EL GRAN CONCIERTO (Le Concert, Francia-Italia-Rusia-Rumania-Bélgica, 2009)

Dirección. Radu Mihaileanu/ Guión. Radu Mihaileanu, Alain-Michel Blanc, Matthew Robbins, inspirados en un relato original de Héctor Cabello Reyes y Thierry Degrandl/ Fotografía en color. Laurent Dailland/ Música: Armand Amar, Mozart, Mahler, Khachaturyan y otros/ Edición: Ludo Troch/ Dirección de arte: Arnaud Denis y Vlad Roseanu/ Diseño de Producción. Christian Niculescu/ Vestuario. Viorica Petrovici, Maira Ramedhan Levi/ Producción. Alain Attal, Michael Blakey, Valerio De Paolis, André Logle, Radu Mihaileanu, Vlad Paunescu/ Con: Aleksey Guskov (Andrei Simonovich Filipov), Dmitri Nazarov (Aleksandr Sasha Abramovich), Mélanie Laurent (Anne-Marie Jacquet), Francois Bérleand (Olivier Morne Duplesiss), Miou-Miou (Guylene de la Riviere), Valery Barinov (Ivan Gavrilov), Lionel Abelansky (Jean-Paul Caérrere), Laurent Bateau (Bertrand), Anna Kamenkova (Irina Filipova)/ Duración. 117 mins.

SINOPSIS

El reconocido director de la Orquesta del Teatro del Bolshói, Andreï Simonovich Filipov, ve su carrera pública destruida por Leonid Brezhnev por defender a músicos judíos y ahora se ve reducido a trabajar como conserje en el mismo teatro donde alguna vez dirigió. Mientras Filipov limpia la oficina del gerente del teatro, intercepta una invitación oficial del prestigioso Théatre de Chatelet en París para sustituir un concierto de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles cancelado en el último momento. Filipov crea un plan para reunir a su antigua orquesta compuesta ahora por viejos músicos judíos y gitanos, que sobreviven trabajando como mudanceros o conductores de taxis y así tomar el trabajo de París y completar una interpretación del Concierto para violín de Tchaikovski interrumpido treinta años atrás por el entonces agente de la KGB, Ivan Gavrilov, quien ahora forma parte del plan de Filipov como representante de la orquesta, a pesar de las protestas y sospechas de Aleksandr ‘Sasha’ Abramovich Grossman, ya que Gavrilov tiene sus propios planes para el viaje a París.

Gavrilov y Filipov exigen del Châtelet muchas condiciones que se ven forzados a aceptar, ya que el concierto con el Bolshoi es mucho más barato; una de las condiciones es que la solista sea Anne-Marie Jacquet, quien nunca ha interpretado el Concierto de Tchaikovski porque le tiene miedo, pero ha soñado desde hace mucho interpretarlo con el Bolshoi y particularmente con Filipov, cuya fama fuera de Rusia nunca ha disminuido. Su agente, Guylène de La Rivière -quien también ha sido la madre adoptiva de Anne-Marie- está renuente a permitir que suceda el concierto, porque conoce a Filipov y su pasado, pero ante la insistencia de Anne-Marie, acepta. Para pagar sus gastos de traslado, la orquesta se ve forzada a aceptar la participación de un conocido jefe de la mafia aficionado a tocar el cello.

La falta de profesionalismo de los músicos rusos y las impresiones de Anne-Marie de que el concierto es una catarsis para Filipov, la fuerzan a cancelar el concierto, pero Sasha la convence de volver al teatro porque el concierto contiene una clave sobre su pasado y sus padres, a quienes nunca conoció. Resulta que Filipov y su esposa Irina eran los mejores amigos de Lea e Yitzhak Strum, músicos judíos. Lea era una concertista de violín y la solista al momento del concierto interrumpido hace tres décadas en Moscú; su protesta terminó en su deportación a Sibería. La bebé Anne-Marie logró huir con Guylène, entonces representante de una orquesta francesa de visita a Rusia.

En el último momento, la orquesta aparece en el teatro a pesar de que no han realizado ni un solo ensayo. Mientras tanto, el verdadero gerente del Bolshoi, que se encontraba de vacaciones en París, quien casualmente se entera del concierto, se presenta en el teatro para impedirlo. El concierto arranca mal pero de a poco empieza a cobrar fuerza y armonía cuando Anne-Marie hechiza a todos con su magnífica interpretación. El concierto es un gran éxito y Filipov puede reconstruir su carrera como director de la nueva Orquesta Andreï Filipov, junto con Anne-Marie, quien se une a él en un tour mundial –con información de Wikipedia-

 

El gran concierto obtuvo los Premios César a lo Mejor del Cine Europeo: Mejor Banda Sonora y Mejor Sonido y nominada a Mejor Guión, Película y Director. A su vez, el galardón David Di Donatello a la Mejor Película de la Unión Europea. Fue nominada al Globo de Oro a Mejor Película Extranjera

 

-“El tema de la impostura me persigue a mi pesar. Quizá se deba al hecho de que mi padre, que se apellidaba Buchman, tuvo que cambiarse de apellido durante la guerra para sobrevivir. Se convirtió en Mihaileanu para no perecer durante el régimen nazi y luego en el estaliniano. Pero yo viví todo aquello de una manera positiva, hay en mí un conflicto entre estas dos identidades. Por otra parte, he sufrido durante mucho tiempo por ser considerado un “extranjero”, da igual donde esté en Francia o en Rumanía -y, evidentemente, en cualquier otra parte. Hoy, lo veo como un elemento enriquecedor y estoy contento de estar en todas partes, al mismo tiempo dentro y fuera. Seguramente por eso mis personajes tienen muchas dificultades al principio y se hacen pasar por lo que no son, para liberarse de sí mismos y tratar de tender un puente hacia los demás”- -Entrevista con Radu Mihaileanu. La higuera.com-

 

 

Desde su primera película, el cineasta rumano Radu Mihaileanu apostó por un estilo burdo e irónico para mostrar los absurdos de la Historia social y política, así como la débil frontera que separa la tragedia de la comedia negra. Ya sean los años de terror en tiempos de Nicolau Ceaucescu en La traición (1993). Los horrores del holocausto vistos como una gran e inclemente farsa en El tren de la vida (1998), o la historia del niño etíope que se hace pasar por judío para escapar a Israel en Camina sin mi (2005).

El gran concierto mantiene prácticamente todos los elementos de sus anteriores obras: escenas efectistas, inconsistencias argumentales, momentos de chantaje sentimental y a su vez, consigue explotar con notable eficacia los puntos a su favor: un reparto de personajes atractivos y agradables, divertidos gags que encajan en el instante justo (la escena de los pasaportes en el aeropuerto, la conversión de fe del comunista ortodoxo), una notable utilización de la banda sonora, pero sobre todo, un encanto natural y una espontaneidad que perdona deslices técnicos y tramas inverosímiles.

En las antípodas de la inclemente Dulce Emma (1992) de István Szabó, El gran concierto se sumerge de manera amable y divertida en el mismo tema: la caída del comunismo y la transformación del bloque socialista. Andrei Filipov es el afanador del Teatro Bolshoi, institución de la que antes fungía como su prestigioso director de orquesta, hasta que fue retirado treinta años atrás, al negarse a expulsar a los músicos judíos que tocaban con él, dejando inconcluso su sueño y el de su primera violinista, la talentosa Lea (la misma Mélanie Laurent), quien muere en Siberia sin poder concretar el Concierto No. 1 para Violín y Orquesta de Tchaikovski.

