EL FARO/ EL EXTRAÑO (L’équipier, Francia, 2004)

Dirección. Philippe Lioret/ Guión. Philippe Lioret, Emmanuel Courcol y Christian Sinniger con la colaboración de Claude Faraldo, inspirado en un argumento de Gilles Legrand/ Fotografía en color. Patrick Blossier/ Música. Nicola Piovani/ Edición. Mireille Leroy/ Dirección de arte. Thierry Roussel/ Diseño de Producción. Yves Brover/ Vestuario. Pierre Bechir/ Producción. Christophe Rossignon, Philipe Boeffard/Con. Sandrine Bonnaire (Mabé Le Guen), Philippe Torreton (Yvon Le Guen), Grégori Derangère (Antoine Cassendi), Émilie Dequenne (Brigitte, hija del dueño de la taberna), Anne Consigny (Camille, hija de Mabé e Yvon hoy en día), Martine Sarcey (Jeanne en la actualidad), Nathalie Besançon (Jeanne en el pasado), Emmanuel Courcol (el cura), Thierry Lavat (Tinou), Béatrice Laout (Nicole), Christophe Kourotchkine (Lebras)/ Dur. 99 mins.

SINOPSIS

Época actual: Camille llega de París a la isla de Ouessant, comuna francesa de Bretaña, lugar en el que nació, para ocuparse de la venta de la casa de sus padres Mabé e Yvon, ambos ya fallecidos. Ahí se encuentra con su tía Jeanne, hermana de Mabé; sin embargo, esa misma noche y después de quedar con unos posibles compradores de la casa, descubre un secreto íntimo y familiar a través de un libro centrado en el faro de la isla llamado La Jument, enviado a su madre y escrito por un tal Antoine Cassendi. En 1963, un extraño (Antoine) llegó a la isla para unirse al grupo de fareros del que su padre era el jefe. Aquel hombre, Antoine había participado en la guerra de Argel y pronto encuentra el rechazo de los lugareños. De oficio relojero, Antoine se convierte en el blanco de burla y de la ira de los bretones de la isla. No obstante, de a poco, el ebanista y farero Yvon, empieza a brindarle su amistad y ambos se apoyan y ayudan en momentos complicados en el interior de La Jument. Sin embargo, la atracción y el amor entre Antoine y Mabé, crece hasta límites insospechados, Antoine sabe que no podrá permanecer ahí y por ello sólo se queda un par de meses; tiempo suficiente para trastornar el lugar y sus cerradas costumbres y a su vez, cambiar el curso de los acontecimientos y las vidas de los habitantes de la isla, en particular el matrimonio de Mabe e Yvon. En las páginas del libro, Camille descubre su verdadero origen y una historia de amor prohibido y de amistad incomprendida y decide no vender la casa familiar y quedarse con ella.

 

 

El faro, conocida a su vez como El extraño fue exhibida en el tour de cine francés en 2006. Recibió las nominaciones a Mejor Actor (Philippe Torreton), Mejor Música (Nicola Piovani) y Mejor Actriz Secundaria (Émilie Dequenne)

 

El realizador Philippe Lioret (París, 1955), se inició cómo ingeniero de sonido, trabajando en alrededor de treinta películas. En 1993, escribió y dirigió En Tránsito con Jean Rochefort y Marisa Paredes, con la que ganó el Premio del Festival de San Sebastián al Mejor Director. Autor de uno de los 12 episodios del filme comunitario Racismo cotidiano (1998), en 1997 dirige Tenue Correcte Exigee, con Jacques Gamblin, Elsa Zyberstein y Zabou Breitman. Su tercera película fue Mademoiselle/ El desliz (2001), protagonizada por Sandrine Bonnaire y Jacques Gamblin, seguida de El faro (2004) y de los filmes: Je vais bien, ne t’en fais pas (2006) con Mélanie Laurent, Welcome (2009) y Toutes nos envíes (2011) –ambas con Vincent Lindon- y Le fils de Jean (2016). A su vez, ha dirigido alrededor de sesenta anuncios publicitarios.

En México sólo se ha podido ver El faro y El desliz, al igual que aquella, un relato sobre el fracaso amoroso, la frustración erótica y los encuentros casuales, que narra el brevísimo encuentro romántico entre dos perfectos desconocidos que tienen que convivir juntos por varias horas, lo que le servía al ex sonidista Philippe Lioret para incidir en el tema de la frustración amorosa con personajes derrotados e insatisfechos.

