BLANCANIEVES (España-Francia, 2012)

Dirección. Pablo Berger / Guión. Pablo Berger, inspirado en el relato homónimo de los hermanos Grimm/ Fotografía en blanco y negro. Kiko de la Rica/ Música. Alfonso de Vilallonga/ Edición. Fernando Franco/ Dirección de arte. Alain Bainée y Andrea Calvé/ Vestuario. Paco Delgado/ Con. Maribel Verdú (Encarna, la enfermera y madrastra), Daniel Giménez Cacho (Antonio Villalta, el torero), Inma Cuesta (Carmen de Triana, su mujer embarazada), Macarena García (Carmen joven), Sofía Oria (Carmencita niña), Ángela Molina (Doña Concha, la tía), José María Pou (Don Carlos), Emilio Gavira (Jesusín, el enano envidioso)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS
España, años 20. La historia arranca en Sevilla en la Colosal Plaza de Toros, donde el arrojado, exitoso y próspero matador Antonio Villalta se enfrenta a seis toros. Entre el público, se encuentra su guapa mujer Carmen de Triana, bailarina de flamenco con un embarazo muy avanzado, acompañada de su tía Concha. En su faena final con el sexto toro llamado Lucifer, Villalta pierde el control deslumbrado por la chispa de una cámara fotográfica de un entrometido fotógrafo y es cornado. El nacimiento del hijo de ambos se precipita y Carmen da a luz a una niña pero muere en el parto. La atractiva y ambiciosa enfermera Encarna, al saber de la fortuna del torero, se lo gana poco a poco durante su convalecencia y se casa con él, aunque esté queda confinado a una silla de ruedas. Carmencita crece al cuidado de su amorosa tía abuela Concha, cuando ésta muere, se va al cortijo del padre: Monte Olvido acompañada de su mascota: un gallo. Ahí, Encarna le hace la vida imposible a la pequeña Carmen, la obliga a hacer los trabajos más pesados y le corta el cabello como niño, mientras que Encarna sueña con aparecer en las revistas de moda y le prohíbe ver a su padre, encerrado y prácticamente abandonado en un piso superior. Sin embargo, Carmen encuentra la manera de ver a escondidas a su padre quien le enseña a torear. Cuando Encarna se percata de ello, precipita la muerte del torero y acaba con las ilusiones de la niña, quien ya convertida en una joven, huye atacada por el amante de Encarna. Amnésica llega al carromato de una troupe de seis enanos toreros, entre ellos un travesti, quienes la cuidan a pesar del rechazo de uno de ellos: Jesusín. En una de sus presentaciones por un pueblo, Carmen demuestra sus habilidades como matadora y por ello es contratada por un empresario para debutar en la Colosal de Sevilla. En un acto de envidia, Jesusín cambia la vaquilla que le toca a Carmen por un tremendo bovino, pero ella lo enfrenta con valentía. Sin embargo, la narcisista y malvada Encarna se presenta en la Plaza de Toros para consumar su venganza.

La película de Pablo Berger (Torremolinos 73 -2003-), fue la selección española para competir en los Oscares de Hollywood, no obstante se quedó en el camino debido a que la producción inglesa-estadunidense-española, Lo imposible (2012) del cineasta ibérico Juan Antonio Bayona terminó compitiendo como película extranjera acreditada a España. Blancanieves arrasó en la pasada entrega de los Premios Goya a lo más destacado del cine español, obteniendo las estatuillas de: Mejor Película, Guión, Actriz (Maribel Verdú), Actriz Revelación (Macarena García), Diseño de Producción, Fotografía, Música, Canción, Dirección de Arte, Vestuario, Maquillaje y peinados. Asimismo, se llevó los principales premios Gaudí, los del Círculo de Escritores del Cine Español, Cine Latino de Palm Springs, así como la Concha de Plata a la Mejor Actriz (M. García) y el Premio Especial del Jurado para Pablo Berger en el Festival de Cine de San Sebastián.

