si Konstantin Lavronenko se encuentra excepcional en ese su retrato de dureza paterna, de acoso constante y al mismo tiempo distanciado y sereno. Vladimir Garin como Andrei e Ivan Dobronrarov como el pequeño Iván, alcanzan cuotas extraordinarias. De hecho, resulta palpable la transformación y la madurez que alcanzan a golpes de una brutal cotidianidad. Ejemplo de ello, la escena en la que el padre golpea a Andrei, aquella en la que Iván oculta la navaja de su progenitor y arroja su plato al mar, pero sobre todo en esa escena final en la que finalmente, el hijo menor pronuncia angustiado la palabra “papá”.

En efecto, unido al tema de la ausencia, el realizador ruso construye con gran inspiración un dramático alegato sobre los roles impuestos socialmente para los hombres como sería: la frialdad, la dureza, el arrojo y en cambio, el sentimentalismo, el cariño y la suavidad para las mujeres. De ahí, se desprenden un par de secuencias que resultan fundamentales en la trama: la escena de arranque en la que Iván es tachado de miedoso y timorato por varios adolescentes, entre ellos su hermano, cuando se niega a saltar de una torre a un lago, misma que encuentra una dramática similitud con la secuencia en la que el niño huye de su padre y escala el faro de la isla. Las palabras que Iván le dice a su madre “Es que tú siempre sabrás que no salté, que fui un cobarde” y las que grita a su padre en la isla, se sumergen a su vez en el tema del respeto y la dignidad infantil que el realizador y sus excepcionales e inteligentes guionistas tocan con sutileza maestra.

 

El regreso resulta una combinación perfecta de tensión, suspenso, reflexión y poesía sobre la infancia y la influencia paterna. El asunto de la amargura, el recelo y el odio hacia esa figura ausente y despótica adquieren al final un intrigante camino hacia el amor paternal y la comprensión de que más que una amenaza se trata de un bienestar, a pesar de la manera en que ese desconocido se atreve a entrar a las vidas de estos niños haciendo valer su autoridad. Asimismo, esa nostalgia e incertidumbre que surge de una fotografía antigua -en la que Iván era tan sólo un bebé y su hermano Andréi un niño de cuatro años, quien más tarde intenta reconocer en la figura de ese hombre que duerme en la cama de su madre, a su padre-, cobra sentido con las crípticas imágenes finales ya sobre créditos, armadas con instantáneas fotográficas de ese viaje aleccionador y de una crudeza emocional y terrible, tal y como ocurre en otra obra maestra sobre la infancia y el abandono: Paisaje en la niebla (1988) del cineasta griego Théo Angelopoulos.

  1. Como dato fatal habría que agregar que un par de semanas después del rodaje el joven actor Vladimir Garin que interpreta al personaje de Andréi, se ahogó en uno de los lagos donde se filmó la película. Es decir, Garin jamás pudo ver su participación cinematográfica. En el guión su personaje originalmente moría. Al final el realizador decidió que su personaje siguiera con vida. Sin embargo la realidad le dio una vuelta de tuerca terrible a tal situación.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

28 de febrero de 2017

ELENA

 

(Елена, Rusia, 2011)

Dirección. Andréi Zvyagintsev/ Guión. Andréi Zvyagintsev y Oleg Negin/ Fotografía en color. Mijail Kritchman / Música. Philip Glass/ Edición. Anna Mass/ Diseño de Producción. Andréi Ponkratov/ Dirección de arte. Andréi Ponkratov/ Vestuario. Anna Bartuli/ Producción. Non-Stop Production, Sergei Melkumov y Alexander Rodnyansky/ Con. Nadezhda Markina (Elena), Andrei Smirnov (Vladimir), Elena Lyadova (Katerina, hija de Vladimir), Aleksei Rozin (Sergei, hijo de Elena), Evgeniya Konushkina (Tatiana, esposa de Sergei), Igor Ogurtsov (Sasha, el hijo adolescente de Sergei), Vasiliy Michkov (abogado), Aleksandr Yeliseyev (sacerdote)/ Duración. 109 mins.

