LISTA DE ESPERA (Cuba-España-México-Francia-Alemania, 2000)

Dirección. Juan Carlos Tabío/ Guión. Arturo Arango, Juan Carlos Tabío, Senel Paz, sobre un cuento de Arturo Arango/ Fotografía en color. Hans Burmann/ Música. José María Vitier/Edición. Carmen Frías/ Dirección de arte. Onelio Larralde/ Diseño de Producción. Belén Barnuy, Humberto Hernández, Julien Laffon, Myriam Marin-Celibert/ Vestuario. Nancy González/ Producción. ICAIC / Tornasol Films S.A. / DMVB / Tabasco Films / Producciones Amaranta / Road Movies Film Producktion, Ignacio Cobo, Ulrich Felsberg, Thierry Forte, Gerardo Herrero, Jorge Sánchez, Camilo Vives/ Con. Vladimir Cruz (Emilio), Tahimi Alvariño (Jacqueline), Jorge Perugorria (Rolando), Noel García (Fernández), Alina Rodríguez (Regla), Saturnino García (Avelino), Antonio Valero (Antonio), Jorge Alí (Cristóbal)/ Duración. 105 mins.

SINOPSIS

Un grupo variopinto de pasajeros colapsan en una terminal de autobuses de un pueblo cubano porque todos los vehículos pasan llenos y no recogen viajeros. Para poder emprender el viaje, todos trabajan en la reparación del único transporte destartalado que queda en la terminal. Una experiencia en la que cada uno va a descubrir lo mejor de sí mismo. Emilio queda prendado de Jacqueline, quien llega igual que él a la espera de un autobús: ella desea ir a La Habana y él a Santiago. Arriba al lugar Rolando, quien finge ser invidente para salir más rápido de ahí. Todos discuten por salir y un camión se va vacío. Finalmente llega otro para La Habana pero se descompone. Emilio es quien propone arreglar el único autobús para poder finalmente dejar la estación. Jacqueline discute con Emilio, ya que ella desea dejar la isla para irse a España con su novio. Todos buscan la pieza que falta para arreglar el motor, Rolando parece ser el único que lo sabe, pero como está ciego no le hacen caso. Unos niños la encuentran y su padre la tira al océano sin saber. Rolando descubre que uno de los pasajeros oculta carne, otros encuentran una langosta, otro más ponen fruta, etcétera y comparten entre todos. Jacqueline y Emilio hacen el amor, ocultos en un autobús y proponen a todos pintar la estación y remozarla en lo que esperan. Antonio, novio de Jacqueline llega a la estación. Un hombre muere, una pareja resuelve sus problemas, Antonio pide a Jacqueline que se decida entre él y Emilio….

 

 

Tahimi Alvariño obtuvo el Premio a Mejor Actriz en el Festival de Málaga y Jorge Perugorria el de Mejor Actor de Reparto en el Festival de Cartagena y la película de Tabío obtuvo el Premio a Mejor Guion en el Festival de La Habana.

 

 

Lista de espera sucede en el año 1993. Se trata de un reflejo de lo que ocurría en ese momento en Cuba: existía un gran problema de transporte con los autobuses o guaguas. O eran mínimos o estaban descompuestos, o prevalecía el problema del combustible. Las personas esperaban muchísimas horas, incluso días y discutían por ver quien saldría primero. La trama trata entonces de mostrar el lado humano y la importancia de la colectividad. Una maltrecha terminal de autobuses en un pueblo perdido de Cuba se convierte en una suerte de microcosmos de la nueva realidad de aquel país en este filme del exitoso y eficaz Juan Carlos Tabío, un cineasta que encontró en el humor el mejor cauce para la crítica social desde su debut en la divertida comedia Se permuta (1983) protagonizada por Rosita Fornés.

 

 

“En una buena medida la gracia, el misterio y la fuerza del cuento reside en la forma en que está narrado. El autor asiste a la historia como a través de un cristal nevado, como si mirara lo que está sucediendo a través del ojo de una cerradura. Los personajes no tienen nombre (en una cola la gente no sabe el nombre de los demás, nadie es Juan o Pedro o María sino “el muchacho del pullover negro”, “el de la gorra de pelotero”, “la gordita del pañuelo rojo”, etcétera). Para escribir el guion tuvimos que acercarnos a los personajes —incluso meternos en el baño con algunos—, conocer no solo sus nombres sino también, en la medida de lo posible, cómo pensaban y sentían, cuáles eran sus mentiras. Porque si no, ¿qué íbamos a darles a los actores?” –Juan Carlos Tabío en Ibermedia.com-

 

