ELVIS: EL REY HA VUELTO Y (EL CINE LE RINDE CULTO A ELVIS PRESLEY)

(Elvis: the Movie, Estados Unidos, 1979)

Elvis (1979)1

Dirección. John Carpenter/ Guión. Anthony Lawrence/ Fotografía en color. Donald M. Morgan/ Música. Joe Renzetti y canciones de Elvis Presley/ Edición. Christopher Holmes, Ron Moler/ Diseño de producción. John Carpenter/ Dirección de arte. Tracy Bousman, James William Newport/ Vestuario. Suzanne Grace, Richard Mahoney/ Producción. Anthony Lawrence, James Ritz, Dick Clark Productions, American Broadcasting Company (ABC)/ Con. Kurt Russell (Elvis Presley) (doblado en las canciones por Ronnie McDowell), Shelley Winters (Gladys Presley, la madre), Season Hubley (Priscila Presley), Bing Russell (Vernon Presley, el padre) Pat Hingle (Coronel Tom Parker), Robert Gray (Red West), Charles Cyphers (Sam Phillips), Ellen Travolta (Marion Keisker)/ Duración. 168 mins.

 

SINOPSIS

El Rey, Elvis Presley, va a reaparecer en Las Vegas… Antes del concierto, en un afamado hotel de esa ciudad, Elvis recuerda imágenes de su pasado, de su rebelde juventud, sus primeros días en Menphis, su escalada a la fama y a la fortuna y, sobre todo, rememora a su verdadero amor: Priscilla.

 

Película realizada para la TV que se inspira en la vida de Elvis Presley poco antes de su fallecimiento en 1977. Ésta fue la última aparición de Kurt Russell en televisión y su primera colaboración con el realizador John Carpenter con el que el actor trabajó en diversas ocasiones. La esposa de ese momento y el padre de Kurt: Season Hubley y Bing Russell, interpretan a la esposa y al padre de Elvis Presley.

 

El telefilme fue nominado al Emmy a Mejor actor (Kurt Russell), maquillaje y fotografía. Y a su vez, al Globo de Oro como Mejor película televisiva…

 

…Sin duda, un actor que parece llevar la sangre de Elvis en las venas es Kurt Russell. En 1979 protagonizó ésta excepcional biografía fílmica. De manera curiosa, ésta, la primera de las dramatizaciones sobre Elvis, es sin duda la más lograda y la única que a pesar de algunas violentas elipsis se acerque vigorosamente al mito del Rey, al igual que la nueva, exuberante y espectacular versión cinematográfica a cargo del australiano Baz Luhrmann: Elvis (2022); película que explora la vida y la música de Elvis Presley (Austin Butler) a través de su relación con el coronel Tom Parker (Tom Hanks), su enigmático manager. La historia profundiza en la compleja dinámica que existía entre Presley y Parker por más de 20 años, desde el ascenso de Presley a la fama hasta su estrellato sin precedentes, en el contexto de la revolución cultural y la pérdida de la inocencia en Estados Unidos. Y en el centro de ese viaje aparece Priscilla Presley (Olivia DeJonge), una de las personas más importantes e influyentes en la vida de Elvis.

         Por su parte, con el telefilme protagonizado Kurt Russell, Carpenter, quien acababa de terminar su obra maestra serie B, Halloween (1979), consigue su primer gran ejercicio de creación de personajes, en la figura de Presley, desde sus días preparatorianos hasta su decadencia en Las Vegas, papel interpretado magistralmente por Russell; una suerte de ídolo sensual, violento e irónico como antecedente de su notable personaje de Snake Plissken en Escape de Nueva York (John Carpenter, 1980); Ronnie McDowell, se encargó de prestar su voz en la interpretación de los temas musicales. Asimismo, Russell lució de nuevo el atuendo de Elvis en Tango y Cash (1989) y en 3000 millas al infierno (2001).

      La revisión de Elvis: el rey ha vuelto es un pretexto para explorar la amplia filmografía alrededor del rey del rock, sobre todo en el siglo XX…

 

      …Cuando el hermano gemelo de Elvis murió al momento del parto, su madre interpretó el hecho como una señal divina destinada a marcar de manera especial la vida de su hijo. Es tal vez, a partir de ese momento cuando surge el culto hacia la figura del rocanrolero más célebre en la historia del género. Un culto que ha alcanzado proporciones religiosas como lo indican las fervientes muestras de adoración de sus fanáticos, que se reúnen en la no menos célebre Graceland -la residencia Elvis-, en Memphis, Tennessee, cada aniversario de su muerte, uno de los decesos que más especulaciones ha suscitado desde que se anunció el fallecimiento de El Rey, debido supuestamente a una crisis cardiaca, según la versión oficial, ocurrida el 16 de agosto de 1977.

