SIN ALIENTO

(A bout de souffle, Francia, 1959)

SinAliento1

Dirección. Jean-Luc Godard/ Guión. Jean-Luc Godard y Claude Chabrol (sin crédito), sobre un argumento de Francois Truffaut/ Fotografía en color. Raoul Coutard/ Música. Martial Solal/ Edición. Cécile Decugis/ Dirección de arte. Clément Hurel/ Diseño de Producción. Claude Chabrol, Francois Truffaut, Jean-Luc Godard/ Maquillaje. Phuong Maittret /Producción. Georges de Béareguard, Les Films Imperia, Societé Nouvelle de Cinematographie/ Con. Jean Paul Belmondo (Michael Poiccard), Jean Seberg (Patricia Franchini), Daniel Boulanger (Vital, inspector de policía), Henri Jacques Huet (Antonio Berrutti), Roger Hanin (Carl Zubart), Claude Mansard (Claudius Mansard), Liliane Dreyfus (Liliane), Michel Fabre (segundo inspector de policía), Jean-Pierre Melville (Parvulesco, escritor), Jean-Luc Godard (soplón) Duración. 90 mins.

SINOPSIS

Michel Poiccard alias Laszlo Kovacs, es un ex extra de cine admirador de Humphrey Bogart y delincuente de poca monta. Luego de robar un automóvil en Marsella para ir a París, asesina de manera fortuita a un policía en motocicleta. Sin remordimiento alguno por lo que acaba de hacer, prosigue su viaje. En París, intenta en vano cobrar un dinero que le deben. Tras robar a una amiga, busca a Patricia Franchini, para acostarse con ella; una joven burguesa estadunidense, que aspira a convertirse en escritora y vende en las calles el periódico New York Herald Tribune por los Campos Elíseos; sueña también con matricularse en la Sorbona y escribir algún día en ese periódico. En Europa cree haber hallado la libertad que no conoció en Estados Unidos. Lo que Michel ignora es que la policía lo está buscando por la muerte del motorista. Patricia duda acerca de sus sentimientos hacia él. Cuando descubre que la policía le sigue la pista, empieza por ayudarle. Pero al final, para obligarse a alejarse de él, lo denuncia a la policía. Michel, cansado y enamorado, se niega a huir.

 

Sin aliento obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín y Premio Jean Vigó a la Mejor Película

 

 “Quiero enormemente este filme que me ha avergonzado durante algún tiempo, pero lo coloco en el lugar donde debe ser colocado: en el de Alicia en el país de las maravillas. Yo creía que era Caracortada… Lo que yo quería era alejarme de la narración convencional y volver a hacer de manera diferente, todo lo que ya se había hecho en el cine. También quería dar la impresión de haber acabado de encontrar o de descubrir el proceso del cine por primera vez”.  –Jean-Luc Godard-

“Existen películas que no se parecen a nada de lo que se hizo antes de ellas: El ciudadano Kane, Hiroshima mi amor y Sin aliento. De todos los filmes de Godard, el que prefiero es À bout de souffle por el dolor que contiene. Dolor moral y dolor físico. Una profunda experiencia del dolor. Es raro que un filme sea de primer intento un grito: éste es el caso”. –Francois Truffaut-

 

El tema del fracaso amoroso en la pantalla se convirtió en una premisa común a partir de los años sesenta a pesar de algunos antecedentes otorgados una década antes, por el cine negro en su fase sicótica. De algún modo, Sin aliento de Jean-Luc Godard, filmada en 1959 y estrenada en 1960 en el Festival de Cannes, inaugura una suerte de nueva y realista temática, en la que va a prevalecer el nihilismo, la desesperanza, la imposibilidad de las relaciones personales y el triunfo del desasosiego emocional sobre la historia de amor condenada irremediablemente al fracaso, así como la idea de la muerte como fin último.

        Los rompimientos románticos, la crisis de la pareja, la vehemencia del amor, sus personajes sumidos en un caos de sexualidad, historias ligadas a sentimientos de culpabilidad, frustración sexual y pérdidas físicas y amorosas, van a permear incluso en toda la obra de varios cineastas intrigantes y portentosos como Marco Ferreri, Claude Lelouch, Atom Egoyan, Krzysztof Kieslowski, Wong Kar-Wai y por el supuesto el propio Godard, entre muchos otros, como lo muestran algunas de sus insólitas historias de fracaso romántico que van de: La última mujer, Adiós macho a Un hombre y una mujer y Vivir por vivir a Escenas familiares, Partes habladas, a No amarás (Breve película sobre el amor), Azul y Rojo, Deseando amar, Vivir su vida, El desprecio, Pierrot, el loco y otras, por mencionar algunas.

       La aventura, la huida, el crimen, la adrenalina, son temas importantes en Sin aliento y aún más: el pesimismo y su ausencia de redención en torno a la imposibilidad del amor en una narración dolorosa y romántica donde el pasado es un fardo, como ocurre en las mejores tramas del cine negro; un género estadunidense al que los críticos franceses de la revista Cahiers du Cinema, entre ellos; Godard, Truffaut, Chabrol, Eric Rohmer y otros más, bautizaron ese tipo de historias como cinema noir y justo ese fue el arranque de una película que transformó la cinematografía en su conjunto y cambió las reglas de ésta…         

        …Nacido en 1930, el seno de una familia burguesa suiza (su padre era médico, su tío materno un banquero), Jean-Luc Godard saltó en efecto, de las páginas de Cahiers du Cinema donde se desempeñaba como crítico a la dirección fílmica. De hecho, desde su debut en Sin aliento, se convirtió en el líder moral de la nouvelle vague o nueva ola; un movimiento revitalizador que sirvió al cineasta y a otros notables y talentosos realizadores más, para establecer una verdadera revolución utilizando no sólo una cámara hipermóvil y violentas elipsis narrativas, sino un estilo iconoclasta tal vez demasiado intelectualizado pero sumamente personal y arriesgado. Sin lugar a dudas, sus historias realistas y poéticas, su estilo acelerado y cortante, intelectual y áspero con relatos como: Sin aliento encarnan el corazón de la nueva ola en todo su esplendor con imágenes emblemáticas como aquella del enorme y recién fallecido Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg caminando por los Campos Eliseos, filmados por el cinefotógrafo Raoul Coutard, quien se mantenía oculto en un carrito de correos para que la escena tuviera un dejo realista. Vivir su vida, Dos o tres cosas que yo sé de ella, Una mujer es una mujer, Pierrot el loco, Alphaville de Godard, Los 400 golpes y toda la serie de Antoine Doinel (interpretado por Jean Pierre Léaud), Jules y Jim, Las piel suave, El niño salvaje, La historia de Adela H de Truffaut, Cleo de 5 a 7 de Agnes Varda: De Jacques Rivette: La religiosa y de Roger Vadim: Y Dios creo a la mujer que es previa al movimiento. La rodilla de Clara, Paulina en la playa de Eric Rohmer y de Claude Chabrol: El bello Sergio, Los primos, Que la bestia muera, El carnicero. De Louis Malle: Ascensor para el cadalso, El fuego fatuo, Zazie en el Metro. Todos estos genios creadores, son el alma de un movimiento que incluyó además a personalidades que sembraron la semilla de la nueva ola como el ensayista teórico Andre Bazin y cineastas como Chris Marker y Jean-Pierre Melville…

 

“…Cuando faltaba un mes para el estreno de Los cuatrocientos golpes, Jean-Luc Godard me pidió que le dejara el guión de Sin aliento, para leérselo a Georges Beauregard. Era una historia que yo había escrito unos años antes. Pierre Braunberger se había interesado mucho en ella, pero yo perdí entusiasmo por ese argumento, y empecé a tomar notas para Los cuatrocientos golpes. Jean-Luc trabajó solo en ese guión un poco antes del rodaje y, sobre todo, durante el mismo. Modificó completamente el final. En mí historia, el film terminaba con el muchacho paseando por la calle y la gente que se volvía a su paso, cada vez con más frecuencia, como se mira a una estrella, ya que su foto estaba en la primera página de los periódicos de la tarde. Esto podía ser terrible. Cómo algo que quedaba en suspenso. Godard escogió un final violento porque él es más triste que yo. Cuando hizo esa película, estaba realmente desesperado. Sentía la necesidad de filmar la muerte, tenía que rodar ese final” –Francois Trufaut-

 

La dureza, desesperanza, fatalidad intrínseca y romanticismo que imprime Belmondo a su personaje es una suma de todos esos antihéroes noir del cine estadunidense: de Bogart a Robert Mitchum, de Kirk Douglas a Sterling Hayden que Godard capitalizó para crear uno de los personajes más fascinantes y nihilistas del género y del cine en general con una ineludible perspectiva francesa que permeaba en filmes de Marcel Carné o Jean Pierre Meville. Sin duda, éste sería el arranque de una brillante carrera no sólo para Godard, sino para el propio Belmondo (1933-2021) quien terminaría trastocándose en una figura emblemática del cine galo como Gerard Philippe, Alain Delon, Michel Piccoli o Gérard Depardieu y más. El delator, Leon Morin, sacerdote, El ladrón de París, Pierrot El loco, Stavisky, El profesional, Borsalino, El animal, Los miserables, Quizás y decenas de películas más lo comprueban.

 

Hoy en día lo que representó en su momento Sin aliento continúa vigente: la frialdad, la intelectualidad y la tristeza de la bellísima Jean Seberg, el fatalismo romántico y la ingenuidad casi infantil de Belmondo imitando a Bogart pasando su dedo por los labios, sus escapadas para huir de la policía y sobre todo su carrera final donde inevitablemente será abatido. Las referencias cargadas de cinefilia: “Vivir peligrosamente hasta el fin” o de intelectualismo: -“¿Conoces a William Faulkner?”, le comenta Patricia y Michel responde: – “No. ¿Es alguien con quien te acostaste?”… Los escenarios naturales: calles, cafés, evitando el Estudio de cine y las luces de reflectores, incluyendo al propio Belmondo o a Seberg hablando a cámara en rompimientos Brechtianos, en una trama que se iba reconstruyendo cada día de rodaje. Sin aliento es una de las obras maestras de la pantalla, una experiencia sensible y dolorosa como lo es su bellísima banda sonora a cargo del jazzista francés Martial Solal cuya melancolía y fuerza impregna toda la trama. Un relato único e irrepetible del que siempre se podrá decir algo nuevo.

 

RAFAEL AVIÑA

15 de septiembre 2021

Centro Histórico de la Ciudad de México

HIJOS DEL SOL

(Khorshid/Sun Children, Irán, 2020). 

Los Hijos del Sol 1

Dirección. Majid Majidi / Guión. Majid Majidi y Nima Javidi/ Fotografía en color. Houman Behmanesh / Música. Ramin Kousha / Edición. Hassan Hassandoost / Dirección de arte. Keyvan Moghaddam/ Vestuario. Amir Malekpour/ Diseño de Producción. Keyvan Moghaddam/ Efectos especiales. Iman Karamian/ Producción. Majid Majidi y Amir Banan, Caramel Films/ Con. Roohollah Zamani (Ali Zamani), Shamila Shirzad (Zahra), Mohammad Javad Ezzati (el señor Rafie, subdirector del colegio), Ali Nassirian (Hasshem, el viejo de las palomas), Ali Ghabeshi (señor Amani, director del colegio), Abolfazl Shirzad (Abolfazl hermano de Zahra), Mohammad Mahdi (Mamad, el adolescente amigo de Alí), Mani Ghafouri (Reza, el niño futbolista), Safar Mohammadi (Safar, el conserje), Tannaz Tabatabaei (la madre de Alí)/ Dur. 97 mins./ Distribuye. Alameda Films

SINOPSIS

Ali Zamani, un niño de 12 años, y sus tres amigos: Abolfazl, Mammad y Reza, trabajan para sobrevivir y ayudar a sus familias en un taller mecánico y a su vez,  roban autopartes para unos mafiosos. En un extraño giro de los acontecimientos, Ali recibe de parte de Hasshem, -un anciano dueño de un palomar ligado a la mafia-, el encargo de rastrear y encontrar un tesoro oculto bajo tierra, localizado bajo la escuela pública Del Sol, cuyos alumnos son llamados Hijos del sol. Para ello, Ali un líder nato adolescente, recluta a sus amigos; sin embargo, antes de empezar la misión deben matricularse en la Escuela del Sol, institución caritativa que intenta educar a niños sin hogar. En paralelo, Ali intenta cuidar a su madre internada en un hospital por un shock emocional y ayudar en lo que puede a la pequeña Zhara, niña afgana hermana de Abolfazl que trabaja como vagonera vendiendo productos en el Metro de Teherán. Ali se impone en la escuela con su capacidad de líder y su facilidad para defenderse y mientras llevan a cabo su plan (excavar bajo la escuela), la vida de estos cuatro jóvenes empieza a dar un enorme giro. No sólo descubren las bondades de la educación y el deporte, sino que alternan con adultos que comprenden la importancia de la infancia, al tiempo que la escuela recibe una orden de desalojo cuando los donantes privados dejan de aportar su apoyo. Al final, sólo y sin sus amigos, Ali encuentra el supuesto tesoro; no obstante, esa amarga decepción le lleva a comprender el valor de la esperanza.

