HISTERIA: LA HISTORIA DEL DESEO (Hysteria, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Suiza, Luxemburgo, 2011)

Dirección. Tanya Wexler/ Guión. Stephen Dyer y Jonah Lisa Dyer, inspirados en la novela de Howard Gensler/ Fotografía en color. Sean Bobbitt/ Música. Gast Waltzing/ Edición. Jon Gregory/ Dirección de arte. Bill Crutcher, Philip Elton, Keith Slote, James Wakefield/ Diseño de Producción. Sophie Becher/ Vestuario. Nic Ede/ Producción. Tracey Becker, Bob Bellion, Judy Cairo, Sarah Curtis, Jimmy de Brabant, Anouk Nora/ Con. Hugh Dancy (Mortimer Granville), Maggie Gyllenhaal (Charlotte Darlympie), Jonathan Price (Dr. Robert Darlympie), Felicity Jones (Emily Darlympie), Rupert Everett (Edmund St. John-Smythe), Ashley Jensen (Fannie), Sheridan Smith (Molly), Georgie Glenn (Sra. Parsons)/ Duración. 100 mins.

SINOPSIS

Gran Bretaña, Siglo XIX. Mortimer Granville es un joven médico que a diario enfrenta problemas con sus colegas debido a sus puntos de vista modernos sobre la medicina. Granville es contratado como asistente del Dr. Dalrymple, cuyo consultorio se especializa en el tratamiento de la histeria, diagnosticado por lo general a las mujeres de la época y cuyo tratamiento consistía en masajes en la zona genital que conducían a “convulsiones paroxísticas” (en realidad orgasmos). Ahí mismo, Mortimer conoce a las hijas del doctor: Emily una chica ingenua y bien educada y Charlotte, una aguerrida feminista que administra una casa de beneficencia en uno de los barrios más pobres de Londres.

Granville resulta hábil en los masajes y la clientela femenina sube. Al mismo tiempo, el Dr. Dalrymple propone un matrimonio entre Emily y su asistente Granville. Una noche, Charlotte llega al consultorio con su amiga Fannie quien se ha roto un tobillo y Granville se ofrece a curarla. Sin embargo, Dalrymple prohíbe al joven ayudar a su hija, con el fin de que ello la disuada de seguir trabajando en los barrios marginales. El alto volumen de pacientes empieza a afectar los músculos de las manos de Granville por lo que es despedido. Sin embargo, cuando visita a su amigo Lord Edmund St. John-Smythe, descubre que este ha inventado un plumero eléctrico cuyas vibraciones le dan la idea a Granville de usarlo como un masajeador eléctrico. Después de probarlo exitosamente con Molly, sirvienta del Dr. Dalrymple y ex prostituta que Charlotte ha colocado ahí, Granville convence al doctor para usarlo en sus pacientes, con enorme éxito masivo. Gracias a ello, Mortimer y Emily se comprometen, mientras que Charlotte lucha para poder mantener la casa de beneficencia. En la fiesta de compromiso, Charlotte es arrestada cuando trata de defender a Fannie de un policía. Emily y Dalrymple le piden a Mortimer que testifique que su hija mayor sufre de histeria para que no sea condenada a cadena perpetua. Durante el juicio, el fiscal recomienda que sea recluida en un sanatorio y sometida a una histerectomía, sin embargo, Mortimer la defiende. El juez concuerda con la defensa y sentencia a la joven a sólo 30 días de prisión.

Emily decide terminar su compromiso al percatarse que lo hacía solo para complacer a su padre. Mientras tanto, el vibrador se convierte un producto médico de amplia distribución, reduciendo el tiempo de tratamiento e incrementando la satisfacción de las clientas. Las regalías de su venta hacen que Granville obtenga muchos beneficios económicos mismos que ofrece a Charlotte de la que se ha enamorado, para apoyarla en sus obras benéficas.

 

La realizadora Tanya Wexler fue nominada a Mejor Directora en el Festival de Roma.

El masaje genital había sido un remedio médico desde la antigüedad y la histeria siguió siendo reconocida como una enfermedad por la Asociación Estadunidense de Psiquiatría hasta 1952. Joseph Mortimer Granville solicitó la primera patente para un vibrador electromecánico con el nombre de Granville’s Hammer (Martillo de Granville) en 1883, pero no con la intención de usarse para el tratamiento de la histeria sino para desórdenes musculares. Serían otros doctores quienes lo empezarían a usar como un masajeador para el área genital. –con información de Wikipedia-

 

Paroxismo: Exacerbación o acceso violento de una enfermedad. Exaltación extrema de los afectos y las pasiones. Accidente peligroso, en el que el paciente pierde el sentido o la acción por largo tiempo. Vehemencia, intensidad, pasión, calor, fogosidad, éxtasis, frenesí, arrebato. –Diccionario ideológico de la Lengua Española.

Un nuevo mito recorre las pantallas: el fantasma de la liberación femenina y la búsqueda del placer. Una nueva mujer capaz de subvertir los lineamientos de un cine falocrático: la eterna femeneidad libre de miedos y prejuicios, que ha encontrado eco en varias películas europeas recientes que exponen desde el drama intimista, la reflexión, la visión histórica, o la comedia, los puntos de vista de mujeres liberadas o en vías de emancipación, y/o de jovencitas y maduras amas de casa, o profesionistas atrapadas en los corsés machistas, o en los estrechos límites de una sociedad dispuesta a encapsular todo tipo de pensamientos y fantasías femeninas.

Lo curioso, es que incluso Hollywood, a través de sus obras destinadas al blockbuster veraniego, introdujo en el año de Histeria. La historia del deseo, a heroínas y personajes femeninos que rebasaban los estereotipos para colocarse en igualdad de condiciones con los varones protagonistas de sus relatos. Ahí está el caso de la indomable Merida, heroína medieval de Valiente (Mark Andrews/ Brenda Chapman/ Steve Purcell, 2012) de Disney/ Pixar, hábil arquera que decide romper con una añeja tradición en la que debe de aceptar por marido a uno de los hijos de los señores del reino, desencadenando el caos. Otra arquera que lucha por su vida, es la protagonista de Los juegos del hambre (Gary Ross, 2012) según la novela de Suzanne Collis, interpretada por Jennifer Lawrence: una joven que toma el lugar de su hermana menor para participar en una cacería humana, en esta mezcla de alegoría social y ciencia ficción.

Por supuesto, estas ficciones hollywoodenses caminan en direcciones opuestas a aquellas historias fílmicas europeas que han decidido explorar de manera reciente la perspectiva de la mujer, su mente, su cuerpo y su intimidad.

Como la resulta la interesante aunque irregular exploración del deseo, la fantasía erótica y la doble moral social. Ello, en una sociedad moderna, machista y de insatisfacción femenina que no ha cambiado nada desde el siglo XIX, como lo muestra Histeria de la cineasta estadunidense Tanya Wexler.

Sin duda el gran filme sobre la representación de la histeria como una condición de frustración sexual femenina lo aporta el perturbador relato de David Cronenberg, Un método peligroso (Gran Bretaña-Alemania-Canadá-Suiza, 2011), en el que pese a la filmografía de su autor, no explora la relación entre el cerebro y el cuerpo como detonador de un poder maligno que surge del interior de la carne, sino la crisis entre la mente y la transformación corporal ante los temores sexuales y el rechazo erógeno, en una trama que reúne a Sigmund Freud, Carl Jung y la paciente y amante de éste: Sabina Spielrein, en los albores del psicoanálisis. En cambio, Histeria, resulta un acercamiento amable y light al tema de la histeria victoriana como condición innegable de casi todas las mujeres en esta subversiva y sobre todo entretenida recreación de la invención del vibrador hacia 1880, que saltó de la terapia clínica al placer orgásmico llamado paroxismo.

