ELENA (Елена, Rusia, 2011)

Dirección. Andréi Zvyagintsev/ Guión. Andréi Zvyagintsev y Oleg Negin/ Fotografía en color. Mijail Kritchman / Música. Philip Glass/ Edición. Anna Mass/ Diseño de Producción. Andréi Ponkratov/ Dirección de arte. Andréi Ponkratov/ Vestuario. Anna Bartuli/ Producción. Non-Stop Production, Sergei Melkumov y Alexander Rodnyansky/ Con. Nadezhda Markina (Elena), Andrei Smirnov (Vladimir), Elena Lyadova (Katerina, hija de Vladimir), Aleksei Rozin (Sergei, hijo de Elena), Evgeniya Konushkina (Tatiana, esposa de Sergei), Igor Ogurtsov (Sasha, el hijo adolescente de Sergei), Vasiliy Michkov (abogado), Aleksandr Yeliseyev (sacerdote)/ Duración. 109 mins.

SINOPSIS

Elena y Vladimir son una pareja mayor cercanos a los 60 añosor, proceden de diferentes orígenes y habitanviven en un departamento lujoso en una zona residencial. Vladimir es un hombre de muy buena posición económica y de trato gélido. Elena fue su enfermera varios años atrás; procede de un medio modesto y es una esposa dócil. Se conocieron tarde en la vida y cada uno tiene hijos de matrimonios anteriores. El hijo de Elena es Sergei: desempleado, tendiente al alcoholismo, irresponsable e incapaz de sostener a su propia familia: su mujer Tatiana, su hijo adolescente Sasha y un bebé, quienes viven modestamentehabitan en un departamento muy descuidado en los suburbios deen una zona violenta. Para colmo, de forma constantemente Sergei presiona a Elena con dinero prestado que jamás paga y ahora desea que Vladimir les ayude, colocando al también irresponsable Sasha en la Universidad para que evite ser llamado al ejército. Katerina, la hija de Vladimir es una atractiva joven descuidada y fría que mantiene una relación lejana con su padre. Un inesperado ataque al corazón lleva a Vladimir al hospital, donde se da cuenta de que su tiempo restante es limitado. Ello le acerca afectuosamente con su hija y por ello, decide tomar una decisión importante: Katerinaella será la única heredera de su riqueza. Al regresar a Regresa a casa y lo anuncia a Elena. Las esperanzas de Elena para ayudar financieramente a su hijo se esfuman de súbito. Es entonces que la tímida y sumisa ama de casa que ha sido Elena, entonces traza uviene con un plan para otorgar dar a su hijo y a sus nietos una oportunidad real en la vida.

 

 

 

Elena obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes en la Sección: Una cierta mirada. Asimismo, la protagonista Nadezhda Markina, ganó el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Premio que a su vez la actriz obtuvo en el Festival Asia-Pacífico, donde el realizador Andréi Zvyagintsev se llevó el de Mejor Director. En la entrega a lo más destacado del cine ruso, los premios Aguila Dorada, Elena fue condecorada con los galardones de: Mejor Película, Director, Actriz, Actriz Secundaria, Guión y Fotografía.

 

 

El crítico Jim Hoberman se refirió a Elena como “la evocación más vívida… de la sociedad contemporánea de Moscú”. Según Hoberman, “Zvyagintsev ha trazado un mundo gobernado por la ingratitud y la ausencia de justicia”. Por su parte, Stephen Holden del New York Times quedó impresionado por la “visión de Zvyagintsev de Moscú como una selva llena de vida silvestre depredadora”; “bisturí-como clase de disección de precisión que recuerda a Claude Chabrol”.

 

 

 

Con El regreso, su ópera prima, Andréi Zvyagintsev obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia en 2003, al igual que el Premio Luigi de Laurentis a la Mejor Ópera Prima en el mismo certamen y el Premio Fassbinder a la Mejor Película Revelación de los Premios del Cine Europeo, los Premios de Mejor Película, Realizador y Actores –para los tres protagonistas- en el Festival de Gijón, España y la nominación al Globo de Oro como mejor Película Extranjera. Zvyagintsev, nació en1964 en una ciudad del norte de Novosibirsk y se graduó en la Escuela de Actores de esa misma localidad a los 20 años. Sus primeros pasos fueron los escenarios de los teatros de provincia y a principios de 1990 llega a Moscú con la idea de convertirse en figura del cine y la televisión que empezaba a crecer en ese entonces.

Entre 1992 y el 2000 intervino como extra en varias series televisivas y películas sin llamar la atención. Su destino cambió cuando un amigo le ofrece un trabajo como director de REN TV, una productora independiente dedicada a la realización de programas policiacos y telenovelas baratonas. Empieza a dirigir numerosos episodios de populares series de televisión como Habitación oscura, con tal habilidad, que de inmediato recibe la oferta para dirigir un largometraje de arte de bajísimo presupuesto. El resultado fue precisamente El regreso, centrado en el tema de la ausencia paterna que marca de manera absoluta la personalidad de los hijos.

El éxito del filme le llevaron a la realización de su segunda obra: El destierro (Izgnanie, 2007), estrenada en el Festival Cannes, misma que se alzó con el Premio a la Mejor Actuación para Konstantin Lavronenko, quien hiciera el papel del padre en El regreso. En 2008 realizó el corto Apocrypha en Estados Unidos, originalmente integrante de uno de los fragmentos de Nueva York, te amo. En 2014 realiza Leviatán/ Leviathan sombría historia sobre la corrupción y la violencia de tintes bíblicos nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa. Ganadora del Globo de Oro a Mejor Película de habla no inglesa y Ganadora del Premio a Mejor Guión en el Festival de Cannes donde fue nominada a la Palma de Oro.
 

 

Elena abre y cierra con un plano muy sencillo. La cámara enfoca desde el exterior, la ventana de la habitación de la residencia donde habita la protagonista. En las ramas de un árbol aparece un cuervo que se posa frente a su balcón como símbolo de una fatalidad por venir: “cría cuervos y te sacarán los ojos”, parece decir esa escena de un filme que avanza con sencillez y que sin embargo, oculta en cada encuadre una atractiva atmósfera cargada de tensión, para narrar una trama sobre las diferencias sociales, la ignorancia, la avaricia y la forma en que los lazos familiares son capaces de sacudir cualquier valor ético y moral, en un tono cercano al cine noir clásico.

 

Como en sus anteriores y espléndidas obras, Andréi Zvyagintsev convierte a sus personajes en representantes de castas sociales de la compleja Rusia actual. Elena proviene sin duda de los estratos campesinos, de ahí su tesón, su trato afable y su sumisión. En cambio su marido Vladimir encarna a esos nuevos ricos de la Rusia posterior al comunismo. El hombre le gusta la buena vida, maneja un auto de lujo, asiste a un deportivo muy exclusivo, le gusta tener relaciones sexuales por lo que utiliza viagra por su edad y su principal preocupación es el dinero. No sólo eso: trata más bien a su mujer como una sirvienta o ama de llaves. Por supuesto, el marido le tiene afecto por los años, no obstante queda claro el abismo social que los separa como lo muestra la escena del desayuno cuando ambos hablan de sus respectivos hijos y cuyo conflicto real y crudo sale a la superficie en el momento en que Vladimir termina en el hospital.

Por su parte, los respectivos hijos representan aún con mayor crudeza la realidad social de la Rusia contemporánea. Sergei es propiamente un parásito que vive a expensas de la madre. Es un sujeto, flojo, irresponsable, sin ambiciones y alcohólico que ha convertido a su hijo adolescente Sasha en una peor extensión de él mismo, ya que Sasha encarna a la nueva juventud rusa: hedonista, sin apegos morales ni valores, violenta, consumista y apática. Quizá el personaje más interesante es justamente Katerina, treintañera de un cinismo apabullante que le ha dado su buena posición económica que ve con claridad la podedumbre de su país: “Son los genes. Semillas podridas. Todos somos malas semillas”. Es decir, se trata de un círculo fatalista, donde los hijos están condenados a repetir los errores de los padres, en una visión casi apocalíptica pero intimista donde Elena muy a su pesar acaba trastocándose en una suerte de femme fatale que le lleva a cometer un acto terrible para conseguir el propósito que se ha trazado, aunque se puede adivinar que su plan de vida está condenado al mayor de los fracasos y de los horrores.

En ese sentido Elena pareciera un film noir clásico estadunidense como Pacto de sangre/ Double Indemnity (Billy Wilder, 1944) con Barbara Stanwyck y Fred McMurray, pero filmado por Karen Shajnazarov (Ciudad cero) o Konstantin Lopushanski, autor de obras como: Cartas de un hombre muerto y El visitante del museo: relatos milenaristas, con toques de Kryzstof Kieslowski sobre todo su Decálogo (1990) y aquellos filmes del mismo relacionados con la pobreza moral, la codicia, la claustrofobia, el crimen y la irresponsabilidad ética.

 

 

El regreso es sin lugar a dudas una obra maestra de una austeridad y una tensión que impacta. Se trata de una de las películas de mayor belleza plástica de los últimos años que destaca además por una magistral dirección escénica y y actuaciones notables, que pareciera encerrar en sí mismo lo más profundo de otros importantes cineastas rusos como Andrei Tarkovski (La infancia de Iván, El espejo, Stalker) o Aleksandr Sokúrov (El arca rusa, Madre e hijo, Padre e hijo). Lo más sorprendente, es que se trata de la ópera prima del actor secundario Andréi Zvyagintsev, quien a los treinta y nueve años debuta como realizador mostrando un perfecto dominio del espacio, de las situaciones y de la narrativa cinematográfica. La película obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia en ese año 2003, al igual que el Premio Luigi de Laurentis a la Mejor Ópera Prima en el mismo certamen y el Premio Fassbinder a la Mejor Película Revelación de los Premios del Cine Europeo, los Premios de Mejor Película, Realizador y Actores –para los tres protagonistas- en el Festival de Gijón, España y la nominación al Globo de Oro como mejor Película Extranjera.