“Antes que director soy espectador y el periodo de cine que más me interesa es el de los años 20, después de ver Avaricia (Erich Von Stroheim, 1924) en el Festival de Cine de San Sebastián me obsesioné con el cine silente y me dije: algún día me gustaría hacer una película muda. Yo quería cumplir esta experiencia mística con un público más amplio, quería convertir a un público que no ha visto nunca una película muda”.

…. “El origen de la película es una fotografía de unos enanos toreros y yo completé esa imagen, vislumbrando a una Blancanieves torera. No quería que fuese la hija del Rey de España o de un Conde, quería a una Blancanieves popular y dije: el Rey tiene que ser un torero, así fui tirando de la historia y todas las piezas comenzaron a encajar”.

…”Me gustan los finales abiertos y que la película quede dentro del imaginario del espectador. El final está abierto a la interpretación y es misterioso…”

El temor y la desconfianza al cine sonoro. El caso de varias y añejas luminarias del viejo Hollywood, cuyas voces ridículas contrastaban con la apostura que retrataban en la pantalla. La inclusión de nuevos elementos como la música. El cambio brutal que representó el sonido, no sólo en la manera de narrar y dialogar, sino de su impacto en taquilla, Y a su vez, los devastadores mecanismos de ascenso y caída del star system inventado por la Meca del cine y su eco en el público, fueron algunos de los temas retratados en filmes tan opuestos y magistrales, como: El ocaso de una vida (Wilder, 1950), Cantando bajo la lluvia (Donen-Kelly, 1952) y particularmente El artista (Francia-Bélgica, 2011) de Michael Hazanavicius, ganadora de múltiples premios como el de Mejor Interpretación en el Festival de Cannes para su protagonista, el francés Jean Dujardin, en su papel de George Valentin, exitoso actor del Hollywood silente, héroe de relatos y seriales acrobáticos y de aventuras al estilo de Douglas Fairbanks, que en pocos años queda eclipsado y relegado en la transición al cine sonoro.
No resultaba casual que El artista se ambientara entre 1927 y 1932: años en que sucedió ese complicado amasiato entre el cine mudo y el hablado y asimismo, la catastrófica depresión económica de 1929 que, entre otras cosas, daría pie a la creación de varias historias escapistas en la pantalla, como los filmes musicales, que hacían olvidar los problemas a agobiados espectadores que llenaban los bolsillos de los productores. El artista enfocó sus baterías hacia el homenaje nostálgico al cine y a la pureza y originalidad de géneros que se reinventaban una y otra vez, pero sobre todo, su mayor fortaleza recaía en su fotografía en blanco y negro y la ausencia de sonidos y diálogos.
Pese a que el proyecto de Blancanieves se planeó varios años antes que el filme de Hazanavicius, resulta interesante destacar la coincidencia de ambos proyectos por recuperar las raíces y los inicios del cine. No obstante, ante el conservadurismo y la mirada tradicional de El artista más cerca de la recreación de época y el reverencia al cine primigenio, el filme de Pablo Berger resulta una propuesta mucho más audaz, satírica y demoledora en algunos apartados como esa secuencia fúnebre de las fotografías esperpénticas que recuerdan lo más delirante y ácido del cine de Luis Buñuel pasando por la necrofilia y el cine snuff.
Y es que Blancanieves asume con brío su condición de cine silente, utilizando con verdadera maestría los típicos elementos visuales de aquel cine para suplir la ausencia de sonido: desde los tradicionales letreros, hasta la excesiva expresividad de los actores sin llegar al exceso de la sobreactuación, así como los primeros planos de los rostros, labios y ojos de sus intérpretes y varios guiños a filmes como Sangre y arena (Fred NIblo, 1922) y particularmente a Freaks (Tod Browning, 1932), pasando por varios cineastas pioneros en su estilo narrativo como: Erich Von Stroheim, Friedrich Wilhem e incluso Sergei M. Eisenstein. De hecho, más allá del homenaje, la cinta de Pablo Berger se erige como una obra original e intrigante que supera la trama básica inspirada en un relato infantil de gran éxito, dejando atrás cualquier referencia melosa cercana a Walt Disney aportando su propia moraleja y su punto de vista social y de época.