 

 

Hijos del Sol compitió el año pasado en el Festival de Venecia y obtuvo el Premio Marcello Mastroianni al mejor actor emergente para el protagonista Roohollah Zamani, un niño sin experiencia alguna en la actuación cuya primera película lo coloca entre los actores jóvenes más sensibles y espontáneos de la actualidad. Y a su vez, en ese mismo certamen, el director Majid Majidi conquistó el Premio Linterna Mágica. Asimismo, en el Fajr Film Festival a lo mejor del Cine Iraní. Hijos del sol obtuvo el galardón a Mejor Película, Mejor Guion, Mejor Diseño de Producción y el Premio Especial del Jurado para la pareja infantil: Roohollah Zamani y Shamila Shirzad.

De Majid Majidi hemos visto en el Cineclub Viena: Los Niños del Cielo, Barán y Las Cenizas de la Luz. En esta ocasión, Hijos del sol lleva al espectador a conocer la cruda realidad que sufren millones de infantes, explotados en el área laboral y lo hace desde la perspectiva de un cine de aventuras, atractivo, emocionante, sensible y conmovedor, dedicada a los 152 millones de niños en el mundo que son obligados a trabajar como lo indica la frase con la que arranca la película.

 

“No hay nada más importante que los niños porque son el futuro de cada sociedad, de cada país. Si invertimos en los niños tendremos un país mejor y con más posibilidades de futuro. Pero si no lo hacemos nos espera una sociedad sin identidad. Los niños son los principales recursos de un país. Son mucho más importantes que los recursos naturales como el petróleo. Y si no cuidamos de esos niños vulnerables, si no les prestamos la atención necesaria, nos enfrentaremos con una generación destruida” –las palabras del director Majid Majidi se aplica perfectamente a nuestro país- -rtv.es-

 

Al igual que otros realizadores iraníes, Majidi (Teherán, 1959), se ha valido de niños para protagonizar sus películas, sin embargo, a diferencia de cineastas como: Abbas Kiarostami, Bahman Ghobadi, o Jafar Panahi, su enfoque siempre resulta más humano que político, en su intento por capturar el sufrimiento cotidiano y la poesía de la sencillez. Todo ello, en esta bella fábula simple en apariencia, sobre la realidad de países tercermundistas a través de la historia de un grupo de niños de la calle que en busca de un supuesto tesoro encuentran la indulgencia de la educación y la solidaridad. No sólo eso, Hijos del sol a diferencia de otros filmes protagonizados por menores de edad, se coloca casi al mismo nivel que un puñado de notables cásicos de tópicos similares como: Ladrones de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948), Los cuatrocientos golpes (Francois Truffaut, 1959) o las brutales e inclementes: Los olvidados (Luis Buñuel, 1950) y Pixote (Hector Babenco, 1981), centrada en infantes obligados a crecer a partir de la dura realidad. Ello, debido a la enorme habilidad de Majidi para trastocar una historia en apariencia de género de suspenso que incluye tesoros ocultos, persecuciones, túneles, niños en aprietos con delincuentes y policías, en un relato de enormes tintes sociales que evita todo chantaje melodramático para plantear una historia sencilla, realista, cotidiana cargada de energía y emotividad. En ese sentido, resulta la antítesis de esos relatos de fórmula de entretenimiento hollywoodense como por ejemplo: Los Goonies (Richard Donner, 1985) producida por Steven Spielberg.

       Por supuesto, además de la brillante puesta en escena y el enorme trabajo de fotografía que consigue momentos de enorme efectividad de cámara y edición como la persecución en el interior del Metro de Teherán, o las bellas escenas panorámicas que captan a los niños desde los cielos como si los observaran las palomas mensajeras, Majid y su fotógrafo Houman Behmanesh, capturan la inocencia de personajes como Zahra y su hermano Abolfazl, o los dramas familiares  de Reza y Mammad en una vigorosa historia que nunca decae.

        No obstante, el mayor acierto de la película recae en la extraordinaria y fuera de serie interpretación de su protagonista. Ali encarnado por un actor no profesional y debutante surgido de las clases bajas de la sociedad iraní, que prefigura una suerte de suma de todos aquellos grandes protagonistas de la literatura infantil clásica, que van de los infantes de Corazón diario de un niño de Edmundo de Amicis a los héroes de Mark Twain: Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Es decir: un niño valeroso, indomable, solidario, decidido, arrojado siempre dispuesto a sobreponerse a los problemas y con enorme don de líder. Y no sólo eso, su comportamiento en pantalla supera todos estos adjetivos. La fuerza y el carisma que proyecta con su mirada, su sufrimiento, sus lágrimas o sus risas y emociones infantiles le otorgan a la película un aura casi mágica, con varias escenas bellas y emocionantes como aquella donde Ali le entrega  el prendedor a Zahara, la secuencia donde los niños toman por asalto la escuela, las apuestas con el balón de futbol, la del subdirector Rafie, quien, acompañado de Ali y Bolfazl van a liberar a la hermanita de ésta en el centro de detención infantil y sobre todo las escenas climáticas en el túnel y ese instante final en el que Ali quien literalmente vuelve a nacer y sale a la luz, opta por arreglar el timbre de su escuela totalmente vacía y desalojada.

 

“Con que un solo niño no pueda ejercer su derecho a estudiar ya es demasiado. Y por desgracia hay muchos sin acceso a la escolarización. Esos niños obligados a trabajar se privan de la educación porque no hay muchos colegios especiales, como el de la película, que les den esa posibilidad de estudiar y trabajar. Además, después de trabajar pierden la motivación y no tienen fuerzas para ir al colegio. A menos que haya iniciativas como la escuela que mostramos en la película. Una escuela que les proporciona tres comidas al día, les ayuda en sus asuntos sociales y sanitarios. No es solo una escuela para estudiar, sino que también les ayuda en otros muchos temas, porque la mayoría de ellos han perdido a sus padres o están en la cárcel…” –Majid Majidi, rtv.es-

 

Es evidente que Majidi se ha interesado siempre por el universo de los niños. Un mundo con una autenticidad irrefutable. Los niños en sus películas son fuente de inspiración, pasión, originalidad, imaginación y de libertad que les permite vivir aventuras pese a las circunstancias, metaforizado en las palomas que tanto le gustan a Ali o en escenas como aquella donde los cuatro amigos se sumergen en la fuente de una plaza pública. Los niños y adolescentes en sus filmes (Baduk, El color del paraíso, Los niños del cielo, Barán), se percatan de aquello que los adultos han dejado en el camino incluyendo el coraje y la determinación. Más impresionante aún, que Hijos del sol está inspirada en la realidad. La idea de la trama surgió cuando Majidi visitó una escuela en el sur de Teherán creada por una ONG y dirigida a niños obligados a trabajar por su situación familiar. Conoció de cerca a esos niños y quiso hacer pública su situación con el fin de que se levantaran más colegios como ese.

          La aventura resulta inseparable de las vidas de los niños de Irán, obligados a huir, a buscar alternativas, a sobreponerse a las tragedias familiares, de ahí que Majidi haya elegido de manera inteligente centrarse en apariencia en una suerte de thriller con tesoro escondido. Sin embargo, más inteligente de su parte fue construir esa búsqueda del tesoro como una suerte de alegoría de la explotación infantil; la manera en que se ven forzados a trabajar sin descanso para percatarse de que resultan explotados en beneficio de adultos perversos.

 

Majid Majidi ha erigido con Hijos del sol un camino hacia la esperanza y un llamado a la solidaridad para transformar la realidad desde la raíz. Se ha valido de todas las armas de las que es capaz la cinematografía sin recurrir al chantaje fácil o al melodrama lacrimógeno, para colocarlo como uno de los grandes maestros del cine contemporáneo. Hijos del sol no sólo es una película hermosa y emotiva, sino uno de los filmes más importantes del nuevo milenio y sin duda la mejor película del 2020 y el mejor estreno de este 2021. Un relato poderoso y humano, sobre el tesoro de la educación y la dignidad infantil, cuyo corazón está en el porvenir.

 

 “Los actores de Hijos del sol son niños reales que trabajaban en la calle o vendiendo cosas en el metro. Los elegí entre 4.000 chavales porque solo ellos podían transmitir su situación. Los primeros días no podían creerse lo que les estaba pasando. Pensaban que era un sueño. Porque se les había humillado tanto, se habían aprovechado tanto de ellos, les habían quitado tantas cosas, incluida su propia identidad, que no creían en nada ni en nadie…Con el paso del tiempo descubrimos sus talentos y han ganado grandes premios, no solo en Irán sino también en todo el mundo. Por ejemplo, el protagonista, Rouhollah Zamani, ganó el premio a la mejor interpretación masculina revelación en el pasado Festival de Venecia. Ahora es una estrella en Irán y está rodando una serie de televisión…Los niños afganos también han tenido mucho éxito y si no fuera por el coronavirus ahora estarían rodando otras películas, porque han recibido varias propuestas. Pero, lo más importante es que devolvamos la confianza a esos niños, demostrarles que no sobran en la sociedad. En el futuro pueden ser ingenieros, médicos, actores… y…descubramos ese tesoro que son estos niños y su importancia para el futuro en todos los países…”.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

31 de agosto de 2021

SOMBRAS DEL MAL/ SED DE MAL

(Touch of Evil, Estados Unidos, 1958)

SombrasdelMal1

Dirección. Orson Welles/ Guión. Orson Welles inspirado en una novela de Whit Masterson, con la colaboración de Paul Monash y Franklin Coen/ Fotografía en blanco y negro. Russell Mety/ Música. Henry Mancini/ Edición. Aaron Stell, Edward Curtiss, Virgil W. Vogel, Walter Murch / Dirección de arte. Alexander Golitzen, Robert Clatworthy/ Vestuario. Bill Thomas/ Producción. Albert Zugsmith, Paul Monash, Universal Pictures/ Con. Orson Welles (capitán Hank Quinlan), Charlton Heston (Mike Vargas), Janet Leigh (Susan esposa de Vargas), Akim Tamiroff  (Tío Grandi), Joseph Calleia (Sargento Menzies), Dennis Weaver (el empleado del motel), Valentín de Vargas (“Pancho”), Mort Mills (Al Schwartz), Marlene Dietrich (Tanya, la gitana), Víctor Millan (Manuel Sánchez), Zsa Zsa Gabor (propietaria del club de desnudistas), Joseph Cotten (sin crédito) (juez)/ Duración.98 mins.

SINOPSIS

Mike Vargas y Susan Vargas, acaban de contraer matrimonio en Tijuana; él es un afamado policía mexicano de narcóticos que acaba de enviar a prisión a un poderoso narcotraficante de apellido Grandi y ella, una bella mujer estadunidense. La pareja tiene que interrumpir su viaje de luna de miel después de presenciar en la frontera la explosión de un auto conducido por un empresario estadunidense, Linneker y su novia en turno. El caso lleva al policía Vargas a trabajar en la investigación de manera conjunta con Hank Quinlan, corrupto y obeso jefe de la policía estadunidense, que no duda en fabricar pruebas falsas para acusar a un joven (Manuel Sánchez), que él cree culpable de colocar la bomba en el automóvil del empresario. Vargas sabe que las pruebas no son reales e inicia su propia investigación, y descubre que Quinlan y la familia de Grandi, los mafiosos fronterizos están directamente relacionados con el caso.

        Susan se aleja en un motel solitario y cae en las manos del grupo de Grandi, unos jóvenes rebeldes mexicanos. La mujer es drogada y usada para desprestigiar al intachable Vargas, con el fin de que este desista de su investigación. Vargas inicia una carrera contra el tiempo en la que acumula las pruebas suficientes para desenmascarar al sucio jefe Quinlan y así salvar a su esposa. Al final, Tanya, misteriosa y enigmática gitana que en el pasado tuvo una relación con Hank Quinlan, presagia el triste y fatídico final de este.

 

Sombras del mal es una de los thrillers más importantes y espectaculares del cine negro clásico en su faceta crepuscular. La película censurada y mutilada en su momento, obtuvo en su restreno en 1998, los premios que otorga la Sociedad de Críticos de Cine de Los Ángeles, el Círculo de Críticos de Nueva York, y la Asociación de Críticos de cine de los Estados Unidos. Asimismo, el premio de Preservación Fílmica y el Satelite Award al mejor DVD clásico.

