EL VIENTO (Csak a szél, Hungría-Alemania-Francia, 2012)

Dirección. Benedek Bence Fliegauf/ Guión. Benedek Bence Fliegauf/ Fotografía en color. Zoltán Lovasi/ Música. Tamás Beke, Benedek Bence Fliegauf/ Edición. Xavier Box/ Dirección de arte. Lörinc Boros/ Diseño de Producción. Benedek Bence Fliegauf/ Vestuario. Sosa Juristovszky/ Producción. Laurent Baujard, Pierre-Emmanuel Fleurautin, Benedek Bence Fliegauf, Rebekka Garrido, Erno Mësterhazy, András Muhi, Michael Reuter, Monika Mëcs/ Con. Katalin Toldi (Mari, la madre), Gyöngyi Lendvai (Anna, la hija), Lajos Sárkány (Rió, el hijo), Gyöngyi Toldi (el abuelo), Gyula Horváth (Alí), Attila Egyed (policía Géza), Laszlo Cziffer (policía Laci), Gergely Kaszas (Padre), Zsolt Végh (prefecto escolar), Emesi Vásvari (Tía Rószi) / Duración. 104 mins.

SINOPSIS

En una granja remota de la Hungría rural, vive una familia húngara de etnia gitana: la madre, que trabaja como empleada doméstica, los hijos: Anna, una adolescente responsable y en edad escolar que se dedica a comunicarse con su padre que vive en Canadá a través del internet y Rió un pre adolescente que vaga sin rumbo yéndose de pinta de la escuela, recogiendo de casas abandonadas objetos reciclables y un abuelo incapacitado luego de un ataque cerebral. Cada uno, a su manera enfrenta el día a día de la mejor manera posible pese al horror y al miedo que los cobija. La madre intenta olvidar, la hija se refugia en su escuela y calla ante los abusos de sus compañeros, el niño pierde el tiempo deambulando de un lugar a otro. Todo ello sucede en un caluroso verano y, desde hace varios meses, una violentísima banda racista se dedica a atacar a las familias gitanas y a quemar sus hogares.

 

El viento fue merecedora del Oso de Plata en Berlín, en donde obtuvo además: el Gran Premio del Jurado, el Premio Amnistía Internacional y Premio de la Paz. Ganadora del Premio Rostro en el Festival de Estambul.

 

 

“Las noticias se difunden muy rápido sobre el asesinato de una familia romaní en un pueblo húngaro. Los perpetradores han escapado y nadie aporta información sobre quién pudo haber cometido el crimen. Para otra familia romaní que vive cerca, el asesinato solo sirve para confirmar sus temores latentes y cuidadosamente reprimidos. A lo lejos, en Canadá, el jefe de la familia decide que su esposa, sus hijos y el abuelo deben reunirse con él lo antes posible. Viviendo con miedo al terror racista que los rodea y sintiéndose abandonada por la mayoría silenciosa, la familia intenta superar el día después del ataque. Al caer la noche, cuando la oscuridad desciende sobre el pueblo, la familia apoltrona las camas más cerca de lo habitual. Sin embargo, su esperanza de escapar de la locura resulta ilusoria. Esta película se inspira en una serie real de asesinatos en Hungría que cobró la vida de ocho personas en menos de un año. Bence Fliegauf su realizador, retrata la atmósfera de pogrom que engendra tal violencia, mientras la cámara se mantiene pisando los talones a los protagonistas…” -IMDB

 

 

En efecto, al inicio de créditos de El viento un texto indica que el nuevo filme del cineasta húngaro Benedek Bence Fliegauf (Budapest, 1974), se inspira en hechos verídicos ocurridos entre 2008 y 2009, involucrando a varias familias de gitanos húngaros, asesinados con lujo de sadismo en el interior de sus improvisados hogares, en un relato de una morosidad exasperante, cuya mayor virtud es colocar al espectador en un entorno de violencia y miedo dispuesto a estallar en cualquier instante.