 

 

Sinopsis

Elena y Vladimir son una pareja mayor cercanos a los 60 años, proceden de diferentes orígenes y habitan un departamento lujoso en una zona residencial. Vladimir es un hombre de muy buena posición económica y de trato gélido. Elena fue su enfermera varios años atrás; procede de un medio modesto y es una esposa dócil. Se conocieron tarde en la vida y cada uno tiene hijos de matrimonios anteriores. El hijo de Elena es Sergei: desempleado, tendiente al alcoholismo, irresponsable e incapaz de sostener a su propia familia: su mujer Tatiana, su hijo adolescente Sasha y un bebé, quienes viven modestamente en un departamento muy descuidado en los suburbios de una zona violenta. Para colmo, de forma constante Sergei presiona a Elena con dinero prestado que jamás paga y ahora desea que Vladimir les ayude, colocando al también irresponsable Sasha en la Universidad para que evite ser llamado al ejército. Katerina, la hija de Vladimir es una atractiva joven descuidada y fría que mantiene una relación lejana con su padre. Un inesperado ataque al corazón lleva a Vladimir al hospital, donde se da cuenta de que su tiempo restante es limitado. Ello le acerca afectuosamente con su hija y por ello, decide tomar una decisión importante: Katerina será la única heredera de su riqueza. Al regresar a casa lo anuncia a Elena. Las esperanzas de Elena para ayudar financieramente a su hijo se esfuman de súbito. Es entonces que la tímida y sumisa ama de casa que ha sido Elena, traza un plan para otorgar a su hijo y a sus nietos una oportunidad real en la vida.

 

 

 

Elena obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes en la Sección: Una cierta mirada. Asimismo, la protagonista Nadezhda Markina, ganó el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Premio que a su vez la actriz obtuvo en el Festival Asia-Pacífico, donde el realizador Andréi Zvyagintsev se llevó el de Mejor Director. En la entrega a lo más destacado del cine ruso, los premios Aguila Dorada, Elena fue condecorada con los galardones de: Mejor Película, Director, Actriz, Actriz Secundaria, Guión y Fotografía.

 

 

El crítico Jim Hoberman se refirió a Elena como “la evocación más vívida… de la sociedad contemporánea de Moscú”. Según Hoberman, “Zvyagintsev ha trazado un mundo gobernado por la ingratitud y la ausencia de justicia”. Por su parte, Stephen Holden del New York Times quedó impresionado por la “visión de Zvyagintsev de Moscú como una selva llena de vida silvestre depredadora”; “bisturí-como clase de disección de precisión que recuerda a Claude Chabrol”.

 

 

 

Con El regreso, su ópera prima, Andréi Zvyagintsev obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia en 2003, al igual que el Premio Luigi de Laurentis a la Mejor Ópera Prima en el mismo certamen y el Premio Fassbinder a la Mejor Película Revelación de los Premios del Cine Europeo, los Premios de Mejor Película, Realizador y Actores –para los tres protagonistas- en el Festival de Gijón, España y la nominación al Globo de Oro como mejor Película Extranjera. Zvyagintsev, nació en1964 en una ciudad del norte de Novosibirsk y se graduó en la Escuela de Actores de esa misma localidad a los 20 años. Sus primeros pasos fueron los escenarios de los teatros de provincia y a principios de 1990 llega a Moscú con la idea de convertirse en figura del cine y la televisión que empezaba a crecer en ese entonces.

Entre 1992 y el 2000 intervino como extra en varias series televisivas y películas sin llamar la atención. Su destino cambió cuando un amigo le ofrece un trabajo como director de REN TV, una productora independiente dedicada a la realización de programas policiacos y telenovelas baratonas. Empieza a dirigir numerosos episodios de populares series de televisión como Habitación oscura, con tal habilidad, que de inmediato recibe la oferta para dirigir un largometraje de arte de bajísimo presupuesto. El resultado fue precisamente El regreso, centrado en el tema de la ausencia paterna que marca de manera absoluta la personalidad de los hijos.

