EL REGRESO DE TAMARA DREWE (Tamara Drewe, Gran Bretaña, 2010)

El regreso de Tamara Drewe

El regreso de Tamara Drewe

Dirección. Stephen Frears/ Guion. Moira Buffini, inspirada en la novela gráfica Tamara Drewe de Posy Simmonds/ Fotografía en color. Ben Davis/ Música. Alexandre Desplat/ Edición. / Diseño de producción. Maslodov Farosatshoev/ Vestuario. Marina Yakunina/ Dirección de Arte: Jamshed Usmonov / Con. Gemma Arterton (Tamara Drewe), Luke Evans (Andy Cobb, el jardinero), Roger Allam (Nicholas Hardiment, el escritor policiaco), Dominic Cooper (el baterista Ben Sergeant), Bill Camp (Glen McCreavy, el académico estadunidense), Tamsin Greig (Beth Hardiment, esposa de Nicholas), Jessica Bardem (Jody Long, la adolescente obsesionada), Charlotte Christie (Casey Shaw, su cómplice) Duración. 105 mins.

SINOPSIS

Todo sucede en el transcurso de un año al ritmo de las cuatro estaciones. La acción se sitúa en un bucólico y tranquilo pueblecito de la campiña inglesa, en Dorset. De manera más precisa, en una residencia rural ubicada Lejos del mundanal ruido, erigida con el fin de que cualquier escritor puede retirarse ahí para escribir y buscar inspiración para su obra. El lugar lo administra la cálida Beth, esposa perfecta del muy exitoso y misógino escritor de novelas policiacas, Nicholas Hardiment, creador del personaje detectivesco Ichcombe. Nicholas es un sujeto engreído y dependiente de su mujer a quien engaña constantemente. Beth lidia con el agente literario de su marido e incluso corrige y arregla sus obras y le ayuda a trazar los personajes femeninos. En la residencia, todos envidian las ventas de Nicholas, quien suele tener tertulias literarias una vez al mes con sus admiradores y discípulos. Entre los escritores, se encuentra Glen, un académico estadunidense que intenta terminar una investigación sobre el escritor Thomas Hardy y poco a poco se va enamorando de Beth, quien cada día se percata más de las infidelidades de su marido. Sin embargo, la tranquilidad de la residencia rural y el pueblo mismo, se desquicia con la llegada de la guapa y sensual periodista de espectáculos y oriunda del lugar, Tamara Drewe, quien regresa,

con motivo de la venta de su casa donde creció y en la que antes vivía el apuesto jardinero Andy Cobb, con quien tuvo un breve amorío juvenil. Cuando Tamara abandonó el pueblo, era una adolescente poco agraciada con una enorme nariz, pero regresa transformada en una deslumbrante mujer, sin prejuicio alguno, que desata en el pueblo una tormenta de envidias, deseos y chismes, sobre todo en una adolescente traumada y obsesionada con un baterista de un grupo de rock al que Tamara se liga de inmediato. La llegada de la joven, supone un trastorno para la pequeña y tranquila población. Hombres y mujeres, bohemios, escritores y gente del campo, el autor de best-sellers, el profesor universitario frustrado, una estrella del rock, el propio jardinero y dos adolescentes, se sentirán atraídos por la hermosa Tamara, quien no parece medir su impacto sexual.

El regreso de Tamara Drewe, se llevó el Premio del Público en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Por su parte, el actor Roger Allam obtuvo el Premio Peter Sellers al mejor comediante en el Festival Británico Evening Standart, en este traslado cinematográfico de la popular historieta y novela gráfica inglesa Tamara Drewe de Rosemary Elizabeth Posy Simmonds.