Viudas, solteras, esposas insatisfechas, cuyo punto de encuentro era la frustración y la negación del placer, catalogadas como histéricas, descubren una nuevo tipo de revolución sexual al ponerse literalmente en las manos del Dr. Mortimer Granville, hombre de ideas científicas y experimentales aunque algo achatado en cuanto a la liberación femenina y los cambios sociales. Tal y como sucedía en Viaje al centro de la tierra (Henry Levin, 1959), en el que Alec, discípulo del Profesor Linderbrook (Pat Boone y James Mason), quienes encontraban por casualidad el camino hacia las entrañas de la tierra, en Histeria, Granville descubre por azar el centro del placer femenino, cuando su amigo Edmund St. John-Smythe experimenta con un plumero eléctrico que el médico utiliza para calmar los calambres de su mano y lo aplica con resultados efectivos en el clítoris de sus pacientes. Lo que sigue, es el creciente idilio entre Granville y Charlotte, la hija rebelde, liberal y feminista de su jefe y socio el Dr. Darlymple, convencida de que “La histeria es una invención para ocultar la frustración de las mujeres, condenadas a una vida doméstica y cuyos maridos egoístas y mojigatos no saben hacerles el amor…”

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de enero 2017

LA REINA MARGOT (La reine Margot, Francia-Alemania-Italia, 1994)

Dirección. Patrice Chéreau/ Guion. Patrice Chéreau y Daniele Thompson, inspirados en la novela homónima de Alejandro Dumas/ Fotografía en color. Philippe Rousselot/ Música. Goran Bregovic/ Dirección de arte. Joao Martins/ Vestuario. Moidele Vickel/ Diseño de Producción. Richard Peduzzi y Olivier Radot/ Producción. Claude Berri, Pierre Grunstein, Carsten Meyer-Grohbruge, Paulo Troncoso/ Edición. Francois Gedigier y Helene Viard/ Con. Isabelle Adjani (Margot/ Margarita de Valois), Daniel Auteuil (Enrique de Borbon rey de Navarra) Jean-Hugues Anglade (Carlos IX), Vincent Perez (La Mole), Virna Lisi (Catalina de Medicis), Dominique Blanc (Henriette de Nevers), Pascal Greggory (Anjou), Claudio Amendola (Coconas), Miguel Bosé (Duque de Guisa), Asia Argento (Charlotte de Sauve)/ Duración. 138 mins.

SINOPSIS

Agosto de 1572, París se encuentra al tope de católicos y hugonotes, que asisten a la boda del protestante Enrique de Borbón, rey de Navarra y Margot -hija de Catalina de Medicis y hermana del débil monarca Carlos IX-. Los odios religiosos y la paranoia del poder, llevan a Catalina y a otros nobles a fraguar en esa noche nupcial, la terrible matanza llamada de San Bartolomé, que se inicia con el asesinato del almirante hugonote Coligny, para proseguir con una carnicería de protestantes en el Louvre y las plazas de París, donde mueren cerca de diez mil personas.

Si bien Margot está excluida de ascender al trono a causa de la Ley Sálica, su casamiento con un príncipe protestante brinda una oportunidad de reconciliación durante el reinado de su neurótico e hipocondríaco hermano Carlos IX. El matrimonio se lleva a cabo, sin embargo, Margot, no ama a Enrique e inicia un apasionado romance con el soldado La Mole, que también es protestante y proviene de una familia acomodada. Numerosos asesinatos por envenenamiento se suceden, al multiplicarse las intrigas en la corte y el complot de la malévola reina Catalina para que su hijo Anjou, el futuro Enrique III, ascienda al trono, amenazando las vidas de La Mole, Margot y Enrique.

 

 

 

Cadáveres apilados por las calles, cabezas cortadas, jabalís cazados de manera sangrienta, reyes que sudan sangre y la reina Margot con su vestido blanco que se torna carmesí. Patriche Chereau, hombre de teatro convertido en exitoso cineasta, emprende una relectura de la historia y de la literatura romántica y de aventuras -en este caso, Dumas-, a partir de esa nueva cultura de la sangre que permeaba en el cine de los noventa. Un líquido rojizo que se convierte en el motor de la historia de Francia y de un filme tan excesivo como fascinante.

 

La Reina Margot fue nominada al Oscar a Mejor Vestuario. Nominada al Globo de Oro a la Mejor Película de habla no inglesa. Obtuvo cinco Premios César a lo Mejor del Cine Francés: Mejor Actriz (Adjani) Mejor Actor y Actriz secundarios (Anglade y Lisi), Mejor Fotografía y Mejor Vestuario. A su vez, ganó el Premio del Jurado y el de Mejor Actriz secundaria (Lisi) en el Festival de Cannes. Premio a Virna Lisi por parte del Sindicato de periodistas italianos de cine.

 

A medio camino entre la crónica histórica y la puesta en escena operística, La reina Margot, de Patrice Chéreau, protagonizada por una bellísima Isabelle Adjani y una notable Virna Lisi, en el papel de la siniestra Catalina, resulta una suerte de acercamiento hiperrealista a aquel oscuro episodio de la historia. En efecto, el relato pulsante y sangriento intenta poner al día, los sucesos de intolerancia política y religiosa que se sufría por aquel entonces en Bosnia-Herzegovina, así como en Gran Bretaña e Irlanda.

El filme pretende con enorme pulso retomar lo sórdido y lo sublime de una época de delirio y fanatismo, de salvajismo y erotismo, de ambiciones de poder y frustración sexual, política e histórica. Sin embargo, en ocasiones, el filme deriva en un espectáculo hueco y estilizado, en donde se impone más el vestuario, los recursos de producción y una impresionante pista sonora muy cercana a Carl Orff que fusiona con inteligencia, sonidos modernos y renacentistas.

A pesar de su intento por evitar el espectáculo hollywoodense, el filme de Chéreau y sus impactantes escenas que materializan los colores de la sangre y la muerte (el negro de Catalina y de los protestantes, el rojo del vestido de bodas), parece saquear imágenes de cult movies estadunidenses como Los guerreros o Conán, el bárbaro. Así lo ejemplifican respectivamente, las tomas de conjunto que muestran a los hijos de Catalina, como una suerte de líderes guerreros y las matanzas y regueros de cadáveres en la noche de San Bartolomé.

Chéreau, ha combinado una exitosísima carrera como director teatral, con una breve filmografía de tan sólo cinco títulos en 20 años, en la que destaca L’homme blessé (1982) -una crónica negra sobre la droga y el homosexualismo-. En esta ocasión, reúne y maneja con habilidad un reparto espléndido y consigue una apabullante puesta en escena y a su vez una insólita crónica de secreciones humanas como alegoría de sucesos históricos, para narrar la oscura y demencial historia de los últimos Valois.

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

Diciembre 2016

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE VIAJES EN EL TIEMPO (Frequently Asked Questions About Time Travel/ FAQ About Time Travel, Gran Bretaña, 2009)

Dirección. Gareth Carriwick/ Guión. Jamie Mathison/ Fotografía en color. John Pardue/ Música. James L. Venable, canciones varias: Eclipse total del corazón interpretada por Bonnie Tayler, Ríos de Babilonia interpretada por Boney M., entre otras/ Edición. Chris Blunden y Stuart Gazzard/ Dirección de arte. Gavin Fitch y Tina Sarach/ Diseño de Producción. Kave Quinn/ Vestuario. Stephanie Collie/ Producción. Neil Peplow, Justin Anderson Smith y Jamie Mathieson. BBC Films, Doug Lamp Films, HBO Films/ Con. Chris O’Dowd (Ray), Marc Wootton (Toby), Dean Lennox Kelly (Pete), Anna Faris (Cassey), Meredith McNeill (Millie), Ray Gardner (Mellor), Nick Evans (Barrie), Arthur Nithingale (el anciano del carrito)/ Duración. 83 mins.

SINOPSIS

Ray es un perdedor nato, un soñador obsesionado con los viajes en el tiempo. Un treintañero soltero que ha sido despedido de su trabajo en un parque temático de diversiones. Sus dos mejores amigos no son mejor que él: Toby que sueña con escribir la gran obra sobre la ciencia ficción y los viajes temporales y Pete un cínico y escéptico que secunda y se burla a su vez de sus ocurrencias; estos últimos trabajan en un restaurante de comida rápida disfrazados con botargas de dinosaurios. Se trata de tres nerds aburridos que deciden asistir a un pub y tomarse unas cervezas; geeks y frikis de la ciencia ficción fílmica y literaria.

Ray se levanta por unas bebidas y conoce a una hermosa chica: Cassey, quien afirma ser una viajera en el tiempo que viene a reparar una fuga espacio-temporal. De inmediato sospecha que se trata de un a broma de sus amigos. Toby obsesionado con las películas al escuchar la historia de su amigo sobre la mujer del futuro, asume que Ray le está proponiendo una trama para un argumento. Y Pete, naturalmente no cree nada de eso, hasta que por accidente, tropieza con una fuga de tiempo en el futuro que sucede en los baños y en el área de la barra donde observa que todos están muertos, incluyendo el mismo con un aspecto un tanto diferente.