 

 

 

Andréi Zvyagintsev, nació en1964 en una ciudad del norte de Novosibirsk y se graduó en la Escuela de Actores de esa misma localidad a los 20 años. Sus primeros pasos fueron los escenarios de los teatros de provincia y a principios de 1990 llega a Moscú con la ambición de convertirse en figura del cine y la televisión que empezaba a crecer en ese entonces. Por supuesto, el camino no fue fácil. Así, entre 1992 y el 2000 intervino como extra en varias series televisivas y películas sin llamar la atención. Su destino cambió cuando un amigo le ofrece un trabajo como director de REN TV, una productora independiente dedicada a la realización de programas policiacos y telenovelas baratonas. Empieza a dirigir numerosos episodios de populares series de televisión como Habitación oscura, con tales habilidades, que casi de inmediato recibe la oferta para dirigir un largometraje de arte de bajísimo presupuesto. El resultado fue precisamente El regreso, centrado en el tema de la ausencia paterna que marca de manera absoluta la personalidad de los hijos.

El éxito del filme le llevaron a la realización de su segunda obra: El destierro (Izgnanie, 2007), estrenada en el Festival Cannes, misma que se alzó con el Premio a la Mejor Actuación para Konstantin Lavronenko, quien hiciera el papel del padre en El regreso, y que se convirtió en el primer actor ruso en ganar este reconocimiento. Finalmente, en 2008 realizó el corto Apocrypha en Estados Unidos, originalmente como integrante de uno de los fragmentos de Nueva York, te amo.
A los temas de la admiración, el rencor y la desconfianza que se da entre los hermanos en relación con su padre, se suma el de los misterios y enigmas del pasado familiar, así como los motivos que mueven a ese hombre callado y distante a llevar a sus hijos a una excursión durante varios días. Así, el vínculo que se estrecha entre un padre autoritario y unos hijos que inician un viaje de maduración, en el que quedan atrás los temores y los juegos de infancia, le sirve al realizador para sumergirse en el drama interior de un padre que entiende la educación al estilo militar, que quiere que sus hijos crezcan muy rápido y sepan sobrevivir ante las adversidades de la naturaleza. Hay escenas terribles como aquella del restaurante en la que Iván se niega a comer, o en la que el padre lo abandona en medio de un camino solitario y lo deja ahí varias horas bajo una impresionante tempestad. Lo mismo sucede con el episodio de los adolescentes vándalos que roban la cartera del padre a Andréi.

      Pocas veces, un filme contemplativo con un impecable manejo de la cámara y de la banda sonora, puede trastocarse en un relato tan hipnótico y tenso que evita al máximo el otorgar respiro al espectador, al tiempo que provoca la reflexión constante. Y es que en esta historia de ideas y sensaciones que sobrecogen e intimidan al espectador, queda claro que no hay villanos ni héroes, sólo víctimas de sistemas anquilosados, sean sociedades o relaciones familiares. Así, la expedición del padre y sus hijos a una isla, que resulta en sí misma una metáfora del viaje interior, permite ahondar en bellísimos paisajes marítimos, playas solitarias, bosques y pueblos semi abandonados y cuyos escenarios parecieran matizados de manera constante por la lluvia y bajo filtros de colores azules y grises que predominan en esos sus ambientes cargados de desolación y frialdad como las relaciones mismas entre los hijos con el padre.

Se trata de un relato apenas susurrado, de una sencillez, una austeridad y un minimalismo demoledor, ya que en el fondo es de una complejidad y una profundidad poética. Una historia que en cada escena crea un clímax de enorme tensión y atmósferas de agresividad contenida, en la que se hace evidente que la catarsis final será brutal. Ello, se debe no sólo a un hábil manejo narrativo de los tiempos y el espacio, a la relación entre entorno y los protagonistas de la historia, sino a un gran trabajo en la dirección de actores y al carácter de éstos. Si Konstantin Lavronenko se encuentra excepcional en ese su retrato de dureza paterna, de acoso constante y al mismo tiempo distanciado y sereno. Vladimir Garin como Andrei e Ivan Dobronrarov como el pequeño Iván, alcanzan cuotas extraordinarias. De hecho, resulta palpable la transformación y la madurez que alcanzan a golpes de una brutal cotidianidad. Ejemplo de ello, la escena en la que el padre golpea a Andrei, aquella en la que Iván oculta la navaja de su progenitor y arroja su plato al mar, pero sobre todo en esa escena final en la que finalmente, el hijo menor pronuncia angustiado la palabra “papá”.

En efecto, unido al tema de la ausencia, el realizador ruso construye con gran inspiración un dramático alegato sobre los roles impuestos socialmente para los hombres como sería: la frialdad, la dureza, el arrojo y en cambio, el sentimentalismo, el cariño y la suavidad para las mujeres. De ahí, se desprenden un par de secuencias que resultan fundamentales en la trama: la escena de arranque en la que Iván es tachado de miedoso y timorato por varios adolescentes, entre ellos su hermano, cuando se niega a saltar de una torre a un lago, misma que encuentra una dramática similitud con la secuencia en la que el niño huye de su padre y escala el faro de la isla. Las palabras que Iván le dice a su madre “Es que tú siempre sabrás que no salté, que fui un cobarde” y las que grita a su padre en la isla, se sumergen a su vez en el tema del respeto y la dignidad infantil que el realizador y sus excepcionales e inteligentes guionistas tocan con sutileza maestra.

 

El regreso resulta una combinación perfecta de tensión, suspenso, reflexión y poesía sobre la infancia y la influencia paterna. El asunto de la amargura, el recelo y el odio hacia esa figura ausente y despótica adquieren al final un intrigante camino hacia el amor paternal y la comprensión de que más que una amenaza se trata de un bienestar, a pesar de la manera en que ese desconocido se atreve a entrar a las vidas de estos niños haciendo valer su autoridad. Asimismo, esa nostalgia e incertidumbre que surge de una fotografía antigua -en la que Iván era tan sólo un bebé y su hermano Andréi un niño de cuatro años, quien más tarde intenta reconocer en la figura de ese hombre que duerme en la cama de su madre, a su padre-, cobra sentido con las crípticas imágenes finales ya sobre créditos, armadas con instantáneas fotográficas de ese viaje aleccionador y de una crudeza emocional y terrible, tal y como ocurre en otra obra maestra sobre la infancia y el abandono: Paisaje en la niebla (1988) del cineasta griego Théo Angelopoulos.

  1. Como dato fatal habría que agregar que un par de semanas después del rodaje el joven actor Vladimir Garin que interpreta al personaje de Andréi, se ahogó en uno de los lagos donde se filmó la película. Es decir, Garin jamás pudo ver su participación cinematográfica. En el guión su personaje originalmente moría. Al final el realizador decidió que su personaje siguiera con vida. Sin embargo la realidad le dio una vuelta de tuerca terrible a tal situación.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

28 de febrero de 2017

ELENA

 

(Елена, Rusia, 2011)

Dirección. Andréi Zvyagintsev/ Guión. Andréi Zvyagintsev y Oleg Negin/ Fotografía en color. Mijail Kritchman / Música. Philip Glass/ Edición. Anna Mass/ Diseño de Producción. Andréi Ponkratov/ Dirección de arte. Andréi Ponkratov/ Vestuario. Anna Bartuli/ Producción. Non-Stop Production, Sergei Melkumov y Alexander Rodnyansky/ Con. Nadezhda Markina (Elena), Andrei Smirnov (Vladimir), Elena Lyadova (Katerina, hija de Vladimir), Aleksei Rozin (Sergei, hijo de Elena), Evgeniya Konushkina (Tatiana, esposa de Sergei), Igor Ogurtsov (Sasha, el hijo adolescente de Sergei), Vasiliy Michkov (abogado), Aleksandr Yeliseyev (sacerdote)/ Duración. 109 mins.

 

 

Sinopsis

Elena y Vladimir son una pareja mayor cercanos a los 60 años, proceden de diferentes orígenes y habitan un departamento lujoso en una zona residencial. Vladimir es un hombre de muy buena posición económica y de trato gélido. Elena fue su enfermera varios años atrás; procede de un medio modesto y es una esposa dócil. Se conocieron tarde en la vida y cada uno tiene hijos de matrimonios anteriores. El hijo de Elena es Sergei: desempleado, tendiente al alcoholismo, irresponsable e incapaz de sostener a su propia familia: su mujer Tatiana, su hijo adolescente Sasha y un bebé, quienes viven modestamente en un departamento muy descuidado en los suburbios de una zona violenta. Para colmo, de forma constante Sergei presiona a Elena con dinero prestado que jamás paga y ahora desea que Vladimir les ayude, colocando al también irresponsable Sasha en la Universidad para que evite ser llamado al ejército. Katerina, la hija de Vladimir es una atractiva joven descuidada y fría que mantiene una relación lejana con su padre. Un inesperado ataque al corazón lleva a Vladimir al hospital, donde se da cuenta de que su tiempo restante es limitado. Ello le acerca afectuosamente con su hija y por ello, decide tomar una decisión importante: Katerina será la única heredera de su riqueza. Al regresar a casa lo anuncia a Elena. Las esperanzas de Elena para ayudar financieramente a su hijo se esfuman de súbito. Es entonces que la tímida y sumisa ama de casa que ha sido Elena, traza un plan para otorgar a su hijo y a sus nietos una oportunidad real en la vida.

 

 

 

Elena obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes en la Sección: Una cierta mirada. Asimismo, la protagonista Nadezhda Markina, ganó el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Premio que a su vez la actriz obtuvo en el Festival Asia-Pacífico, donde el realizador Andréi Zvyagintsev se llevó el de Mejor Director. En la entrega a lo más destacado del cine ruso, los premios Aguila Dorada, Elena fue condecorada con los galardones de: Mejor Película, Director, Actriz, Actriz Secundaria, Guión y Fotografía.

 

 

El crítico Jim Hoberman se refirió a Elena como “la evocación más vívida… de la sociedad contemporánea de Moscú”. Según Hoberman, “Zvyagintsev ha trazado un mundo gobernado por la ingratitud y la ausencia de justicia”. Por su parte, Stephen Holden del New York Times quedó impresionado por la “visión de Zvyagintsev de Moscú como una selva llena de vida silvestre depredadora”; “bisturí-como clase de disección de precisión que recuerda a Claude Chabrol”.