Fliegauf, atípico y extraño director autodidacta, realizó filmes de corte experimental como su cortometraje Hypnos (2001) y su ópera prima Bosque/ Forest comedia dramática de escasos recursos, cuyo éxito le permitió acceder a cintas de mayor presupuesto como Dealer (2004) con la que obtuvo su primer premio internacional. Con Vía láctea (2007), se sumergía en un relato filosófico-antropológico sobre el destino de la humanidad, para emprender después un estilizado, elegante y bello relato de ciencia ficción de altos vuelos protagonizado por la atractiva actriz francesa Eva Green: Womb/Útero (2010), centrado en una mujer que decide dar a luz a un clon de su marido fallecido.

En el extremo opuesto de aquella se localiza El viento. Relato duro, seco, minimalista, de fotografía sucia y granulosa. Una cinta contemplativa en la que Fliegauf va sumergiendo al espectador en la paranoia y la desconfianza. Una historia de odios raciales, en la que es posible captar el sudor, la suciedad, el miedo.

 

“Su mejor momento, el desenlace, donde Fliegauf demuestra que un simple travelling puede decir mucho más sobre el destino de sus personajes que cualquier visualización. Los diez minutos finales son de una enorme potencia, lo que, unido a la capacidad de Fliegauf para transmitir el clima de degradación en el que por desgracia se desenvuelven sus criaturas, hedor físico, hedor moral, y su ausencia de maniqueísmo, convierten a la película en una losa que acaba sosteniéndose. –Javier Ocaña, Diario El País, España-

 

El viento resulta una suerte de thriller rural centrado en una familia gitana: una mujer que trabaja como afanadora, madre de una jovencita sensible y facilidad para el dibujo y de un niño solitario acostumbrado a faltar a clases y su abuelo, un anciano con problemas mentales. Sin embargo, juntar sus camas en la noche no es suficiente para controlar ese miedo que se respira en el bosque, en el viento, en las calles, mientras cazadores de gitanos acechan en la oscuridad.

 

“La jornada postrera desarrolla su escalada con piano percutivo en escalas extremas y al interior de monocromías pálidas y umbrías que se permiten destellar con repentinos rojos flamígeros, aquí y allá, en ciertos puntos de las imágenes esculpidas con luz natural, hasta esa comprobación de ruidos nocturnos (“Es sólo el viento”) y esa matazón incendiaria a la distancia, con inhumana cacería al niño en la penumbra, recuperación de pertenencias en plástico detalle, hilera de cadáveres muy juntitos en la morgue y ecos en tinieblas de un canturreo tribal” –Jorge Ayala Blanco, Diario El Financiero, México-

 

 

Imágenes como la del niño inspeccionando los hogares violentados o golpeando con una vara, el pasto crecido. Aquella de la madre acosada por los borrachos o el prefecto en la escuela. La del anciano abuelo que la madre encuentra tirado en la hierba. O aquella escena clave, de esa pareja de policías que parecen saber y ocultar mucha información sobre los crímenes étnicos, resultan premonitorias. Pero nada, como aquella devastadora secuencia final en la morgue, cuya atmósfera de brutalidad es sin duda la esencia de El viento.

 

Bence Fliegauf Trabajó como reportero de cultura, realizó varios documentales para la televisión y a su vez, se desempeñó como asistente de dirección de algunas personalidades de su país como Miklós Jancsó (Salmo rojo, Vicios privados virtudes públicas). Fue rechazado por la Universidad de Teatro y Cine de Hungría por estar sobre calificado, en apariencia y por ello eligió toda clase de caminos para narrar sus historias. El viento se inspira en los pogroms racistas donde la guardia húngara asesinó en menos de un año a ocho personas de la etnia Rroma, incluyendo mujeres, niños y ancianos heridos de gravedad.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 de enero 2019

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