Para probar la veracidad de sus palabras, los tres se dirigen a los baños del pub y comprueban por sí mismos que la brecha existe. Para su desgracia, regresar a su tiempo no será tarea fácil. Ello desencadena una serie de viajes accidentales de ida y vuelta a través del tiempo, durante los cuales Ray, Toby y Pete, tratarán de evitar múltiples versiones anteriores de ellos mismos, con el fin de detener una paradoja del tiempo, al tiempo que intentan desentrañar el misterio de quien intenta asesinarlos y por qué. Cuando todo parece haberse solucionado, Ray le comenta a Cassie acerca de una mujer que conoció en el bar: Millie y Cassey tiene que regresar en el tiempo para desentrañar la intriga. Todo vuelve a trastocarse y las preguntas sobre las paradojas espacio-temporales salen de nuevo a la luz.

 

Con un presupuesto ínfimo, el debutante Gareth Carriwick surgido de la televisión inglesa consigue una muy divertida y simpática parodia de los filmes sobre los viajes en el tiempo a partir de un sensacional guión del también debutante Jamie Mathieson, apoyado en el espléndido trabajo de los comediantes británicos Chris O’Dowd, Marc Wootton y Dean Lennox Kelly junto con la hermosa Anna Faris. Todo ello, en la historia de tres tipos comunes con sueños y esperanzas de un futuro emocionante y mejor. Sin embargo, se encuentran atrapados en trabajos aburridos y sin perspectivas. Una vida frustrante que no parece deparar nada bueno. Los tres están a punto de pasar una velada normal en su pub local, entre cervezas y las bromas habituales. No existe razón alguna para sospechar que esa noche sus vidas cambiarán para siempre con la llegada de una guapa joven del futuro…

 

“Benditos ingleses. Son capaces de hacer una de las películas de viajes en el tiempo más divertidas de los últimos años gastándose dos pesos. Diálogos freaks entre perdedores y geeks de la ciencia ficción, referencias constantes a la cultura pop y un repaso a los mitos de los viajes en el tiempo creando sus propios loops y mitologías. Podría ser el piloto de una gran serie” -www.gonzoo.com

 

 

La paradoja del viaje en el tiempo, o paradoja del abuelo, es un término acuñado por primera vez por el escritor francés de ciencia ficción René Barjavel en su novela El viajero imprudente (1943). No obstante, el concepto ya había sido mencionado con anterioridad por Mark Twain en su novela póstuma El forastero misterioso publicada en 1916, que pese a no formar parte del género fantástico, la trama se centra en una infinita serie de vidas alternas que podrían ser posibles de no ser por una simple acción o inacción.

La paradoja del abuelo parte del supuesto de que si una persona viaja por el tiempo y asesina a padre o madre biológica de su padre; es decir el abuelo del viajero antes de que conciban a su padre, ese viajero nunca habría nacido y por tanto no habría podido viajar en el tiempo. Al no surcar el tiempo, su abuelo jamás sería asesinado, por lo que el hipotético viajero si es entonces concebido y si puede a su vez viajar en el tiempo y asesinar al abuelo pero no sería concebido y así de manera infinita.

Una variante de la paradoja del abuelo es la paradoja de Hitler o la paradoja de la muerte de Hitler, tópico mencionado con frecuencia en las películas y novelas de la ciencia ficción, en el que el protagonista viaja en el tiempo para asesinar a Adolfo Hitler antes de que provoque la Segunda Guerra Mundial. Ello no impide el propio viaje en el tiempo pero dicho asesinato, al conseguir evitar la Segunda Guerra Mundial, elimina precisamente el motivo para el viaje y también elimina el conocimiento de la utilidad de dicho viaje. De no haber existido la Segunda Guerra Mundial, entonces no habría motivo para viajar al pasado para matar a Hitler. –con información de Wikipedia-

 

Con el atinado y entretenido guión propuesto por Mathieson, el realizador Gareth Carriwick -que falleció meses después de leucemia-, con buena experiencia en series televisivas, conduce con eficacia una historia que prácticamente se desarrolla en una sola locación y sus alrededores: un típico bar inglés, más las breves locaciones en el arranque del filme. En su aparente sencillez, el argumento provee varias preguntas y paradojas sobre los viajes en el tiempo y lo consigue de manera muy simpática y amena al tiempo que trata de evitar hoyos e incluso lugares comunes. En este caso por ejemplo, no hay propiamente una máquina del tiempo como la de H. G. Wells o un automóvil De Lorean como en la saga de Volver al futuro de Robert Zemeckis, sino que los huesos del cuerpo funciona como tal o se abren brechas o portales espacio-temporales ya sea en los baños o en el interior o exterior del pub británico debido a las fugas en el tiempo. Pero sobre todo lo mejor del filme, es la personalidad de los protagonistas, su ingenuidad y sus peripecias son tan divertidas que el espectador conecta con ese trío de perdedores y termina fascinado con la linda viajera en el tiempo, así como sus diálogos propios de fanáticos excesivos de la literatura y sobre todo de las series televisivas y películas de ciencia ficción y/o de los viajes en el tiempo: de Viaje a las estrellas a La guerra de las galaxias o de Mad Max y Las crónicas de Narnia a Volver al futuro, así como su curiosa banda sonora con varios temas musicales de los años ochenta algunos de ellos, sabia e hilarantemente aprovechados como en la secuencia de los baños con Eclipse total del corazón a cargo de Bonnie Tayler.

Sin faltar a su vez una serie de trivias tan interesantes como pertinentes: Se hace referencia por ejemplo a la mariposa que un viajero pisa en el relato de Ray Bradbury: El sonido de un trueno transformando con el ello el futuro. Asimismo, cuando el trío de protagonistas salen del cine se aprecian tres carteles de películas que aparecen a sus espaldas: A Boys Life -título original de ET, El extraterrestre (1982)-, Watch the Skies –título original de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (1977)- y Paradox -título de trabajo para Volver al futuro II (1989)-. Tal vez Preguntas frecuentes sobre los viajes en el tiempo que parece parodiar e ironizar enormes obras del tema como Terminator (James Cameron, 1984) o Predestination/ Predestinación (Michael y Peter Spierig, 2014) no sea una obra trascendental, sin embargo si se trata de una propuesta muy fresca, entretenida e inteligente que evita a toda costa la vulgaridad o la simple repetición de fórmulas en la que incluso sus paupérrimos efectos especiales así como la aparente y absurda situación que narra, jamás pierde su encanto.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

29 de noviembre de 2016

SON DE MAR (España, 2001)

Dirección. Juan José Bigas Luna/ Guion. Rafael Azcona, según la novela de Manuel Vicent/ Fotografía en color. José Luis Alcaine/ Música. Piano Magic/ Canciones: Alejandro Sanz, Azúcar Moreno, Stevie Wonder, Tom Jones/Dirección de arte. Pierre-Louis Thévenet/ Vestuario. Macarena Soto/ Diseño de Producción. Bigas Luna/ Producción. Andrés Vicente Gómez, Antena 3 Televisión, Lola Films, Vía Digital/ Con. Leonor Watling (Martina), Jordi Mollá (Ulises), Eduard Fernández (Alberto Sierra), Neus Agulló (Roseta), Pep Cortés (Basilio), Ricky Colomer (Abel), Sergio Caballero (Xavier), Carla Collado (Mujer de rojo), Juan Muñoz (Director del instituto), Pablo Rivero (Jorgito)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Al final del verano, Ulises, llega a una pequeña ciudad de la costa mediterránea en Alicante, España, para convertirse en el nuevo profesor de Literatura del instituto. Allí descubrirá la sensualidad del Mediterráneo a través del mar, del olor de los naranjos y de las deliciosas papas fritas que le prepara una chica de enorme sensualidad, Martina, hija de los posaderos donde Ulises vive. Muy pronto se enamora perdidamente de ella y Martina se sumerge en los relatos que él le narra. Se casan y tienen un hijo, sin embargo, una madrugada que Ulises sale a pescar atunes en su pequeña barca, desaparece y es dado por muerto. Al cabo de poco tiempo, Martina aparente viuda, termina casándose con el arrogante y rico constructor local Alberto Sierra que siempre la ha pretendido y que tiene como mascota a un cocodrilo. Cuando ella se siente instalada en esa vida de lujo, Ulises reaparece porque no ha podido olvidarla. Explica que naufragó y estuvo perdido por mucho tiempo. Ella decide darle una segunda oportunidad y ahora se convierte en amante de su propia esposa Martina y vive encerrado en un departamento para que nadie descubra que está vivo. Es entonces cuando los encuentros entre la pareja se hacen cada vez más encendidos. Pero como en cualquier triángulo pasional, el destino deja un estrecho hueco para la felicidad cuando Alberto descubre el secreto de Martina.

