EL ELEMENTO DEL CRIMEN/ ELEMENTOS DEL CRIMEN (The Element of Crime/Forbrydelsens element, Dinamarca, 1984

Dirección. Lars von Trier/ Guion. Niels Vorsel, William Quarshie, Steven Wakelam y Lars von Trier/ Fotografía en color. Tom Elling/ Música. Bo Holten/ Edición. Tómas Gislason/ Dirección de Arte y Diseño de Producción. Peter Hoimark/ Vestuario. Manom Rasmussen/ Efectos especiales. Peter Hoimark/ Producción. Per Holst, Det Danske Filminstitute/ Con. Michael Elphick (Fisher), Esmond Knight (Osborne), Me Me Lai (Kim), Jerold Wells (Kramer), Ahmed El Shenawi (psicoterapeuta), Astrid Henning-Jensen (ama de llaves), Janós Herskó (juez de instrucción), Stig Larsson (asistente del juez), Harry Harper (portero 1), Roman Moskowicz (portero 2)/ Duración. 104 mins.

SINOPSIS

El detective e inspector de policía danés, Fisher, quien vive exiliado en El Cairo, decide buscar a un psicoterapeuta y tomar una sesión de hipnosis para aclarar los extraños sucesos derivados de su último caso. Así comenzará a rememorar la visión de una Europa de pesadilla que recuerda entre el horror, la oscuridad y la decadencia y en la que sigue el rastro de un asesino en serie al que apodan El asesino de la lotería, quien suele estrangular y mutilar a jovencitas vendedoras de billetes de lotería. Su método de investigación policial se localiza en un libro titulado El elemento del crimen, escrito por Osborne, su antiguo mentor, y quien parece haber enloquecido. El método descrito en el libro del profesor Osborne requiere que el detective intente empatizar con la mente del homicida, lo que llevará a Fisher a comenzar a comportarse de manera idéntica al propio asesino, con consecuencias terribles e insospechadas.

 

 

El elemento del crimen compitió por la Palma de Oro en el Festival de Cannes y obtuvo el Gran Premio Técnico por su contribución visual. Mejor debut para el cineasta Lars Von Trier en el Festival de Chicago. Asimismo, la Academia de cine danés le otorgo los galardones a: Mejor Película, Edición, Fotografía, Diseño de Producción, Sonido, Efectos Especiales y Vestuario.  Y el Premio al Mejor Director en el Festival de Fantasía Fantasporto en Portugal.

 

 

“Admiramos al criminal, más no a las víctimas. Ellas, se han ido y él, sigue ahí, dejando pequeñas pistas”… El elemento del crimen, palabras del Profesor Osborne.

 

El silencio de los inocentes (1990) de Jonathan Demme, inspirada en la novela homónima de Thomas Harris consiguió sacar del anonimato fílmico al asesino en serie. De hecho, el serial killer se transformó en una presencia constante del cine de la década de los noventa, ya sea como tema, como personaje o como objeto de estudio según lo muestran relatos tan opuestos como Mamá es una asesina, Henry, retrato de un asesino en serie, Kalifornia, Asesinos por naturaleza, o Besos que matan.

No obstante, la fascinación por el asesino serial y sus rituales de sexo, sangre y muerte había llegado antes a otras cinematografías con resultados curiosos e inquietantes. En España, Bigas Luna concibió uno de los sicópatas más perturbadores del género en Bilbao (1978) y en Angustia (1987) elaboraba una suerte de homenaje a Psicosis (1960) de Alfred Hitchcock. Sin embargo, el danés Lars Von Trier en su magistral debut con El elemento del crimen (1984) se anticipaba a una obra clave del nuevo cine de los asesinos en serie, como lo sería Sabueso (1986) de Michael Mann, en la historia de un policía obsesionado con un asesino de niñas vendedoras de lotería en una Europa devastada y azotada por una lluvia apocalíptica, la locura, la pobreza y el desencanto.

En Sabueso, inspirada a su vez en la novela Dragón rojo de Thomas Harris, Mann conseguía difuminar la frontera entre Bien y Mal y al mismo tiempo hacer creíble la alienación del asesino, en una cinta que estilizaba al máximo sus imágenes recalcando la importancia de la tecnología forense. Dollarhyde, su protagonista, es un asesino de familias completas que desea transformarse y ser aceptado y no puede controlar los demonios que el mismo ha invocado, al igual que William Graham, el detective que sigue sus huellas; otro ser solitario que ha recorrido una vez más su lado oscuro.

