EL ASESINO DENTRO DE MÍ (The Killer Inside Me, Estados Unidos-Gran Bretaña-Suecia-Canadá, 2010)

Dirección. Michael Winterbottom/ Guión. John Curran, inspirado en la novela El asesino dentro de mí, de Jim Thompson/ Fotografía en color. Marcel Zyskind/ Música: Joel Cadbury y Melissa Parmenter/ Edición: Mags Arnold/ Dirección de arte: Jeannette Scott/ Diseño de Producción. Bob Simons y Mark Tildesley/ Vestuario. Lynette Meyer/ Producción. Andrew Eaton, Chris Hanley, Bradford L. Schlei, Anna Croneman, Tomas Eskilsson, Susan Kirr/ Con: Casey Affleck (Lou Ford), Jessica Alba (Joyce Lakeland), Kate Hudson (Amy Stanton), Ned Beatty (Chester Conway), Elias Koteas (Joe Rothman, el sindicalista),Tom Bower (Shreiff Bob Maples), Simon Baker (Howard Hendricks, el investigador), Bill Pullman (Billy Boy Walker), Brent Briscoe (el vagabundo), Liam Aiken (Johnnie Papas), Jay R. Fergusson (Elmer Conway), Matthew Maher (suplente del Sheriff Jeff Plummer), Aly Nazary (Max Papas)/ Duración. 109 mins.

SINOPSIS

Años cincuenta. La trama tiene lugar en Central City, una localidad petrolera al oeste de Texas, lugar pequeño y tranquilo que poco a poco empieza a deteriorarse con la llegada de Lou Ford, sheriff adjunto del comisario Bob Maples, quien por órdenes del millonario empresario Chester Conway, le encarga a Ford, desalojar del pueblo a la bella y sensual prostituta Joyce Lakeland. La agresividad de la chica desata en Ford su lado oscuro y violento y ambos inician una sensual y apasionada relación hasta que ella le propone que eliminen al hijo de Conway, Elmer y quedarse con una buena cantidad de dinero que él le dará. Sin embargo, ese mismo lado oscuro en el que gravitan abuso infantil con prácticas sadomasoquistas y el recuerdo de la muerte de su hermano, terminan en una escalada de crímenes que Ford intenta ocultar a duras penas. En el pueblo todos consideran a Ford, un joven discreto, tranquilo y afable que empieza a experimentar una sicopatía que lleva muy dentro. Todas las personas que se cruzan en su camino son afectados por esa locura y violencia: un vagabundo, Johnnie Papas, adolescente en malos pasos que confía en Ford e hijo de Max Papas que le debe favores a Lou y sobre todo Amy Stanton, una chica de buena familia, novia y amante de Lou Ford, con quien ha planeado fugarse, sólo para detener un poco las amenazas que pesan sobre él por parte de Joe Rothman, un sindicalista en problemas con Conway padre, pero sobre todo con el investigador Howard Hendricks que llega de fuera para acosarlo. Todo ello desde el momento en que Ford golpea hasta medio matar a Joyce y asesina a Elmer. Lou termina en un manicomio de donde sale para ser testigo de una vuelta de tuerca final y cerrar su escalada de demencia con una apocalíptica venganza de sangre.

 

 

El asesino dentro de mí compitió por el Oso de Oro en Berlín. Casey Affleck fue nominado a Mejor Actor por el Círculo de Críticos de Dublín. Asimismo, su Diseño de Producción fue nominado a los Premios del Cine Británico. También obtuvo la nominación a Mejor Película en el Festival de Sidney. En contraste, Jessica Alba fue nominada a los Razzies (peores actuaciones del cine) por: El asesino dentro de mí, Machete, Los pequeños Fockers y Día de San Valentín del mismo año. A su vez, el realizador Michael Winterbottom fue nominado al Premio de Cerdo Sexista por la Asociación de Mujeres de la Prensa Cinematográfica.

 

 

En su lanzamiento, el filme fue duramente criticado por su brutal y gráfica representación de la violencia dirigida hacia las mujeres. Este mismo tópico influyó para que la película no tuviera una proyección de largo alcance, sin embargo, el tema es justamente ese, desarrollado en una época de violencia machista feroz como eran los años cincuenta.

 

Katherine Heigl, Natalie Portman, Sienna Miller y Michelle Williams, fueron consideradas para el personaje de Amy Stanton.