 

En tan sólo tres minutos iniciales, Sombras del mal, no sólo ofrece la maestría técnica de ese gran genio que fuera Orson Welles, sino su visión pesimista de la sociedad, desde aquella su primera obra cumbre que marcaba su debut en la industria: El ciudadano Kane (1941). De hecho, ese increíble plano-secuencia que inicia con la colocación de una bomba en la cajuela de un automóvil Packard, la puesta en marcha de éste que conduce un empresario de la construcción, su recorrido por un pueblo en la zona fronteriza entre México-Estados Unidos (en apariencia, Tijuana), la aparición de la pareja protagónica (un oficial de narcóticos mexicano y su flamante esposa estadunidense) y la explosión del vehículo, justo al cruzar la frontera del lado estadunidense, funcionan a su vez como un homenaje al más intenso y perverso Hitchcock y muestra el talento de un hombre siempre adelantado a su tiempo como lo fue Welles.

         En 1998, cuatro década después de filmada, Orson Welles (1915-1985), resucitó para guiar un nuevo montaje de un pulsante thriller noir que trasciende el típico relato de suspenso Serie B para trastocarse en un inquietante estudio sobre la corrupción y la visión del Mal personificada en la figura de un despiadado y repulsivo jefe policiaco, el Capitán Hank Quinlan “Un buen detective pero pésimo policía” que encarna el propio director. En efecto, se trata de una obra clave del cine negro crepuscular de trama laberíntica, que permite a Welles llevar a cabo toda su imaginería visual y encarnar a otro de sus personajes más memorables junto con Charles Foster Kane y Mr. Arkadin.

         Como sucedió con toda su filmografía, siempre incomprendida y mutilada por los magnates de la industria, Sombras del mal fue editada sin el consentimiento de Welles, quien prefirió marcharse a México para preparar el rodaje de otra obra inconclusa: Don Quijote. Se añadieron escenas adicionales llevadas a cabo por el asistente de director, Harry Keller y se agregaron 13 minutos al metraje original de 95 minutos. Hacia 1997, Jonathan Rosenbaum, historiador de cine y alumno de Welles localizó un memorandum de éste, con 58 páginas que había sido enviado a la Universal Pictures y en el que detallaba los cambios prudentes para devolverle al filme su espíritu original.

       Así, con la ayuda del brillante montador y sonidista Walter Murch (La conversación, El Padrino II y III, Apocalipsis, La sangre de Romeo), Rosembaun consiguió llevar a cabo el proyecto final en el que se aprecian cambios importantes como en el plano-secuencia inicial, en el que desaparecen los créditos y parte del gran tema musical cargado de percusiones compuesto por Henry Mancini, al tiempo que se agregó el sonido ambiental de la radio de un automóvil. Otras de las modificaciones tienen que ver con el personaje interpretado por Joseph Calleia -el Sargento Menzies, cómplice de Quinlan- a quien se reivindica con una personalidad más propia.

      La delirante indagación policiaca que reúne a un oficial antidrogas mexicano, Mike Vargas (un eficaz Charlton Heston), su esposa Susan (la sensual Janet Leigh) raptada por una banda de mozalbetes mexicanos por orden del repulsivo Tío Grandi (Akim Tamiroff), cuyo hermano está preso en México por narcotraficante y el plan para desprestigiar a Vargas, que urde ese amoral inspector Quinlan, veterano detective que utiliza sobornos y chantajes entre sus métodos oficiales y deja ver su lado más oscuro, se adecúa a los lineamientos del más emocionante cine negro tendiente al crimen, la podredumbre y la brutalidad.

        Aquí la visión que permea sobre México se adelanta a la ley que rige en las zonas fronterizas: la ilegalidad, el dinero fácil, la droga. Y no faltan los comentarios racistas a cargo de Quinlan, incluso de la misma esposa de Vargas, la futura estrella femenina de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) que llama despectivamente “Pancho” al líder de los jóvenes rebeldes que se revientan con rock-jazz, alcohol y marihuana en el Motel El Mirador (Palmdale, California). Lugar donde ella es secuestrada con violencia, en una excepcional y paranoica secuencia en la que aparece el chocante empleado del motel que encarna Dennis Weaver, célebre como Chester en la teleserie La ley del revólver (1955-64) y en breve, estrella de la serie McCloud (1970-77) y de la ópera prima de Steven Spielberg: Reto a muerte (1971).

       De hecho, el héroe es el mexicano Vargas que apunta: “Todas las ciudades fronterizas recogen lo peor de su país”, cuyos métodos incluyen también la violencia desesperada cuando su mujer desaparece y técnicas hoy comunes y en ese momento poco vistas, como la grabación a distancia que hace éste, cuando Menzies quien lleva un micrófono oculto, intenta que Quinlan confiese, en otro espléndido plano secuencia que sucede a la orilla de una playa y bajo un puente, donde Menzies se redime y Quinlan tiene su propio y terrible final, ante la mirada de la gitana Tanya que interpreta la mítica Marlene Dietrich, en ésta adaptación de la novela Placa del Mal de Whit Masterson (seudónimo de los escritores Robert Wide y Bill Miller).

      Una iluminación de agobiantes claroscuros que destaca lo sombrío del entorno como alegoría de las fatales determinaciones de Quinlan como lo es el asesinato de Grandi, escenarios claustrofóbicos y efectos visuales siniestros con Heston como el antihéroe noir. Sombras del mal, filmada en las calles de Venice y los Estudios Universal en California para dar la idea de Tijuana y un espectacular trabajo de imágenes a cargo de Russell Metty que sigue a los personajes en planos secuencia e intrincadas tomas con grúa, es una fascinante disertación sobre la ambigüedad moral y la corrupción de las instituciones, adelantada a aquella posterior oscura joya del director Abel Ferrara: Corrupción judicial/Bad Lieutenant (1992).

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

16 de agosto 2021

EL DILEMA/QUIZ SHOW

(Quiz Show, Estados Unidos-Gran Bretaña, 1994) 

ElDilema1

Dirección. Robert Redford/ Guión. Paul Attanasio, inspirado en el libro Remembering America de Richard Goodwin/ Fotografía en color. Michael Ballhaus/ Música. Mark Isham/ Edición. Stu Linder/ Dirección de arte: Tim Galvin/ Diseño de Producción. Jon Hutman/ Vestuario. Kathy O’Rear/ Producción. Robert Redford, Richard N. Goodwin, Michael Jacobs, Julian Krainin, Jeff McCracken, Gail Mutrux, Michael Nozik/ Con. Ralph Fiennes (Charles Van Doren), John Turturro (Herbie Stempel), Rob Morrow (Dick Goodwin), Paul Scofield (Mark Van Doren), David Paymer (Dan Enright), Hank Azaria (Albert Freedman), Christopher McDonald (Jack Barry), Johan Carlo (Toby Stempel), Elizabeth Wilson (Dorothy Van Doren), Mira Sorvino (Sandra Goodwin), Martin Scorsese (Martin Ritterhorne), Ethan Hawke (estudiante en la clase de Don Quijote)/ Duración. 132 mins.

SINOPSIS

A mediados de los años cincuenta, el programa televisivo de preguntas y respuestas Twenty One/ 21, es el de mayor popularidad en los Estados Unidos, producido por Dan Enright y Albert Freedman. La atracción principal de la noche es el oriundo del barrio de Queens, Nueva York: Herbie Stempel, el campeón que responde pregunta tras pregunta. Sin embargo, tanto la cadena como el patrocinador del programa, un tónico vitamínico llamado Geritol, averiguan que los índices de audiencia de Stempel van a la baja por lo que se hace necesario un nuevo talento.

       El elegido es Charles Van Doren, hijo del renombrado poeta e intelectual Mark Van Doren y la novelista Dorothy Van Doren. Los productores le ofrecen sutilmente arreglar el programa para él, pero Van Doren lo rechaza. Enright le revela a Stempel que debe perder y él acepta, sólo a condición de que permanezca en la televisión, amenazando con revelar la razón de su éxito: le daban las respuestas. Stempel y Van Doren se enfrentan en Veintiuno y el éxito de Van Doren, un hombre atractivo y carismático, le convierten en una celebridad nacional. Abrumado por la nueva presión, empieza a dejar que los productores le den las respuestas, en lugar de buscarlas él mismo. Mientras tanto, Stempel, amenaza con tomar acciones legales contra la cadena NBC ya que su prometida vuelta a la TV sigue en pausa.

         Dick Goodwin, un joven abogado del Congreso egresado de Harvard, viaja a Nueva York para investigar los rumores de los concursos amañados. Después de visitar a varios concursantes, incluyendo a Stempel y Van Doren, empieza a sospechar que el concurso Veintiuno es en realidad un montaje, pero nadie parece corroborar que el programa sea un fraude, incluso, Goodwin duda que Van Doren pudiera estar involucrado en el escándalo.

       Todo explota cuando Stempel testifica ante el Congreso e implica a Van Doren, forzando a Goodwin a llamarle como testigo…

 

La cuarta y quizá la mejor película como realizador a cargo de Robert Redford, obtuvo las nominaciones al Oscar para Mejor Filme, Dirección, Guión y Actor Secundario, al igual que en los Globos de Oro, no obstante, fue derrotada por el inusitado éxito de Forres Gump de Robert Zemeckis y Pulp Fiction de Quentin Tarantino. Quiz Show/El dilema, obtuvo el BAFTA británico al Mejor Guión. El Premio a la Mejor Película otorgado por el Círculo de críticos de Nueva York y el de Mejor Guión de parte del Círculo de críticos de Gran Bretaña.

 

 

Entre 1956 y 1959, Charles Van Doren, perteneciente a una prestigiosa familia de intelectuales y profesor de inglés de la universidad de Columbia, se convirtió en uno de los personajes más populares de Estados Unidos gracias a su participación en el concurso de televisión Twenty One/ 21. Durante casi tres años contestó siempre las más variadas y difíciles preguntas, sustituyendo a otro ganador de origen judío que es obligado a perder: Herbie Stempel. Sin embargo, cuando la popularidad de Van Doren llegó a todos los rincones del país, estalló el escándalo: uno de los concursantes eliminados denunció que el concurso era un fraude y que las respuestas se conocían con anterioridad.

 

A finales de los años cincuenta y con más de cincuenta horas semanales de transmisión, los programas de concurso televisivo de preguntas y respuestas -los llamados Quiz Shows-, representaron una extensión del sueño americano. Era, la  seductora idea de fama y dinero fácil, para una generación de posguerra, fascinada por la promesa de una movilidad social en ascenso. Sin embargo, el sueño se rompió, al descubrirse lo amañado de los concursos y el poder de las audiencias como lo demostró El dilema, una de las películas más importantes y poco valoradas de la década de los noventa.

          Y es que Hollywood, volteaba su mirada en esos años, hacia los orígenes del american dream, hurgando en las fábulas sociales, de realizadores como Frank Capra, el más invocado por una generación intermedia de cineastas, preocupados por desenterrar un pasado de engaños y promesas rotas, así como en resaltar los más nobles ideales del pueblo estadunidense, en cintas tan dispares en apariencia como Forrest Gump de Robert Zemeckis, El apoderado de Hudsucker de los hermanos Coen y El dilema de Robert Redford.

         No resulta casual que las tres cintas citadas, arranquen en 1958, una época que se preparaba no tanto para la contracultura de los años sesenta, sino para enfrentar la pérdida de la inocencia de un país. El escándalo que provocó el reconocimiento del poder político-social de la televisión, fue el antecedente del debate televisivo Nixon-Kennedy, y de otras tragedias ciudadanas, como el asesinato de JFK, Watergate, el asunto Irán-Contras, etcétera.

         Popular y carismático actor, inteligente productor de proyectos independientes y realizador de eficaces cintas con historias universales sobre el hombre común, Robert Redford, consiguió sin duda su mejor película, en este recuento dramático, resuelto a la manera de un thriller de suspenso moral, que recuerda algunos de los más lúcidos pasajes del cine negro, adaptado a una verista crítica social, inspirada en hechos verídicos: el escándalo protagonizado por el programa de la NBC, Twenty One, que involucró a altos ejecutivos de la empresa, poderosos patrocinadores y varios subalternos, sacrificables de forma fácil.

