SAL Y PIMIENTA/ COCINA DEL ALMA (Soul Kitchen, Alemania-Francia-Italia, 2009).

Dirección. Fatih Akin/ Guión. Fatih Akin y Adam Bousdoukos/ Fotografía en color. Rainer Klausmann/ Música. Pia Hoffman, supervisión musical/ Edición. Andrew Bird/ Diseño de arte. Seth Turner/ Diseño de Producción. Tamo Kunz/ Vestuario. Katrin Aschendorf/ Producción. Fatih Akin, Klaus Maeck, Paolo Colombo, Alberto Fanni, Ann-Kristin Homann, Flaminio Zadra, Fabienne Vonnier/ Con. Adam Bousdoukos (Zinos Kazantsakis, el propietario del Soul Kitchen), Moritz Bleibtreu (Illias Kazantsakis, el hermano de Zinos), Birol Ünel (el cocinero Shayn Weiss), Anna Bederke (Lucía Faust, la mesera), Pheline Roggan (Nadine Krüger, la novia de Zinos), Lukas Gregorowicz (Lutz, camarero), Dorka Gryllus (Anna, la fisioterapeuta), Wotan Wilke Möhring (Thomas Neumann, el ex compañero ambicioso de Zinos), Demir Gokgol (Sokrates, el viejo marinero), Katrin Striebeck (Señora Schuster de la oficina de Hacienda)/ Duración. 95 mins.

SINOPSIS

Todo parece ir en contra de Zinos Kazantsakis, joven alemán de origen griego dueño de un destartalado restaurante llamado Soul Kitchen. Su novia Nadine joven de clase burguesa, se ha mudado a Shanghai por trabajo, después, debido a los intentos de mover una lavadora sufre de una hernia discal y sus clientes habituales le han abandonado desde que contrató a un nuevo cocinero, Shayn Weiss, un extravagante y temperamental chef despedido de un restaurante de lujo. En su restaurante, se sirven pizzas congeladas, hamburguesas de pescado con ensalada de patatas, hamburguesas hawaianas y macarrones con queso, un lugar que no es conocido por ofrecer una cocina delicada, sin embargo, los clientes habituales del barrio están encantados con lo que Zinos extrae de la freidora, y aún más con la música. Soul y funk de su establecimiento que comparte con el viejo y grosero marinero Sócrates que le alquila una bodega que jamás paga. Sin embargo, cuando se corre la voz de su nuevo concepto de restaurante, la gente hace fila para comer en el Soul Kitchen. Sin embargo, la inspectora de Hacienda confisca el estéreo del Soul Kitchen, y el inspector de Sanidad amenaza con cerrar el restaurante y a pesar de sus problemas de espalda, Zinos rechaza la oferta del ambicioso amigo y agente inmobiliario Thomas Neumann. Zinos decide subir a un avión para reunirse con Nadine en China, y confía el restaurante a su hermano Illias, un ex convicto en libertad condicional a quien le da autoridad total. Zinos acaba de tomar dos decisiones totalmente equivocadas. Illias apuesta el restaurante con el ambicioso y transa ex compañero escolar de Zinos, Thomas Neumann y Nadine tiene un nuevo amante chino. Sin embargo, los dos hermanos aún pueden recuperar el Soul Kitchen, si dejan de discutir y empiezan a trabajar en equipo, al tiempo que Zinos empieza a mejorar de su espalada gracias a la ayuda de una guapa fisioterapeuta de origen oriental, Anna.

 

 

Sal y pimienta/ La cocina del alma obtuvo el Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cine de Hamburgo y el Premio Especial del Jurado para su director en el Festival de Venecia, donde ganó también el Premio al Mejor Cine Joven. Nominada al David Di Donatello y a los Premios Europeos del cine como Mejor Película.

 

“Hacía tiempo que me rondaba la idea de rodar Soul Kitchen. Pensaba en mi viejo amigo Adam Bousdoukos y su “Taverna” en el barrio Ottensen de Hamburgo. Para nosotros era más que un restaurante, era nuestra base para la aventura, un sitio de encuentro, un lugar donde festejar, un hogar. Quería plasmar el sentimiento, el modo de vida que descubrí en la “Taverna”, y no habría podido si hubiese esperado mucho más tiempo. Quería hacer una película acerca de “estar en casa”, pero que no se definiera a través de una nacionalidad, fuese turca o alemana; no quería hacer de “casa” un lugar geográfico, sino más bien una actitud” –Fatih Akin-

 

En la década de los noventa, películas como 40 metros2 de Alemania o Comida para dragones, fueron ejemplos sensibles y atractivos sobre un tema proclive al sentimentalismo y la denuncia paternalista: el de los inmigrantes turcos en urbes gélidas y discriminatorias como sucedía en las grandes ciudades alemanas. Contra la pared (2004), del cineasta turco-alemán Fahit Akin, es el resultado emotivo y profundo de aquellos mismos temas, en un mundo aún más globalizado y emocionalmente distante. Las tradiciones religiosas, las necesidades sociales y los conflictos intimistas de inmigrantes turcos que aspiran a llenar necesidades básicas más allá de la simple necesidad de sobrevivir: la búsqueda de la felicidad, de hacer algo bueno –sexo incluido-, o de encontrar un pedazo de amor aunque éste se encuentre en el sitio más inesperado.