El éxito del filme le llevaron a la realización de su segunda obra: El destierro (Izgnanie, 2007), estrenada en el Festival Cannes, misma que se alzó con el Premio a la Mejor Actuación para Konstantin Lavronenko, quien hiciera el papel del padre en El regreso. En 2008 realizó el corto Apocrypha en Estados Unidos, originalmente integrante de uno de los fragmentos de Nueva York, te amo. En 2014 realiza Leviatán/ Leviathan sombría historia sobre la corrupción y la violencia de tintes bíblicos nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa. Ganadora del Globo de Oro a Mejor Película de habla no inglesa y Ganadora del Premio a Mejor Guión en el Festival de Cannes donde fue nominada a la Palma de Oro.

 

 

 

Elena abre y cierra con un plano muy sencillo. La cámara enfoca desde el exterior, la ventana de la habitación de la residencia donde habita la protagonista. En las ramas de un árbol aparece un cuervo que se posa frente a su balcón como símbolo de una fatalidad por venir: “cría cuervos y te sacarán los ojos”, parece decir esa escena de un filme que avanza con sencillez y que sin embargo, oculta en cada encuadre una atractiva atmósfera cargada de tensión, para narrar una trama sobre las diferencias sociales, la ignorancia, la avaricia y la forma en que los lazos familiares son capaces de sacudir cualquier valor ético y moral, en un tono cercano al cine noir clásico.

 

Como en sus anteriores y espléndidas obras, Andréi Zvyagintsev convierte a sus personajes en representantes de castas sociales de la compleja Rusia actual. Elena proviene sin duda de los estratos campesinos, de ahí su tesón, su trato afable y su sumisión. En cambio su marido Vladimir encarna a esos nuevos ricos de la Rusia posterior al comunismo. El hombre le gusta la buena vida, maneja un auto de lujo, asiste a un deportivo muy exclusivo, le gusta tener relaciones sexuales por lo que utiliza viagra por su edad y su principal preocupación es el dinero. No sólo eso: trata más bien a su mujer como una sirvienta o ama de llaves. Por supuesto, el marido le tiene afecto por los años, no obstante queda claro el abismo social que los separa como lo muestra la escena del desayuno cuando ambos hablan de sus respectivos hijos y cuyo conflicto real y crudo sale a la superficie en el momento en que Vladimir termina en el hospital.

Por su parte, los respectivos hijos representan aún con mayor crudeza la realidad social de la Rusia contemporánea. Sergei es propiamente un parásito que vive a expensas de la madre. Es un sujeto, flojo, irresponsable, sin ambiciones y alcohólico que ha convertido a su hijo adolescente Sasha en una peor extensión de él mismo, ya que Sasha encarna a la nueva juventud rusa: hedonista, sin apegos morales ni valores, violenta, consumista y apática. Quizá el personaje más interesante es justamente Katerina, treintañera de un cinismo apabullante que le ha dado su buena posición económica que ve con claridad la podedumbre de su país: “Son los genes. Semillas podridas. Todos somos malas semillas”. Es decir, se trata de un círculo fatalista, donde los hijos están condenados a repetir los errores de los padres, en una visión casi apocalíptica pero intimista donde Elena muy a su pesar acaba trastocándose en una suerte de femme fatale que le lleva a cometer un acto terrible para conseguir el propósito que se ha trazado, aunque se puede adivinar que su plan de vida está condenado al mayor de los fracasos y de los horrores.

