USTED ES MUY GUAPO (Je vous trouve très beau, Francia-Rumania, 2006)

Dirección y Guión. Isabelle Mergault/ Fotografía en color. Laurent Fleutot/ Música: Bob Lenox y Alain Wisniak/ Edición: Colette Beltran y Marie Josèphe Yoyotte/ Diseño de Producción: Bernard Vézat/ Con: Michel Blanc (Aymé Pigrenet), Medeea Marinescu (Elena) Wladimir Yordanoff (Roland Blanchot), Benoit Turjman (Antoine), Eva Darlan (Mme. Marais), Elisabeth Commelin (Françoise)/ Duración. 99 mins.

 

Sinopsis

Parco y estrecho, el cincuentón Aymé Pigrenet, lleva una vida rutinaria y de labor pesada en su granja ubicada al norte de Francia. Sin embargo, su situación se complica cuando su esposa fallece en un absurdo accidente en la propia finca donde viven. A Aymé no lo desborda la pena, sino la enorme cantidad de trabajo, ya que sin la ayuda de su mujer difícilmente podrá salir adelante. Por lo pronto, lo único que le interesa es conseguir otra esposa fuerte y dispuesta a echarle la mano con las abrumadoras faenas rurales, no obstante, en el pueblo el asunto no está nada fácil y ello le lleva a buscar solución a su problema en una agencia matrimonial. La directora del lugar entiende que su caso es más práctico que emocional y afectivo. Por ello, lo envía a Rumania a “comprar una nueva esposa”, donde una enorme cantidad de mujeres están decididas a todo, con tal de dejar atrás la miseria en la que viven. El encuentro con Elena, a quien en un principio Aymé la hace pasar por una sobrina rumana: una agradable, atractiva y honesta madre soltera con una hija pequeña, cambiará la vida de ambos.

 

 

Bajo el barniz de una agradable comedia romántica protagonizada por el extraordinario actor Michel Blanc, protagonista de Monsieur Hire (989) y El caso Dominicci (2003), entre otras, quien encarna aquí a un hombre más bien avariento e insensible en apariencia y la guapa y simpática Medeea Marinescu (Fin de semana con mamá, 2009), como la inmigrante rumana, forzada a abandonar su patria y a su hija para darle a ésta una vida mejor, se oculta un tópico terrible que no sólo es privativo de Europa, sino una realidad que viven un gran número de mujeres en países subdesarrollados o en crisis económica en el mundo entero. Usted es muy guapo, cuyo título hace alusión a la frase casi automática que repiten como cantaleta varias mujeres jóvenes y atractivas en su mayoría, a aquellos hombres maduros franceses incapaces de iniciar una relación normal y que buscan por ello esposa en una agencia, marca el debut en la realización de la actriz y guionista francesa Isabelle Mergault (1958), con la que obtuvo el Cesar, máximo galardón del cine galo a la Mejor Ópera Prima y la nominación a Mejor Guión y al Mejor Actor.

 

En efecto, la trama ágil y entretenida apoyada en el trabajo histriónico de una pareja protagónica con una enorme química en pantalla, así como un grupo de eficaces actores secundarios, basa parte de su enredos en el tema de la transacción matrimonial que lleva a cabo el personaje que encarna Blanc, con una mujer que habla poco el idioma francés y a quien no desea tener ni como esposa, ni como amante, sino para las labores de la granja que son abundantes y pesadas. Paulatinamente, el comprador se percatará de las enormes virtudes y bondades de la mujer y entonces surgirá algo muy parecido al amor y se consumará cuando ambos se den cuenta de los valores que cada uno oculta. Por supuesto en la realidad generalmente no sucede de esta manera.

El Mal aparece aquí como un despojo cotidiano: una suerte de acto común y trasgresor que los consumidores de países capitalistas están acostumbrados. Recuérdese por ejemplo las tramas de filmes como Las alas de la vida (Lilja 4 ever, 2002) de Lukas Moodyson, sobre una jovencita rusa que con engaños termina como esclava sexual en Suecia, o Import/Export (2007) del austriaco Ulrich Seidl, sobre una joven enfermera ucraniana que tiene que emigrar a Austria para trabajar como modelo porno por internet y afanadora de una clínica geriátrica, ello, debido a sus respectivas condiciones de extranjeras de países empobrecidos en capitales de primer mundo.

Así, la venta de esposas por catálogo se liga casi siempre a factores sociales como la cuestión migratoria y que equivaldría a una especie de prostitución y esclavitud legal en apariencia. En Europa, por ejemplo, naciones como: Ucrania, Rusia, Bielorrusia y Rumania, importan a sus mujeres al interior de otros países de la comunidad europea, al igual que a Australia, Japón y los Estados Unidos. En Asia, se sabe por ejemplo, que Filipinas y Tailandia representan las principales redes de venta y en Latinoamérica, Perú, Colombia y de alguna manera Cuba ofrecen mujeres jóvenes y atractivas que no dudan en dejar atrás su tierra con tal de tener una mejor oportunidad de vida en cualquier lugar del orbe, en donde hombres maduros en su mayoría, desean tener mujeres hermosas a su lado  blancas sajonas de nombres impronunciables o latinas sumisas y exóticas, y a quienes en varias de las veces, los consumidores las consideran una mercancía adquirida de forma legal a través de agencias matrimoniales o clubes de encuentros para viudos o solteros. Se calcula que existen alrededor de cien mil mujeres por catálogo como lo muestran los centenares de sitios que existen en internet.

