EL PERRO/ BOMBÓN: EL PERRO (Argentina-España, 2004)

Dirección. Carlos Sorín/ Guión. Carlos Sorín, Salvador Roselli, Santiago Calori/ Fotografía en color. Hugo Colace/ Música. Nicolás Sorín/ Edición. Mohamed Rahid/ Dirección de Arte. Adriana Maestri/ Diseño de Producción. Margarita Jusid/ Vestuario. Ruth Fischerman/ Producción. Oscar Kramer, José María Morales/ Con. Juan Villegas (Juan Villegas Coco), Walter Donado (Walter), el perro dogo Gregorio de Nueva Córdoba (Bombón el perro), Rosa Valsecchi (Susana), Mariela Díaz (la hija de Coco), Claudina Fazzini (Claudina), Kita Ca (madre de Claudina),   Carlos Rosi (el gerente del banco), Rolando Zadra (Buselli), Pascual Condito (Pascual)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Juan Villegas Coco tiene 52 años, es un buen hombre y ha trabajado en la estación de servicio de una solitaria ruta patagónica durante los últimos veinte años de su vida. La estación ha sido vendida y los nuevos dueños piensan en modernizarla. Juan, junto con otros empleados, es despedido. Mientras busca otro empleo, intenta sobrevivir de una vieja afición: elabora cuchillos con mangos artesanales. Pero no le va bien. Ni consigue trabajo ni vende cuchillos. Vive el drama del desempleo en su aspecto más trágico: con la edad que tiene y sin especialización alguna, comienza a entender que ha sido descartado del mundo. La casualidad lo lleva a hacer un pequeño trabajo de reparación de un viejo vehículo en una casa. La dueña, una señora mayor, necesita vender el auto de su difunto marido, porque también está en aprietos económicos. Cuando Juan finaliza el trabajo, ella ofrece pagarle con un perro que no es un perro cualquiera, sino un estupendo ejemplar de dogo, que su marido había comprado con la idea de fundar un criadero. Juan intenta negarse aduciendo que está sin trabajo y que, con semejante tamaño, el perro debe comer más que él. Sin embargo la viuda insiste en lo valioso del ejemplar y la buena compañía que puede ser para alguien que, como Juan, está solo. Es así como termina por convencerlo. A partir de allí la suerte de Juan comienza a cambiar. El perro, sin duda llamativo, es elogiado por muchos y Juan siente una cierta satisfacción porque entiende que parte de los elogios le corresponden a él, por ser ahora el dueño. Gracias al perro, consigue un puesto temporal de cuidador en una bodega y hasta el gerente del banco, fanático de los dogos, lo hace pasar a su despacho cuando Juan va a cobrar su escasa indemnización. Pronto advierte que su futuro está en el perro y contacta a Walter, un gigantón entusiasta que en los tiempos libres prepara perros para exposiciones. Walter opina que el perro arrasará con los premios. Entonces propone un pacto: serán socios cincuenta y cincuenta en las probables ganancias que dará el animal con los servicios que pueda dar. Comienza así un largo período de entrenamiento, no sólo del perro, sino también de Juan, que, según palabras de Walter, dejará de ser un desocupado para convertirse en un expositor. En la primera exposición les va bien. Festejan en un restaurante libanés, donde Juan conoce a Susana una cantante madura que le atrae. Pero pronto se dará cuenta que los instintos pueden ponerlo en aprietos.

 

 

El perro del director Carlos Sorin obtuvo el premio a Mejor Actor para Juan Villegas y el Montgolfier de Plata para su realizador en el Festival de los Tres Continentes de Nantes. Asimismo, el premio Fipresci para su director en el Festival de Cine de San Sebastián y el Mayahuel en el Festival de Cine de Guadalajara, México.

 

 

“Bombón: El Perro es una continuidad de mi film anterior Historias Mínimas, porque aquí vuelvo a trabajar con personajes simples, narrados en forma minimalista e interpretados por no-actores. Quizá hablar de personajes simples sea en sí mismo una simplificación. En realidad no hay personajes simples: el universo interior del más humilde campesino ecuatoriano es tan insondable como el de un profesor de filosofía. La diferencia está en que este último reflexiona y comunica mayormente a través de la palabra; y aquel, más elemental, a través de gestos y silencios. – Carlos Sorin, Lahiguera.com-

 

 

Existen películas modestas y pequeñas que suelen crecer de manera descomunal desde la sencillez de su propuesta. Es el caso de El perro (2004), cuarta película del argentino Carlos Sorín en 20 años, un cineasta que ha dedicado más de la mitad de su carrera a la publicidad, por ello, sorprende aún más su total alejamiento de las fórmulas comerciales y de marketing, su ausencia de artificio y sobre todo, su rechazo al glamour que gravita en el medio publicitario y en el cine argentino más comercial, y su apego a lo que resulta imposible encontrar en las obras que se producen en esos ambientes: emoción y sentimientos.

Rasgos distintivos de ese encuentro poco común entre Coco y Bombón: un hombre solitario desplazado por la globalización y un perro dogo con pedigrí, que se dan la mano (y la pata) para enfrentar la adversidad; moneda corriente de todas aquellas naciones tercermundistas traicionadas por la ambición y la demagogia de sus gobernantes, incapaces por fortuna, de despojar a su gente de otros dones como la solidaridad y la humanidad.

