UNA SIMPLE FORMALIDAD/ PURA FORMALIDA (Une pure formalité/ Una pura formalitá, Francia-Italia, 1994)

Dirección. Giuseppe Tornatore/ Guión. Giuseppe Tornatore y Pascal Quignard/ Fotografía en color. Blasco Giurato/ Música. Ennio Morricone/ Edición. Giuseppe Tornatore/ Diseño de Producción. Andrea Crisanti/ Dirección de Arte. Vincenzo de Camillis y Mauro Passi/Vestuario. Beatrice Bordone/ Producción. Vittorio Cecchi Gori, Mario Cecchi Gori, Alexandre Mnouchkine, Claudio Saraceni/ Con. Gérard Depardieu (Onoff), Roman Polanski (Inspector), Sergio Rubini (André, el joven policía), Nicola Di Pinto (capitán), Tano Cimarosa (mozo de la comisaria), Paolo Lombardi (policía), Timothy Martin (policía negro), María Rosa Spagnolo (Paula)/ Duración. 105 mins.

SINOPSIS

En una noche tormentosa se observa una pistola y un disparo. Alguien corre bajo la lluvia torrencial. Un hombre es detenido por la policía y llevado a una comisaria. No lleva papeles, está completamente empapado. Es un sujeto grande y pesado. Se muestra hosco y agresivo. Agrede a un mozo al que le arroja en el rostro la leche caliente que le ha llevado y es sometido por varios policías a uno de ellos le muerde una mano, hasta que llega el comisario, hombre de baja estatura que empieza a interrogarlo. Le han negado el teléfono. Finalmente cuando el comisario se lo permite, no hay línea debido a la lluvia. El hombre dice ser Onoff, afamado escritor que lleva un buen tiempo sin escribir un libro y autor de libros tan populares como: Geometría, Escaleras, o El palacio de las nueve fronteras. El comisario no le cree y le recita una larga frase de un libro de Onoff, que el autor no reconoce en ese momento y resulta que el comisario es un gran admirador suyo. Ello le granjea un trato especial por parte de toda la comisaría. El comisario hace que le llevan ropa y zapatos secos. En un baño donde se cambia, Onoff descubre que ha hecho algo que no recuerda, pero que ha dejado su huella en sus manos y en su ropa: tiene manchas de sangre. De inmediato intenta deshacerse de la evidencia, lo cual consigue al tragarse parte de la camisa que está manchada con sangre. A pesar de la simpatía del comisario, el interrogatorio continúa, sólo que esta vez el comisario intenta hacerlo con menos presión. Sin embargo, la situación se va volviendo de nuevo violenta. Los recuerdos parecen aflorar en el escritor pero existe mucha confusión en su mente, además es sospechoso de haber cometido un asesinato en esa noche lluviosa. Su declaración confusa y cambiante parece confirmarlo. Gracias a una serie de fotografías Onoff comprenderá dónde se encuentra y que ha sucedido realmente.

 

 

Una simple formalidad obtuvo el premio David di Donatello al Mejor Diseño de Producción. Asimismo, el Globo de Oro de la prensa italiana a la Mejor Película y Fotografía. Y el Sindicato de críticos de cine de Italia le otorgó el galardón a la Mejor Producción, nominada a su vez a la Palma de Oro en Cannes.

 

 

“Siempre me ha gustado dar un golpe de timón y cambiar de rumbo en el momento menos esperado. Ya había hecho algo parecido con Pura formalidad otro thriller psicológico. Me gusta cambiar de temas, atmósferas y personajes. Me reencuentro con la extraordinaria sensación de rodar por primera vez cuando cambio de registro. Cada historia debe tener su propia luz, su propio estilo, su propia forma de correspondencia”. –Entrevista a Giuseppe Tornatore. Revista Fotogramas

 

“Decido hacer una película cuando me doy cuenta de que pienso todo el tiempo en ella. Nunca he rodado ningún filme creyendo que era secundario, sino que iba a ser el decisivo de mi vida… Una pura formalidad es una película un poco extraña. Cuando puedo, me gusta moverme de género porque me divierte mucho, me renueva, me hace sentirme como un debutante. Cuando cambias de género es como si volvieses a nacer.” –Giuseppe Tornatore entrevista para El País.com

 

 

A medio camino entre el thriller policiaco, el relato sicológico teatral y el drama de suspenso con una vuelta de tuerca metafísica-religiosa-fantástica, Una simple formalidad resulta la película más atípica en la filmografía del cineasta italiano Giuseppe Tornatore si la comparamos con obras muy populares como: Cinema Paradiso, El fabricante de estrellas, Malena o Baaria que rememoran su infancia en Sicilia y conectan con las cintas más célebres del neorrealismo italiano. Aunque Una pura formalidad mantiene algunos puntos de contacto con otras rarezas de su trabajo fílmico como serían: El profesor, La leyenda de 1900, La desconocida o Al mejor postor.

