BOOGIE NIGHTS: JUEGOS DE PLACER (Boogie Nights, Estados Unidos, 1997)

Dirección. Paul Thomas Anderson/ Guión. Paul Thomas Anderson, inspirado en los primeros rushes del documental Exhausted: John C. Holmes, the Real Story de Julia St. Vincent/ Fotografía en color. Robert Elswit/ Música: Michael Penn/ Edición: Dylan Tychenor/ Dirección de arte: Ted Berner/ Diseño de Producción. Bob Ziembicki/ Vestuario. Mark Bridges/ Producción. Paul Thomas Anderson, Michael de Luca, Lloyd Levin, John S. Lyons y JoAnne Sellar/ Con: Mark Wahlberg (Eddie Adams/ Dirk Diggler), Julianne Moore (Maggie/Amber Waves), Burt Reynolds (Jack Horner), John C. Reilly (Reed Rothchild), Don Cheadle (Buck Swope), Heather Graham (Brandy/ la chica patinadora), Philip Seymour Hoffman (Scotty J.), Luis Guzmán (Maurice TT Rodríguez), William H. Macy (Little Bill), Nina Hartley (esposa de Little Bill), Robert Ridgely (El Coronel James)/ Duración. 155 mins.

SINOPSIS

A finales de la década de los setenta, Jack Horner, director de cine pornográfico que considera su trabajo como una forma de arte alternativa, descubre por casualidad a Eddie Adams, un joven ingenuo de preparatoria que trabaja como lavaplatos en un centro nocturno de California y que sueña con triunfar y volverse millonario. Eddie tiene todas las características para alcanzar el éxito en el cine para adultos: carisma, atractivo, buen físico y en particular un miembro muy grande. Eddie acepta una prueba y cambia su nombre por el de Dirk Diggler, se adapta de inmediato a ese nuevo estilo de vida y sobre todo a esa gran familia alrededor del cine porno y muy pronto se transforma en una gran estrella del género y pronto se hace amigo de varias personalidades del ambiente como Reed Rothchild, actor porno cuya fantasía es convertirse en ilusionista.

Conscientes de que a Horner le interesa mantener la atención del público antes del orgasmo final, Eddie ya como Diggler y Reed, le proponen al realizador una serie de filmes para adultos acerca de dos héroes de acción: Brock Landers y Chest Rockwell, que interpretarán ellos mismos y cuyas películas se convierten en éxitos de taquilla. Entre los personajes principales del relato se encuentran: Amber Waves la hermosa actriz estelar de las cintas de Horner que es como una mamá de todo el elenco y que sufre por haber perdido la custodia de su pequeño hijo y que inicia a Diggler en el consumo de anfetaminas y cocaína. Brandy, la chica patinadora, joven preparatoriana de enorme y estilizada belleza que no se quita jamás los patines. Buck Swope, joven afroestadunidense que combina el porno con un trabajo de vendedor de aparatos electrónicos y que desea abrir su propio negocio; debido a sus antecedentes en el género para adultos, el Banco le niega el préstamo pero de manera fortuita se hace de mucho dinero durante un asalto. Scotty sonidista tímido y homosexual fascinado con Diggler. El Coronel James productor de Jack Horner quien se hace acompañar de jovencitas, lo que le lleva a enfrentar cargos criminales y Little Billy apocado asistente de Horner casado con la estrella porno Nina Hartley, cuyas constantes infidelidades ocasionan una tragedia. Justo en ese momento empieza el declive de todos los protagonistas lo que coincide con la entrada del video y la caída del cine en la industria del cine para adultos.

 

 

“Me crie cerca de Los Ángeles, en el valle de San Fernando, que es la capital de la industria del cine porno. Recuerdo que a los 16 o 17 años, cuando descubríamos el sexo, íbamos a buscar películas pornográficas y a mí me sorprendía lo mal interpretadas, graciosas y exageradas que eran”. –Paul Thomas Anderson. El País, 29 de noviembre de 1997-

 

 

Boogie Nights escrita y dirigida por el realizador independiente Paul Thomas Anderson se adentra en el fascinante y oscuro universo del cine porno; el surgimiento de un imperio a partir de una sexualidad explícita, un cine casi ginecológico que derribó la censura estableciendo sus propias reglas y sus mitos (de Linda Lovelace a John Holmes, de Garganta Profunda a El diablo y la señorita Jones). El otro Hollywood se miraba en un espejo y el reflejo es el mismo: codicia, poder, sexo, dinero, fama efímera, escándalos.