Enmarcada –como toda su obra-, en la árida llanura de la Patagonia, un lugar donde parece acentuarse aún más la condición de marginación y abandono de sus personajes, El perro, resulta una suerte de continuación emocional y estilística de la anterior película de Sorín, escrita por Pablo Solarz: Historias mínimas (2002), tres historias entrecruzadas de personas comunes, entre ellos, el relato de un anciano que en el ocaso de su vida, emprendía un largo viaje por la exasperante geografía patagónica en su afán por recuperar a su perro perdido tres años atrás, para conciliarse con él y consigo mismo. Por ello, mucha razón tiene el propio Sorín, al afirmar que su cine es un retrato de perdedores, de seres descartados del mundo, como los protagonistas de sus Historias mínimas y el propio Juan Villegas, nombre real (y ficticio) del ex valet parking de 52 años sin experiencia como actor, a quien Sorín confió el estelar de El perro.

 

 

“Bombón: El Perro es una continuidad de mi film anterior “Historias Mínimas”, porque aquí vuelvo a trabajar con personajes simples, narrados de manera minimalista e interpretados por no-actores. Quizá hablar de personajes simples sea en sí mismo una simplificación. En realidad no hay personajes simples: el universo interior del más humilde campesino ecuatoriano es tan insondable como el de un profesor de filosofía. La diferencia está en que este último reflexiona y comunica mayormente a través de la palabra; y aquel, más elemental, a través de gestos y silencios”. – Carlos Sorin, Lahiguera.com-

 

 

La premisa es sencilla y contundente: a Villegas se le ha caído el mundo y los 20 años como fiel empleado de una solitaria gasolinera no le han servido de nada. Despedido, sin trabajo, intenta vender cuchillos con mangos artesanales realizados por él mismo a compatriotas que están peor o igual que él. Después, sus conocimientos de mecánica le llevan a reparar el viejo vehículo de una mujer y de su anciana madre agobiada por la crisis y como único pago recibe el valioso can y su suerte parece cambiar, hasta que termina como socio de un entusiasta expositor de perros Walter El Gordo, en un nuevo e insólito giro a su vida. Se trata de un emotivo, divertido y sensible relato de dignidad, de ingenuidad y pureza humana, del que Sorín aprovecha el potencial de los gestos y miradas de los rostros comunes de sus protagonistas, para plantear así una entretenida mezcla de drama y comedia social como ejemplo de ese otro e inteligente cine argentino de la crisis.

Como lo mostraba en su momento el excepcional documental de Fernando Solanas, Memoria del saqueo (2004), no hay existe gran diferencia entre la Argentina conmocionada económicamente de ese instante, con esa Italia de la posguerra, abatida por el desempleo y la subsistencia que lanzó al mundo a cineastas neorrealistas como De Sica, Rossellini o De Santis. Al igual que éstos, Sorín ha decidido utilizar actores no profesionales y convertir el paisaje cotidiano y las barriadas reales, en improvisados Estudios de cine y a su vez, rastrear en la reserva moral de hombres y mujeres que enfrentan con dignidad y paciencia los infortunios de un mundo cada vez más frío y globalizado, en el que incluso, los perros y otras mascotas se convierten en otro objeto más de consumo y desecho. El perro es un relato sencillo y entrañable, capaz de rastrear en los paisajes del alma, por encima de toda moraleja y mensajes edificantes.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 de noviembre de 2019

 

 

PD.

Los personajes

JUAN VILLEGAS (JUAN VILLEGAS COCO)

Es su debut cinematográfico. Cuida un garaje cercano a la productora de Sorín. Ahora, terminado el rodaje volvió a su oficio habitual. Pero a Sorín le da cierto pudor que luego de haber protagonizado su film, le estacione el auto nuevamente.

 

WALTER DONADO (WALTER)

También debuta en actuación. Fue ex-combatiente en la guerra de las Malvinas. En los últimos años se especializó en conseguir todo tipo de animales para filmaciones y espectáculos. Hace muy bien su trabajo y es muy requerido por aquellos que, con urgencia, pueden necesitar un león, un chimpancé o un cardumen de pirañas.

 

GREGORIO (BOMBÓN O LECHIEN)

Dogo argentino. Hijo de ACG – Estuque de Santa Isabel y Pacha, de Nueva Córdoba. Ha obtenido innumerables trofeos en exposiciones caninas de diversas partes del mundo. Este es su debut cinematográfico.

 

KITA CA (LA DUEÑA DEL DOGO)

Es la terapeuta gestáltica a la que recurrió el encargado de casting en busca de apoyo psicológico y terminó participando en el film.

 

CLAUDINA FAZZINI (CLAUDINA).

Asistente de producción en comerciales dirigidos por Carlos Sorín. Este es su debut cinematográfico.

 

CARLOS ROSSI (EL GERENTE DEL BANCO).

Es director de prensa del Consejo Deliberante de Bahía Blanca. Hasta el mismo momento de la filmación creyó que se trataba de una broma organizada por sus amigos.

 

MARIELA DIAZ (LA HIJA).

Santiagueña. Es docente en un colegio secundario. Participó hace tres años en Historias Mínimas. Esta es su segunda película.

 

ROSA VALSECCHI (SUSANA).

Vive en Viedma. Es empleada judicial, docente y actriz amateur. También participó en Historias Mínimas y esta es su segunda película.

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