LA REINA MARGOT (La reine Margot, Francia-Alemania-Italia, 1994)

Dirección. Patrice Chéreau/ Guion. Patrice Chéreau y Daniele Thompson, inspirados en la novela homónima de Alejandro Dumas/ Fotografía en color. Philippe Rousselot/ Música. Goran Bregovic/ Dirección de arte. Joao Martins/ Vestuario. Moidele Vickel/ Diseño de Producción. Richard Peduzzi y Olivier Radot/ Producción. Claude Berri, Pierre Grunstein, Carsten Meyer-Grohbruge, Paulo Troncoso/ Edición. Francois Gedigier y Helene Viard/ Con. Isabelle Adjani (Margot/ Margarita de Valois), Daniel Auteuil (Enrique de Borbon rey de Navarra) Jean-Hugues Anglade (Carlos IX), Vincent Perez (La Mole), Virna Lisi (Catalina de Medicis), Dominique Blanc (Henriette de Nevers), Pascal Greggory (Anjou), Claudio Amendola (Coconas), Miguel Bosé (Duque de Guisa), Asia Argento (Charlotte de Sauve)/ Duración. 138 mins.

SINOPSIS

Agosto de 1572, París se encuentra al tope de católicos y hugonotes, que asisten a la boda del protestante Enrique de Borbón, rey de Navarra y Margot -hija de Catalina de Medicis y hermana del débil monarca Carlos IX-. Los odios religiosos y la paranoia del poder, llevan a Catalina y a otros nobles a fraguar en esa noche nupcial, la terrible matanza llamada de San Bartolomé, que se inicia con el asesinato del almirante hugonote Coligny, para proseguir con una carnicería de protestantes en el Louvre y las plazas de París, donde mueren cerca de diez mil personas.

Si bien Margot está excluida de ascender al trono a causa de la Ley Sálica, su casamiento con un príncipe protestante brinda una oportunidad de reconciliación durante el reinado de su neurótico e hipocondríaco hermano Carlos IX. El matrimonio se lleva a cabo, sin embargo, Margot, no ama a Enrique e inicia un apasionado romance con el soldado La Mole, que también es protestante y proviene de una familia acomodada. Numerosos asesinatos por envenenamiento se suceden, al multiplicarse las intrigas en la corte y el complot de la malévola reina Catalina para que su hijo Anjou, el futuro Enrique III, ascienda al trono, amenazando las vidas de La Mole, Margot y Enrique.

 

 

 

Cadáveres apilados por las calles, cabezas cortadas, jabalís cazados de manera sangrienta, reyes que sudan sangre y la reina Margot con su vestido blanco que se torna carmesí. Patriche Chereau, hombre de teatro convertido en exitoso cineasta, emprende una relectura de la historia y de la literatura romántica y de aventuras -en este caso, Dumas-, a partir de esa nueva cultura de la sangre que permeaba en el cine de los noventa. Un líquido rojizo que se convierte en el motor de la historia de Francia y de un filme tan excesivo como fascinante.

 

La Reina Margot fue nominada al Oscar a Mejor Vestuario. Nominada al Globo de Oro a la Mejor Película de habla no inglesa. Obtuvo cinco Premios César a lo Mejor del Cine Francés: Mejor Actriz (Adjani) Mejor Actor y Actriz secundarios (Anglade y Lisi), Mejor Fotografía y Mejor Vestuario. A su vez, ganó el Premio del Jurado y el de Mejor Actriz secundaria (Lisi) en el Festival de Cannes. Premio a Virna Lisi por parte del Sindicato de periodistas italianos de cine.

 

A medio camino entre la crónica histórica y la puesta en escena operística, La reina Margot, de Patrice Chéreau, protagonizada por una bellísima Isabelle Adjani y una notable Virna Lisi, en el papel de la siniestra Catalina, resulta una suerte de acercamiento hiperrealista a aquel oscuro episodio de la historia. En efecto, el relato pulsante y sangriento intenta poner al día, los sucesos de intolerancia política y religiosa que se sufría por aquel entonces en Bosnia-Herzegovina, así como en Gran Bretaña e Irlanda.

El filme pretende con enorme pulso retomar lo sórdido y lo sublime de una época de delirio y fanatismo, de salvajismo y erotismo, de ambiciones de poder y frustración sexual, política e histórica. Sin embargo, en ocasiones, el filme deriva en un espectáculo hueco y estilizado, en donde se impone más el vestuario, los recursos de producción y una impresionante pista sonora muy cercana a Carl Orff que fusiona con inteligencia, sonidos modernos y renacentistas.

A pesar de su intento por evitar el espectáculo hollywoodense, el filme de Chéreau y sus impactantes escenas que materializan los colores de la sangre y la muerte (el negro de Catalina y de los protestantes, el rojo del vestido de bodas), parece saquear imágenes de cult movies estadunidenses como Los guerreros o Conán, el bárbaro. Así lo ejemplifican respectivamente, las tomas de conjunto que muestran a los hijos de Catalina, como una suerte de líderes guerreros y las matanzas y regueros de cadáveres en la noche de San Bartolomé.

Chéreau, ha combinado una exitosísima carrera como director teatral, con una breve filmografía de tan sólo cinco títulos en 20 años, en la que destaca L’homme blessé (1982) -una crónica negra sobre la droga y el homosexualismo-. En esta ocasión, reúne y maneja con habilidad un reparto espléndido y consigue una apabullante puesta en escena y a su vez una insólita crónica de secreciones humanas como alegoría de sucesos históricos, para narrar la oscura y demencial historia de los últimos Valois.

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

Diciembre 2016

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