EL EXPERIMENTO (Das experiment/ The Experiment, Alemania, 2001)

Dirección. Oliver Hirschbiegel/ Guión. Christoph Darnstädt, Don Bohlinger y Mario Giordano, inspirado en la novela de éste último: Caja negra/ Fotografía en color. Rainer Klausmann/ Música. Alexander Bubenheim/ Edición. Hans Funck/ Diseño de Producción. Andrea Kessler/ Producción. Marc Conrad, Benjamin Herrmann, Norbert Preuss, Friedrich Wildfeuer/ Con. Moritz Bleibtreu (Tarek Fahd, Prisionero 77), Christian Berkel (Robert Steinhoff, Prisionero 38), Oliver Stokowski (Günther Schütte Prisionero 82), Wotan Wilke Möhring (Joe Maier, Prisionero 69), Stephan Szasz (Prisionero 53), Polat Dal (Prisionero 40), Danny Richter (Prisionero 21), Ralf Müller (Prisionero 15), Markus Rudolf (Prisionero 74), Peter Fieseler (Prisionero 11)/ Duración. 114 mins.

 

SINOPSIS

Alemania. Un anuncio en el periódico informa sobre la búsqueda de veinte voluntarios hombres para realizar un experimento. Uno de ellos, es Tarek, un taxista que decide acudir al aviso para iniciar así la posible investigación sobre ese extraño experimento para retomar su trabajo como periodista. Una vez elegidos los veinte individuos que participarán en la prueba, se divide a este grupo en 12 prisioneros y ocho guardias. Todos deberán asumir el comportamiento que se espera del papel asignado, en un edificio/laboratorio cerrado que recrea una prisión. Ello, a lo largo de un período de dos semanas, y con una serie de reglas estrictas que habrán de cumplir. El objetivo de ese estudio es observar el comportamiento humano frente a una situación extrema de peligro y violencia, a su vez, la conducta agresiva en un ambiente carcelario simulado. Los prisioneros deben obedecer las órdenes y la tarea de los carceleros, mantener el orden.Sin embargo, el experimento pronto empieza a salirse de control cuando ambos grupos toman su papel demasiado en serio, sobre todo, cuando un poco de poder puede acarrear consecuencias insospechadas. En un inicio, los voluntarios, cual cobayas humanos, llegaron a una cárcel ficticia como una simple manera de obtener dinero fácil y rápido: cuatro mil marcos. Sin embargo, en menos de una semana lo único que les importará será la manera de sobrevivir.

 

 

El experimento se hizo acreedora a los Premios de Mejor Director, Fotografía y Guión en el Festival de Bavaria. Premio del Público a la Mejor Película del año en los Premios a lo más destacado del cine alemán y Premio a Mejor Actor para Moritz Bleibtreu.

 

“Hice películas para televisión de distintos tipos: misterio, suspenso policiaco, y dos dramas. También dirigí una serie de televisión Kommissar Rex (1994) que fue muy popular. Se trata sobre un policía y su pareja que es un perro… Aprendí mucho…Comencé leyendo Black Box de Mario Giordano y no podía dejar de leerlo. La leía toda la noche y la terminaba en la mañana. Sabía que esta era la buena, simplemente se acomodaba bien. Era como una obra de Shakespeare y era convincente desde el principio. Todos los personajes son creíbles en su situación. Quería hacer esto como una película alemana. Tenía un par de ofertas para hacer películas en inglés en Alemania, pero pensé que eso era un poco tonto. Esta era la gran oportunidad”. –Oliver Hirschbiegel en entrevista con Wendy Michell de IndieWire elcineindependiente.blogspot.mx/2006/10/entrevista-con-oliver-hirschbiegel.html-

 

Resulta paradójico comprobar que las propuestas formales y temáticas de ese cine que se encuentra a medio camino entre lo fantástico y el hiperrealismo, ofrecen más luz sobre la naturaleza humana y su lado oscuro, que un filme de calidad o de gran presupuesto, como lo muestra una de las obras más inteligentes e intrigantes del cine germano inscrita dentro de las fórmulas del cine comercial: El experimento, del debutante Oliver Hirschbiegel, realizador de thrillers policíacos para la televisión de su país. Un relato sobre el sadismo y la humillación, la demencia y la paranoia enmarcada en una suerte de reality show experimental en el interior de una prisión prefabricada para tal fin.

Lejos de la crónica realista, cruda y desesperanzada sobre la vida cotidiana en la cárcel, y más aún, de los clichés establecidos por el popular subgénero del cine carcelario que ha dado obras espléndidas como, La fuerza bruta (Jules Dassin,1947), Alcatraz, fuga imposible (Don Siegel,1979), Sueño de fuga (Frank Darabont, 1995), o Diario de un asesino (Tim Metcalfe,1995), El experimento centra su atención en los instintos salvajes del hombre y su violenta capacidad para la supervivencia, colocando en una situación límite a 20 personajes que han sido seleccionados en una suerte de casting. 12 de ellos son asignados como prisioneros y a los 8 restantes se les otorga la tarea de fungir como guardias, obligados a mantener el orden y la paz sin hacer uso de la violencia a lo largo de dos semanas, bajo vigilancia extrema.

