LA LOCURA DEL REY JORGE/ LOS ESCÁNDALOS DEL REY JORGE (The Madness of King George, Gran Bretaña, 1994)

Dirección. Nicholas Hytner. Guión. Alan Bennett, inspirado en su propia obra/ Fotografía en color. Andrew Dunn/ Música. George Fenton/ Edición. Tariq Anwar/ Diseño de arte. Martin Childs/ Diseño de Producción. Ken Adam/ Vestuario. Sue Honeybourne y Mark Thompson/ Producción. Mark Cooper, Stephen Evans, David Parfitt/ Con. Nigel Hawthorne (Rey Jorge III), Helen Mirren (Reina Charlotte) Ian Holm (Willis) Rupert Everett (Príncipe de Gales) Amanda Donohoe (Lady Pembroke), Rupert Graves (Greville), Charlotte Curley (Amelia), Julian Rhind Tutt (Duque de York), John Wood (Thurlow), Paul Corrigan (Braun)/ Duración. 110 mins.

SINOPSIS

Reinado de Jorge III de Hannover (1760-1820. Gran Bretaña,1788. La corona ha perdido las colonias americanas y el parlamento empieza a dudar del poder real. Repentinamente, seguido de un agudo dolor estomacal, el rey Jorge III enferma; no se trata de un mal reconocible, sino más bien de un comportamiento absurdo y extravagante y el único síntoma visible es la orina color violácea del monarca. La reina es separada de su marido y el hijo mayor, el Príncipe de Gales (el futuro Jorge IV), intenta que su padre sea declarado incapaz para que él asuma la regencia. En tanto, el rey al borde de la demencia se enfrenta al Dr. Willis, una suerte de psicoterapista y sus métodos extremistas, al tiempo que algunos sectores de la clase política planean diversas acciones para incapacitarlo y arrebatarle el trono.

 

La locura del Rey Jorge obtuvo el Oscar a Mejor Dirección Artística de cuatro nominaciones. Tres premios BAFTA a lo Mejor del Cine Británico entre ellos Mejor Actor, Maquillaje y Mejor Película Británica de 13 nominaciones. Premio a Mejor Actriz para Helen Mirren en el Festival de Cannes

 

“A fines de los ochenta, el dramaturgo Alan Bennett se había tomado un breve descanso de sus labores teatrales para trabajar con más asiduidad en cine y televisión pero, en 1991, regresó a los escenarios en una racha muy productiva, en la que escribió “The Madness of King George III”, dirigida por Hytner y representada en el National Theatre, que, en 1994, se trasladaría a la gran pantalla, también bajo la dirección de Hytner. En 1999, escribió la obra de teatro “The Lady In The Van”, en la que Maggie Smith hacía de la señorita Shepherd.Han hecho falta otros 15 años para que Bennett se sintiera listo para retomar el material y convertirlo en un filme. En 2006, Hytner y él habían transformado su obra de teatro de gran éxito “The History Boys” en una película nominada a dos premios BAFTA, al igual que ya hicieran con “La locura del rey Jorge”, que consiguió 14 nominaciones” –La higuera.com-

 

 

El gusto por los decorados suntuosos concebidos de manera meticulosa; la ambientación y los paisajes preciosistas; así como el refinamiento histriónico de sus protagonistas, son algunas de las características del actual cine británico. Sin duda, La locura del Rey Jorge del debutante Nicholas Hytner acapara todas esas cualidades; por algo obtuvo cuatro nominaciones al Oscar y se llevó la estatuilla a la Mejor Dirección Artística, en tanto, Helen Mirren como la reina Charlotte obtuvo el premio a la Mejor Actriz en Cannes.

El filme, una suerte de farsa alegórica sobre la vanidad y los entretelones del poder, así como los escándalos reales que parecen transmitirse de generación en generación, ha sido escrito por el dramaturgo y guionista Alan Bennett (Prick Up Yours Ears, Frears), quien adaptó su propia obra teatral. Curiosamente, el autor no se inspiró tanto en la vida del monarca que perdió las colonias americanas, que vivió los años de la revolución francesa y que acabó siendo el último rey que concentró en la monarquía todo el poder político.

La trama esencial de Los escándalos del rey Jorge parte de un capítulo de la obra de Roy Porter, A social History of Madness dedicado a la misteriosa locura del monarca. A Bennett, le interesaba analizar los síntomas físicos y sicológicos que le permitirían sentar las bases de una ficción histórica y establecer paralelismos actuales. De hecho, al final, un letrero indica que la inapropiada conducta del rey se debió a una enfermedad llamada “porfiria” que afecta el sistema nervioso, provoca incontinencia urinaria y que además es hereditaria.

 

 

 

“La película aborda las prácticas médicas relativamente primitivas de la época y las suposiciones que hacían los médicos al tratar de entender el cuerpo humano. Los médicos del rey aplicaban los tratamientos humorales (vesículas y purgas). Mientras tanto, otro de los médicos del rey, el doctor Heebs, analiza las heces y la orina del rey, y concluye que los desechos del cuerpo pueden dar algún indicio respecto a los males de Su Majestad. Por último, lady Prembroke recomienda al doctor Willis, ex ministro religioso que intenta curar al paciente a través de modificación conductual. Ninguno de los tres métodos funciona por completo; con el tiempo, su cuerpo se cura por sí solo” –Información de Wikipedia-

 

 

Las intenciones de la obra llevada a los escenarios por Hytner y trasladada a la pantalla por él mismo con gran ingenio y versatilidad, es justamente hacer partícipe al espectador de esa suerte de broma. El pasado de la realeza con sus extravagancias y desatinos han sido heredados por la monarquía actual. De hecho, ese juego alegórico que va más allá de los excrementos reales, las intrigas de la corte, los pleitos por el poder tanto en el castillo de Windsor como en la Cámara de los Comunes, se conecta con la irreverencia del humor británico en general; ese que va de Benny Hill a Monty Python.

En paralelo a la tradición de la farsa y el exquisito humor inglés, aparece otro pilar de la cultura británica: la referencia shakesperiana. Como si se tratase de una tragicomedia de Shakespeare, el ataque de locura de que es objeto el monarca, le sirve para poner en duda su propia capacidad como hombre y como rey, a partir de la lectura del Rey Lear que en mucho se parece a su historia personal (los hijos ingratos, el poder real a la deriva).

 

 

“Además de la lucha personal del rey contra la enfermedad mental, la película describe la impotencia relativa de la monarquía británica en una época en la que el Parlamento británico era todopoderoso. La escena donde un doctor le dice por vez primera al rey qué hacer (y rompe, así, el protocolo establecido) y el rey es colocado en un asiento muestra que el rey finalmente acepta la debilidad de su papel a pesar de sus protestas de que él es el “Rey de Inglaterra” y puede hacer lo que se le antoje. Después de su recuperación, al final de la película el rey le explica al Príncipe de Gales que el papel de la familia real consiste en aparentar felicidad, en saludar a la multitud y en ser, para el pueblo, un modelo de cómo comportarse” –Información de Wikipedia-

 

Hytner mostró con esta película que tenía madera de cineasta detallista y pulcro y su larga carrera como realizador teatral lo confirman. No obstante, el gran peso de la historia radica en la brillante interpretación de Nigel Hawthorne como el llamado “Monarca Loco” y en particular, la relación que establece con el Dr. Willis, un médico adelantado a su momento responsable de su cura. El filme es una mirada festiva y tierna sobre un rey incapaz de controlar su cuerpo, su poder, su familia, su corte y el destino de su país.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de agosto 2018

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