Sin embargo, la oportunidad aparece cuando Andrei intercepta un fax en donde invitan a la Orquesta del Bolshoi a tocar en el Teatro Chatelet de París y Andrei decide reunir a sus antiguos músicos -quienes sobreviven a duras penas-, para cumplir sus sueños y de paso, ajustar cuentas con el pasado, ya que la hija de Lea, desconoce su historia y es una figura del violín. Radu Mihaileanu ha construido un entretenido filme sobre el triunfo de los olvidados. Una ágil comedia social sobre los perdedores que toman un segundo aire, a partir de un final grandioso digno de su título.

 

 

“¡El rodaje del concierto fue una pesadilla que duró seis meses! Tenía mucho miedo a esta escena porque la película termina con el concierto y es lo que marca con qué espíritu va a salir el espectador de la sala: no podía permitirme fastidiarla en esa escena. Sin contar con que nunca había rodado un concierto de música clásica. Empecé viendo todas las películas posibles sobre música, varios DVD de conciertos, clásicos, rock, etc. Y aprendí muchísimo: cuál es el “lenguaje” y la importancia de cada instrumento, en qué momento hay que filmar y de qué manera para que sea eficaz desde un punto de vista dramático. El reto consistía en intentar ser un poco más espectacular y moderno que en una retrasmisión, sin por ello dejar de ser fiel a la dramaturgia, a los personajes y no ir demasiado lejos tampoco. Luego trabajamos con coachs para hacer de los actores unos músicos creíbles. Preparamos las secuencias de escenas, plano por plano. Teníamos todos un montón de cuadros que indicaban el papel de cada uno, siempre en función de los compases musicales. En el momento del rodaje, trabajé con tres cámaras, cada una de ellas encargada de encuadrar a tal o tal músico o sección: era un trabajo mucho más difícil si teníamos en cuenta que sólo había cuatro días para hacerlo y que había que proteger al máximo a los actores de toda esa tensión. Por último, ya en el rodaje, tuve que tener en cuenta los flashbacks que había que insertar en el montaje al milímetro, en función de los diversos acentos musicales”. -Entrevista con Radu Mihaileanu. La higuera.com-

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

Marzo 27 2018

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TERCERA LLAMADA (México, 2013)

Dirección. Francisco Franco. Guión. Francisco Franco y María Renée Prudencio, inspirados en la obra teatral Calígula probablemente de Francisco Franco e Ignacio Guzmán. Fotografía a color. Erika Licea. Música. Alejandro Giacomán. Supervisión musical. Lynn Fainchtein. Edición. Mariana Rodríguez. Dirección de arte. Alejandro García Castro. Escenografía teatral. Xóchitl González. Producción. Laura Imperiale, Julio Bárcenas, Armando Casas, Enrique Patiño, Juan Antonio Aguilar. Las Naves Producciones, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Difusión Cultural UNAM, Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC/UNAM), EEK Producciones, Eficine 226 (Gas Natural Fenosa, Medicus Santillana Ediciones Generales, Editorial Aguilar, Editorial Alfaguara, Punto de Lectura y Suma de Letras). Con. Karina Gidi (Isa, la directora), Mariana Treviño (Ceci, la asistente), Irene Azuela (Julia), Fernando Luján (Fernando), Anabel Ferreira (Georgina, la productora), Cecilia Suárez (Adrianita, vestuarista), Silvia Pinal (delegada sindical ANDA), Moisés Arizmendi (Óscar), Ricardo Blume (Eduardo), Kristyan Ferrer (Nachito, iluminador), Alfonso Dosal (Ángel), Eduardo España (Poquemon, jefe sindical), Jorge Adrián Espíndola (Parra), Víctor García (Chippen), Mauricio García Lozano (Collonier, escenógrafo), Rebecca Jones (Amanda), Jorge Poza (Daniel), Martín Altomaro (Adrián, pareja de Isa), Duración. 90 mins.

SINOPSIS

A mes y medio del estreno de la obra Calígula de Albert Camus, Isa, directora de teatro universitario decide transformar de manera radical la propuesta escenográfica y la puesta en escena. Desecha las imponentes estatuas escenográficas de hombres desnudos inspirados en las esculturas del alemán Arno Breker y deja atrás la investigación y la revisión de imágenes de la Italia fascista y de su líder Benito Mussolini con las que pretendía alegorizar sobre la figura de Calígula, el emperador romano, para concentrarse en una concepción más cercana a las intenciones del escritor y filósofo francés que veía en Calígula a un hombre cruel y omnipotente pero desprotegido y condenado a morir. Ese cambio radical provoca una crisis, no sólo en ella misma y en su pareja (ambos están buscando tener hijos y ella está en su periodo fértil), sino en el elenco de actores, en el escenógrafo, la vestuarista, técnicos y productores. Salen a relucir múltiples conflictos: un actor maduro con problemas de memoria, una actriz intrigante, otro actor con múltiples chambas, una asistente que acude a la marihuana para paliar su frustrada carrera como actriz, un joven iluminador que se oculta en el teatro amenazado por un grupo de jóvenes emos del Chopo, una vestuarista histérica que inicia un cachondeo con un técnico y ex stripper, una productora alcohólica, unos desconcertados promotores franceses, un arrogante protagonista que decide dejar la obra y la joven actriz que lo sustituye, dedicada a hacer castings para comerciales e hija de una actriz afamada con la que otro actor del elenco ya maduro, mantuvo un largo romance, un jefe sindical agresivo y para colmo, una Delegada de la ANDA que se presenta el día del estreno para detener la obra, justo cuando la protagonista llega en medio de una torrencial lluvia con teatro lleno, entre la segunda y la tercera llamada.

 

 

 

 

Tercera llamada se estrenó en marzo de 2013 en el 28 Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Fue merecedora de los Premios Mayahuel al Mejor Elenco Femenino, Guerrero de la Prensa a la Mejor Película Mexicana de Ficción y el Premio Infinitum del público en el 28 Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2013, Mejor Coactuación Masculina (Fernando Luján) y Mejor Actor de Cuadro Masculino (Ricardo Blume) en la 43 edición de las Diosas de Plata. A su vez, obtuvo el Premio al Mejor Guión Adaptado en la 56 entrega de los Arieles 2014. Mejor Edición en el Festival de La Habana.

 

 

En 2007, el joven director Francisco Franco Alba con amplia experiencia en el teatro, en la televisión comercial y egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), debutó con un sensible e inteligente drama ambientado en Zacatecas: Quemar las naves, que lanzaría en grande a una nueva y talentosa joven actriz, Irene Azuela. Su película, era una de esas tramas que iban creciendo desde un aparente anonimato, debido a la fuerza y sensibilidad de su argumento escrita por el propio Franco y la actriz María Renée Prudencio, que dejaba atrás la neurosis urbana para instalarse en el hastío de provincia.

De nuevo, Franco y Prudencio regresan a la pantalla grande con una ácida farsa tragicómica sobre los universos intelectuales urbanos universitarios y el difícil oficio de la creación, el teatro y la actuación. Y una vez más, en su aparente sencillez y en su combinación de actores teatrales, cinematográficos y televisivos (incluidas varias divas con gran experiencia como Silvia Pinal o Rebecca Jones), Tercera llamada oculta una sutil, sensible y en ocasiones muy divertida mirada sobre el caos cotidiano, los miedos, las envidias y la burocracia alrededor del arte realizado por personas comunes y corrientes que sin embargo tienen que exigirse esfuerzos extras en la vida común.

Todo ello, en una eficaz puesta en escena propositiva y funcional y pese a algunas escenas que no aportan gran cosa (los reclamos gestuales de Altomaro o los excesos de Suárez con el ex stripper), algunos otros momentos histriónicos por el contrario resultan muy atractivos y eficaces, como los de Anabel Ferreira y sobre todo el trabajo de Mariana Treviño como la delirante y nerviosa asistente de dirección -espléndida también en Amor de mis amores (Manolo Caro, 2014)-.