 

 

 

Nominada al Goya a lo Mejor del Cine Español por Guión adaptado y Actor secundario (Eduard Fernández), nominado a su vez al Premio Butaca al Mejor actor catalán del año.

 

“La novela Son de mar efectivamente, ha vendido 100.000 ejemplares, por lo tanto es un libro que ha gestado 100.000 películas diferentes, ya que hay tantas posibles visualizaciones como lectores. Pero una película tiene una única visualización y es la que he hecho yo, que soy sólo uno de los 100.000 lectores. Yo he seguido mi sistema habitual: he tomado a la novela como musa, porque he hecho una obra diferente. Son de mar es una historia de amor, la de Ulises y Martina. Vicent la narra a partir del entorno que rodea a los personajes, yo lo hago yendo a la esencia de la historia y al esqueleto: la pasión a través de sus protagonistas directos. He ido a su alma y el resultado es una película muy pasional” –Bigas Luna, elcultural.com.

 

 

 

De los cineastas españoles surgidos a la muerte de Franco, tal vez Vicente Aranda, Pedro Almodóvar y Juan José Bigas Luna, sean los responsables de las obras más notables y originales. Los tres, desde perspectivas serias o desparpajadas, parecen preocupados por los dramas cotidianos, la nota roja y las desviaciones sexuales, en particular el fetichismo. Un cine de secreciones íntimas que explora la historia española prefranquista o en su defecto, intenta sacar partido de ese otro inframundo perverso de la cultura española del destape.

En medio de ambos extremos; es decir, los trabajos cerebrales a cargo de Aranda y los arrebatos posmodernos por parte del manchego Almodóvar, se encuentra la obra del catalán Bigas Luna. Un realizador delirante, obsesionado con las metáforas entre carne y sexo y las manías más perversas que han desfilado a lo largo de su inquietante filmografía. Ya desde Tatuaje (1976), su ópera prima adaptación de una novela policiaca de Manuel Vázquez Montalbán, Bigas Luna dejaba entrever su gusto por los ambientes sórdidos y los personajes que destilan masoquismo puro. No obstante, con Bilbao (1978), acerca de un sicópata fetichista fascinado con una vulgar prostituta del barrio chino catalán, el cineasta conseguía una obra insólita de una pegajosa suciedad que lo convertirían en instantáneo director de culto, como lo confirmaría Caniche (1979) su siguiente trabajo.

Caniche llegó a nuestro país durante el régimen lópezportillista, sin embargo, la enfermiza historia de una pareja de hermanos amantes de los perros, quienes viven una oscura relación incestuosa que deriva en el bestialismo, fue fulminante para la censura mexicana de aquellos años y el filme no pudo exhibirse y cuya obra ha ido de lo negrísimo y claustrofóbico a lo paródico y sensual como lo muestra su trilogía sexo-gustativa integrada por Jamón, Jamón (1992), Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994).

Luego de una extraña incursión en el cine estadunidense con la alegoría cristiana Renacer/Reborn (1981), sobre una joven vidente, Bigas Luna regresaría a sus temas españoles con Lola (1985). En ésta, lo cutre, la sangre, el melodrama, el onirismo y la convivencia sexual entre las clases altas y bajas, son los temas de un filme que intentaba hacer un homenaje al cine de Ferreri y de Buñuel en un relato de amor loco y obsesivo.De Lola, el cineasta daría un salto al cine de horror con la brillante y poco valorada Angustia (1987), un brutal relato de suspenso gore con el tema del cine dentro del cine que presupone un homenaje a Psicosis de Hitchcock. El claustrofóbico clímax en el interior de un cine es una pequeña joya de la narrativa fílmica, no obstante, su siguiente filme que lo adentraba propiamente en el cine comercial resultó un fracaso taquillero la espléndida Las edades de Lulú (1990), una tragedia erótica basada en la exitosa novela de Almudena Grandes se convertía en un relato de fetichismo sexual mezclado con Taxi Driver.

A partir de Jamón, Jamón, Bigas Luna da un nuevo giro a su carrera, recurriendo de nuevo a sus obsesiones sexuales y sus alegorías sobre otra España, ahora a través de un humor más fársico, casi almodovariano. De hecho, con éste filme protagonizado por Javier Bardem y Penélope Cruz, el cineasta se colocaba a la mitad de sus obras fetichistas y oscuramente perversas y su nuevo cine de farsa delirante. En Huevos de oro, disparejo ejercicio de ironía con mucho de Buñuel, Goya y de la picaresca española, decide detonar las convenciones de un melodrama clásico con un retrato del macho de los noventa, inseguro, celoso, inestable, cuya fuerza radica en su potencia masculina.

La teta y la luna es la historia de un niño maravillado ante una teta, la de una mujer que obsesiona a su marido y a un adolescente. “Aquí, he retratado todo lo que me apasiona y todo lo que detesto de mi tierra: los pechos femeninos y el patriotismo…”. Después, Bigas Luna tropezaría notablemente con Bambola (1996) cinta que inicia una nueva trilogía dedicada a mujeres con carácter ardiente. Protagonizada por la exuberante estrella de TV italiana, Valeria Marini, se trata de un nuevo filme voyeurista donde mezcla de manera muy torpe sus obsesiones cinematográficas, para lucimiento del espectacular cuerpo de la diva a quien llamaron la sucesora de Sofia Loren.

Por su parte, La mujer del Titanic/ La recamarera del Titanic (1997) es la historia de una obsesión personal que se convierte en delirio colectivo. Es el relato mitad sueño, mitad realidad que un enfebrecido obrero reinventa todas las noches en una sucia taberna ante un auditorio vulgar y procaz: la historia erótica compartida con una hermosa recamarera que es la imagen viva del deseo y la pasión protagonizada por la preciosa Aitana Sánchez Gijón uno de los rostros más enigmáticos del cine actual.

Cinco años después de su último trabajo, Son de mar (2001), otra historia de pasión y sensualidad ambientada en un pueblo costero del Mediterráneo, Bigas Luna regresaba con un filme moderno y juvenil Yo soy la Juani (2006): la preciosa y joven protagonista, es una muchacha de la periferia urbana que se mata todo el día trabajando como cajera en unos grandes almacenes y sólo espera la tarde y la noche para reventarse con su novio un agresivo mecánico automotriz -ambos fanáticos del tuning (remodelación y personalización de automóviles)-, con el que se cachondea en las butacas de una sala de cine, una discoteca, o en una extravagante competencia automovilística como posmoderna referencia a Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955) y cuyo principal sueño es convertirse en actriz.

 

“El mar es el auténtico protagonista, todo ocurre gracias a él y por su culpa. El mar es Martina, la feminidad, el erotismo, la mujer… He podido jugar con mi obsesión por el mar rodando muchos mares: mar de noche, rojo, revuelto, azul…Ulises le dice, “tus pechos me recuerdan al mar”. He jugado mucho con el amor y el mar, y estableciendo el paralelismo he rodado la erótica del mar. Ulises y Martina son y pertenecen al mar. La duplicidad del título de la novela está también en la película” –Bigas Luna, elcultural.com-

 

En Son de mar, Martina es la protagonista absoluta y reduce a Ulises al nivel de esclavo sexual en la segunda mitad. Su pulsión erótica marca el ritmo de la película. Ella es quien controla el juego de pasión del filme. A Bigas Luna le interesa como en toda su filmografía el flujo de pasiones entre tres personas, mismo que sólo las mujeres pueden manejar. “La mujer es más realista que el hombre y capaz de subsistir con una pasión a dos porque le es posible. El hombre no, porque lo establece todo en términos de competencia. Un hombre no puede soportar una relación a tres porque por naturaleza es competitivo y ambicioso: tiene que ser el mejor amante… una cosa tremenda que sufrimos los hombres, algo patético que nos inoculan desde el colegio”. Y al mismo tiempo, la historia es una suerte de recuperación del mito homérico de Ulises y la Odisea.