Una mujer camina por los pasillos de un mercado, una de sus rutinas como ama de casa, sin embargo, al salir de éste y al toparse con el anuncio de una obra de teatro los recuerdos se agolpan repentinamente. Claire Cancelier (Bonnaire), exitosa visitadora médica, casada y con dos hijos asiste a la convención anual de la empresa donde labora. Ahí, conoce a un extraño mesero, Jean-Pierre (Jacques Gamblin), que arma un escándalo, se trata de una farsa improvisada a cargo de un trío de actores, “La compañía de la improvisación” que amenizan fiestas y reuniones. Claire pierde el tren y el autobús que la llevará a su hogar y además tiene que cargar con el regalo de un amigo que se ha jubilado: un pequeño faro marino. El trío se ofrece a llevarla hasta Lyon, pero en ese viaje, al lado de Jean-Pierre, su vida dará un giro inesperado: una revitalizadora aventura amorosa de una sola noche (“Hace mucho que no me llamaban Mademoiselle”), para regresar de nuevo a la rutina cotidiana.

 

¿Toda la acción ocurre en esta diminuta isla?: -Sí, la Isla de Ouessant es un lugar sorprendente y el faro de La Jument es estremecedor. Fue difícil asegurarnos que los exteriores no dominaran la acción. Emmanuelle Courcol, mi co-guionista, y yo queríamos centrarnos en esta pequeña comunidad, que la gente pudiera identificarse con el grupo en su totalidad y con los individuos que pertenecen a él. Pero como telón de fondo estábamos buscando un lugar que fuera algo así como “el fin del mundo” y como el mar siempre me ha atraído, Ouessant era el lugar perfecto” -Entrevista con el realizador Philippe Lioret, http://www.labutaca.net/films/54/elextrano1.htm-

El faro es un filme que sin serlo ni plantearlo de esa manera, recuerda el tono y las fórmulas del western clásico: Un forastero ajeno totalmente a la isla aparece en alguna parte lejos de su camino y es recibido con hostilidad. Sin embargo, uno de los lugareños, jefe del faro de la isla rompe con esa situación. Trabajan juntos, empieza a conocer a este extraño y se hacen amigos. Después, una mujer se enamora del forastero, por desgracia, se trata de la esposa del farero.

Ello, en una trama que apuesta por una impecable sobriedad. Una elegancia sencilla y contundente en la que se inserta la delicada banda sonora del gran Nicola Piovani, la belleza y el encanto de Sandrinne Bonnaire, la estrella de La ceremonia y En el corazón de la mentira de Claude Chabrol, la impresionante belleza de la isla bretona y de ese enigmático faro que es como un personaje más; como lo es ese gatito Banco que habita en el faro y que se convierte en el elemento que une a esos dos hombres que viven bajo el dolor del pasado y la frustración, en un drama que mantiene el interés y el suspenso a lo largo de toda la película. Se trata de una obra de una enorme belleza visual que apuesta por una historia mínima, sobre los destinos cruzados y el azar y que incide con fortuna en la belleza plástica como se aprecia en el enorme trabajo fotográfico y de diseño de producción del filme. El faro es un relato muy bello y al mismo tiempo triste y melancólico a medio camino entre Breve encuentro (1946) de David Lean y las desesperanzadoras novelas románticas de Stefan Zweig en cuyas tramas la vida puede cambiar en unos cuantos minutos. Todo ello con referencias al horror de la guerra y los recuerdos de la bestialidad humana que los conflictos bélicos provocan como le sucede a Antoine, obligado a quebrar las manos de los lugareños en un pueblo argelino en un molino, acción que le es aplicada a él mismo por unos oficiales franceses cuando Antoine se niega a seguir realizando esa práctica de tortura.

“¿Estabas familiarizado con la isla? Todo lo contrario. Para evitar que resultara un documental, escribimos el guión sin poner un pie en Ouessant. Y lo mismo con respecto al faro. Nunca visitamos ningún faro. Queríamos contar la historia de dos hombres que se enamoran de la misma mujer. Viven y trabajan juntos, en este lugar remoto donde es difícil conocer a la gente y casi imposible escapar de ellos, pero lo que es verdad es que puede ocurrirle a cualquier persona y en cualquier lugar. Habiendo dicho esto, tengo que añadir que, por supuesto, investigamos y hablamos con fareros de Francia. Cuando llegué a Ouessant y fui a La Jument para empezar a rodar, tuve una especie de sentimiento de “déjàvu” como si todo me fuera familiar, aunque no hubiera estado nunca allí. De hecho, me encantó trabajar en Ouessant, con toda esa gente que no dicen mucho pero que verdaderamente salieron de su rutina para ayudarnos. Acabamos de hacer una proyección de la película para que ellos la vieran y su reacción ha sido maravillosa. Las condiciones para el rodaje deben haber sido muy difíciles. No esperábamos nada más. Partíamos cada mañana con una idea y casi siempre teníamos que cambiar a causa de la climatología o cualquier otra cosa” -Entrevista con el realizador Philippe Lioret, http://www.labutaca.net/films/54/elextrano1.htm-

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa, 25 de julio 2017

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