SUEÑOS, MISTERIOS, SECRETOS (Mulholland Drive/ Mulholland Dr., Estados Unidos, 2001)

Dirección. David Lynch/ Guión. David Lynch, inspirado en su telefilme homónimo de 1999/ Fotografía en color. Peter Deming/ Música. Angelo Badalamenti/ Edición. Mary Sweeney/ Diseño de Producción. Jack Fisk/ Dirección de Arte. Peter Jamison/ Vestuario. Amy Stofsky/ Producción. Alain Sarde, Neal Edelstein, Tony Krantz, Michel Polaire/ Con. Naomi Watts (Betty Elms/ Diane Selwyn), Laura Harring (Rita/Camilla), Anne Miller (Catherine Coco Lenoix), Dan Hedaya (Vincenzo Castigliane), Justin Theroux (Adam Kesher), Angelo Badalamenti (Luigi Castigliane), Robert Forster (Detective Harry McKnight), Maya Bond (Tía Ruth), Melissa Georges (Camilla Rhodes), Missy Crider (Camarera en Winkies/Diane/Betty)/ Duración. 147 mins.

SINOPSIS

Betty, una joven aspirante a actriz de origen canadiense, llega a Los Ángeles para convertirse en estrella de cine en Hollywood y se aloja en el lujoso apartamento de su tía Ruth cerca de Sunset Boulevard. Allí conoce a Rita, una mujer herida que padece amnesia a causa de un accidente sufrido en la carretera de Mulholland Drive y por ello se ha ocultado en casa de la tía. En el interior del bolso de Rita, se encuentra una llave azul y varios fajos de billetes. Rita recuerda de manera nebulosa un nombre: Diane Selwyn. Ambas deciden averiguar la identidad de la misteriosa mujer, por qué motivos ha sufrido tal accidente y que significa esa llave azul, al igual que la verdad que se oculta tras los nombres de Rita y Diane, ello les lleva a un mundo subterráneo de intensidades tan sensuales, como peligrosas y enigmáticas donde nada es lo que parece. O quizá, sólo quizá, todo se trata de uno o varios sueño de la propia Diane antes de morir, cuando descubre que el amor de su vida, Camilla Rhodes una exitosa actriz de Hollywood, va a abandonarla por un prometedor cineasta llamado Adam Kesher. Despechada y furiosa contrata a un asesino con el dinero que le ha heredado su tía Ruth, para que elimine a Camilla, su ex amante. Más tarde, arrepentida, su mente entra en caos y de ahí sus extraños y absurdos sueños (el asesino que falla de manera estúpida, los ancianos que representan sus padres, el ser enigmático y monstruoso de la cafetería Winkies y más). Incluso tal vez, la realidad es aún más terrible: Diane destrozada al saber que el asesino cumplió con su misión, se suicida…

 

 

“Esta es una película a la que te tienes que rendir. Si buscas lógica, ve otra cosa. Mulholland Drive va directamente a las emociones, como la música” –Roger Ebert, Chicago Sun-Times

 

“La narrativa, por lo tanto, se desliza hacia ámbitos horizontales que surgen de una mirada apasionada, recurso necesario contra la amnesia, contra el impulso de muerte que acecha a la vuelta de la esquina, o bien, dentro de la misma geografía de una amante estragada por los celos. A mayor deseo, mayor destructividad de la contraparte amorosa. David Lynch se reapropia de su ámbito favorito: el universo de las duplicaciones, la alteridad y el pansexualismo…Mulholland Drive es una lección magistral de cómo concebir y realizar un producto de cine absoluto. –Sergio González Rodríguez. El Ángel/ Reforma. 14 sept.2002

 

 

David Lynch fue nominado al Óscar a la Mejor Dirección por Mulholland Drive. Asimismo, obtuvo el Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes y en Toronto. La película obtuvo el César a la Mejor Cinta Extranjera y el Bafta a la Mejor Edición. A su vez, está considerada entre las diez mejores películas mundiales por el American Film Institute.

 

…”Mulholland Drive, es uno de los caminos más largos, sinuosos, serpenteantes y extraños de Los Ángeles. Desde allí se tiene una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Nace en Santa Mónica y termina en Malibú. Es tan extensa que nunca pude recorrerla hasta el final. Una parte es residencial y la otra, salvaje. En torno de esa ruta hay un sinnúmero de leyendas, misterios irresueltos y sangrientos casos policiales. Me parecía una síntesis perfecta. Igual, nunca voy a poder retratar a Los Ángeles como lo logró Billy Wilder en El ocaso de una vida/ Sunset Boulevard (1950)” –David Lynch. Lanacion.com

 

 

 

 

En efecto, Mulholland Drive, es la carretera que conecta a Los Ángeles con las colinas de Hollywood y el Valle de San Fernando. Sus escabrosas curvas y su enigmático paisaje sobre todo nocturno, ha sido evocado por un autor como James Ellroy en sus libros de crímenes y demonios interiores como, El gran desierto, Clandestino o su autobiografía Mis rincones oscuros. Asimismo, fue el escenario de un sensual y violento ejercicio de cine noir ambientado en los cincuenta y centrado en un cuerpo policiaco de élite, en medio de perdedores sociales y aspirantes a actrices que llegaban a California para encontrar salidas sórdidas y deprimentes en Abuso de poder/Mulholland Falls (1996) del neozelandés Lee Tamahori.

