SOMBRAS DEL MAL/ SED DE MAL

(Touch of Evil, Estados Unidos, 1958)

SombrasdelMal1

Dirección. Orson Welles/ Guión. Orson Welles inspirado en una novela de Whit Masterson, con la colaboración de Paul Monash y Franklin Coen/ Fotografía en blanco y negro. Russell Mety/ Música. Henry Mancini/ Edición. Aaron Stell, Edward Curtiss, Virgil W. Vogel, Walter Murch / Dirección de arte. Alexander Golitzen, Robert Clatworthy/ Vestuario. Bill Thomas/ Producción. Albert Zugsmith, Paul Monash, Universal Pictures/ Con. Orson Welles (capitán Hank Quinlan), Charlton Heston (Mike Vargas), Janet Leigh (Susan esposa de Vargas), Akim Tamiroff  (Tío Grandi), Joseph Calleia (Sargento Menzies), Dennis Weaver (el empleado del motel), Valentín de Vargas (“Pancho”), Mort Mills (Al Schwartz), Marlene Dietrich (Tanya, la gitana), Víctor Millan (Manuel Sánchez), Zsa Zsa Gabor (propietaria del club de desnudistas), Joseph Cotten (sin crédito) (juez)/ Duración.98 mins.

SINOPSIS

Mike Vargas y Susan Vargas, acaban de contraer matrimonio en Tijuana; él es un afamado policía mexicano de narcóticos que acaba de enviar a prisión a un poderoso narcotraficante de apellido Grandi y ella, una bella mujer estadunidense. La pareja tiene que interrumpir su viaje de luna de miel después de presenciar en la frontera la explosión de un auto conducido por un empresario estadunidense, Linneker y su novia en turno. El caso lleva al policía Vargas a trabajar en la investigación de manera conjunta con Hank Quinlan, corrupto y obeso jefe de la policía estadunidense, que no duda en fabricar pruebas falsas para acusar a un joven (Manuel Sánchez), que él cree culpable de colocar la bomba en el automóvil del empresario. Vargas sabe que las pruebas no son reales e inicia su propia investigación, y descubre que Quinlan y la familia de Grandi, los mafiosos fronterizos están directamente relacionados con el caso.

        Susan se aleja en un motel solitario y cae en las manos del grupo de Grandi, unos jóvenes rebeldes mexicanos. La mujer es drogada y usada para desprestigiar al intachable Vargas, con el fin de que este desista de su investigación. Vargas inicia una carrera contra el tiempo en la que acumula las pruebas suficientes para desenmascarar al sucio jefe Quinlan y así salvar a su esposa. Al final, Tanya, misteriosa y enigmática gitana que en el pasado tuvo una relación con Hank Quinlan, presagia el triste y fatídico final de este.

 

Sombras del mal es una de los thrillers más importantes y espectaculares del cine negro clásico en su faceta crepuscular. La película censurada y mutilada en su momento, obtuvo en su restreno en 1998, los premios que otorga la Sociedad de Críticos de Cine de Los Ángeles, el Círculo de Críticos de Nueva York, y la Asociación de Críticos de cine de los Estados Unidos. Asimismo, el premio de Preservación Fílmica y el Satelite Award al mejor DVD clásico.

 

En tan sólo tres minutos iniciales, Sombras del mal, no sólo ofrece la maestría técnica de ese gran genio que fuera Orson Welles, sino su visión pesimista de la sociedad, desde aquella su primera obra cumbre que marcaba su debut en la industria: El ciudadano Kane (1941). De hecho, ese increíble plano-secuencia que inicia con la colocación de una bomba en la cajuela de un automóvil Packard, la puesta en marcha de éste que conduce un empresario de la construcción, su recorrido por un pueblo en la zona fronteriza entre México-Estados Unidos (en apariencia, Tijuana), la aparición de la pareja protagónica (un oficial de narcóticos mexicano y su flamante esposa estadunidense) y la explosión del vehículo, justo al cruzar la frontera del lado estadunidense, funcionan a su vez como un homenaje al más intenso y perverso Hitchcock y muestra el talento de un hombre siempre adelantado a su tiempo como lo fue Welles.

         En 1998, cuatro década después de filmada, Orson Welles (1915-1985), resucitó para guiar un nuevo montaje de un pulsante thriller noir que trasciende el típico relato de suspenso Serie B para trastocarse en un inquietante estudio sobre la corrupción y la visión del Mal personificada en la figura de un despiadado y repulsivo jefe policiaco, el Capitán Hank Quinlan “Un buen detective pero pésimo policía” que encarna el propio director. En efecto, se trata de una obra clave del cine negro crepuscular de trama laberíntica, que permite a Welles llevar a cabo toda su imaginería visual y encarnar a otro de sus personajes más memorables junto con Charles Foster Kane y Mr. Arkadin.