Adaptar una historieta (que se publica en The Guardian) es terriblemente liberador. Puedes hacer lo que quieras: te libera, en el mejor sentido de la palabra. Los cómics suelen ser sobre todo de superhéroes, pero este es inteligente y trata sobre temas que todos podemos reconocer. Nunca había hecho una película así, tuve que replantearme cómo hacerlo todo. Encontrar a la voluptuosa Tamara Drewe de la novela gráfica en versión carne y hueso era primordial. Cuando conocí a Gemma Arterton, me recordó de inmediato a los dibujos. Tiene tantas curvas, es cálida, divertida… es como un dibujo. Y pensé que querría verla en pantalla durante 90 minutos. Tan sencillo como eso…Filmar ésta película, ha sido como un milagro: el clima era bueno, los actores encantadores… ¡incluso las vacas hicieron lo que les decíamos!” -Stephen Frears-

“La promiscuidad de Tamara es lo que nos separa. Y la antigua nariz adolescente de Drewe: De alguna manera, todo se centra en su nariz. Las inseguridades que ella tenía son muy comunes en las chicas de hoy, en su necesidad de ser bellas, de tener éxito, de ser amadas” –Gemma Arterton-

“Los escritores son todos unos ladrones y unos mentirosos”Nicholas Hardiment, personaje del filme-

Muchos han sido los realizadores británicos preocupados por los personajes comunes y corrrientes del cine de los años noventa a la fecha, en relatos que van de la comedia a la tragedia como aquellos Reyes del ritmo/The Commitments (1991) que Alan Parker descubrió en Irlanda, sobre un curioso grupo de soul. Con éste, el díptico de Ken Loach integrado por Riff-Raff (1991) -sobre la relación entre un joven obrero y una aspirante a cantante- y Lluvia de piedras (1993), centrada en una familia católica cuya hija se prepara para la primera comunión. Así como: Todo o nada/El Full Monty (1997) de Peter Cattaneo y La camioneta (1996) de Stephen Frears que completa la trilogía creada por el escritor y guionista Roddy Doyle autor de los argumentos de Los reyes del ritmo y Esperando al bebé (1994) del propio Stephen Frears, nacido en Leicester, Inglaterra en 1941, realizador de filmes tan exitosos como: La Señora Henderson presenta, La reina o Mi hermosa lavandería.

Frears, ex ayudante de dirección de Karel Reisz y Lindsay Anderson -baluartes del llamado free cinema inglés- ha retratado por igual las crisis cotidianas de la gente común de Inglaterra o de Irlanda, o realizado cintas hollywoodenses de gran producción como: Las relaciones peligrosas, The Grifters, Héroe accidental, El secreto de Mary Reilly, Negocios entrañables, o La edad del deseo/ Chéri. Inmigrantes ilegales, ya sean africanos, chinos, turcos o paquistaníes, homosexuales, raterillos, izquierdistas, obreros desempleados, madres solteras y otras víctimas del ultraliberalismo británico que iniciaron con la era Thatcher para instalarse cotidianamente en la sociedad inglesa de hoy en día, integran la emotiva jungla de personajes del cine de Stephen Frears, obra de una compleja sencillez que ha sabido sacar provecho tanto de historias hollywoodenses como de aquellas que le afectan emocionalmente, a partir de relatos que combinan la comedia y el drama social con un encanto particular, como sucede en El regreso de Tamara Drewe que mezcla con habilidad la comedia costumbrista, el humor negro y cierto dramatismo.

Como en casi toda su obra, Frears un cineasta que sabe involucrar al espectador con el drama, las angustias y los momentos felices de sus personajes, se preocupa por mostrar la dignidad de aquellos que se encuentran en situaciones adversas: ya sea la pareja homosexual e interracial de Mi bella lavandería, la relación entre la inglesa marginal y un hindú en Sammy & Rosie Get Laid, la hija embarazada en Esperando al bebé, el desempleado empeñado en poner su puesto ambulante de comida en La camioneta, o la esposa que decide detener los abusos y chantajes de su marido petulante cuyos éxitos literarios se deben más a ella, que al ingenio de él en El regreso de Tamara Drewe, al igual que lo que acontece con el atractivo jardinero quien, consigue con su actitud tranquila e inteligente, extraer hacia el final, lo mejor de esa joven confundida y dispuesta a comerse al mundo, la protagonista Tamara Drewe.