         Descabelladas teorías, relatos fantásticos y sobrenaturales y rumores concernientes a su muerte, que incluyen tratos con extraterrestres y la opción de que incluso permaneciera aún vivo, han alimentado las páginas de periódicos y revistas sensacionalistas. A 45 años de su fallecimiento siguen surgiendo nuevas biografías, películas e historias sobre su trayectoria. Pero sobre todo, resulta innegable la influencia musical del ídolo musical quien de la mano de su mánager el coronel Tom Parker llevó los acordes de su guitarra y sus frenéticos movimientos de baile, desde Tupelo, Mississippi -su pueblo natal-, a los más recónditos lugares del planeta donde existiera un tocadiscos o una radio, abarcando a su vez, el cine y la televisión.

       Con una larga aunque mediocre filmografía que incluyó 33 películas que se inician en 1956 con La novia robada/ Love Me Tender, un anodino western donde interpretaba a un joven ranchero rebelde sin causa en un ambiente rural del siglo pasado y que concluye con Elvis On Tour,  una gira de conciertos llevada a cabo en 1972, sólo pueden rescatarse un par de títulos como Prisionero del rock´n roll/ Jailhouse Rock (1957) y Melodía siniestra/ King Creole (1958), cuyo estreno en el cine Las Américas, causó conmoción en nuestro país. En ambas cintas, se respetó la imagen inconforme y rebelde de Elvis, algo que no sucedió con su nutrida obra fílmica, simple pretexto para la interpretación de sus canciones y que incluye cintas delirantes como Fun In Acapulco (1963) -al lado de la bella actriz ojiverde Elsa Cárdenas- y Charro! (1969), cuyo título habla por sí mismo.

       Videos, documentales, decenas de dramatizaciones y otras cintas de ficción, han intentado dar fe de oscuros o radiantes momentos de su existencia, una atracción que el cine ha sentido tanto por su figura pública y privada como por sus canciones. Trastocado en un mito de la cultura popular como lo fueran James Dean, Marilyn Monroe, o Charles Manson, Elvis suele ser invocado con frecuencia en el cine, en homenajes que van de lo intrascendente a lo profundo, conformando incluso una buena parte o todo el entramado de algunos filmes. En Robocop 2 (1990) de Irvin Kershner, por ejemplo, el protagonista se enfrenta a un violentísimo traficante drogadicto convertido en otra máquina humana con mentalidad sicópata y adicto a un poderoso estimulante, el nuke, y en cuyo altar se mezclan íconos religiosos y figuras míticas como Elvis.

        En Rebelde sin destino (Out of Blue, 1980) de Dennis Hopper, filmada en Canadá, la protagonista (Linda Manz), una adolescente cuya madre es una drogadicta histérica y su padre un violento alcohólico, desahoga sus traumas infantiles, mostrando una actitud agresiva, acatando un estilo de vida punk y un fanatismo desmedido tanto por Sid Vicious, líder de los Sex Pistols, como por el entonces recién fallecido Elvis Presley, en este perturbador y negrísimo drama que se ambienta en 1977, año de la muerte de Elvis.

         Por su parte, Jim Jarmusch en El tren del misterio (Mystery Train, 1988), realizó uno de los mayores y más inteligentes homenajes al mito Elvis, que inicia desde el título, el mismo de una de las canciones del Rey, que se escucha en varias ocasiones. Conformada por tres historias que terminan relacionándose entre sí, se narra la llegada en tren de una pareja de turistas japoneses a la ciudad de Memphis, Tennessee, con la intención de visitar lugares de culto como Graceland y el Sun Estudio. Ambos discuten constantemente por sus preferencias, él es fanático de Carl Perkins y ella de Elvis, hasta que llegan a un fantasmal hotel poblado de efigies de Presley en todas las habitaciones. Otro de los relatos, une a una viuda italiana varada en Memphis mientras intenta trasladar a Roma el cadáver de su marido y a un vago lunático que asegura haber charlado con el fantasma de Elvis, un cuento que ha convertido en su modus vivendi. Jarmush crea otro de sus dramas minimalistas acerca de la incomunicación, la soledad y el fetichismo cotidiano donde consigue jugar y profundizar de manera brillante acerca de Elvis.