 

 

“Una película debiera ser como una piedra en el zapato” -diálogo en su filme Epidemic/ Epidemia (1987) centrada en un director de cine y su guionista (interpretados por el propio Lars von Trier y su co argumentista Niels Vørsel) quienes escriben la historia de una película sobre una epidemia que se expande por el mundo. No obstante, mientras trabajan en ella, no se percatan de que una epidemia verdadera se propaga a su alrededor.

Responsable de cintas inclasificables como Europa (1991), El reino (1994) o Rompiendo las olas (1996) y posterior realizador de obras trascendentales y polémicas del nuevo milenio como: Dogville (2003), Anticristo (2009), Melancolía (2011), Ninfomanía primera y segunda parte (2013) y de manera reciente: La casa de Jack (2018) en la que retoma el tópico del asesinato en serie y la brutalidad del homicida sicópata en la historia íntima de un homicida serial y sus grotescos y sangrientos crímenes protagonizada por Matt Dillon, el director Lars Von Trier, no sólo ha heredado los delirios argumentales de un Carl Dreyer, sino los más oscuros vaticinios visuales de maestros como Fritz Lang y Orson Welles.

 

 

“Sobre El elemento del crimen, el crítico y académico de cine que se especializa en películas de horror y thrillers, James Kendrick, dijo: “Es un thriller de crimen absolutamente fascinante y completamente inconexo que trata más sobre el tono y el estilo que sobre su narrativa fragmentada”. Con esta película Lars Von Trier desgarró esa capa invisible que mantiene a ciertos cineastas fuera del ojo público; fue el primer paso para convertirse en ese director desagradable, torcido de mente y alma, que logra que sus películas sean, más que una piedra en el zapato, un zumbido en el hipotálamo que regresa a ti de vez en cuando, como invocado. Como una especie de íncubo. El elemento del crimen fue el primer filme de una trilogía que se completaría con Epidemia (1987) y Zentropa/Europa (1991)…” –Sofía Viramontes, Revista Gatopardo, Abril 30, 2019-

 

 

El elemento del crimen es sin duda una obra fundamental para comprender el estudio de la mente enferma y la sicopatía criminal a través de un relato laberíntico, hipnótico y bizarro que se mueve entre el sueño y la vigilia debido a sus atmósferas oníricas y sensuales, en la historia de un hombre acosado por sus propios temores, que se sumerge en el relato de su antiguo profesor de la Academia de Policía de Copenhague titulado El elemento del crimen que propone una investigación científica para rastrear y adentrarse en la mente criminal, adoptando incluso el punto de vista del asesino.

Fisher, policía que ha llegado del Cairo y alumno del profesor Osborne, toma como base el texto de éste, para atrapar a Harry Grey, el supuesto responsable de una serie de asesinatos rituales en los cuales desfigura los cuerpos de sus víctimas infantiles con una botella rota. A medio camino entre el cine fantástico más insólito y el policial negro clásico o film noir, El elemento del crimen se convierte en un filme brutal y reflexivo al mismo tiempo, que anticipa las atmósferas de Seven (David Fincher, 1995) y recuerda la artesanía visual de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), en el que relata un drama sobre las motivaciones del asesino en serie, la transferencia de culpas y sobre todo, una historia paranoica sobre la infancia abandonada, desprotegida y marginada. Y en ello, se asemeja a un par de perturbadoras obras posteriores sobre el tema: Juegos divertidos (Michael Haneke, 197) y la inquietante cinta ecuatoriana mexicana de Sebastián Cordero: Crónicas (2004), protagonizada por Damián Alcázar, como un asesino en serie de niños, inspirado en el caso del multi homicida colombiano Luis Alfredo Garavito Cubillos.

Y es que, obras como M, el vampiro de Düsseldorf (1931) de Fritz Lang, El elemento del crimen de Lars Von Trier o Ciudadano X (1995) de Chris Gerolmo, coinciden no sólo en la premisa del asesino en serie de infantes, sino en historias inspiradas en hechos verídicos mucho más impactantes, al tratarse de trasgresiones contra menores de edad.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México, 11 de noviembre de 2019

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s