FUNDIDO A NEGRO (Fade To Black, Gran Bretaña-Italia-Serbia, 2006)

Dirección. Oliver Park/ Guión. John Sayles y Oliver Park, inspirado en el libro de Davide Ferrario/ Fotografía en color. John de Borman/ Música: Charlie Mole/ Edición: Guy Bensle/ Dirección de arte: Jasna Dragovic y Paul Ghirardani/ Diseño de Producción. Luciana Arrighi/ Vestuario. Louise Stjernsward/ Producción. Jonathan Olsberg, Massimo Pacilio, Barnaby Thompson, Piero Amati/ Con: Danny Huston (Orson Welles), Paz Vega (Lea Padovani), Diego Luna (Tomasso MOreno) Christopher Walken (Brewster), Anna Galiena (Aida Padovani), Violante Placido (Stella), Nathaniel Parker (Viola), Frano Lasic (Dellere), Paolo Lorimer (Tufano), Kwame Kwei-Armah (Joe Nero)/ Duración. 99 mins.

SINOPSIS

  1. Orson Welles termina el rodaje de La dama de Shanghai protagonizada por Rita Hayworth, de quien se separa. En un intento por recuperarse de su fracaso matrimonial y reiniciar su carrera, Welles viaja a Italia para protagonizar la película Black Magic/Cagliostro/El mago negro dirigida por Gregory Ratoff, junto a la bella actriz italiana Lea Padovani. Ahí, será atraído a una peligrosa red de intriga, asesinato y política cuando un actor es asesinado en plena filmación. Su llegada a Italia pasa casi inadvertida y uno de los periodistas insiste en llamarlo Sr. Hayworth.

El rodaje comienza en los legendarios Estudios de Cinecittà, todo es un caos, que el director Ratoff intenta controlar. Para empeorar las cosas, la co protagonista, la preciosa Lea Padovani, no parece sentirse a gusto con Welles. Dellere, actor secundario que ha recuperado las pastillas para adelgazar de Welles muere justo en brazos de éste y le susurra la palabra: Nero, al tiempo que descubre una lista con los nombres de destacados demócratas cristianos. La curiosidad hace que Welles siga los motivos detrás de las muertes, como la de Dellere, que resulta el padrastro de la Padovani. La policía intenta demostrar que se trata de un suicidio, pero a Welles, esta teoría no le convence.

Luego de la derrota del fascismo, Italia está en ruinas e intenta reconstruirse en medio de miles de refugiados que viven en la miseria y las pugnas entre el partido comunista con una fuerte presencia y los demócratas cristianos ligados a personajes oscuros como el estadunidense Brewster, algo que Orson Welles advierte enseguida. Con la ayuda de su joven chofer, Tommaso, Welles se sumerge en un territorio desconocido de violencia y poder político al tiempo que intenta enamorar a la bella Padovani y va descubriendo una red de situaciones muy peligrosas que le tocan de cerca.

 

 

Kenneth Branagh (Enrique V, Hamlet, Mucho ruido y pocas nueces, Thor) había sido contratado como el realizador original pero fue sustituido por el también británico Oliver Park (Otelo, Dorian Grey, Johnny English, recargado). Asimismo, Christopher Walken sustituyó a Kevin Bacon en el papel del siniestro y encantador Brewster.

 

 

A partir de un guión de John Sayles, riguroso realizador independiente y eficaz guionista de filmes de género (Lianna, Matewan, Fuera de línea, Hombres armados), el cineasta Oliver Parker mezcla realidad y ficción en una historia ambientada en la Italia de la segunda posguerra. Orson Welles que encarna con gran carisma Danny Huston, protagoniza Cagliostro bajo las órdenes del realizador Gregory Ratoff y se involucra en una conspiración que intenta impedir la victoria de los comunistas en las elecciones, en una trama que retoma varios elementos verdaderos de la carrera de Welles.

