LA NOCHE DE LAS CHICAS (Girls´Night, Gran Bretaña-EU, 1998)

Director. Nick Hurran/ Guión: Kay Mellor/ Fotografía en color. David Odd/ Música. Edward Shearmur/ Edición. John Richards/ Dirección de arte. Margaret Coombes/Diseño de Producción. Taff Batley/ Vestuario. Diana Moseley/ Producción. Bill Boyes, Pippa Cross, Monica Foster, Granada Film Production, Showtime Entertainment/ Con. Brenda Blethyn (Dawn), Julia Walters (Jackie), Kris Kristofferson (Cody), James Gaddas (Paul, gerente del Bingo), George Costigan (Steve, marido de Dawn), Philip Jackson (Dave, marido de Jackie), Sue Cleaver (Rita), Meera Syal (Carmen), Margo Stanley (Irene), Maxine Peake (Sharon), Penelope Woodman (Christine, la chica del Bingo)/ Duración 100 mins.

SINOPSIS

Jackie y Dawn, son cuñadas y amigas desde la secundaria y habitan en un pueblito a las afueras de Londres: Rawtenstall. La primera vive con su marido Dave y apenas si se soportan, se odian a muerte pero comparten techo. Dawn en cambio tiene más de veinte años de casada con Steve ambos se aman pero su relación es más que rutinaria y tienen dos hijos adolescentes: Sharon y su hermano que se pelean por todo. Las dos amigas trabajan juntas en una maquiladora japonesa de aparatos electrónicos donde conviven con otras compañeras. Cada viernes organizan la noche de las chicas: salen solas a pasear, al bingo y a divertirse. Jackie, tiene amoríos con Paul, gerente del Bingo. Dawn es una mujer apagada y sin muchas esperanzas tiene varios años que no ha salido de vacaciones. Jackie es una fumadora empedernida que termina siendo despedida, deja a su marido y decide irse a vivir con Paul su amante, sin embargo, descubre que éste tiene otra amante más joven. Cuando Dawn gana en el bingo 100 mil libras, las amigas deciden cumplir el sueño de su vida: pasar una noche en Las Vegas, ahí conocen a un apuesto y maduro cowboy con un rancho donde cría caballos: Cody y surge un flechazo entre ellas y él, todo ello coincide con un inesperado desmayo de Dawn, a quien le diagnostican un tumor cerebral que se ha ido expandiendo, esa noticia inesperada cambiará el rumbo de los acontecimientos.

 

 

Premio Silver Spire para el director Nick Hurran en el Festival Internacional de Cine de San Francisco.

 

A fines de la década de los ochenta y después de un estancamiento de casi dos décadas, la cinematografía británica tomaba un nuevo, moderno y crítico impulso. Heredera de una larga tradición representada por realizadores clave como: David Lean, Carol Reed y Michael Powell y aquellos autores del llamado free cinema inglés de los años cincuenta y sesenta, como: Karel Reisz, Ken Loach, Lindsay Anderson, Tony Richardson, John Schlesinger y Nicolas Roeg. En la actualidad, es palpable el resurgimiento de un nuevo cine inglés, altamente competitivo, sensible y en ocasiones estridente, representado por personalidades como Peter Greenaway, Stephen Frears, Derek Jarman, Neil Jordan, Mike Leigh, David Leland, Mike Newel, Chris Menges, Danny Boyle, Guy Ritchie, Peter Cattaneo y Charles Dance o Nick Hurran, entre muchos otros.

Si en algo coinciden buena parte de los nuevos cineastas ingleses, es en la manera de abordar sus temas femeninos, una vocación liberadora de mujeres cansadas de entablar luchas inútiles con una sociedad masculina y represora. El relato de igualdad sexual en Orlando de Sally Potter, la adolescente malhablada que reta a la sociedad de la segunda posguerra en Ojalá estuvieras aquí de David Leland, la tragedia de odios racistas que inmiscuye a una madre y su hija en Un mundo aparte de Chris Menges, la vocación materna en Voces distantes, naturaleza muerta de Terence Davis, el relato pos victoriano de mujeres que asumen su libertad en Sueños de abril de Mike Newell, el enamoramiento y la fascinación otoñal que un joven despierta azarosamente en dos ancianas en una apartada zona costera en los años previos a la segunda guerra mundial en El violinista que llegó del mar, o la liberación de dos obreras cuarentonas de una maquiladora que deciden seguir sus ilusiones pese a la edad y a la enfermedad terminal de una de ellas en La noche de las chicas de Nick Hurran.