      Herbert Stempel (un extraordinario John Turturro), un judío poco agraciado pero brillante memorizador, se convirtió en una celebridad al responder de manera acertada semana a semana, preguntas de trivia. No obstante, cayó de la gracia de productores y patrocinadores, quienes decidieron obligarlo a “tirarse en la lona” y reemplazarlo por un atractivo y seductor profesor universitario blanco y sajón, Charles Van Doren (Ralph Fiennes), una suerte de equivalente intelectual a un Joe DiMaggio o Elvis Presley, que acabó vendiendo su alma al diabólico pulpo televisivo. Stempel denunció el hecho al no obtener un dinero prometido y el asunto llegó a los tribunales.

      El dilema, abre de manera notable con el grandioso tema musical Mack The Knife interpretado por Bobby Darin e inspirado en una pieza de Kurt Weill con letra de Bertold Brecht para su Ópera de tres centavos, anticipando lo que vendrá. La cinta abandona la nostalgia facilona y se convierte en una intrigante alegoría sobre el fin de una época, en base a diversas e inquietantes lecturas (un mérito del guionista Paul Attanasio, el mismo de Acoso sexual): la amoralidad de la televisión, la paranoia macartista de la guerra fría, el racismo imperante -ese antisemitismo del que se quejaba Stempel-, pero sobre todo, el filme insiste en la pérdida de la inocencia, de esos millones de Forrest Gump, engañados por su propio país…

 

Breve epílogo tomado de Wikipedia:

         …“La película no reconoce las prácticas engañosas de otros programas de concursos de los años cincuenta, siendo el más destacado “La Pregunta de los 64.000 dólares”, Dotto y el “3 en raya”. El periodista Ken Auletta, en un artículo de 1994 en el periódico The New Yorker, escribió que Redford admitió que su película se había tomado una “licencia dramática” en la realización de Quiz Show (El dilema), al igual que muchas dramatizaciones basadas en hechos reales. intentado “elevar algo de tal forma que la gente pudiera verlo…. si no, hubiesen visto un documental”. Robert Redford apuntó que había ya un documental sobre el escándalo, haciendo referencia al trabajo producido por Julian Krainin para una serie de la PBS de 1991, The American Experience de Richard Goodwin (Krainin, al igual que Goodwin, fue un coproductor de la película Quiz Show (El dilema).

          En una edición del periódico The New Yorker, de julio de 2008, Charles Van Doren escribió sobre los hechos mostrados en la película, estando de acuerdo con muchos de los detalles pero además dijo que tenía una novia formal mientras estuvo en el concurso “Veintiuno”, que no está presente en la película. Van Doren también indicó que él continuó enseñando, al contrario del epílogo de la película que afirmaba que nunca volvió a hacerlo…”.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

27 de julio 2021

ANTES Y DESPUÉS

Before and After, Estados Unidos, 1996

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Dirección. Barbet Schroeder/ Guión. Ted Tally, inspirado en la novela de Rosellen Brown/ Fotografía en color. Luciano Tovoli/ Música. Howard Shore/ Edición. Lee Percy/ Diseño de Producción. Stuart Wurtzel/ Dirección de arte. Steve Saklad/ Vestuario. Ann Roth/ Producción. Susan Hoffman, Barbet Schroeder, Chris Brigham, Caravan Pictures, Hollywood Pictures/ Con. Liam Neeson (Ben Ryan), Meryl Streep (Carolyn Ryan), Edward Furlong (Jacob Ryan), Julia Weldon (Judith Ryan), Alfred Molina (Panos Demeris), John Heard (Wendel Bye), Allison Follan (Martha Taverner), Daniel von Bargen (Frank Cocklin), Ann Magnuson (Terry Taverner), Kailulani Lee (Fiscal Marian Raynor)/ Duración.108 mins.

SINOPSIS

Tras el escalofriante descubrimiento del cadáver de una jovencita, las sospechas de la policía recaen sobre su novio, el hijo de la respetada pediatra del pueblo… Para el matrimonio integrado por Carolyn y Ben Ryan habrá siempre un antes y un después luego de la muerte violenta de Martha Taverner la novia de Jacob, el hijo adolescente de la pareja. La desaparición del muchacho acrecienta la desconfianza sobre la autoría del crimen. Policía, abogados, medios de comunicación, no tienen dudas al respecto; pero los padres y la hermana pequeña Judith, se debaten torturados por el pensamiento de que Jacob pueda ser un asesino. Carcomidos por la duda deben decidir hasta dónde pueden llegar para salvar al muchacho de la justicia. Dos posiciones chocan: la defensa de Jacob que trata de liberarlo de la sospecha, aun si fuera culpable. Otra, la verdad desnuda: confiar en la inocencia del muchacho y en que se hará justicia (con información de aceprensa)

Antes y después era en ese momento, otro de los eficaces trabajos del cineasta suizo-iraní Barbet Schroeder en Hollywood como lo mostraba: Mariposa de bar, Mujer soltera busca, El beso de la muerte, Medidas desesperadas y Cálculo mortal. Un recorrido angustioso por temas cotidianos como la familia, la crisis adolescente, el crimen, la justicia y la verdad.

 

Nacido en Teherán en 1941, Barbet Schroeder, ex crítico de la afamada revista Cahiers du Cinema, filósofo de profesión y productor de realizadores como Eric Rohmer, Jacques Rivette, Marguerite Duras y Wim Wenders. Responsable desde sus inicio de un cine con claras intenciones documentales eligió los excesos de la droga en Más/More (1968); una suerte de filme experimental sobre la juventud, la delincuencia y la droga como antecedente de La virgen de los sicarios (2000), rodada en Medellín de manera independiente. Narraba la historia de amor obsesivo y destructivo entre un joven europeo y una jovencita estadunidense en París con música de Pink Floyd.

      En 1972 filma El valle con la atractiva Bulle Ogier como la esposa del embajador de Francia en Austria, quien se une a un grupo de hippies para explorar una utopía en un paradisíaco valle de Nueva Guinea con una increíble fotografía de Néstor Almendros. Más intrigante aún, resultó Idi Amin Dada (1974), donde explotó de manera escalofriante, la narcisista personalidad del sanguinario general y dictador ugandés. En 1975, Schroeder llevó ese estado de posesión a los entretelones del sexo masoquista en Maitresse (1975), sobre el encuentro entre un ladrón (un joven Gérard Depardieu  que venía de filmar Les Valseuses) y una misteriosa y experta en técnicas de perversión (Bulle Ogier).

       En Koko, el gorila que habla (1977) emprendió otro de sus intrigantes documentales a partir de las experiencias de Penny Paterson con sordomudos y Los tramposos/ Les Tricheurs (1983) de nuevo con Bulle Ogier, una comedia dramática ambientada en un casino con personajes obsesionados por el juego. Para 1987 se traslada a los Estados Unidos donde iniciaría una atractiva carrera generando inteligentes tratamientos a fórmulas y géneros probados en Hollywood, a partir de su intenso retrato sobre la personalidad marginal y extrema del escritor Charles Bukowski y su obra en Barfly/ Mariposa de bar, excepcionalmente protagonizada por Mickey Rourke y Faye Dunaway.

           La conciencia criminal a partir de una historia real, tema que seguirá explotando, es la base de su segunda película en Hollywood: El misterio Von Bulow (1990), con Jeremy Irons, como el aristócrata alemán acusado de asesinar a su mujer (Glenn Close), seguida de Mujer soltera busca 1992), en la que analizaba el desdoblamiento de personalidad a través de un thriller paranoico. En 1995 realiza el inquietante y sicótico remake de un clásico del cine negro: El beso de la muerte (Henry Hathaway, 1947), en el que relabora la visión desesperanzada del individuo enfrentado al sistema y arrojado a un mundo convulsionado del que parece imposible salir con David Caruso y Nicolas Cage.

         Seguido por Antes y después y el relato de suspenso psicópata Medidas desesperadas (1998) con Michael Keaton serial killer unido a un policía desesperado que encarna Andy García. Después de la exhaustiva experiencia de amor, muerte y narcotráfico, que significó La virgen de los sicarios, Barbet Schroeder regresó a Estados Unidos para filmar Cálculo mortal (2002), thriller policiaco, producido y protagonizado por Sandra Bullock, que exploraba otra faceta de sus temas preferidos: crimen y adolescencia, actualizando el añejo y terrible caso de Leopold y Loeb, mostrando como en toda su obra, un estilo sobrio, elegante y personal en el que ha evitado al máximo las fórmulas hollywoodenses.

 

 

En Antes y después, a partir de un intenso guión del oscareado Ted Tally (El silencio de los inocentes, 1990) y un sobrio trabajo histriónico de un elenco encabezado por las estrellas Liam Neeson y Meryl Streep, Barbet Schroeder consigue una inteligente y terrible reflexión sobre ese instante oscuro que trastoca el destino de un ser humano. Al hospital donde labora la Dra. Carolyn Ryan llega el cuerpo sin vida de Martha Taverner, una adolescente de la comunidad en un pueblo de Massachusetts, a quien le han destrozado la cara y las sospechas apuntan hacia el taciturno Jacob su hijo y de un artista plástico de la región que trabaja con desechos industriales.

    El hijo desaparece, la hermana menor ve a éste con temor y recelo, la madre teme por la vida de aquel y el padre se apresura a quemar las evidencias: un gato mecánico ensangrentado al igual que unos guantes ocultos en la cajuela de su auto. De pronto, el filme se convierte en una paráfrasis de El rapto (George Sluizer, 1993) -la pareja se dedica a llenar el pueblo de carteles con el rostro de su hijo-, sin embargo, una vuelta de tuerca aproxima el relato a Libertad en el corazón (Martin Bell, 1992) con el mismo Edward Furlong y Jeff Bridges para mostrar la difícil relación entre padre e hijo y lo complicado que suele ser la verdad.

         En breve, sale a relucir la historia de Martha, la golfa adolescente del pueblo, embarazada de otro joven y su acoso verbal contra Jacob -muy en deuda con la Laura Palmer (Sheryl Lee), de la exitosa serie de esos años noventa: Twin Peaks de David Lynch y Mark Fost-. A su vez, la amarga discusión y el fatal accidente entre Jacob y Martha que se convierte en un asesinato no premeditado y la madre decide entonces apostar por la verdad pese a la negativa del padre y del abogado griego que encarna con gran eficacia Alfred Molina.

      Como sucede en su fascinante El misterio Von Bulow y en El beso de la muerte, Schroeder se sumerge en la ambigüedad de la ética, la justicia y en ese imperceptible momento que puede desbaratar cualquier futuro. Tally, el guionista, más cerca de El silencio de los inocentes y muy alejado de su mediocre guión para La jurado (Brian Gibson, 1995), conduce a sus personajes por una ruta difícil y dolorosa para hacerles sufrir en carne propia los errores de la sociedad. Jacob Ryan es la víctima perfecta del sistema: el adolescente que pierde credibilidad y se convierte en el pequeño monstruo en un mundo convulsionado por la violencia.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

16 de julio 2021

LAZOS DE FAMILIA

(Sorry We Missed You, Gran Bretaña-Francia-Bélgica, 2019)

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Dirección. Ken Loach/ Guión. Paul Laverty/ Fotografía en color. Robbie Ryan/ Música. George Fenton/ Edición. Jonathan Morris/ Dirección de arte. Julie Ann Horan/ Vestuario. Jo Slater/ Diseño de Producción.Fergus Clegg/ Producción. Rebecca O´Brien, Sixteen Films, BBC Films, BE TV, Casa Kafka Pictures, Cineart, France 2, Le Films du Fleuve, Wild Bunch/Con. Kris Hitchen (Ricky), Debbie Honeywood (Abby), Rhys Stone (Seb), Katie Proctor (Liza Jane), Ross Brewster (Malone), Charlie Richmond (Henry), Julian Ions (Freddy), Sheila Dunkerley (Rosie), Maxie Peters (Robert), Christopher Jon Slater (Ben)  /Duración.

100 mins.

SINOPSIS

Newcastle, Gran Bretaña, época contemporánea. Ricky, su mujer Abby y sus hijos: Liza de 11 y Seb de 15, han enfrentado con dificultades las deudas desde la crisis financiera del año 2008 a la fecha. Por fortuna, en apariencia, se presenta una gran oportunidad para tomarse un respiro y optar, incluso, por un poco de independencia si el negocio con una nueva furgoneta prospera. Ricky con el apoyo familiar decide crear una franquicia de entregas a domicilio como repartidor autónomo. Venden el automóvil de Abby, asistente de enfermos y personas de la tercera edad y ello no es algo que facilite la situación. Es un trabajo duro y se reducirán drásticamente los horarios de convivencia. Sin embargo, la familia se muestra decidida a mantenerse unida, sin importar las dificultades que van apareciendo en el camino y que harán tambalear su espíritu, sobre todo por la rebeldía propia de la edad de Seb que termina por confrontarlo con su padre.