 

 

 

Con El regreso, su ópera prima, Andréi Zvyagintsev obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia en 2003, al igual que el Premio Luigi de Laurentis a la Mejor Ópera Prima en el mismo certamen y el Premio Fassbinder a la Mejor Película Revelación de los Premios del Cine Europeo, los Premios de Mejor Película, Realizador y Actores –para los tres protagonistas- en el Festival de Gijón, España y la nominación al Globo de Oro como mejor Película Extranjera. Zvyagintsev, nació en1964 en una ciudad del norte de Novosibirsk y se graduó en la Escuela de Actores de esa misma localidad a los 20 años. Sus primeros pasos fueron los escenarios de los teatros de provincia y a principios de 1990 llega a Moscú con la idea de convertirse en figura del cine y la televisión que empezaba a crecer en ese entonces.

Entre 1992 y el 2000 intervino como extra en varias series televisivas y películas sin llamar la atención. Su destino cambió cuando un amigo le ofrece un trabajo como director de REN TV, una productora independiente dedicada a la realización de programas policiacos y telenovelas baratonas. Empieza a dirigir numerosos episodios de populares series de televisión como Habitación oscura, con tal habilidad, que de inmediato recibe la oferta para dirigir un largometraje de arte de bajísimo presupuesto. El resultado fue precisamente El regreso, centrado en el tema de la ausencia paterna que marca de manera absoluta la personalidad de los hijos.

El éxito del filme le llevaron a la realización de su segunda obra: El destierro (Izgnanie, 2007), estrenada en el Festival Cannes, misma que se alzó con el Premio a la Mejor Actuación para Konstantin Lavronenko, quien hiciera el papel del padre en El regreso. En 2008 realizó el corto Apocrypha en Estados Unidos, originalmente integrante de uno de los fragmentos de Nueva York, te amo. En 2014 realiza Leviatán/ Leviathan sombría historia sobre la corrupción y la violencia de tintes bíblicos nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa. Ganadora del Globo de Oro a Mejor Película de habla no inglesa y Ganadora del Premio a Mejor Guión en el Festival de Cannes donde fue nominada a la Palma de Oro.

 

 

 

Elena abre y cierra con un plano muy sencillo. La cámara enfoca desde el exterior, la ventana de la habitación de la residencia donde habita la protagonista. En las ramas de un árbol aparece un cuervo que se posa frente a su balcón como símbolo de una fatalidad por venir: “cría cuervos y te sacarán los ojos”, parece decir esa escena de un filme que avanza con sencillez y que sin embargo, oculta en cada encuadre una atractiva atmósfera cargada de tensión, para narrar una trama sobre las diferencias sociales, la ignorancia, la avaricia y la forma en que los lazos familiares son capaces de sacudir cualquier valor ético y moral, en un tono cercano al cine noir clásico.

 

Como en sus anteriores y espléndidas obras, Andréi Zvyagintsev convierte a sus personajes en representantes de castas sociales de la compleja Rusia actual. Elena proviene sin duda de los estratos campesinos, de ahí su tesón, su trato afable y su sumisión. En cambio su marido Vladimir encarna a esos nuevos ricos de la Rusia posterior al comunismo. El hombre le gusta la buena vida, maneja un auto de lujo, asiste a un deportivo muy exclusivo, le gusta tener relaciones sexuales por lo que utiliza viagra por su edad y su principal preocupación es el dinero. No sólo eso: trata más bien a su mujer como una sirvienta o ama de llaves. Por supuesto, el marido le tiene afecto por los años, no obstante queda claro el abismo social que los separa como lo muestra la escena del desayuno cuando ambos hablan de sus respectivos hijos y cuyo conflicto real y crudo sale a la superficie en el momento en que Vladimir termina en el hospital.

Por su parte, los respectivos hijos representan aún con mayor crudeza la realidad social de la Rusia contemporánea. Sergei es propiamente un parásito que vive a expensas de la madre. Es un sujeto, flojo, irresponsable, sin ambiciones y alcohólico que ha convertido a su hijo adolescente Sasha en una peor extensión de él mismo, ya que Sasha encarna a la nueva juventud rusa: hedonista, sin apegos morales ni valores, violenta, consumista y apática. Quizá el personaje más interesante es justamente Katerina, treintañera de un cinismo apabullante que le ha dado su buena posición económica que ve con claridad la podedumbre de su país: “Son los genes. Semillas podridas. Todos somos malas semillas”. Es decir, se trata de un círculo fatalista, donde los hijos están condenados a repetir los errores de los padres, en una visión casi apocalíptica pero intimista donde Elena muy a su pesar acaba trastocándose en una suerte de femme fatale que le lleva a cometer un acto terrible para conseguir el propósito que se ha trazado, aunque se puede adivinar que su plan de vida está condenado al mayor de los fracasos y de los horrores.

En ese sentido Elena pareciera un film noir clásico estadunidense como Pacto de sangre/ Double Indemnity (Billy Wilder, 1944) con Barbara Stanwyck y Fred McMurray, pero filmado por Karen Shajnazarov (Ciudad cero) o Konstantin Lopushanski, autor de obras como: Cartas de un hombre muerto y El visitante del museo: relatos milenaristas, con toques de Kryzstof Kieslowski sobre todo su Decálogo (1990) y aquellos filmes del mismo relacionados con la pobreza moral, la codicia, la claustrofobia, el crimen y la irresponsabilidad ética.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

28 de febrero de 2017

EL MISTERIO VON BULOW (Reversal of fortune, Gran Bretaña-Estados Unidos-Japón, 1990)

Dirección. Barbet Schroeder/ Guión. Nicholas Kazan, inspirado en el libro Reversal of fortune: Inside of Von Bulow Case del abogado Alan Dershowitz/ Fotografía en color. Luciano Tovoli/ Música. Mark Isham/ Edición. Lee Percy/ Diseño de Producción. Mel Bourne/ Dirección de arte. Dan Davis/ Vestuario. Andrea Wallace, Ingrid Price, Jane E. Myers Judianna Makovsky, Milena Canonero/ Producción. Shochiku-Fuji Company, Sovereign Pictures, Reversal Films Inc. Edward R. Pressman, Oliver Stone, Elon Dershowitz, Nicholas Kazan/ Con. Jeremy Irons (Claus von Bulow), Glenn Close (Sunny von Bulow), Ron Silver (el abogado y profesor Alan Dershowitz), Anabella Sciorra (Sarah), Uta Hagen (María, ama de llaves de Sunny von Bulow), Fisher Stevens (David Marriott), Jack Gilpin (Peter McIntosh, alumno de Dershowitz), Christine Baranski (Andrea Reynolds, amante de Claus von Bulow), Felicity Huffman (Minnie, alumna de Dershowitz)/ Duración. 111 mins.

SINOPSIS

La película se inspira en la historia real de Sunny von Bulow y su marido Claus von Bulow y el proceso judicial emprendido por el profesor de leyes y abogado Alan Dershowitz, contratado por el millonario ejecutivo de la industria petrolera y aristócrata de la alta sociedad de Nueva York, Claus von Bulow para representarlo en el proceso en su contra acusado de administrar insulina y provocar un estado de coma en su esposa Sunny, multimillonaria heredera de la fortuna del magnate George Crawford; debido a que todas las sospechas recaen precisamente en él para quitarle la vida a su mujer y heredar su vasta fortuna.

A partir de entonces, se inicia la reconstrucción de los hechos, que incluyen las teorías de los numerosos involucrados en el proceso de apelación y la versión del propio Claus von Bulow, en un entorno repleto de intrigas, traiciones, infidelidades y roces existentes dentro de la familia von Bulow, que se trastocan en claves para materializar la defensa legal del acusado. Para ello, Dershowitz reúne a un grupo de estudiantes suyos y expertos, para armar el caso y consigue rebatir las pruebas circunstanciales que fueron usadas en el anterior juicio contra Von Bulow. Al impugnar la veracidad de las pruebas médicas y presentar una nueva teoría de los hechos, Dershowitz consigue inducir el concepto de Duda Razonable, con la cual el tribunal de apelaciones, no tiene más remedio que fallar en favor de la inocencia de Claus von Bulow y devolverle la fianza de un millón de dólares que éste había pagado, además de ratificar su capacidad para reclamar la fortuna de su mujer en estado vegetativo. Sin embargo, al término del caso, Dershowitz le deja en claro a Von Bulow que nunca creyó en su inocencia al afirmar: “Legalmente esto es una victoria, pero moralmente usted está solo”. Al final la duda acerca de que si Claus von Bulow fue responsable o no de inducir el coma a su esposa, queda ambigua y a criterio del espectador como ocurre en otro relato inspirado en crímenes reales: Zodiaco (David Fincher, 2007). –Con información de Wikipedia-

 

Jeremy Irons obtuvo el Oscar a Mejor Actor por su papel y El misterio von Bulow obtuvo dos nominaciones más: Mejor Director y Mejor Guión. A su vez, Irons ganó el Globo de Oro a Mejor Actor de Drama y Schroeder y Kazan fueron nominados a Mejor Director y Guión y también se nominó como Mejor Película. Asimismo, Irons obtuvo en Italia el David di Donatello a Mejor Actor Extranjero, la presea a Mejor Actor le fue otorgada por los críticos de Nueva York, Boston, Dallas, Los Ángeles, Kansas y Chicago.

 

 

El cineasta suizo-iraní, nacido en Teherán en 1941, Barbet Schroeder, ex crítico de la afamada revista Cahiers du Cinema, filósofo de profesión y productor de realizadores como Eric Rohmer, Jacques Rivette, Marguerite Duras y Wim Wenders, ha sido responsable de una obra con claras intenciones documentales y tintes hiperrealistas: eligió los excesos de la droga en Más/More (1968) y el resultado es una suerte de filme experimental sobre la juventud, la delincuencia y la droga como antecedente de La virgen de los sicarios (2000), rodada en Medellín de manera independiente. Más narraba la historia de amor obsesivo y destructivo entre un joven europeo Klaus Grunberg y una jovencita estadunidense en París (Mimsy Farmer) a ritmo del notable score de Pink Floyd.

