CONFESIONES EN EL DIVÁN (Mahler auf der couch/ Mahler on the Couch, Alemania-Austria, 2010).

Dirección y Guión. Felix O. Adlon y Percy Adlon/ Fotografía en color. Benedict Neuenfels/ Música. Gustav Mahler, Richad Wagner. Essa-Peka Salonen (conductor), Orquesta Sinfónica de la Radio de Suecia/ Edición. Jochen Kunstler/ Diseño de arte. Veronika Merlin/ Diseño de Producción. Bernt Amadeus Capra/ Vestuario. Caterina Czepek/ Producción. Eleonore Adlon, Burkhard W.R. Ernst, Eberhard Junkersdorf, Hans Wolfgang Jurgan, Heinrich Mis, Konstantin Seitz, Hubert von Spretti/ Con. Barbara Romaner (Alma Mahler o Alma Schindler), Johannes Silberschneider (Gustav Mahler), Karl Marcovics (Sigmund Freud), Friedrich Mücke (Walter Gropius), Eva Mattes (Anna Sofie Schindler-Moll), Lena Stolze (Justin Mahler-Rosé), Nina Berten (Anna Von MIldenburg), Karl Fischer (Carl Moll), Matthias Franz Stein (Alexander von Zemlinsky), Max Mayer (Max Burckhard)/ Duración. 98 mins.

SINOPSIS

Verano de 1910. Cegado por los celos, el compositor y director de orquesta Gustav Mahler pide la ayuda y el consejo de Sigmund Freud. La razón: de manera azarosa recibe una carta de amor dirigida a su esposa Alma, 22 años más joven que él. En ella, el arquitecto Walter Gropius detalla su apasionada aventura con Alma. Mahler pierde la inspiración justo cuando prepara el estreno de su monumental Sinfonía No. 8 y esa carta le lleva a caer en la peor crisis de su vida agobiado por sentimientos de culpabilidad y odio. Es por ello que busca la ayuda profesional del célebre psicoanalista Sigmund Freud. La sesión con el famoso psicoanalista revelará asuntos impensables. La película presenta una ficción reinventada de la reunión entre el aclamado compositor y el renombrado psiquiatra. La estructura de la cinta alterna las escenas de Mahler con Freud, flashbacks que trazan la infidelidad de Alma e intercortes con testimonios de otros personajes que se dirigen a cámara para comentar los eventos descritos.

 

Confesiones en el diván, mordaz relato de pasiones musicales y pulsiones sexuales a principios del siglo XX, obtuvo los Premios a Mejor Actriz (Barbara Romaner) y Diseño de Vestuario (Caterina Czepek) otorgados por la Academia de Cine austriaco.

 

El multipremiado director alemán Percy Adlon, hijo natural de la heredera de la familia hotelera Susanne Adlon y el tenor Rudolf Laubenthal, creció en el sur de Alemania. Fue actor de teatro, moderador de TV y actor de radio y de doblaje. Realizó 150 documentales para la televisión y fundó su productora “Pelemele FILM Gmbh” con su esposa Eleonore. Desde 1989 vive en Pacific Palisades, California. Es, asimismo, miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas y uno de los pioneros en el uso de la cámara digital a partir de 1997.Documentalista de arte, Percy Adlon debutó en el cine de ficción con Celeste en 1981. Llamó la atención con la cinta Sugarbaby (1985), a la que le siguió Café Bagdad en 1987 trastocada después en cinta de culto y protagonizadas ambas por la robusta actriz Marianne Sägebrecht. A fines de la década de los noventa, empieza a utilizar la tecnología digital y se mantiene vigente como lo demuestra Confesiones en el diván, en la que comparte la dirección con su hijo Felix, quien había colaborado con él en los guiones de Joven y Más joven y Salmonberries, además de dirigir el largometraje, Eat Your Heart Out (1999) para regresar a la dirección con Mahler auf der couch.

 

Paroxismo: Exacerbación o acceso violento de una enfermedad. Exaltación extrema de los afectos y las pasiones. Accidente peligroso, en el que el paciente pierde el sentido o la acción por largo tiempo. Vehemencia, intensidad, pasión, calor, fogosidad, éxtasis, frenesí, arrebato. –Diccionario ideológico de la Lengua Española.