En ese sentido Elena pareciera un film noir clásico estadunidense como Pacto de sangre/ Double Indemnity (Billy Wilder, 1944) con Barbara Stanwyck y Fred McMurray, pero filmado por Karen Shajnazarov (Ciudad cero) o Konstantin Lopushanski, autor de obras como: Cartas de un hombre muerto y El visitante del museo: relatos milenaristas, con toques de Kryzstof Kieslowski sobre todo su Decálogo (1990) y aquellos filmes del mismo relacionados con la pobreza moral, la codicia, la claustrofobia, el crimen y la irresponsabilidad ética.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

28 de febrero de 2017

EL MISTERIO VON BULOW (Reversal of fortune, Gran Bretaña-Estados Unidos-Japón, 1990)

Dirección. Barbet Schroeder/ Guión. Nicholas Kazan, inspirado en el libro Reversal of fortune: Inside of Von Bulow Case del abogado Alan Dershowitz/ Fotografía en color. Luciano Tovoli/ Música. Mark Isham/ Edición. Lee Percy/ Diseño de Producción. Mel Bourne/ Dirección de arte. Dan Davis/ Vestuario. Andrea Wallace, Ingrid Price, Jane E. Myers Judianna Makovsky, Milena Canonero/ Producción. Shochiku-Fuji Company, Sovereign Pictures, Reversal Films Inc. Edward R. Pressman, Oliver Stone, Elon Dershowitz, Nicholas Kazan/ Con. Jeremy Irons (Claus von Bulow), Glenn Close (Sunny von Bulow), Ron Silver (el abogado y profesor Alan Dershowitz), Anabella Sciorra (Sarah), Uta Hagen (María, ama de llaves de Sunny von Bulow), Fisher Stevens (David Marriott), Jack Gilpin (Peter McIntosh, alumno de Dershowitz), Christine Baranski (Andrea Reynolds, amante de Claus von Bulow), Felicity Huffman (Minnie, alumna de Dershowitz)/ Duración. 111 mins.

SINOPSIS

La película se inspira en la historia real de Sunny von Bulow y su marido Claus von Bulow y el proceso judicial emprendido por el profesor de leyes y abogado Alan Dershowitz, contratado por el millonario ejecutivo de la industria petrolera y aristócrata de la alta sociedad de Nueva York, Claus von Bulow para representarlo en el proceso en su contra acusado de administrar insulina y provocar un estado de coma en su esposa Sunny, multimillonaria heredera de la fortuna del magnate George Crawford; debido a que todas las sospechas recaen precisamente en él para quitarle la vida a su mujer y heredar su vasta fortuna.

A partir de entonces, se inicia la reconstrucción de los hechos, que incluyen las teorías de los numerosos involucrados en el proceso de apelación y la versión del propio Claus von Bulow, en un entorno repleto de intrigas, traiciones, infidelidades y roces existentes dentro de la familia von Bulow, que se trastocan en claves para materializar la defensa legal del acusado. Para ello, Dershowitz reúne a un grupo de estudiantes suyos y expertos, para armar el caso y consigue rebatir las pruebas circunstanciales que fueron usadas en el anterior juicio contra Von Bulow. Al impugnar la veracidad de las pruebas médicas y presentar una nueva teoría de los hechos, Dershowitz consigue inducir el concepto de Duda Razonable, con la cual el tribunal de apelaciones, no tiene más remedio que fallar en favor de la inocencia de Claus von Bulow y devolverle la fianza de un millón de dólares que éste había pagado, además de ratificar su capacidad para reclamar la fortuna de su mujer en estado vegetativo. Sin embargo, al término del caso, Dershowitz le deja en claro a Von Bulow que nunca creyó en su inocencia al afirmar: “Legalmente esto es una victoria, pero moralmente usted está solo”. Al final la duda acerca de que si Claus von Bulow fue responsable o no de inducir el coma a su esposa, queda ambigua y a criterio del espectador como ocurre en otro relato inspirado en crímenes reales: Zodiaco (David Fincher, 2007). –Con información de Wikipedia-

 

Jeremy Irons obtuvo el Oscar a Mejor Actor por su papel y El misterio von Bulow obtuvo dos nominaciones más: Mejor Director y Mejor Guión. A su vez, Irons ganó el Globo de Oro a Mejor Actor de Drama y Schroeder y Kazan fueron nominados a Mejor Director y Guión y también se nominó como Mejor Película. Asimismo, Irons obtuvo en Italia el David di Donatello a Mejor Actor Extranjero, la presea a Mejor Actor le fue otorgada por los críticos de Nueva York, Boston, Dallas, Los Ángeles, Kansas y Chicago.