         En Llora nena (Cry Baby, 1990) John Waters, autor de una filmografía donde no existe la sutileza y mucho menos el buen gusto y con situaciones de una sexualidad que raya en lo enfermizo, narra la historia de Bebé Llorón (Johnny Deep) un rebelde rocanrolero a quien sólo le escurre una sola lágrima en el Baltimore de 1954. El cineasta intenta una curiosa y muy divertida cruza entre Rebelde sin causa con James Dean y Prisionero del rock´n roll protagonizada por Elvis. El excesivo final carcelario de esta cinta que incluye entre otras figuras a la ex estrella porno Traci Lords, recrea a través de sensacionales coreografías algunos de los números musicales como El rock de la cárcel.

             En Salvaje de corazón (Wild at Heart, 1990) de David Lynch, anómalo relato de perversidad, violencia sexual y crimen, centrado en una pareja de amantes malditos que huyen de Carolina del Norte hacia California por carretera. Nicolas Cage en una actuación que oscila entre el virtuosismo y la sobreactuación  encarna a Sailor Ripley, un irascible delincuente y un fanático y nostálgico rocanrolero, cuya chaqueta de piel de culebra es un sinónimo de su individualidad y que resulta una mezcla entre Dean y Elvis; de éste último, retoma su imagen falocrática a la vez que delira cantando algunos de sus éxitos.  La publicidad nacional decía en el cártel: «El quería ser Elvis Presley…ella  quería ser Madonna…».

                De nuevo Nicolas Cage aparece rindiendo culto a Elvis en Luna de miel en Las Vegas/ Un  juego indecente (Honeymoon  In Vegas, 1993) de Andrew Bergman. Encarna a un compulsivo jugador de póker con  complejo de Edipo, que se ve envuelto con un millonario estafador que le roba la novia por un fin de semana. En esta muy divertida parodia de Una proposición indecorosa, la figura de Elvis aparece como un mito indestructible que suscita reacciones más bien  simpáticas y cuyas canciones sirven como buen contrapunto a las situaciones repletas de humor, en la historia de un divertido triángulo amoroso, mientras se lleva a cabo en Las Vegas una convención de fanáticos de Elvis Presley que incluye a negros, orientales, niños, e incluso acróbatas aéreos. El mismo Cage, en su papel de Jack Singer se ve forzado a portar un traje a lo Presley  y lanzarse en paracaídas con los Flyings Elvis.

           Elvis aparece como una suerte de fantasma, encarnado nada menos que por Val Kilmer – Jim Morrison en The Doors de Oliver Stone- en La fuga (True Romance, 1993) de Tony Scott. Más que una visión de ultratumba representa la voz de la conciencia de Clarence Worley, el protagonista (Christian Slater), a quien inspira para cometer impulsivos actos de arrojo. El mismo Clarence habla entrañablemente de Presley en el prólogo del filme antes de la secuencia de créditos y asegura que se le haría el amor si él se lo pidiera…más amor y adoración no puede haber.

           Otras dramatizaciones son: Elvis y yo  (1988) de Larry Peerce. Se trata de una miniserie para televisión de más de tres horas de duración y tal vez el mayor intento por recoger vida y milagros del Rey, desde el punto de vista de la preciosa Priscilla Presley, su mujer, ya que el guión de esta saga del clan Elvis, se inspira en la autobiografía escrita por ella. Dale Midkiff encarna con cierta autenticidad al protagonista, al mismo tiempo que es doblado en la interpretación de las canciones por Ronnie McDowell, un astro de la música country.

        Más atractiva y entretenida es Bubba Ho-tep (Don Coscarelli, 2002), en ella, Elvis Presley vive y reside en una vieja residencia de ancianos al este de Texas. Años antes de su «muerte», Elvis cambió su identidad por uno de sus imitadores, pero perdió la oportunidad de dar marcha atrás en el trato. Elvis formará equipo con Jack, un compañero del asilo que dice ser el presidente John F. Kennedy, para luchar contra una maligna entidad egipcia que absorbe el alma de los indefensos ancianos del lugar. Al igual que la cinta argentina El último Elvis (Armando Bo, 2012): Carlos Gutiérrez, «Elvis», es un cantante divorciado que vive en un olvidado barrio de Buenos Aires y que tiene una pequeña hija llamada Lisa Marie, a la que no ve muy seguido. Siempre vivió su vida como si fuese la reencarnación de Elvis Presley, negándose a aceptar su realidad. A punto de cumplir los años que su ídolo tenía al morir, una situación inesperada lo obliga a hacerse cargo de su hija. En esos días, Carlos logra conocerse como padre y Lisa Marie aprende a aceptarlo tal cual es. Pero el destino le presenta una decisión difícil. En un viaje de locura y música, Carlos deberá elegir entre su sueño de ser Elvis o su familia…

