EL NUEVO ENTRENADOR (The Damned United, Gran Bretaña, 2009)

Dirección. Tom Hooper/ Guión. Peter Morgan, inspirado en la novela de David Peace, The Damned UTD/ Fotografía en color. Ben Smithard/ Música. Rob Lane/ Edición. Melanie Oliver/ Diseño de Producción. Eve Stewart/ Dirección de arte. Andrew Holden Stokes, Leon McCarthy/ Vestuario. Mike O’Neill/ Producción. Andie Harries, Grainne Marmion, Lee Morris/ Con. Michael Sheen (Brian Clough), Timothy Spall (Peter Taylor), Colm Meany (Don Revie), Jim Broadbent (Sam Longson), Elizabeth Carling (Barbara Clough), Gillian Waugh (Lilian Taylor), Henry Goodman (Manny Cussins), David Roper (Sam Bolton), Jimmy Reddington (Keith Archer), Oliver Stockes (Nigel Clough)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

Luego de que la Selección de fútbol de Gran Bretaña es eliminada del Mundial de Alemania en 1974, el entrenador Alf Ramsey es cesado y en su lugar se contrata a Don Revie; un técnico que cosechó varios éxitos con el Leeds United. Su sustituto en el equipo es Brian Clough, ex entrenador del Derbie County y feroz crítico del Leeds, equipo que destacó por su estilo de juego físico y violento bajo las órdenes de Revie. Clough llega al equipo sin su asistente principal Peter Taylor, quien ha rechazado acompañarlo para fichar por el Brighton. El nuevo entrenador alterna los días de Clough en el Leeds así como su trayectoria en el Derby County.

A su vez, la película profundiza en la pésima relación entre Brian Clough y Don Revie, que se origina en apariencia, cuando el Derby County, equipo que permanece en los últimos puestos de la Segunda División, recibe en su cancha durante la temporada 1967/68 al Leeds United, líder de la liga inglesa. Clough se ilusiona con su visita porque le ve como una persona a la que admira y sin embargo, Revie se porta río y distante y el Derby County pierde 2 a 0. Luego de esa derrota, Clough hace todo por ascender a la primera división para derrotarlo en liga, y discute con Taylor la necesidad de fichar un jugador nuevo. Su asistente le recomienda al veterano Dave Mackay, junto a otros jóvenes jugadores de divisiones inferiores. Pese a la oposición del presidente del equipo, Sam Longson, por contratarlos, el Derby County remonta su situación y sube a la máxima división. El Derby County consigue derrotar al Leeds en su casa, en su temporada de debut. En 1972 se proclama campeón de liga y consigue jugar en la copa europea.

Días antes de un partido de la Copa de Europa contra el Juventus de Turín, el Derby tenía que enfrentarse en la liga frente al Leeds United de Don Revie. Pese a la advertencia de su presidente, que le pide jugar con los reservas para estar listos para Europa, Clough alinea a todos sus titulares por el orgullo de derrotar a su rival. En respuesta, el equipo de Revie desempeña un juego muy violento, varios jugadores del Derby se lesionan. Días después, los ingleses son eliminados del torneo europeo. Clough descalifica al presidente del club y le presenta su dimisión, con intención de presionarlo para conseguir sus objetivos. Sin embargo, la directiva no cede y acepta su renuncia. Pese a poner a los aficionados a su favor, tanto Clough como Taylor tienen que abandonar el equipo debido a la soberbia de Clough.

Peter Taylor logra convencerlo para fichar por el Brighton. El técnico acepta la oferta si el club le paga unas vacaciones en Palma de Mallorca con su familia. Durante su estancia en España, Clough recibe la visita de un representante del Leeds United, que le ofrece la plaza de Don Revie porque éste se marcha a dirigir la selección inglesa. Clough rompe su compromiso anterior con el Brighton y Peter Taylor rechaza marcharse con él, ambos discuten y desde ese momento toman caminos separados. La afición se pone en contra de Clough y pide el regreso de Don Revie. Clough termina siendo cesado por la directiva. Horas después, en una entrevista para la televisión de Yorkshire, Clough se ve obligado a debatir con Don Revie, a quien le recrimina no haberle saludado en aquel partido de 1968 que inició su rivalidad. La cinta termina con Brian Clough arrepentido pidiendo disculpas a su asistente Peter Taylor.

 

 

Premios Satellite: Nominada a mejor actor (Michael Sheen) y actor de reparto (Timothy Spall). Premios a lo Mejor del Cine Británico Independiente: Nominación a mejor actor de reparto (Jim Broadbent). Círculo de críticos londinenses: Timothy Spall Nominado a mejor actor de reparto. Sindicato de Guionistas ingleses: Peter Morgan nominado a mejor guión.