En la historia de la hermosa Sibel (Sibel Kekilli), joven alemana veinteañera de origen turco harta de las restricciones familiares, cuya aspiración es llevar una vida más independiente y Cahit Tobruk (Birol Unel), viudo cuarentón desempleado y alcohólico, que comparte con aquella, nacionalidad y manías depresivas, se respira una honestidad y sensibilidad poco común, para tratar el problema de la inmigración y algunas de sus opciones como el de los matrimonios por conveniencia, alejado de los tintes de comedia melodramática que el cine de Hollywood maneja, por ejemplo. A partir de un relato que el realizador confiesa autobiográfico, surge una improbable e intrigante historia de amor realista y agresiva, a partir de que Sibel le pide a Cahit que se case con él, en una relación casi fassbinderiana, condenada al fracaso -en apariencia-.

De hecho, a Fahit Akin no le interesa el asunto melodramático, explora con cierta violencia descarnada el dolor, el sexo, e incluso el humor negro que persiste en ese fatal cruce de intereses y tendencias suicidas. Violencia física y psicológica, drogas y promiscuidad sexual, retrato de desasosiego emocional, desolador y conmovedor al mismo tiempo, un drama romántico atípico, en el que destaca además de su ágil estilo narrativo y actuación, en esta cinta ganadora del Oso de Oro en Berlín. Soul KItchen o Sal y pimienta es una cinta de transición en medio de la trilogía emprendida por Fatih Akin a partir de Contra la pared y seguida de A la orilla del cielo (2007).

 

 

“Soul Kitchen no es la tercera parte de “la trilogía de amor, muerte y demonio”. Las dos primeras partes de la trilogía, Contra la pared y A la orilla del cielo, fueron extenuantes, duras; requirieron un gran sacrificio por mi parte. Quería recuperarme con Soul Kitchen. Esperaba que fuese un ejercicio de prácticas para recordarme que la vida no solo es dolor e introspección. Unas vacaciones antes de enfrentarme al diablo, porque sé de antemano que no será fácil. También quería rodarla antes de que pasara demasiado tiempo y ya no fuera creíble. Nunca se me ocurrió que acabaría siendo uno de mis proyectos más duros, caros y largos. Parece que hay una extraña filosofía en la realización: “Si no sufres haciendo una película, no será buena”. –Fatih Akin-

 

 

En efecto, Soul Kitchen es el nombre de una suerte de acreditada fonda a las afueras de Hamburgo, en Alemania, cuyo dueño, Zinos Kazantsakis intenta mantener en pie. Sin embargo, todo parece operar en contra suya: su adinerada novia Nadina se ha ido a trabajar a China, su hermano Illias sale de prisión con libertad condicional y le pide apoyo, Thomas Neumann, un antiguo y falso amigo, especulador inmobiliario quiere adueñarse de su propiedad con engaños. Para colmo, a Zinos le cae la oficina de impuestos y de sanidad y se lastima la espalda, por lo que tiene que contratar a un nuevo chef, quien, acostumbrado a la alta cocina enloquece a la clientela habituada a comida basura de mala calidad.

Lo primero que sorprende en Sal y pimienta es el registro de comedia ligera por el que ha apostado el notable y multipremiado cineasta turco-alemán, Fatih Akin. Curtido en ásperos relatos sobre la brutal sobrevivencia en urbes industrializadas y racistas, en donde cabe tanto el drama como el humor negro y una descarnada visión del amor y la sexualidad, un filme como éste parece romper con la crudeza y profundidad de su obra. Lo curioso, es que a pesar del retrato amable en apariencia, este filme coral con personajes inmigrantes, patéticos, o desinhibidos, plantea otra arista de la interculturalidad, el desarraigo y la identidad.

De hecho, como en sus anteriores filmes (Contra la pared o A la orilla del cielo), una vez más, una de sus principales preocupaciones es la dificultad de la comunicación entre sus personajes, quienes buscan una reivindicación a través del afecto o el amor. Ahí está la relación de los dos hermanos, o la de Illias el hermano irresponsable y apostador compulsivo con la atractiva mesera Lucia y sobre todo, el absurdo e inútil idilio a distancia entre el protagonista y su novia en terrenos del cybersexo.

Se trata de un divertido retrato culinario, romántico y sexoso de la Alemania contemporánea, con personajes delirantes como ese cocinero antisocial y neurótico y algunas escenas tan excesivas como divertidas: la del postre afrodisiaco, el funeral, o la subasta. A lo que se suma, un entretenido cuadro de personajes y una eficaz banda sonora saturada de todo tipo de cadencias e idiomas, en la que destaca por supuesto, la música soul.

 

Asimismo, el elemento de la comida, resulta trascendente como ocurre en otros filmes de temática similar: El perfume de la papaya verde de Tran Anh Hung, y su punto de vista erótico y exótico. Sin dejar de lado la farsa esperpéntica Jamón, jamón del catalán Bigas Luna, el recetario de realismo mágico de Como agua para chocolate de Alfonso Arau. Las tradiciones gastronómicas como alegoría de las relaciones humanas y la comida como iniciación erótica y ritual ideológico y costumbrista. . Un universo apacible, delicado, exótico y contemplativo, poblado de impresiones visuales y aromas como en Tampopo de Juzo Itami, o Comer, beber y amar de Ang Lee.

 

“Por cierto, el problema de espalda es autobiográfico. Después de montar Contra la pared, tuve una hernia discal. Hice lo mismo que Zinos, me fui a ver al “aplastahuesos” de Hamburgo; existe de verdad. Me lo recomendó mi padre y consiguió ajustarme la pelvis usando el mismo método que mostramos en la película. Mi médico alemán no podía creérselo!

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

24 de noviembre de 2015

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