NUEVA YORK, TE AMO (New York, I Love You, Estados Unidos-Francia, 2009)

Dirección. Fatih Akin, Mira Nair, Yvan Attal, Randall Balsmeyer, Natalie Portman, Allen Hughes, Shunji Iwai, Wen Jiang, Shekhar Kapur, Joshua Marston, Brett Ratner/ Guión. Fatih Akin, Yvan Attal, Alexandra Cassavetes, Hu Hong, Shunji Iwai, Olivier Lécot, Joshua Marston, Suketu Mehta, Yao Meng, Anthony Minghella, Jeff Nathanson, Hall Powell, a partir de una idea de Emmanuel Benbihy/ Fotografía en color. Benoît Debie, Pawel Edelman, Michael McDonough, Declan Quinn, Mauricio Rubinstein/ Diseño de Producción. Teresa Mastropierro/ Música. Tonino Baliardo, Nicholas Britell, Paul Cantelon, Mychael Danna, Ilhan Ersahin, Jack Livesey, Shoji Mitsui, Mark Mothersbaugh, Peter Nashel, Atticus Ross, Leopold Ross, Claudia Sarne, Marcelo Zarvos/ Edición. Jacob Craycroft, Affonso Gonçalves, Mark Helfrich, Allyson C. Johnson, Craig McKay/ Dirección de Arte. Katya DeBear/ Diseño de vestuario. Victoria Farrell/ Producción. Emmanuel Benbihy, Marina Grasic, Marianne Maddalena/ Con. Shia Labeouf (Jacob), Natalie Portman (Rifka), Robin Wright (Anna), Bradley Cooper (Gus), Eli Wallach (Abe), Cloris Leachman (Mitzie), Anton Yelchin (joven en el parque), Orlando Bloom (David), Cristina Ricci (Camille), Hayden Christensen (Ben), Kevin Bacon (Tom), Ethan Hawke (escritor)/ Duración. 93 mins.

SINOPSIS

Bajo la dirección de un ecléctico grupo integrado por cineastas imaginativos, algunos más reconocidos que otros, Nueva York, te amo, invita al espectador a sumergirse en la intimidad de las vidas de varios neoyorquinos en los principales barrios de esa ciudad. En el Distrito de los diamantes, una fantasía romántica intercultural transforma la compra de una piedra preciosa. En el Chinatown, un artista busca desesperado a su musa. En un hotel del Upper East Side, una clienta sofisticada y un botones misterioso efectúan un viaje más allá del tiempo. Tras una inesperada noche en Central Park, la pareja de un joven le otorga una revelación sorprendente. Mientras se desplazan hacia Greenwich Village, dos amantes se precipitan en taxi, en Metro y a pie para reencontrarse por primera vez tras lo que creyeron una aventura de una noche. En Tribeca, un carterista experimenta un cambio cuando sigue a una chica seductora. Y en Brooklyn, la dicha de un momento de Coney Island envuelve a una pareja octogenaria. Estas historias y otras más se entretejen unas a otras para conferir un collage colorido, sentimental, poético y divertido de una ciudad tan espectacular y cinematográfica ávida del profundo anhelo de amor y del contacto humano.

 

 

 

Siguiendo el ejemplo de París, te amo (2006), este proyecto es el segundo episodio de la serie Ciudades del amor, una serie de filmes colectivos concebidos por Emmanuel Benbihy.

 

“¿Sabes lo que siempre me ha gustado de Nueva York?. . . esos pequeños momentos en la acera en los que piensas sobre tu vida, mientras fumas… puedes ver los edificios, sentir el aire, mirar a la gente, y a veces te cruzas con alguien a quien te parece que puedes hablarle”. — Yvan Attal, director de uno de los segmentos de New York, I Love You

 