 

 

“Voy a darte un buen consejo, Brian. No importa lo bueno que crees que eres, o lo inteligente, o lo elegante que sales en la tele, la realidad en el fútbol es ésta: el presidente es el jefe. Después van los directivos, después los secretarios, después los aficionados, luego los jugadores, y finalmente, el último de todo, en lo más bajo de la lista, va el que, en definitiva, no necesitamos para nada, el jodido entrenador” – Sam Longson a Brian Clough en la película-

 

 

Cine y fútbol son quizá las expresiones populares de mayor arraigo y las que más pasiones despiertan en los espectadores. Lo curioso, es que de todos los deportes trasladados a la pantalla grande, justo es el balompié el menos afortunado. El fútbol y el cine se llevan poco y combinan mal. Sin duda, la imagen cinematográfica es capaz de transformar cualquier evento deportivo en una epopeya épica o dramática, como lo muestran los momentos climáticos de filmes como: Rocky (John G. Avildsen, 1976) y Carros de fuego (Hugh Hudson, 1981) con temas boxísticos y de atletismo. Al igual que en: El número uno (Tom Gries, 1969) con Charlton Heston como quarterback de los Santos de Nueva Orleáns y en las dos versiones de Golpe bajo (Robert Aldrich, 1974 y Peter Segal, 2005), con Burt Reynolds y Adam Sandler, respectivamente, también como mariscales de campo, liderando a equipos de reclusos sin redención que se enfrentan a sus custodios.

El fútbol soccer –al igual que nuestra selección nacional- está muy lejos de alcanzar esos clímax y alardes de epopeya en la pantalla por simples elementos de tiempo y suspenso. En el fútbol no existen los dos minutos finales. Tampoco hay campana que detenga los ya de por sí vertiginosos rounds. No existe un disparo que corta la respiración y marca la salida para jinetes y corredores. Ni la emoción de una bola que se va de hit hacia las gradas. Menos aún, la violencia extrema y circense acompañada de sangre, sudor y músculos a reventar sobre los encordados de un cuadrilátero como sucede en La bestia magnífica (Chano Urueta, 1952), o en El luchador (Darren Aronofsky, 2008).

Con todo, el fútbol ha sabido instalarse en el cine, aprovechando justamente el impacto popular que genera y en ocasiones, colocando a los ídolos de la afición como improvisadas estrellas o comparsas de tramas regulares o mediocres. Aunque, no todo está perdido en el “el juego del hombre”, como le decía el gran poeta de la crónica deportiva, Ángel Fernández (“Me pongo de pie”), colega de otros grandes como: Jorge Sonny Alarcón, Antonio Andere y Fernando Marcos.

Pocos son los filmes destacados que incluyen en su trama la pasión futbolera, sin embargo, algunas referencias futbolísticas funcionan de manera inquietante en algunas tramas que poco o nada tienen que ver con el deporte: es el caso de la ganadora del Oscar a la mejor cinta de habla no inglesa, El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009): la escena en el estadio, o las cartas del asesino en las que hace referencia a jugadores del Racing.

Algo similar sucede con otro relato argentino ambientado durante la instalación de la dictadura militar a fines de los setenta: Cordero de Dios (Lucía Cedrón, 2008), en el que, a través de idas y venidas en el tiempo presente, la acción se detiene en 1978 durante el campeonato mundial de fútbol en Argentina que coincide con la extraña muerte de un cronista deportivo y activista político, en una historia sobre el duelo y la memoria.

En la también argentina, El camino de San Diego (2006), su realizador, Diego Sorín, elige un tono a medio camino entre el documental antropológico y cierto realismo mágico con un humor agridulce, para contar la vida de Tatí, un fanático del astro Maradona, quien se ha tatuado el 10 en la espalda y lleva siempre la camiseta de Diego: el nombre que le pondrá a su próximo hijo, justo cuando es despedido de su empleo y por ello acaba aprendiendo el oficio de la madera. Un día, Tati descubre una raíz de un árbol con la forma de Maradona en los momentos en que el jugador ingresa a la clínica Suizo-Argentina en Buenos Aires para restablecerse y el protagonista decide atravesar el país para homenajearlo con su regalo.

Se trata de obras que se encuentran en el extremo de relatos de fórmula como: Escape a la victoria (John Huston, 1981) con Sylvester Stallone como guardameta, al lado de Michael Caine, Max Von Sydow y veteranos futbolistas como Bobby Moore, Osvaldo Ardiles y Pelé. Al igual que Gol (Danny Cannon, 2005), Gol. Viviendo el sueño (Jaume Collet-Serra, 2007) y Gol 3 (Andrew Morahan, 2009), con Kuno Becker como Santiago Munez/Muñiz, joven mexicano de orígenes humildes que termina como astro del balompié empezando desde abajo, en clubes como: Newcastle United y Real Madrid, así como en la Copa del Mundo en Alemania 2006.

