NO MIREN ARRIBA

(Don´t Look Up, Estados Unidos-Canadá, 2021)

NoMirenArriba1

Dirección. Adam McKay/ Guión. Adam McKay, a partir de un argumento suyo y de David Sirota/ Fotografía en color. Linus Sandgren/ Música. Nicholas Britell/ Edición. Hank Corwin/ Diseño de Producción. Clayton Hartley/ Dirección de arte. Jared Patrick Gerbig, Elliott Glick, Brad Ricker, Patrick Scalise/ Vestuario. Susan Matheson, Elaine Perlmann/ Efectos visuales. Cory Candrilli/ Producción. Netflix, Hyperobjet Industries, Bluegrass Films, Cate Hardman, Jennifer Madeloff, Staci Roberts Steele, Ron Suskind, David Sirota, Adam McKay, Kevin J. Messick/ Con. Leonardo DiCaprio (Dr. Randall Mindy), Jennifer Lawrence (Kate Dibiasky), Rob Morgan (Dr. Teddy Oglethorpe), Meryl Streep (Presidenta Janie Orlean), Jonah Hill (Jason Orlean, su hijo), Melanie Lynskey (June Mindy), Cate Blanchett (Brie Evantee), Ron Perlman (Coronel Ben Drask), Mark Rylance (Peter Isherwell, dueño de Bash), Timothée Chalamet (Yule), Michael Chiklis (Dan Pawketty), Tyler Perry (Jack Bremmer), Ariana Grande (Riley Bina)/ Duración. 130 mins.

 

SINOPSIS

Kate Dibiasky, futura doctora en astronomía de la Universidad Estatal de Míchigan, descubre un cometa desconocido dentro de la órbita de Júpiter. Su profesor, el Dr. Randall Mindy, calcula que impactará en la Tierra dentro de unos seis meses y es lo suficientemente grande como para extinguir todo el planeta y la NASA lo confirma. Acompañados por el jefe de la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA, el Dr. Teddy Oglethorpe, Dibiasky y Mindy presentan sus hallazgos en la Casa Blanca, donde son recibidos con apatía por la Presidenta Janie Orlean y su hijo Jefe de Gabinete Jason. Oglethorpe insta a Dibiasky y Mindy a filtrar las noticias a los medios, y lo hacen en un exitosísimo programa de entrevistas matutino, El recorte diario. Cuando los presentadores, Jack Bremmer y Brie Evantee abordan el tema con frivolidad, Dibiasky explota y despotrica sobre la amenaza, lo que provoca que se convierta en objeto de burlas en redes sociales. El novio de Dibiasky un periodista, termina con ella y la denuncia públicamente mientras Mindy recibe la aprobación del público como un astrónomo sexy. Las noticias reales sobre la amenaza del cometa reciben poca atención pública, al tiempo que la Presidenta se ve involucrada en un escándalo sexual con su candidato a la Corte Suprema, por lo que decide desviar la atención y mejora sus índices de aprobación al confirmar la amenaza del cometa y anuncia un proyecto para desviar el cometa usando armas nucleares.

       La misión se lanza con éxito, pero Orlean la aborta debido a que Peter Isherwell, el empresario multimillonario de la compañía de tecnología BASH y principal donante de la campaña de Orlean, descubre que el cometa contiene billones de dólares en elementos para la explotación tecnológica. La Casa Blanca acuerda explotar comercialmente el cometa fragmentándolo y recuperándolo del océano utilizando una nueva tecnología propuesta por los Premios Nobel de BASH en un esquema que no ha sido objeto de revisión científica. La Casa Blanca deja de lado a Dibiasky y Oglethorpe y contrata a Mindy como Asesor Científico nacional para cooptarlo. Dibiasky intenta movilizar la oposición pública pero se rinde bajo la amenaza de la administración de Orlean. Mindy se convierte en vocero de la presidencia y de BASH e inicia una aventura con Evantee.

