EVA (España-Francia, 2011)

Dirección. Kike Maillo/ Guion. Sergei Belbel, Cristina Clemente, Martí Roca, Aintza Serra, Kike Maillo/ Fotografía en color. Arnau Valls Colomer/ Música. Evgueni Galparine y Sacha Galparine/ Edición. Elena Ruiz/ Dirección de arte. Laia Colet y Germma Fauria/ Vestuario. María Gil/ Diseño de Producción. Toni Carrizosa/ Producción. Canal + España, Escándalo Films, Generalitat de Cataluña, Televisión Española, Wild Bunch, Aintza Serra, Jerome Rougier/ Con. Daniel Bruhl (Álex Garel), Marta Etura (Lana Levy), Alberto Ammann (David Garel), Claudia Vega (Eva), Lluis Homar (Max), Anne Canovas (Julia), Sara Rosas Losilla (Prototipo 519), Manuel Dueso (professor), Peter Vives (Eric), Jordi Díaz (médico) / Duración. 94 mins.

SINOPSIS

Año 2041. Un futuro cercano, donde los seres humanos viven acompañados de criaturas mecánicas. Álex, un reputado ingeniero cibernético, regresa a Santa Irene con un encargo muy específico de la Facultad de Robótica: la creación de un niño robot. Proyecto que abandonó cuando se fue, dejando solos a su hermano David y a su amiga Lana, quienes colaboraban con él. En estos diez años de ausencia, la vida ha seguido su curso para su hermano David y para Lana que, tras la marcha de Álex, ha rehecho su vida, ya que ambos se amaban.

Ahora Álex los encuentra casados y parecen muy felices, por lo que él prefiere instalarse en la antigua casa de sus padres para trabajar allí, siéndole asignado por la Facultad un robot-asistente personal, Max, creado por su hermano David y que tiene numerosas habilidades, siendo una gran compañía para Álex, junto con su gato-robot.

Ninguno de los niños que le proponen como modelo le convence, por lo que se dedica a buscarlo él, descubriendo a la salida del colegio a una niña que, por su espontaneidad y alegría llama su atención, pese a que ella le considera un pervertido.

La volverá a ver esa misma noche cuando cena en casa de su hermano, descubriendo que es su sobrina, aunque no les dice nada del proyecto. Eva niña especial y magnética, va a verlo a su casa y Álex se lo cuenta a ella, comenzando a hacerle pruebas, aunque cuando la niña se lo cuenta a su madre esta le prohíbe que siga yendo a casa de su tío.

David comprueba la mutua atracción que ella y Lana sienten. Aparece entonces David con el que tiene una fuerte pelea, pidiéndole éste que se marche. Y, en efecto, al día siguiente Álex va a ver a Julia, que es la persona que lo contrató para el proyecto y le dice que no seguirá con el mismo. Posteriormente le echa en cara a Eva que le mintiera al decirle que sus padres no vivían juntos, comunicándole su deseo de irse, lo que entristece mucho a Eva.

Lana acude a ver a Álex. Se besan de nuevo tras lo que ella le confiesa que Eva se parece a los dos porque es hija de los dos. Y esta, que lee sus labios de su madre desde lejos huye hacia la montaña, perseguida por Lana, que la encuentra finalmente tirada en la nieve, abriendo un pequeño dispositivo en su espalda y descubriendo que es un robot, al que le cambia una pieza para que vuelva a la vida, sin poder evitar que tras ello la niña la empuje hacia el vacío, haciendo que se despeñe por un barranco.

Julia le cuenta entonces a Álex que Lana terminó el proyecto que estaban desarrollando juntos, que no pasó el control de seguridad, pese a lo cual ella quiso quedarse con ella, de la que le indica deben deshacerse, pidiendo Álex que le permita hacerlo a su manera.

 

 

Eva marca el debut del joven cineasta catalán Kike Maillo. Fue nominada a 12 premios Goya de los cuales obtuvo tres: Mejor Director Debutante, Mejores Efectos Especiales, Mejor Actor Secundario (Homar). Premio a los Mejores Efectos Visuales en el Festival de Sitges. 16 Nominaciones a los Premios Gaudí del cine catalán de los cuales obtuvo cinco: Mejor Película, Mejor Actor Secundario (Homar), Mejor Fotografía, Mejor Dirección de Arte y Mejores Efectos especiales. Mención Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia.