 

El asesino dentro de mí, adaptación de la despiadada novela de Jim Thompson escrita en 1952, no es un filme que debe tomarse a la ligera. Es cierto sí, que se balancea en una cuerda floja que circunda entre el exceso, el sarcasmo y ese horror demencial que habita en la mente de un asesino psicópata trastornado por su entorno infantil. Una impresión superficial del filme, lo colocaría como un relato de violencia gratuita en extremo misógino, cuando en realidad se trata de un crudo retrato de esa doble moral estadunidense en un pequeño pueblo de la América profunda filtrado a través de las pulsiones de un cine negro en su fase más sicótica.

Desde la secuencia de créditos y el apoyo de una gran banda sonora, El asesino dentro de mí se instala de manera excepcional en esas ciudades semi rurales de los años cincuenta y sumerge al espectador en una espiral de caos, violencia y sexo sadomasoquista: los demonios interiores de un encantador y sereno protagonista que asesina con brutalidad extrema para apaciguar sus fantasmas y al mismo tiempo, eliminar testigos de sus actos de corrupción.

De hecho, no existe gran diferencia entre el alguacil Lou Ford (Affleck notable), el mal teniente Harvey Keitel de Corrupción judicial (Abel Ferrara, 1992) o el deshonesto detective angelino Kurt Russell de El lado oscuro de la ley (Ron Shelton, 2002), escrita por James Ellroy, heredero de los sórdidos universos de Jim Thompson (1906-1977), guionista de Casta de malditos (1956) de Stanley Kubrick y autor de novelas llevadas al cine por directores como: Peckinpah, Frears o Tavernier.

Por supuesto, además de la excepcional ambientación –la escena de cruce de automóviles en la gran ciudad es impresionante- y el material argumental, sobresale la puesta en escena mórbida y exasperante que propone un cineasta atípico como lo es el británico Michael Winterbottom, quien ha saltado de la ciencia ficción (Código 46), al sexo explícito y el voyeurismo carnal (9 orgasmos) y de ahí al documental político (Camino a Guantánamo). El cineasta, apuesta por los elementos más inquietantes del cine negro para asomarse a la penumbra mental del protagonista y su cinismo amoral, a través de una narración dramáticamente romántica en la que recurre a la voz fuera de cuadro y al flashback; los recuerdos de una infancia, marcada por la sumisión sexual femenina: el motor de sus pesadillas.

 

Jim Thompson (1906-1977), creció en Oklahoma. Antes de convertirse en escritor, fue botones de hotel, camionero, especialista en explosivos, camarero y vigilante en campos petroleros, experiencias que después reflejaría en sus novelas. Más curioso aún, es que Thompson tuvo un padre estafador y él mismo simbolizó la autodestrucción del escritor. La gran depresión de los años treinta le marcó el camino de la novela negra policiaca pulp y el del escritor que se mueve al margen del sistema aunque terminara viviendo de ese mismo sistema. Entre sus admiradores estuvieron Stanley Kubrick, Roberto Bolaño y Quentin Tarantino.

 

Casta de malditos de 1956, inspirada en Clean Break/Atraco perfecto, una novela de Lionel White, escritor y reportero de nota roja, representa uno de los puntos más álgidos del llamado cine negro estadunidense realizada en un tono muy cercano al documental policiaco, que propone una inquietante visión fatalista del entorno. Aquí, todas las situaciones que anteceden al atraco parecen infalibles, sin embargo es evidente el tono pesimista del relato y los puntos débiles de sus protagonistas. En ese sentido pesa el trabajo de co adaptador y dialoguista de Jim Thompson, por ejemplo.

 

En el caso de El asesino dentro de mí, ello no podía ser de otra forma tratándose de la adaptación de la novela de Thompson, un escritor que se caracterizó por su crudeza pura al construir cada uno de sus personajes. Y es que al parecer, cada elemento existente en sus historias tenía relación con su pasado, en el que su padre James Sherman Thompson era un alguacil corrupto. La película recrea de forma notable la ambientación noir de los años cincuenta, cuando fue publicada la novela y en la época en la que transcurre toda la acción, consiguiendo una lograda atmósfera que permite estudiar y entender con toda frialdad al protagonista, un sicópata social traumatizado por un pasado oscuro de infancia. Si se está dispuesto a no cuestionar la moralidad de ninguno de los personajes, la película resulta un brutal recorrido por el interior de una mente perturbada. La mayor parte del peso de la película recae sobre Casey Affleck, hermano de Ben Affleck (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, Desapareció una noche, Interestelar), quien consigue crear una personalidad sicópata y autodestructiva.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

15 agosto 2016

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