Poco antes del final del rodaje de La dama de Shanghai filmada en San Francisco y en Acapulco, en enero de 1947, Welles y Hayworth habían solicitaba su pasaporte para irse a Europa: él a filmar con el productor Alexander Korda y ella a buscar la posibilidad de hacer una película en Gran Bretaña. Los celos de Rita regresaron y ella siguió con los trámites de divorcio y Welles no hizo nada por impedirlo ya que no soportaba hacerle daño a quien quería tanto, según una de sus biógrafos, Barbara Leaming. Finalmente Welles no pudo irse a trabajar de inmediato con Korda, perdió a su mujer y acabó yéndose a Italia a protagonizar Cagliostro/El mago negro iniciada en 1947 y finalizada en 1949. Rita se quedó prudentemente en Hollywood filmando La diosa de la danza (1947), que le dio la oportunidad de interpretar a la Diosa Tepsicore, al tiempo que se hablaba de un idilio entre Welles y la actriz italiana Lea Padovani en Italia, quien en realidad no co protagonizó con él Cagliostro –fueron las actrices Nancy Guild, estadunidense y la italiana Valentina Cortese-.

Mientras Rita esperaba la sentencia del divorcio, disfrutó de unas vacaciones en Europa que costeó la Columbia y en compañía de su hija, en tanto que Welles preparaba el rodaje de Macbeth (1948), filme de bajo presupuesto para la compañía productora Republic, dedicada principalmente a realizar seriales de aventuras. Se trataba de una versión de su propia adaptación teatral sobre la obra de Shakespeare que había montado deslumbrando a la crítica en 1936. Welles puso la obra en Salt Lake City en el marco del festival de UTA Centennial Arts con un casting similar al que utilizaría en su película. Entre el 28 y el 31 de mayo de 1948 montó seis representaciones y el rodaje inició el 23 de junio y finalizó el 17 de julio de ese año en Hollywood. Filmó íntegramente en Estudio y con una banda pregrabada (para evitar que se volvieran a doblar los diálogos, cosa que ocurrió a fin de cuentas). Con una duración de 104 mins y un acento escocés en los diálogos la cinta tuvo críticas severas por lo que el colaborador de Welles, Richard Wilson, la redujo a 87 mins. Después, Welles partió para Europa para incorporarse a la supuesta filmación de Cyrano de Bergerac de Alexander Korda que no se llevaría a cabo y desde ahí intentó infructuosamente controlar el destino de Macbeth.

No obstante filmaría con Korda como productor, una de sus películas más celebradas: El tercer hombre (1949), bajo la dirección de Carol Reed, que arrancó en el invierno de 1948 y en la que interpretaría al misterioso y cínico Harry Lime. En ella, Joseph Cotten su co estrella en El ciudadano Kane, encarna al estadunidense Holly Martins, un escritor de novelas policíacas que llega a Viena de la posguerra ocupada por los aliados de la Segunda Guerra Mundial, para localizar a un amigo de la infancia, el propio Lime, que le ha prometido trabajo. Pero el mismo día de su llegada coincide con el supuesto entierro de Harry, involucrado con el mercado negro. Antes, en junio de ese mismo 1948 iniciaría su proyecto cinematográfico de Otelo que le llevaría cuatro años y finalizaría hasta 1952 y que lo ligaría sentimentalmente con la actriz Lea Padovani, prevista para el papel de Desdémona que acabaría en manos de Suzanne Cloutier.

 

Fundido a negro es una muy divertida y entretenida combinación de situaciones reales y otras totalmente inventadas por Davide Ferrario autor del libro y del propio e inventivo guionista estadunidense John Sayles que centra su premisa en la Italia destruida al término de la Segunda Guerra y de la rapiña política de que fue objeto por los demócratas cristianos que se apoyaron en personajes como el ficticio Brewster. Al término del conflicto bélico el país está en total agitación y grandes segmentos de la población viven en extrema pobreza. A esto se suma una amalgama suelta pero amenazadora de ex nazis, narcotraficantes, neofascistas, mercenarios de las fuerzas estadunidenses y de otras fuerzas aliadas que actúan bajo la apariencia del paraguas político llamado Demócratas Cristianos que supuestamente quieren democratizar a Italia y convertirla en una refugio seguro para la democracia, fuera del alcance del Partido Comunista de Stalin. Welles se tropieza con estos personajes a medida que avanza intentando encontrar más pistas que rodean el asesinato del actor Dellere, que le lleva a un traficante negro: Joe Nero. Lo que ve, escucha y aprende de uno de sus antiguos compañeros estadunidenses (el papel de Walken) y de otros en ese peligroso y oscuro grupo político que toma protagonismo en la última parte de la película. La idea del filme y esencialmente de Ferrario y de Sayles es imaginar si todos estos sucesos ocurrieron realmente en esos años caóticos de la Segunda Guerra Mundial en Italia.

 

RAFAEL AVIÑA

Prado Coapa, Ciudad de México 30 de mayo de 2017

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