En la vida real en el caso particular de Europa, la mayoría de estas mujeres escapan de la pobreza, de la violencia física, del alcoholismo y maltrato de sus ex parejas. Casi todas son profesionistas con niveles culturales altos, estudios universitarios y manejo de varios idiomas. Los precios oscilan entre los diez y los 20 mil dólares, mismo que incluye una visita al país de origen durante una semana para concertar varias entrevistas –vía intérprete de por medio- con distintas candidatas por día. Si se toma finalmente la decisión de contrato de boda, el comprador paga aparte el pasaje de ella, abierto por tres meses, ida y vuelta por si la relación no funciona. La Agencia se responsabiliza de los pedimentos y visas y a diferencia de los compradores, las mujeres no tienen información previa sobre su futuro marido, ni siquiera se les exige antecedentes penales o sicológicos. En algunos casos, las bodas acaban en círculos de violencia o asesinato, por supuesto no siempre ocurre así y justo esa es la premisa de Usted es muy guapo. Es decir, más allá de la posibilidad de salir de la miseria o de encontrar una buena afanadora para las labores de la granja, el filme de Isabelle Mergault, apuesta por la búsqueda esencial de millones de personas: la felicidad, el encuentro con una verdadera pareja y la realización íntima y afectiva, en un relato agridulce y esperanzador, sobre la soledad y la necesidad de amar y ser amado.

 

De hecho, todas las situaciones arriba descritas, forman parte del argumento de ésta exitosa cinta que llevó a más de tres millones de espectadores a las salas de cine en Francia. Y es que Michel Blanc no sólo hace extraordinariamente creíble su papel de un hombre a quien no le interesa en lo más mínimo el afecto y el contacto físico, sino que y al mismo tiempo resulta verosímil su paulatino cambio de actitud, ante la fascinante simpatía y vitalidad de esa incansable, ingenua, agradecida y optimista mujer rumana que a pesar del trato insensible y hasta grosero de Aymé, sólo encuentra caminos para lograr la felicidad de los suyos y después su propia felicidad cuando se percata del engaño del que ha sido objeto por parte del protagonista para beneficiarla y cambiar su vida.

Luego de varias y divertidas sesiones de entrevistas con posibles candidatas que se arreglan y visten de manera muy sugestiva –sin saber que eso es lo que menos le importa al protagonista-, quienes le repiten una y otra vez la frase de rutina: “Usted es muy guapo”, Ayme elige a Elena quien tiene sueños por cumplir en su propio país pero muchas necesidades económicas y la lleva a su país, donde la presenta con sus familiares –la mayoría de ellos unos pelmazos-, como la sobrina rumana que viene a Francia por unos días para ayudarle con la granja. Para ella, los miserables 500 euros que recibe, representan una gran cantidad de dinero que puede enviar a Rumania para su hija, cuya existencia Aymé desconoce. Así, al mismo tiempo que Elena sufre por la ausencia de su hija y se encariña con Aymé, éste va encontrando cada vez más cualidades en esa obstinada y sonriente rumana que deja impactada a jóvenes y a viejos. No obstaste, Elena decide regresar a su patria antes de la Navidad ante la frustración y tristeza de su comprador, quien inventa un plan para ayudarla a realizar sus sueños sin saber que también será una manera de realizar sus propias y nuevas ilusiones.

La atractivo de un filme como Usted es muy guapo es su sencilla y agradable manera de contar una historia de horror y soledad que se trastoca en un relato de amor imposible en apariencia. Aymé Pigrenet, permanece casi todo el día arriba de su tractor, mientras su esposa vende los productos que les deja su granja, lava la ropa y cocina. La madura y aburrida pareja que sólo parece vivir para trabajar, prácticamente no se habla y sus discusiones tampoco les motiva siquiera. El único momento de alegría para ella, es observar la estúpida telenovela que él le interrumpe casi siempre, al tiempo que le revisa hasta el último centavo de sus cuentas. Pero esa relación se corta de manera abrupta con la muerte de la mujer. Pero a Ayme no le lastima la ausencia, sino la soledad y la falta de mano de obra en su negocio. Por ello, la presencia de una mujer más joven y de otra nacionalidad no le inspira nada al protagonista en un inicio, no obstante el rechazo se convierte en amor.

El filme insiste además en el agradable retrato rural, ingenuo, incluso demasiado burdo, donde la felicidad se mide en otros términos: la alegría en el certamen de la liebre gigantesca, la contemplación de un atardecer o un almuerzo en el campo, por ejemplo y es que la vida de un hombre en la ciudad resulta tan frenética que difícilmente le permite mirarse hacia adentro en medio de tantos distractores. En cambio, en medio de la naturaleza y en el trabajo del campo, la introspección puede ser más profunda, como le sucede a Aymé, quien poco a poco va entendiendo el enorme y terrible sacrificio que le significa a Elena dejar su país, su familia, sus recuerdos, en pos de un futuro incierto y tendiente a la discriminación y es así que decide anteponer a su propio egoísmo y a sus intereses, los intereses de ella, quien se sacrifica por los demás, para cerrar con el anunciado y esperado final feliz de un filme inspirado en historias que difícilmente podrían contar con desenlaces dichosos.

 

RAFAEL AVIÑA

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