 

 

El cineasta suizo-iraní, nacido en Teherán en 1941, Barbet Schroeder, ex crítico de la afamada revista Cahiers du Cinema, filósofo de profesión y productor de realizadores como Eric Rohmer, Jacques Rivette, Marguerite Duras y Wim Wenders, ha sido responsable de una obra con claras intenciones documentales y tintes hiperrealistas: eligió los excesos de la droga en Más/More (1968) y el resultado es una suerte de filme experimental sobre la juventud, la delincuencia y la droga como antecedente de La virgen de los sicarios (2000), rodada en Medellín de manera independiente. Más narraba la historia de amor obsesivo y destructivo entre un joven europeo Klaus Grunberg y una jovencita estadunidense en París (Mimsy Farmer) a ritmo del notable score de Pink Floyd.

En 1972 filma El valle con la atractiva Bulle Ogier quien encarnaba a la esposa del embajador de Francia en Austria, quien se une a un grupo de hippies para explorar una utopía en un paradisíaco valle de Nueva Guinea con una increíble fotografía de Néstor Almendros. Más intrigante aún, resultó Idi Amin Dada (1974), donde explotó de manera escalofriante, la narcisista personalidad del sanguinario general y dictador ugandés. En 1975, Schroeder llevó ese estado de posesión a los entretelones del sexo masoquista en Maitresse (1975), que narraba el encuentro entre un ladrón (un joven Gérard Depardieu que venía de filmar Les Valseuses) y una misteriosa y experta en técnicas de perversión (Bulle Ogier).

En Koko, el gorila que habla (1977) emprendió otro de sus intrigantes documentales a partir de las experiencias de Penny Paterson con sordomudos y Los tramposos/ Les Tricheurs (1983) de nuevo con Bulle Ogier, era una comedia dramática ambientada en un casino con personajes obsesionados por el juego. Para 1987 se traslada a los Estados Unidos donde iniciaría una atractiva carrera generando inteligentes tratamientos a fórmulas y géneros probados en Hollywood, a partir de su intenso retrato sobre la personalidad marginal y extrema del escritor Charles Bukowski y su obra en Barfly/ Mariposa de bar, protagonizada por los extraordinarios Mickey Rourke y Faye Dunaway.

 

A partir de un tono sencillo, cercano al telefilme de suspenso y de tema judicial, Barbet Schroeder propone un drama sobre la conciencia criminal a partir de una historia real, tema que seguirá explotando, luego de ésta, su segunda película en Hollywood: El misterio Von Bulow (1990), con Irons, como el aristócrata alemán acusado de asesinar a su mujer, seguida de Mujer soltera busca (1992), en la que analizaba el desdoblamiento de personalidad a través de un thriller paranoico. Asimismo en 1995 realiza el inquietante y sicótico remake de un clásico del cine negro: El beso de la muerte (Henry Hathaway, 1947), en el que el realizador relabora la visión desesperanzada del individuo enfrentado al sistema y arrojado a un mundo convulsionado del que parece imposible salir con dos presencias inquietantes como las de David Caruso y Nicolas Cage.

En 1996 emprende el fatalista drama familiar Antes y después, un angustioso recorrido por temas cotidianos como la familia, la crisis adolescente, el crimen, la justicia y la verdad a partir de un intenso guión de Ted Tally (El silencio de los inocentes) y el relato de suspenso psicópata Medidas desesperadas (1998) con Michael Keaton como un serial killer unido a un policía desesperado que encarnó Andy García. Curiosamente, Schroeder decide dejar Hollywood y se traslada a Colombia para filmar una cinta en video digital de alta definición, hablada en español y con actores desconocidos, realizada en situaciones extremas de peligro en las violentas calles de Medellín inspirada en la novela autobiográfica de Fernando Vallejo, La virgen de los sicarios.