A partir del cuento homónimo de Arturo Arango incluido en La Habana elegante (1995), adaptado por éste, el propio Tabío y el galardonado escritor Senel Paz, el filme se erige como una metáfora menos irónica que Fresa y chocolate (Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, 1993) y Guantanamera (1994), aunque igualmente efectiva, sobre una sociedad que se debatía entre la esperanza y la resignación. Muy lejos de la excepcional -y en realidad la gran cinta crítica de la revolución cubana- Alicia en el pueblo de las maravillas (1990) de Daniel Díaz Torres y carente de los dogmatismos revolucionarios de Mi socio Manolo (Julio García Espinoza, 1992), Lista de espera transita por un terreno riesgoso debido a lo obvio de su crítica que se inclina por ciertos tintes didácticos y concesiones eróticas y una ingenua orientación política. No obstante, sus diálogos chispeantes y precisos, su sencillez, sus ocurrentes vueltas de tuerca, sus personajes entrañables y su divertida propuesta, la convierten en una comedia atractiva y disfrutable como su reparto.

 

 

“El 85 por ciento de una buena dirección de actores consiste en escoger buenos actores. Y en este caso me puedo dar con una piedra en los dientes. Para Emilio (“el muchacho del pullover negro”) siempre pensé en Vladimir Cruz: su personaje fue escrito pensando en él, y el propio Vladimir, con sus comentarios, participó en la elaboración de su personaje. Cuando Jorge Perugorría llegó a convertirse en El Ciego, ya casi finalizado el guion, hizo que los autores le confirieran a este personaje una mayor dimensión, la dimensión que siempre debió tener este personaje. Jacqueline fue el último de los personajes protagonistas en encontrar su encarnación: Tahimí Alvariño” –Juan Carlos Tabío en Ibermedia.com-

 

Si Guantanamera (la obra póstuma de Tomás Gutiérrez Alea, co dirigida con Tabío), era una farsa inteligente y crítica sobre la Cuba actual, una sátira mordaz acerca del entierro del castrismo y los vicios de un sistema agotado al máximo en un país regido por el dólar y un estilo de vida surgido de la clandestinidad, Lista de espera elige un tono más bien amable, políticamente correcto, e incluso escapista, para narrar una serie de apuntes sobre el  bloqueo económico a la isla, la crisis de transporte que se agudizó allá por 1993-94, la burocracia como sello del socialismo cubano, la escasez de alimentos y su contraparte, el mercado negro como nuevo modo de vida y por supuesto, la solidaridad revolucionaria como último bastión de un pueblo que se ríe de sus problemas.

 

Como si se tratase de una paráfrasis satírica de aquella brillante, claustrofóbica y paranoide teleserie de finales de los años sesenta, El prisionero, creada y protagonizada por Patrick McGoohan, acerca de un grupo de personajes controlados por el gobierno e impedidos para escapar de una idílica villa, o quizá de aquel absurdo surrealista que Luis Buñuel encaraba en su inquietante farsa sobre los prejuicios burgueses, El ángel exterminador citada por Tabío, Lista de espera hace coincidir a un grupo representativo de una Cuba en crisis. Varados, desesperados, hartos por la larga espera, un falso ciego (Jorge Perugorría en otro papel metáfora), un ingeniero que desea emigrar a provincia (Vladimir Cruz, su co protagonista en Fresa y chocolate), un acaparador abusivo, una pareja madura que ha perdido el entusiasmo sexual, una curandera, una atractiva joven que espera la llegada de su novio español para salir del país, un grupo de ancianos, un sujeto radical y negativo y más, terminan por renovar sus votos revolucionarios y domésticos en esa semi abandonada terminal como una visión de la propia Cuba. “Si aquí todo el mundo quiere hacer lo que le de la gana a dónde vamos a parar”.

Para Tabío, Arango y Paz,  la única manera de sobrevivir en ese universo caótico y empobrecido es a través de la solidaridad, el buen humor y la esperanza metaforizada en una lluvia que cambia el panorama de todos, quienes trastocan ese reducto oscuro en una comunidad modelo con dormitorios cómodos, biblioteca, festines, e incluso tolerancia sexual. En Lista de espera, Tabío ha cambiado la ironía y la crítica ácida por la fábula social aunque ha elegido un final no tan feliz en esa suerte de imposible sueño colectivo. Lo más atractivo, es que a pesar de los evidentes problemas de producción, el cine cubano es capaz de entretener, de brindar un mensaje de optimismo a Cuba y al mundo y sobre todo, de burlarse de sus problemas como última salida para una nación cuya apertura al exterior se antoja inminente.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de octubre 2019

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s