ASCENSOR PARA EL CADALSO (Ascenseur pour l’échafaud, Francia-Alemania, 1958)

Dirección. Louis Malle/ Guión: Louis Malle y Roger Imier, inspirado en la novela de Nöel Calef/ Fotografía en blanco y negro. Henri Decaë/ Música: Miles Davis/ Edición: Lëonide Azar/ Dirección de arte: Jean Mandaroux y Rino Mondellini/ Diseño de Producción. Irenée Leriche/ Efectos especiales. Pierre Lax/ Producción. Jean Thuillier/ Con: Jeanne Moreau (Florence Carala), Maurice Ronet (Julien Tavernier), Georges Poujouly (Louis), Yori Bertin (Veronique), Jean Wall (Simon Carala), Elga Andersen (Frieda Bencker), Sylviane Aisenstein (Yvonne, la muchacha del bar), Micheline Bona (Genevieve), Giseline Grandpré (Jacqueline Mauclair), Jacqueline Autap (Anna), Marcel Cuvelier (el recepcionista del hotel), Lino Ventura (comisario Cherrier)/ Duración. 88 mins.

SINOPSIS

París, 1957. Julien Tavernier es un antiguo paracaidista de la Guerra de Indochina que mantiene una relación amorosa con Florence, la esposa de su jefe, el acaudalado empresario Simon Carala. Cansados de mantener su idilio oculto, la pareja de amantes decide asesinar a Simon de manera que todo parezca un suicidio. Al mismo tiempo, Louis es un joven delincuente que conoce a Véronique, la joven empleada de la florería situada enfrente del gran edificio de oficinas de la empresa de Carala. La casualidad provocará un inesperado cruce de destinos entre ambas parejas y el meticuloso comisario Cherrier. Tavernier olvida descolgar una soga que puede levantar sospechas, así que regresa al edificio justo en el momento en que el guardia de seguridad corta la llave de la luz y cierra las puertas. Como resultado, el protagonista queda atrapado en el ascensor entre dos pisos y para colmo, en la calle, Louis roba su automóvil para pasear despreocupadamente con Veronique.

 

 

 

Ascensor para el cadalso de Louis Malle, fue merecedora del Premio Louis Delluc, galardón cinematográfico francés, otorgado anualmente por un jurado compuesto por veinte críticos de cine y cineastas de Francia, al mejor filme francés del año. Es un trofeo esencialmente al cine de autor. Lleva su nombre en homenaje a Louis Delluc (1890-1924), quien fuera cineasta, guionista y el primer periodista francés especializado en cine y fundador de los cineclubes a finales de los años dieces del siglo pasado El premio fue otorgado por primera vez en 1937 a la cinta Los bajos fondos de Jean Renoir.

 

El joven e inquieto aspirante a cineasta Louis Malle -tenía 24 años-, ayudó a Robert Bresson a codirigir sin crédito Un condenado a muerte se escapa en 1956 y unos meses antes en 1955 había dirigido con Jacques Cousteau El mundo del silencio que obtuvo el Oscar al Mejor Documental de Largometraje, así como la Palma de Oro en el Festival de Cannes. En 1958 y con tan sólo 26 años cumplidos debutaba en solitario en la dirección de Ascensor para el cadalso, inspirado en una novela policiaca de Noël Calef que Malle convirtió en un atmosférico thriller intimista que inauguraba junto con otras cintas más el llamado cine de la nueva ola francesa. El tema central: una pareja de amantes que deciden asesinar al marido de ella y unos jovenzuelos que viven la vida de manera indolente. Más interesante aún el fondo ambiental: Paris, sus alrededores y una sofisticada y melancólica banda sonora de jazz compuesta por el legendario trompetista Miles Davis, cuyos acordes marcan el tono sensual y sin esperanza de este film noir francés, en el que participaron junto con Miles Davis: el pianista René Urtrager, el saxofonista Barney Wilen, Pierre Michelot al contrabajo y Kenny Clarke a la batería.

 

 

Stéphane Lerouge, creador de la colección discográfica Ecoute le cinéma ! del festival de Cannes nos narra este encuentro…

Cómo se conocieron Louis Malle y Miles Davis?

Fue un encuentro mágico, organizado por el destino: a Louis Malle le fascinaban los discos de Miles Davis, especialmente Miles Ahead, de 1957. Tenía en mente el sonido de su trompeta única durante el rodaje de Ascensor para el cadalso. Cuatro meses más tarde, Miles Davis visitó París para ofrecer una serie de conciertos en el Club Saint-Germain. Louis Malle se encontraba en la fase final del montaje del film y aprovechó la oportunidad para entrevistarse con él y proponerle que escribiese la música.

