UN HOMBRE IDEAL (Un homme idéal, Francia, 2015)

Dirección. Yann Gozlan/ Guión. Yann Gozlan, Guillaume Lemans y Gregoire Vigneron/ Fotografía en color. Antoine Roch/ Música. Cyrille Aufort/ Edición. Gregoire Sivan/ Dirección de arte. Bruno Via/ Vestuario. Olivier Ligen/ Producción. Thibault Gast, Matthias Weber, Wassim Béji, 2425 Films, Mars Films, TF1 Films Production/ Con. Pierre Niney (Mathieu Vasseur), Anna Girardot (Alice Fursac), André Marcon (Alain Fursac), Valeria Cavalli (Hélene Fursac), Thibault Vincon (Stanislas Richer), Marc Barbé (Vincent, el chantajista), Sacha Mijovic (Franck), Eric Savin (policía), Luc Antoni (agente inmobiliario)/ Duración. 100 mins.

SINOPSIS

A sus 26 años, Mathieu Vasseur sigue soñando con ser un escritor de prestigio, pero a pesar de todos sus esfuerzos, no consigue publicar nada. Matthieu tiene todo para triunfar: tiene carisma, juventud, es un hombre atractivo incluso elegante y tiene la habilidad de convencer a los demás de sus osadías. Sin embargo, justo lo que le falta es el talento del escritor y su novela, El hombre de espaldas, es rechazada por una empresa editorial. Por ello, debe resignarse a trabajar en una compañía de mudanzas. Es así como conoce por azar a una bella joven ensayista literaria: Alice Fursac, quien dicta una plática sobre “El perfume en la literatura”. No obstante, su destino se trastocará por completo, el día en que, por casualidad, descubra varias fotografías y el manuscrito de un anciano solitario que acaba de morir: Leon Vauban, se trata de un diario de la guerra de Argel de finales de los cincuenta que resulta hipnotico. Debido a su frustración literaria, Mathieu decide apropiarse del diario cambiarle el nombre al de Arena negra, novelizarlo un poco y firmarlo con el suyo a una editorial. Mathieu se prepara a fondo: estudia los antecedentes y el desarrollo de la guerra de Argel y a su vez, analiza el estilo de varios y afamados escritores franceses para crearse su propia personalidad literaria. Arena negra es un éxito editorial sin precedentes y él se convierte en una celebridad en el mundo de la literatura gracias al plagio cometido. No sólo eso, alcanza una buena fortuna económica y consigue enamorar a Alice Fursac. Tres años después, Mathieu ha recibido enormes adelantos de dinero y tiene múltiples deudas, a su vez no ha podido escribir ni una sola línea de la segunda y prometida novela. De visita en la casa veraniega frente al mar de Alain y Hélene Fursac, los adinerados padres de Alice, Mathieu acepta un ultimátum de su editor y del Banco. No sólo eso, durante una firma de libros en la librería local del pueblo, Mathieu recibe la visita de Vincent, el hijo del mejor amigo de Leon Vauban, compañero en el frente de Argel y lo chantajea. El es el único con conocimiento del manuscrito de Vauban. El sabe del plagio y le pide dinero. Y a su vez, Stanislas, ahijado de Alain, sospecha de Mathieu, quien se verá inmerso en una encrucijada fatal y en una serie de situaciones cada vez más absurdas y violentas. Todo con el único fin de mantener a flote su secreto.

 

“Después de Cautivos (2009), mi primer largometraje, quería hacer un thriller; una película de género estilizada que contara la historia de un personaje dispuesto a pactar con el diablo para conseguir su sueño; hacer el retrato de un joven en busca de su identidad y que terminará perdiéndola. Mathieu Vasseur, el protagonista, se enreda en una primera y gran mentira que le empujará por una espiral de la que ya no podrá salir. Puedes perderte en la mentira, puedes volverte loco. Me parecía que el tema era de plena actualidad: historias de plagios que se han multiplicado y proporcionado una fama fulgurante. La identidad es un tema que me apasiona desde siempre, es universal y particularmente novelesca. A su vez, Mathieu no quiere triunfar tontamente, por casualidad. Tiene sinceramente la ambición de convertirse en novelista y está rabioso porque no lo consigue. Desde el principio teníamos que conseguir empatía por él para entenderle y no rechazarle cuando empieza a cometer actos censurables. Su problema es que le falta talento, aunque tiene, y mucho, para mentir” –Entrevista a Yann Gozlan, Lahiguera.com-

 

Con su segunda película el realizador francés Yann Gozlan, ha concebido un relato sobre ese abismo que existe entre lo que uno es y lo que aspiras a ser. ¿Qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo? ¿Cuál es el precio a pagar cuando robas el manuscrito de un muerto. Un hombre ideal resulta un eficaz thriller de personajes con enorme talento para mentir y para inventar historias, reales y ficticias y la forma en que envuelven a personas comunes. Traición, chantaje, crimen, drama, historia romántica y un personaje que parece ocultar diversas personalidades y que en el fondo no es más que un hombre común con una enorme capacidad para extraer lo extraordinario de lo ordinario.

