FUERZA MAYOR (The Turist/ Force majeure, Suecia-Francia-Noruega-Dinamarca, 2014)

Dirección. Ruben Östlund/ Guión. Ruben Östlund/ Fotografía en color. Fredrik Wenzel, / Música. Ola Flottum, Allan Smith y temas de Vivaldi/ Edición. Jacob Secher Schulsinger y Ruben Östlund/ Dirección de arte y Diseño de Producción. Josefin Asberg/ Vestuario. Pia Aleborg/ Producción. Katja Adomeit, Philippe Bober, Erik Hemmendorff, Marie Kjelson, Marina Perales, Yngve Saether/ Con. Johannnes Bah Kuhnke (Tomas), Lisa Loven Kongsli (Ebba), Clara Wettergren (Vera), Vincent Wettergren (Harry), Kristofer Hivju (Mats), Fanni Metelius (Fanni), Karin Myrenberg (Charlotte), Brady Corbet (Brady), Johannes Mustos (el hombre de intendencia), Adrian Heinisch (conductor del autobús)/ Duración. 118 mins.

SINOPSIS

Tomas, Ebba, su esposa y sus hijos menores de edad: Vera y Harry, toman unas merecidas vacaciones de invierno en un lujoso hotel de los Alpes franceses que cuenta con su propia estación de esquí. Todo es feliz rutina y esparcimiento. Sin embargo, una mañana mientras desayunan en uno de los restaurantes, se produce una avalancha en apariencia controlada, sin embargo, de pronto, la situación toma un cauce de peligro y el evento aterroriza a todos los turistas. Ebba, asustada llama a Tomas, su marido para que le ayude a proteger a sus hijos del alud que se cierne, no obstante, él ha salido huyendo de ahí. La avalancha se detiene a unos metros del restaurante, sin causar daños, sólo un enorme susto. Sin embargo, esa situación desencadena un cataclismo familiar que resquebraja la unidad del matrimonio. Más tarde, cuando Ebba expone los hechos a una pareja de amigos en común: Mats y Fanni, precipita en Tomas una crisis nerviosa, e intentará de manera desesperada recuperar su lugar como jefe y protector de la familia.

 

 

Fuerza Mayor obtuvo el Premio del Jurado en la sección Una Cierta Mirada en el Festival de Cannes. Ganó a su vez el galardón a Mejor Cinta Extranjera por parte de la Asociación de Críticos de Chicago, Dallas, North Carolina, Oklahoma, Washington, San Diego, Vancouver y Toronto. Mejor Guión y Mejor Película en el Festival de Cine Europeo en Sevilla, España. Asimismo se llevó los principales premios de la Academia de Cine Sueca, los Guldbagge Awards: Película, Dirección, Fotografía, Guión, Edición.

 

 

“Me fascinó la idea de hablar de esa noción que nos inculcan a todos, según la cual el hombre debe ser el protector de su mujer y de su familia, y del código social que nos enseña que el hombre nunca debe retroceder ante el peligro. Eso me llevó a la idea de un drama existencial que transcurriera en una estación de esquí, lo que me pareció muy interesante por varias razones. Para mí, ir a esquiar simboliza el control absoluto de la vida. “Les Arcs”, donde se rodó la película, se construyó en los años cincuenta, como la mayoría de las estaciones europeas, para acoger a familias de clase media formadas por una madre (que a veces trabajaba fuera de casa), de un padre ejecutivo medio y de dos hijos. Se supone que el padre eche una mano en la cocina americana perfectamente equipada del apartamento para que la madre pueda hacer otras cosas, relajarse o salir a esquiar con la familia. Las estaciones de esquí son lugares cómodos. En los anuncios, vemos a la madre descansando y al padre jugando con sus hijos. Las vacaciones son el momento en que el padre occidental se dedica plenamente a la familia para compensar su habitual ausencia por trabajo. Dedica tiempo a la familia y se ocupa de los hijos” –Ruben Östlund Lahiguera.com-

 

 

Para Fuerza mayor, su director Ruben Östlund se inspiró en imágenes reales entresacadas de videos subidos a YouTube. Por ejemplo, la avalancha que es el detonante al inicio del filme, fue sugerida por uno de estos videos. Asimismo, la versión de un acordeonista de 12 años de edad que interpreta el tema Verano de Las cuatro estaciones de Vivaldi en un clip de YouTube fue utilizada varias veces en la película.