 

 

A medio camino entre el drama familiar agridulce, el relato social de la clase trabajadora e incluso el suspenso y la tensión, Lazos de familia resulta una película emocionante, conmovedora y entretenida que mantiene al espectador al filo de la butaca. No en balde se hizo merecedora de múltiples galardones: Premio Gaudí a la Mejor Película Europea. A su vez, Mejor Guión y Actor, en los Premios del Cine Británico Independiente. Galardón del público en el Festival de San Sebastián. Mejor Guión Premios BAFTA escoceses, entre otros.

 

“Un crescendo emocional sostenido sobre una silenciosa devastación personal…Es un drama tan humano, tan empático y poderoso, que sus escenas acaban impidiéndote respirar…”  -David Rooney, The Hollywood Reporter

 

 

El cine de los noventa abrió la veta de la clase obrera como protagonista en el cine británico. Un planteamiento argumental que apostó por diversos registros y géneros: la comedia, la tragedia, el melodrama agridulce, el cine musical, el cine social. Así, por ejemplo, Alan Parker el mismo realizador de Pink Floyd The Wall y guionista de Melody, narra la historia de un atípico grupo musical de soul en Irlanda a través de la cinta Reyes del ritmo/The Commitments (1991). El propio Ken Loach filmó en esa década Riff-Raff (1991), centrada en la relación entre un joven obrero y una aspirante a cantante, Lluvia de piedras (1993) y Ladybird, Ladybird (1994), acerca de una mujer con varios hijos de diversos matrimonios que se involucra con un joven hispanoamericano, enfrentada a la burocracia de la asistencia social que intenta recuperar la custodia de sus vástagos.

        Asimismo, aparecieron en esos mismos años noventa una serie de comedias británicas que bajo un barniz de farsa social dejaban entrever la tragedia del desempleo y la marginación y su repercusión en el núcleo familiar como sucede en: Todo o nada/El Full Monty (1997) de Peter Cattaneo, La camioneta de Stephen Frears (1996) sobre un panadero desempleado con tres hijos que decide comprarse una camioneta con el dinero de su despido, para vender comida de manera ambulante, o Liam (1999) del mismo Frears sobre una familia en duros años de la depresión económica inglesa durante la década de los treinta. De hecho, Lazos de familia se conecta de manera directa con la citada La camioneta: en ambas, una furgoneta nueva en la de Loach y destartalada en la de Frears, aparece como símbolo de esperanza laboral y familiar y al mismo tiempo se trastoca en la pesadilla de un matrimonio y sus hijos como alegoría de toda la clase trabajadora británica; una sociedad neoliberal que sólo ve por el beneficio de los grandes capitalistas y las familias se convierten en esclavos del capital y sus vaivenes sociales y económicos.

 

Ken Loach (Nuneaton, Warwickshire, Reino Unido, 1936) estudio Derecho en la facultad St. Peter’s Hall de la Universidad de Oxford, al tiempo que empezó a trabajar en teatro y la BBC de Londres le contrató como director de telefilmes en 1963. Así Loach ingresa al cine bajo el cobijo estético y moral de ese revolucionario movimiento fílmico denominado Free Cinema que marcó definitivamente su obra, al debutar con la brillante Pobre vaca en 1967. De ahí, que se mantenido fiel a sus principios éticos y formales, insistiendo en historias de crítica social y filmando en locaciones auténticas en un registro muy cercano al documental, para hacer partícipe al espectador de la realidad de la historia: ya sean los relatos de la clase trabajadora o sus indagaciones sobre los frentes de batalla que se libran en Nicaragua, España, Los Ángeles, o Irlanda.

    Si en Tierra y libertad (1995), rescataba del olvido algunos aspectos de la guerra civil española, en La canción de Carla (1996), retrataba una historia de amor en plena revolución sandinista y en Pan y rosas (2000), elegía la sobrevivencia de inmigrantes mexicanos explotados en Estados Unidos. En Vientos de libertad (2006), por ejemplo, Loach se concentra en la lucha entre británicos e irlandeses hacia 1920 y el posterior enfrentamiento civil en Irlanda, bajo una metáfora algo obvia: la historia de dos hermanos que colaboran en el ejército republicano irlandés y más tarde se separan, cuando uno de ellos elige aceptar el tratado de paz con los ingleses y el otro prefiere continuar en la lucha armada. Loach, responsable de Yo, Daniel Blake (2016), ha sido ganador de dos Palmas de Oro en el Festival de Cannes.

        “Solo quiero que todo vuelva a ser como antes” clama el hijo rebelde en la escena final de Lazos de familia; es evidente que ama a su padre pese a la enorme capacidad que tiene para sacarlo de quicio como en la escena donde le dice que no desea ser como él o que lo trata como a otro de sus paquetes. Y es que los hijos se percatan de la perspectiva tan precaria que les espera en el mundo donde viven donde el padre apenas sobrevive matándose en su trabajo y ellos asienten a esa descomposición física y anímica del jefe de familia.

 

“Después de acabar Yo, Daniel Blake, pensamos que quizá había sido la última película. Pero cuando fuimos a los bancos de alimentos para documentarnos, descubrimos que muchos de los que iban por comida tenían trabajo – a tiempo parcial y con contratos que no especificaban un horario mínimo. Es un nuevo tipo de explotación. La llamada “economía gig”, los autónomos o trabajadores para agencias, los marginados del mercado laboral siguieron ocupando un espacio importante en las conversaciones que manteníamos Paul Laverty y yo. Poco a poco surgió la idea de que quizá merecía la pena hacer otra película. No se trataba de hacer algo complementario a Yo, Daniel Blake, sino algo relacionado…Creo que Paul no solo se fue dando cuenta del nivel de explotación al que está sometido el trabajador, sino de las consecuencias que esto tiene para su familia y cómo afecta…” –Ken Loach Lahiguera.com-

 

 

Nadie mejor que Loach y su guionista habitual Paul Laverty para mostrar de manera contundente y emotiva sin llegar al melodrama chantajista la fragilidad de un sistema social neo liberal donde el desempleo, la inestabilidad emocional familiar y la frustración crece tanto como las deudas económicas que echan por suelo los sueños de familias enteras. Algo que no sólo sucede en países tercermundistas como México, Brasil o Venezuela, sino en naciones en apariencia invulnerables económicamente como Gran Bretaña.

        Lo atractivo e inquietante de un relato como Lazos de familia es que no se concentra en lo obvio de la desigual lucha de clases sino en las emociones compartidas de una familia unida que está a punto de estallar, debido precisamente a esas desigualdades que les afectan de manera indirecta. Que se inician desde la misma secuencia de créditos donde el encargado de la agencia envuelve a Ricky con mentiras envueltas en mensajes de autoayuda: “Están los perdedores y los que luchan”; gerentes que saben que la mayoría de las ganancias serán para la empresa y las pérdidas las debe de asumir el trabajador que no tiene nada de seguridad en su labor que se extiende por lo general a 14 horas al día.

 

        …No sólo eso, de  manera ingeniosa, Loach y su editor Jonathan Morris han montado el filme como si se tratara no tanto de un drama social, sino de un thriller, cuyo suspenso parte de las relaciones afectivas y de las situaciones sociales. De ahí las escapadas nocturnas de Seb, su pequeño hurto y la escena con el policía que lo interroga, la secuencia del asalto a Ricky, la del centro hospitalario de emergencias y sobre todo el enfrentamiento entre Ricky y su hijo por la discusión de las llaves, la discusión entre Ricky y Abby y la escena final que no es otra cosa que una metáfora de la dignidad del trabajador ante el marasmo capitalista que los constriñe y que ha puesto en crisis permanente la relación familiar: “Tengo que ir a trabajar: no tengo elección”…

         

      … “Todos los conductores en la película trabajan o trabajaban como mensajeros. Cuando rodamos las escenas, sabían de qué iba. Conocían el proceso, cómo funcionaba y la presión a la que están sometidos para entregar a la hora… Probablemente las largas horas necesarias para conseguir sacar un sueldo semidecente, y la inseguridad del trabajo. Son autónomos; en teoría, es su empresa. Si pasa algo, toda la responsabilidad es suya. El vehículo puede averiarse, puede ocurrir cualquier cosa, y les sancionarán si no hacen la entrega a tiempo. Pueden perder mucho dinero muy deprisa. Es parecido a lo que le ocurre a Abby en su trabajo: estará fuera de casa unas doce horas yendo de una casa a otra, pero solo le abonarán seis o siete horas al precio mínimo…” –Ken Loach Lahiguera.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

29 de junio 2021

BUTCH CASSIDY Y SUNDANCE KID

(Butch Cassidy and the Sundance Kid, Estados Unidos, 1969)(Hell or High Water, EU, 2016)

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Dirección. George Roy Hill/ Guión. William Goldman/ Fotografía en color. Conrad L. Hall/ Música. Burt Bacharach. Canción: Gotas de lluvia sobre mi  cabeza interpretada por BJ Thomas/ Edición. John C. Howard y Richard C. Meyer/ Dirección de arte. Philip M. Jefferies y Jack Martin Smith/ Vestuario. Edith Head/ Producción. John Foreman, Paul Monash, Paul Newman, Richard D. Zanuck/ Con. Paul Newman (Butch Cassidy), Robert Redford (Sundance Kid), Katharine Ross (Etta Place), Strother Martin (Percy Garris, responsable de la mina), Henry Jones (vendedor de bcicletas), Jeff Corey (alguacil Bledsoe), Cloris Leachman (Agnes), Ted Cassidy (Harvey Logan), Pancho Córdova (gerente del Banco), Enrique Lucero (guardia en el Banco boliviano), José Chávez Trowe (jefe de la policía en Bolivia), Jorge Russek (capitán del ejército boliviano)/ Duración.110 mins.

SINOPSIS

Un grupo de criminales cuya banda es apodada La Pandilla Salvaje o la Banda del hoyo en la roca, se dedican al robo de Bancos del Estado de Wyoming y del tren-correo de la Union Pacific. El jefe de la banda es el carismático Butch Cassidy y Sundance Kid es su inseparable compañero. Un día, después de un atraco, el grupo se disuelve. Será entonces cuando Butch, Sundance y Etta Place, una joven maestra de Denver, novia de éste último, integren un trío de románticos forajidos que, huyendo de la ley, dejan atrás Estados Unidos y llegan a Bolivia para asaltar Bancos de aquella región y en donde enfrentarán su destino final.

 

Butch Cassidy y Sundance Kid obtuvo 7 nominaciones al Oscar y ganó cuatro: Mejor Guión Original para William Goldman, Mejor Fotografía para Conrad L. Hall, Mejor banda sonora para Burt Bacharach y Mejor Canción Original Raindrops Keep Falling on My Head/ Gotas de lluvia sobre mi cabeza compuesta por Burt Bacharach, letra de Hal Davies e interpretación de BJ Thomas. Bacharach sería reconocido a su vez con el Globo de Oro y el Grammy. A su vez, la película ganaría la mayoría de los Premios Bafta británicos: Película, Director, Guión, Fotografía, Actuación (Robert Redford), Actriz (Katharine Ross), Edición, Música y Sonido. Y la Asociación de guionistas estadunidenses premió a Goldman. Asimismo obtuvo los Laureles de Oro que otorgaba la Asociación de Productores a: Mejor Película de Acción, Mejor Compositor musical y Mejor Actor en un filme de acción para Paul Newman. El filme se encuentra en la Lista de los 10 Mejores westerns del cine estadunidense. En 2003, Butch Cassidy y Sundance Kid fue elegida para ser preservada en el Registro Nacional Cinematográfico de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por considerarse un “Retrato, cultural, histórico y estéticamente significativo”…

 

 

El western evoca de inmediato la aventura, los caballos, los revólveres, el mito de las praderas y fundamentalmente el sueño americano materializado en la conquista del oeste; esas tierras más allá del Mississippi que atrajeron a los nuevos colonizadores. El salvaje oeste tenía que ser sometido y el cine no escapó a esa fascinación, a los relatos de pioneros y de familias enteras que surcaban las planicies en caravanas y carruajes atacados por salvajes indígenas como se aprecia en infinidad de cintas; algunas clásicas como El ocaso de los Cheyennes, Winchester 73, La caravana de la muerte o La diligencia.

          Hablar del western o cine del oeste, es referirse a la prehistoria del cine; el género por excelencia de la cinematografía estadunidense y el mito popular más arraigado. Desde el cortometraje de Edwin S. Porter, El gran asalto al tren (1903) inspirado en los verdaderos Butch Cassidy y Sundance Kid, cuyo final antológico, mostraba a un bandido en primer plano apuntando hacia la cámara –es decir, contra el público-. De hecho, hasta entrados los años sesenta, el western y sus películas del oeste, se convirtieron en uno de los máximos soportes fílmicos de Hollywood y en el espíritu de una nación.