En 1972 filma El valle con la atractiva Bulle Ogier quien encarnaba a la esposa del embajador de Francia en Austria, quien se une a un grupo de hippies para explorar una utopía en un paradisíaco valle de Nueva Guinea con una increíble fotografía de Néstor Almendros. Más intrigante aún, resultó Idi Amin Dada (1974), donde explotó de manera escalofriante, la narcisista personalidad del sanguinario general y dictador ugandés. En 1975, Schroeder llevó ese estado de posesión a los entretelones del sexo masoquista en Maitresse (1975), que narraba el encuentro entre un ladrón (un joven Gérard Depardieu que venía de filmar Les Valseuses) y una misteriosa y experta en técnicas de perversión (Bulle Ogier).

En Koko, el gorila que habla (1977) emprendió otro de sus intrigantes documentales a partir de las experiencias de Penny Paterson con sordomudos y Los tramposos/ Les Tricheurs (1983) de nuevo con Bulle Ogier, era una comedia dramática ambientada en un casino con personajes obsesionados por el juego. Para 1987 se traslada a los Estados Unidos donde iniciaría una atractiva carrera generando inteligentes tratamientos a fórmulas y géneros probados en Hollywood, a partir de su intenso retrato sobre la personalidad marginal y extrema del escritor Charles Bukowski y su obra en Barfly/ Mariposa de bar, protagonizada por los extraordinarios Mickey Rourke y Faye Dunaway.

 

A partir de un tono sencillo, cercano al telefilme de suspenso y de tema judicial, Barbet Schroeder propone un drama sobre la conciencia criminal a partir de una historia real, tema que seguirá explotando, luego de ésta, su segunda película en Hollywood: El misterio Von Bulow (1990), con Irons, como el aristócrata alemán acusado de asesinar a su mujer, seguida de Mujer soltera busca (1992), en la que analizaba el desdoblamiento de personalidad a través de un thriller paranoico. Asimismo en 1995 realiza el inquietante y sicótico remake de un clásico del cine negro: El beso de la muerte (Henry Hathaway, 1947), en el que el realizador relabora la visión desesperanzada del individuo enfrentado al sistema y arrojado a un mundo convulsionado del que parece imposible salir con dos presencias inquietantes como las de David Caruso y Nicolas Cage.

En 1996 emprende el fatalista drama familiar Antes y después, un angustioso recorrido por temas cotidianos como la familia, la crisis adolescente, el crimen, la justicia y la verdad a partir de un intenso guión de Ted Tally (El silencio de los inocentes) y el relato de suspenso psicópata Medidas desesperadas (1998) con Michael Keaton como un serial killer unido a un policía desesperado que encarnó Andy García. Curiosamente, Schroeder decide dejar Hollywood y se traslada a Colombia para filmar una cinta en video digital de alta definición, hablada en español y con actores desconocidos, realizada en situaciones extremas de peligro en las violentas calles de Medellín inspirada en la novela autobiográfica de Fernando Vallejo, La virgen de los sicarios.

Después de esta exhaustiva experiencia de amor, muerte y narcotráfico, Barbet Schroeder regresó a Estados Unidos para filmar Cálculo mortal (2002), thriller policiaco, producido y protagonizado por Sandra Bullock, en la que el cineasta continúa explorando otra faceta de sus temas preferidos: crimen y adolescencia, actualizando el añejo y terrible caso de Leopold y Loeb, mostrando como en toda su obra, un estilo sobrio, elegante y personal en el que ha evitado al máximo las fórmulas hollywoodenses. En 2007 filmaría el documental El abogado del terror sobre el defensor de criminales nazis, terroristas y asesinos, Jacques Verger, en 2009 realiza Inju la bestia en la sombra relato negro y sicológico y finalmente Amnesia (2015) inspirada en la propia vida del realizador sobre la relación entre una mujer mayor y un joven músico en la Ibiza de los años noventa.

 

El misterio Von Bulow apela a todas las fórmulas del cine de juzgados: las pruebas, las vueltas de tuerca, los constantes flashbacks, etc. Sin embargo, lo hace con eficacia y entretenimiento al grado que genera cierta empatía con personajes tan repulsivos como el propio protagonista un espléndido Jeremy Irons o su consorte la siempre magnífica Glenn Close, además de centrar la atención en la minuciosa labor de ese abogado judío que a todas luces sabe que su defendido es culpable y no obstante recurre a todas las argucias legales para defenderlo según la ambigüedad de las leyes estadunidenses. A destacar también la gran banda sonora del jazzista Mark Isham y el trabajo de dirección de arte y decorados que le otorgan un toque de elegancia a esta trama cuyo desenlace real sucedería en diciembre de 2008, justo cuando Martha Von Bulow mejor conocida como Sunny falleciera finalmente en Manhattan luego de permanecer 28 años en estado de coma, desde el 21 de diciembre de 1980, cuando fue hallada inconsciente en el baño de su mansión en Newport, Rhode Island. Por su parte, Claus von Bulow, llegó a un acuerdo extrajudicial en 1987 con sus hijastros para divorciarse de su mujer y no discutir la herencia, actualmente vive en Londres.

Vale la pena recordar la escena final de la película en el momento en que el protagonista es reconocido por la empleada de una farmacia; así, ante la mirada aterradora de la chica, el personaje de Irons solicita una dosis de insulina para jugarle una broma cruel.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de febrero de 2017

UN HOMBRE IDEAL (Un homme idéal, Francia, 2015)

Dirección. Yann Gozlan/ Guión. Yann Gozlan, Guillaume Lemans y Gregoire Vigneron/ Fotografía en color. Antoine Roch/ Música. Cyrille Aufort/ Edición. Gregoire Sivan/ Dirección de arte. Bruno Via/ Vestuario. Olivier Ligen/ Producción. Thibault Gast, Matthias Weber, Wassim Béji, 2425 Films, Mars Films, TF1 Films Production/ Con. Pierre Niney (Mathieu Vasseur), Anna Girardot (Alice Fursac), André Marcon (Alain Fursac), Valeria Cavalli (Hélene Fursac), Thibault Vincon (Stanislas Richer), Marc Barbé (Vincent, el chantajista), Sacha Mijovic (Franck), Eric Savin (policía), Luc Antoni (agente inmobiliario)/ Duración. 100 mins.

SINOPSIS

A sus 26 años, Mathieu Vasseur sigue soñando con ser un escritor de prestigio, pero a pesar de todos sus esfuerzos, no consigue publicar nada. Matthieu tiene todo para triunfar: tiene carisma, juventud, es un hombre atractivo incluso elegante y tiene la habilidad de convencer a los demás de sus osadías. Sin embargo, justo lo que le falta es el talento del escritor y su novela, El hombre de espaldas, es rechazada por una empresa editorial. Por ello, debe resignarse a trabajar en una compañía de mudanzas. Es así como conoce por azar a una bella joven ensayista literaria: Alice Fursac, quien dicta una plática sobre “El perfume en la literatura”. No obstante, su destino se trastocará por completo, el día en que, por casualidad, descubra varias fotografías y el manuscrito de un anciano solitario que acaba de morir: Leon Vauban, se trata de un diario de la guerra de Argel de finales de los cincuenta que resulta hipnotico. Debido a su frustración literaria, Mathieu decide apropiarse del diario cambiarle el nombre al de Arena negra, novelizarlo un poco y firmarlo con el suyo a una editorial. Mathieu se prepara a fondo: estudia los antecedentes y el desarrollo de la guerra de Argel y a su vez, analiza el estilo de varios y afamados escritores franceses para crearse su propia personalidad literaria. Arena negra es un éxito editorial sin precedentes y él se convierte en una celebridad en el mundo de la literatura gracias al plagio cometido. No sólo eso, alcanza una buena fortuna económica y consigue enamorar a Alice Fursac. Tres años después, Mathieu ha recibido enormes adelantos de dinero y tiene múltiples deudas, a su vez no ha podido escribir ni una sola línea de la segunda y prometida novela. De visita en la casa veraniega frente al mar de Alain y Hélene Fursac, los adinerados padres de Alice, Mathieu acepta un ultimátum de su editor y del Banco. No sólo eso, durante una firma de libros en la librería local del pueblo, Mathieu recibe la visita de Vincent, el hijo del mejor amigo de Leon Vauban, compañero en el frente de Argel y lo chantajea. El es el único con conocimiento del manuscrito de Vauban. El sabe del plagio y le pide dinero. Y a su vez, Stanislas, ahijado de Alain, sospecha de Mathieu, quien se verá inmerso en una encrucijada fatal y en una serie de situaciones cada vez más absurdas y violentas. Todo con el único fin de mantener a flote su secreto.

 

“Después de Cautivos (2009), mi primer largometraje, quería hacer un thriller; una película de género estilizada que contara la historia de un personaje dispuesto a pactar con el diablo para conseguir su sueño; hacer el retrato de un joven en busca de su identidad y que terminará perdiéndola. Mathieu Vasseur, el protagonista, se enreda en una primera y gran mentira que le empujará por una espiral de la que ya no podrá salir. Puedes perderte en la mentira, puedes volverte loco. Me parecía que el tema era de plena actualidad: historias de plagios que se han multiplicado y proporcionado una fama fulgurante. La identidad es un tema que me apasiona desde siempre, es universal y particularmente novelesca. A su vez, Mathieu no quiere triunfar tontamente, por casualidad. Tiene sinceramente la ambición de convertirse en novelista y está rabioso porque no lo consigue. Desde el principio teníamos que conseguir empatía por él para entenderle y no rechazarle cuando empieza a cometer actos censurables. Su problema es que le falta talento, aunque tiene, y mucho, para mentir” –Entrevista a Yann Gozlan, Lahiguera.com-

 

Con su segunda película el realizador francés Yann Gozlan, ha concebido un relato sobre ese abismo que existe entre lo que uno es y lo que aspiras a ser. ¿Qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo? ¿Cuál es el precio a pagar cuando robas el manuscrito de un muerto. Un hombre ideal resulta un eficaz thriller de personajes con enorme talento para mentir y para inventar historias, reales y ficticias y la forma en que envuelven a personas comunes. Traición, chantaje, crimen, drama, historia romántica y un personaje que parece ocultar diversas personalidades y que en el fondo no es más que un hombre común con una enorme capacidad para extraer lo extraordinario de lo ordinario.