Después de esta exhaustiva experiencia de amor, muerte y narcotráfico, Barbet Schroeder regresó a Estados Unidos para filmar Cálculo mortal (2002), thriller policiaco, producido y protagonizado por Sandra Bullock, en la que el cineasta continúa explorando otra faceta de sus temas preferidos: crimen y adolescencia, actualizando el añejo y terrible caso de Leopold y Loeb, mostrando como en toda su obra, un estilo sobrio, elegante y personal en el que ha evitado al máximo las fórmulas hollywoodenses. En 2007 filmaría el documental El abogado del terror sobre el defensor de criminales nazis, terroristas y asesinos, Jacques Verger, en 2009 realiza Inju la bestia en la sombra relato negro y sicológico y finalmente Amnesia (2015) inspirada en la propia vida del realizador sobre la relación entre una mujer mayor y un joven músico en la Ibiza de los años noventa.

 

El misterio Von Bulow apela a todas las fórmulas del cine de juzgados: las pruebas, las vueltas de tuerca, los constantes flashbacks, etc. Sin embargo, lo hace con eficacia y entretenimiento al grado que genera cierta empatía con personajes tan repulsivos como el propio protagonista un espléndido Jeremy Irons o su consorte la siempre magnífica Glenn Close, además de centrar la atención en la minuciosa labor de ese abogado judío que a todas luces sabe que su defendido es culpable y no obstante recurre a todas las argucias legales para defenderlo según la ambigüedad de las leyes estadunidenses. A destacar también la gran banda sonora del jazzista Mark Isham y el trabajo de dirección de arte y decorados que le otorgan un toque de elegancia a esta trama cuyo desenlace real sucedería en diciembre de 2008, justo cuando Martha Von Bulow mejor conocida como Sunny falleciera finalmente en Manhattan luego de permanecer 28 años en estado de coma, desde el 21 de diciembre de 1980, cuando fue hallada inconsciente en el baño de su mansión en Newport, Rhode Island. Por su parte, Claus von Bulow, llegó a un acuerdo extrajudicial en 1987 con sus hijastros para divorciarse de su mujer y no discutir la herencia, actualmente vive en Londres.

Vale la pena recordar la escena final de la película en el momento en que el protagonista es reconocido por la empleada de una farmacia; así, ante la mirada aterradora de la chica, el personaje de Irons solicita una dosis de insulina para jugarle una broma cruel.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de febrero de 2017

UN HOMBRE IDEAL (Un homme idéal, Francia, 2015)

Dirección. Yann Gozlan/ Guión. Yann Gozlan, Guillaume Lemans y Gregoire Vigneron/ Fotografía en color. Antoine Roch/ Música. Cyrille Aufort/ Edición. Gregoire Sivan/ Dirección de arte. Bruno Via/ Vestuario. Olivier Ligen/ Producción. Thibault Gast, Matthias Weber, Wassim Béji, 2425 Films, Mars Films, TF1 Films Production/ Con. Pierre Niney (Mathieu Vasseur), Anna Girardot (Alice Fursac), André Marcon (Alain Fursac), Valeria Cavalli (Hélene Fursac), Thibault Vincon (Stanislas Richer), Marc Barbé (Vincent, el chantajista), Sacha Mijovic (Franck), Eric Savin (policía), Luc Antoni (agente inmobiliario)/ Duración. 100 mins.

