LA BELLA ÉPOCA/ LA BELLE ÉPOQUE

(La Belle époque, Francia-Bélgica, 2019)

Dirección. Nicolas Bedos/ Guión. Nicolas  Bedos/ Fotografía en color. Nicolas Bolduc/ Edición. Anny Danche, Stéphane Garnier, Florence Vassault/ Música. Anne Sophie Versnaeyen y Nicolas Bedos, canción: Always Something There to Remind Me de Burt Bacharach y Hal David con Dione Warwick/ Dirección de arte. Matthieu Beutter/ Diseño de Producción. Stéphane Rozenbaum/ Vestuario. Emmanuel Youchnovski/ Maquillaje. Alma Bialas/ Producción. Les Films du Kiosque, Pathé, Orange Studio, France 2 Cinema, Fils, Umedia, Martin Metz, Beata Saboova, Ardavan Safaee/Con. Daniel Auteil (Victor Drumond), Guillaume Canet (Antoine), Doria Tillier (Margot), Fanny Ardant (Marianne Drumond), Pierre Arditi (Pierre), Denis Podalydes (Francois), Tobias Licht (Maxime Drumond), Jean Arenes (Amelie), Bertrand Poncet (Adrien), Francois Vincentelli (el falso marido de Margot)/ Duración. 112 mins.

SINOPSIS

Víctor, un artista, diseñador y dibujante sexagenario desilusionado con una vida de pareja rutinaria y una mujer brillante, se encuentra en medio de una crisis tanto laboral como personal: por un lado, se siente frustrado al no poder integrarse al mercado artístico y, por el otro, las continuas peleas con su esposa Marianne, amenazan con destruir su matrimonio al tiempo que su hijo produce exitosas series para plataformas de streaming que él no entiende. Sin embargo, su encuentro con el joven y neurótico empresario Antoine a quien de niño Víctor le regalaba libros y le inculcó el poder de las historias, hará posible que Víctor encuentre la solución a todos sus problemas: deberá elaborar una reconstrucción histórica exacta con la que podrá revivir, artificialmente, su belle époque personal: el 16 de mayo de 1974, el día que conoció a la mujer que transformó sus emociones. Y es que, la empresa de Antoine, le brinda un nuevo tipo de atracción: mezclando artificios teatrales y reconstrucción histórica, la compañía de Antoine ofrece a sus clientes la oportunidad de sumergirse de nuevo en una época de su elección; una suerte de agencia de viajes en el tiempo. Y es entonces que Víctor, decide entonces revivir la semana más memorable de su vida: aquella en la que, cuarenta años atrás en Lyon, encontró a su gran amor.

 

“Una película encantadora que sumerge al espectador en una nostalgia de los años 70…Una comedia romántica, ingeniosa y divertida con grandes actores…” Sheena Scott, Forbes

 

“Cine comercial extrañamente lúcido de un tipo que ya no se produce en nuestros días y que aborda un tema algo anticuado pero de manera muy ingeniosa”… Todd McCarthy, Hollywood Reporter

 

Luego de dirigir su ópera prima, Monsieur et Madame Adelman (2017), el dramaturgo, guionista, actor y humorista Nicolas Bedos, presentó fuera de concurso en el Festival de Cannes de 2019 su segunda película: La Bella Época/ Belle Époque. La cinta obtuvo los premios a Mejor Guión, Diseño de Producción y Actor Secundario (Pierre Arditi) en lo Mejor del Cine francés: los premios César. Asimismo, el premio al Mejor Director en los Festivales de Palm Springs y Sarajevo.

 

 

Desde el arranque mismo, La Belle Époque introduce al espectador en un universo extraño que juega no sólo con el tiempo y la Historia con mayúscula, sino con las fantasías más extrañas de hombres y mujeres quienes deciden formar parte central de un nuevo atractivo turístico-emocional: colocar a aquel que puede costear una suerte de viaje en el tiempo sin salir de este mundo ni viajar en la cuarta dimensión, sino formar parte de una juego interactivo con actores dispuestos a ejecutar cualquier tipo de papel en cualquier época posible. Todo ello gracias al ingenio del joven empresario Antoine dueño de una compañía dedicada a vender ilusiones en la que trabajan escenógrafos, diseñadores de vestuario, especialistas de época, asesores históricos y más. Una empresa de entretenimiento selecto donde es posible cenar en la corte de Luis XIV, acudir a una aventura en la Edad Media o durante la Segunda Guerra Mundial, o a una tertulia con alcohol de por medio con Ernest Hemingway…

     Ahí, Víctor Drumond hábil dibujante satírico cercano a los setenta años, cuyos mejores tiempos ya han pasado, rebasado por las nuevas tecnologías y la digitalización de la otrora abundante prensa escrita, vive a la sombra de su pasado y de su mujer Marianne exitosa sicoanalista en línea con miles de pacientes -que lo engaña con su mejor amigo dueño del periódico donde Víctor trabajaba-, luego de vivir casados cuarenta años y cuyo lema es: “bebo, vivo, avanzo…”. Marianne termina por correr a su marido de la casa familiar y es entonces que Víctor desempleado y ocioso, decide aprovechar el boleto gratuito para un viaje en el tiempo que le ofrece su hijo Maxime y su mejor amigo: Antoine- para “regresar” al año de 1974, al momento en que conoció al amor de su vida Margot/Marianne, que en su versión joven, reconstruida por Antoine, es una bella y emocional actriz ex pareja de Antoine, que adoptará diferentes nombres a lo largo de la película, según el papel que interprete.