Por supuesto el tema no es novedoso. El propio cine francés tiene acercamientos similares en la espléndida cinta de Claude Lelouch, Crimen de autor (2007) sobre un escritor fantasma que escribe las novelas de una exitosa autora de libros de aeropuertos o estaciones. Y en particular el cine de Hollywood como lo muestra: La ventana secreta (2004) de David Koepp, inspirado en una novela de Stephen King, con Johnny Depp como un escritor que atraviesa un mal momento creativo y en pleno proceso de separación de su esposa, aparece en su vida un extraño personaje (John Turturro) que lo acusa de haber plagiado uno de sus relatos. Y sobre todo, Palabras robadas (Brian Klugman, Lee Sternthal, 2012), con Bradley Cooper, Denis Quaid y Jeremy Irons, acerca de un escritor de éxito que lee su nueva novela ante una multitud de admiradores. Se trata de la historia de un escritor fracasado que tiene la fortuna de encontrar un manuscrito. Lo publica como suyo y obtiene un éxito espectacular que lo convierte en uno de los mejores autores de su tiempo. El autor del manuscrito resulta ser un anciano que lo escribió durante su juventud, cuando estuvo destinado en París durante la Segunda Guerra Mundial, época en la que encontró al amor de su vida.

A diferencia de ésta última, Un hombre ideal no intenta entrecruzar una historia dentro de otra como Palabras robadas en una suerte de cajas chinas, sino presentar el drama de un hombre joven atrapado en su propia espiral de mentiras que van ascendiendo y que resulta incapaz de encontrar una salida a esa avalancha brutal que ha concebido. Todo ello en un suspenso in crescendo muy en deuda con los mejores thrillers de Hitchcock y las novelas de Patricia Highsmith como Extraños en un tren (1951).

 

“Me interesaba mucho ese toque suyo “working class”. ¡No podemos fingir que las clases sociales no existen! Quería verle llegar vestido de empleado de mudanzas al aula en donde ve a Alice por primera vez. Es hermosa, habla de literatura, representa todo lo que él querría tener. Cuando era más joven, me acuerdo de algunos realizadores que venían a pedirme DVDs cuando trabajaba como vendedor en la Fnac, soñando con montar mis primeros cortos. Venían todo simpáticos, pero era muy violento para mí. Me hubiera gustado estar de su lado, pero estaba ahí, detrás del mostrador, con mi chaleco de la Fnac. Es duro tener una pasión y tener la sensación de estar en un callejón sin salida. Me identifico mucho con esta escena. Tenía otra razón para que Mathieu trabajara haciendo mudanzas de manera ocasional: las situaciones a las que se enfrenta en la segunda parte de la película exigían que estuviera en muy buena forma física; que tuviera un aspecto un poco atlético…Al principio es como una concha vacía. Cuanta más energía utiliza para salir de la intrincada situación que él mismo ha creado y que le ha atrapado, cuanto más reactivo es, más se alimenta su potencial creativo y surge la inspiración. No sabemos si ha adquirido el estilo, pero tiene cosas que contar. Me gusta mucho la idea de que haya un precio que pagar cuando uno se inicia en un proceso artístico. Mi primer objetivo era desarrollar un suspense lo más acuciante y sofocante posible. Que nos sumergiera literalmente en la piel del personaje” -Entrevista a Yann Gozlan, La higuera.com-

 

Pese a varias situaciones rocambolescas, excesivas y poco creíbles que la trama ofrece debido a las absurdas peripecias emprendidas por el protagonista, la puesta en escena de Gozlan y el gran trabajo del joven actor de extracción teatral Pierre Niney; estrella a su vez de: Yves Saint-Laurent (Jalil Lespert, 2014), consiguen transmitir el horror, la presión y la paranoia del personaje central. Y es que, Mathieu, al publicar el texto de otro, no sólo se convierte en lo que siempre había deseado, sino que además conquista a la mujer que ama que le parecía inaccesible. Aunque pudiera soñar por un momento que le ama tal y como es, sin talento ni inspiración, su relación siempre se sostendría en la mentira inicial; lo que le resulta una auténtica tortura psicológica. Alice termina por convertirse en el motor de cada uno de sus actos y él, está dispuesto a todos los sacrificios para que ella mantenga intacta la imagen de ese hombre ideal con el que cree vivir, hasta la última estratagema, que termina por trastocarlo en un fantasma que acaba siendo víctima de sus propios maquiavelismos. Todo ello en un espléndido ejemplo de cine de género con una enorme banda sonora, que sin ser una obra maestra resulta entretenido, tortuoso y fatalista.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

31 de enero 2017

HISTERIA: LA HISTORIA DEL DESEO (Hysteria, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Suiza, Luxemburgo, 2011)

Dirección. Tanya Wexler/ Guión. Stephen Dyer y Jonah Lisa Dyer, inspirados en la novela de Howard Gensler/ Fotografía en color. Sean Bobbitt/ Música. Gast Waltzing/ Edición. Jon Gregory/ Dirección de arte. Bill Crutcher, Philip Elton, Keith Slote, James Wakefield/ Diseño de Producción. Sophie Becher/ Vestuario. Nic Ede/ Producción. Tracey Becker, Bob Bellion, Judy Cairo, Sarah Curtis, Jimmy de Brabant, Anouk Nora/ Con. Hugh Dancy (Mortimer Granville), Maggie Gyllenhaal (Charlotte Darlympie), Jonathan Price (Dr. Robert Darlympie), Felicity Jones (Emily Darlympie), Rupert Everett (Edmund St. John-Smythe), Ashley Jensen (Fannie), Sheridan Smith (Molly), Georgie Glenn (Sra. Parsons)/ Duración. 100 mins.

SINOPSIS

Gran Bretaña, Siglo XIX. Mortimer Granville es un joven médico que a diario enfrenta problemas con sus colegas debido a sus puntos de vista modernos sobre la medicina. Granville es contratado como asistente del Dr. Dalrymple, cuyo consultorio se especializa en el tratamiento de la histeria, diagnosticado por lo general a las mujeres de la época y cuyo tratamiento consistía en masajes en la zona genital que conducían a “convulsiones paroxísticas” (en realidad orgasmos). Ahí mismo, Mortimer conoce a las hijas del doctor: Emily una chica ingenua y bien educada y Charlotte, una aguerrida feminista que administra una casa de beneficencia en uno de los barrios más pobres de Londres.

Granville resulta hábil en los masajes y la clientela femenina sube. Al mismo tiempo, el Dr. Dalrymple propone un matrimonio entre Emily y su asistente Granville. Una noche, Charlotte llega al consultorio con su amiga Fannie quien se ha roto un tobillo y Granville se ofrece a curarla. Sin embargo, Dalrymple prohíbe al joven ayudar a su hija, con el fin de que ello la disuada de seguir trabajando en los barrios marginales. El alto volumen de pacientes empieza a afectar los músculos de las manos de Granville por lo que es despedido. Sin embargo, cuando visita a su amigo Lord Edmund St. John-Smythe, descubre que este ha inventado un plumero eléctrico cuyas vibraciones le dan la idea a Granville de usarlo como un masajeador eléctrico. Después de probarlo exitosamente con Molly, sirvienta del Dr. Dalrymple y ex prostituta que Charlotte ha colocado ahí, Granville convence al doctor para usarlo en sus pacientes, con enorme éxito masivo. Gracias a ello, Mortimer y Emily se comprometen, mientras que Charlotte lucha para poder mantener la casa de beneficencia. En la fiesta de compromiso, Charlotte es arrestada cuando trata de defender a Fannie de un policía. Emily y Dalrymple le piden a Mortimer que testifique que su hija mayor sufre de histeria para que no sea condenada a cadena perpetua. Durante el juicio, el fiscal recomienda que sea recluida en un sanatorio y sometida a una histerectomía, sin embargo, Mortimer la defiende. El juez concuerda con la defensa y sentencia a la joven a sólo 30 días de prisión.

Emily decide terminar su compromiso al percatarse que lo hacía solo para complacer a su padre. Mientras tanto, el vibrador se convierte un producto médico de amplia distribución, reduciendo el tiempo de tratamiento e incrementando la satisfacción de las clientas. Las regalías de su venta hacen que Granville obtenga muchos beneficios económicos mismos que ofrece a Charlotte de la que se ha enamorado, para apoyarla en sus obras benéficas.

 

La realizadora Tanya Wexler fue nominada a Mejor Directora en el Festival de Roma.

El masaje genital había sido un remedio médico desde la antigüedad y la histeria siguió siendo reconocida como una enfermedad por la Asociación Estadunidense de Psiquiatría hasta 1952. Joseph Mortimer Granville solicitó la primera patente para un vibrador electromecánico con el nombre de Granville’s Hammer (Martillo de Granville) en 1883, pero no con la intención de usarse para el tratamiento de la histeria sino para desórdenes musculares. Serían otros doctores quienes lo empezarían a usar como un masajeador para el área genital. –con información de Wikipedia-

 

Paroxismo: Exacerbación o acceso violento de una enfermedad. Exaltación extrema de los afectos y las pasiones. Accidente peligroso, en el que el paciente pierde el sentido o la acción por largo tiempo. Vehemencia, intensidad, pasión, calor, fogosidad, éxtasis, frenesí, arrebato. –Diccionario ideológico de la Lengua Española.

Un nuevo mito recorre las pantallas: el fantasma de la liberación femenina y la búsqueda del placer. Una nueva mujer capaz de subvertir los lineamientos de un cine falocrático: la eterna femeneidad libre de miedos y prejuicios, que ha encontrado eco en varias películas europeas recientes que exponen desde el drama intimista, la reflexión, la visión histórica, o la comedia, los puntos de vista de mujeres liberadas o en vías de emancipación, y/o de jovencitas y maduras amas de casa, o profesionistas atrapadas en los corsés machistas, o en los estrechos límites de una sociedad dispuesta a encapsular todo tipo de pensamientos y fantasías femeninas.