En su afán por averiguar la condición animal del hombre, el 17 de agosto de 1971, el Doctor en Psicología, Philip Zimbardo, de la Universidad de Stanford, junto con un reducido grupo de alumnos y colaboradores llevó a cabo el denominado “Experimento Stanford”, encerrando a 9 universitarios voluntarios en un sótano reacondicionado como prisión en Palo Alto, California. La idea, era establecer los instintos y las relaciones de poder en situaciones extremas, que terminan por convertir a personas comunes en individuos crueles. Las expectativas alrededor de ese grupo dividido en carceleros y prisioneros fue superada por situaciones de alta violencia, humillación e intimidación que pronto escaparon de control por lo que el experimento fue abortado a los cinco días.

A partir de una novela de Mario Giordano, inspirada en el caso Stanford, el cineasta alemán concibe un atractivo relato de demencia cotidiana que evita el juicio moral o el docudrama psicologista. Encabalgando elementos del thriller de suspenso, la ciencia ficción y la controversia alrededor de ese nuevo realismo televisivo aportado por las otroras exitosas franquicias de TV del tipo Big Brother y Survivor, El experimento se coloca en terrenos tanto de El cubo (1997) del canadiense Vincenzo Natalie, en la que un cubo gigantesco servía de surrealista prisión a seis personajes ajenos entre sí y atrapados al azar, como de Juegos divertidos (1997) de Michael Haneke, sobre la frivolidad de la violencia y la manera como los individuos reaccionan ante situaciones de sadismo y humillación.

 

“Cualquiera puede imaginarse lo que debe ser estar en esa situación. La situación de la prisión es sólo una copia de lo que encontrarías en cualquier prisión de cualquier parte del mundo…Más tarde descubrí que todos los participantes en la prisión de Stanford eran estudiantes. En nuestra historia los participantes venían de distintos lugares. Algunos eran desempleados, otros estudiantes, otro era gerente de una aseguradora importante. En Stanford todos eran jóvenes bien educados y se comportaron de la misma manera”

 

El guardia compasivo, el sujeto bromista al que le afloran sus instintos sexuales reprimidos, el hombre apocado que se convierte en el escarnio público, el tipo mediocre y callado que acaba por convertirse en una máquina de odio y violencia y su némesis, el prisionero líder y emprendedor que se sostiene gracias a los recuerdos de una muchacha que ha conocido por azar que guarda duelo por su padre muerto. Son algunos de los arquetipos que coinciden en este inquietante y siniestro relato de suspenso que se trastoca no sólo en una metáfora del nazismo, sino en una escalofriante fábula sobre la condición humana.

 

De hecho, cabe aquí el sadomasoquismo de Portero de noche (Liliana Cavani, 1974), la paráfrasis del horror y supervivencia de La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968) –batas blancas incluidas-, así como las situaciones de claustrofobia que hacen recordar a Masacre en la crujía 13 (John Carpenter, 1976). Apoyado en una estupenda dirección de arte capaz de crear una suerte de laberíntica ratonera gigante y en un ritmo narrativo eficaz y perturbador que consigue transmitir la angustia y el horror, el debutante Hirschbiegel consigue una claustrofóbica metáfora de la sociedad y la locura con una modesta realización capaz de favorecer la imaginación del espectador, en este brillante estudio sobre la paranoia y los instintos asesinos.

El impacto de El experimento fue tal, que Hollywood hizo su propia versión: El experimento de Stanford (Paul Scheuring, 2010) con Adrien Brody y Forest Whitaker y en este 2015 acaba de aparecer The Stanford Prison Experiment/ El experimento de la prisión de Stanford de Kyle Patrick Álvarez con Billy Crudup en el papel del Dr. Philip Zimbardo que reproduce los sucesos verídicos en los lugares donde se desarrolló la historia original.

 

“Hice investigación sobre los experimentos de las Prisiones de Milgram y Stanford y encontré dos o tres cosas que quería poner en la pantalla. Por ejemplo, la escena en donde usan extinguidores para calmar a los prisioneros durante el motín, nos está en la novela. Eso y la manipulación del científico sucedió en realidad…Hay escenas completas que Berkel y Bleibtreu desarrollaron en la mañana y más tarde se filmaban… Mis influencias más grandes son los directores japoneses como Kurosawa y Kitano y a su vez, Hitchcock, Hawks y Huston, contadores de historias muy directos”…

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México 15 de junio de 2015

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