UN HOMBRE IRRACIONAL (Irrational Man, Estados Unidos, 2015)

Dirección. Woody Allen/ Guión. Woody Allen/ Fotografía en color. Darius Khondji/ Música: Ramsey Lewis, Daniel May, Billy Page, Michael Ballou, Johann Sebastian Bach y otros/ Edición: Alisa Lepselter/ Dirección de arte: Carl Sprague/ Diseño de Producción. Helen Robin/ Vestuario. Suzy Benzinger/ Producción. Letty Aronson, Helen Robin, Stephen Tenenbaum, Edward Walson/ Con: Joaquin Phoenix (Abe Lucas), Emma Stone (Jill Pollard), Betsy Aiden (madre de Jill), Ethan Pillips (padre de Jill), Jamie Blackley (Roy, novio de Jill), Parker Posey (Rita Richards), Robert Petkoff (Paul Richards, marido de Rita), Paula Plum (presidenta de la sociedad de alumnos), Sophie von Haselberg (April), Ben Rosenfield (amigo de April)/ Duración. 95 mins.

 

SINOPSIS

Abe Lucas es el nuevo profesor de Filosofía que llega al campus de una pequeña Universidad en Newport, Rhode Island. Tiene una reputación mala que sin embargo al mismo tiempo le crea un aura de fascinación en hombres y mujeres; ya sea alumnas o profesoras. Se dice que Abe es un mujeriego y un alcohólico incurable. Sin embargo, se trata de un hombre idealista y desilusionado que no sólo arrastra una enorme depresión y una crisis existencial desde que se percató de su incapacidad para cambiar el mundo, sino que carga desde meses atrás con una impotencia sexual que oculta con su fachada de arrogancia. En efecto bebe mucho y es un solitario acosado por la atractiva y solitaria profesora Rita Richards, casada con el también profesor Paul Richards, quien busca ser liberada de un matrimonio infeliz y sin sorpresas. Incluso, Rita sigue obsesionada con él pese incluso a sus problemas de erección. No obstante, Abe se siente atraído por una de sus estudiantes; una chica bonita y brillante Jill Pollard que vive con sus padres y mantiene una relación con otro estudiante: Roy. Abe y Jill inician una relación platónica romántica filosófica y de amistad que se mantiene sin cambios por un tiempo hasta que, un día, en un restaurante, ambos escuchan una conversación que cambiará dramáticamente el curso de sus vidas y Abe decide cometer un asesinato para liberar así a una mujer imposibilitada de permanecer cerca de sus hijos. Ese acto lo transforma y libera, sus problemas de depresión e impotencia desaparecen, sin embargo transformará su relación con Jill de nueva cuenta de una manera aún más dramática y desesperada.

 

Un hombre irracional fue selección oficial en el Festival de Cannes. Emma Stone fue nominada como Mejor Actriz para el Premio Jupiter. Y la propia Stone y Phoenix fueron nominados como Mejor Pareja en una situación romántica por la Asociación de mujeres periodistas cinematográficas estadunidenses.

 

 

“No hay una respuesta positiva a la desalentadora realidad de la vida. No importa lo que digan la filosofía, los psiquiatras o las religiones: todos terminaremos mal. Todo desaparecerá: el universo, el sol, las obras de Shakespeare y Beethoven. La cuestión de los artistas no es explicar a la gente por qué la vida vale la pena de ser vivida, porque no sería honesto. Lo único que puedes hacer es distraer a la gente. Y distraerte a ti mismo, para no afrontar la realidad: hacer películas es una gran distracción. Si no, estaría preguntándome de qué trata la vida, pensando en que en un futuro muy distante voy a ser viejo, en que voy a morir y mis seres queridos también. Es demasiada carga”. –Woody Allen al respecto de Un hombre irracional-

 

 

Pocos son los cineastas que parecen contar la misma historia una y otra vez y salir bien librados, creando en el espectador sensaciones encontradas que van de la adoración y la fascinación, al aburrimiento y el rechazo. Autores como David Lynch, Pedro Almodóvar, John Waters, Peter Greenaway, o el finado Federico Fellini, entre otros, tienen esa extraña cualidad, pero sin duda, Woody Allen es quizá el realizador que mayores rumbos y desafíos ha tomado, sin abandonar sus obsesiones y preocupaciones habituales o sus tangibles espacios de acción cotidiana como lo es la ciudad de Nueva York, territorio geográficamente emocional por el que transitan sus neuróticos personajes ligados a la farándula literaria y cinematográfica y sus bandas sonoras, salpicadas de música de concierto y jazz tradicional, aunque en sus últimos relatos Nueva York ha dejado de ser su ciudad fílmica.