Un reparto muy eficaz y parejo en el que sobresale la siempre estupenda Karina Gidi, una espléndida fotografía y un buen uso de las locaciones tanto los exteriores en el Centro Cultural Universitario, como los interiores en el interior del Teatro, en un filme que jamás se siente acartonado, teatralizado o televisivo lo que resulta un enorme mérito pese a su trama del teatro dentro del cine y su reparto que quizá, con otro realizador podría acercarse más a un producto televisivo. Ello, en un filme sencillo en apariencia en el que además participan en breves papeles incidentales, figuras del medio como: Julieta Egurrola, Ana Ofelia Murguía, Regina Orozco, Paloma Woolrich, Ana Claudia Talancón, Ilse Salas, Julieta Venegas, Víctor Trujillo, Luis Couturier, incluyendo un bit de la conductora de Radio Educación y comentarista de cine Sonia Riquer.

Tercera llamada consigue colocarse en un modesto pero inteligente sitio más allá de la evidente referencia a otras películas sobre el arte del oficio de la realización, la actuación y el universo detrás de las bambalinas visto por cineastas como: Truffaut, Fellini, Saura, Scola y otros más. Y logra en el ambiente teatral lo que Gabriel Retes consiguió en el medio cinematográfico desde dentro, en la también irónica, corrosiva y sensible cinta Bienvenido-Welcome (1994).

 

Tercera llamada fue filmada prácticamente en su totalidad en el área del Centro Cultural Universitario y sus recintos culturales, un espacio arquitectónico de la UNAM más moderno, menos tradicional y de enorme belleza. Es decir, la película incluye múltiples locaciones en el exterior e interior de lugares como el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, la Sala Carlos Chávez. El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), el edificio de la Coordinación de Difusión Cultural y sus alrededores, pasillos, incluyendo la propia fuente en la explanada del Centro Cultural donde rondan los caricaturizados chavos emos. Destaca por ejemplo, la escena de la persecución que estos jóvenes emprenden contra el personaje de Krystian Ferrer desde la fuente a las escaleras y exteriores del Foro Juan Ruiz de Alarcón.

 

 

RAFAEL AVIÑA

15 de marzo. Centro Histórico de la Ciudad de México

CAFÉ SOCIETY (Cafe Society, Estados Unidos, 2016)

Dirección. Woody Allen/ Guión. Woody Allen/ Fotografía en color. Vittorio Storaro/ Música: Vince Giordano and The Nighthawks, Benny Goodman, Count Basie, Conal Fowkes y otros/ Edición: Alisa Lepselter/ Dirección de arte: Michael E. Goldman y Doug Huszti/ Diseño de Producción. Santo Loquasto/ Vestuario. Suzy Benzinger/ Producción. Letty Aronson, Helen Robin, Stephen Tenenbaum, Edward Walson/ Con: Jesse Eisenberg (Bobby Dorfman), Kristen Stewart (Vonnie), Steve Carell (Phil Stern), Black Lively (Verónica), Sheryl Lee (Karen Stern), Parker Posey (Rad), Jeannie Berlin (Rose), Ken Stott (Marty), Richard Portnow (Walt), Stephen Kunken (Leonard), Corey Stoll (Ben), Woody Allen (narrador)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Nueva York, década de los treinta, al joven Bobby Dorfman cada día le cuesta más soportar a sus padres, quienes no dejan de pelearse, así como a su hermano gánster y la joyería negocio familiar. Bobby siente que necesita un cambio de aires. Así que decide probar fortuna en Los Ángeles y por ello se va a Hollywood, donde su tío Phil, un poderoso agente y productor de cine lo contrata como chico de los recados. Como Bobby es un recién llegado a Los Ángeles, Phil le pide a Vonnie su secretaria que le muestre la ciudad. Después de realizar con él un recorrido por las casas de estrellas de cine y de compartir sus experiencias y opiniones sobre Hollywood, Bobby se queda prendado de inmediato; por desgracia la chica Vonnie, ya tiene novio. Bobby se conforma con su amistad, hasta el día en que Vonnie llama a su puerta para contarle que su novio acaba de romper con ella. De repente, la vida de Bobby da un nuevo giro, y es un giro muy romántico y muy complicado, ya que resulta que a punto de casarse con ella, ésta regresa con el ex novio y lo peor no es eso, sino que tanto el tío Phil como Bobby están enamorados de la misma jovencita oriunda de Nebraska: Vonnie. Asimismo, mientras se encuentra en Los Ángeles, Bobby se hace amigo de otros dos neoyorquinos, Rad Taylor una vivaz mujer dueña de una agencia de modelos, y su acaudalado marido productor Steve. Bobby tiene ocasión de experimentar por primera vez lo que podría depararle su vida en Hollywood. Una noche Rad le presenta a Bobby a Veronica una guapa mujer de la alta sociedad cuyo marido acaba de abandonarla por su mejor amiga. Todo ello, en medio de un caleidoscopio de personajes que abarca desde estrellas de cine, millonarios y playboys a profesores, prostitutas y mafiosos.

 

Café Society abrió fuera de concurso el Festival de Cine de Cannes en 2016. Fue nominada a Mejor Fotografía y Vestuario en el Festival de Crítica de San Louis y San Diego, respectivamente. Asimismo recibió las nominaciones a Mejor Casting y Diseño de Producción por parte del gremio de los Sindicatos correspondientes de Hollywood.

 

“Nunca había mezclado champaña con bagels y salmón ahumado”, dice Bobby…“Bienvenido a Hollywood”…responde alguien.

 

 

En la década de los noventa, con la crisis del matrimonio Allen-Farrow y el intrigante salto a primer plano de la hija adoptiva de ambos, Soon-Yi, Woody Allen ofreció una nueva perspectiva, en algunos casos más amarga y desencantada, sin descuidar su humor cínico, acerca de las relaciones de pareja y la imposibilidad del amor duradero con Maridos y esposas (1992), a la que seguirán una serie de relatos donde la ficción y la realidad encuentran caminos insospechados, con intelectuales extravagantes, los complejos de culpa que aparecen en toda su obra, delirios persecutorios, conflictos existenciales y su obsesión por el arte y el sexo (Los enredos de Harry, El precio del éxito, El ciego). A su vez, en otras películas de esa misma etapa, surgían hábiles homenajes a algunas de sus enormes pasiones como lo es la música, el teatro y el cine (Un misterioso asesinato en Manhattan, Balas sobre Broadway, Todos dicen que te amo, El gran amante).

En la segunda mitad de los noventa, pero sobre todo a partir del nuevo milenio, Woody Allen orientó su trabajo a la búsqueda de nuevos y jóvenes actores. Ha echado mano de una cantidad de actores poco conocidos, así como de figuras juveniles encasilladas en burdas comedias de fórmula, extrayendo de ellos eficaces y naturalistas actuaciones, como es el caso de: Drew Barrymore, Mira Sorvino, Will Ferrel, Jason Biggs, Jimmy Fallon, Radha Mitchell, Jesse Eisenberg, Colin Farrell, o Christina Ricci y Chloe Sevigny, actrices cuyo enorme talento les lleva a brillar por igual, en obras comerciales, cintas independientes o películas de arte, como sucede a su vez con: Emma Stone, Kristen Stewart o Kate Winslet estrella de su más reciente filme: Wonder Wheel.