No sólo ello, la película de Hurran, protagonizada por dos de las grandes figuras del cine británico contemporáneo; Brenda Blethyn y Julie Walters se inserta en uno de los tópicos en el que más han insistido esta nueva generación de cineastas: los terribles problemas sociales de la clase obrera en relatos que van de la comedia a la tragedia como aquellos Reyes del ritmo/The Commitments que Alan Parker descubrió en Irlanda, sobre un curioso grupo de soul. Al igual que los títulos realizados por Ken Loach, como: Riff-Raff, Lluvia de piedras, o La canción de Carla.  Otras comedias británicas, bajo su disfraz de farsa social ocultan la tragedia del desempleo y la marginación y su repercusión en el núcleo familiar, como lo muestran: Todo o nada/El Full Monthy de Peter Cattaneo y La camioneta y Esperando al bebé de Stephen Frears.

 

 

En efecto, La noche de las chicas arranca en un tono muy similar al de El Full Monthy y las películas de Loach, como Lluvia de piedras o Yo, Daniel Blake. Después toma un rumbo muy curioso hacia el cine de aventuras de dos mujeres que recuerda a Un final inesperado de Ridley Scott con Thelma y Louise dos chicas que enfrentaban su destino. Para cerrar en un tono cercano al cine de Frank Capra. Por supuesto, la película de Hurran no está exenta de cierto sentimentalismo, más aún con el tema del tumor canceroso. Lo interesante es que evita el tono melodramático y apuesta más por un humor sincero y agridulce.

Abundan algunos momentos muy eficaces como la escena en la maquiladora donde todas las obreras se mueven al ritmo de Pretty Woman interpretada por Roy Orbison. O la secuencia del Bingo donde Dawn gana el premio mayor y grita su número justo cuando Jackie emite un grito provocado por el orgasmo que tiene al hacer el amor con Paul el gerente. Lo más valioso por supuesto, incluso por una trama sensible y bien conducida es la excepcional interpretación del reparto en general: los maridos aburridos y mediocres, el gerente harto de la amante madura, el cowboy maduro y sensual, pero sobre todo Walters y Blethyn dan una impresionante lección histriónica.

La dos veces nominada al Oscar Brenda Blethyn (El jardín de la alegría, Pequeña voz, Secretos y mentiras, London River), hizo su gran pasaje a la pantalla grande con dos filmes al inicio de los noventa: el primero sería Las brujas, una producción de Jim Henson basada en el cuento de Roald Dahl, en el cual interpretaba a la Sra. Jenkins, junto a Rowan Atkinson, Jane Horrocks y Anjelica Huston. La segunda película fue Nada es para siempre, de Robert Redford, en la cual hacía de la madre de Brad Pitt, la Sra. Maclean.

Blethyn ganadora del BAFTA a Mejor Actriz, mantiene en La noche de las chicas un tono de humor tierno y sutil y nunca excede el tono dramático incluso en los momentos más duros del guión. Una de sus mejores escenas en ese sentido es aquella en la que llega a casa al salir del hospital y no puede contener el llanto al ver a sus hijos discutiendo como siempre. Por su parte, Julie Walters, que saltó a la fama por su papel protagonista en Educando a Rita en 1983 junto a Michael Caine que le valió una nominación a los Óscar, además de los BAFTA y los Globos de Oro a Mejor Actriz, apareció en un papel secundario como la profesora de ballet, la señora Wilkinson, de Billy Elliott y más tarde como la señora Weasley en ocho de las siete entregas de Harry Potter, tiene la oportunidad de lucirse en La noche de las chicas como la malhablada, pendenciera y atractiva mujer madura que bajo su barniz de dureza oculta a una mujer sensible que encuentra –al parecer- su historia de amor al final en las Vegas, Nevada.

La noche de las chicas es una película sencilla, emotiva, sensible y de cálida ligereza, sobre la cotidianidad y la intimidad, los pequeños triunfos y las caídas de dos amigas maduras que no pierden la esperanza, ello aderezado con una subtrama romántica bien llevada que nunca pierde sobriedad ni deja de lado la delicadeza. Un agradable y agridulce relato sobre la amistad femenina en situaciones límite.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 30 de octubre de 2018.

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