         Surgían los primeros héroes: Daniel Boone, Búfalo Bill, Ojo de Halcón. Boone con el rostro de Fess Parker tuvo incluso su serial televisivo, al igual que El último de los mohicanos y el coronel William F. Cody, célebre por sus espectáculos circenses bajo el apodo de Búfalo Bill, fue personificado por Joel McCrea y Paul Newman en 1944 y 1976 respectivamente. Calamity Jane tuvo el rostro de Doris Day y Jean Arthur y el afamado comisario Wild Bill Hickok fue interpretado entre otros por Gary Cooper y Jeff Bridges, uno de los grandes héroes del western junto con Errol Flynn, John Wayne, Randolph Scott, Joel McCrea y Clint Eastwood, parodiado de manera notable por Michael J. Fox en la tercera saga de Volver al futuro. No obstante, nada tan atrayente y original como ese western moderno en su época y ahora legendario Butch Cassidy y Sundance Kid, cuyo rodaje finalizó en Tlayacapan, Morelos…

 

          ….Un breve artículo relacionado con la agencia der Detectives Pinkerton y algunos de sus casos fue el detonante para que desde 1959, William Goldman, empezara a investigar acerca de la vida criminal de Butch Cassidy y Sundance Kid ocurrida entre finales del siglo 19 e inicios del 20: sus espectaculares robos a instituciones bancarias y ferrocarrileras, el asedio que sufrieron por parte de los detectives de Pinkerton y su posterior huida a Bolivia.

         Como bien sabía Goldman, las películas de vaqueros tradicionales estaban a la zaga. Entendió que aquellos relatos a medio camino entre la leyenda y la realidad podrían contarse desde una perspectiva contemporánea sin perder su aura mítica e histórica. Las acciones de Robert LeRoy Parker y Harry Alonzo Longabaugh; es decir, de Butch y Sundance y sus seguidores: la afamada Pandilla salvaje o la Banda del agujero en la pared, eran vistas como las de asesinos brutales. En cambio, William Goldman les otorgó una personalidad carismática y encantadora: de villanos los trastocó en antihéroes simpáticos obligados a delinquir y a enfrentar a una justicia despiadada, mezclando el western con la buddy movie o película de amigos y/o compañeros.

          Por supuesto, a mitad de esa década de los sesenta eran todavía pocas las películas que estaban rompiendo esquemas tradicionales, por ello, una propuesta fílmica como la de William Goldman acerca de unos ladrones renegados, no era del todo bien recibida en ese momento. No obstante, en breve, el nuevo Hollywood sorprendería con obras icónicas que arrojaban una visión muy moderna a las fórmulas genéricas como lo sería: A sangre fría (Richard Brooks, 1967), El graduado (Mike Nichols, 1967), Bonnie y Clyde (Arthur Penn, 1968), El bebé de Rosemary (Roman Polanski, 1968), Perdidos en la noche/Vaquero de medianoche (John Schlesinger, 1969), Los bribones (Mark Rydell, 1969), Easy Rider (Dennis Hopper, 1969) y la propia Butch Cassidy…

          

            

        …Fueron justo los Estudios de la 20th Century Fox, quienes deciden comprar el guión de Goldman, cuyo título original era: The Sundance Kid and Butch Cassidy y no fue sino hasta que Paul Newman se quedara con el papel de Butch que se cambió el título. Lo curioso es que escribió el guión teniendo en mente a Jack Lemmon como Butch y a Paul Newman como Sundance, luego de ver a Lemmon en Cowboy (Delmer Daves, 1958) y a Newman en El zurdo (Arthur Penn, 1958) donde hacía el papel del proscrito Billy The Kid. Sin embargo el productor Richard Zanuck, quería a dos superestrellas y ofreció el papel de Butch a Steve McQueen y Sundance a Paul Newman y sugirió como realizador a George Roy Hill, director relativamente nuevo, quien había dirigido entre otras: Dos chicas y un seductor (1964) con Peter Sellers, Hawai (1966) y Millie (1967), ambas con Julie Andrews. Sin embargo, Roy Hill tenía una perspectiva diferente y veía a Newman como Butch. Después, cuando Steve McQueen rechazó el papel, Zanuck pensó entonces en Marlon Brando y en Warren Beatty, no obstante George Roy Hill y Newman abogaron por un joven actor que prometía: Robert Redford.

         …Asimismo, Katharine Ross en el papel de Etta Place improvisó muy bien sus escenas, sobre todo en la escena de la bicicleta. Cuando el director solicitó un toro para ese momento, le enviaron un toro manso propiedad de la 20th Century Fox a Utah, donde filmaban. El toro se llamaba Bill y debía emprenderla contra Newman, luego de que este choca con la cerca montado en la bicicleta. Para lograr que cargara contra el actor, utilizaban un atomizador con una loción que llaman highlife y se la rociaban al toro en los testículos, y este partía en la dirección que se encontraba.

           El viaje a Nueva York antes de llegar a Bolivia (Morelos, México, en realidad) fue otra de las escenas musicales que se rodaron como lo es la secuencia de la bicicleta. George Roy Hill quería filmarla en el Estudio, pero la 20th Century Fox había recreado ahí los escenarios de Hello Dolly (Gene Kelly, 1969) con Barbra Streisand y Walter Matthau que se filmaría en breve. Cómo Butch Cassidy… se estrenaría antes, el amo de la Fox, Darryl Francis Zanuck no quería que el decorado se viera. Entonces George Roy Hill decide filmar la secuencia con fotografías antiguas de Nueva York cercanas a 1890 e inserta fotografías fijas de: Butch, Sundance y Etta, en distintos puntos de los decorados de Hello Dolly en los propios Estudios de la Fox.

        

       …En 1970, George Roy Hill comentó para el especial documental Cómo se hizo Butch Cassidy y Sundance Kid de Robert Crawford Jr., sobre su experiencia en México a lo largo de esos meses de noviembre y parte de diciembre de 1968: “Filmamos las escenas de Bolivia en Tlayacapan, Morelos en México a 48 km al sur de Cuernavaca, pueblo que durante la época de la Colonia, fue la posta entre Acapulco y Ciudad de México. La primera escena que filmamos ahí, fue donde Etta enseña a Butch y Sundance, a hablar en español…”.

            Las escenas climáticas y por mucho, sin duda, las mejores secuencias de todo el filme, se rodaron en el área de las montañas en el valle de Tepoztlán y en la zona cercana al centro de Tlayacapan en la antigua cerería a un costado del convento en la calle Corregidora. La primera de ellas es la del tiroteo con los bandidos bolivianos, encabezado por el mexicanos José Torvay, que asesinan al pagador de las minas (el gran Strother Martin) y se enfrentan a sus pistoleros; es decir a los propios Butch y Sundance, que terminan contratados por aquel, debido a su habilidad con las armas…

           

        La secuencia final del Mercado, en efecto, fue quizá de las más difíciles y una de las tomas más complicadas fue la de conseguir que Newman cruzara la plaza protegido entre un caballo y una mula. El asunto es que se trataba de una situación peligrosa y es un riesgo no sólo para los actores, sino para la producción en su conjunto que una estrella como era Newman tuviera un percance, ya que un accidente puede detener el rodaje en su totalidad. Por supuesto se necesitaban primeros planos del actor en medio de la mula y el caballo y él se arriesgó a filmarlos.

         En esos planos generales o Long Shots, George Roy Hill utilizó al otro doble de Paul: James Arnett. Para que la mula cayera al suelo, realizaron una técnica prohibida y penada en Estados Unidos: se le atan las manos al doble con cuerdas que pasan por detrás de la montura, la mula corre, el doble jala de la cuerda y al tirar de ésta, la mula se cae de cabeza. Esa maniobra conlleva altas probabilidades de que el animal se rompa el cuello, por suerte eso no ocurrió en el rodaje. El otro asunto a resolver era el realismo de las escenas durante la escaramuza y el tiroteo entre los forajidos y el ejército…

       

             Según apunta William Goldman: “Lo que la transformó en una historia fabulosa es cuando los héroes se van a Sudámerica, porque eso era revelador y diferente y nuevo y ellos no se quedaron a luchar, sino que se escaparon. Hay una persecución de 27 minutos y está ahí para tratar de justificar porque se fueron. Deseaba que el público estuviera de acuerdo en que huyeran porque eso era radical. John Wayne no lo hace, Gary Cooper no huye, se queda y pelea con todo en contra, porque eso lo realizan los valientes. Y entonces quizá Butch hizo algo milagroso. En la vida real se sabe, que Harriman integró un pelotón para cazarlos, en realidad nunca los persiguieron, ya que en cuanto Butch supo quienes lo integraban, se fueron ya que no tenían ninguna oportunidad contra ellos. Sigo amando esa historia, los encuentro encantadores. No se sabe mucho sobre Sundance excepto que nació en Nueva Jersey y se llamaba Harry Longabauh y era un gran tirador. Y sabemos de Etta Place que era bella…”…

 

         …En México, Butch Cassidy y Sundance Kid se estrenaría el viernes 20 de marzo de 1970 en el Cinema Insurgentes 70 bajo el simple título de: Butch Cassidy. La película de George Roy Hill se mantuvo en el Insurgentes 70, con capacidad para 1657 espectadores, durante 38 exitosas semanas. De hecho, fue la película más taquillera del año en nuestro país. Ese mismo año, se estrenaría en México otro western desmitificador filmado a su vez en el Estado de Morelos, en sitios como Tlayacapan, Tepoztlán y Cocoyoc: Dos mulas para la hermana Sara (1969) de Don Siegel, protagonizada por Clint Eastwood, Shirley MacLaine y Manolo Fábregas.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de junio 2021

ENEMIGO DE TODOS/ COMANCHERÍA

(Hell or High Water, EU, 2016)

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Dirección. David Mackenzie/ Guión. Taylor Sheridan/ Fotografía en color. Giles Nuttgen/ Música. Nick Cave y Warren Ellis/ Edición. Jake Roberts/ Dirección de arte. Steve Cooper/ Vestuario. Malgosia Turzanska/ Diseño de Producción. Tom Duffield/ Producción. CBS Films, Sidney Kimmel, Odd Lot Entertainment, Film 44, LBI Entertainment, Carla Haken, Sidney Kimmel, Kathryn Dean, Mark Mikutowicz, Dylan Taranson, Julie Yorn/ Con. Jeff Bridges (Marcus Hamilton), Chris Pine (Toby Howard), Ben Foster (Tanner Howard), Gil Birmingham (Alberto Parker), Dale Dickey (Elsie), William Sterchi (Señor Clauson), Buck Taylor (el viejo), Marin Ireland (la ex esposa de Toby), Keith Meriweather (ranchero), Katy Mixon (Jenny Ann)/ Duración.102 mins.

SINOPSIS

En Texas, después de la muerte de su madre, Toby Howard, ex trabajador en una empresa de petróleo y gas, está a punto de perder el rancho familiar debido a que su propiedad está hipotecada al banco Texas Midlands Bank. Toby es divorciado y su ex esposa vive con sus dos hijos. Cuando su hermano Tanner es liberado de prisión, ambos, pese a tener personalidades opuestas, unen fuerzas para encarar la situación y tomar por cuenta propia lo que las empresas bursátiles les han arrebatado. Por ello, deciden robar algunas de las sucursales bancarias de Texas Midlands Bank en venganza. Ello, con el fin de juntar suficiente dinero para pagar el préstamo y así Toby pueda heredarles algo a sus hijos. Sin embargo, tendrán que hacerlo rápido, ya que Marcus Hamilton, un alguacil tejano a punto de jubilarse y su compañero Alberto Parker –de ascendencia indio-mexicana-, siguen sus movimientos.

 

 

Este western contemporáneo, recibió 4 nominaciones al Oscar y Globos de Oro: Mejor Película, Mejor Actor de Reparto (Jeff Bridges), Mejor Guión original y Mejor Edición. Premio Spirit a lo mejor del cine independiente: Mejor Actor Secundario (Ben Foster). Una de las diez películas más importantes del año para el American Film Institute. Premio Satélite para Jeff Bridges.

 

 

“Enemigo de todos, es un relato muy americano como dijiste. ¿Sintió que podría aportar un punto de vista diferente como cineasta escocés…?

