BELLEZA ROBADA (Beauté volée/Stealing Beauty/ Lo ballo da dola, Italia-Francia-Gran Bretaña, 1996)

Dirección. Bernardo Bertolucci/ Guión. Susan Minot/ Fotografía en color. Darius Khondji/ Música. Richard Hartley. Canciones de: Nina Simone, Billie Holyday, Jimi Hendrix, Isaac Hayes, John Lee Hooker y otros/ Edición. Pietro Scalia/ Diseño de Producción. Gianni Silvestri/ Diseño de arte. Domenico Sica/ Vestuario. Louise Stjernsward / Producción. Yves Attal, Chris Auity, Jeremy Thomas/ Con. Liv Tyler (Lucy Harmon), Jeremy Irons (Alex), Sinead Cusack (Diana), Carlo Cecchi (Carlo Lisca), Jean Marais (Sr. Guillaume), Joseph Fiennes (Christopher), Donald McCann (Ian), Stefania Sandrelli (Noemi), Anna Maria Gherardi (Chiarella Donatti), Jason Flemyng (Gregory)/ Duración. 118 mins.

SINOPSIS

Tras el suicidio de su madre, a la que todos recuerdan como una poeta soñadora, Lucy Harmon, jovencita estadunidense de 19 años decide escapar a la Toscana italiana y se aloja en el bellísimo palacete en el que habitan un grupo de amigos de su madre fallecida, todos ellos excéntricos y exuberantes. No es la primera vez que la hermosa, sensual e ingenua Lucy ha estado en ese lugar, cuatro años atrás, cuando tenía 15, lo visitó con su madre y ahí, se enamoró de un adolescente de la zona con el que tiene esperanzas de reencontrarse para consumar su plan. Y es que Lucy tiene en mente dos cosas: descubrir la identidad de su padre, secreto celosamente guardado por su madre y a su vez, perder su virginidad. Ahí en la Toscana, Lucy despertará al amor y a la pasión. Al mismo tiempo que entablará una amistad muy especial con Alex, un escritor moribundo. Entre fiestas, discusiones intelectuales, cigarros de marihuana y vino, Lucy enfrentará el pasado de su madre, la identidad del verdadero padre, su espectacular belleza y su incomprendida virginidad.

 

Belleza robada fue nominada a la Palma de Oro en Cannes. Asimismo, obtuvo varias de las nominaciones más importantes del Premio David Di Donatello que otorga la Academia italiana de Cine. Y obtuvo el Globo de Oro italiano en la categoría de Mejor Fotografía.

 

 

Catorce años después de su última película filmada en Italia (La tragedia de un hombre ridículo, 1982) Bernardo Bertolucci, realizador polémico de filmes como: Amor y rabia, El conformista, Novecento, que alguna vez se definió como cineasta revolucionario de izquierda, regresó a su país para dejarse arrastrar por la luz y la belleza del paisaje toscano. Sin duda, el decorado ideal para esta suerte de fábula moral al estilo del cineasta francés Eric Rohmer, pero sin la contundencia y sencillez de éste. Se trata de Belleza robada; en principio, la historia de una jovencita que busca utópicamente al hombre que la desvirgue.

 

Bertolucci, harto de la corrupción del gobierno italiano abandonó su país para internarse en el oriente; de ahí que sus últimos tres trabajos intentaran extraer el misterio que aquellas lejanas tierras encierran. De la exitosa superproducción El último emperador (1987) dio un giro dramático hacia Refugio para el amor (1990) y más tarde, motivado por la filosofía budista, la meditación y la observancia lógica del mundo, el cineasta dedicó todos sus esfuerzos en la realización de El pequeño Buda (1993), un relato épico de gran producción que pretendía ser un sencillo cuento de trascendencia espiritual.

 

Hijo de un matrimonio intelectual progresista, Bertolucci encuentra en el cine el medio idóneo para expresar su visión contestataria en contra de la burguesía italiana y sus prejuicios. Con un inicio que parece divagar entre Freud y Marx, Bertolucci abandonaba por fortuna su tono radical de izquierda y conecta con esa gran obra irónica y amarga, El último tango en París (Ultimo tango a Parigi, 1972), la escandalosa cinta de los setenta que no sólo revivió el mito de Marlon Brando, sino que alteró las reglas de la censura en relación al sexo. Apoyada en un notable soundtrack de Gato Barbieri, Bertolucci hace de París una suerte de microcosmos de la melancolía y la sexualidad explícita como fantasía cotidiana. Filme de una gran carga emotiva admirablemente filmado trasciende el escándalo debido a su sensibilidad e inteligencia. A partir de ésta, el cineasta italiano se sumerge en una segunda etapa épica-intimista, hasta su rompimiento con La tragedia de un hombre ridículo, para convertirse en un cineasta de altos vuelos comerciales.