         …Por último, vale la pena citar un par de notables documentales sobre la carrera del ídolo: Este si es Elvis (This is Elvis, 1981) de Malcolm Leo y Andrew Solt, con David Scott, Paul Boensh III y Johnny Harra. Un inquietante combinación de documental y ficción que arranca justo minutos antes de la muerte de Elvis, armado con dramatizaciones y material de archivo sobre el ídolo, dosificados con inteligencia, en un relato que intenta cuestionar no sólo las extrañas circunstancias de su muerte, o su ascenso al estrellato, sino el mito Presley en 144 minutos y con más de 30 canciones del Rey que se escuchan a lo largo del mismo.  Y Los archivos de Elvis (The Elvis Files, 1990) de Laurette Healey. A lo largo de 55 minutos, se analizan algunas de las teorías sobre la muerte de Presley, entre ellas, ligadas a su alto consumo de cocaína, en un documental que incluye algunas películas caseras, otros raros documentos en imágenes y entrevistas a agentes federales que estuvieron presente en el deceso de Elvis Presley.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la ciudad de México

13 de agosto de 2022

 

 

 

 

 

Los documentales.

Elvis, éste es el camino (Elvis that´s the way it is, 70) de Dennis Sanders. El coronel Tom Parker insistió en realizar este documental centrado en la presentación de Elvis en el International Hotel de Las Vegas, lo que constituyó todo un éxito, al centrar su registro en Elvis como show man, acompañado de The Jordanaires.

Elvis, on Tour (72) de Pierre Adidge y Robert Abel.  ültima aparición fílmica en vivo por parte de la Pelvis, en un documento que incluye más pietaje de los conciertos realizados en ese año,  que escenas detrás de las cámaras.

 Elvis´56 (87) de Alan y Susan Raymond. Narrado por Levon Helm  del grupo The Band, el presente documental traza la evolución de Evis desde sus años de ingenuo rockero adolescente a estrella consumada del espectáculo. El año del título hace referencia a su lanzamiento estelar.

 Los archivos de Elvis (The Elvis Files, 90) de Laurette Healey. A lo largo de 55 minutos y en un tono  que oscila entre Misterios sin resolver y Hard Copy,  se analizan algunas de las teorías acerca de la muerte de Presley, entre ellas, ligadas a su alto consumo de cocaína, en un documental que incluye algunas películas caseras y otros raros documentos en imágenes. Escrito por Gail Brewer-Giorgio,  incluye entrevistas a agentes federalesque estuvieron presente en el deceso de Elvis.

Mondo Elvis. Sin crédito de director y año de producción. El  presente documental realizado en video, como su nombre lo anticipa, es una colección de imágnes aberrantes y delirantes en donde se da fe de los cientos de imitadores causa-lástimas del Rey, entrevistas con fanáticos que aseguran haber visto a Elvis, el culto a éste incluyendo toda una parafernalia comercial que va desde muñecos, carteles, graabaciones pirata y botones, hasta reliquias y otros objetos de culto hacia su imagen.

Este si es Elvis (This is Elvis, 81) de Malcolm Leo y Andrew Solt, con David Scott, Paul Boensh III y Johnny Harra. Inquietante combinación de documental y ficción que arranca justo minutos antes de la muerte de Elvis, armado con dramatizaciones, secuencias y material de archivo sobre el ídolo, dosificados con inteligencia, en un relato que intenta cuestionar no sólo las extrañas circunstancias de su muerte, o su ascenso al estrellato, sino el mito Presley en 144 minutos y con más de 30 canciones del Rey que se escuchan a lo largo del mismo.  Andrew Solt emprendería en solitario siete años más tarde la biografía de otro mito rockero, en Imagina, sobre la figura de John Lennon.