Lo curioso, es que incluso Hollywood, a través de sus obras destinadas al blockbuster veraniego, introdujo en el año de Histeria. La historia del deseo, a heroínas y personajes femeninos que rebasaban los estereotipos para colocarse en igualdad de condiciones con los varones protagonistas de sus relatos. Ahí está el caso de la indomable Merida, heroína medieval de Valiente (Mark Andrews/ Brenda Chapman/ Steve Purcell, 2012) de Disney/ Pixar, hábil arquera que decide romper con una añeja tradición en la que debe de aceptar por marido a uno de los hijos de los señores del reino, desencadenando el caos. Otra arquera que lucha por su vida, es la protagonista de Los juegos del hambre (Gary Ross, 2012) según la novela de Suzanne Collis, interpretada por Jennifer Lawrence: una joven que toma el lugar de su hermana menor para participar en una cacería humana, en esta mezcla de alegoría social y ciencia ficción.

Por supuesto, estas ficciones hollywoodenses caminan en direcciones opuestas a aquellas historias fílmicas europeas que han decidido explorar de manera reciente la perspectiva de la mujer, su mente, su cuerpo y su intimidad.

Como la resulta la interesante aunque irregular exploración del deseo, la fantasía erótica y la doble moral social. Ello, en una sociedad moderna, machista y de insatisfacción femenina que no ha cambiado nada desde el siglo XIX, como lo muestra Histeria de la cineasta estadunidense Tanya Wexler.

Sin duda el gran filme sobre la representación de la histeria como una condición de frustración sexual femenina lo aporta el perturbador relato de David Cronenberg, Un método peligroso (Gran Bretaña-Alemania-Canadá-Suiza, 2011), en el que pese a la filmografía de su autor, no explora la relación entre el cerebro y el cuerpo como detonador de un poder maligno que surge del interior de la carne, sino la crisis entre la mente y la transformación corporal ante los temores sexuales y el rechazo erógeno, en una trama que reúne a Sigmund Freud, Carl Jung y la paciente y amante de éste: Sabina Spielrein, en los albores del psicoanálisis. En cambio, Histeria, resulta un acercamiento amable y light al tema de la histeria victoriana como condición innegable de casi todas las mujeres en esta subversiva y sobre todo entretenida recreación de la invención del vibrador hacia 1880, que saltó de la terapia clínica al placer orgásmico llamado paroxismo.

Viudas, solteras, esposas insatisfechas, cuyo punto de encuentro era la frustración y la negación del placer, catalogadas como histéricas, descubren una nuevo tipo de revolución sexual al ponerse literalmente en las manos del Dr. Mortimer Granville, hombre de ideas científicas y experimentales aunque algo achatado en cuanto a la liberación femenina y los cambios sociales. Tal y como sucedía en Viaje al centro de la tierra (Henry Levin, 1959), en el que Alec, discípulo del Profesor Linderbrook (Pat Boone y James Mason), quienes encontraban por casualidad el camino hacia las entrañas de la tierra, en Histeria, Granville descubre por azar el centro del placer femenino, cuando su amigo Edmund St. John-Smythe experimenta con un plumero eléctrico que el médico utiliza para calmar los calambres de su mano y lo aplica con resultados efectivos en el clítoris de sus pacientes. Lo que sigue, es el creciente idilio entre Granville y Charlotte, la hija rebelde, liberal y feminista de su jefe y socio el Dr. Darlymple, convencida de que “La histeria es una invención para ocultar la frustración de las mujeres, condenadas a una vida doméstica y cuyos maridos egoístas y mojigatos no saben hacerles el amor…”

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de enero 2017

LA REINA MARGOT (La reine Margot, Francia-Alemania-Italia, 1994)

Dirección. Patrice Chéreau/ Guion. Patrice Chéreau y Daniele Thompson, inspirados en la novela homónima de Alejandro Dumas/ Fotografía en color. Philippe Rousselot/ Música. Goran Bregovic/ Dirección de arte. Joao Martins/ Vestuario. Moidele Vickel/ Diseño de Producción. Richard Peduzzi y Olivier Radot/ Producción. Claude Berri, Pierre Grunstein, Carsten Meyer-Grohbruge, Paulo Troncoso/ Edición. Francois Gedigier y Helene Viard/ Con. Isabelle Adjani (Margot/ Margarita de Valois), Daniel Auteuil (Enrique de Borbon rey de Navarra) Jean-Hugues Anglade (Carlos IX), Vincent Perez (La Mole), Virna Lisi (Catalina de Medicis), Dominique Blanc (Henriette de Nevers), Pascal Greggory (Anjou), Claudio Amendola (Coconas), Miguel Bosé (Duque de Guisa), Asia Argento (Charlotte de Sauve)/ Duración. 138 mins.

SINOPSIS

Agosto de 1572, París se encuentra al tope de católicos y hugonotes, que asisten a la boda del protestante Enrique de Borbón, rey de Navarra y Margot -hija de Catalina de Medicis y hermana del débil monarca Carlos IX-. Los odios religiosos y la paranoia del poder, llevan a Catalina y a otros nobles a fraguar en esa noche nupcial, la terrible matanza llamada de San Bartolomé, que se inicia con el asesinato del almirante hugonote Coligny, para proseguir con una carnicería de protestantes en el Louvre y las plazas de París, donde mueren cerca de diez mil personas.

Si bien Margot está excluida de ascender al trono a causa de la Ley Sálica, su casamiento con un príncipe protestante brinda una oportunidad de reconciliación durante el reinado de su neurótico e hipocondríaco hermano Carlos IX. El matrimonio se lleva a cabo, sin embargo, Margot, no ama a Enrique e inicia un apasionado romance con el soldado La Mole, que también es protestante y proviene de una familia acomodada. Numerosos asesinatos por envenenamiento se suceden, al multiplicarse las intrigas en la corte y el complot de la malévola reina Catalina para que su hijo Anjou, el futuro Enrique III, ascienda al trono, amenazando las vidas de La Mole, Margot y Enrique.

 

 

 

Cadáveres apilados por las calles, cabezas cortadas, jabalís cazados de manera sangrienta, reyes que sudan sangre y la reina Margot con su vestido blanco que se torna carmesí. Patriche Chereau, hombre de teatro convertido en exitoso cineasta, emprende una relectura de la historia y de la literatura romántica y de aventuras -en este caso, Dumas-, a partir de esa nueva cultura de la sangre que permeaba en el cine de los noventa. Un líquido rojizo que se convierte en el motor de la historia de Francia y de un filme tan excesivo como fascinante.

 

La Reina Margot fue nominada al Oscar a Mejor Vestuario. Nominada al Globo de Oro a la Mejor Película de habla no inglesa. Obtuvo cinco Premios César a lo Mejor del Cine Francés: Mejor Actriz (Adjani) Mejor Actor y Actriz secundarios (Anglade y Lisi), Mejor Fotografía y Mejor Vestuario. A su vez, ganó el Premio del Jurado y el de Mejor Actriz secundaria (Lisi) en el Festival de Cannes. Premio a Virna Lisi por parte del Sindicato de periodistas italianos de cine.

 

A medio camino entre la crónica histórica y la puesta en escena operística, La reina Margot, de Patrice Chéreau, protagonizada por una bellísima Isabelle Adjani y una notable Virna Lisi, en el papel de la siniestra Catalina, resulta una suerte de acercamiento hiperrealista a aquel oscuro episodio de la historia. En efecto, el relato pulsante y sangriento intenta poner al día, los sucesos de intolerancia política y religiosa que se sufría por aquel entonces en Bosnia-Herzegovina, así como en Gran Bretaña e Irlanda.

El filme pretende con enorme pulso retomar lo sórdido y lo sublime de una época de delirio y fanatismo, de salvajismo y erotismo, de ambiciones de poder y frustración sexual, política e histórica. Sin embargo, en ocasiones, el filme deriva en un espectáculo hueco y estilizado, en donde se impone más el vestuario, los recursos de producción y una impresionante pista sonora muy cercana a Carl Orff que fusiona con inteligencia, sonidos modernos y renacentistas.

A pesar de su intento por evitar el espectáculo hollywoodense, el filme de Chéreau y sus impactantes escenas que materializan los colores de la sangre y la muerte (el negro de Catalina y de los protestantes, el rojo del vestido de bodas), parece saquear imágenes de cult movies estadunidenses como Los guerreros o Conán, el bárbaro. Así lo ejemplifican respectivamente, las tomas de conjunto que muestran a los hijos de Catalina, como una suerte de líderes guerreros y las matanzas y regueros de cadáveres en la noche de San Bartolomé.

Chéreau, ha combinado una exitosísima carrera como director teatral, con una breve filmografía de tan sólo cinco títulos en 20 años, en la que destaca L’homme blessé (1982) -una crónica negra sobre la droga y el homosexualismo-. En esta ocasión, reúne y maneja con habilidad un reparto espléndido y consigue una apabullante puesta en escena y a su vez una insólita crónica de secreciones humanas como alegoría de sucesos históricos, para narrar la oscura y demencial historia de los últimos Valois.

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

Diciembre 2016

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE VIAJES EN EL TIEMPO (Frequently Asked Questions About Time Travel/ FAQ About Time Travel, Gran Bretaña, 2009)

Dirección. Gareth Carriwick/ Guión. Jamie Mathison/ Fotografía en color. John Pardue/ Música. James L. Venable, canciones varias: Eclipse total del corazón interpretada por Bonnie Tayler, Ríos de Babilonia interpretada por Boney M., entre otras/ Edición. Chris Blunden y Stuart Gazzard/ Dirección de arte. Gavin Fitch y Tina Sarach/ Diseño de Producción. Kave Quinn/ Vestuario. Stephanie Collie/ Producción. Neil Peplow, Justin Anderson Smith y Jamie Mathieson. BBC Films, Doug Lamp Films, HBO Films/ Con. Chris O’Dowd (Ray), Marc Wootton (Toby), Dean Lennox Kelly (Pete), Anna Faris (Cassey), Meredith McNeill (Millie), Ray Gardner (Mellor), Nick Evans (Barrie), Arthur Nithingale (el anciano del carrito)/ Duración. 83 mins.

