TRANSAMERICA. UN ÍNTIMO SECRETO (Transamerica, Estados Unidos, 2006)

Dirección. Duncan Tucker/ Guión. Duncan Tucker/ Fotografía en color. Stephen Kazmierski/ Música. David Mansfield/ Edición. Pam Wise/ Diseño de producción. Mark White/ Dirección de arte. Lisa Scoppa/ Vestuario. Danny Glicker/ Producción. Rene Bastian, Sebastian Dungan, Linda Moran, William H. Macy/ Con. Felicity Huffman (Bree), Danny Burstein (Dr. Spikovsky), Maurice Orozco (Fernando), Elizabeth Peña (Margaret), Craig Bockhorn (sargento), Paul Borghese (el policía neoyorquino), Kevin Zegers (Toby), John Budinoff (Alex) Venida Evans (Arletty), Raynor Scheine (Bobby Jensen), Stella Maeve (Taylor), Jim Frangione (padre de Taylor)/ Duración. 103 mins.

SINOPSIS

Bree es una transexual que pasa por ser una mujer desde el punto de vista genético. Aunque tiene una formación universitaria, vive en una zona muy modesta de Los Ángeles y tiene dos trabajos con los que pretende ahorrar el dinero suficiente para sufragar la operación final de reasignación sexual que la convertirá definitivamente en mujer. Cuando recibe una llamada telefónica de la policía de Nueva York preguntando por el padre de Toby, un adolescente encarcelado por tráfico de drogas, Bree descubre consternada que de una esporádica relación heterosexual (“trágicamente lésbica”, según ella) que mantuvo con una compañera de la Universidad durante su vida como hombre, nació Toby.

De manera instintiva Bree desea ignorar este descubrimiento y centrarse en la operación a la que desea someterse y en el futuro que se abrirá ante ella después, pero su terapeuta insiste en que ella debe enfrentarse a su pasado y asumirlo, y condiciona el permiso legal que debe dar para la operación a un encuentro con Toby. Bree va a buscarlo a Nueva York y emprende con él un viaje de vuelta hasta Los Ángeles lleno de sorpresas y emociones.

 

Transamerica. Un íntimo secreto, audaz y conmovedora cinta sobre la tolerancia obtuvo dos nominaciones al Oscar: Mejor Actriz (Felicity Huffman) y Mejor Canción Original. Huffman ganó el Globo de Oro a la Mejor Actriz y el mismo premio en el Festival de Tribeca y a su vez en los Independent Spirits Award, donde su director Duncan Tucker se llevó el galardón al Mejor Guión.

 

 

“Hace años conocí a una mujer encantadora que me dijo, cuando ya llevábamos varios meses de amistad, que era una transexual: se había hecho depilación eléctrica, cirugía de feminización facial, había tomado hormonas durante años… todo, excepto la operación genital final. Hasta que ella me lo dijo, no me imaginé siquiera que no fuera biológicamente una mujer. Su vida había sido increíblemente difícil. Había sido maltratada y rechazada por amigos y familiares, y luchaba constantemente contra la soledad, el dolor de su pasado y las incertidumbres del futuro. Sin embargo, por cada cosa desgarradora que me contaba, había otra divertida que la contrapesaba. Por encima de cualquier otra cosa, mi amiga deseaba llevar “una vida normal”. Me conmovió su valentía y su sentido del humor. Ésta fue la idea que originó Transamerica. Cuando fue avanzando el guión, tuve oportunidad de hablar largamente con otras muchas mujeres que se habían sometido o iban a someterse a cirugía de reasignación sexual y me di cuenta de que había un número sorprendente de mujeres transexuales que, como mi amiga, podían pasar perfectamente por mujeres” – Duncan Tucker, Lahiguera.com-

 

 

Travestís, transexuales, afamadas figuras gay, ambientes machistas que ocultan una homosexualidad latente y otras conductas sexuales alternativas y provocadoras, fueron el tema de exitosas e inquietantes películas de distintos matices en la década pasada. Cillian Murphy, por ejemplo, fue el protagonista travesti de la cinta independiente Desayuno en Pluto, en La joya de la familia, una pareja gay interracial habla de adoptar un hijo y en Transamerica, Felicity Huffman –una de las estrellas de la teleserie Esposas desesperadas-, da vida a un hombre educado y conservador que desea operarse para cambiar de sexo; sin embargo, a una semana de su intervención, descubre que en su pasado tuvo un hijo: Ahora, un joven de 17 años, adicto a las drogas y dedicado a prostituirse con homosexuales, en un relato sobre la aceptación y los valores familiares.