Como en La recamarera del Titanic, se trata de una historia de desconfianza sexual con un tema que resulta una metáfora del propio cine: la imaginación que consigue superar con creces a la realidad misma, en un drama sobre el deseo y el ámbito paisajista con el mar como metáfora y telón de fondo. Con Son de mar, Bigas Luna se recupera del fracaso de Volaverunt (1999), a partir de un guión del experimentado Rafael Azcona, basado en la novela de minimalismo erótico escrita por Manuel Vicent y cuyo lirismo marítimo eclipsa todo aquello que rodea a estos dos fogosos amantes cuyo destino está marcado por lo erótico y lo sentimental. Sin ser lo mejor de Bigas Luna, se trata de una obra de belleza sobrecogedora con una de las presencias más atractivas del nuevo cine español: la espléndida y sensual Leonor Watling, además de que conecta en varios puntos con el más reciente filme de Pedro Almodóvar: Julieta (2016).

 

 

“En Son de amor no hay un triángulo pasional -Ulises, Martina y Alberto- al uso, sino la historia de una mujer y dos maridos. ¿Le resultó interesante esta estructura argumental? -Efectivamente, aquí no hay un flujo pasional a tres, sino que lo que me interesó fue el hecho de que los dos se casan con ella. Esto le daba una lectura interesante a la historia. La historia narra el asunto del peaje del amor. Todo el mundo desea el amor; pero hace daño y lo destruye todo. He querido explicar un gran amor que conduce a unos personajes a conductas amorales. Pero es también el amor el que les salva. Ulises y Martina viven un gran amor que les hace actuar mal, lo cual es una contradicción. Y hay un tercero, Alberto, que puede parecer el malo, pero que es el bueno de la historia. Su personaje es muy importante porque es la realidad y la tierra, el contrapeso que sujeta la historia de los otros dos. Sin él, la historia de los otros dos volaría demasiado” –Bigas Luna elcultural.com-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de noviembre de 2016

KANSAS CITY (Kansas City, Estados Unidos-Francia,1996)

Dirección. Robert Altman/ Guión. Robert Altman y Frank Barhydt/ Fotografía en color. Oliver Stapleton/ Música: Craig Armstrong. Canciones varias de Ray Charles, Georgia on My Mind, de Hoagy Carmichael y Stuart Gorrell y un extracto de la Sonata Claro de luna de Ludwig van Beethoven/ Edición: Geraldine Peroni/ Dirección de arte: Richard L. Johnson/ Diseño de Producción. Stephen Altman/ Vestuario. Dona Granata/ Producción. Robert Altman, Matthew Seig, David C. Thomas, CiBy 2000, Sandclastle 5 Productions/ Con: Jennifer Jason Leigh (Blondie O’Hara), Miranda Richardson (Carolyn Stilton), Harry Belafonte (Seldom Seen, jefe mafioso), Michael Murphy (Henry Stilton, el consejero del Presidente Roosevelt), Dermot Mulroney (Johnny O’Hara), Steve Buscemi (Johnny Flynn), Brooke Smith (Babe Flynn), Jane Adams (Nettie Bolt), Ajia MIgnon Johnson (Pearl Cummings), Martin Martin (Blue Green), Albert J Burnes (Charlie Parker), Joshua Redman (Lester Young), Craig Handy (Coleman Hawkins). Músicos del Hey-Hey Club: Saxofones: James Carter, David Murray, Jesse Davis y David Fathead Newman Jr. Clarinete: Don Byron. Trompetas: Olu Dara, Nicholas Payton y James Zollar. Trombones: Curtis Fowlkes y Clark Gayton. Batería: Victor Lewis. Pianos: Geri Allen y Cyrus Chestnut. Bajos: Ron Carter, Tyrone Clark y Christian McBride. Guitarras: Russell Malone y Mark Whitfield. Voz: Kevin Mahogany. / Duración. 110 mins.

SINOPSIS

Ciudad de Kansas, finales de 1933. Se aproximan las elecciones: Estados Unidos empieza a salir poco a poco de la gran depresión económica del 32. John O´Hara, joven delincuente se pinta de betún para cometer un robo estúpido contra un negro adinerado que juega en la casa de apuestas del mafioso negro Seldom Seen y muy pronto es capturado y llevado ante éste, quien lo mantiene vivo mientras decide la manera de como escarmentarlo, al tiempo que ordena asesinar a puñaladas a su chófer Blue Green, cómplice de O´Hara. Blondie O’Hara, locuaz pareja de éste, manicurista y empleada en la oficina de telégrafos de Wester Union y fanática del cine, en particular de Jean Harlow, intenta convencer al mafioso de que le devuelva a su marido. Seen se lo niega, por lo que Blondie decide secuestrar a la despistada Carolyn Stilton, adicta al opio y esposa de Henry Stilton, consejero del Presidente Roosevelt, como medida de presión para que interceda por su amado Johnny. Mientras Henry Stilton intenta mover sus influencias entre mafiosos italianos y políticos menores para recuperar a su esposa, ésta y Blondie recorren la ciudad, discuten, van a una gasolinera donde son testigos de un enfrentamiento entre delincuentes y se meten a una sala de cine para ver Hold your Man (Sam Wood, 1933) con Clark Gable y Jean Harlow. En paralelo, se narra la breve historia de Pearl Cummings, una adolescente embarazada de raza negra que llega a Kansas City y es ayudada por un entusiasta jovencito, enamorado del jazz que suele pasar largas horas en el Hey Hey Club donde alternan y compiten genios del jazz como Lester Young y Coleman Hawkins, entre otros. Finalmente el mafioso negro decide soltar a Johnny O’Hara no sin antes darle una fatídica lección.

 

Kansas City compitió por la Palma de Oro en Cannes. A su vez, obtuvo el Premio de Mejor Música por parte de la Asociación de Críticos de Los Ángeles. El galardón a Mejor Actor de Reparto (Harry Belafonte) otorgado por la Asociación de Críticos de Nueva York y el Premio a Mejor Actriz de Reparto para Miranda Richardson de parte de la Asociación de Críticos de Texas.

 

 

Con un estilo que aglutina lo mejor del cine independiente estadunidense, la vocación europea actual y su rechazo en Hollywood, Robert Altman (1920-2006), se mostró siempre sensible e inclemente para hablar de las miserias y la enajenación de una urbe sometida a la hiperinformación y a los avances de la tecnología doméstica. Es cierto sí, que a pesar de su temprano impacto en Cannes con M.A.S.H –ganadora de la Palma de Oro-, ácida sátira política sobre la guerra de Vietnam, en la historia de un hospital en campaña durante la guerra de Corea, el cineasta nacido en Kansas, City, -como el título de uno de sus filmes-, se trastocó en un realizador de gran prestigio, al emprender aquella trilogía sobre la abatimiento de la nación estadunidense y sus mitos, iniciada con: El ejecutivo (1992), sobre la decadente cotidianeidad de Hollywood, Los caprichos de la moda (1994),centrada en el ilusorio mundo de las modas y Vidas cruzadas (1993), lúcida y terrible alegoría sobre la sociedad actual, que ofrecía coincidencias y correspondencias con el ácido pesimismo del polaco Kieslowski, cineasta que fallecería por aquel entonces y autor de una obra muy similar.

Altman, graduado en la Universidad de Missouri y piloto durante la Segunda Guerra Mundial, se fogueó al igual que muchos cineastas de su generación, en la incipiente televisión y en los reportajes documentales centrados en diversos aspectos del deporte. Pronto se convirtió en un habilidoso artesano, capaz de narrar historias intimistas y al mismo tiempo, sostener situaciones de acción en espacios abiertos, como lo demuestran sus intervenciones como realizador de populares programas televisivos como: Bonanza, Maverick, Rutta 66, Combate, Alfred Hitchcock presenta, o Peter Gunn, al tiempo que conseguía debutar como director en la industria del cine a fines de esa década de los cincuenta con: Vidas perdidas/The Delinquents (1956) y The James Dean Story (1957) –co dirigida junto con George W. George-, filmes cuyos temas sobre delincuencia juvenil no tuvieron impacto alguno, por lo que acabó refugiándose una década en la pantalla chica.

