LUNA: 1095 DÍAS/ EN LA LUNA (Moon, Gran Bretaña-Estados Unidos, 2009)

Dirección. Duncan Jones/ Guión. Nathan Parker, inspirado en un argumento original de Duncan Jones/ Fotografía en color. Gary Shaw/ Música. Clint Mansell/ Edición. Nicolas Gaster/ Producción. Liberty Films UK, Lunar Industries, Stage 6 Films, Xingu Films, Stuart Fenegan, Nicky Moss, Steve Milne, Deepak Sikka, Trudy Styler/ Con. Sam Rockwell (Sam Bell), Kevin Spacey (la voz de GERTY), Dominique McElligott (Tess Bell), Rosie Shawn (Eve, niña), Kaya Scodelario (Eve, adolescente), Adrienne Shaw (nana), Benedict Wong (Thompson), Matt Berry (Overmeyers), Malcolm Stewart (técnico), Robin Chalk (clon de Sam Bell Duración. 97 mins.

SINOPSIS

En un futuro cercano, el astronauta Sam Bell habita una base espacial en la cara oculta de la luna, mientras completa un contrato de tres años con Lunar Industries para establecer una mina de Helio-3, fuente primaria de energía terrestre. Es un trabajo solitario, que se hace aún más difícil cuando un satélite defectuoso impide la comunicación en directo con su hogar. Todo lo que puede enviar y recibir Sam, son mensajes grabados. Por suerte, su contrato está a punto de expirar y en apenas un par de semanas regresará y se reunirá con su mujer, Tess y su hija de tres años, Eve. Finalmente dejará el aislamiento de “Sarang”, la base lunar que ha sido su hogar durante tanto tiempo y podrá hablar con alguien más además de Gerty, la computadora robot de la base, que si bien tiene buenas intenciones no deja de ser una simple máquina. No obstante, la salud de Sam empieza a deteriorarse. Sufre dolores de cabeza, alucinaciones y falta de concentración que le llevan a tener un accidente casi fatal durante una excursión de rutina en un vehículo lunar. Mientras se recupera en la base (sin saber cómo llegó hasta allí), Sam descubre a una versión más joven y arrogante de sí mismo que en apariencia, se encuentra ahí, para cumplir con el mismo contrato que Sam comenzó años atrás. Recluido con lo que parece ser un clon de sí mismo y un equipo de apoyo en camino para ayudarlo a poner la base otra vez en funcionamiento, Sam pelea contrarreloj para descubrir qué es lo que está ocurriendo y dónde encaja él, dentro de los planes de la compañía.

 

 

Con esta ópera prima, Duncan Jones, rinde homenaje al cine de ciencia ficción que lo ha influenciado, obteniendo, múltiples premios, como: Mejor Película, Guión, Actor y Diseño de Producción en el Festival de Sitges. Premio al Mejor debut británico en el Festival de Cine de Edimburgo. Gran Premio de Oro a la Mejor Película Europea de Fantasía en el Festival de Cine de Espoo, Finlandia. Premio a la Mejor Película británica independiente y Premio Especial Douglas Hickox al Director en lo mejor del Cine Británico Independiente. Mejor Ópera Prima británica, Director, Guión y Producción en los premios de la Academia Británica de las Artes del Cine y la Televisión, Gran Bretaña.

 

 

“Una de las referencias más obvias es a HAL 9000, con la voz de Kevin Spacey como el robot GERTY. Se trata de un intricado juego de homenajes. Pero nosotros utilizamos las expectativas del público en su contra, creando un personaje que es diferente a HAL de una manera sorprendente. Para ser honesto, eso se convirtió en parte del juego mientras se filmaba la película… Tomar expectativas basadas en filmes del pasado, trastocarlas y así crear algo nuevo y único” –Duncan Jones-

 

 

Graduado en Filosofía en 1995, Duncan Jones (Kent, Gran Bretaña, 1971), optó por un doctorado en esta misma disciplina por la Universidad de Vanderbilt, en Tennessee, que más tarde abandonó para asistir a la Escuela de Cine de Londres, de la que egresó con la especialidad de realizador. Se inició como operador de cámara en la grabación del cumpleaños cincuenta de su padre, para posteriormente asistir a Tony Scott en la dirección de la teleserie The Hunger. En el 2002 dirigió el cortometraje Whistle y en 2005 fundó su propia compañía, Liberty Films, productora de su ópera prima. Además de director de cine, se ha desempeñado como publicista.

 

Zoey Bowie, hijo del legendario cantante David Bowie, renunció a su nombre de alcurnia y bajo el seudónimo de Duncan Jones debutó con este estimulante relato de ciencia ficción ganador de los premios más importantes del mayor festival de horror y fantasía: Sitges. Lo curioso es que, Luna: 1095 días o En la luna, resulta una modesta producción que evita el despliegue de efectos especiales propios del género y cuyo título hace referencia a los tres años que por contrato, un trabajador espacial deberá cumplir en una estación lunar, mientras se dedica a cosechar y a enviar a la tierra una poderosa fuente de energía llamada Helio 3.