 

Café Society se refiere a los miembros de la alta sociedad, aristócratas, artistas y famosos, que se reunían en cafés y restaurantes de moda en Nueva York, París y Londres a finales del siglo XIX y principios del XX. El término se hizo popular en el Nueva York de los años treinta, tras el fin de la Ley Seca y la aparición de la prensa amarillista, que cubría con avidez a los integrantes de esa Café Society. Por aquel entonces, había docenas de clubes deslumbrantes en Nueva York, entre ellos algunos con orquestas de cincuenta instrumentos. Cada noche, los famosos lucían sus mejores galas y hacían el circuito desde los clubes de jazz de Greenwich Village a locales legendarios de los alrededores del centro como El Morocco, a la calle 142 en Harlem, donde se encontraba el Cotton Club. “Esa época siempre me ha fascinado”, admite Allen. “Fue uno de los momentos más apasionantes de la historia de la ciudad, con una tremenda vida teatral, vida en los cafés y restaurantes. De un extremo a otro, fueras por donde fueras, la isla bullía entera de sofisticadas actividades nocturnas” –Woody Allen Lahiguera.net-

En el Hollywood dorado también tenía sus puntos de encuentro para los millonarios y famosos, pero su vida nocturna era sensiblemente distinta de la de Nueva York. “Era el glamur de Cocoanut Grove y el Trocadero”, comenta Allen. “No había muchos lugares a los que ir, no duraba hasta tan tarde, la ropa era más ligera y todo el mundo iba a los sitios en auto. Había una parte que era muy glamurosa, porque contaban con las estrellas de cine, pero Nueva York poseía cierta sofisticación de toda la noche de la que Hollywood carecía”. –Woody Allen LaHiguera.net-

 

 

Rodeada de una capa de nostalgia y melancolía, Café Society es una revisión de una época fascinante y dorada de Hollywood pero vista desde un punto de vista agridulce, con referencias a una pléyade de figuras del estrellato de la Meca del Cine como: Joan Blondell, Robert Taylor, Barbara Stanwyck, James Cagney, Joan Crawford, Errol Flynn o Adolphe Menjou. No obstante, lo más trascendente de este aparente divertimento de nostalgia hollywoodense, radica en la habilidad de Woody Allen para proponer una historia sobre la frustración romántica y la relatividad del éxito en un filme desairado por la Academia debido a su tono amargo y melancólico similar al de La La Land de Damien Chazelle. Por cierto, ese mismo clima de fracaso amoroso también ese año de 2016, era trasladado a una atmósfera de sadismo, violencia y pesadilla de Animales nocturnos de Tom Ford, que remite a los ambientes sofocantes de trauma sexual, perversión erótica e historias paralelas de David Lynch como en Mulholland Drive; zona en la que habita la exitosa galerista y artista visual Susan (Amy Adams) cuyo vacío existencial, soledad y frustración se evidencian mientras lee la novela inédita que le ha enviado su ex marido (Jake Gillenhaal) en un primer matrimonio destruido por la juventud y ambición social de ella.

 

Café Society relata una historia de amor condenada al fracaso cuyos personajes se preguntan por las decisiones que toman y el rumbo que siguen sus vidas, en la que Woody Allen continúa en ascenso en sus relatos sobre la voluntad, el deseo y el azar. Pieza melancólica y luminosa sobre la imposibilidad del amor verdadero que suceden en tan sólo un abrir y cerrar de ojos. Memorable.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro histórico de la Ciudad de México, marzo 1 2018

EL AÑO ROJO (The Year of the Gun, Estados Unidos, 1991)

Dirección. John Frankenheimer/ Guión. David Ambrose, inspirado en la novela de Michael Mewshaw/ Fotografía en color. Blasco Giurato/ Música: Bill Conti, Giuseppe Verdi/ Edición: Lee Percy/ Dirección de arte: Luigi Quintili/ Diseño de Producción. Aurelio Crugnola/ Vestuario. Ray Summers/ Producción. Edward R. Pressman, Eric Fellner/ Con: Andrew McCarthy (David Raybourne), Sharon Stone (Alison King), Valeria Golino (Lia), John Pankow (Italo Bianchi), Mattia Sbragia (Giovanni), George Murcell (Pierre Bernier), Francesca Prandi (chica terrorista), Carla Cassola (Lena), Pietro Bontempo (segundo hombre), Luigi Di Fiore (primer terrorista)/ Duración. 111 mins.

SINOPSIS

En 1978, David Raybourne es un novelista estadounidense que vive en Roma y trabaja como periodista en un pequeño periódico en inglés. Él está involucrado sentimentalmente con Lia, la esposa separada de un industrial italiano y amiga de Italo Bianchi, un profesor de izquierda política en una universidad romana. Son años de tensión política e inquietudes estudiantiles, en la que las infames Brigadas Rojas cometen ataques violentos, culminando en el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro, ex primer ministro italiano.

Como parte de un plan para escribir una novela comercial y recaudar dinero para casarse con Lia, Raybourne investiga las actividades y organización de las Brigadas Rojas. Escribe el borrador de una novela, realista pero ficticia, con el argumento centrado en el secuestro de una figura política a cargo de las Brigadas. Durante este tiempo, David Raybourne se encuentra con una bella y sexualmente provocativa fotoperiodista joven, Alison King. Ella está ansiosa por una noticia y Raybourne la presenta a Italo Bianchi. Alison se convence de que Raybourne sabe algo acerca de las Brigadas Rojas y le oculta una posible primicia, por lo que después de un coqueteo sexual, ella busca en su departamento y encuentra el nuevo borrador de Raybourne.

Resulta que Bianchi, en realidad colabora con las Brigadas y entrega el borrador a un contacto de tan violenta célula y la similitud de su trama ficticia con sus planes de secuestro reales los lleva a concluir que sus planes se han filtrado. No obstante, Lia está incluso más involucrada con las Brigadas Rojas y por ello, Raybourne y King son capturados, al tiempo que ocurre el secuestro de Aldo Moro. Acusan a Lia de la filtración y le disparan por su aparente traición antes de los ojos de Raybourne y King y obligan a ésta a fotografiar el cuerpo e instruir a Raybourne para publicitar la historia como una advertencia a cualquier traidor en el futuro.

 

 

  1. El año de las Brigadas Rojas, año de terrorismo y confusión política, de luchas internas y pugnas por el poder. Demócratas cristianos y comunistas infiltrados en universidades, y el terrorismo como arma política de doble filo, en una Italia sumida en el caos. El tema, explotado por varios realizadores italianos en un registro que oscila entre el thriller de denuncia y la reflexión concienzuda sobre los mecanismos del poder político, es retomado por el veterano realizador estadunidense John Frankenheimer, en un filme fuera de contexto pero en la línea de lo mejor de su filmografía.

 

El caso de John Frankenheimer es similar al de otros notables veteranos de Hollywood, aquellos realizadores que luego de un arduo trabajo en televisión, lograron dar el salto a la pantalla grande a finales de los años cincuenta. Es decir, una extraña generación carente de los atributos de las grandes leyendas y sin las pretensiones de las generaciones de cineastas amparados bajo el revolucionario concepto de cine de autor de los sesenta. Frankenheimer, al igual que realizadores como Arthur Penn, Robert Aldrich o Don Siegel, demostraron su valía como eficaces artesanos, capaces de dejar de lado su capacidad autoral para ofrecer sus dotes como grandes orquestadores de relatos poderosos y en ocasiones, sobrellevando los desplantes de grandes estrellas.

Con una versatilidad y una firmeza envidiable, Frankenheimer recorrió todos los géneros desde el más bajo presupuesto a la superproducción; de Llegaron los paracaidistas a Ronin pasando por Grand Prix. Luego de un dudoso debut hacia 1957 con El joven extraño, el realizador neoyorquino, no destaca sino hasta 1962 cuando tiene la oportunidad de dirigir al entonces gran veterano Burt Lancaster en La celda olvidada, la historia de un asesino que en sus años de prisión se convierte en un experto ornitólogo. No obstante, la leyenda de Frankenheimer puede situarse con un par de intrigantes relatos de la guerra fría que azotaba Hollywood y el país entero.

