LA PELUQUERA (Die Friseuse, Alemania, 2010)

Dirección. Doris Dörrie/ Guión. Laila Stieler/ Fotografía en color. Hanno Lentz/ Música. Coconami, Ivan Hajek, Labrassband/ Edición. Frank Müller e Inez Regnier/ Diseño de Producción. Susanne Hopf / Dirección de Arte: Natalja Meier/ Vestuario. Sabine Greuning/ Producción: Ulrich Limmer/ Con. Gabriela Maria Schmeide (Kathi König), Natascha Lawiszus (Julia, su hija), Ill-Young Kim (Tien, el vietnamita), Christina Große (Silke), Rolf Zacher (Joe, el traficante de ilegales), Maria Happel (administradora del Mall), Maren Kroymann (Señora Krieger, la dueña de la estética) Matthias Freihof (Micha, ex marido de Kathi)/ Duración. 105 mins.

SINOPSIS

Kathi König, es la típica mujer rellenita, sexy y desbordante de alegría que a pesar de su voluminosa silueta y su cuestionable gusto (mechas de todos los colores en el cabello, vestuario de gran colorido, joyería de fantasía con forma de frutas), suscita un agradable interés. Es una entusiasta peluquera alemana nacida en Berlín y sin complejo alguno, ya que acepta sin problemas la reacción de los otros frente a su impresionante corpulencia. No obstante, lleva una vida complicada. Ha quedado desempleada. Habita en el décimo piso un edificio con el elevador descompuesto, en el popular barrio berlinés de Marzahn. Para colmo, le han diagnosticado esclerosis y su marido la ha abandonado por su mejor amiga. Vive con Julia, su hija adolescente que se avergüenza de ella. Asimismo, la dueña de un elegante salón de belleza de un Mall, se niega a contratarla porque la encuentra “poco estética”. A pesar de ese panorama en apariencia terrible y desfavorable, Kathi König está determinada a comenzar una nueva vida. Luego de su fallido intento de trabajar en el salón de belleza del Centro Comercial y de colaborar con una atractiva colega: Silke, con la que se dedica a arreglar y cortar el cabello a un grupo de ancianos, Kathi decide abrir su propio negocio. Para ello, tendrá que enfrentar múltiples problemas: autoridades burocráticas, competencia desleal, la presión de los bancos, su propio peso. Presionada por el dinero decide emprender una aventura con ilegales vietnamitas y se ve obligada a convivir con ellos en su departamento, lo que le lleva a conocerlos y valorarlos y ahí encontrará un poco del amor que no tiene, mientras lucha con todas sus fuerzas por lograr poner su propio salón de belleza…

 

 

-La actriz alemana Gabriela Maria Schmeide (1965), aumentó cincuenta kilos para su papel de Kathi König y fue nominada a Mejor Actriz en lo Mejor del Cine Europeo.

 

 

“Además de la discriminación que sufre la gente por estar obesa, La peluquera habla sobre la dificultad de tener una madre que resulta demasiado para sus hijos por ser muy dinámicas, muy gordas, muy fuertes, muy todo, que llenan todo el espacio, incluso el que los adolescentes requieren. Se trata de un drama intenso que explora la vida de una mujer que lucha contra la adversidad y se niega a ser marginada” –Doris Dörrie en entrevista para el diario La Jornada/ Jorge Caballero 16 octubre 2010.

 

 

 

 

 

La paranoia a lo diferente y a todo aquello que se opone a los códigos de normalidad y de belleza impuestos, ha dado pie a relatos de horror protagonizados por monstruos humanos: llámese Frankenstein, Cabeza de borrador, o el salvaje mutante que aniquila adolescentes en una “casa de los espantos” en la escalofriante Carnaval del terror (Tobe Hooper, 1981). No obstante, el miedo a lo otro está condensado de manera magistral en una cinta de culto sumamente adelantada a su tiempo: Freaks/ Fenómenos (1932) de Tod Browning, protagonizada por fenómenos de verdad.