         Como sucedió con toda su filmografía, siempre incomprendida y mutilada por los magnates de la industria, Sombras del mal fue editada sin el consentimiento de Welles, quien prefirió marcharse a México para preparar el rodaje de otra obra inconclusa: Don Quijote. Se añadieron escenas adicionales llevadas a cabo por el asistente de director, Harry Keller y se agregaron 13 minutos al metraje original de 95 minutos. Hacia 1997, Jonathan Rosenbaum, historiador de cine y alumno de Welles localizó un memorandum de éste, con 58 páginas que había sido enviado a la Universal Pictures y en el que detallaba los cambios prudentes para devolverle al filme su espíritu original.

       Así, con la ayuda del brillante montador y sonidista Walter Murch (La conversación, El Padrino II y III, Apocalipsis, La sangre de Romeo), Rosembaun consiguió llevar a cabo el proyecto final en el que se aprecian cambios importantes como en el plano-secuencia inicial, en el que desaparecen los créditos y parte del gran tema musical cargado de percusiones compuesto por Henry Mancini, al tiempo que se agregó el sonido ambiental de la radio de un automóvil. Otras de las modificaciones tienen que ver con el personaje interpretado por Joseph Calleia -el Sargento Menzies, cómplice de Quinlan- a quien se reivindica con una personalidad más propia.

      La delirante indagación policiaca que reúne a un oficial antidrogas mexicano, Mike Vargas (un eficaz Charlton Heston), su esposa Susan (la sensual Janet Leigh) raptada por una banda de mozalbetes mexicanos por orden del repulsivo Tío Grandi (Akim Tamiroff), cuyo hermano está preso en México por narcotraficante y el plan para desprestigiar a Vargas, que urde ese amoral inspector Quinlan, veterano detective que utiliza sobornos y chantajes entre sus métodos oficiales y deja ver su lado más oscuro, se adecúa a los lineamientos del más emocionante cine negro tendiente al crimen, la podredumbre y la brutalidad.

        Aquí la visión que permea sobre México se adelanta a la ley que rige en las zonas fronterizas: la ilegalidad, el dinero fácil, la droga. Y no faltan los comentarios racistas a cargo de Quinlan, incluso de la misma esposa de Vargas, la futura estrella femenina de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) que llama despectivamente “Pancho” al líder de los jóvenes rebeldes que se revientan con rock-jazz, alcohol y marihuana en el Motel El Mirador (Palmdale, California). Lugar donde ella es secuestrada con violencia, en una excepcional y paranoica secuencia en la que aparece el chocante empleado del motel que encarna Dennis Weaver, célebre como Chester en la teleserie La ley del revólver (1955-64) y en breve, estrella de la serie McCloud (1970-77) y de la ópera prima de Steven Spielberg: Reto a muerte (1971).

       De hecho, el héroe es el mexicano Vargas que apunta: “Todas las ciudades fronterizas recogen lo peor de su país”, cuyos métodos incluyen también la violencia desesperada cuando su mujer desaparece y técnicas hoy comunes y en ese momento poco vistas, como la grabación a distancia que hace éste, cuando Menzies quien lleva un micrófono oculto, intenta que Quinlan confiese, en otro espléndido plano secuencia que sucede a la orilla de una playa y bajo un puente, donde Menzies se redime y Quinlan tiene su propio y terrible final, ante la mirada de la gitana Tanya que interpreta la mítica Marlene Dietrich, en ésta adaptación de la novela Placa del Mal de Whit Masterson (seudónimo de los escritores Robert Wide y Bill Miller).

      Una iluminación de agobiantes claroscuros que destaca lo sombrío del entorno como alegoría de las fatales determinaciones de Quinlan como lo es el asesinato de Grandi, escenarios claustrofóbicos y efectos visuales siniestros con Heston como el antihéroe noir. Sombras del mal, filmada en las calles de Venice y los Estudios Universal en California para dar la idea de Tijuana y un espectacular trabajo de imágenes a cargo de Russell Metty que sigue a los personajes en planos secuencia e intrincadas tomas con grúa, es una fascinante disertación sobre la ambigüedad moral y la corrupción de las instituciones, adelantada a aquella posterior oscura joya del director Abel Ferrara: Corrupción judicial/Bad Lieutenant (1992).

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

16 de agosto 2021

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s