Si Siete días en mayo (1964) escrita nada menos que por Rod Serling, el creador de la Dimensión desconocida, se centraba en un hipotético golpe de estado militar contra el presidente estadunidense, nada más delirante que El embajador del miedo (The Manchurian Candidate, 1962), quizá la obra maestra del cine de la paranoia política que surgía como una inquietante alegoría de la terrible “caza de brujas” que el macartismo trajo hacia 1952. El filme abre justamente en ese año para contar la historia de una pequeña patrulla de soldados estadunidenses en Corea, el regreso a su patria y las pesadillas recurrentes de varios de ellos, ya que en realidad fueron traicionados por un guía y obligados a cometer atrocidades a partir de un lavado de cerebro.

El filme, es una descripción virulenta y feroz acerca de ese oscuro periodo dominado por el la paranoia del comunismo que desplegó el senador McCarthy para mantener libre de impurezas las conciencias más reaccionarias del estadunidense medio. La cinta tiene a su vez otra arista aún más inquietante como lo es la relación entre el protagonista y su madre (una estupenda Angela Lansbury); una máquina de verdadero horror que se encuentra detrás de su lavado de cerebro y cuyo clímax es el asesinato del candidato presidencial. Se trata de alguna manera de una extensión del Edipo de Psicosis de Hitchcock pero en clave de cine político.

A exitosos thrillers comerciales de los setenta como 99.44 % muerto, la secuela de Contacto en Francia y Engendro, se suma otro relato de corte paranoide: Domingo negro, basado en el primer bestseller de Thomas Harris, el futuro autor de El silencio de los inocentes, centrado en un atentado terrorista llevado a cabo durante un juego del superbowl. Los ochenta, lo mostraron como el hábil artesano que era, en cintas de fórmula que intentaban hacer una crítica irónica a los géneros en que se inscribían: El desafío, Herencia nazi, 52, enredo mortal o Armado hasta los dientes, con Don Johnson como un policía que vomita durante las persecuciones que lleva a cabo para atrapar delincuentes y acababa descubriendo una suerte de conspiración de un grupo pro nazi.

En los noventa y el nuevo milenioi Frankenheimer abrió con este extraordinario thriller erótico-político filmado en Italia y las pugnas por el poder entre demócratas cristianos y comunistas en El año rojo protagonizado por una muy guapa Sharon Stone en el papel de una sexy fotógrafa, un año antes de convertirse en símbolo sexual con Bajos instintos. La isla del Dr. Moreauy Operación Reno, son ejemplos de su capacidad artesanal y su estilo vertiginoso y violento, sin embargo, Ronin (1998), protagonizada por Robert De Niro, es la prueba exacta de su cine: ágil, inventivo, con una estructura dramática fluida y sorprendente, un muestrario de los alcances del thriller y su vehemencia paranoide que representa el indudable oficio de un cineasta extraordinario.

 

 

El año rojo, resulta una curiosidad que mezcla el tema del terrorismo (un asunto que se pondría de moda -en el contexto irlandés- con Juego de lágrimas y Juego de patriotas) y el glamour hollywoodense representado no sólo por Frankenheimer, sino por la guapa rubia Sharon Stone en el papel de una fotoperiodista. A su vez, un espléndido soundtrack a cargo de Bill Conti -sí, el mismo de Rocky y secuelas- que combina con eficacia coros gregorianos y sintetizadores.

Frankenheimer se adentra en el terrorismo pero muy alejado del suspenso gradual y los mecanismos más propios del thriller como lo hiciera en Domingo negro, retratando con desapego y una lograda intensidad, las contradicciones políticas y periodísticas relacionadas con el terrorismo italiano de finales de los setenta, a través de la historia de un reportero estadunidense y ex estudiante radical de los sesenta que trabaja sin permiso en un diario local de Roma con noticias en inglés y que pretende elaborar una novela de corte testimonial sobre las Brigadas Rojas y sus conexiones con la prensa, las universidades y el parlamento.

Sin la garra de un Bellocchio, en su retrato de una Italia enloquecida por comunistas y fascistas en Noticia de una violación en primera plana y sin la profundidad política de ese docudrama que revisa todas las posturas políticas alrededor del ex primer ministro democristiano Aldo Moro en El caso Moro (1988) de Giuseppe Ferrara, Frankenheimer deja de lado el lugar común de esa suerte de subgénero acerca del bienintencionado reportero sumido en el caos y el terror (El año que vivimos en peligro, El ocaso de un pueblo, Los gritos del silencio, Bajo fuego) para describir con frialdad las reacciones y mentiras de seres amorales, débiles o confundidos, como lo ejemplifica la magnífica escena del coito entre Raybourne y la fotógrafa nihilista que encarna Stone, despojado de sensualidad o cachondería artificial.

Terroristas que no dudan en matarse entre sí, un profesor timorato que oculta a duras penas su homosexualismo, una fotógrafa ambiciosa fascinada con la muerte (“mi trabajo es traer malas noticias y contar cadáveres”), una joven italiana amante del protagonista, que duda entre su relación amorosa, la fidelidad a su marido y su radical posición política y finalmente, un reportero petulante que sólo desea atinar con un bestseller en ese su afán inconsciente de fama, representando al héroe involuntario metido en las pantanosas aguas del terrorismo casi por coincidencia y que sale con vida para terminar como un escritor arribista, mientras que la guapa fotógrafa copartícipe de su éxito de librería continúa en su búsqueda nihilista en otro territorio de alarma como Beirut.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 14 de febrero 2018

LOS INVENCIBLES (Les invincibles, Francia-Arabia Saudita, 2013)

Dirección. Frédéric Berthe/ Guión. Laurent Abitbol, Céline Guyot, Martin Guyot, Jean Pierre Sinapi, Fréderic Berthe y Atmen Kelif/ Fotografía en color. David Quesemand/ Música. Evgueni Galperine, Sacha Galperine/ Edición. Vanessa Basté, Hugues Darmois y Stéphane Garnier/ Diseño de Producción. Frank Benezech/ Dirección de arte. Mathieu Junot/ Vestuario. Valérie Le Hello/ Producción. Lauranne Bourrachot, Marco Cherqui, Frédérique Dumas, Joey Faré, Christopher Lambert y Pierre Francois Piet/ Con. Gérard Depardieu (Jackie Camboulaze), Atmen Kelif (Momo), Virginie Efira (Caroline Fernet), Daniel Prévost (René Martinez), Edouard Baer (Stéphane Darcy), Michel Galabru (Louis Cabanel), Tassadit Mandi (Aïcha), Carole Franck (Isa), Bruno Lochet (Zezé), Simon Abcarian (Nino Lorcy)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

Jacky, Momo y Zezé, son un trío de perdedores del sur de Francia. El primero, ex campeón de petanca, endeudado con unos mafiosos y en crisis matrimonial. El segundo, un argelino cuarentón y soltero, extraordinario jugador de petanca que vive con su posesiva madre dueña de un restaurancito árabe especializado en cuscús. Ambos, con la ayuda de Zezé, se dedican a estafar a otros pobres diablos como ellos. Sin embargo, su vida gris y monótona dará un giro cuando se anuncia una competencia internacional de su deporte favorito con un premio de 500 mil euros. Sin embargo, Momo tendrá que enfrentar a René Martinez, entrenador discriminador, aferrado a sus engreídos tiradores, en contra del débil y pobre Momo, quien habrá de justificar su lugar en el equipo una y otra vez, y sacarlos de problemas cuando sea necesario para ser explotado mientras sirva a sus intereses, y cuando se requiera eliminarlo de la jugada, maquinar un asunto sucio en su contra, incluyendo tretas sobre su nacionalidad y nacimiento. No obstante, Caroline Fernet, la guapa asistente de Stéphane Darcy, el millonario de la federación de petanca, se pondrá del lado del tímido y humilde Momo y le respaldará por encima de su empleador, sin contar con el apoyo de Jacky, el amigo veterano en la petanca y en organizar lo que sea para salir a flote.