En Capote dirigida por Bennett Miller y protagonizada por ese gran actor que fue Philip Seymour Hoffman, sus antihéroes no son precisamente, Perry Smith o Dick Hickock, asesinos de una familia de granjeros en Kansas, los Clutter, sino ese brillante genio manipulador, el escritor Truman Capote, que ocultaba a duras penas su homosexualidad, sus amaneramientos y su neurosis. Una histeria creativa, acentuada, cuando intuyó, que en esa historia de nota roja de la América rural : A sangre fría, escalofriante y emotivo documento criminal de no-ficción, que sólo cobraría sentido con la ejecución de Hickock y Smith –con quien desarrolló una enorme intimidad-; una muerte que Capote necesitaba para terminar su ansiado proyecto literario.

 

Asimismo, en esa misma década pasada y en medio de polémicos relatos sobre la paranoia homosexual como: El secreto de la montaña de Ang Lee y Capote, Transamerica del debutante Duncan Tucker, autor de dos cortometrajes con temática gay, logró colarse al traspatio de Hollywood, a partir de una historia tan cruda como conmovedora y divertida, que asume con inteligencia y sin moralina, temas como: el transexualismo, el incesto, las drogas, la pedofilia y la prostitución masculina, con referentes cercanos al cine de otros autores independientes como: Todd Solondz, Larry Clark y Harmony Korine.

 

 

“Respecto al personaje de Toby, mientras estaba preparando Transamerica, pude conocer a muchos chicos en situaciones similares a la suya. Mi cortometraje The Mountain King se inspiró en las conversaciones que mantuve con ellos. Toby tiene problemas con su propia imagen, juega con drogas peligrosas y tiene dificultades para relacionarse con los adultos de una forma que no sea a través del sexo. Por otra parte, elegir al intérprete de Bree era uno de los aspectos más delicados de hacer la película. Mucha gente sugirió que eligiéramos a un actor, pero lo último que queríamos es que Bree pareciera un hombre con ropas de mujer” –Duncan Tucker, Lahiguera.com-

 

 

Transamerica se mueve cómodamente, a medio camino entre las convenciones del road movie y los temas del underground fílmico, con sus personajes extravagantes, que trazan sin proponérselo, una ruta de crecimiento emocional. El resultado, es una cinta de bajo presupuesto, pero de ideas notables y enorme honestidad, centrada en un transexual que inicia sus trámites médicos para convertirse definitivamente en mujer. No obstante, una llamada desde una correccional de menores, lo coloca en una situación insólita: durante sus años universitarios, tuvo una relación heterosexual y a consecuencia de ello, Sabrina Bree Osbourne -antes Stanley-, debe asumir la paternidad de Toby.

A diferencia de otras historias sobre las perspectivas morales del transexualismo, vistas en obras tan diferentes como: Glen o Glenda, Todo sobre mi madre, o Adiós a mi concubina, el filme de Tucker, apuesta por una estimulante y dura exploración de una sociedad con permanente miedo a la diferencia, ejemplificado en la extraordinaria escena de la llegada de Bree y su hijo -quien desconoce aún que se trata de su progenitor-, a casa de sus padres y su hermana.

 

 

“Decidí hacer la película como una road movie porque quería mostrar a estos dos personajes extraordinarios (Bree y Toby) con el telón de fondo de una América y unos americanos comunes y corrientes. Bree y Toby se convierten en pioneros involuntarios de un nuevo territorio en sus propias vidas a medida que viajan desde el Noreste al Suroeste. Es imposible escribir un guión como éste sin respetar la tensión implícita en los personajes y la situación. Pero Bree y Toby siguen teniendo sentido del humor, esperanza y decisión. Todo eso es lo que he intentado reflejar en la película” –Duncan Tucker, Lahiguera.com-

 

 

Apoyada en un extraordinario trabajo histriónico de Felicity Huffman y bajo el barniz de una sátira social, se ocultan en Transamerica momentos muy dolorosos como el descubrimiento de Toby y otros de gran dureza –el desagradable encuentro gay de éste, con un camionero-, que crean en el espectador emociones encontradas. No en balde, se trata de una fábula contemporánea de enorme profundidad emocional, capaz de provocar ternura, rechazo y melancolía, en su retrato de una América profunda real y cotidiana.

 

RAFAEL AVIÑA

 

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 abril 2019

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