Verdaderos ídolos del fútbol como Edson Arantes do Nascimento, Pelé, aparece en varios filmes brasileños y en el documental dirigido por Francois Reichenbach, al igual que Garrincha, estrella de Garrincha: alegría del pueblo (1961) de Joaquim Pedro de Andrade. Lo mismo ocurre con el francés Eric Cantona quien ha trabajado en varias cintas de ficción, entre ellas, Buscando a Eric (2009) del británico Ken Loach, centrada en un cartero fanático del Manchester que inesperadamente se topa con su ídolo, Cantona. Al igual que el ex rudísimo delantero británico Vinnie Jones, a quien se le ve en: Juegos, Trampas y Dos Armas Humeantes y Cerdos y Diamantes, XMen 3, Tiro penal o El expreso de la muerte/ El tren de la carne de medianoche. El también inglés David Beckham, aparece brevemente y es la inspiración de Keira Knightley en la agradable cinta de fútbol femenil: Jugando con el destino/ Quiero ser como Beckham (2002).

Finalmente un par de reflexiones nostálgicas sobre la guerra y el fútbol: El Portero (1999) del español Gonzalo Suárez, sobre un guardameta de Primera División obligado a deambular en pequeños pueblos a causa de la guerra civil y cuyo espectáculo consiste en retar a los aldeanos a meterle un gol en improvisadas porterías. Y El milagro de Berna (2003) de Sonke Wortmann, relato-homenaje a la Selección alemana de fútbol que ganó el Campeonato Mundial en1954, en los momentos en que la Unión Soviética repatría a sus prisioneros de guerra, entre ellos, el padre de un niño alemán fanático del fútbol que ha encontrado como sustituto paterno al goleador Helmut Rahn, quien lo adopta como mascota.

 

 

En tono de humor negro, se narra en El nuevo entrenador la polémica historia de esos fatales 44 días del entrenador Brian Clough al frente del Leeds United, el equipo de fútbol soccer campeón de ese momento. Gracias al anterior entrenador, Don Revie, rival acérrimo de Brian, el club había vivido el período de más éxito de toda su historia; todo ello, a costa de practicar un fútbol agresivo, poco lucidor y por consiguiente, muy lejano al espíritu deportivo y lucidor de Brian. En efecto, Clough había logrado, con la colaboración de su ayudante y primer asistente Peter Taylor, éxitos sorprendentes con equipos de divisiones inferiores como el Hartlepool y el Derby County. Aceptar el trabajo del Leeds sin el apoyo de Taylor a su lado, con un equipo integrado con los futbolistas formados por Revie se trastoca en una tarea terrible.

El filme está dirigido con eficacia y gracia por el británico Tom Hooper quien después de este filme se llevaría el Oscar con el tema de la incapacidad de expresión y los problemas de comunicación oral y emocional, a partir de la tartamudez del Rey Jorge VI de Gran Bretaña y su posterior cura, en el brillante drama histórico El discurso del rey/ The King’s Speech (2010) protagonizada por Colin Firth y Geoffrey Rush, como el poco ortodoxo terapeuta del lenguaje. Más tarde, Hooper alcanzaría sonados éxitos comerciales y de crítica con el musical histórico Los miserables (2012) y La chica danesa (2015) con el tema del cambio de sexo.

Por supuesto, detrás de El nuevo entrenador se localiza el extraordinario guionista Peter Morgan responsable de tres películas trascendentes sobre la historia social y cotidiana inglesa: el fresco sobre el ejercicio del poder: La reina (Stephen Frears, 2006), Frost-Nixon. La entrevista del escándalo (Ron Howard, 2008) y El nuevo entrenador (2009): las tres protagonizadas por el espléndido Michael Sheen; respectivamente en los papeles del Primer Ministro Tony Blair, el periodista David Frost y el entrenador Brian Clough; ésta última en un filme que aborda no sólo la experiencia futbolística y las pasiones que ese deporte genera, sino lo que sucede en las gestiones de las directivas y los aspectos sicológicos de entrenadores, asistentes jugadores, aficionados y dueños de los equipos. Sin duda, se trata del retrato más certero sobre el universo del fútbol, la rivalidad, los nervios, las presiones fuera y dentro de la cancha y el poder que todo ello representa, no muy alejado de un drama Shakesperiano, cuando el dinero no influía tanto en el deporte y su total transformación en un negocio.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México 28 de marzo 2017

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