Resulta sorprendente la manera en que Berger trastoca en una versión andaluza plagada de elementos de angustia y violencia oscura, el clásico relato de los hermanos alemanes, Jacobo y Wilhelm Grimm, escrito a principios del siglo 19, que los Estudios Disney terminaron por infantilizar con su edulcorada versión animada de 1937. Más intrigante aún, que coincidan tres distintas adaptaciones del mismo cuento. Por un lado la vistosa cinta de entretenimiento familiar protagonizada por Julia Roberts como la malvada bruja narcisista y Lily Collins como Blancanieves en Espejito, espejito del cineasta indio Tarsem Singh. Por otra parte, el sórdido recuento de la jovencita huérfana de intachable pureza y belleza que debe enfrentar la ira de su vanidosa madrastra y salvar a su pueblo de la opresión en el oscuro thriller de acción Blanca Nieves y el cazador de Rupet Sanders, con Charlize Theron, como la reina y bruja que se alimenta de la juventud de hermosas doncellas y Kristen Stewart en el papel de su hijastra.
Más allá de las versiones fantástico-medievales de hadas y princesas y sus interpretaciones freudianas sobre la sexualidad adulta y adolescente, Blancanieves de Pablo Berger, narra una historia de brutal realismo aderezada con inquietantes escenas freak, como la citada sesión de fotografías con el torero muerto, el sacrificio del gallo, las perversiones eróticas de la lasciva y codiciosa Encarna, las envidias del enano torero quien termina arrepintiéndose y llevando a cabo una venganza cercana a la del clímax de Freaks, la insólita aparición de otro enano travesti, pero sobre todo, el extraño final, donde la bella y virginal protagonista es mostrada en un féretro de vidrio a la espera de un milagro con una vuelta de tuerca entre perversa y emotiva.
Finalmente, en buena medida parte del éxito y la sabiduría de esta obra magistral recae en dos notables elementos tanto técnicos como humanos. Por una parte el trabajo histriónico fuera de serie de todos los protagonistas. Nuestro compatriota Daniel Gíménez Cacho pasa del altivo torero al hombre frustrado en una silla de ruedas, pero las expresiones de amor hacia su pequeña hija son maravillosas, y es que el papel de valiente y rebelde niña que encarna Sofía Oria, es magnífico y lo obtuvo a partir de un casting con más de mil niñas. Tiene una mirada sumamente expresiva, al igual que la bella y dulce Macarena García notable como la joven Blancanieves, al igual que Maribel Verdú quien da varios tonos curiosos a su encarnación de bruja malvada y lo mismos sucede con el grupo de enanos.
Pero sobre todo el trabajo del fotógrafo Kiko de la Rica pleno de matices para encuadrar imágenes que parecen pinturas (las imágenes de la Plaza de Toros resultan hipnóticas), así como de sacar partido de las diversas tonalidades de los grises, y el contraste entre el rostro humano y la escenografía, apoyado a su vez en travellings y utilización de las grúas, como ocurría ya en el cine de los años 20. Mención aparte merece la encendida banda sonora de Alfonso de Vilallonga responsable de la música de filmes como: Transiberiano, Mi vida sin mi y Princesas, quien suplió al músico original del filme, Alberto Iglesias, colaborador habitual de Pedro Almodóvar. Blancanieves ha sido uno de los mayores éxitos del cine español de todos los tiempos superando incluso al propio Almodóvar. Un filme arrojado, insólito y audaz, que supera el homenaje y la recreación del clásico infantil para trastocarse en una obra tan dulce como amarga, que se mueve entre lo realista, lo fantástico y lo surrealista con intensidad y brío.

Rafael Aviña
Centro Histórico, Ciudad de México

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