Los invencibles fue filmada en varios lugares del sur de Francia como Nimes, Gard y algunas otras zonas como Béziers y Hérault. Asimismo, la película incluye la interpretación del tema musical La casa del sol naciente a cargo del propio Gérard Depardieu.

 

 

La petanca es un juego Francés equivalente al deporte de las Bochas, con la excepción de que las bolas están hechas de metal y son del tamaño de una naranja. La superficie para jugar es parecida a la de un campo de béisbol. El área de juego puede estar demarcada con límites o no. El objetivo es pararse en un círculo que se delinea en el suelo; luego ruedas, voleas por lo alto, o tiras la bola lo más cerca que puedas de tu bola objetivo. Solo un equipo consigue puntos por cada round y los equipos juegan todos los rounds que sean necesarios hasta llegar a los 13 puntos. El primer equipo que llegue a 13 puntos gana.

La petanca es un deporte en el que el objetivo es lanzar bolas metálicas tan cerca como sea posible de una pequeña bola de madera, lanzada anteriormente por un jugador, con ambos pies en el suelo y en posición estática desde una determinada zona. El deporte en su forma actual surgió en 1907 en La Ciotat, Provenza, en el sur de Francia, aunque los antiguos romanos ya jugaban una versión primitiva con bolas de piedra, que fue llevada a Provenza por soldados y marineros romanos. Su nombre procede de la expresión “pieds tanquees” (“pies juntos”) en lengua provenzal. Existen varias federaciones que regulan las competiciones oficiales de este deporte.

Este deporte se puede practicar en todo tipo de terreno, aunque normalmente se hace en zonas llanas, de gravilla o arenosas. Las pistas son rectangulares con un largo de 15 m y un ancho de 4 m para competiciones nacionales e internacionales, aunque pueden tener unas dimensiones mínimas de 12 m x 3 m para otras competiciones. Las bolas usadas en el juego no deben contener plomo ni arena en su interior con unas estrías que dibujan todo su contorno. Su diámetro debe medir entre 70,5 y 80 mm, mientras que su peso oscila entre los 650 y los 800 g. La bola pequeña o boliche es de madera o de material sintético y debe tener un diámetro de 30 mm. –Con información de Wikipedia-

 

 

Los invencibles de Frederic Berthe es una comedia ligera, divertida y sentimental que acude a varios lugares comunes sobre el tema de la amistad, la vida inútil, las pequeñas transas y la intolerancia. No obstante lo hace con tal sencillez, eficacia y sin pretensión alguna, que acaba por atrapar al espectador para mantenerlo entretenido de principio a fin. Aquí pueden encontrarse referencias a filmes como: Los desconocidos de siempre (1958) de Mario Monicelli, e incluso El audaz (1961) de Robert Rossen.

En efecto, el filme bebe de fuentes tan diversas como Los inútiles (Federico Fellini, 1953), sobre la existencia mediocre de un grupo de vagos y soñadores. La culpa la tiene Voltaire (Abdellatif Kechiche, 2000), acerca de la xenofobia y los problemas de integración de argelinos en Francia. Sin faltar Rocky (John G. Avildsen, 1976) y Karate Kid (John G. Avildsen, 1984); el fracasado trastocado en celebridad con todo y su atípico entrenamiento.

Apoyado en una narración ágil, una banda sonora muy atractiva y simpáticas actuaciones y situaciones Los invencibles remata además con una curiosa vuelta de tuerca. Ello, en una trama donde se pone a prueba la amistad, el amor, la solidaridad, la habilidad del juego y la estupidez, la ignorancia y la envidia del ser humano.

 

“La solución del conflicto planteado en el filme es un chiste personal, una referencia a la propia vida de Dépardieu cuando obtiene su nacionalidad rusa en 2013. Una diferencia monetaria del experimentado actor con el gobierno de François Hollande (presidente francés de carácter socialista desde mayo de 2012), que decretó un impuesto a los individuos con mayor riqueza, devino en la renuncia de la nacionalidad francesa de Dépardieu. En el filme, Jacky y Momo se nacionalizan argelinos (hay que recordar que Argelia fue colonia francesa hasta 1962 y que Francia mandó apoyo a Malí y la Coalición Internacional en el conflicto que tuvieron con los Islamistas en 2013) con el fin de competir en el mundial: “en términos de inclusión, los argelinos son más flexibles que nosotros” le dice entre risas un empresario-burócrata a otro. – http://butacaancha.com/los-invencibles-los-de-siempre/-

 

Algunos flashbacks utilizados en el momento preciso aportan elementos para comprender los móviles de la amistad entre los dos protagonistas y a su vez el contexto el afecto y relación de Momo y su madre. El manejo del suspenso al final de la película resulta notable incluyendo la última artimaña del entrenador. Finalmente Momo hará la paz consigo mismo y él y sus amigos demostrarán por que resultan invencibles en una aventura deportiva de enorme profundidad humana sobre la traición y el racismo y a su vez acerca de la amistad, la fidelidad a las raíces y la integración social.

 

 

Rafael Aviña

Prado Coapa 30 de enero de 2018

EL SECRETO DE VERA DRAKE (Vera Drake, Gran Bretaña-Francia, 2004)

Dirección. Mike Leigh/ Guión. Mike Leigh/ Fotografía en color. Dick Pope/ Música. Andrew Dickson/ Edición. Jim Clark/ Diseño de Producción. Eve Stewart/ Dirección de arte. Andrew Grant, Ed Walsh/ Vestuario. Jacqueline Durrand/ Producción. Alain Sarde, Simon Channing Williams, Georgina Lowe, UK Film Council/ Con. Imelda Staunton (Vera Drake), Richard Graham (George), Eddie Marsan (Regg), Anna Keaveney (Nellie), Alex Kelley (Ethel), Phil Davis (Stan), Peter Wright (Inspector Webster), Heather Craney (Joyce), Daniel Mays (Sid), Lesley Manville (señora Wells)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

Londres, 1950. Época de la segunda posguerra. Vera Drake es una mujer madura dedicada a su familia, cuida de su marido y de sus dos hijos ya mayores, de su anciana madre y de un vecino enfermo. Su tímida hija, Ethel, trabaja en una fábrica de focos, y su hijo, Sid, es un sastre. Su marido, Stanley, es un mecánico de automóviles. A pesar de que Vera y su familia son de condición económica pobre, sus fuertes lazos familiares los mantienen unidos. No sólo ello, la bondad de Vera se extiende a sus vecinos y a las personas que encuentra a lo largo de su día. Vera es un ama de casa. Sin embargo, a espaldas de su familia, también se desempeña como abortista clandestina. Ella no recibe ningún dinero o compensación por ello. Su ingenuidad le ayuda a pensar que se trata de una manera de ayudar al prójimo, como sucede con una jovencita de clase alta que queda embarazada luego de ser violada por uno de sus pretendientes. No obstante, luego de que una de sus pacientes casi muere en una intervención, Vera es detenida por la policía y puesta bajo custodia para ser interrogada.