 

“Mi película, más que aspirar a parecerse a una de Steven Spielberg (que sería una especie de Black Mirror), se sumerge en el pasado a través del teatro. El atractivo de la película (olvidándonos de los auriculares) es que podría haberse rodado hace cincuenta años ya que lo importante para nosotros ha sido el guion, la documentación, el vestuario y el decorado. Me gusta que la solución que ofrece esta película a la angustia de Daniel Auteuil no sea ningún aparato electrónico ni un medicamento milagroso, sino algo que yo mismo hago cuando trabajo: juntarme con un grupo de personas que, con muy pocos elementos, consigan crear algo que nos haga soñar… Muchos aspectos de esta película se definen por lo entrelazados que están entre sí, sobre todo en el caso de las parejas ya que los jóvenes aprenden mucho de los más mayores. Por otro lado, el personaje de Daniel Auteuil encuentra en una joven actriz que le recuerda a su mujer la adulación y juventud que echa en falta, evocando en cierto modo a algunas obras de Marivaux o al teatro italiano del siglo XVII, como Cyrano de Bergerac. Este tono seductor agridulce era lo que más me interesaba” -Entrevista al director Nicolas  Bedos, Cineuropa-

 

La Belle Époque cuyo título no hace alusión a aquel momento histórico ubicado entre finales del siglo XIX e inicios del XX, sino al título de un tranquilo café de los años setenta en Lyon, donde el entonces veinteañero Víctor en plena época de la música Disco, solía hacer sus bocetos y dibujos en una época en la que no existía la tecnología y el contacto humano era directo. En ese sentido, la película de Nicolas Bedos no pretende juzgar ni el pasado ni el presente, sino mostrar que hoy en día aún existe esperanza, incluso para aquellos hombres y mujeres de la tercera edad, a quienes les aterroriza el progreso y la tecnología contemporánea. La trama en apariencia sencilla se sumerge a través de la comedia agridulce en temas muy profundos y por ello puede resultar no sólo divertida, sino emotiva como la historia del hombre (Pierre Arditi) que cada noche revive la velada que le hubiera gustado tener con su padre.

        La cinta es sarcástica en ocasiones y en otras se apega al sentimentalismo y la nostalgia para trazar una historia de amor que parece ilusoria y que consigue recobrar la fe perdida con un personaje protagónico y el único “cliente” de Antoine que no elige sumergirse en otra vida sino en la suya propia, aunque de a poco se va interesando y enamorando cada vez más de esa joven actriz Margot, -lo que le lleva a la bancarrota- al tiempo que se va integrando a la modernidad al trabajar junto a su hijo. Por supuesto, además del eficaz diseño de producción, vestuario y una exuberante banda sonora en la que destaca .a canción de Burt Bacharach y Hal David: Always Something There to Remind Me en la poderosa interpretación de Dione Warwick y una entretenida trama con varias vueltas de tuerca, destaca en La Bella Época el extraordinario trabajo histriónico de esas dos grandes figuras del cine francés como lo son: Daniel Auteuil y Fanny Ardant. Ambos con casi cien películas en su haber: él, protagonista de filmes notables como: El amor violado, Un corazón en invierno, La reina Margot, Sade, Cache/El observador oculto, Seducción y poder. Y Ardant: estrella de grandes películas de Francois Truffaut como: La mujer de al lado y Viva el domingo, La vida es una novela y Melo de Alain Resnais, Melodía de la vida y Crimen de autor de Claude Lelouch, Ridicule de Patrice Leconte, 8 mujeres de Francois Ozon o Callas Forever de Franco Zeffirelli en el papel de María Callas. Y en medio de ellos: la bella, talentosa y joven actriz Doria Tillier y el estupendo Guillaume Canet como el guionista-realizador que juega a ser Dios, en esa doble (¿o triple?) historia de amor que La Belle Époque ofrece.

 

“El tono cómico-cínico me sirve como telón de fondo, me permite evitar el exceso de sentimentalismo o melodrama. Es una forma de mostrarle al espectador que mi intención no es embaucarle y conseguir que llore; si lo cree oportuno, será porque la situación lo merece…” –Nicolas Bedos, Cineuropa-

“¿Y usted Víctor cual sería le época que escogería: La prehistoria…cuando aún me acostaba con mi mujer…”  -Daniel Auteuil en La Belle Époque-

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

24 de noviembre 2020

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