“De manera consciente, opté por jóvenes y recientes profesionales de todo el mundo, directores que fueran innovadores en su modo de mirar, que forzaran los límites de lo cinematográfico, que pudieran ver Nueva York no como solía ser sino como realmente es hoy, justo en este preciso instante. En algunos casos, esta película significaba una primera tentativa de rodar en Nueva York por parte de ciertos directores. Para otros, era la ocasión de revisitar la ciudad desde una perspectiva distinta. El grupo resultante presentaba una gran diversidad, una colección de hombres y mujeres con estilos y modos de entender las relaciones bien distintos, sin embargo, lo que todos tenían en común era la posesión de una mirada original con que percibir el amor, la vida y Nueva York”. – Emmanuel Benbihy-

 

 

 

NUEVA YORK

 

Quizá a Woody Allen, Spike Lee y Martin Scorsese, se les debe sin duda la incorporación de la ciudad de Nueva York como un personaje fundamental del imaginario fílmico: una suerte de ente vivo que respira por sí mismo a través de sus avenidas, puentes, monumentos, edificios y parques, así como sus estaciones de Metro, sus escalinatas o sus rincones luminosos, o sus callejuelas oscuras y hasta peligrosas, y por supuesto, a través de sus habitantes: los reales y los ficticios. Si la ciudad de Nueva York enfrentó con vehemencia a inmensas criaturas como King Kong o Godzilla y ha salido bien librada de riñas callejeras y de sangrientos tiroteos y persecuciones, e incluso de tentaciones malignas donde la Bestia ha abonado terreno a través de El abogado del diablo o El bebé de Rosemary, porque no iba a levantarse de los atentados terroristas del 11 de septiembre como lo mostró Spike Lee en La hora 25 en los alrededores de la llamada Zona cero.

Dramas de suspenso, comedias románticas y musicales, thrillers, cintas de horror serie B o relatos sobre la mafia y las complicadas relaciones humanas, han encontrado eco en la fotogenia neoyorquina cuyos ambientes se han trastocado en escenarios emocionales de centenares de relatos dedicados a narrar la experiencia de Nueva York desde sus fuentes históricas hasta un futuro incierto, ideado por las febriles mentes de guionistas que imaginaron en 1980 a Manhattan como una gran colonia penal en: 1997. Escape de Nueva York de John Carpenter o a la Estatua de la libertad sobrevivir a un furioso cataclismo evolutivo ante la mirada atónita y furiosa de Charlton Heston (“¡Lo hicieron, lo hicieron!) en El planeta de los simios (1967) con un guión de Rod Serling.

De hecho, la afamada estatua cuya antorcha ilumina el imaginario colectivo neoyorquino sirvió de reconocible elemento a Charles Chaplin en El emigrante (1917) y en Un rey en Nueva York (1957) y al propio Alfred Hitchcock, para elaborar la excitante escena climática de Saboteador (1942) en la que Norman Lloyd, un villano nazi, se precipita desde lo alto de la Efigie. Pero si se trata de monumentos, nada como el Empire Estate Building, en el que Kong, el gran gorila, se balancea en lo más alto, acosado por aviones bimotores que intentan alejar del peligro a la rubia Fay Wray de la que el gigantesco simio se ha enamorado, en la primer gran escena de bestialismo turístico neoyorquino en 1933, ello, en un inmueble cuyo mirador aparecería en: Algo para recordar (1957) con Cary Grant y Deborah Kerr y en Sintonía de amor (1993) con Tom Hanks y Meg Ryan.

Los escenarios de la Gran manzana se han convertido en locaciones imprescindibles como el Radio City Music Hall en Balas sobre Broadway o como trasfondo escénico de la citada Saboteador, al igual que su afamada High School of Performing Arts donde viven y sueñan los estudiantes de Fama de Alan Parker. Asimismo el Central Park que igual surge en las allenianas: Dos extraños amantes o Manhattan que en Nueva York ciudad del terror de Ferrara o Cruising de Friedkin, donde rudos homosexuales ligan bajo sus puentes, en el extremo de la ingenuidad de Un día en Nueva York con Gene Kelly y Frank Sinatra.