No obstante, Altman regresó al cine con: La conquista de la luna/ Countdown (1968), con Robert Duvall, James Cann y Michael Murphy, en donde aplica ya ese estilo fragmentario y dinámico, que se convertiría en sello de su obra, para reconstruir una parte de la vida de un grupo de astronautas, enfatizando en su trabajo profesional y sus vidas domésticas, seguida de la comedia melodramática, Aquel día frío en el parque, filmada en Canadá en 1969, año de su sorpresiva internacionalización con M.A.S.H., mordaz parodia del ejército y la medicina. Su cine desenfadado, irreverente y su naturaleza rebelde y contestataria, mostraron a un cineasta atípico, innovador, tendiente a escapar de las modas genéricas, como lo muestra: Brewster McCloud/ El volar es para los pájaros (1970), en la que combinó diversos géneros, en la historia de un joven cuyo mayor deseo es volar sobre el Astrodome de Houston, en ésta visión satírica del sueño americano, tópico clave del cine de esa década (Rocky, Fiebre de sábado por la noche, Taxi Driver y más).

Su poco apego a Hollywood en esos años setenta e inicios de los ochenta, queda establecido con una serie de obras desmitificadoras de la cultura popular estadunidense, intrigantes y espectaculares, no del todo logradas, como serían: los westerns: Del mismo barro/ McCabe and Mrs. Miller, con Julie Christie y Warren Beatty –sobre el negocio de la prostitución en los primeros pueblos del viejo oeste- y Búfalo Bill y los indios, visceral e iconoclasta versión del célebre cazador de búfalos y astro circense protagonizado por Paul Newman. A su vez, El largo adiós, adaptación de la novela de Raymond Chandler, con Elliott Gould en el papel de Philipe Marlowe, Imágenes, retrato de una mujer perturbada con fascinante fotografía a cargo de Vilmos Zsigmond, Nashville, brillante mosaico del estilo de vida “americano” y seguimiento minucioso y caótico de un cierre de campaña electoral en la ciudad de Nashville paralelo al célebre festival de música folk-country, Healt, Tres mujeres y Popeye, con Robin Williams y Shelley Duvall, en los papeles de los curiosos personajes de la historieta homónima.

A pesar de cierta dispersión en esos años ochenta –Más allá de la terapia, por ejemplo-, la década siguiente y el nuevo milenio, fue para Robert Altman, la consolidación de un cine de autor total, como lo muestra, El ejecutivo/The Player con Tim Robbins en el papel de un productor ejecutivo en esa falsa Meca del cine y principalmente Vidas cruzadas/Short Cuts, acerca de la crisis de las relaciones personales y afectivas, la nueva cultura del crimen, la televisión y el sexo mediatizado, que derivan en frustración, sentimientos de culpabilidad, necrofilia y depresión, a partir de varios relatos de Raymond Carver, Kansas City, cuyo gran protagonista era el jazz y sus enormes intérpretes, Los caprichos de la moda, acerca de las top models y los secretos de la alta costura, Gosford Park/Muerte a la medianoche, inclemente tragicomedia negra y thriller de suspenso al estilo de Ágatha Christie, con un lúcido y octogenario Altman, o El acto/The Company, 2003), que sin ser lo mejor de su obra, proponía otra de sus acostumbradas visiones corales, en una filmografía siempre sorprendente.

 

 

En Kansas City, el jazz es el hilo conductor de un filme que tiene sus mayores virtudes no sólo en la música, sino en su excepcional diseño de producción, vestuario y ambientación. La trama en apariencia compleja resulta en realidad muy simple, casi una anécdota de historieta pulp. Los temas jazzísticos aportan un equilibrio emocional que carece el relato. Notable resulta el trabajo interpretativo de un excepcional y sorprendente Belafonte, como una suerte de Padrino negro, de una delirante Jennifer Jason Leigh siempre al borde la sobreactuación pero radiante y en particular la atractiva Miranda Richardson como la esposa drogadicta que se pierde en sueños de opio. En particular las discusiones cinéfilas entre Jason Leigh y Richardson alrededor de Jean Harlow, la rubia platinada de donde Blondie toma su nombre y el color de su cabello, son notables.

 

“Una secuencia de cinco minutos vale con creces el boleto, y es uno de los momentos climáticos de toda la historia del jazz en el cine: un duelo de saxofones tenores entre Lester Young (Joshua Redman) y Coleman Hawkins (Craig Handy) en la pieza Yeah, Man. Los frenéticos cambios de acordes y los salvajes riffs a toda velocidad casi vuelan el techo del mítico Hey-Hey Club con una descarga de euforia y gozo vital como sólo dos maestros del jazz pueden provocar. En ese breve, intenso y eufórico momento de delirio, Kansas City cumple con la promesa de lo que pudo llegar a ser” –Folleto de la Cineteca Nacional-

 

Kansas City resulta a su vez un doble homenaje no sólo a la ciudad en la que nació y vivió su infancia, en plena etapa del terrible crack económico, época en la que sucede la trama, sino a su vez, a los excepcionales compositores, músicos e intérpretes del jazz, que confluyeron en Kansas City durante ese período y la convirtieron en una de las capitales del género. Aquí, se aprecian algunos instantes musicales de primer orden en un filme eficaz sobre una época convulsa y cinéfila.

 

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

25 de octubre de 2016

DULCE PORVENIR (The sweet hereafter, Canadá, 1997)

Dirección. Atom Egoyan/ Guión. Atom Egoyan, inspirado en la novela de Russell Banks/ Fotografía en color. Paul Sarossy/ Música. Mychael Danna/ Edición. Susan Shipton/ Dirección de arte. Kathleen Climie/ Diseño de Producción. Phillip Barker/ Vestuario. Alex Reda Beth Pasternak Joan Boyko, Pat Blow, Patricia Boulden/ Efectos especiales. Curtis Bradshaw, Dawn Rivard, Jeff Skochko, Robert Moon, Teo Moon/ Producción. Ego Film Arts, Harold Greenberg Fund, The, Movie Network, The (TMN), Canadian Film or Video Production Tax Credit (CPTC), Téléfilm Canada, Alliance Communications Corporation, Gort of Canada; Atom Egoyan, Camelia Frieberg/ Con. Ian Holm (Mitchell Stevens), Caerthan Banks (Zoe Stevens), Sarah Polley (Nicolle Burnell), Tom McCamus (Sam Burnell), Gabrielle Rose (Dolores Driscoll), Alberta Watson (Risa), Maury Chaykin (Wendell, su marido), Stephanie Morgerstern (Allison, amiga de la infancia de Zoe), Kirsten Kieferle (azafata), Arsinée Khanjian (Wanda), Earl Pastko (Hartley, su marido), Simon Baker (Oso, su hijo adoptivo), David Hemblen (Abbott, marido de Dolores), Bruce Greenwood (Billy, amante de Risa)/ Duración.112 mins.

SINOPSIS

En un pequeño pueblo de Canadá tiene lugar un funesto percance carretero: un autobús escolar con rumbo al colegio, derrapa en el camino y se hunde en un lago congelado con varios de los niños de la zona. El ambiente del lugar se trastoca por completo; se vuelve hostil, agresivo y frustrante. Todos los familiares afectados y las dos únicas sobrevivientes del accidente: la adolescente Nicole Burnell y la conductora del autobús, Dolores, se sumergen en sentimientos de culpabilidad y furia. Al día siguiente de los trágicos sucesos, se presenta el abogado Mitchell Stevens con el fin de representar a las familias afectadas levantando una demanda contra la empresa de transportes, ya que a pesar de que el pueblo ha aceptado el hecho como un accidente (por ser Dolores una mujer del lugar), para Mitchell siempre existe algo que perseguir, para él, los accidentes no existen. Su manera de actuar está relacionada con su propia miserable vida a partir de los sentimientos encontrados hacia su propia hija Zoe, que él considera perdió por las drogas. Finalmente, la mayoría de los padres convencidos de que sí existe culpable, optan por contratar a Mitchell. Sin embargo uno de ellos, Billy, padre de dos niños y amante de Risa, quien a su vez perdió a su hijo, se niega a aceptar; pues ya ha tenido antecedentes de la pérdida de su esposa, lo que le ayuda a mantener la calma y la sangre fría sobre lo sucedido con los pequeños. Nicole, quien ha vivido en la ilusión de convertirse en estrella de rock, se da cuenta que el accidente que la dejó lisiada no solo se llevó ese deseo, sino también la intimidad acostumbrada con su padre, quien abusa de ella. Billy de alguna forma la sacará de ese marasmo emocional al entender que su padre no es más que un mentiroso a quién le interesa el dinero. Sam el padre de Nicole, es el flautista de Hamelin que la engaña para saciar sus deseos. Este aspecto la lleva a declarar mentiras al aportar su testimonio ante los jueces, con el solo motivo de reprocharle a su padre el abandono. El juicio contra la empresa de autobuses se pierde y cada familia es esparcida a distintos pueblos para buscar un dulce porvenir.

