ALBATROS… UNA HISTORIA DE AMOR (Albatross, Gran Bretaña, 2011)

Dirección. Niall MacCormick/ Guión. Tamzin Rafn/ Fotografía en color. Jan Jonaeus/ Música. Jack C. Arnold, Kirsty Almeida & The Troubadours / Edición. Mark Eckersley/ Dirección de Arte. Arwel Evans, Dominic Roberts, Kathyrn Pyle/ Diseño de Producción. Paul Cripps/ Vestuario. Charlotte Holdich/ Con. Jessica Brown Findlay (Emelia Conan Doyle), Sebastian Koch (Jonathan Fisher), Felicity Jones (Beth Fisher), Julia Ormond (Joa, mujer de Jonathan), Katie Overd (Posy Fisher), Peter Vaughan (abuelo de Emelia), Hazel Douglas (abuela de Emelia), Harry Treataway (Jake, amigo de Emelia), Thomas Brodie-Sangster (joven petulante de Oxford)/ Duración. 89 mins.

SINOPSIS

Ambientada en la Isla de Man, en el mar de Irlanda, entre Irlanda y Gran Bretaña, se narra el encuentro de una extraña y disfuncional familia en crisis: los Fisher y Emelia, una hermosa joven, rebelde, inteligente, que derrocha sensualidad, huérfana de ambos padres y cuya aspiración es convertirse en escritora. Emelia tiene 17 años aunque se ve mayor debido a su cuerpo espectacular y su arrogancia. Ha desarrollado un enorme rechazo a su madre que se suicidó con una ingesta de barbitúricos, luego de estar postrada en una silla de ruedas a partir de un primer intento de suicidio. Y al mismo tiempo, ha crecido con la errónea idea de que su bisabuelo era pariente en primer grado del notabilísimo escritor Sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, ya que así se lo hizo creer su padre de apellido Doyle y su madre. Emelia ha abandonado la escuela, trabaja para sufragar sus gastos y vive con sus envejecidos abuelos y mantiene relaciones sin importancia con vagos y mozalbetes de su barrio.

Precisamente, uno de sus trabajos temporales es como mucama en un hotelito cercano a la playa: The Cliff House, que es el nombre de la exitosísima novela escrita unos veinte años atrás, por la promesa literaria Jonathan Fisher, un escritor cuarentón encerrado en su estudio, quien no ha escrito algo que valga la pena desde aquella famosa obra. Jonathan vive una vida aburrida e intrascendente con Joa, su frustrada mujer, actriz de teatro de vanguardia que abandonó su carrera y que administra el hotel y que alienta su pequeña hija de seis años, Posy, a participar en castings y estudiar danza y que se encuentra en permanente conflicto con la hija adolescente, Beth, una jovencita retraída, inteligente y sensible encerrada en su mundo y que aspira estudiar en Oxford.

Cuando Emelia se presenta para trabajar en el hotel, de inmediato se topa con el rechazo de Joa y al mismo tiempo encuentra une enorme conexión con Beth y con Jonathan a quien descubre masturbándose. Entre ambos surge un fascinante vínculo de atracción y sexualidad y él se ofrece a enseñarle escritura creativa y ayudarla con la novela que escribe. Ello genera muchos cambios para todos. Emelia, quien en el fondo es una chica vulnerable que oculta sus temores en su arrogancia y desenfado, toma más en serio la escritura, Jonathan recupera nuevos bríos en su vida y Beth se libera de su propia represión emocional e íntima y conoce la sexualidad. No obstante, la fuerte relación de Beth con Emelia se complica por el vínculo que ella tiene con su padre.

 

 

 

Luego del estreno de Albatros… una historia de amor, en el Festival de Cine Internacional de Edimburgo, en 2011, la película recibió notables críticas, que destacaban la impresionante interpretación de la protagonista debutante Jessica Brown Findlay, mismas que más tarde le valieron las nominaciones, junto con Felicity Jones, en la categoría de Mejor Actriz revelación en los premios del Cine Independiente Británico y en los galardones Evening Standard de Cine, en 2012.
 

 

“Albatros no era mi primer guión, pero sí el primero que se ha filmado. My first ever screenplay was a rom-com called Audrey Disorderly – a great title given the disorderly mess of the writing in it – and it told me that I loved the process.Lo que yo conozco son las historias de jóvenes conflictivas en ciudades costeras. I knew that because I’d been one and I always loved movies about people who misbehaved.Porque yo fui una de ellas y siempre me han gustado las películas sobre las personas que se portan mal.Plus, not long before, whilst I was writing the BBQ debacle script, Juno had come out and there was a ton of press about Diablo Cody, this stripper who had just put down her bra and picked up her pen, and I found that quite inspiring. Además, acababa de entrar en escena en Hollywood, Diablo Cody, la stripper que tomó la pluma y se puso a escribir historias (Juno, correr, crecer y tropezar, Diabólica tentación), y eso ​​me pareció bastante inspirador. Not the stripper part – that never really floated my boat – but the other bit was quite exciting.No la parte desnudista…jaja…So I sat down and I thought about everything I loved in movies. Así que me senté y pensé en todo lo que amaba en las películas que conocía. That list ran to: naughty girls, seaside towns, writers and scandalous behaviour.Esa lista me remitió a: jovencitas problema, pequeños pueblos costeros, escritores y comportamiento escandaloso…y así surgió Albatros…-extracto de entrevista con la guionista Tamzin Rafn, tomada del portal de internet http://www.heyuguys.com

 

 

 

Aunque resulta evidente la conexión de Albatros…una historia de amor con

Belleza americana (American Beauty, 1999) de Sam Mendes, cinta con intrigantes apuntes sobre la soledad, la frialdad de las relaciones personales, la cultura del suburbio y el desasosiego de sus personajes, centrado en un mediocre padre de familia (Kevin Spacey), cuya vida da un giro brusco y dramático cuando conoce a la “belleza americana” del título, una adolescente rubia, hermosa, superficial y calenturienta que lo transporta a un universo onírico de seducción. El filme se inclina más bien, hacia el drama melancólico y realista y la visión desencantada de la familia estadunidense.