Por supuesto el tema no es novedoso. El propio cine francés tiene acercamientos similares en la espléndida cinta de Claude Lelouch, Crimen de autor (2007) sobre un escritor fantasma que escribe las novelas de una exitosa autora de libros de aeropuertos o estaciones. Y en particular el cine de Hollywood como lo muestra: La ventana secreta (2004) de David Koepp, inspirado en una novela de Stephen King, con Johnny Depp como un escritor que atraviesa un mal momento creativo y en pleno proceso de separación de su esposa, aparece en su vida un extraño personaje (John Turturro) que lo acusa de haber plagiado uno de sus relatos. Y sobre todo, Palabras robadas (Brian Klugman, Lee Sternthal, 2012), con Bradley Cooper, Denis Quaid y Jeremy Irons, acerca de un escritor de éxito que lee su nueva novela ante una multitud de admiradores. Se trata de la historia de un escritor fracasado que tiene la fortuna de encontrar un manuscrito. Lo publica como suyo y obtiene un éxito espectacular que lo convierte en uno de los mejores autores de su tiempo. El autor del manuscrito resulta ser un anciano que lo escribió durante su juventud, cuando estuvo destinado en París durante la Segunda Guerra Mundial, época en la que encontró al amor de su vida.

A diferencia de ésta última, Un hombre ideal no intenta entrecruzar una historia dentro de otra como Palabras robadas en una suerte de cajas chinas, sino presentar el drama de un hombre joven atrapado en su propia espiral de mentiras que van ascendiendo y que resulta incapaz de encontrar una salida a esa avalancha brutal que ha concebido. Todo ello en un suspenso in crescendo muy en deuda con los mejores thrillers de Hitchcock y las novelas de Patricia Highsmith como Extraños en un tren (1951).

 

“Me interesaba mucho ese toque suyo “working class”. ¡No podemos fingir que las clases sociales no existen! Quería verle llegar vestido de empleado de mudanzas al aula en donde ve a Alice por primera vez. Es hermosa, habla de literatura, representa todo lo que él querría tener. Cuando era más joven, me acuerdo de algunos realizadores que venían a pedirme DVDs cuando trabajaba como vendedor en la Fnac, soñando con montar mis primeros cortos. Venían todo simpáticos, pero era muy violento para mí. Me hubiera gustado estar de su lado, pero estaba ahí, detrás del mostrador, con mi chaleco de la Fnac. Es duro tener una pasión y tener la sensación de estar en un callejón sin salida. Me identifico mucho con esta escena. Tenía otra razón para que Mathieu trabajara haciendo mudanzas de manera ocasional: las situaciones a las que se enfrenta en la segunda parte de la película exigían que estuviera en muy buena forma física; que tuviera un aspecto un poco atlético…Al principio es como una concha vacía. Cuanta más energía utiliza para salir de la intrincada situación que él mismo ha creado y que le ha atrapado, cuanto más reactivo es, más se alimenta su potencial creativo y surge la inspiración. No sabemos si ha adquirido el estilo, pero tiene cosas que contar. Me gusta mucho la idea de que haya un precio que pagar cuando uno se inicia en un proceso artístico. Mi primer objetivo era desarrollar un suspense lo más acuciante y sofocante posible. Que nos sumergiera literalmente en la piel del personaje” -Entrevista a Yann Gozlan, La higuera.com-

 

Pese a varias situaciones rocambolescas, excesivas y poco creíbles que la trama ofrece debido a las absurdas peripecias emprendidas por el protagonista, la puesta en escena de Gozlan y el gran trabajo del joven actor de extracción teatral Pierre Niney; estrella a su vez de: Yves Saint-Laurent (Jalil Lespert, 2014), consiguen transmitir el horror, la presión y la paranoia del personaje central. Y es que, Mathieu, al publicar el texto de otro, no sólo se convierte en lo que siempre había deseado, sino que además conquista a la mujer que ama que le parecía inaccesible. Aunque pudiera soñar por un momento que le ama tal y como es, sin talento ni inspiración, su relación siempre se sostendría en la mentira inicial; lo que le resulta una auténtica tortura psicológica. Alice termina por convertirse en el motor de cada uno de sus actos y él, está dispuesto a todos los sacrificios para que ella mantenga intacta la imagen de ese hombre ideal con el que cree vivir, hasta la última estratagema, que termina por trastocarlo en un fantasma que acaba siendo víctima de sus propios maquiavelismos. Todo ello en un espléndido ejemplo de cine de género con una enorme banda sonora, que sin ser una obra maestra resulta entretenido, tortuoso y fatalista.

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

31 de enero 2017

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