 

Un nuevo mito recorre las pantallas: el fantasma de la liberación femenina y la búsqueda del placer. Una nueva mujer capaz de subvertir los lineamientos de un cine falocrático: la eterna femeneidad intocable o humillada, libre de miedos y prejuicios, que ha encontrado eco en varias películas europeas recientes que exponen desde el drama intimista, la reflexión, la visión histórica, o la comedia, los puntos de vista de mujeres liberadas o en vías de emancipación, y/o de jovencitas y maduras amas de casa, o profesionistas atrapadas en los corsés machistas, o en los estrechos límites de una sociedad dispuesta a encapsular todo tipo de pensamientos y fantasías femeninas.

 

Sin duda el gran filme sobre la representación de la histeria como una condición de frustración sexual femenina lo aporta el perturbador relato de David Cronenberg, Un método peligroso (2011), en el que pese a la filmografía de su autor, no explora la relación entre el cerebro y el cuerpo como detonador de un poder maligno que surge del interior de la carne, sino la crisis entre la mente y la transformación corporal ante los temores sexuales y el rechazo erógeno, en una trama que reúne a Sigmund Freud, Carl Jung y la paciente y amante de éste: Sabina Spielrein, en los albores del psicoanálisis.

 

Asimismo, Histeria (2011) de Tanya Wexler, un acercamiento amable y light al tema de la histeria victoriana como condición innegable de casi todas las mujeres en esta subversiva y sobre todo entretenida recreación de la invención del vibrador hacia 1880, que saltó de la terapia clínica al placer orgásmico llamado paroxismo.

Viudas, solteras, esposas insatisfechas, cuyo punto de encuentro era la frustración y la negación del placer, catalogadas como histéricas, descubren un nuevo tipo de revolución sexual al ponerse literalmente en las manos del Dr. Mortimer Granville (Hugh Dancy), hombre de ideas científicas y experimentales aunque algo achatado en cuanto a la liberación femenina y los cambios sociales.

Y sobre todo Confesiones en el diván filme que reúne a Mahler y a Freud, figuras de la historia, el arte y la ciencia, a partir del encuentro que tuvieron en la ciudad holandesa de Leyden, durante una curiosa sesión de sicoanálisis que duró en apariencia cuatro horas. A partir de éste encuentro, Adlon padre e hijo, desarrollan los complejos de culpa del compositor, su insistencia creadora y su perspectiva traumática como marido engañado, al descubrir la infidelidad de su mujer con el joven arquitecto progresista Walter Gropius, empeñado en realizar espacios arquitectónicos para la clase trabajadora.

Antes, Ken Russell, tan acostumbrado a los excesos y grandilocuencia fílmica, llevó a la pantalla en 1974 la vida del compositor y director de orquesta de origen judío, Gustav Mahler (Bohemia –hoy República Checa-, 1860-Viena, 1911). Su precaria salud, su neurosis controladora, sus escarceos románticos con las aspirantes a cantantes de ópera, su trabajo creativo y sobre todo, su precipitado matrimonio con la atractiva y talentosa compositora Alma Schindler, 22 años menor que él. Por su parte, las obsesiones del padre del psicoanálisis, el austriaco Sigmund Freud (Pribor, Austria, 1856-Londres, 1939), sus arriesgados procedimientos y sus diagnósticos en torno a los traumas sexuales del individuo, tuvieron correlación en la atípica cinta de John Huston, Freud, pasiones secretas (1962) con Montgomery Clift y Viggo Mortensen interpretó al propio Freud bajo las órdenes de Cronenberg en la citada Un método peligroso.

 

Con esos antecedentes en puerta, Percy Adlon y su hijo Félix, se concentran en el fortuito episodio Freud-Mahler, que tiende aquí a la caricaturización y a varios momentos de humor ligero. Sin embargo, la parte medular de la trama no radica ni en uno ni en otro, sino en la fuerza erótica y liberadora que despliega el personaje de Alma Schindler o Alma Mahler (Barbara Romaner), En efecto, además de la utilización de bellísimos escenarios naturales, como la finca veraniega en Maiernigg, que poseía el creador de la SinfoníaTitán, el filme se sostiene en las pulsiones sensuales y feministas de Alma, a quien Mahler, hizo vivir a su sombra destinándola a la oscuridad y al nulo desarrollo de su propia obra.

Salen sobrando aquí los testimonios a cámara de varios de los personajes, en cambio, resultan más reveladores los flashbacks de Alma entregada a la búsqueda de una experiencia carnal como sustituto de la vida hogareña en la que cabían por igual los momentos apacibles o la tragedia: el episodio de la muerte de la pequeña hija del matrimonio, o los traumas de infancia del propio Mahler, en relación al sufrimiento de su madre: Ello, en un filme muy cercano a La novia del viento (Bruce Beresford, 2001), centrada en los amoríos y ansias creativas de Alma Schindler.

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

Octubre 2015

 

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