 

“Siempre he sido un fan de las películas de ciencia-ficción. Para mí, la época dorada del género, fueron los años setenta y principio de los ochenta, cuando películas como Naves misteriosas, Alien, el 8º pasajero y Atmósfera cero, contaban historias humanas que transcurrían en ambientes del futuro. Siempre quise hacer una película que pudiera encajar en ese cánon. En estos días, estas películas son cada vez menos frecuentes. No sé por qué, sin embargo, tengo una teoría: creo que en las dos últimas décadas los cineastas se han sentido algo avergonzados por el lado filosófico de la ciencia-ficción. Está bien eso de fascinarse frente a efectos increíbles y decir “ooooh” y “ahh” frente a paisajes extraordinarios, pero en ningún momento se supone que hay que tomárselo demasiado en serio. Es por eso que Blade Runner es tan brillante; utilizó el futuro para hacernos observar las cualidades humanas básicas desde una nueva perspectiva. Empatía. Humanidad. ¿Cómo se pueden definir esas cuestiones? Quería responder a esas preguntas.” –Duncan Jones

 

En efecto, el filme recicla varios de los clásicos del género caracterizados por su mirada inteligente, profunda y moral sobre la relación del hombre con la tecnología y los viajes espaciales. Es decir de: Destino la luna (Irving Pichel, 1951) a la citada Atmósfera cero (Peter Hyams, 1981), pasando por obras como: Asesinos de estrellas (John Carpenter, 1974), Operación Capricornio Uno (Peter Hyams, 1978) y especialmente: Odisea espacial 2001 (Stanley Kubrick, 1968) y Solaris (Andrei Tarkovsky, 1972).

Por ende, la trama de Luna: 1095 días, escrita por el propio Jones y Nathan Parker –hijo del notable cineasta Alan Parker: Corazón satánico, Mississippi en llamas-, propone una visión pesimista y desesperanzadora sobre el destino de la humanidad, al tiempo que pasa revista a varios de los temas nihilistas y sombríos propuestos por Rod Serling, en su añeja y afamada teleserie Dimensión desconocida (1959-1964). Es decir: el regreso al pasado, la soledad, el amor y el amor filial, el espíritu comercial sobre el moral, la esclavitud derivada de la ingeniería genética y el tema del doble y/o la suplantación de identidad.

 

“Hace unos pocos años leí Entering Space, escrita por el muy conocido ingeniero astronáutico, Robert Zubrin. Zubrin propone un caso científico y absorbente de por qué y cómo la humanidad debería colonizar nuestro sistema solar. Era un acercamiento a la exploración espacial lleno de detalles prácticos y tomaba en cuenta el apetito fiscal que haría atractiva la colonización espacial a nuestro mundo capitalista. Uno de los primeros pasos recomendados era poner en marcha una mina de Helio-3 en la luna para extraer combustible para los generadores de energía de fusión.

El libro realmente me impactó. No pude evitar pensar que el primer paso necesario para la vida en el espacio, un paso que habría de hacerse meramente por interés económico en lugar de puramente científico, era un conflicto de intereses fascinante. Las empresas por su naturaleza buscarían, por todos los medios, extraer el máximo de material crudo con el mínimo coste posible. Eso es, sencillamente, un buen negocio. Pero sin habitantes locales, sin grupos de derechos humanos para supervisar y mantener un ojo avizor en esos asuntos, ¿qué trataría de obtener una empresa? ¿Hasta dónde podría llegar incluso la corporación más benigna y ecologista? ¿Qué serían capaces de hacerle a un operario que habitara una base al otro lado de la luna?

Lo importante en mi película, es el elemento humano. Luna: 1095 días trata acerca de la alienación…de cómo te asalta la paranoia cuando te encuentras en una prolongada relación a distancia y de aprender a aceptarse a uno mismo. Muchas cosas para ser asumidas por una pequeña película independiente, pero tal vez este era el mejor lugar para intentarlo. Después de todo, solo se trata de ciencia-ficción” –Duncan Jones-

 

 

A pesar de ciertos elementos poco aprovechados a nivel dramático (la clonación, el descubrimiento sobre la familia), el filme se beneficia principalmente del estupendo diseño de arte a cargo de Tony Noble, una gran banda sonora de Clint Mansell y una aparente sobriedad y sencillez que bebe del cine Serie B de Roger Corman. Pero sobre todo, del notable tour de force interpretativo del siempre eficaz Sam Rockwell en el papel de Sam Bell, quien se encuentra a pocos días de cumplir con su contrato y sufre un accidente, al tiempo que se comunica con su esposa y su pequeña hija a través del video-teléfono y cuya única compañía es Gerty, una amable computadora que lo cuida, le habla (voz de Kevin Spacey) y se manifiesta a través de emoticones –al estilo del Hal 9000 de 2001-. Como en Solaris, el relato de Duncan Jones propone un doble viaje: al misterioso espacio exterior y al interior del alma humana.

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

14 de septiembre de 2015

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s