 

Belleza robada es definida por el propio Bertolucci como “un viaje iniciático que tiene al tiempo la fuerza de un catalizador y la fragilidad de la juventud”.

 

La despampanante Liv Tyler -hija de la modelo Bebe Buell y del vocalista Steve Tyler de la banada Aerosmith- interpreta a Lucy Harmon, la virginal joven típicamente estadunidense que viaja a Italia para tomar unas vacaciones veraniegas con los amigos de su difunta madre, célebre poeta y modelo. Las intenciones de Lucy no sólo son encontrar a su verdadero padre, sino entregar su cuerpo al muchacho con el que pocos años atrás compartió su primer beso.

 

Nada más lejano a un relato de amor rosa. Se trata de un inquietante choque generacional con jovencitos y los bohemios artistas herederos del Mayo del 68 para quienes la belleza -sobre todo si es virgen-, resulta una provocación digna de tomarse en cuenta. Bertolucci propone una cinta de pequeño formato, serena y sensual apoyada en una estupenda fotografía de Darius Khondji, quien, a diferencia de las virtuosas penumbras que creó en Seven (David Fincher, 1995), elige unas imágenes luminosas y detallistas hasta el punto de captar el brillo de la piel bajo la tela de un vestido.

 

Todo ello en un tono que de alguna manera conecta con ese cine italiano de los setenta a la fecha en su fase más lúdica y que coincide con el surgimiento de realizadores como Michelangelo Antonioni, Pier Paolo Pasolini, Ettore Scola y Marco Ferreri. Si obras como La aventura, La noche, El eclipse, El desierto rojo, Blow Up, constituyen una profunda y sensible exploración de las relaciones humanas, el amor, el caos emocional, la soledad y la incomunicación a cargo de Antonioni, Pasolini mostraría la ternura, el sexo y el horror en clásicos como: El evangelio según San Mateo, Teorema, Saló o los 120 días de Sodoma. El feroz humor negro de Ferreri en: Dillinger ha muerto, La gran comilona o La última mujer y la comedia social de Scola: Hablemos de mujeres, Sucios, feos y malos, Un día especial.

O los casos de otros brillantes y afamados realizadores del cine italiano contemporáneo que van de Marco Bellocchio (La China se avecina, Salto al vacío), Paolo y Vittorio Taviani (Allonsanfan, El prado), a Nanni Moretti (Querido diario, La recamara del hijo, Mia Madre), Giuseppe Tornatore (Cinema Paradiso, Malena) y Roberto Benigni (La vida es bella, El tigre y la nieve). Así como ese nuevo cine italiano que no puede despegarse de las corrientes y estilos que han marcado su cinematografía. Es el caso de: No digas nada (2005) de Cristina Comencini perturbador relato acerca de las obsesiones de una joven embarazada. Mi hermano es hijo único (2007) de Daniele Luchetti, se ambienta también en los convulsos años 60 y 70 sobre la rivalidad de dos hermanos con intereses sociales distintos. Caos calmo (2008) de Antonello Grimaldi, es la historia de un hombre adormecido por el dolor de la pérdida de su mujer. Un día perfecto (2008) de Ferzan Ozpetek es un tenso relato de amor al límite en una Italia moderna y caótica y la citada El capital humano en la que Virzi se adentra en la mentalidad de los empresarios millonarios petulantes y en los medianos empresarios en ascenso que desean vivir como nuevos ricos unidos por un accidente fatal y una historia de amor.

 

En Belleza robada el sexo, la muerte y la fragilidad de las relaciones amorosas se entrecruzan en una historia que combina el humor, las decepciones románticas y los secretos de familia. Se trata de un trabajo plenamente voyeurista -como la videocinta del turista que persigue con su cámara a Lucy-, y que tiene un gancho irresistible en la inquietante belleza corporal de la magnética Liv Tyler (Eso que tu haces, Armageddon, El señor de los anillos). Un relato de sentimientos y emociones fatuas y una suerte de intrigante estudio sobre la inocencia y el despertar de la sexualidad.

 

 

 

Rafael Aviña

Noviembre-Diciembre 2015

Centro Histórico de la Ciudad de México

 

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