 

La elección del jazz para una banda sonora fue un tanto audaz para la época, ¿no?

Sí y no. En Francia, unos meses antes, ya Roger Vadim había elegido para su película Sait-on jamais (No Sun in Venice) música de John Lewis, interpretada por el Modern Jazz Quartet. La originalidad procede del “sonido Davis” en una película de deambular nocturno, de la unión insólita entre el timbre de Miles y la elegancia de Jean Moreau, recorriendo las calles de París en blanco y negro. Como si la trompeta fuese la voz interior del personaje.

 

Esta música es única. ¿Cuál cree usted que sea la razón?

Porque no fue escrita. Miles Davis vio la película una o dos veces, tomó algunos apuntes, luego reunió a sus músicos tres días más tarde en el estudio del Poste Parisien. La sesión comenzó a las 11 de la noche, improvisaron frente a la pantalla, en base a las secuencias elegidas por Louis Malle. A las 8 de la mañana estaba listo. Se trata de un hito en la historia de la música en el cine: Ascensor para el cadalso contiene la primera banda sonora original de jazz improvisada a partir de la imagen.  – http://www.festival-cannes.com/es/69-editions/retrospective/2015/actualites/articles/cannes-classics-ascensor-para-el-cadalso-encuentro-entre-louis-malle-y-miles-davis-

 

 

Al inicio de los años cincuenta se extendía una nueva manera de abordar la crítica de cine con la revista Cahiers du Cinema. Los teóricos fílmicos y críticos: André Bazin y Jean Doniol-Valcroize –después realizador-, crean los conceptos de puesta en escena y política de autor, seguidos de otros colaboradores de la revista y aspirantes a cineastas: Jean Luc Godard, Francois Truffaut, Claude Chabrol. Idolatran el western, el thriller noir, el musical y la Serie B estadunidense. Un travelling es cuestión de moral decía Godard. Cortes abruptos, rompimientos de ejes de acción, encuadres extravagantes. La utilización de actores desconocidos. Uso enorme de locaciones en exteriores. Cine social e intimista. Estilo reportaje. Cinema Verite. No hay estrellas aunque terminarían convirtiéndose en Dioses de la pantalla: Jean Moreau, Brigitte Bardot, Maurice Ronet, Jean Paul Belmondo, Alain Delon, Jean Pierre Leaud, etc. Un cine intelectual sobre la crisis de la pareja, los perdedores sociales y la infancia extraviada con realizadores como: Francois Truffaut, Claude Chabrol, Jean Luc Godard, Alain Resnais, Roger Vadim y más.

 

 

En las notas hipnóticas y alucinantes de Ascensor para el cadalso, compuestas por Miles Davis se localizan el estilo emocional de un filme que sigue al pie de la letra el típico relato policiaco estadunidense al estilo de El cartero llama dos veces o Pacto de sangre: la pareja de amantes, los equívocos que provocan incertidumbre, el detective que logra ver más allá de las pistas, la culpa como motivación, la historia de amor condenada al fracaso y la relación muy sugerente entre crimen y sexualidad, como lo es la propia novela del búlgaro radicado en Francia Noël Calef, todo ello en un tono frío, distante y muy sensual. De hecho la primera y la última toma encuadra el rostro melancólico de Moreau hablando del amor y la complicidad de esa misma historia amorosa que tendrá un final trágico.

Los socios productores de Malle le impusieron una sola condición: a Jeanne Moreau como protagonista, cuyo personaje vaga por las calles parisinas reflexionando sobre el amor, la culpa, el asesinato acompañada de la trompeta de Miles Davis como su propia voz interior. La imposición de Moreau sería fundamental en su carrera ya que la gran actriz francesa se convertirá en la protagonista de sus notables y posteriores trabajos: Los amantes, Fuego fatuo –con el propio Maurice Ronet-, o ¡Viva María!

Louis Malle dirigiría otras obras espléndidas y trascendentales como: Zazie en el Metro (1959), William Wilson segundo episodio del largometraje Historias extraordinarias dirigida en 1967 por Roger Vadim, Louis Malle y Federico Fellini. El corto de Malle es una magistral reflexión sobre el tema del doble interpretada por Alain Delon. Asimismo: Lacombe Lucien, la polémica Soplo al corazón, Adiós a los niños y en Hollywood la también polémica Pretty Baby con Brooke Shields y la espléndida Atlantic City con Burt Lancaster y Susan Sarandon.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

24 de abril 2018

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