…No quería hacer una película externa, en general creo que la cultura cinematográfica es internacional. Me sentí tan conectado con esa historia estadounidense como cualquiera, en cierto modo. Se siente universal. Pasé un poco de tiempo en el oeste de Texas unos años antes y pensé: “Dios, realmente me encantaría hacer una película en este lugar”. Cuando apareció el guión, eso fue algo en lo que sintonicé. El hecho de que soy británico es bastante irrelevante en cierto sentido. Estoy muy contento de que hayamos podido hacer una película sobre el oeste de Texas que la gente del oeste de Texas parece poder ver que los representa bien, lo cual es un honor. Estoy feliz por eso”.  -cinefila.mx/entrevista con David Mackenzie-

 

 

En 2017, durante la premiación de los Oscares, la extraordinaria Enemigo de todos pasó a un segundo plano, debido al impacto de otras películas de enorme corrección política que concursaban en ese momento. Es cierto sí que Hollywood es una maquinaria de entretenimiento y fórmulas probadas que se extienden incluso a temas de actualidad como la segregación racial, según lo ejemplificaba Talentos oscuros (tres nominaciones). Un filme eficaz con buena ambientación y una historia desconocida: las mentes brillantes de un grujo de jóvenes negras al inicio de los sesenta esenciales en la carrera espacial de la NASA. O el caso de la muy correcta y espectacular pero gélida Silencio de Martin Scorsese con hermosa fotografía del mexicano Rodrigo Prieto.

          Y es que coincidía a su vez, un cine estadunidense que invocaba lo mejor de la producción independiente y la tradición del género que la Academia ha reconocido de manera apabullante como sucedió con La La Land de Damien Chazelle y Hasta el último hombre; cine de acción bélica inspirado en un hecho real dirigida por Mel Gibson (seis nominaciones). Aunque en paralelo, perdura su incapacidad para aceptar otras adaptaciones que se sumergían en aguas oscuras y planteamientos morales potentes y pulsantes como ocurrió en Animales nocturnos de Tom Ford (una nominación).

        Tal vez las 14 nominaciones para el drama musical de Chazelle resultaran excesivas. No obstante, lo más trascendente de este aparente divertimento de nostalgia hollywoodense, radica en su habilidad para proponer una historia sobre la frustración romántica y la relatividad del éxito como lo hacía Woody Allen en Café Society desairada por la Academia debido a su tono amargo y melancólico similar al de La La Land. 

        Y en contraste con aquellas, Enemigo de todos de David Mackenzie representaba la gran sorpresa capaz de colarse por el traspatio del Oscar. El escritor y guionista Taylor Sheridan –nominado-, -responsable de Sicario de Dennis Villeneuve-, confirmaba su enorme talento y sensibilidad para trazar ésta feroz y vigorosa diatriba contra el poder económico; en este caso, los banqueros que arrasan con pueblos y familias enteras. Se trata de un neo western crepuscular en la línea de Sin lugar para los débiles (2007) o La última película (1971).

         El ocaso del territorio Malboro en medio de bombas de extracción petrolera y trenes como vestigios de aquellas otrora tierras de indígenas y cowboys. Dos hermanos planean una lúcida venganza contra la usura bancaria que llevó a la tumba a su madre, seguidos de cerca por un viejo policía tejano (Jeff Bridges notable y nominado); uno de los tantos votantes de Trump del sur profundo y racista estadunidense en una grandiosa película de hondas raíces sociales y familiares a lo John Steinbeck (Las viñas de la ira), de ritmo ascendente y montaje soberbio en una suerte de inquietante western marxista.

 

“Como realizador siempre me siento atraído por las historias que no son blanco o negro en términos de matices morales… así que uno de los elementos que me interesaban de esta película era esto que yo llamo ‘la criminalidad redentora’, donde la gente buena hace cosas malas por buenas razones. Creo que hay algo realmente interesante en ese equilibrio, y esto es definitivamente un área que me atrae como director de cine, y en particular en esta película que mezcla la comedia, el western de robos de bancos y el Road movie” –la higuera.com. Entrevista con David Mackenzie.

 

           Puede decirse que el origen de éste y en general los westerns y thrillers de atracos arrancan con el afamado cortometraje El gran robo al tren (Edwin S. Porter, 1903) y desde entonces, parece que cada generación reproduce sus propias visiones del género. No obstante, Enemigo de todos se encuentra muy cerca del espíritu de otro clásico legendario del Hollywood dorado: Jesse James/Tierra de audaces (Henry King, 1939), donde se narra la leyenda de los fugitivos Jesse James y Frank James, en las praderas del viejo Oeste. Se narra en ella, el dolor y las ansias de venganza de otro par de hermanos como Toby y Tanner Howard, interpretados por Tyrone Power y Henry Fonda.

          En concordancia con el filme de Mackenzie, un pequeño grupo de poderosos, ya no los banqueros, sino los dueños del negocio ferrocarrilero en plena expansión al término de la guerra civil estadunidense hacia 1867, pasan por encima de familias humildes a quienes les obligan a vender sus propiedades a precios exiguos para dar paso a la civilización representada en esos caballos de acero. Sin embargo, cuando la madre de los hermanos James (la insuperable Jane Darwell), fallece por culpa de uno de los más repulsivos esbirros de aquellos hombres sin alma que interpreta Brian Donlevy, Jesse y Frank se trastocan en violentos proscritos como los Howard.

“He sido pobre toda la vida. Mis padres lo fueron y también mis abuelos. ES como una especie de enfermedad que va infectando todo. Ya no más. NO quiero que se transmita a mis hijos…” –Toby Howard en Enemigo de todos-

 

         Personajes desesperados en medio de los páramos tejanos; lugar donde el ganado, los caballos y los vaqueros son suplidos por bombas extractoras de petróleo, en un ambiente de precariedad que abarca no sólo a los hermanos que deciden tomar la justicia por su propia mano, sino también a los ancianos, a las meseras o a los propios alguaciles. Humor y tensión se mezclan, dibujados por un extraordinario cuarteto de actores que dan vida a dos parejas de hombres comprometidos el uno con el otro hasta el final. Los hermanos que pese a tomar muy diferentes caminos, vuelven a unirse para arreglar las cosas. Y  ese par de Rangers de Texas, cuya carga de racismo se contradice con la profundidad de su conexión sin palabras, en esta carrera contra el destino entre perseguidores y perseguidos, haciendo eco del inquietante paisaje anímico y físico que Enemigo de todos propone y en el que los elementos míticos del western prevalecen: vaqueros y comanches modernos que coinciden en un casino, la topografía de valles, atardeceres y montañas donde se refugia Tanner el hermano impulsivo y auto destructivo y es acorralado como sucedía en Juntos hasta la muerte (Raoul Walsh, 1949) con Joel McCrea y Virginia Mayo, versión en clave de western del film noir Su último refugio (Raoul Walsh, 1941) con Humphrey Bogart e Ida Lupino. Al tiempo que la película explora temas como: la familia, la masculinidad, la lealtad y la forma en que un mundo materialista y codicioso contemporáneo de poder económico y sin un rostro visible del todo (Bancos, Casinos, Petroleras), choca contra los valores de ese legendario oeste individualista.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

25 mayo 2021

ORFEO NEGRO

(Orfeu negro/ Orfeo do Carnaval, Brasil-Francia-Italia, 1959) 

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Dirección. Marcel Camus/ Guion. Marcel Camus y Jacques Viot, inspirados en la obra Orfeu da Conceicao de Vinicius de Moraes/ Fotografía en color. Jean Bourgoin/ Música. Luiz Bonfá, Antonio Carlos Jobim/ Edición. André Feix/ Dirección de Arte. Loup Bonin/ Diseño de Producción. Pierre Guffroy/ Vestuario. Isabel Pons y Ketty Helene/ Producción. Sacha Gordine, Jacques Gibaut, Dispat Films, Gemma, Tupan Filmes/ Con. Marpessa Dawn (Eurídice), Breno Mello (Orfeo), Lourdes de Oliveira (Mira), Lea García (Serafina), Adhemar Ferreira da Silva (La Muerte), Waldemar de Sousa (Chico), Alexandro Constantino (Hermes), Jorge dos Santos (Benedito), Aurino Cassiano (Zeca)/ Duración. 107 mins.

SINOPSIS

En Rio de Janeiro, Orfeo se gana la vida como conductor de tranvías aunque su pasión es tocar la guitarra y componer canciones que cautivan a los vecinos de una favela. A su vez, Orfeo está a punto de casarse con su celosa novia Mira, y a su vez, Orfeo es deseado por varias mujeres. Durante la semana de carnaval, conoce a Eurídice, una jovencita que ha llegado a la ciudad en busca de su prima Serafina, huyendo de un acosador, y el flechazo amoroso entre Orfeo y Eurídice es inmediato, y para más, resulta que Serafina, es amiga de Orfeo y Mira y como todos viven en las favelas de Río de Janeiro, ambos no tardar en encontrarse de nuevo. Durante el carnaval, Serafina le cede su vestido y antifaz a Eurídice quien se acerca a Orfeo y Mira estalla en furia cuando descubre la identidad de ésta. No obstante, el acosador de la joven es La Muerte que sigue de cerca a Eurídice. Orfeo intenta salvarla al tiempo que se enfrenta a los celos de Mira; sin embargo, Eurídice terminará muriendo y Orfeo tendrá que descender a los inframundos de la morgue para rescatarla, incluyendo una visita a un culto religioso-pagano para recuperar a su amada y pese a ello, su final será dramático.

Orfeo negro es el traslado fascinante del mito griego de los amantes Orfeo y Eurídice al carnaval de Río de Janeiro, incluyendo su trágica historia de amor, en la que Orfeo desciende al inframundo en un intento por resucitar a su amada. Al igual que el Orfeo griego, capaz de calmar a las fieras y los peligros tocando su lira, el Orfeo de la película de Marcel Camus de 1959, logra hacer que salga el sol cuando toca su guitarra como se los muestra a sus pequeños seguidores, los niños Zeca y Benedito. Se trata de una  versión cinematográfica de la obra del brasileño Vinicius de Moraes, Orfeu da Conceicao estrenada en 1956 en la que participan en los diálogos y la música el propio Vinicius de Moraes, Roberto Paiva y Antonio Carlos Jobim. Célebres temas como: Mañana de carnaval y Samba de Orfeo, fueron compuestas por los jóvenes talentos Antonio Carlos Jobim y Luiz Bonfá para esta cinta ganadora de la Palma de Oro en Cannes, que a su vez, obtuvo el Oscar y el Globo de Oro a Mejor película de habla no inglesa, lanzando al mundo la riqueza de la música brasileña, en particular el bossa nova y el espectáculo impactante del carnaval de Brasil.

 

Como datos curiosos, Vinicius de Moraes entró en contacto con Jobim a partir de su obra Orfeu da Conceicao, iniciando una amistad y una colaboración que tiempo después, con la incorporación de João Gilberto daría lugar a un movimiento de renovación en la música brasileña. La bella actriz que interpreta a Eurídice, Marpessa Dawnn, nació en Pittsburgh, Pennsylvania y fue bautizada como Gitana Marpessa Dawn Menor. Más tarde viajó a Gran Bretaña y se convirtió en actriz de televisión y de ahí saltó a Francia donde conoció a Marcel Camus. Por su parte, Breno Mello abandonó su carrera como futbolista para dedicarse al cine luego del éxito de Orfeo negro… “Cuenta la leyenda que el papel le fue ofrecido cuando iba caminando por la calle cuando alguien lo invitó a participar en la película por su físico, Breno a pesar de creer era sólo un gancho de un homosexual para ligarlo, decidió darle un voto de confianza y tras vencer a cerca de 300 candidatos, se quedó con el papel, convirtiéndose en sex symbol…” –apunta Irving Torres Yllán-.

         Al final de su vida, Mello vivía en la pobreza absoluta y en 2005, fue rescatado por un par de documentalistas: René Letzgus y Bernard Tournois, quienes exhibieron en el Festival de Cannes su película En busca de Orfeo negro, que exploraba la repercusión social de Orfeo negro en Brasil desde su estreno hasta los años recientes, sobre todo en lo que respecta a la internacionalización del carnaval, la samba, la bossa nova y la obra de Vinicius de Moraes. En este documental, aparecen testimonios de figuras imprescindibles de la música y el cine de Brasil: Gilberto Gil, Milton Nascimento, Carlos Diegues quien filmara el espléndido remake de Orfeo negro, titulado Orfeo (2000) y el propio Breno Mello, que vivía en una humilde casa de Porto Alegre. De hecho fue llevado por los realizadores al Festival de Cannes, donde recibió un homenaje 46 años después de que la película obtuviera en ese festival la Palma de Oro. Tanto Mello como Dawn, fallecieron en 2008…

 

       …Violencia, marginalidad, drogas y delincuencia observadas a través de la mirada infantil, son algunos de los temas más explorados por el mejor y más contundente cine brasileño, desde el idílico Orfeo negro (1959) rodado en el carnaval de Río de Janeiro por el francés Marcel Camus, a la increíble y moderna versión del Orfeo/Orfeu (2000) de Carlos Diegues, pasando por la sensible Estación central (1998) de Walter Salles Jr. y sobre todo la polémica Pixote (1981) de Héctor Babenco. Ciudad de Dios (Cidade de Deus, Brasil, Brasil, 2002) de Fernando Meirelles (asistido por Katia Lund), reúne esos mismos tópicos y concibe una de las más descarnadas y fascinantes premisas sobre la desesperanza y la brutalidad cotidiana en una de las favelas míticas de la capital brasileña.