En la actualidad, la visión del freak en pantalla ha cambiado para mostrar una serie de personalidades insólitas, extrañas, e incluso abyectas para una sociedad que los rechaza: la mayoría de ellas, personajes reales. Ya sea adolescentes marginados por alguna deficiencia física o estatura, hombres y mujeres rechazados por su delgadez, o por su gordura y su manera de afrontar su cuerpo, como sucede en la cinta mexicana Paraíso (Mariana Chenillo, 2013) y en esta divertida y vigorosa comedia realista con toques agridulces que dirige una de las cineastas más exitosas del mundo: la alemana Doris Dörrie que narra una historia de valentía, marginación y fuerza de voluntad que pese a su final feliz y su tono ligero aporta muchos elementos sobre el repudio, la humillación, la burla y la xenofobia a aquello que nos resulta ajeno en las grandes y gélidas urbes capitalistas. Todo ello, en la historia de la incansable, alegre, apasionada y vehemente estilista de más de cien kilos de peso con una hija en pleno cambio hormonal adolescente y que desea superar sus problemas de salud y realizar sus sueños abriendo un local para lucir sus tijeras y secados, sus permanentes, cortes y arreglos de uñas. Y cuyo cuerpo robusto y espectacular desnudo o con ropa, es mostrado desde diversos ángulos por una cámara fascinada con la redondez de sus formas.

 

 

La responsable de orquestar la trama, la cineasta Doris Dörrie (1955), originaria de Hannover, Alemania, abandonó su país a los 18 años para vivir en Estados Unidos. En Stockton, California, estudió teatro y cine en la University of the Pacific. De ahí se mudó a Nueva York donde estudió Filosofía, Semántica y Psicología en la New School for Social Research. Trabajó colaborando en las secciones de cine y televisión para el Instituto Goethe en Estados Unidos y más tarde, se incorporaría como crítica de cine en el periódico alemán Süddeutshe Zeitung, al tiempo que ingresó a la Escuela Superior de Cinematografía y Televisión de Munich de 1975 a 1978 y debutó como cineasta en 1976 con el documental: Ob’s stürmt oder schneit, co dirigido con Wolfgang Berndt, mientras que en 1983 realizaba la película para televisión: A la mitad del corazón, sobre una solitaria joven que se auto escribe cartas. Sin embargo, su éxito llega con la taquillera cinta Hombres (1985) que filmó con tan sólo 400 mil dólares y alcanzó la mayor entrada comercial en Alemania para una película dirigida por una mujer.

Si algo define la obra de Doris Dörrie, son sus corrosivas sátiras feministas sobre las relaciones amistosas, la mentalidad machista y la sexualidad como tema y frustración, a medio camino entre la farsa caricaturesca y el drama emocional, como lo muestran: Hombres, sobre la relación de amistad que se establece entre un hombre y el amante de su mujer. Él y yo (1988), filmada en Estados Unidos, acerca de un hombre que dialoga constantemente con su miembro viril y protagonizada por Griffin Dunne. Dinero (1989), y sobre todo: Nadie me quiere (1994) fábula contemporánea que se interna por la afectada sicología de una jovencita deseosa de una compañía masculina y fanática de la muerte al grado de tomar clases de suicidio y construir su propio féretro.

A éstas, se suman una serie de dramas con algunos toques de humor que tienen que ver con personajes que viajan a Japón y se conectan con la cultura y el modo de vivir asiático como serían: Sabiduría garantizada (2000), El pescador y su mujer (2005) y Las flores del cerezo (2008). Sus películas más recientes son: Gluck (2012), sobre una joven de Europa del este que deja su país devastado por la guerra para convertirse en una prostituta en las calles de Berlín. Todo incluido (2013), ambientada en un exclusivo hotel/spa, el documental Qué caramba es la vida (2014), filmado en México, sobre el universo de las cantantes de ranchero en un ambiente muy machista, así como uno de los episodios de Short Plays (2014): relatos sobre el fútbol visto por varios de los mejores cineastas contemporáneos del mundo. Doris Dörrie, además de ser una fanática de la cocina es autora de varios cuentos, novelas y obras de teatro como: El vestido azul, ganadora del Premio Alemán del Libro en 2003.