 

 

Terrible relato realizado con una sobriedad y una sutileza tal, que convierte la trágica historia en un drama emocional complejo y potente que crea un suspenso permanente y una sensación de melancolía que invade la trama. Dulce porvenir obtuvo la nominación al Oscar por Mejor Director y Guión. A su vez, ganó el Premio del Jurado, Premio Fipresci y Premio Ecuménico en el Festival de Cannes. Mejor película canadiense en el Festival de Toronto. Espiga de Oro a la Mejor Película en el Festival de Valladolid. Obtuvo la mayoría de los Premios Genie a lo mejor del cine canadiense: Mejor Película, Director, Actor (Ian Holm), Fotografía, Música, Sonido y Edición de sonido. Mejor Película Extranjera Independent Spirit Award

 

 

“El singular Egoyan sorprende con un magistral retrato del abismo de la desolación y del sinsentido de la pérdida en esta sensible y conmovedora película, que refleja como pocas la tristeza y el vacío que cunde entre la población de un pequeño pueblo canadiense ante la brutal irrupción de la más dolorosa de las tragedias. Insoportable tranquilidad y alambicado desasosiego se alternan en este drama de bello título”. -Pablo Kurt, filmafinity-

 

 

Desde su debut en Next of Kin (1984), hasta su más recientes filmes de corte comercial: El nudo del diablo (2013), Cautivos (2014) y Recuerda (2015), Atom Egoyan, cineasta armenio-canadiense (El Cairo, 1960), ha construido una obra delirante y original, a partir de una técnica sencilla y una intrincada temática, que ha servido para retratar los procesos de deshumanización del individuo y sus relaciones de dependencia a través de la tecnología. Perturbadores ejercicios de minimalismo extremo, con personajes sumidos en un caos de sexualidad y culpa que interaccionan con el video y otros medios similares.

Un adolescente descubre el trauma de sus padres adoptivos a partir de un video en Next of Kin. En Escenas familiares (1987), un tiránico padre utiliza el video casero para controlar a su hijo y a su amante, y para dar rienda suelta a sus fantasías sexuales. En Partes habladas (1989), una joven se deleita observando en un monitor, las breves apariciones de su compañero de trabajo en filmes de bajo presupuesto, quien a su vez, se relaciona con una guionista que conserva en video a su hermano muerto, como sucede con el protagonista de Exótica (1993), quien retiene en una cinta casera a su hija y esposa fallecidas.

Si en Partes habladas y El ajustador (1991), los hoteles formaban una suerte de mundo paralelo e ilusorio, en Exótica, el centro nocturno que lleva ese mismo nombre, funciona como una suerte de universo escapista, un sitio de increíble sensualidad , al que asisten sobre todo, hombres maduros que buscan evadir su gris realidad a razón de cinco dólares, lo que cuesta un agitado striptease que ejecutan bellas bailarinas como Cristina, una jovencita cuya rutina es un número erótico donde simula ser una muchachita escolar.

Egoyan es autor a su vez de Calendario (1992), obra masoquista y perversa, centrada en un fotógrafo que retrata viejas iglesias armenias y asiste al derrumbe de su matrimonio, cuando un guía local, enamora descaradamente a su bellísima mujer. Por su parte, Next of Kin muestra ya, algunas de sus constantes, como el extranjero que intenta integrarse, los temas de soledad e incomunicación y el video como un ente moral y un instrumento terapéutico, que están presentes también en Dulce porvenir y en Cautivos. Ligado en sus inicios a cineastas canadienses independientes, como Ron Mann (Comic Book Confidential, Twist), Bruce McDonald (Highway 61) y Guy Maddin (Careful!), ha conseguido crear un universo exótico de imágenes descompuestas, procesadas electrónicamente y ligadas a sentimientos de culpabilidad y necrofilia. Su filmografía, conectada entre sí por la obsesión de la imagen, el video, la TV y la pornografía casera, lo ha convertido indiscutiblemente en un realizador de culto, recurriendo a los home movies, las cámaras vigilantes y otras nuevas tecnologías de las imágenes.

Y sobre todo a los procesos sicológicos de sus personajes, cuyas historias, están ligadas a sentimientos de culpabilidad, frustración sexual y pérdidas físicas y amorosas. De Egoyan, se ha dicho, que su cine es la simple repetición de un solo tema y una sola situación; de ahí, la interconexión entre un filme y otro, ya sea por el uso del video y la TV, o por la coincidencia de lugares: hoteles, sitios en ruinas, o aeropuertos, como lo muestra. Por el contrario, el cineasta parte de una premisa similar para explorar nuevas situaciones límite, avanzando cada vez más, en una línea dramática y melancólica como ocurre en Dulce porvenir.

No obstante, después de Ararat (2002), donde el realizador dejó atrás sus universos cerrados y personales para recuperar sus raíces armenias, padeció los cambios que afectaron al cine canadiense de autor en el nuevo milenio. El gobierno canadiense, en general un benefactor generoso del cine de calidad, dio un ultimátum a David Cronenberg, Atom Egoyan y otros más, quienes debían atreverse a realizar un cine más comercial o les suspenderían los apoyos de Telefilm Canada, que aspira a competir con Hollywood. Así, mientras Cronenberg se fue a New Line en Los Ángeles, Egoyan ha intentado mantener cierta independencia, a partir de su primera película con apoyo de Hollywood: Donde está la verdad (2005) con Kevin Bacon y Colin Firth.

 

 

Pesimismo y pérdida son en buena medida el eje de una de las filmografías más perturbadoras del cine contemporáneo: la del canadiense Atom Egoyan quien apareció nominado al Oscar como Mejor Director y Adaptador con Dulce porvenir, en la que recurrió por vez primera a una fuente ajena. El protagonista es un espléndido Ian Holm, un abogado quien sufre la tragedia de su hija adicta a las drogas a quien una vez le devolvió la vida a un paso de quitársela al verse en la necesidad de practicarle una peligrosa cirugía doméstica.

Un autobús escolar vuelca en el hielo y en ese trágico accidente fallecen una veintena de niños y la única sobreviviente ha sido confinada a una silla de ruedas. Holm emprende una cruzada para demandar a la fábrica de camiones pero su presencia sólo sirve para catalizar el dolor de los familiares, enrareciendo aún más ese ambiente de frustración y resentimiento que evoca el siniestro relato del Flautista de Hamelin. Un mosaico de dolor y desesperanza alimentado por una inquietante necrofilia que gravita a lo largo del relato, tan cercana a Egoyan uno de los mayores cineastas de los años noventa.

Se trata de un realizador potente y minimalista, seducido por los temas de infancia y adolescencia vulnerada y los procesos de duelo, a través de historias ligadas a sentimientos de culpa, frustración sexual, nota roja y pérdidas físicas. Sugiere con cierta sutileza, los horrores que subyacen en el relato del flautista de Hamelin en la figura de un padre que abusa de su hija y en la tragedia de un grupo de niños que son llevados al vacío como sucede en el mismo relato infantil. Dulce porvenir es una de esas películas que quedan grabadas para siempre en la memoria contada a través de los testimonios de varios de los implicados en la funesta historia y en las propias reflexiones que atormentan al protagonista en relación al destino de su hija o la joven Nicole, confinada a una silla de ruedas que representa a aquel niño tullido que el flautista abandona y olvida y sobre todo con la extraña y consentida relación de incesto que mantiene con su padre. Lo curioso es que el futuro final no es desolador, sino esperanzador con la ilusión de dejar atrás las heridas abiertas.