SINOPSIS

A sus 26 años, Mathieu Vasseur sigue soñando con ser un escritor de prestigio, pero a pesar de todos sus esfuerzos, no consigue publicar nada. Matthieu tiene todo para triunfar: tiene carisma, juventud, es un hombre atractivo incluso elegante y tiene la habilidad de convencer a los demás de sus osadías. Sin embargo, justo lo que le falta es el talento del escritor y su novela, El hombre de espaldas, es rechazada por una empresa editorial. Por ello, debe resignarse a trabajar en una compañía de mudanzas. Es así como conoce por azar a una bella joven ensayista literaria: Alice Fursac, quien dicta una plática sobre “El perfume en la literatura”. No obstante, su destino se trastocará por completo, el día en que, por casualidad, descubra varias fotografías y el manuscrito de un anciano solitario que acaba de morir: Leon Vauban, se trata de un diario de la guerra de Argel de finales de los cincuenta que resulta hipnotico. Debido a su frustración literaria, Mathieu decide apropiarse del diario cambiarle el nombre al de Arena negra, novelizarlo un poco y firmarlo con el suyo a una editorial. Mathieu se prepara a fondo: estudia los antecedentes y el desarrollo de la guerra de Argel y a su vez, analiza el estilo de varios y afamados escritores franceses para crearse su propia personalidad literaria. Arena negra es un éxito editorial sin precedentes y él se convierte en una celebridad en el mundo de la literatura gracias al plagio cometido. No sólo eso, alcanza una buena fortuna económica y consigue enamorar a Alice Fursac. Tres años después, Mathieu ha recibido enormes adelantos de dinero y tiene múltiples deudas, a su vez no ha podido escribir ni una sola línea de la segunda y prometida novela. De visita en la casa veraniega frente al mar de Alain y Hélene Fursac, los adinerados padres de Alice, Mathieu acepta un ultimátum de su editor y del Banco. No sólo eso, durante una firma de libros en la librería local del pueblo, Mathieu recibe la visita de Vincent, el hijo del mejor amigo de Leon Vauban, compañero en el frente de Argel y lo chantajea. El es el único con conocimiento del manuscrito de Vauban. El sabe del plagio y le pide dinero. Y a su vez, Stanislas, ahijado de Alain, sospecha de Mathieu, quien se verá inmerso en una encrucijada fatal y en una serie de situaciones cada vez más absurdas y violentas. Todo con el único fin de mantener a flote su secreto.

 

“Después de Cautivos (2009), mi primer largometraje, quería hacer un thriller; una película de género estilizada que contara la historia de un personaje dispuesto a pactar con el diablo para conseguir su sueño; hacer el retrato de un joven en busca de su identidad y que terminará perdiéndola. Mathieu Vasseur, el protagonista, se enreda en una primera y gran mentira que le empujará por una espiral de la que ya no podrá salir. Puedes perderte en la mentira, puedes volverte loco. Me parecía que el tema era de plena actualidad: historias de plagios que se han multiplicado y proporcionado una fama fulgurante. La identidad es un tema que me apasiona desde siempre, es universal y particularmente novelesca. A su vez, Mathieu no quiere triunfar tontamente, por casualidad. Tiene sinceramente la ambición de convertirse en novelista y está rabioso porque no lo consigue. Desde el principio teníamos que conseguir empatía por él para entenderle y no rechazarle cuando empieza a cometer actos censurables. Su problema es que le falta talento, aunque tiene, y mucho, para mentir” –Entrevista a Yann Gozlan, Lahiguera.com-

 

Con su segunda película el realizador francés Yann Gozlan, ha concebido un relato sobre ese abismo que existe entre lo que uno es y lo que aspiras a ser. ¿Qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo? ¿Cuál es el precio a pagar cuando robas el manuscrito de un muerto. Un hombre ideal resulta un eficaz thriller de personajes con enorme talento para mentir y para inventar historias, reales y ficticias y la forma en que envuelven a personas comunes. Traición, chantaje, crimen, drama, historia romántica y un personaje que parece ocultar diversas personalidades y que en el fondo no es más que un hombre común con una enorme capacidad para extraer lo extraordinario de lo ordinario.