En cambio, Albatros…una historia de amor, del debutante inglés Niall MacCormick elige la comedia ácida y el viaje de maduración de dos post adolescentes que experimentan cambios duros en su vida pero con resultados optimistas y positivos, en un relato que se aproxima más a la ironía de obras como Loco fin de semana (Wonder Boys, 2000) de Curtis Hanson, trama de personajes en crisis creativas y existenciales con Michael Douglas, como un ex afamado escritor cincuentón con pánico creativo y conflictos sentimentales que establece una curiosa relación con un talentoso y joven alumno prodigio suyo (Toby McGuire), en un agitado fin de semana, donde los miedos de los personajes se trastocan en trampolines de éxito. Y a su vez, en esa corrosiva mezcla de drama y comedia negra: Ojalá estuvieras aquí (1987), sobre una adolescente malhablada que reta a la pulcra y mojigata sociedad que la rodea en los años de la segunda posguerra inglesa, dirigida por David Leland y protagonizada por Emily Lloyd.

Es más que evidente que el guión de Tamzin Rafn se inspira en estas dos películas, sobre todo en Ojalá estuvieras aquí, cuya conexión es enorme. Al igual que en Albatros…, su protagonista tiene 17 años, es sexy, inteligente y de gran habilidad con las palabras y vive en una aburrida y pequeña ciudad costera británica y parte de su rebeldía, promiscuidad y esa manera de llamar la atención de los hombres con su sexualidad desbordada, se debe a su sufrimiento por la muerte de su madre.

 

 

Sin duda, lo más singular de este agradable fresco familiar y relato de búsqueda adolescente que se ambienta en la hermosa Isla de Man, dependencia del gobierno británico en la costa irlandesa es la impresionante personalidad de la muy atractiva Jessica Brown Findlay. Ella es capaz de llenar cada encuadre de una forma apabullante a través de su personaje en constante fuga que vive una fantasía inexistente y que adquiere su propia voz cuando entiende que ella es capaz de hacer lo que sea sin cargar con lastres familiares, como se lo hace ver su abuelo. Una joven estudiante de danza, que a los 15 años se le propuso bailar con el Ballet Kirov en la Royal Opera House de Londres. Sin embargo optó la actuación y ha destacado en la connotada serie Downton Abbey, creada por Julian Fellowes, en el papel de hija menor, rebelde y políticamente comprometida, Lady Sybil Crawley (actualmente filma Frankenstein con James McAvoy y Daniel Radcliffe). Lo curioso, es que el reparto principal que la rodea, también resulta espléndido y atrayente, como lo es la guapa jovencita Felicity Jones, la chica que descubre su propia fuerza, rebeldía y deseo de escapar (Histeria, El sorprendente hombre araña 2), Sebastian Koch, el cuarentón apocado que recupera su fuerza interior, el espléndido actor alemán de La vida de los otros y La lista negra negro, al igual que la histérica y aún muy atractiva Julia Ormond (Sabrina, Vigilancia extrema).

 

Nadie como los cineastas británicos para proponer historias sensibles, emotivas y duras de crisis social y crecimiento personal y rodearlas de un humor muy fino y momentos humorísticos agradables a pesar de sus tramas (Full Monty, La camioneta, Ladybird, El divino Ned, Toda una vida, El guardia y más). El realizador Niall MacCormick tiene la gran habilidad para combinar entretenimiento, propuesta social y cine comercial sin perder su identidad como autor y como sello de una cinematografía siempre atractiva como la inglesa.

 

I was a nightmare at 17. I was a nightmare at 14, 15, 16 and 18 too.”Yo era una pesadilla a los 17 años y también a los 14, 15, 16 y 18. I chose 17 so that some things were legal and some things were still banned.Elegí los 17 años para los personajes, porque a esa edad, algunas cosas son legales y algunas otras, todavía están prohibidas. When my mum saw the film in Edinburgh, there were a group of my friends up there with me.Cuando mi madre vio la película en Edimburgo, comento: “Si piensan que Emelia es una chica mala, Tamzin era peor”. So pushing the boundaries came as a result of that being an actuality in my teens.Escribir sobre Emelia era como escribir una versión de mí misma, pero añadiendo características cinematográficas. Como el de Emelia, mi comportamiento era inexplicable. My own upbringing was pretty idyllic and my rebellion came from a much more selfish place so, basically, I was simply a cow – but the end result is that it has helped create this film.Jessica Brown Findlay resultó increíble para el papel y Sebastian Koch es muy sexy. Niall, el realizador, capturó de manera perfecta lo que sentí. It’s the weirdest feeling.Es la sensación más extraña. Aquello deja de ser la vida de uno, para convertirse en una película” -extracto de entrevista con la guionista Tamzin Rafn, tomada del portal de internet http://www.heyuguys.com-

 

 

RAFAEL AVIÑA

 

Centro Histórico de la Ciudad de México

Martes 30 de septiembre 2014

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