Del Harlem nocturno y sus barrios de negros por donde transita Robert De Niro en Taxi Driver o el detective afroestadunidense Shaft de la saga homónima protagonizada por Richard Roundtree, se pasa a los barrios populares como los de Brooklyn a cuyos puentes y esquinas acudían las pandillas de Amor sin barreras, los amigos de Tony Manero encarnado por John Travolta en Fiebre de sábado por la noche, los mismos escenarios de doloroso crecimiento de los niños delincuentes de Érase una vez en América de Leone y de la furia veraniega de Haz lo correcto de Spike Lee.

Asimismo, el Metro neoyorquino se convirtió en el vehículo idóneo de la odisea de Los guerreros y sus pandillas de violentos grafiteros que intentaban llegar a su territorio en Coney Island y es precisamente, en un respiradero del Metro en Lexington Avenue, donde Marilyn Monroe muestra sus hermosas piernas acariciadas por el aire que escapa de la rejilla en una calurosa noche veraniega en La comezón del séptimo año. Del elegante escaparate de Tiffany’s en Muñequita de lujo con Audrey Hepburn a la Quinta Avenida en Perdidos en la noche, o los centros financieros de Manhattan en Wall Street y El club de la pelea, Nueva York a la que se enfrentó el rey de la selva en Tarzán contra el mundo, no puede dejar atrás los barrios de la Pequeña Italia que Martin Scorsese ha elevado a calidad de símbolo neoyorquino, cuyo violento pasado histórico arranca precisamente en los Cinco Puntos, la premisa de su Pandillas de Nueva York.

 

 

“Mi idea consistió siempre en la realización de una serie de películas que ilustraran la idea universal del amor por todo el mundo. Comencé por París porque yo soy de allí, pero siempre intenté hacer algo similar con todas las ciudades míticas, de las que por supuesto Nueva York tenía que formar parte. Nueva York es una ciudad con el potencial de hacer que todo aquél que la mire comience a soñar. La primera vez que fui a Nueva York tenía siete años, en la década de los setenta, y desde entonces he tenido mi particular idilio romántico con la ciudad”. –Emmanuel Benbihy-

 

 

A diferencia de París, te amo, se ha optado por reducir el número de episodios y realizadores y se ha permitido el paso de personajes de un capítulo a otro para mantener una cierta unidad a través de las casi imperceptibles transiciones a cargo de Randall Balsmeyer, especialista en el diseño de títulos de cintas como: Los límites del control, o La hora 25. Aquí, once cineastas de todo el mundo, varios de ellos ligados al cine de arte e independiente, como Faith Akin, Mira Nair, Jiang Wen, Joshua Marston, dedican 8 minutos a cada viñeta que tiene como escenario algún punto reconocible en la geografía de una ciudad extrema como Nueva York.

Chinatown, Central Park, Manhattan, Coney Island, Brooklyn. Sus calles, puentes, monumentos y edificios como el Empire Estate Building o la Estatua de la Libertad, sus estaciones del Metro y sus taxis. Los escenarios de la gran manzana con sus escalinatas, sus bares y viejos edificios, su ambiente cosmopolita, seductor y de amplia diversidad cultural, se trastocan en ejemplos de ingeniosos gags, como aquel duelo entre hábiles carteristas (Hayden Christensen y Andy Garcia) o el episodio del farmacéutico (James Caan), su hija paralítica (Olivia Thirlby) y el jovencito obligado a llevarla a su baile de graduación (Antón Yelchin).

Y algunos en pequeñas y sensibles joyas como el episodio de la pareja de frágiles ancianos (Eli Wallach y Cloris Leachman, magníficos) y su peregrinar a Coney Island tomado por adolescentes, o aquel de la cantante de ópera y su encuentro y remembranza fantástica con el botones ruso de un hotel (Julie Christie, Shia LaBeouf y John Hurt), en un filme atractivo aunque disparejo, en el que se resiente sin duda, la presencia de barrios icónicos como Bronx o Harlem.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de noviembre 2015

 

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