MI HISTORIA ENTRE TUS DEDOS (Populaire, Francia, 2012)

Mi historia entre tus dedosDirección. Régis Roinsard/ Guion. Régis Roinsard, Daniel Presley y Romain Compingt/ Fotografía en color. Guillaume Schiffman/ Música. Robin Coudert y Emmanuel D’Orlando/ Edición. Laure Gardette y Sophie Reine/ Diseño de producción. Sylvie Olivé/ Dirección de arte. Jimena Esteve/ Vestuario. Charlotte David/ Con. Romain Duris (Louis Échard), Déborah Francois (Rose Pamphyle), Bérénice Bejo (Marie Taylor), Shaun Benson (Bob Taylor), Mélanie Bernier (Annie Leprince-Ringuet), Miou-Miou (Madeleine Échard), Nicolas Bedos (Gilbert Japy), Sara Haskell (Susan Hunter)/ / Duración. 109 mins.

Sinopsis

Francia. Primavera de 1958. Rose Pamphyle, es una ingenua joven de provincia cuyo mundo se reduce al bazar de su malhumorado padre viudo con el que vive. Comprometida con el hijo del mecánico local, su existencia parece destinada a la quietud y a la monotonía de un ama de casa. Sin embargo, esa no es la vida que Rose anhela, por ello se aferra a la vieja máquina mecanográfica marca Triumphe que su padre mantiene en el aparador de la tienda y con la que practica día a día. La oportunidad se presenta cuando hace un viaje a Lisieux en la Baja Normandía, lugar, donde Louis Échard, carismático jefe de una agencia de seguros está buscando a una secretaria. La entrevista que tiene con él, es un desastre: queda claro que Rose Pamphyle no tiene las cualidades necesarias para hacerse cargo del puesto. No obstante, revela un extraño y especial don: la joven puede escribir a máquina a una velocidad extraordinaria, a pesar de utilizar solo dos dedos. Su habilidad, despierta de nuevo el espíritu de competencia que vive latente en Louis, quien ha permanecido soltero, desde que su novia de la infancia se casó con Bob, su mejor amigo, un estadunidense que llegó a Francia con el ejército de su país, durante los años de la segunda guerra mundial. Louis, le ofrece el puesto de secretaria a Rose con la condición de que participe en un concurso nacional de velocidad mecanográfica. Mientras Louise va transformando poco a poco a Rose en una verdadera competidora, al mismo tiempo ambos van enamorándose entre sí. Para llegar a la cima, Rose tendrá que sacrificar muchas cosas y dedicarse de lleno a aprender a escribir con todos los dedos, lecciones que combina con el ejercicio físico y clases de piano. Cuando logra ganar la competencia a nivel nacional y tener la oportunidad de dirigirse a Nueva York para enfrentar a la gran campeona estadunidense Susan Hunter, cuyo record es de 512 caracteres por minuto, Louis se hace un lado para que una marca de máquinas, la Japy que lanza una máquina en su honor llamada la popular, la apoye y pueda concentrarse por completo en él concurso. Sin embargo, ambos saben que están hechos, el uno para el otro.

Mi historia entre tus dedos fue nominada a cinco premios César, que otorga la Academia de Cine Francés, entre ellos, el de Mejor Ópera Prima. Asimismo, se hizo acreedora al Premio del público en el Festival de Cine de San Francisco. Y su director, obtuvo el Trofeo Revelación del cine francés por su debut.

 

En 2004 vi un documental sobre la historia de las máquinas de escribir, que incluía una pequeña secuencia mostrando concursos de mecanografía. Esos 30 segundos fueron tan fascinantes que vi el potencial al momento. En seguida empecé a escribir borradores de las historias. Este mundo de la mecanografía me parecía una locura, me parecía increíble que pudiera ser un deporte y me cautivaba la complicidad entre el hombre y la máquina. Al principio solo tenía el personaje de la chica, el hombre no existía. Pero ya había imaginado que ella era de un pequeño pueblo y le había puesto el nombre de una de mis abuelas. Debería añadir que, como Rose, vengo de un pequeño pueblo de Normandía y que París representaba una gran metrópolis fuera de mi alcance –fragmento de entrevista al realizador Régis Roinsard-

En la primera oportunidad de un trabajo real más allá del Bazar Pamphyle en su pequeño pueblo, la protagonista escucha en labios de otras jovencitas que pelean por el mismo puesto, lo siguiente: “Poco perfume y un maquillaje sobrio. Peinado sencillo para el trabajo y anteojos para dar la apariencia de seriedad”. Es decir: se trata de algunas de las características que definían a las aspirantes a aquel modernísimo oficio de secretaria en la Francia de finales de los años cincuenta, según el desbordante y festivo divertimento de Mi historia entre tus dedos, que marca el debut del joven Régis Roinsard (Louviers, Normandía, 1972). Uno de los más recientes fenómenos de taquilla del cine francés, que continúa con la racha de éxitos obtenidos de manera reciente, por comedias como: El artista (Michel Hazanavicius, 2011) y Amigos (Olivier Nakache y Eric Toledano, 2011).