      La opinión mundial está dividida entre los que exigen la destrucción del cometa, los que condenan el alarmismo y creen que extraer el cometa creará puestos de trabajo y los que niegan que el cometa exista. Dibiasky regresa a su hogar en Illinois y comienza una relación con Yule, un jovencito evangélico que conoce en su trabajo en un supermercado. La esposa de Mindy lo confronta por su infidelidad y regresa a Míchigan sin él. Isherwell revela que su compañía tiene una tecnología tan avanzada que pueden trazar cada momento de la vida de cualquier persona hasta su muerte, e incluso predecir con precisión cuándo y cómo morirá alguien. Mindy, enojado y frustrado despotrica en la televisión en vivo, critica a Orlean por minimizar el apocalipsis inminente y cuestiona la indiferencia de la humanidad y se reconcilia con sus compañeros y su mujer.

       Mindy, Dibiasky y Oglethorpe organizan una campaña de protesta en redes sociales contra Orlean y BASH, cuyo intento por fragmentar el cometa sale mal, y todos se dan cuenta de que la humanidad está condenada. Isherwell, Orlean y otros de su círculo de élite abordan una nave espacial con cámaras criogénicas para encontrar un planeta similar a la Tierra, dejando atrás a Jason sin darse cuenta. Orlean le ofrece a Mindy dos lugares pero él se niega y elige pasar una última noche con su familia, Dibiasky, Oglethorpe y Yule. El cometa golpea la Tierra, provocando un evento a nivel de extinción. Las dos mil personas que abandonaron la Tierra en la nave aterrizan en un planeta alienígena 22 740 años después y Orlean es devorada por una extraña criatura mientras que Jason emerge de los escombros, sobrevivido al cometa.

 

Este año, No miren arriba fue nominada a cuatro premios Oscar: mejor película, guion original, música y montaje. Globos de Oro: Nominada a Mejor película comedia, actor, actriz y guion. Premios BAFTA: 4 nominaciones, entre ellas, mejor película y mejor actor (DiCaprio). National Board of Review (NBR): Mejores películas del año. American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. Critics Choice Awards: 6 nominaciones incluida. Mejor película y guion original. Sindicato de Productores (PGA): Nominada a mejor película. Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guion original. Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor reparto. Mejor Comedia: Sociedad de críticos de Las Vegas y de Vancouver.

 

“Los líderes políticos se concentran en su propio bienestar y en su propio poder. Y eso les vuelve necesariamente estúpidos, o menos sabios, porque es un camino hacia la destrucción y la miseria. Y, además, en algunos casos, al poder le gusta reclutar para los cargos a ciertas personas, que no son exactamente las más inteligentes para controlarlas…” –entrevista a Adam McKay por Esteban Ramón, rtve.es-

 

 

¿Qué se necesita para lograr que el mundo mire hacia arriba? Es la pregunta que se hacen los protagonistas de la nueva película del versátil escritor, actor, comediante, productor y cineasta Adam McKay (Filadelfia, 1968), surgido como guionista y actor del memorable programa televisivo Saturday Night Live, así como guionista y realizador de varias películas de Will Ferrell, que daría un paso aún mayor al realizar las explosivas y críticas comedias fársicas: La gran apuesta (2015) –Oscar al Mejor Guión adaptado- y El vicepresidente: más allá del poder (2018) –Oscar a Mejor Maquillaje- que lo trastocarían en uno de los grandes referentes de la comedia dramática seria y dura realizada para cuestionar los vicios y problemas de la sociedad estadunidense. Tres años antes de la crisis mundial del 2008 originada por las hipotecas que hundieron el sistema financiero global, cuatro personas fueron los únicos que vislumbraron la quiebra del mercado hipotecario y apostaron contra el mercado de la vivienda a la baja, en contra de cualquier criterio lógico en aquella época; esa era la trama de La gran apuesta sobre la caída del sector inmobiliario estadunidense en 2008. Por su parte, El vicepresidente… se concentraba en la historia real de Dick Cheney (Christian Bale), un callado burócrata de Washington, que terminó por convertirse en el hombre más poderoso del mundo como vicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush (Sam Rockwell), con consecuencias en su país y el resto del mundo y que aún hoy en día se dejan sentir…