 

 

El secreto de Vera Drake obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia y la Copa Volpi a la Mejor Actriz para Imelda Staunton. Asimismo, fue nominada a tres Oscares: Mejor Dirección, Guión y Actuación estelar femenina. Staunton también fue nominada al Globo de Oro y ganó el Premio de Mejor Actriz en lo mejor del Cine Europeo y en el Festival de Toronto. Además recibió los Premios BAFTA a lo mejor del cine británico en las categorías de: Dirección, Actriz y Vestuario y 11 nominaciones más y el Premio de Mejor Película en lo mejor del Cine británico independiente.

 

 

“Potente relato humanista; no se trata de un filme sobre el aborto, ni en una disertación moral o legal sobre el tema. El filme consiste sobre la vida familiar, particularmente tras la segunda guerra mundial. La acción se sitúa en la Inglaterra de 1950, con personajes sumidos en las carencias sociales y económicas tras el conflicto bélico. Vemos el mercado clandestino de comida, la pobreza, las diferencias entre clases sociales y las paupérrimas condiciones de vida de los más necesitados. Dentro de este contexto es que surge la posibilidad del aborto, algunas mujeres son violadas, otras no tienen dinero para tener un bebé; algunas ya tienen muchos hijos y simplemente no pueden ni quieren otro más; también hay un caso de una mujer inmigrante y su desconocimiento cabal de su situación” – http://vivecinescrupulos.blogspot.mx/2013/08/vera-drake.html.

 

 

 

Al lado de cineastas como Stephen Frears y Kean Loach, Mike Leigh, se erige como una de las grandes figuras del cine británico contemporáneo, heredero, al igual que los otros, de aquel free cinema inglés de la década de los sesenta, debido sobre todo, al tratamiento realista y casi documental de sus temas insertos en problemáticas sociales. Es el caso de El secreto de Vera Drake, multipremiado drama de época, ambientado en el deprimido Londres de la posguerra y protagonizado por una espléndida Imelda Staunton, en el papel de una entusiasta y dulce cincuentona que trabaja con ahínco por su familia y al mismo tiempo, ayuda a infortunadas jovencitas a deshacerse de embarazos no deseados.

Como sucedía en Un asunto de mujeres (1988) del francés Claude Chabrol, que resucitaba el caso real de Marie-Louise Giraud -la última mujer ajusticiada por la guillotina en 1941-, una espantacigueñas condenada a la pena capital por un gobierno empeñado en dar buen ejemplo, escarmentando a quien desequilibre los valores tradicionales como patria y familia, el filme de Leigh plantea un dilema moral sin el menor asomo de melodrama edificante o truculencia sensacionalista, donde queda claro, que la justicia opera de distinta manera en el caso de la clase trabajadora y de las familias pudientes, posibilitadas para solucionar un problema de aborto en clínicas establecidas.

 

De nueva cuenta, el realizador de Dulce vida, Secretos y mentiras y Todo o nada, recurre a la figura materna como el eje que une y convulsiona a los demás miembros de la familia. En este caso, cuando sale a la luz el secreto de Vera: la práctica ilegal de abortos que realiza sin retribución alguna, el marido de moral intachable, el hijo sastre, que busca un lugar en esa sociedad en crisis, la hermana solterona y fea, el apocado novio de ésta, el hermano del marido más desahogado económicamente y la ambiciosa mujer de éste, cada vez más integrada a una clase media en ascenso, responden con solidaridad y/o rechazo, ante la tragedia de una mujer que se desquebraja ante la vergüenza social.

Sin estar a la altura de anteriores títulos, El secreto de Vera Drake, resulta una conmovedora y amarga reflexión de la derrota moral de una sociedad prejuiciosa y al mismo tiempo, de los afectos y efectos que provoca un extraño estado de ilegalidad en el interior de una familia común, observada con minuciosidad, al igual que el entorno social, por un notable realizador que consigue alejarse de todo esquema y arquetipo.

Y es que, desde el punto de vista de una moral chata, reaccionaria e incomprensible, temas como el aborto han corrido una suerte dispareja en la pantalla. Del regaño y los fines didácticos a la abierta provocación, esos mismos temas se han modificado conforme la sociedad y las nuevas generaciones han variado su manera de apreciar asuntos tan conflictivos. El aborto sigue siendo prácticamente un tema tabú en todas las cinematografías -principalmente la mexicana-, aunque por fortuna, filmes notables han utilizado como pretexto el asunto para hablar de una realidad social imposible de ocultar, es el caso de obras como: La noche de Walpurgis (Gustaf Edgren, 1935) –con Ingrid Bergman-, Alfie (Lewis Gilbert, 1966), la citada Un asunto de mujeres (Claude Chabrol, 1988), o al igual que El secreto de Vera Drake, la ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, 4 meses, 3 semanas y 2 días (2007) del rumano Cristian Mungiu.

 

Curiosidades

Salvo Imelda Staunton, ningún actor/actriz sabía que el filme tocaba el tema del aborto. Se enteraron hasta que sus personajes lo hacían.

Todos los actores tenían prohibido comentar (aún con sus familias) el contenido del filme.

Mike Leigh recibió una nominación al Oscar por mejor guión original. Pero la película no tiene un guión, fue un trabajo de improvisación del director con los actores que duró unos meses antes de empezar la filmación. Leigh se apuró a realizar un guión para enviarlo a la Academia, tras recibir la nominación.

El director les pidió a los actores que tararearan algo genérico, porque no tenían presupuesto para pagar por los derechos de alguna canción.

La película fue enviada para concursar en Cannes, pero fue rechazada. Sin embargo, fue aceptada en Venecia donde ganó el León de Oro y la Copa Volpi a mejor actriz. – http://vivecinescrupulos.blogspot.mx/2013/08/vera-drake.html.

 

Rafael Aviña

Prado Coapa, Enero 2018

UN HOMBRE IRRACIONAL (Irrational Man, Estados Unidos, 2015)

Dirección. Woody Allen/ Guión. Woody Allen/ Fotografía en color. Darius Khondji/ Música: Ramsey Lewis, Daniel May, Billy Page, Michael Ballou, Johann Sebastian Bach y otros/ Edición: Alisa Lepselter/ Dirección de arte: Carl Sprague/ Diseño de Producción. Helen Robin/ Vestuario. Suzy Benzinger/ Producción. Letty Aronson, Helen Robin, Stephen Tenenbaum, Edward Walson/ Con: Joaquin Phoenix (Abe Lucas), Emma Stone (Jill Pollard), Betsy Aiden (madre de Jill), Ethan Pillips (padre de Jill), Jamie Blackley (Roy, novio de Jill), Parker Posey (Rita Richards), Robert Petkoff (Paul Richards, marido de Rita), Paula Plum (presidenta de la sociedad de alumnos), Sophie von Haselberg (April), Ben Rosenfield (amigo de April)/ Duración. 95 mins.

 

SINOPSIS

Abe Lucas es el nuevo profesor de Filosofía que llega al campus de una pequeña Universidad en Newport, Rhode Island. Tiene una reputación mala que sin embargo al mismo tiempo le crea un aura de fascinación en hombres y mujeres; ya sea alumnas o profesoras. Se dice que Abe es un mujeriego y un alcohólico incurable. Sin embargo, se trata de un hombre idealista y desilusionado que no sólo arrastra una enorme depresión y una crisis existencial desde que se percató de su incapacidad para cambiar el mundo, sino que carga desde meses atrás con una impotencia sexual que oculta con su fachada de arrogancia. En efecto bebe mucho y es un solitario acosado por la atractiva y solitaria profesora Rita Richards, casada con el también profesor Paul Richards, quien busca ser liberada de un matrimonio infeliz y sin sorpresas. Incluso, Rita sigue obsesionada con él pese incluso a sus problemas de erección. No obstante, Abe se siente atraído por una de sus estudiantes; una chica bonita y brillante Jill Pollard que vive con sus padres y mantiene una relación con otro estudiante: Roy. Abe y Jill inician una relación platónica romántica filosófica y de amistad que se mantiene sin cambios por un tiempo hasta que, un día, en un restaurante, ambos escuchan una conversación que cambiará dramáticamente el curso de sus vidas y Abe decide cometer un asesinato para liberar así a una mujer imposibilitada de permanecer cerca de sus hijos. Ese acto lo transforma y libera, sus problemas de depresión e impotencia desaparecen, sin embargo transformará su relación con Jill de nueva cuenta de una manera aún más dramática y desesperada.