 

 

Fuerza mayor parte de un hecho muy simple, casi banal: la manera en que reacciona ante el peligro un jefe de familia, el padre que se supone, está para proteger a su mujer y a sus hijos. Lo atractivo de la película es la forma en que el realizador retoma elementos de otro gran cineasta sueco: Ingmar Bergman, para construir un drama tragicómico sobre la crisis de la pareja y los temas de género en sociedades que en apariencia, se encuentran más allá de los apuntes machistas o feministas. En una entrevista, el realizador comentaba que la idea del filme llegó a través de una anécdota que nunca olvidó: hace algunos años, una pareja sueca amigos suyos, se encontraban de vacaciones en Latinoamérica. Durante una excursión, un grupo de hombres armados apareció y empezó a disparar. El marido reaccionó por instinto y se ocultó abandonando momentáneamente a su mujer quien quedó desprotegida. Ambos salieron ilesos. De vuelta a Suecia, y luego de algunas copas, ella contaba la historia una y otra vez con un dejo de molestia e impotencia.

Östlund empezó a documentarse y encontró varias historias reales muy similares: pasajeros en un barco durante un naufragio, turistas azotados por un tsunami o retenidos como rehenes. Y descubrió que en situaciones extremas, el ser humano puede reaccionar de forma sorprendente y egoísta…

 

“Parece ser – y se han realizado estudios científicos al respecto – que después de una catástrofe, un ataque de delincuentes, o un naufragio, un elevado número de supervivientes se separa o divorcia. También parece ser que, en numerosos casos, los hombres dejan de lado la esperada y tradicional caballerosidad. En situaciones de vida o muerte, cuando la supervivencia de cada uno está en juego, los hombres tienen tendencia a huir y a salvarse en vez de proteger a las mujeres, lo que posteriormente es una de las principales causas de divorcio” –Ruben Östlund, Lahiguera.com-

 

En Play, juegos de hoy (2011), el realizador narraba una historia inspirada en hechos verídicos: la historia de una pandilla de niños negros y pobres, que se sirven de los prejuicios sobre ellos para robar a niños blancos adinerados. Si aquí jugaba con el racismo, la vulnerabilidad y los roles sociales, en Fuerza mayor juega con los roles familiares y las ideas preconcebidas sobre el padre, la madre y los hijos y lo hace en ocasiones con una sensación incómoda y en otras con un cierto humor para transitar de manera ligera e irónica a medio camino entre el cine de Bergman y el de Haneke y sus historias terribles de violencia en momentos cotidianos.

 

En buena medida, la esencia de la trama se encuentra en la primera secuencia: aquella en la que la familia se toma fotografías en el complejo turístico. El fotógrafo a quien no vemos y sólo escuchamos su voz, sugiere o prácticamente ordena a la pareja y a los hijos como acomodarse para plantear el escenario ideal de la familia perfecta que sólo existe en ese escape fotográfico. En el momento en que esta pareja civilizada se enfrenta de forma inesperada a la fuerza de la naturaleza, se verán en involucrados en una situación dramática y Tomas, el padre, se somete a su lado más primitivo; por instinto, se salva a sí mismo, abandonando a su mujer y a sus hijos. Es decir, se ve obligado a aceptar que él también está sometido a las fuerzas de la naturaleza y que no ha sido capaz de disimular un reflejo de lo más elemental, el instinto de supervivencia. No ha habido daños físicos, pero los lazos familiares nunca volverán a ser los mismos. E incluso los hijos deben acostumbrarse a una imagen distinta de su padre, que no ha reaccionado como se suponían y de ahí, su rebeldía inicial y agresividad.

Más interesante aún es la forma en que el matrimonio enfrenta y evoluciona respecto a lo ocurrido: sus sentimientos y su percepción de los acontecimientos. Y sobre todo, los intentos que hacen pese a todo, por permanecer unidos, en una suerte de thriller de lo cotidiano y lo familiar, emocional e intimista. Incluso el segundo final lejos del desenlace feliz cuando el marido rescata a su mujer, remata precisamente con esos miedos y paranoias cuando Ebba se aterroriza ante los torpes movimientos del conductor del autobús para acabar reflejando una solidaridad que ha unido finalmente a la pareja. Se trata de una inquietante fábula de efectos devastadores sobre las emociones ocultas en una familia aparentemente perfecta como la propia sociedad sueca en su conjunto.

 

 

 

“La escena de la avalancha provoca pánico. Se filmó en un decorado donde se reconstruyó parte de la terraza del restaurante delante de una pantalla verde que fue sustituida durante la posproducción por una magnífica avalancha filmada en la Columbia Británica. Para terminar, se añadió una nube de nieve a la escena. Durante la posproducción de esta escena y de algunas otras, añadí efectos y movimientos de cámara mediante Photoshop y Alter Effects… Quise resaltar aún más mediante un tratamiento digital, las montañas y parte del complejo hotelero para crear un universo realmente sensacional. Claro está, los efectos digitales son totalmente invisibles, como ocurrió en mis anteriores películas; nadie debe darse cuenta de que algunas imágenes han sido retocadas” –Ruben Östlund Lahiguera.com-

 

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

31 de mayo 2016

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