 

 

2

ELVIS: A 19 AÑOS DE SU MUERTE

(EL CINE LE RINDE CULTO)

 

RAFAEL AVIÑA

 

 

La muerte de Elvis Presley ocurrida el 16 de agosto de 1977 se convirtió en uno de los acontecimientos que más especulaciones ha suscitado desde que se anunció su extraño fallecimiento debido supuestamente a una crisis cardiaca, según la versión oficial. Elvis, ya había alcanzado el Olimpo rocanrolero, no así el cinematográfico, sin embargo, el cine se encargaría muy pronto de trastocar su figura en un ícono fílmico por excelencia y cuyo fantasma aún recorre las pantallas.

    De su larga y mediocre filmografía que incluye 33 cintas que se inician en 1956 con La novia robada/ Love Me Tender y que concluye con Elvis On Tour: 93 minutos con La Pelvis, sólo pueden rescatarse Prisionero del rock´n roll/ Jailhouse Rock (57) y Melodía siniestra/ King Creole (58), cuyo estreno causó conmoción en nuestro país, En ambas, se respetó la imagen inconforme y rebelde de Elvis, algo que no sucedió con su obra fílmica em general, simple pretexto para la interpretación de sus canciones.

    Videos, documentales, decenas de dramatizaciones y otras cintas de ficción, han intentado dar fe de su existencia. Una atracción que el cine ha sentido tanto por su figura pública y privada como por sus canciones y que se inicia en 1963 -el Rey aún vivía-, cuando el controvertido cineasta independiente Kenneth Anger decidió utilizar uno de sus hits musicales para su inquietante Scorpio Rising. Del mismo modo, otros cineastas de culto como David Lynch o Dennis Hopper subrayaron momentos de gran delirio en sus filmes con temas de Elvis; recuérdese Salvaje de corazón y Rebelde sin destino, respectivamente.

      Es en el campo de las dramatizaciones donde el cine ha incidido de manera contundente para conformar un mito tan ambiguo como fascinante. Elvis y yo (88) de Larry Peerce, por ejemplo, es una miniserie para televisión de más de tres horas de duración y tal vez el mayor intento por recoger vida y milagros del Rey, desde el punto de vista de la preciosa Priscilla Presley, su mujer. Dale Midkiff encarna con cierta autenticidad a Elvis al mismo tiempo que es doblado en la interpretación de las canciones por Ronnie McDowell, un astro de la música country.

     Por su parte, Elvis y la reina de belleza (81) era una desvergonzada muestra de la explotación del mito Elvis en un tono de melcocha sensacionalista para narrar los amoríos de Presley con la reina de belleza Linda Thompson. El secuestro de Elvis (88) se inspira en la canción Heartbreak

 

Hotel, que marcó el primer hit de Presley en 1956 y hace referencia a la solitaria vida de una guapa cuarentona (Tuesday Weld), enamorada de Elvis en su época de oro y cuyo hijo adolescente decide secuestrarlo en una de sus giras a Cleveland a principios de los 70.

    Pero sin duda, Elvis, el rey ha vuelto (79) dirigida John Carpenter -la primera de las dramatizaciones sobre Elvis-, es la más lograda y la que más se acerca al mito del Rey. Hecha al vapor originalmente para la TV, Carpenter, consigue su primer gran ejercicio de creación de personajes en la figura de Presley; desde sus días preparatorianos hasta su decadencia en Las Vegas. El papel corre a cargo de Kurt Russell, una suerte de ídolo falocrático, violento e irónico como antecedente de su notable Snake Plissken de Escape de Nueva York (80).

    Tan diversos como disparejos han sido los documentales que enmarcan la imagen de Presley. De éstos, destacan Elvis, éste es el camino (70) de Dennis Sanders, centrado en la presentación de Elvis en el International Hotel de Las Vegas; todo un éxito, al centrar su registro en Elvis como Show Man, acompañado de The Jordanaires. Elvis, on Tour (72) de Pierre Adidge y Robert Abel, sobresale por ser la última aparición fílmica en vivo de Elvis.

    Elvis´56 (87) de Alan y Susan Raymond traza la evolución de Elvis, desde sus años de ingenuo rocanrolero adolescente a estrella consumada del espectáculo. El año del título hace referencia a su lanzamiento estelar. Por su parte, Los archivos de Elvis (90) de Laurette Healey mantiene un tono que oscila entre Misterios sin resolver y Hard Copy; en él se analizan algunas de las teorías acerca de la muerte de Presley. Se incluyen algunas películas caseras y otros raros documentos en imágenes y entrevistas a agentes federales presente en el deceso de Elvis.