Por supuesto el tema no es novedoso. El propio cine francés tiene acercamientos similares en la espléndida cinta de Claude Lelouch, Crimen de autor (2007) sobre un escritor fantasma que escribe las novelas de una exitosa autora de libros de aeropuertos o estaciones. Y en particular el cine de Hollywood como lo muestra: La ventana secreta (2004) de David Koepp, inspirado en una novela de Stephen King, con Johnny Depp como un escritor que atraviesa un mal momento creativo y en pleno proceso de separación de su esposa, aparece en su vida un extraño personaje (John Turturro) que lo acusa de haber plagiado uno de sus relatos. Y sobre todo, Palabras robadas (Brian Klugman, Lee Sternthal, 2012), con Bradley Cooper, Denis Quaid y Jeremy Irons, acerca de un escritor de éxito que lee su nueva novela ante una multitud de admiradores. Se trata de la historia de un escritor fracasado que tiene la fortuna de encontrar un manuscrito. Lo publica como suyo y obtiene un éxito espectacular que lo convierte en uno de los mejores autores de su tiempo. El autor del manuscrito resulta ser un anciano que lo escribió durante su juventud, cuando estuvo destinado en París durante la Segunda Guerra Mundial, época en la que encontró al amor de su vida.

A diferencia de ésta última, Un hombre ideal no intenta entrecruzar una historia dentro de otra como Palabras robadas en una suerte de cajas chinas, sino presentar el drama de un hombre joven atrapado en su propia espiral de mentiras que van ascendiendo y que resulta incapaz de encontrar una salida a esa avalancha brutal que ha concebido. Todo ello en un suspenso in crescendo muy en deuda con los mejores thrillers de Hitchcock y las novelas de Patricia Highsmith como Extraños en un tren (1951).

 

“Me interesaba mucho ese toque suyo “working class”. ¡No podemos fingir que las clases sociales no existen! Quería verle llegar vestido de empleado de mudanzas al aula en donde ve a Alice por primera vez. Es hermosa, habla de literatura, representa todo lo que él querría tener. Cuando era más joven, me acuerdo de algunos realizadores que venían a pedirme DVDs cuando trabajaba como vendedor en la Fnac, soñando con montar mis primeros cortos. Venían todo simpáticos, pero era muy violento para mí. Me hubiera gustado estar de su lado, pero estaba ahí, detrás del mostrador, con mi chaleco de la Fnac. Es duro tener una pasión y tener la sensación de estar en un callejón sin salida. Me identifico mucho con esta escena. Tenía otra razón para que Mathieu trabajara haciendo mudanzas de manera ocasional: las situaciones a las que se enfrenta en la segunda parte de la película exigían que estuviera en muy buena forma física; que tuviera un aspecto un poco atlético…Al principio es como una concha vacía. Cuanta más energía utiliza para salir de la intrincada situación que él mismo ha creado y que le ha atrapado, cuanto más reactivo es, más se alimenta su potencial creativo y surge la inspiración. No sabemos si ha adquirido el estilo, pero tiene cosas que contar. Me gusta mucho la idea de que haya un precio que pagar cuando uno se inicia en un proceso artístico. Mi primer objetivo era desarrollar un suspense lo más acuciante y sofocante posible. Que nos sumergiera literalmente en la piel del personaje” -Entrevista a Yann Gozlan, La higuera.com-

 

Pese a varias situaciones rocambolescas, excesivas y poco creíbles que la trama ofrece debido a las absurdas peripecias emprendidas por el protagonista, la puesta en escena de Gozlan y el gran trabajo del joven actor de extracción teatral Pierre Niney; estrella a su vez de: Yves Saint-Laurent (Jalil Lespert, 2014), consiguen transmitir el horror, la presión y la paranoia del personaje central. Y es que, Mathieu, al publicar el texto de otro, no sólo se convierte en lo que siempre había deseado, sino que además conquista a la mujer que ama que le parecía inaccesible. Aunque pudiera soñar por un momento que le ama tal y como es, sin talento ni inspiración, su relación siempre se sostendría en la mentira inicial; lo que le resulta una auténtica tortura psicológica. Alice termina por convertirse en el motor de cada uno de sus actos y él, está dispuesto a todos los sacrificios para que ella mantenga intacta la imagen de ese hombre ideal con el que cree vivir, hasta la última estratagema, que termina por trastocarlo en un fantasma que acaba siendo víctima de sus propios maquiavelismos. Todo ello en un espléndido ejemplo de cine de género con una enorme banda sonora, que sin ser una obra maestra resulta entretenido, tortuoso y fatalista.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

31 de enero 2017