Alejado casi por completo de su humor desenfadado y auto paródico de sus inicios y a pesar de que: Pícaros ladrones y El beso del escorpión se conectan con el espíritu de sus primeras obras, Allen ha sido capaz de reinventarse a sí mismo, en una serie de relatos ligeros que combinan con eficacia y sensibilidad, frustración y emoción, como lo muestran sus películas del nuevo milenio. Ejemplos: Muero por ti (2003) y Melinda y Melinda (2004), historias que guardan varios puntos de contacto narrativo y argumental, en una nueva etapa muy distinta a aquel brillante rompimiento que significó: Annie Hall/ Dos extraños amantes (1977), obra emblemática donde descubría, más allá de la tragicomedia, que, el sexo, las relaciones de pareja, las amistades y la cultura, pueden contar con su lado amargo, seguida de, Manhattan (1979), donde agrega otro tópico caro a su obra: el impulso sexual casi incestuoso entre adolescentes y hombres mayores (en Muero por ti, por ejemplo, Christina Ricci, habla del deseo sexual que le inspiraba su padre).

De su rompimiento con Diane Keaton y su relación sentimental y profesional con Mia Farrow, surgieron los intentos serios de Allen -bastante fallidos-, como: La otra mujer y Septiembre y algunas obras notables con tintes melancólicos y nostálgicos del tipo: Zelig, La rosa púrpura del Cairo, Broadway Danny Rose, Alice y principalmente esa pieza maestra que es: Crímenes y pecados de 1989. En ella, confluye la historia de un director de televisión corrupto y cínico, un documentalista para la TV fanático de los viejos musicales de Hollywood y un maduro oftalmólogo que decide asesinar a su amante, en un relato donde se mezclaba con gran inteligencia y habilidad, comedia y tragedia con un final optimista en apariencia, como sucede en: Melinda y Melinda, que parte de una premisa muy simple: dos autores teatrales discuten la importancia del humor y del drama en la vida cotidiana y cada quien propone un giro argumental trágico o humorístico de una anécdota trivial, la llegada intempestiva de una mujer que se convierte en detonante de diversos personajes, algo que sucede de alguna forma más o menos similar en Un hombre irracional aunque aquí el detonante es un hombre hastiado de la vida.

 

No obstante, a partir de Match Point/ La provocación (2005) Woody Allen dio un giro inesperado hacia la fatalidad, el dramatismo y los relatos cargados de ironía y amargura no exentos de humor negro. Un hombre irracional también se conecta con ésta última: al igual que el personaje de Jonathan Rhys Meyer, un ambicioso maestro de tenis, el profesor de Filosofía que encarna Phoenix apuesta por una situación criminal que lo arrastra como una bola de nieve hacia un abismo sin final. Así, ambas películas avanzan a su vez hacia el drama pasional y de ahí al thriller criminal con ecos del mejor y más amoral cinema noir, el cine de Hitchcock, la obra de Patricia Highsmith, e incluso los azares del cine de Rohmer, con referencias a Crimen y castigo de Dostoyevski.

Por supuesto en el inter, Woody Allen continúa con sus temas de humor ácido y cruel como lo muestra: Medianoche en París, Desde Roma con amor, Conocerás al hombre de tus sueños o Magia a la luz de la luna realizadas después de Match Point. No obstante sus reflexiones más agrias y terriblemente cotidianas se encuentran en relatos como: Vicky Cristina Barcelona, El sueño de Cassandra, Jazmín azul y en sus últimas dos cintas: Café Society (2016) y Wonder Wheel (2017) y por supuesto en Un hombre irracional.

 

“El tono de Un hombre irracional es mucho más oscuro”. Sobre Emma Stone dice: “Es genial para casi todo. Es joven, hermosa y talentosa tanto para la comedia como para el drama. Me recuerda a Diane Keaton en el sentido de que las dos tienen un talento ilimitado”. –Woody Allen-

 

Un hombre irracional inicia como una comedia ligera de enredos amorosos y poco a poco da un giro inesperado hacia el asunto homicida, la nota roja y el crimen perfecto como ocurre en Crímenes y pecado. Todo ello, en un filme cargado de referencias filosóficas y literarias que van de Heidegger a Kant, pasando por Freud, Dostoievski, Sartre y De Beauvoir)… “Mis héroes de siempre eran grandes escritores como Eugene O’Neill, Tennessee Williams o incluso Ingmar Bergman, pero a nadie le interesó cuando traté de seguir esa línea. Nunca quise ser comediante, pero me fueron empujando y nunca más pude salir” –Woody Allen-

La película número 45 de Woody Allen es de esas obras en apariencia menores que oculta elementos de enorme pesimismo: Abe Lucas es el profesor de Filosofía que no tiene objetivos en la vida y por ello se desmorona. La decisión que toma es irracional; sin embargo, para él no lo es: se trata de una meta, una misión que transforma su vida en todos sentidos. Más allá de los momentos ligeros, y del tono simpático y divertido del ambiente universitario: la profesora maniática y casi ninfómana, las habladurías de los académicos, la insolencia y las poses de los alumnos, sale a relucir una intención ácida y dura sobre las relaciones humanas y el sin sentido de la vida.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 28 de noviembre de 2017

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