 

La película va aportando una serie de pequeñas e insignificantes (en apariencia) pistas que hacen aún más intrigante incluso confuso lo que sucede: la sangre en su camisa, la pistola que da un giro de 180 grados, las centenares de fotografías que el comisario muestra a Onoff, la propia declaración del escritor que cambia constantemente, o la comisaria donde nada parece funcionar (goteras por todos lados, plumas sin tinta, teléfonos que no dan línea). Pero sobre todo, queda claro que Una simple formalidad está pensada como una suerte de experimento teatral-cinematográfico para ser representada por dos grandes monstruos de la actuación como lo son Gérard Depardieu y el realizador Roman Polanski, cuyo duelo de actuaciones sobrepasa por mucho la propia trama deliberadamente enredada cuyo desenlace se presta a múltiples interpretaciones debido a su vuelta de tuerca brutal y su final abierto.

 

Por ejemplo, según Wikipedia: “Es una película que desarrolla los temas de la escritura, la confusión entre sueño y realidad, la admiración artística y la muerte. En un plano psicológico bastante extendido explora el fenómeno de la memoria, y en el cuerpo del protagonista, un fenómeno cercano al de la confusión mental, de donde deriva su nombre Onoff, literalmente “prendido-apagado” (On/off). El desarrollo de la historia misma presenta una narración confusa que armoniza con el estado cognitivo-emocional del personaje y que, en cierto modo, es indisoluble de este último. La canción con que finaliza la película (“Ricordare”), de Ennio Morricone interpretada vocalmente por el mismo Depardieu es corolario que echa luz sobre el tema fundamental de la cinta”.

 

 

No resulta casual el ambiente de opresión, de encierro. El toque artificioso y teatral. Una atmósfera claustrofóbica que se incrementa con las goteras y con los policías agresivos y violentos a excepción del policía escribano y del mozo de la comisaria. Existen las referencias literarias a los universos delirantes y bizarros de Kafka y también a los personajes encerrados en sí mismos, agresivos y maniáticos al estilo de Dostoyevski. Puede suponerse también que la comisaría es una suerte de limbo o de purgatorio donde el personaje de Onoff realiza una introspección de su vida y va rememorando pasajes, decisiones, personas que pasaron por su vida y por su cabeza y que la “simple formalidad” del título haga referencia a ese paso entre la vida y la muerte como si se tratara de un episodio de La dimensión desconocida creada por Rod Serling.

 

Habrá que recordar que antes de convertirse en el gran creador de Cinema Paradiso en 1989, el muy jovencito Tornatore ya dirigía obras teatrales de Pirandello y De Filipo a los 17 años. A su vez trabajó como documentalista y en 1986 debutó como realizador con El profesor inspirada en la biografía del capo mafioso Giuseppe Marrazzo que narra la génesis de la camorra, protagonizada por Ben Gazzara.

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

27 de enero de 2016

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Un pensamiento en “UNA SIMPLE FORMALIDAD/ PURA FORMALIDA (Une pure formalité/ Una pura formalitá, Francia-Italia, 1994)

  1. Magnífica reseña, Rafa, desde luego. Agregaría la idea de Walter Benjamin en el sentido de que en toda fotografía, en tanto que imagen “real”, está presente la muerte. Siempre que un ser vivo, y por supuesto un ser humano aparece en una fotografía, está implícita la presencia de la muerte, puesto que eventualmente ese ser vivo morirá, pero quedará para la posteridad su imagen.
    La película ciertamente es una maravilla de dirección: la historia se cuenta impecablemente y los recursos cinematográficos, particularmente la iluminación en la fotografía, refuerzan perfectamente la intención del director. Siempre he pensado que el director es el gran artista y los demás participantes, incluyendo no solo a los actores sino también a los técnicos y colaboradores desde el guión hasta la dirección artística, pasando por la fotografía, responden al dictado del director.
    Para que se redondeara la película, había que mostrar el suicidio, desde luego, pero me parece a mí que hubiera sido mejor, en lugar de mostrar el momento en que el protagonista se da el disparo en la frente, al final los de la comisaría hubieran simplemente empaquetado y enviado a la morgue el cadáver. En fin, cosas de uno.
    Gracias por la selección alternativa y la reseña. Un abrazo.

    evh

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