          Se trata sin duda, de los antecedentes y los notables resultados que aportó el cinema novo surgido en 1961 y cuyas principales precedentes se encuentra en el filme de Nelson Pereira Dos Santos, Río 40 grados (1955) y en parte en Orfeo negro de Camus. Fue éste, un movimiento de jóvenes cineastas brasileños provenientes del cine club y de la crítica de cine, interesados en demostrar que era posible realizar un cine alternativo, capaz de reflejar los problemas nacionales y latinoamericanos, mediante un presupuesto muy bajo y con un estilo de producción independiente tendiente a renovar el lenguaje fílmico.

          El carnaval, las favelas, la pobreza, la prostitución, el fútbol y la música popular dejaban de ser un simple folclorismo, para trastocarse en temas y testigos de una realidad imperante: la de un país en vías de la militarización. Dos Santos, Leon Hirzman, Ruy Guerra, Joaquín Pedro de Andrade, Carlos Diegues y Glauber Rocha, serían el pivote de una escuela de cine que no puede negar su parecido con la nueva ola francesa. De ellos, Diegues y Rocha se convertirían en líderes de un movimiento radical que alcanzaría la cúspide en la década de los sesenta para romper de manera drástica en los ochenta: años del llamado “milagro brasileño”.

           

          Orfeo negro, pareciera ser tan sólo una bella y a la vez trágica leyenda romántica como una suerte de espejismo europeo sobre el tercer mundo donde sus personajes viven en fiesta permanente como en el carnaval mismo, en un entorno de felicidad, música y baile. Y en particular, los temas de Bonfá y Jobim destacan los tonos de la trama y la alegría ante el carnaval o la melancolía amorosa. No obstante, a la distancia la película aparece como un retrato fiel del escapismo de la pobreza tal como lo dice una de las canciones principales: A Felicidade… “La tristeza no tiene fin. La felicidad sí. La felicidad es como una pluma que el viento mueve por el aire. Vuela ligero, pero tiene una vida corta y tiene que haber viento sin parar. La felicidad de los pobres, parece la gran ilusión del carnaval. Trabajamos todo el año, por un momento de sueño para hacer la fantasía: Rey o pirata o jardinero. Y todo termina el miércoles. La tristeza no tiene fin, la felicidad sí. La felicidad es como una gota de rocío sobre un pétalo de flor. Brilla tranquila después de ligeros cambios y cae como una lágrima de amor…”.

          No sólo eso, se trata del retrato de la marginación, la pobreza y la ignorancia (las macumbas religiosas) de un Brasil muy similar al México de aquellos años que ya había logrado su obra más importante nueve años atrás: Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), sin faltar claro, algunos momentos de enorme humor como ese encuentro erótico-gastronómico nocturno entre Serafina y Chico. Desde las primeras escenas se adivina la gran estatura fílmica de Camus y su fotógrafo Jean Bourgoin, donde se augura un entorno de peligro y tragedia como esa escena filmada desde una azotea que captura a una lejana Eurídice en calles solitarias rodeada de modernas edificaciones gigantescas y amenazadoras y por el encuadre se cruzan desde las alturas, algunas serpentinas –uno de los momentos más memorables del cine-. Como lo es también el descenso de Orfeo al inframundo; primero en ese edificio vacío repleto de basura y de papeles cuyo anciano mozo no podrá entender jamás por ser analfabeta. Después, en compañía de éste, Orfeo baja por las escaleras circulares como los propios círculos del Infierno y más tarde en el templo secreto que vigila el can Cervero como en el mito griego. Y por supuesto el trágico desenlace con el fondo de la bahía y el epílogo esperanzador de los dos pequeños amigos y la niña que bailan y tocan la guitarra de Orfeo mientras empieza a asomarse el astro rey.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

16 mayo 2021

El PADRE

(The Father, Gran Bretaña-Francia, 2020)

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Dirección. Florian Zeller/ Guión. Florian Zeller y Christopher Hampton, inspirados en la obra homónima de Florian Zeller/ Fotografía en color. Ben Smithard/ Música. Ludovico Einaudi/ Edición. Yorgos Lamprinos/ Dirección de arte. Amanda Dazely y Astrid Sieben/ Vestuario. Anna Robbins/ Diseño de Producción. Peter Francis/ Producción. Philippe Carcassone, Alice Dawson, Simon Friend, Jean Louis Livi, David Parffit, Christophe Spadone/Con. Anthony Hopkins (Anthony), Olivia Colman (Anne), Mark Gattis (el hombre), Olivia Williams (la mujer), Imogen Poots (Laura), Rufus Sewell (Paul), Ayesha Dharker (Dra. Sarai)/Duración. 97 mins.

SINOPSIS

Anthony un hombre de ochenta y tantos años, mordaz, en ocasiones divertido y empeñado en vivir solo, en su departamento en Londres, rechaza todos y cada uno de las cuidadoras que su hija Anne, intenta contratar para que le ayuden en casa. Anne se encuentra desesperada debido a que no puede visitarle a diario y siente que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad. Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida que la mente de éste se deteriora, aunque también se aferra al derecho a vivir su propia vida. Anne ha tomado la decisión de irse a vivir a París con un hombre que acaba de conocer. Entonces, ¿Quién es este extraño con el que Anthony se encuentra en su sala y que afirma haber estado casado con Anne durante más de diez años? ¿Y por qué dice con convicción que están en su hogar? ¿Anthony está perdiendo la cabeza? Sin embargo, reconoce el lugar: de hecho, es su apartamento, y justo el día anterior, Anne le recordó que se había divorciado. ¿Y no pensaba simplemente mudarse a París? Entonces, ¿Por qué ahora afirma que no? Algo se está tramando a su alrededor, como si el mundo, por momentos, hubiera dejado de ser lógico. ¿A menos que su hija y su nuevo compañero traten de hacerlo parecer que es loco? ¿Quizás tienen como objetivo quedarse con su departamento? ¿Quieren deshacerse de él? ¿Y dónde está Lucy, su otra hija? Perdido en un laberinto de preguntas sin respuesta, Anthony trata desesperadamente de averiguar qué sucede a su alrededor…

 

 

El padre relata la dolorosa trayectoria de un hombre cuya realidad poco a poco se desquebraja ante nuestros ojos. La película acaparó varias de las nominaciones principales del Oscar y otros Festivales: Anthony Hopkins se llevó el Oscar a Mejor Actor y la película obtuvo el Oscar a Mejor Adaptación: mismos galardones obtenidos en el BAFTA británico y en los premios a lo mejor del cine independiente inglés, incluyendo Mejor Edición. Premio del público en el Festival de San Sebastián. Goya a la Mejor cinta europea y una larga lista más.

 

El debut de la obra de teatro escrita por el francés Florian Zeller ocurrió en 2012 en París, donde ganó el Premio Molière a la Mejor Obra de Teatro. Christopher Hampton hizo la traducción al inglés y se estrenó en el West End de Londres en 2015, ganando el Premio Olivier al Mejor Actor para Kenneth Cranham. Frank Langella hizo de protagonista cuando la obra se presentó en Broadway y ganó el Premio Tony. En ese 2015 se realizó la película Florida de Philippe Le Guay que adaptaba libremente la obra teatral de Zeller. Finalmente, el propio Zeller decidió debutar como realizador adaptando su propia obra junto con Hampton y el resultado es un inquietante y conmovedor descenso a la mente de un octogenario que va perdiendo sus capacidades mentales debido a una demencia senil.

 

El director, ha insistido en relatar que durante su juventud convivió con el Alzheimer de su abuela y lo que intentó transmitir al espectador fue la desorientación espacial y mental de la realidad confusa y deformada donde se repiten acciones y cambian personajes de tal forma que te sientes como el propio enfermo. De ahí, el primer punto importante de ésta película: introducirte en una mente perdida y confundida lo que genera además confusión en el propio espectador hasta que de a poco va entendiendo la situación y al mismo tiempo un cierto suspenso ¿Lo que vemos es real…es imaginario?

 

“Quise hacer algo exigente y crudo, una experiencia”… “Tenía que encontrar una forma visual de hacerla cinematográfica y mi intuición fue que tenía que usar el espacio. Cuando adaptas una obra a una película, la primera idea que surge es el escribir nuevas escenas en exteriores para que todo se sienta más cinematográfico, pero eso es justamente lo que no hice. Tomé la decisión de permanecer en ese apartamento para que el lugar fuera como el espacio de la mente y usarlo así de manera adecuada para el cine…” -Florian Zeller-

 

Justo es lo que hace El padre como película: manipular el sentido de la orientación y la mente del espectador. Al filmar en un Estudio, Zeller y su equipo de ambientación escenográfico podían mover muros, cambiar las proporciones, los colores, los muebles. Desorientando con ello al espectador; es decir, el set del departamento se trastoca en un laberinto tal y como sucede en la mente del protagonista. Uno reconoce el espacio, pero al mismo tiempo, uno se da cuenta que parte del mobiliario desaparece o algunos de los colores cambian. Con ello, el realizador consigue sembrar la duda en el espectador para distinguir lo que es real de aquello que no lo es. A ello se suma el eficaz y sutil montaje que consigue colocar al espectador en distintos escenarios físicos o mentales.

        Por supuesto, para esto, se necesita rodearse de actores extraordinarios para que la eficacia del montaje, del escenario y de la trama, así como sus afilados diálogos, sean creíbles y funcionen. Sin un actor como Anthony Hopkins capaz de moldear hasta el más mínimo detalle, se perdería eficacia y los estados de ánimo por los que pasa el protagonista serían inverosímiles: impotencia, frustración, enojo, alegría, tristeza y llanto. Algo similar sucede con los actores periféricos de apoyo: Olivia Colman no necesita más que una mirada o una sonrisa para ofrecer un estado de ánimo devastador. Lo mismo ocurre con Rufus Sewell como el ex marido, Imogen Poots como la joven auxiliar que se parece a la otra hija de Anthony y la mujer (Olivia Williams) que de pronto aparece como la hija de éste o el hombre (Mark Gattis) que dice ser el marido y que resultan ser los enfermeros del hogar de retiro al que han llevado finalmente al protagonista, quien tiene por cierto instantes donde la sobreactuación amenaza con salir: la escena de los pasos de tap o el llanto al final.

 

      No sólo eso, la película juega también con algunas metáforas que pueden ser obvias pero que funcionan a la perfección: el reloj de muñeca que constantemente desaparece: es decir, el tiempo se acaba, se pierde, la maquinaria de éste como la maquinaria cerebral del protagonista. O la escultura aquella donde parte de la cabeza ha sido arrancada. Quizá El padre no tenga el impacto dramático y la fuerza de una obra como Amor (2012) de Michael Haneke que relata la historia de una pareja de ancianos cuando ella empieza a perder la cordura, no obstante, la originalidad de la propuesta le otorgan enormes posibilidades a la futura carrera como realizador al debutante Florian Zeller. 

         El personaje en el que se sumerge Hopkins resulta muy complejo; no obstante, lo que éste enorme actor consigue transmitir al espectador es lo que uno magina podría ser en realidad la enfermedad de Alzheimer y/o la demencia senil. Un tópico abordado en otras producciones importantes. Además de la citada Amor, se encuentra; Lejos de ella (2007) de Sarah Polley, en la que se construye una trama realista y melancólico sobre la memoria: los recuerdos imborrables que se trastocan en sufrimiento y como la perdida de esos instantes del pasado, terminan por redimir a una pareja madura, cuando, queda claro que Fiona (Julie Christie) padece Alzheimer. En el extremo opuesto de un melodrama romántico como Diario de una pasión (Nick Cassavetes, 2004), que relataba la historia de amor vertido en el cuaderno de una anciana con Alzheimer y cuya aparente cura se fincaba en la esperanza y la paciencia.  O aquellos primeros síntomas de un prematuro y raro Alzheimer que irá minando la vida de la entusiasta e inteligente mujer de sólo cincuenta años de edad que encarna Julianne Moore en: Siempre Alice (Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2014), así como la conmovedora cinta turca La caja de Pandora (Yesim Ustaoglu, 2008), que involucra a tres hermanos separados por sus diversas rutinas, que se ven en la necesidad de reunirse ante la enfermedad que va minando progresivamente a su nonagenaria madre.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

27 de abril 2021