 

“El germen del proyecto nació hace mucho tiempo, cuando tenía unos diez u once años. Una tarde, después de ver un capítulo del Dr. Who, me lancé a construir robots con cosas que había por casa: cartones, lápices, rollos de papel de wáter, coladores, etc. Eso fue mucho antes de que decidiera que quería hacer cine y estudiar en la ESCAC, la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya.

Cuando acabé de estudiar en la ESCAC estaba mucho más enamorado de las historias que de las máquinas, pero seguía soñando con rodar una película ligada a la fantasía, a la ciencia ficción. Pensaba que, con mucha suerte, mi segunda o tercera película podría ser una cinta de robots. Pero enseguida me enteré de que Sergi Casamitjana, productor ejecutivo de Escándalo Films (productora asociada a la ESCAC), estaba intentando impulsar un proyecto de ciencia ficción. Así es como arrancó todo.

Con Martí Roca empezamos a escribir lo que sería la base de los personajes de Eva. Tras varias versiones, nos dimos cuenta de que, si bien los personajes eran interesantes, necesitábamos un núcleo dramático consistente, fuerte y universal. Fue esa razón la que nos llevó a contactar con Sergi Belbel, reconocido dramaturgo catalán y actual director del TNC de Barcelona. Él, junto a Cristina Clemente, dieron a la película esa base dramatúrgica que creíamos imprescindible. A partir de esa sólida base trabajamos con Aintza Serra en la concreción de cada secuencia para crear el documento final que hemos rodado” –Kike Maillo, Lahiguera.com-

 

 

Eva es un relato fantástico alejado de los tópicos del género. Es una historia de amor y una aventura dramática que plantea un debate de absoluta actualidad y que recupera uno de los temas más tratados por la ciencia ficción: la rebelión de las máquinas como lo muestran cintas tan distintas como: El Golem, Metrópolis, Oestelandia, Blade Runner, Terminator, Yo Robot o Ex Machina. Se trata en apariencia de una trama muy simple y sencilla, local pero universal, con personajes cercanos, dramas tangibles y en un marco idílico para despertar el imaginario del espectador. Eva resulta una historia de cine fantástico, de amor y de muerte.

En 1920, el escritor checo Karel Capek concibió el término robot en alusión a esa suerte de imitación metálica del hombre vista tanto como una máquina maravillosa, como un peligro latente para la humanidad. Es decir, desde Capek se planteaba ya la disyuntiva de que los robots pudieran suplantar al hombre, revelándose a sus creadores como sucedía en la espléndida novela de Mary Wollstonecraft Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo escrita hacia 1816, cuya criatura, pese a no estar hecha de metal y plástico, sino de trozos de cadáver, mostraba abiertamente una inquietud fundamental que más tarde formaría parte esencial del imaginario de la ciencia ficción: la complicada relación entre las máquinas y sus creadores.

Que es justo lo que le sucede a Álex, ya que el origen de los conflictos de la película se remontan a la época en que Lana, David y Alex eran estudiantes de robótica en la Universidad de Santa Irene. El trío decide crear un niño, ya que a un niño se le debe educar, enseñar y darle mucho amor. Eso es lo que les resulta esencial y atractivo, pero también lo que empezó a generar diferencias entre Lana, David y Alex, no sólo creativamente, sino sentimentalmente. Eva es un relato distinto, el primero con temática robótica filmado en España. Una trama que elige un drama humano para contar una historia de ciencia ficción y amor.

 

 

“El género de ciencia-ficción normalmente formula preguntas que proponen nuevas reglas del juego, nuevos mundos. Esos mundos de fantasía, en ocasiones utópicos, en otras distópicos, suelen invitarnos a la reflexión. Cuando empecé a darle vueltas a la idea de realizar una película de ciencia ficción con trasfondo robótico llegué a la conclusión de que lo que más me interesaba era reflexionar sobre la relación entre humanos y máquinas: ¿es posible que los humanos nos lleguemos a sentir tan atraídos o tan próximos a las máquinas, por perfectas y por parecidas a nosotros, que podamos llegar a establecer lazos emocionales tan poderosos como con otros humanos? ¿Se dará en algún momento, en un futuro cercano o lejano, la posibilidad de que nos podamos enamorar o querer a una máquina aun sabiendo que se trata de un emulador? ¿Cómo afectarán esas “nuevas” relaciones a las “viejas” relaciones con humanos? ¿Se dará un fenómeno de progresiva sustitución? A partir de estas cuestiones nace la trama de Eva. Alex quiere crear un robot tan sofisticado que sea capaz de robar el corazón de una persona” -Kike Maillo. Lahiguera.com-

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de julio de 2019

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