Lo más curioso, es que Populaire, es un relato que no puede ocultar su fascinación por aquel cine galo complaciente y nostálgico que rechazaban los enfants terribles de la llamada nueva ola francesa, al que aludían de forma peyorativa con el nombre de “cine de papá”. Y al mismo tiempo, la cinta resulta un encendido homenaje por aquellas comedias hollywoodenses de la época a cargo de Stanley Donen (Cantando bajo la lluvia, Siempre hay un día feliz, Funny Face) y Billy Wilder (Sabrina, Una Eva y dos Adanes, Bésame tonto), algunas de ellas, protagonizadas por Audrey Hepburn, cuyo rostro aparece en una fotografía en la habitación de la protagonista. Y a su vez, muestra una cálida admiración por ese notable y ligero cine musical del gran cineasta francés Jacques Demy, el mismo de: Los paraguas de Cherburgo, Las señoritas de Rochefort, Piel de asno.

Desde el arranque mismo seguido por una colorida secuencia de créditos muy en la línea de Almodóvar, queda claro que Mi historia entre tus dedos no tiene mayor pretensión que entretener, rindiendo tributo a un cine de comedia que cada día se vuelve un objeto de nostalgia retro. Más curioso aún, que en este relato inspirado en el síndrome de Pigmalión, se mezclen a su vez algunas referencias a ese cine de eficaz fórmula de competencias deportivas y superación personal, como lo muestran las sagas de Rocky y de Karate Kid y asimismo, intenta aportar algunos curiosos apuntes acerca de una incipiente era de liberación femenina y rebeldía juvenil, en una cinta de cinefilia pura en la que abundan los colores pastel.

“Desde 1958-59 que precedieron a la liberación de la mujer. Dos o tres años después las faldas se hicieron más cortas y la posición de la mujer en el trabajo empezó a cambiar. Me gusta esta época, porque es un tiempo crucial que anuncia los siguientes 60 años. También es cierto en cuanto a la moda: hoy todavía llevamos un icono como las gafas Ray Ban. Es una época obsesionada con la velocidad: se establecen los records de velocidad automovilísticos, y los primeros planes supersónicos son desarrollados. Esta obsesión por la velocidad aún nos afecta hoy…

       … Vimos muchos spots americanos y franceses de los años cincuenta y vimos la mayoría de películas en color hechas en Francia en esos años. No fue fácil porque en ese tiempo aún se rodaba casi todo en blanco y negro y pocas de las hechas en color se hacían en estudio. El globo rojo y Zazie en el Metro fueron fuente de inspiración, pero hicimos un poco de trampa, también vimos películas de la nouvelle vague como Una mujer es una mujer de Jean-Luc Godard…”

     

         Sin duda, buena parte del encanto del filme radica en el trabajo histriónico. Destaca la guapa Déborah François, sobresaliente en El niño de los hermanos Dardenne, a partir de un estilo y la belleza de Shirley MacLaine y Audrey Hepburn, así como su fragilidad, su encanto y su fuerza y voluntad. Es un personaje que irradia magnetismo y tiene momentos geniales como ese entrenamiento mecanógrafico, en el cual se volvió casi una experta. Por su parte, Romain Duris, no es el típico rostro bonito. Tiene carisma y una personalidad extraña pero atractiva y sobre todo, muestra un buen timing para la comedia.

Mi historia entre tus dedos es una suerte de cuento de hadas contemporáneo con todo y Cenicienta francesa, que trata de apegarse a los lineamientos de la época, aunque arriesga en un tono más audaz y moderno en lo referente a la liberación sexual y las asfixiantes ataduras de provincia. Resulta difícil creer que el personaje de Rose pudiera salirse de su casa así, sin más, para vivir en la mansión del protagonista y más aún, atreverse a esa escena de sexo y cambiar al amante por otro, en un tiempo relativamente corto. No obstante, se trata de un esquema que funciona para acelerar ciertas situaciones como el cambio de la protagonista y su encuentro final con el héroe.

Más allá de una historia simpática, entretenida y previsible, buena parte de la gracia de la película, radica en la química de la pareja protagónica. Asimismo, destaca la estupenda fotografía de Guillaume Schiffman –esa secuencia virada al rojo y al azul en la escena de amor es impresionante- y la banda sonora a cargo de Robin Coudert y Emmanuel D’Orlando, que incluye un curioso cha-cha-cha francés de aquellos años. A su vez, el enorme trabajo de diseño de producción, no en balde su presupuesto de 15 millones de euros aproximadamente, en este eficaz, original y divertido homenaje a la ingenuidad de la época, a la comedia francesa y al cine de Audrey Hepburn, en especial Mi bella dama”América para los negocios, Francia para el amor…”

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

26 de noviembre de 2013

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