 

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de octubre 2016

LOS NIÑOS DEL CURA (Svecenikova djeca, Croacia, 2013)

Dirección. Vinko Bresan/ Guión. Vinko Bresan y Mate Matisic, inspirados en la obra teatral homónima de éste último/ Fotografía en color. Mirko Pivcevic/ Música. Mate Matisic/ Edición. Sandra Botica/ Dirección de arte. Zehad Jujic/ Diseño de Producción. Damir Gabelica/ Vestuario. Zeljka Franulovic/ Producción. Ivan Maloca, Lazar Ristovski, Maja Vukic/ Con. Kresimir Mikic (don Fabián), Niksa Butijer (Peter, el dueño del quiosco), Marija Skaricic (Marta, mujer de Peter), Drazen Kuhn (Marin, el farmacéutico), Goran Bogdan (Jura, el seductor de la isla), Zdenko Botic (don Jacobo, el anciano párroco), Ivan Brkic (Luka, aldeano), Filip Detelic (don Simón), Ana Maras (Vesna, la joven embarazada), Lana Huzjak (Cristina. La chica del coro), Tihana Lazovic (Trubacica, la mujer de la trompeta), Lazar Ristovski (obispo)/ Duración. 96 mins.

SINOPSIS

Luego de que un nuevo decreto del Papa permite el uso parcial de los preservativos, don Fabián, un joven sacerdote católico en un pequeño pueblo de una isla Dalmacia en el Adriático, frustrado por la popularidad que el anciano cura, don Jacobo, próximo a retirarse, tiene entre los feligreses y a su vez por la bajísima tasa de natalidad en la isla, empieza a agujerear los condones, que el devoto Peter, vende en su quiosco. A esa tarea, emprendida por don Fabián y Peter, se une el maniático farmacéutico local, Marin, un conservador que empieza a poner pastillas de vitaminas en lugar de anticonceptivos en su farmacia.

Para mantener todo bajo control, los tres diseñan una suerte de gráfica sexual de toda la población. Controlando, por tanto, la vida sexual de los hombres y mujeres y aboliendo prácticamente el control de la natalidad de la localidad y a su vez descubren la orientación sexual y manías de los habitantes. Los indeseados embarazos empiezan a suceder y el joven cura hace lo imposible para casar a esas parejas de forma cristiana, incluso contra su voluntad; por ejemplo: le consiguen marido a Vesna, la chica embarazada de un turista noruego y eligen a Jura, el galán de la isla.

Los tres están convencidos de estar haciendo lo correcto y la isla cobra fama entre los turistas por sus “aguas de fertilidad” y el viejo cura don Jacobo, entusiasmado con el grupo de coro de los jóvenes y sin saber nada de la operación secreta de don Fabián, está satisfecho por el aumento de matrimonios y población. Sin embargo, Martha, la esposa de Peter que trabaja en la parroquia, descubre el secreto, al encontrar un condón en los pantalones de don Fabián. Los tres se ven forzados a explicarle, pero Martha ya ha enviado el condón como prueba del delito al obispo. Ello coincide con la aparición de un bebé abandonado a las puertas de la iglesia que Martha y Peter deciden quedarse fingiendo que la mujer está embarazada para después aparecer con el bebé. Con todo ello, don Fabián se percata de que todo se le ha escapado de las manos, lo que lleva al protagonista a una desilusión absoluta, al tiempo que salen a relucir varias situaciones dramáticas y terribles que involucran no sólo a varios de los habitantes, como la adolescente Cristina, sino a los jerarcas de la propia iglesia católica como don Jacobo y que llevan a don Fabián a un hospital siquiátrico y a confesarse con un cura aún más joven.

 

 

  • Los niños del cura es una verdadera rareza. Un filme que arranca como divertida comedia costumbrista, prosigue como feroz farsa del absurdo y remata en un tono dramático y terrible para hablar de los fanatismos religiosos, la doble moral cristiana y algunos de los excesos de la iglesia católica o la pedofilia que aborda de manera serie y respetuosa. Se trata de la segunda película más taquillera en la historia de Croacia, dirigida por Vinko Bresan, responsable de una larga trayectoria de éxitos en su país natal como: Marsal/ El espíritu del mariscal Tito (1999) o Kako je poceo rat na mom otoku/ Cómo se inició la guerra en mi isla (1996). A su vez, está protagonizada por el popular actor croata Kresimir Mikic (Kino Lika, Tiempo de sandía).

 

Los niños del cura fue nominada a Mejor Comedia en lo más relevante del Cine Europeo. Ganó el premio a la Mejor Película en el Tróia International Film Festival de Portugal y el Premio a la Mejor película balcánica en el Festival de Cine de Tesalónica, Grecia. Así como el Premio al Mejor Actor de Cuadro en el Festival de Pula en Croacia.

 

  • “Adaptada de una controversial puesta en escena por el dramaturgo y guionista Mate Matisic , ésta áspera sátira, infunde diversión a temas éticos candentes, de una manera altamente cinemática y vivazmente establecida” – Alissa Simon, Variety-

 

Vinko Bresan, nació en 1964 en Zagreb (Croacia). Estudió Filosofía y Literatura Comparada en la Universidad de Zagreb. En la misma universidad se formó en Dirección de Cine y Televisión. Como estudiante, fue galardonado con el premio debutante Oberhausen por su cortometraje NASA burza/ Nuestra Bolsa de Valores (1988). Su primer largometraje Como se inició la guerra en mi isla arranca cuando Croacia declara su independencia. Para agilizar la salida del ejército yugoslavo de su pequeña isla, los lugareños montan un escenario para hostigar al comandante mediante canciones y recitales. Éste, amenaza con volarlo todo haciendo explotar el depósito de munición. Logró enorme reconocimiento internacional con El espíritu del Mariscal Tito que inicia con el entierro de un veterano comunista y surge el fantasma del mariscal Tito. Las noticias de este acontecimiento asombroso se esparcen por el continente y pronto la isla es invadida por los viejos veteranos, agentes secretos, policías, nacionalistas con la que obtuvo la Mención Especial en el Festival Internacional de Cine de Berlín en 2000 y el premio al Mejor Director en el festival de Karlovy Vary con Testigos/Svjedoci (2003) ambientada en un pueblo en la frontera con Bosnia donde es asesinado el único vecino serbio de la localidad. No se detendrá ahí/ Nije kraj (2008) narra la historia de un detective privado en busca de una desaparecida actriz porno que protagonizó una versión hardcore de Caperucita roja.

 

Lo primero que sorprende en Los niños del cura, es el ingenioso uso de la farsa y la sátira para llevar a cabo una dura crítica al tema de la pedofilia en el interior de la iglesia y sus escándalos, y cómo esta institución religiosa se puede mostrar severa ante ciertos temas y, al mismo tiempo, ser condescendiente. El director croata lleva a la pantalla un tema polémico en todo el mundo, como lo es la posición de la iglesia ante el uso de anticonceptivos y el tema del aborto. Un tópico bien recibido por el público croata, ya que retrata una realidad social llena de contradicciones al interior de la Iglesia católica, en un país donde funciona como una institución de gobierno dominante, un asunto que no sólo es particular de Croacia, sino de todo el mundo, de ahí el éxito del filme, particularmente por abordar el tema con un humor recalcitrante, lo que la ha convertido en una cinta muy popular.

Se trata de un filme muy entretenido e hilarante con un ritmo eficaz cuyo interés jamás decae. Un relato sencillo realizado de manera independiente y con bajo presupuesto que a su vez, se concentra en otros temas como el concepto de la paternidad y la responsabilidad al respecto, o la cuestión étnica y religiosa en los pueblos balcánicos, tópico observado con cierta obsesión por el cineasta serbio Emir Kusturica. En Los niños del cura, es un hecho que la actitud de los protagonistas es torpe y absurda lo que ocasiona mayores problemas. Así lo entiende el padre Fabián ya que en su intento por ayudar a mejorar las cosas en la isla, las empeora y los alcances de su plan terminan por rebasarlos abruptamente. Una primera mita apuesta por una farsa ligera y agresiva en la línea de Chaplin, sin llegar jamás a sus alturas. La segunda parte es más brutal y reflexiva y enfoca sus baterías contra el catolicismo de m manera en ocasiones excesivas al generalizar el asunto de la pederastía. No obstante, se trata de un relato original, atrevido y exotista sobre todo por la casi total ausencia de cine balcánico en nuestras pantallas.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

27 de septiembre de 2016