La explosión del hardcore; el cine de las fantasías hormonales donde los genitales adquieren categoría estelar en un filme audaz, crudo, divertido e inteligente que muestra ese lado oscuro de la industria con un reparto de marginales fuera de serie: Burt Reynolds nominado al Oscar como Mejor Actor de Reparto al igual que la actriz Julianne Moore y Mark Whalberg cuyo éxito se mide por el tamaño de su miembro, más la nominación al Oscar a Mejor Guión. Reynolds se llevó el Globo de Oro a Mejor Actor de Reparto y el premio del Círculo de Críticos de Nueva York. Y Paul Thomas Anderson obtuvo el de Mejor Director en Toronto.

 

 

Los años setenta con sus noches de boogie y fiebre de sábado elevaron a categoría de templo a la Disco, el lugar celebratorio por excelencia de una década que había dejado atrás los choques políticos y generaciones de los sesenta. A su vez, el jipismo, el amor libre y la caída de la censura, propició el auge de un género fílmico oculto en la clandestinidad. Los stag films, o “cintas exóticas” que generaron el cine porno y que mostraban sin pudor lo que sucedía tras los dormitorios escudriñando bajo la ropa interior de sus protagonista; un cine que salía de la oscuridad para convertirse en una de las industrias de mayor impacto en Estados Unidos y el mundo entero.

Boogie Nights/ Juegos de placer, segunda película del cineasta independiente Paul Thomas Anderson (Sidney: juego, prostitución y muerte/ Hard Eight y futuro realizador de: Magnolia, Embriagado de amor, The Master. Todo el mundo necesita un guía y Vicio propio) es la recreación de aquellos años de música disco, cintas de ocho tracks, peinados afro y pantalones acampanados. Sin embargo, más allá del simple revival, se trata de una reflexión sobre el poder de las dimensiones viriles y las fantasías hormonales explotadas por el género hardcore a través de sus relatos simples, directos y gráficamente explícitos.

Evitando al máximo las concesiones de rigor, Anderson reutiliza las convenciones hollywoodenses de la típica historia de éxito -sucess story- para adentrarse en los conceptos de una época de abierta sexualidad, de ingenuidad política y carente de la amenaza del sida. Eddie Adams, un joven ignorante de clase media pero con un don especial; un miembro enorme y vigoroso se convierte de manera instantánea en una rutilante estrella del cine porno bajo el nombre de “Dirk Diggler” en un relato crudo, ácido y divertido que se regodea en ese ascenso meteórico e intenta comprender la previsible caída.

Boogie Nights se trastocó casi de inmediato en un clásico de los noventa, no sólo por su audacia, sino por su inteligente manera de abordar un asunto tan escabroso y al mismo tiempo tan fascinante como la explosión del hardcore. De hecho, si en algo coinciden filmes como El ejecutivo de Robert Altman, Los Ángeles al desnudo de Curtis Hanson y el filme de Anderson, es en la creación de esos universos paralelos, oscuros y bizarros que se desarrollan tras las bambalinas de una industria tan poderosa como Hollywood. El traspatio de una meca fílmica voraz cuyos elementos suelen ser los mismos: fama, talento, dinero, sexo, poder, envidia y estrepitoso derrumbe.

Anderson ha concebido una ingeniosa oda al voyeurismo mostrando sólo lo estrictamente necesario, con una cámara y un argumento que sugiere y fantasea con la sexualidad explícita. A partir de una extraordinaria banda sonora musical, un notable reparto de actores marginales y varias viñetas que van de lo divertido a lo grotesco y lo sanguinario (la esposa puta, el asalto a la tienda de donas, la escena de la limusina).

Paul Thomas Anderson aborda los pros y los contras alrededor de un género maldito; ese delirio fílmico extremista donde los genitales se convierten en los verdaderos protagonistas y las secreciones oscilan entre la simple escenografía y la inesperada vuelta de tuerca climática, con una cámara que captura el mayor número de malabarismos orales, acrobacias sexuales y todo tipo de penetraciones.

Con referencias a filmes antológicos y figuras del género y de la época como El demonio y la señorita Jones con Georgina Spelvin, Garganta profunda con Linda Lovelace, o las dimensiones viriles de John Holmes, Boogie Nights recupera el espíritu de una década y de un género que acabó transformándose con el advenimiento del video. Es más, Anderson ser ha valido incluso de una súper estrella del porno como Nina Hartley en el estupendo papel de la esposa del apocado William H. Macy y el rol de Diggler que interpreta notablemente Mark Wahlberg, es de hecho una paráfrasis de la singular carrera de la máxima figura del cine para adultos: John Holmes.

 

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de abril 2016

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