 

 

“El cineasta Rainer Werner Fassbinder afirmaba que los locos y los gordos no tienen cabida en la sociedad, sobre lo que Dörrie opinó: “Cada vez que alguien menciona a Fassbinder me da mucho gusto, porque su cine fue mi despertar en la adolescencia; los personajes de los que hablaba no encajan en la sociedad y también son de los que siempre me ha interesado hablar en mis películas, ya sean gordos, turcos o negros alemanes… Esta pulsión se debe quizás a que yo misma sentía que no encajaba en la sociedad normal; provengo de una familia que me educó dentro de la tolerancia”. –Entrevista a Doris Dörrie/ Jorge Caballero La Jornada.

 

 

 

Las películas de Doris Dörrie se centran en personajes extravagantes y excéntricos que son colocados en ambientes extraños y hostiles o culturalmente diferentes, que los estrujan y los obligan a luchar contra la corriente. Contra su costumbre, el guión de La peluquera no es original de la cineasta, sino de la escritora Laila Stieler, inspirada en la historia de una peluquera amiga suya. El tema aquí es la alegría de vivir y de ahí que la cinta a pesar de sus notas dramáticas se orienta hacia la comedia pura. Cuando el personaje principal toma la decisión de abrir su propia estética, los obstáculos se multiplican, no obstante, su inmensa energía, que incluyen sus esfuerzos para levantarse por la mañana, le llevan a encontrar el ánimo que necesita y a conocer a todo tipo de personajes que dificultan o allanan su camino.

Uno de los momentos más divertidos, es aquel en el que Kathi con tal de obtener un dinero extra que necesita, ayuda a un grupo de vietnamitas a pasar la frontera y se ve en la necesidad de hospedar a los inmigrantes en su minúsculo departamento. Ahí descubre no sólo un agradable intercambio hormonal, sino que comparte con ellos, además del rechazo social, su gusto por los adornos estrambóticos y coloridos…

 

 

…”La comunidad vietnamita en Alemania es muy grande, hay como 150 mil en el mismo barrio, en la parte de Berlín Oriental. Es gente que se quedó desde la época socialista porque había contratos para trabajar. En esta parte de Berlín Oriental hay mucho racismo, incluso más que en la parte occidental, aunque creo que en conjunto Alemania es un país racista. Actualmente hay una discusión sobre si la integración de los inmigrantes turcos no funcionó, porque a la vuelta de los años nos dimos cuenta de las profundas carencias con las que han crecido los hijos de turcos nacidos en Alemania…” –Entrevista a Doris Dörrie /Jorge Caballero/ La Jornada

 

 

 

No hay duda en definir a La peluquera como una película amable, no obstante deja entrever una serie de situaciones terribles sobre el rechazo, la discriminación, la xenofobia y la marginación. Una crítica despiadada hacia ciertas formas de vida de países europeos. Un divertido e inteligente retrato del mosaico económico y cultural de la Alemania de hoy; una sociedad gélida y hedonista que busca en el gesto espontáneo y exótico de otros modos de vida, una manera de contrarrestar la frialdad de la urbe. Todo ello, dentro de los lineamientos de un cuento de hadas moderno que habla de la soledad y el sobrepeso entre lo cruel y lo hilarante. La peluquera insiste en el tema de la insensibilidad, la incomunicación y la búsqueda del amor y la felicidad. Ironía militante y sarcasmo feroz, características del cine de Doris Dörrie.

 

 

 

RAFAEL AVIÑA

Centro Histórico de la Ciudad de México

25 de noviembre 2014

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