SINOPSIS

Ray es un perdedor nato, un soñador obsesionado con los viajes en el tiempo. Un treintañero soltero que ha sido despedido de su trabajo en un parque temático de diversiones. Sus dos mejores amigos no son mejor que él: Toby que sueña con escribir la gran obra sobre la ciencia ficción y los viajes temporales y Pete un cínico y escéptico que secunda y se burla a su vez de sus ocurrencias; estos últimos trabajan en un restaurante de comida rápida disfrazados con botargas de dinosaurios. Se trata de tres nerds aburridos que deciden asistir a un pub y tomarse unas cervezas; geeks y frikis de la ciencia ficción fílmica y literaria.

Ray se levanta por unas bebidas y conoce a una hermosa chica: Cassey, quien afirma ser una viajera en el tiempo que viene a reparar una fuga espacio-temporal. De inmediato sospecha que se trata de un a broma de sus amigos. Toby obsesionado con las películas al escuchar la historia de su amigo sobre la mujer del futuro, asume que Ray le está proponiendo una trama para un argumento. Y Pete, naturalmente no cree nada de eso, hasta que por accidente, tropieza con una fuga de tiempo en el futuro que sucede en los baños y en el área de la barra donde observa que todos están muertos, incluyendo el mismo con un aspecto un tanto diferente.

Para probar la veracidad de sus palabras, los tres se dirigen a los baños del pub y comprueban por sí mismos que la brecha existe. Para su desgracia, regresar a su tiempo no será tarea fácil. Ello desencadena una serie de viajes accidentales de ida y vuelta a través del tiempo, durante los cuales Ray, Toby y Pete, tratarán de evitar múltiples versiones anteriores de ellos mismos, con el fin de detener una paradoja del tiempo, al tiempo que intentan desentrañar el misterio de quien intenta asesinarlos y por qué. Cuando todo parece haberse solucionado, Ray le comenta a Cassie acerca de una mujer que conoció en el bar: Millie y Cassey tiene que regresar en el tiempo para desentrañar la intriga. Todo vuelve a trastocarse y las preguntas sobre las paradojas espacio-temporales salen de nuevo a la luz.

 

Con un presupuesto ínfimo, el debutante Gareth Carriwick surgido de la televisión inglesa consigue una muy divertida y simpática parodia de los filmes sobre los viajes en el tiempo a partir de un sensacional guión del también debutante Jamie Mathieson, apoyado en el espléndido trabajo de los comediantes británicos Chris O’Dowd, Marc Wootton y Dean Lennox Kelly junto con la hermosa Anna Faris. Todo ello, en la historia de tres tipos comunes con sueños y esperanzas de un futuro emocionante y mejor. Sin embargo, se encuentran atrapados en trabajos aburridos y sin perspectivas. Una vida frustrante que no parece deparar nada bueno. Los tres están a punto de pasar una velada normal en su pub local, entre cervezas y las bromas habituales. No existe razón alguna para sospechar que esa noche sus vidas cambiarán para siempre con la llegada de una guapa joven del futuro…

 

“Benditos ingleses. Son capaces de hacer una de las películas de viajes en el tiempo más divertidas de los últimos años gastándose dos pesos. Diálogos freaks entre perdedores y geeks de la ciencia ficción, referencias constantes a la cultura pop y un repaso a los mitos de los viajes en el tiempo creando sus propios loops y mitologías. Podría ser el piloto de una gran serie” -www.gonzoo.com

 

 

La paradoja del viaje en el tiempo, o paradoja del abuelo, es un término acuñado por primera vez por el escritor francés de ciencia ficción René Barjavel en su novela El viajero imprudente (1943). No obstante, el concepto ya había sido mencionado con anterioridad por Mark Twain en su novela póstuma El forastero misterioso publicada en 1916, que pese a no formar parte del género fantástico, la trama se centra en una infinita serie de vidas alternas que podrían ser posibles de no ser por una simple acción o inacción.

La paradoja del abuelo parte del supuesto de que si una persona viaja por el tiempo y asesina a padre o madre biológica de su padre; es decir el abuelo del viajero antes de que conciban a su padre, ese viajero nunca habría nacido y por tanto no habría podido viajar en el tiempo. Al no surcar el tiempo, su abuelo jamás sería asesinado, por lo que el hipotético viajero si es entonces concebido y si puede a su vez viajar en el tiempo y asesinar al abuelo pero no sería concebido y así de manera infinita.

Una variante de la paradoja del abuelo es la paradoja de Hitler o la paradoja de la muerte de Hitler, tópico mencionado con frecuencia en las películas y novelas de la ciencia ficción, en el que el protagonista viaja en el tiempo para asesinar a Adolfo Hitler antes de que provoque la Segunda Guerra Mundial. Ello no impide el propio viaje en el tiempo pero dicho asesinato, al conseguir evitar la Segunda Guerra Mundial, elimina precisamente el motivo para el viaje y también elimina el conocimiento de la utilidad de dicho viaje. De no haber existido la Segunda Guerra Mundial, entonces no habría motivo para viajar al pasado para matar a Hitler. –con información de Wikipedia-

 

Con el atinado y entretenido guión propuesto por Mathieson, el realizador Gareth Carriwick -que falleció meses después de leucemia-, con buena experiencia en series televisivas, conduce con eficacia una historia que prácticamente se desarrolla en una sola locación y sus alrededores: un típico bar inglés, más las breves locaciones en el arranque del filme. En su aparente sencillez, el argumento provee varias preguntas y paradojas sobre los viajes en el tiempo y lo consigue de manera muy simpática y amena al tiempo que trata de evitar hoyos e incluso lugares comunes. En este caso por ejemplo, no hay propiamente una máquina del tiempo como la de H. G. Wells o un automóvil De Lorean como en la saga de Volver al futuro de Robert Zemeckis, sino que los huesos del cuerpo funciona como tal o se abren brechas o portales espacio-temporales ya sea en los baños o en el interior o exterior del pub británico debido a las fugas en el tiempo. Pero sobre todo lo mejor del filme, es la personalidad de los protagonistas, su ingenuidad y sus peripecias son tan divertidas que el espectador conecta con ese trío de perdedores y termina fascinado con la linda viajera en el tiempo, así como sus diálogos propios de fanáticos excesivos de la literatura y sobre todo de las series televisivas y películas de ciencia ficción y/o de los viajes en el tiempo: de Viaje a las estrellas a La guerra de las galaxias o de Mad Max y Las crónicas de Narnia a Volver al futuro, así como su curiosa banda sonora con varios temas musicales de los años ochenta algunos de ellos, sabia e hilarantemente aprovechados como en la secuencia de los baños con Eclipse total del corazón a cargo de Bonnie Tayler.

Sin faltar a su vez una serie de trivias tan interesantes como pertinentes: Se hace referencia por ejemplo a la mariposa que un viajero pisa en el relato de Ray Bradbury: El sonido de un trueno transformando con el ello el futuro. Asimismo, cuando el trío de protagonistas salen del cine se aprecian tres carteles de películas que aparecen a sus espaldas: A Boys Life -título original de ET, El extraterrestre (1982)-, Watch the Skies –título original de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (1977)- y Paradox -título de trabajo para Volver al futuro II (1989)-. Tal vez Preguntas frecuentes sobre los viajes en el tiempo que parece parodiar e ironizar enormes obras del tema como Terminator (James Cameron, 1984) o Predestination/ Predestinación (Michael y Peter Spierig, 2014) no sea una obra trascendental, sin embargo si se trata de una propuesta muy fresca, entretenida e inteligente que evita a toda costa la vulgaridad o la simple repetición de fórmulas en la que incluso sus paupérrimos efectos especiales así como la aparente y absurda situación que narra, jamás pierde su encanto.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

29 de noviembre de 2016

SON DE MAR (España, 2001)

Dirección. Juan José Bigas Luna/ Guion. Rafael Azcona, según la novela de Manuel Vicent/ Fotografía en color. José Luis Alcaine/ Música. Piano Magic/ Canciones: Alejandro Sanz, Azúcar Moreno, Stevie Wonder, Tom Jones/Dirección de arte. Pierre-Louis Thévenet/ Vestuario. Macarena Soto/ Diseño de Producción. Bigas Luna/ Producción. Andrés Vicente Gómez, Antena 3 Televisión, Lola Films, Vía Digital/ Con. Leonor Watling (Martina), Jordi Mollá (Ulises), Eduard Fernández (Alberto Sierra), Neus Agulló (Roseta), Pep Cortés (Basilio), Ricky Colomer (Abel), Sergio Caballero (Xavier), Carla Collado (Mujer de rojo), Juan Muñoz (Director del instituto), Pablo Rivero (Jorgito)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Al final del verano, Ulises, llega a una pequeña ciudad de la costa mediterránea en Alicante, España, para convertirse en el nuevo profesor de Literatura del instituto. Allí descubrirá la sensualidad del Mediterráneo a través del mar, del olor de los naranjos y de las deliciosas papas fritas que le prepara una chica de enorme sensualidad, Martina, hija de los posaderos donde Ulises vive. Muy pronto se enamora perdidamente de ella y Martina se sumerge en los relatos que él le narra. Se casan y tienen un hijo, sin embargo, una madrugada que Ulises sale a pescar atunes en su pequeña barca, desaparece y es dado por muerto. Al cabo de poco tiempo, Martina aparente viuda, termina casándose con el arrogante y rico constructor local Alberto Sierra que siempre la ha pretendido y que tiene como mascota a un cocodrilo. Cuando ella se siente instalada en esa vida de lujo, Ulises reaparece porque no ha podido olvidarla. Explica que naufragó y estuvo perdido por mucho tiempo. Ella decide darle una segunda oportunidad y ahora se convierte en amante de su propia esposa Martina y vive encerrado en un departamento para que nadie descubra que está vivo. Es entonces cuando los encuentros entre la pareja se hacen cada vez más encendidos. Pero como en cualquier triángulo pasional, el destino deja un estrecho hueco para la felicidad cuando Alberto descubre el secreto de Martina.