 

Aquí, no resultan casuales las referencias al escritor británico Thomas Hardy, el mismo de Tess adaptada por Roman Polanski en 1979. De ahí, la cita a la residencia para escritores que intenta localizarse Lejos del mundanal ruido de la ciudad de Londres –como el título de la novela de Hardy-, así como las historias de varios personajes sumidos en situaciones complicadas que habitan antiguas casonas en la campiña británica, típicas del escritor. El propio Hardy, fue impulsado por su esposa a dejar la arquitectura para dedicarse de lleno a la escritura y la poesía. No obstante, El regreso de Tamara Drewe guarda a su vez, muchos puntos en común con aquella comedia de Woody Allen, Comedia sexual de una noche de verano (1982) y Vidas cruzadas (1994) de Robert Altman, pero en plan de comedia. Es como si Stephen Frears hubiera intentado filmar una comedia agridulce al estilo de Woody Allen pero con el humor, el acento y la idiosincrasia inglesa, a partir de la convulsión que provoca aquella ex jovencita pueblerina, en esa pequeña comunidad rural que la vio nacer, a partir de su actitud altiva, su desbordante sensualidad, su operación de nariz y su cinismo para adentrarse en el periodismo escandaloso, mientras intenta escribir su autobiografía. Es justo debido a su rinoplastia que Jody, la jovencita fanática del baterista rockero, la bautiza con el nombre de la farsante plástica. Y es que Tamara no deja indiferente a nadie. Todos son arrastrados por su actitud y desfachatez.

Pese a algunos personajes interesantes que se pierden en el primer cuarto de la trama, como lo serían la escritora lesbiana que intenta escribir novelas policiacas lésbicas, o aquella madura aprendiz de escritora, que no ha publicado absolutamente nada, la historia consigue mantener el interés a partir de todas las historias que se entrecruzan: la del académico escritor con bloqueo creativo y su contraparte: el exitoso y condescendiente con múltiples premios y traducciones de su obra a distintos idiomas, quien enamorado/obsesionado de Tamara con la que ha podido iniciar una relación sexual, decide eliminar a su célebre personaje literario. Asimismo, la esposa engañada, el joven apuesto de pasado oscuro con una hermosa amante ocasional, la adolescente traumada por el abandono del papá y enamorada de un imposible, la amiga de ésta pasada de peso y la propia protagonista que parece actuar por impulsos viscerales sin medir las consecuencias de sus actos.

Lo interesante de Tamara Drewe es que se encuentra más allá de una parodia sobre la pedantería intelectual o sobre la exaltación de la vida de provincia con su paz y sus virtudes. Por el contrario. Demuestra que en esos ambientes intelectuales pueden crecer las emociones más sinceras y que en la vida melancólica y tranquila rural también puede haber personajes presuntuosos, falsos e incluso lastimosos, fascinados por la superficialidad y el chisme. Todo ello apoyado por una espléndida fotografía que intenta trasladar la paleta de colores del cómic original a la pantalla, incluyendo algunos efectos visuales propios de la historieta y otra notable banda sonora a cargo del talentoso músico francés Alexandre Desplat.

A pesar del tono de comedia, El regreso de Tamara Drewe resulta una historia que no puede ocultar cierta amargura –los últimos 15 minutos, sobre todo-, de corte más bien realista y plena de diálogos brillantes y directos, que abre de manera espléndida y cierra a su vez con el mismo brío su historia. Un lugar donde incluso, los animales corren peligro y a su vez, son peligrosos, al tiempo que forman parte de uno u otro bando: el de los personajes perdedores orientados al sufrimiento y aquellos exitosos que provocan con ello, la caída de los otros. Todo ello, en una película sostenida sin duda por su buen ritmo y por el indudable encanto y talento de sus actores, en particular la carismática y atractiva protagonista Gemma Arterton.

 

Rafael Aviña

Centro Histórico de la Ciudad de México

24 Septiembre 2013

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