 

Un hombre irracional fue selección oficial en el Festival de Cannes. Emma Stone fue nominada como Mejor Actriz para el Premio Jupiter. Y la propia Stone y Phoenix fueron nominados como Mejor Pareja en una situación romántica por la Asociación de mujeres periodistas cinematográficas estadunidenses.

 

 

“No hay una respuesta positiva a la desalentadora realidad de la vida. No importa lo que digan la filosofía, los psiquiatras o las religiones: todos terminaremos mal. Todo desaparecerá: el universo, el sol, las obras de Shakespeare y Beethoven. La cuestión de los artistas no es explicar a la gente por qué la vida vale la pena de ser vivida, porque no sería honesto. Lo único que puedes hacer es distraer a la gente. Y distraerte a ti mismo, para no afrontar la realidad: hacer películas es una gran distracción. Si no, estaría preguntándome de qué trata la vida, pensando en que en un futuro muy distante voy a ser viejo, en que voy a morir y mis seres queridos también. Es demasiada carga”. –Woody Allen al respecto de Un hombre irracional-

 

 

Pocos son los cineastas que parecen contar la misma historia una y otra vez y salir bien librados, creando en el espectador sensaciones encontradas que van de la adoración y la fascinación, al aburrimiento y el rechazo. Autores como David Lynch, Pedro Almodóvar, John Waters, Peter Greenaway, o el finado Federico Fellini, entre otros, tienen esa extraña cualidad, pero sin duda, Woody Allen es quizá el realizador que mayores rumbos y desafíos ha tomado, sin abandonar sus obsesiones y preocupaciones habituales o sus tangibles espacios de acción cotidiana como lo es la ciudad de Nueva York, territorio geográficamente emocional por el que transitan sus neuróticos personajes ligados a la farándula literaria y cinematográfica y sus bandas sonoras, salpicadas de música de concierto y jazz tradicional, aunque en sus últimos relatos Nueva York ha dejado de ser su ciudad fílmica.

Alejado casi por completo de su humor desenfadado y auto paródico de sus inicios y a pesar de que: Pícaros ladrones y El beso del escorpión se conectan con el espíritu de sus primeras obras, Allen ha sido capaz de reinventarse a sí mismo, en una serie de relatos ligeros que combinan con eficacia y sensibilidad, frustración y emoción, como lo muestran sus películas del nuevo milenio. Ejemplos: Muero por ti (2003) y Melinda y Melinda (2004), historias que guardan varios puntos de contacto narrativo y argumental, en una nueva etapa muy distinta a aquel brillante rompimiento que significó: Annie Hall/ Dos extraños amantes (1977), obra emblemática donde descubría, más allá de la tragicomedia, que, el sexo, las relaciones de pareja, las amistades y la cultura, pueden contar con su lado amargo, seguida de, Manhattan (1979), donde agrega otro tópico caro a su obra: el impulso sexual casi incestuoso entre adolescentes y hombres mayores (en Muero por ti, por ejemplo, Christina Ricci, habla del deseo sexual que le inspiraba su padre).

De su rompimiento con Diane Keaton y su relación sentimental y profesional con Mia Farrow, surgieron los intentos serios de Allen -bastante fallidos-, como: La otra mujer y Septiembre y algunas obras notables con tintes melancólicos y nostálgicos del tipo: Zelig, La rosa púrpura del Cairo, Broadway Danny Rose, Alice y principalmente esa pieza maestra que es: Crímenes y pecados de 1989. En ella, confluye la historia de un director de televisión corrupto y cínico, un documentalista para la TV fanático de los viejos musicales de Hollywood y un maduro oftalmólogo que decide asesinar a su amante, en un relato donde se mezclaba con gran inteligencia y habilidad, comedia y tragedia con un final optimista en apariencia, como sucede en: Melinda y Melinda, que parte de una premisa muy simple: dos autores teatrales discuten la importancia del humor y del drama en la vida cotidiana y cada quien propone un giro argumental trágico o humorístico de una anécdota trivial, la llegada intempestiva de una mujer que se convierte en detonante de diversos personajes, algo que sucede de alguna forma más o menos similar en Un hombre irracional aunque aquí el detonante es un hombre hastiado de la vida.

 

No obstante, a partir de Match Point/ La provocación (2005) Woody Allen dio un giro inesperado hacia la fatalidad, el dramatismo y los relatos cargados de ironía y amargura no exentos de humor negro. Un hombre irracional también se conecta con ésta última: al igual que el personaje de Jonathan Rhys Meyer, un ambicioso maestro de tenis, el profesor de Filosofía que encarna Phoenix apuesta por una situación criminal que lo arrastra como una bola de nieve hacia un abismo sin final. Así, ambas películas avanzan a su vez hacia el drama pasional y de ahí al thriller criminal con ecos del mejor y más amoral cinema noir, el cine de Hitchcock, la obra de Patricia Highsmith, e incluso los azares del cine de Rohmer, con referencias a Crimen y castigo de Dostoyevski.

Por supuesto en el inter, Woody Allen continúa con sus temas de humor ácido y cruel como lo muestra: Medianoche en París, Desde Roma con amor, Conocerás al hombre de tus sueños o Magia a la luz de la luna realizadas después de Match Point. No obstante sus reflexiones más agrias y terriblemente cotidianas se encuentran en relatos como: Vicky Cristina Barcelona, El sueño de Cassandra, Jazmín azul y en sus últimas dos cintas: Café Society (2016) y Wonder Wheel (2017) y por supuesto en Un hombre irracional.

 

“El tono de Un hombre irracional es mucho más oscuro”. Sobre Emma Stone dice: “Es genial para casi todo. Es joven, hermosa y talentosa tanto para la comedia como para el drama. Me recuerda a Diane Keaton en el sentido de que las dos tienen un talento ilimitado”. –Woody Allen-

 

Un hombre irracional inicia como una comedia ligera de enredos amorosos y poco a poco da un giro inesperado hacia el asunto homicida, la nota roja y el crimen perfecto como ocurre en Crímenes y pecado. Todo ello, en un filme cargado de referencias filosóficas y literarias que van de Heidegger a Kant, pasando por Freud, Dostoievski, Sartre y De Beauvoir)… “Mis héroes de siempre eran grandes escritores como Eugene O’Neill, Tennessee Williams o incluso Ingmar Bergman, pero a nadie le interesó cuando traté de seguir esa línea. Nunca quise ser comediante, pero me fueron empujando y nunca más pude salir” –Woody Allen-

La película número 45 de Woody Allen es de esas obras en apariencia menores que oculta elementos de enorme pesimismo: Abe Lucas es el profesor de Filosofía que no tiene objetivos en la vida y por ello se desmorona. La decisión que toma es irracional; sin embargo, para él no lo es: se trata de una meta, una misión que transforma su vida en todos sentidos. Más allá de los momentos ligeros, y del tono simpático y divertido del ambiente universitario: la profesora maniática y casi ninfómana, las habladurías de los académicos, la insolencia y las poses de los alumnos, sale a relucir una intención ácida y dura sobre las relaciones humanas y el sin sentido de la vida.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa 28 de noviembre de 2017