 

 

 

Nominada al Goya a lo Mejor del Cine Español por Guión adaptado y Actor secundario (Eduard Fernández), nominado a su vez al Premio Butaca al Mejor actor catalán del año.

 

“La novela Son de mar efectivamente, ha vendido 100.000 ejemplares, por lo tanto es un libro que ha gestado 100.000 películas diferentes, ya que hay tantas posibles visualizaciones como lectores. Pero una película tiene una única visualización y es la que he hecho yo, que soy sólo uno de los 100.000 lectores. Yo he seguido mi sistema habitual: he tomado a la novela como musa, porque he hecho una obra diferente. Son de mar es una historia de amor, la de Ulises y Martina. Vicent la narra a partir del entorno que rodea a los personajes, yo lo hago yendo a la esencia de la historia y al esqueleto: la pasión a través de sus protagonistas directos. He ido a su alma y el resultado es una película muy pasional” –Bigas Luna, elcultural.com.

 

 

 

De los cineastas españoles surgidos a la muerte de Franco, tal vez Vicente Aranda, Pedro Almodóvar y Juan José Bigas Luna, sean los responsables de las obras más notables y originales. Los tres, desde perspectivas serias o desparpajadas, parecen preocupados por los dramas cotidianos, la nota roja y las desviaciones sexuales, en particular el fetichismo. Un cine de secreciones íntimas que explora la historia española prefranquista o en su defecto, intenta sacar partido de ese otro inframundo perverso de la cultura española del destape.

En medio de ambos extremos; es decir, los trabajos cerebrales a cargo de Aranda y los arrebatos posmodernos por parte del manchego Almodóvar, se encuentra la obra del catalán Bigas Luna. Un realizador delirante, obsesionado con las metáforas entre carne y sexo y las manías más perversas que han desfilado a lo largo de su inquietante filmografía. Ya desde Tatuaje (1976), su ópera prima adaptación de una novela policiaca de Manuel Vázquez Montalbán, Bigas Luna dejaba entrever su gusto por los ambientes sórdidos y los personajes que destilan masoquismo puro. No obstante, con Bilbao (1978), acerca de un sicópata fetichista fascinado con una vulgar prostituta del barrio chino catalán, el cineasta conseguía una obra insólita de una pegajosa suciedad que lo convertirían en instantáneo director de culto, como lo confirmaría Caniche (1979) su siguiente trabajo.

Caniche llegó a nuestro país durante el régimen lópezportillista, sin embargo, la enfermiza historia de una pareja de hermanos amantes de los perros, quienes viven una oscura relación incestuosa que deriva en el bestialismo, fue fulminante para la censura mexicana de aquellos años y el filme no pudo exhibirse y cuya obra ha ido de lo negrísimo y claustrofóbico a lo paródico y sensual como lo muestra su trilogía sexo-gustativa integrada por Jamón, Jamón (1992), Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994).

Luego de una extraña incursión en el cine estadunidense con la alegoría cristiana Renacer/Reborn (1981), sobre una joven vidente, Bigas Luna regresaría a sus temas españoles con Lola (1985). En ésta, lo cutre, la sangre, el melodrama, el onirismo y la convivencia sexual entre las clases altas y bajas, son los temas de un filme que intentaba hacer un homenaje al cine de Ferreri y de Buñuel en un relato de amor loco y obsesivo.De Lola, el cineasta daría un salto al cine de horror con la brillante y poco valorada Angustia (1987), un brutal relato de suspenso gore con el tema del cine dentro del cine que presupone un homenaje a Psicosis de Hitchcock. El claustrofóbico clímax en el interior de un cine es una pequeña joya de la narrativa fílmica, no obstante, su siguiente filme que lo adentraba propiamente en el cine comercial resultó un fracaso taquillero la espléndida Las edades de Lulú (1990), una tragedia erótica basada en la exitosa novela de Almudena Grandes se convertía en un relato de fetichismo sexual mezclado con Taxi Driver.

A partir de Jamón, Jamón, Bigas Luna da un nuevo giro a su carrera, recurriendo de nuevo a sus obsesiones sexuales y sus alegorías sobre otra España, ahora a través de un humor más fársico, casi almodovariano. De hecho, con éste filme protagonizado por Javier Bardem y Penélope Cruz, el cineasta se colocaba a la mitad de sus obras fetichistas y oscuramente perversas y su nuevo cine de farsa delirante. En Huevos de oro, disparejo ejercicio de ironía con mucho de Buñuel, Goya y de la picaresca española, decide detonar las convenciones de un melodrama clásico con un retrato del macho de los noventa, inseguro, celoso, inestable, cuya fuerza radica en su potencia masculina.

La teta y la luna es la historia de un niño maravillado ante una teta, la de una mujer que obsesiona a su marido y a un adolescente. “Aquí, he retratado todo lo que me apasiona y todo lo que detesto de mi tierra: los pechos femeninos y el patriotismo…”. Después, Bigas Luna tropezaría notablemente con Bambola (1996) cinta que inicia una nueva trilogía dedicada a mujeres con carácter ardiente. Protagonizada por la exuberante estrella de TV italiana, Valeria Marini, se trata de un nuevo filme voyeurista donde mezcla de manera muy torpe sus obsesiones cinematográficas, para lucimiento del espectacular cuerpo de la diva a quien llamaron la sucesora de Sofia Loren.

Por su parte, La mujer del Titanic/ La recamarera del Titanic (1997) es la historia de una obsesión personal que se convierte en delirio colectivo. Es el relato mitad sueño, mitad realidad que un enfebrecido obrero reinventa todas las noches en una sucia taberna ante un auditorio vulgar y procaz: la historia erótica compartida con una hermosa recamarera que es la imagen viva del deseo y la pasión protagonizada por la preciosa Aitana Sánchez Gijón uno de los rostros más enigmáticos del cine actual.

Cinco años después de su último trabajo, Son de mar (2001), otra historia de pasión y sensualidad ambientada en un pueblo costero del Mediterráneo, Bigas Luna regresaba con un filme moderno y juvenil Yo soy la Juani (2006): la preciosa y joven protagonista, es una muchacha de la periferia urbana que se mata todo el día trabajando como cajera en unos grandes almacenes y sólo espera la tarde y la noche para reventarse con su novio un agresivo mecánico automotriz -ambos fanáticos del tuning (remodelación y personalización de automóviles)-, con el que se cachondea en las butacas de una sala de cine, una discoteca, o en una extravagante competencia automovilística como posmoderna referencia a Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955) y cuyo principal sueño es convertirse en actriz.

 

“El mar es el auténtico protagonista, todo ocurre gracias a él y por su culpa. El mar es Martina, la feminidad, el erotismo, la mujer… He podido jugar con mi obsesión por el mar rodando muchos mares: mar de noche, rojo, revuelto, azul…Ulises le dice, “tus pechos me recuerdan al mar”. He jugado mucho con el amor y el mar, y estableciendo el paralelismo he rodado la erótica del mar. Ulises y Martina son y pertenecen al mar. La duplicidad del título de la novela está también en la película” –Bigas Luna, elcultural.com-

 

En Son de mar, Martina es la protagonista absoluta y reduce a Ulises al nivel de esclavo sexual en la segunda mitad. Su pulsión erótica marca el ritmo de la película. Ella es quien controla el juego de pasión del filme. A Bigas Luna le interesa como en toda su filmografía el flujo de pasiones entre tres personas, mismo que sólo las mujeres pueden manejar. “La mujer es más realista que el hombre y capaz de subsistir con una pasión a dos porque le es posible. El hombre no, porque lo establece todo en términos de competencia. Un hombre no puede soportar una relación a tres porque por naturaleza es competitivo y ambicioso: tiene que ser el mejor amante… una cosa tremenda que sufrimos los hombres, algo patético que nos inoculan desde el colegio”. Y al mismo tiempo, la historia es una suerte de recuperación del mito homérico de Ulises y la Odisea.

Como en La recamarera del Titanic, se trata de una historia de desconfianza sexual con un tema que resulta una metáfora del propio cine: la imaginación que consigue superar con creces a la realidad misma, en un drama sobre el deseo y el ámbito paisajista con el mar como metáfora y telón de fondo. Con Son de mar, Bigas Luna se recupera del fracaso de Volaverunt (1999), a partir de un guión del experimentado Rafael Azcona, basado en la novela de minimalismo erótico escrita por Manuel Vicent y cuyo lirismo marítimo eclipsa todo aquello que rodea a estos dos fogosos amantes cuyo destino está marcado por lo erótico y lo sentimental. Sin ser lo mejor de Bigas Luna, se trata de una obra de belleza sobrecogedora con una de las presencias más atractivas del nuevo cine español: la espléndida y sensual Leonor Watling, además de que conecta en varios puntos con el más reciente filme de Pedro Almodóvar: Julieta (2016).

 

 

“En Son de amor no hay un triángulo pasional -Ulises, Martina y Alberto- al uso, sino la historia de una mujer y dos maridos. ¿Le resultó interesante esta estructura argumental? -Efectivamente, aquí no hay un flujo pasional a tres, sino que lo que me interesó fue el hecho de que los dos se casan con ella. Esto le daba una lectura interesante a la historia. La historia narra el asunto del peaje del amor. Todo el mundo desea el amor; pero hace daño y lo destruye todo. He querido explicar un gran amor que conduce a unos personajes a conductas amorales. Pero es también el amor el que les salva. Ulises y Martina viven un gran amor que les hace actuar mal, lo cual es una contradicción. Y hay un tercero, Alberto, que puede parecer el malo, pero que es el bueno de la historia. Su personaje es muy importante porque es la realidad y la tierra, el contrapeso que sujeta la historia de los otros dos. Sin él, la historia de los otros dos volaría demasiado” –Bigas Luna elcultural.com-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de noviembre de 2016