Mulholland Drive es también el título original de la inquietante y magistral pesadilla de David Lynch, tan enigmática y misteriosa como toda su filmografía, que resulta una suerte de suma o síntesis de sus obsesiones y sus personajes freaks, en un mundo extraño, despiadado y melancólico que parece subyacer bajo la superficie de otro normal y cotidiano en apariencia. Con Sueños, misterios, secretos, luego del aparente fracaso que significó Una historia sencilla (1999), muy alejada del grueso de su obra, Lynch regresa a sus furores primigenios con otro filme delirante y laberíntico donde retoma varios de los puntos centrífugos de otro anterior trabajo: Por el lado oscuro del camino/Lost Highway (1996) y cuyas explicaciones subterráneas van más allá de cualquier delirio freudiano.

El responsable de aquella obra maestra Terciopelo azul (1986), se ha internado de nuevo en lo más profundo y siniestro de una carretera perdida y sin retorno, donde cabe la brutalidad, el miedo, la pasión lésbica, el crimen, el deseo y la decadencia, en un relato que se construye y deconstruye de múltiples maneras. Con distintas líneas narrativas inconexas en apariencia, que parecen surgir de una misteriosa cajita azul cual metáfora de la Caja de Pandora, o quizá de la mente enferma y convulsa de una hermosa mujer amnésica. Cabe aquí toda una fauna lynchiana tan gratuita como incómoda e inquietante: un torpe matón a sueldo, un enano con amplio poder en Hollywood, un cowboy millonario empecinado en colocar a una joven como actriz principal de una película, una vidente que vaticina problemas, una pareja de ancianos, un ser monstruoso que repta por los callejones de una cafetería, una suerte de Demonio-presentador chicano, de un antro-teatro llamado Silencio, donde una cantante de origen mexivano (Rebekah Del Río), entona maravillosa y sentidamente en español y a capela el tema Llorando/Crying de Roy Orbison.

Aquí, no valen las explicaciones, ni la lógica, en un relato cuya génesis fue la preparación de un programa piloto para una serie de TV producida por ABC y que la empresa acabó rechazando totalmente ya que rompía los estándares televisivos. En ese sentido, Lynch al igual que en Por el lado oscuro del camino, ha optado por un nuevo y perturbador lenguaje fílmico. Una narrativa dislocada que rompe peligrosamente con el tiempo y el espacio cinematográfico y que apuesta por una especie de proyección mental convertida en imágenes fílmicas: nada más cercano a la materia misma de los sueños.

 

 

“Tras el éxito de Twin Peaks, creí que iba a poder convivir con una industria que tiene reglas propias demasiado conservadoras, mediocres y miserables. La primera desilusión fue con mi sit-com On the air, que rápidamente fue volada con un desprecio absoluto. Con Mulholland Drive –originalmente, película piloto para la televisión-, comprobé hasta qué punto los programadores tienen miedo de ver a dos chicas besándose o una imagen que sugiere la existencia de un fenómeno extraterrestre o paranormal. Nunca más volveré a trabajar para la televisión. Siempre me preguntan si creo que hay marcianos en la Tierra y ahora puedo asegurar que es cierto: ¡los aliens existen y trabajan en la televisión!”. –David Lynch. Lanacion.com

 

“Me gusta trabajar con la intuición, mezclar lo que me indica la mente con lo que siente el corazón. En Mulholland Drive hay muchas abstracciones, y creo que eso lo vuelve rico. No hay mejor gancho en una película que los misterios que se plantean dentro de la seguridad de una sala de cine”. -David Lynch. El País de Nunca Jamás, abril 2002

 

 

La manera en que Lynch une los destinos de una angelical e ingenua joven rubia provinciana, Betty Elms (Naomi Watts espléndida) empeñada en convertirse en actriz en Hollywood y de una cachonda mujer de melena negra Rita/Camilla (Laura Elena Harring de enorme belleza), quien ha perdido la memoria después de un accidente donde ha salvado la vida luego de un intento de asesinato. Así como la relación que se establece con un joven cineasta con aires de intelectual (Adam Kesher) quien prepara un filme biográfico de ambiente retro de los años cincuenta-sesenta, quien se enfrenta a la maquinaria mafiosa de Hollywood, además de sufrir el engaño de su mujer. Más, el relato de un hombre que cuenta su pesadilla recurrente y el de un asesino a sueldo encargado de fabricar una escena de un crimen, dan pie a un intrigante híbrido entre el thriller noir y un drama de horror fantástico repleto de deformaciones y sobre todo de símbolos, como la de la historia de los dos hombres en la cafetería y su sueño, que representan a la propia Diane y Camilla y el ser monstruoso la conciencia del horror por el crimen cometido. De hecho, la propia caja azul es la conciencia de Diane.

El realizador se sumerge en una trama donde la premisa es lo inexplicable como lo muestra la última media hora donde el filme adquiere otra dimensión más oscura y realista. Un nuevo armado que deja paso al estupor y al horror y donde arranca quizá la propia y verdadera historia. David Lynch ha construido una nueva fábula perversa de transferencia y cambio de roles a lo Hitchcock como sucede en De entre los muertos/ Vértigo (1958). A su vez, ha conseguido una abstracción de Los Ángeles y sus recovecos oscuros (las fiestas decadentes de Hollywood, las enormes mansiones donde impera la vulgaridad y el mal gusto). Ha logrado además, una de las escenas más hermosas y emotivas de sensualidad lésbica en la historia del cine. Y para más, ha moldeado con Angelo Badalamenti y John Neff una de las bandas sonoras más intrigantes y poderosas, capaz de mezclar ternura y horror en dosis iguales, sin faltar sus citas hacia los terrenos de la inocencia estadunidense anteriores a Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955), en una obra imprescindible e ineludible, tan desconcertante como magistral.

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

10 de diciembre de 2014

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s