          No mires arriba va todavía más allá de todo, para trastocarse en una sátira feroz e irreverente sobre la estupidez, la hipocresía, el consumismo, la banalidad y la doble moral de una buena parte de la sociedad estadunidense y sus líderes; la presidenta Orlean es casi un reflejo de la administraciones Trump/Bush, por ejemplo, a partir de una trama que pareciera entresacada de las producciones hollywoodenses de finales de los noventa. Relatos de horror, tecnología, amenazas venidas del espacio exterior o de la tierra misma. Amenazas físicas que colocaban a la humanidad en peligro: una nueva paranoia donde la familia quedaba a la deriva luego de que sus propios hogares se convertían en alimento de marejadas y meteoritos en un par de cintas que apuntaban hacia el mismo sitio. Desde el título mismo: Armageddon (1998) de Michael Bay anticipaba su tono apocalíptico. Un western espacial con un grupo de cínicos obreros de plataformas petrolíferas liderados por un recio experto en perforaciones y su equipo; astronautas improvisados que deciden salvar al planeta amenazado por un asteroide del tamaño de Texas que se desplaza con gran velocidad hacia la Tierra. O Impacto profundo (1998) de Mimi Leder, con un presidente afroestadunidense, un adolescente convertido en una suerte de Noé moderno, el reencuentro previsible entre un padre áspero y su hija y para colmo, una infidelidad como eje del suspenso en un filme que destacaba tan sólo por los impresionantes efectos visuales…

 

“El mundo se tambalea…y estamos en un momento de gran cambio que lleva ocurriendo, cinco, diez o incluso 20 años. Todo tiende a ser cada vez más aterrador y cada vez más extraño, no hay duda de eso. Pero si la gente tuviera buenas fuentes de información honesta y cierto grado de seguridad, creo que podríamos manejarlo. Hay tanta maldita desinformación, marketing y confusión fluyendo a través de todos nuestros medios que creo que empeora las cosas…” –entrevista a Adam McKay por Esteban Ramón, rtve.es-

 

 

Los sucesos ocurridos este pasado domingo 27 de marzo durante la entrega de los Oscares, sintetizan de algún modo parte de la premisa de No mires arriba…En la ceremonia se recalcó el rechazo a la guerra contra Ucrania y a su vez, se hizo y se ha hecho hincapié en todo Hollywood en el tema de la inclusión y la corrección política. Pese a ello, la Academia promovió una serie de chistes para aligerar la ceremonia que incomodaron a los asistentes y en ellos prevalecía la burla, el bulling, el rechazo, e incluso el acoso al actor Jason Momoa en uno de los sketchs cómicos, para rematar con el desafortunado episodio de la broma de Chris Rock hacia Jada Pinkett Smith, la esposa de Will Smith, que terminó con la bofetada de éste a Rock e insultos; es decir a alguien de su propia comunidad afroestadunidense, que después sería aplaudido al llevarse el Oscar a Mejor Actor. Todo ello, no es otra cosa que la muestra fehaciente de la doble moral, el desatino, la violencia, y la falsedad de buena parte de los Estados Unidos y su semblante moral que suele ser el propio Hollywood.

       Es cierto sí que No mires arriba tiene algunos elementos que parecen burdos o excesivos, como por ejemplo el militar contratado para “salvar” al mundo, las reacciones de la propia Presidente y su hijo, el magnate de la tecnología y los diálogos de los presentadores televisivos o el General del Pentágono que les cobra la botana y el agua a los protagonistas, no obstante, es un hecho que Mckay y su guionista lo hacen a través de la sátira el género del exceso y la irreverencia para sumergirse en esa banalidad que rodea el mundo y a los personajes con poder para hablar de temas como la guerra, el cambio climático, la estulticia de los medios y las redes sociales, la destrucción del planeta, el consumismo y más. No en balde, el personaje de DiCaprio se queja de la insistencia en convertir cada noticia en algo chistoso, atractivo o entretenido y es que los medios y las redes necesitan público que pide a gritos ese esquema que no es otra cosa más que un círculo viciosos…

 

“Hemos intentado hacer una película que permita a la gente reír a carcajadas de lo loco que es nuestro mundo. Y creo que es bueno que la gente lo asimile para que vea el conflicto de intereses, el arribismo, la distracción. Con suerte, si se están riendo de eso pueden obtener algo de perspectiva y claridad. Y creo que es importante que recordemos que las noticias no deben ser entretenidas, se suponen que no son una canción o un baile, sino que deben darnos la información que necesitamos para vivir. En Estados Unidos hemos convertido las noticias en programas donde solo les decimos a las personas lo que quieren escuchar para que se sientan bien. Les vendemos productos…” –entrevista a Adam McKay por Esteban Ramón, rtve.es-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

29 de marzo de 2022

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