    Este si es Elvis (81) de Malcolm Leo y Andrew Solt, con David Scott, Paul Boensh III y Johnny Harra, es una inquietante combinación de documental y ficción que arranca justo minutos antes de la muerte de Elvis. Armado con dramatizaciones, secuencias y material de archivo sobre el ídolo y dosificados con inteligencia, se trata de un relato que intenta cuestionar no sólo las extrañas circunstancias de su muerte, o su ascenso al estrellato, sino el mito Presley en 144 minutos y con más de 30 canciones del Rey que se escuchan a lo largo del mismo.    

      Convertido en un mito de la cultura pop como lo es James Dean, Marilyn Monroe, o Charles Manson, Elvis suele ser invocado con frecuencia en el cine en homenajes que van de lo intrascendente a lo profundo, conformando incluso una buena parte o todo el entramado de algunos filmes. El tren misterioso (88) de Jim Jarmush es sin duda el mayor y más inteligente homenaje hacia el mito Elvis, que inicia desde el título; el mismo de una de las canciones del Rey que se escucha en varias ocasiones.

    Conformada por tres historias que se entrelazan, se narra la llegada en tren de una pareja de turistas japoneses a la ciudad de Memphis, Tennessee, con la intención de visitar lugares de culto

 

 

como Graceland y el Sun Estudio. Ambos discuten constantemente por sus preferencias, él es fanático de Carl Perkins y ella de Elvis, hasta que llegan a un fantasmal hotel poblado de efigies de Presley en todas las habitaciones. Otro de los relatos une a una viuda italiana varada en Memphis que intenta trasladar a Roma el cadáver de su marido con un vago lunático que asegura haber charlado con el fantasma de Elvis.

    Jarmush crea otro de sus dramas minimalistas acerca de la incomunicación, la soledad y el fetichismo cotidiano y consigue profundizar de manera brillante en el mito Elvis. Por su parte, en Llora nena (90), John Waters narra la historia de Bebé Llorón (Johnny Deep) un rebelde rocanrolero a quien sólo le escurre una sola lágrima en el Baltimore de 1954. Aquí, el cineasta intenta una curiosa y muy divertida cruza entre Rebelde sin causa con James Dean y Prisionero del rock´n roll. El estridente final carcelario recrea a través de sensacionales coreografías algunos de los números musicales como El rock de la cárcel, montados por Presley en la citada Prisionero del rock´n roll.

    En Salvaje de corazón (90), anómalo relato de perversidad, violencia sexual y crimen David Lynch rinde un buen homenaje a Presley con la interpretación de Nicolas Cage. Encarna a Sailor Ripley, un irascible delincuente y nostálgico rocanrolero que resulta una mezcla entre Dean y Elvis; de éste último, retoma su imagen falocrática a la vez que delira cantando algunos de sus éxitos. La publicidad nacional del filme rezaba: «El quería ser Elvis Presley…ella  quería ser Madonna…» (¿?).

    En Luna de miel en Las Vegas/ Un  juego indecente (93) de Andrew Bergman, Nicolas Cage interpreta a un compulsivo jugador de póker envuelto con un millonario estafador quien le roba la novia por un fin de semana. En esta muy divertida parodia de Una propuesta indecorosa, la figura de Elvis aparece como un mito indestructible y cuyas canciones sirven como buen contrapunto a las situaciones repletas de humor. En Las Vegas se lleva a cabo una convención de fanáticos de Elvis Presley -negros, orientales, niños, e incluso acróbatas aéreos-, y Cage se ve forzado a portar un traje de Elvis y lanzarse en paracaídas con los «Flyings Elvis».

     Más inquietante aún, resulta La fuga (93) de Tony Scott.   Elvis aparece aquí como una suerte de fantasma interpretado por Val Kilmer. Más que una visión de ultratumba, representa la voz de la conciencia del protagonista Christian Slater, a quien inspira para cometer violentos actos de arrojo. El propio Slater habla entrañablemente de Presley en el prólogo del filme y asegura que se lo «cogería» si él se lo pidiera… Finalmente, la taquillera y oscareada Forrest Gump (94), rinde uno de los mejores homenajes al Rey del Rock. Este resulta ser el vecino de habitación del pequeño Forrest Gump, fascinado con sus sicalípticos movimientos de pelvis y su insólito estilo, mucho antes de su supuesto ascenso al estrellato musical.

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